Choque de trenes en Chihuahua contra Garduño
El equipo político de la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, tomó nota del video de un agente de migración federal que arenga a los migrantes venezolanos a realizar una protesta en Palacio de Gobierno del estado*. Las imágenes, nos comentan, evidencian la estrategia de la 4T de lanzar la pelota a doña Maru y al alcalde Marco Bonilla. Nos mencionan que el funcionario de migración fue captado en la Estación Tabalaopa de Ferromex, lanzando arengas para mandar a los migrantes a hacer un plantón frente a las oficinas de la gobernadora. Nos dicen que la intención federal es abrir un frente, un problema político contra doña Maru, en lugar de atender la situación de crisis humanitaria de los migrante. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)
Familias cruzando
Piedras Negras, México.- Lourdes Serrano tiene 60 años, una cabellera llena de canas y una discapacidad que la obliga a usar muletas. Pero nadie la puede acusar por falta de ganas. Durante dos meses y tres días viajó desde Caracas hasta esta frontera entre México y Estados Unidos. Son más de 4 mil kilómetros en línea recta y sobrevivió la peligrosa selva del Darién. No viajaba sola. La acompañaban su hija, dos nietos, un sobrino y dos yernos. “Venezuela no sirve para nada”, me dijo, con algunos dientes faltando. “En Venezuela no hay comida, no hay empleo. Y para personas así como yo, discapacitada y de mi edad, menos”.
Los vi meterse en el río Bravo. Los dos yernos cargaban en sus hombros a los niños, mientras ayudaban a Lourdes a cruzar. Pero el río tiene fama de traicionero y Lourdes se resbaló sobre una piedra llena de moho verde. Cayó sentada. Perdió una chancleta. Varias manos la agarraron para que no la empujara la corriente, y con las dos muletas bajo el brazo y la camiseta gris empapada, se levantó y siguió su camino al lado norteamericano.
Hay algo de heroico en estos cruces.
He venido tantas veces a la frontera entre México y Estados Unidos que ya hasta perdí la cuenta. Pero esta vez noté algo distinto: nunca había visto a tantos niños. Joseline, de tres años y con una camiseta rosa de Minnie Mouse, quería ir a Estados Unidos a “estudiar”; a su hermanito menor Isaac lo único que le interesaba era meterse en “la piscina” -que en realidad era el río- y cuando le pregunté a Everson, de seis, cómo se imaginaba Estados Unidos, me dijo: “Bien, con casas”. Gael, de ocho, cruzó el río con una camisetita que apenas le cubría el pecho y quedó toda mojada; no llevaba más ropa para cambiarse.
En 15 minutos vi a tres niñas cruzando columnas de alambres de púas para entrar a Estados Unidos. ¿Quién ordenó esta crueldad? Esta no es manera de tratar a niños, de ninguna parte del mundo, que están huyendo de la pobreza y la violencia.
Esos encuentros con los niños te dejan marcado para siempre. Tan pequeños y ya han vivido tanto. Los más críticos -los he escuchado- dirían que los padres están poniendo en peligro a sus hijos. Sin embargo, cuando hablas con papá y mamá lo que te dicen es que no querían dejar a sus hijos, solos, en otro país y que los traen para darles nuevas oportunidades. ¿Quién se atreve a decirles que están equivocados? ¿Alguien duda que van a vivir mejor en Estados Unidos que en Venezuela?
Si la migración se explica por algo que te atrae de otro país y algo que te expulsa del tuyo, lo que estamos viendo en la frontera mexicoamericana es, además de una crisis en Estados Unidos, una terrible condena al brutal régimen de Nicolás Maduro. Las cosas están “mal, malísimo” en Venezuela, me contó John, cuando le faltaban solo 50 metros para entrar a Estados Unidos. Junto a él estaba Oriana, otra venezolana, quien viajaba con su hija Samantha, de un año. “No podemos vivir allá”, me dijo, “la dictadura está muy fuerte”.
Esa situación ha culminado con una nueva práctica migratoria: traerse a toda la familia. No importa qué tan pequeños sean los niños. Venir con toda la familia tiene varias ventajas: solo requiere de un viaje y de un pago al coyote y, generalmente, las autoridades de Estados Unidos no deportan a las familias con niños. Además, y esto es lo más importante, la familia no se separa ni se rompe.
Los números confirman esta nueva práctica migratoria. El pasado mes de agosto cruzaron a Estados Unidos unas 91 mil familias. Más que nunca. Y por las imágenes que he visto recientemente de la selva del Darién en Panamá y en el sur de México, podemos esperar decenas de miles más.
Al finalizar mi más reciente viaje a esta frontera me encontré con un grupo de unos cien migrantes venezolanos. Había niños por todos lados. Estaban en un islote en medio del río que separa a México de Estados Unidos. Tres lanchas de la Patrulla Fronteriza les evitaban el paso. El sol derretía pero no su ánimo. Y se sentaron a esperar. Estaban desesperados, cansados, sedientos y hambrientos. Pero en el juego de ver quién se cansa antes, ellos son los campeones. Lo han sacrificado todo y no tienen a dónde regresar.
Además, en familia nada es imposible. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p. 8)
En 2014, las autoridades migratorias de México detuvieron a 127 mil migrantes; de enero a julio de 2023, han presentado a 317 mil. De mantenerse este ritmo en el segundo semestre, al finalizar este año habrán detenido a 634 mil. Cinco veces más que hace 10 años.
En 2014, las autoridades migratorias de Estados Unidos detuvieron a 569 mil migrantes; de enero a julio de 2023, han arrestado a 1 millón 973 mil. A este ritmo, al terminar el año habrán detenido a 3 millones 946 mil. Siete veces más que hace 10 años.
Los incrementos son tan grandes en ambos casos, las cifras son tan insólitas, que cabe concluir que lo primero que hay que hacer ante esta crisis migratoria es aceptar que estamos frente a lo inédito, que casi nada de lo que han hecho México y Estados Unidos, bien o mal, es operante ahora. Tenemos que reconocer que estamos frente a otro acontecimiento. Algo nuevo, desconocido, que nos rebasa.
En 2004, el INM detuvo a 200 mil personas y esa cantidad se mantuvo como récord hasta 2021, cuando la cifra llegó a 309 mil.
Justamente es a partir de ese año que nos encontramos frente a un desafío de naturaleza distinta en materia migratoria. Si en 2020 en México superamos las 300 mil detenciones, en Estados Unidos la cantidad ascendió a 1 millón 734 mil. Ambas cifras eran entonces inimaginables, nos sorprendieron a todos, pero no caímos en la cuenta de que ya no se trataba de los flujos migratorios de antaño, que ya el reto era otro, porque creímos que sencillamente el número había aumentado. Pero no se trata de un cambio meramente cuantitativo, sino de otro de mayor hondura, que se gestó a lo largo de los años y emergió en toda su magnitud recientemente.
Desde 2021 los flujos migratorios que llegan a la frontera sur de Estados Unidos, luego de su paso por México, ya no son en su inmensa mayoría de nacionales de Honduras, Guatemala, El Salvador y México, sino que son en gran proporción de Sudamérica, principalmente de Venezuela y Colombia, pero también de Ecuador, Perú y Chile. De Centroamérica y el Caribe destacan ahora como países emisores de migrantes Nicaragua y Cuba. Vienen incluso, aunque en menor proporción, de naciones de otras latitudes.
Otro cambio es que ya no son mayoría las personas migrantes en busca de empleo, que lo que querían era trabajar para enviar dinero a sus familias en sus lugares de origen. Ahora emigran familias enteras que huyen de regímenes dictatoriales, como es el caso de Venezuela, Nicaragua y Cuba, en tanto que otros lo hacen por escapar de la violencia, la inestabilidad política o la pobreza crónica.
Por esta razón, el principal móvil de las personas migrantes es solicitar asilo. En México, en 2014 la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados recibió 2 mil 137 solicitudes, en tanto que de enero a agosto de 2023 ha recibido 99 mil 881. En Estados Unidos también se acusa un incremento de estas solicitudes. En 2014 recibió 121 mil, y de enero a agosto de 2023, 431 mil.
No, no es el mismo reto el que ahora está frente a nosotros, como lo confirma el hecho de que en lo que va de 2023 han cruzado la selva del Darién (Colombia-Panamá) más de 400 mil migrantes o potenciales solicitantes de asilo. Algunos ya llegaron a México y otros están por hacerlo en su intención de internarse en Estados Unidos. Y todos los días al menos mil 500 más se adentran en la selva con el mismo destino, a los que hay que sumar los que siguen saliendo de Centroamérica.
Hay que cambiar paradigmas y trabajar de manera multilateral porque no hay país que pueda solo. De lo que no hay duda es de que tenemos la responsabilidad de evitar que las personas migrantes sean víctimas de trata, de secuestros y reclutamiento forzado por el crimen organizado. Todo lo demás hay que replantearlo. Y lo primero, me parece, es no minimizar los hechos y empezar por reconocer que, al igual que todos los países involucrados, estamos rebasados. Aceptarlo ayudará a mejorar la atención que podamos dar a este desafío.
El autor es especialista en derechos humanos. (Mauricio Farah, Reforma, Opinión, p. 9)
Gira a la vista
La coordinadora nacional de los Comités para la Defensa de la Transformación, Claudia Sheinbaum, ultima los detalles para su gira por Estados Unidos. Nos cuentan que la fecha tentativa sería el 31 de octubre, a Los Ángeles, California. De hecho, nos dicen, algunos grupos de migrantes ya se organizan para dar la bienvenida a la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México. (Sacapuntas, El Heraldo de México, p. La Dos, p. 2)
Millones de mexicanos han emigrado a los Estados Unidos y otros tantos millones quisieran establecerse en ese país. Así sea que muchos de los que han dejado el terruño carezcan de cualificaciones profesionales o que tengan un bajo nivel educativo, encuentran de todas maneras allá condiciones lo suficientemente buenas como para vivir dignamente y, además, enviar cada mes dinero a los familiares que se han quedado en sus tierras de origen.
Quienes señalan que la educación no es forzosamente la gran herramienta para impulsar la movilidad social —una afirmación que desconoce flagrantemente la premisa de que un individuo con conocimientos es un ciudadano más pleno— podrían tal vez sustentar su postura en el hecho de que esos compatriotas de escasa escolaridad logran obtener salarios relativamente buenos de todas maneras. Pero, justamente, en la ecuación se aparece otro factor, a saber, el capitalismo triunfante como un modelo para procurar bienestar, así sea que en nuestro vecino país del norte existan capas de la sociedad que viven en la pobreza.
En todo caso, esos referidos paisanos nuestros han aspirado, durante décadas enteras, a ser parte de ese mundo, a vivir el mentado “sueño americano” hasta el punto de que casi 40 millones de personas de origen mexicano pueblan el territorio continental de los USA.
Nuestros compatriotas se van, pero, ahora mismo, miles de emigrantes de muchas otras proveniencias están cruzando el territorio de México para llegar hasta la frontera norte: huyen de la desesperanzadora pobreza que azota a sus naciones, de unas vidas sin futuro alguno, de las durezas que imponen los regímenes dictatoriales y, también, de la terrible violencia criminal.
La gran vergüenza, para esta nación, es el incesante acoso que sufren esas personas a partir del momento en que ponen un pie en suelo mexicano. Llevadas por la desesperación, son las más desamparadas de este mundo, viajando sin otra cosa que algunas pertenencias y respondiendo, por no tener ya prácticamente nada que perder, a la férrea obstinación de poder construirse, a estas alturas todavía, una vida de bien en un país menos canalla. Pues, miren ustedes, no sólo son las primeras víctimas de los delincuentes que pululan en estos parajes, sino que son extorsionadas por los propios agentes gubernamentales, miserables sin corazón que les abren el paso solamente a cambio de los contados billetes que esa pobre gente lleva encima.
Al final de su inclemente odisea, luego de haber dejado miles de dólares en el camino, dinero que han juntado a lo largo de años enteros de denodados esfuerzos, se encuentran ya a las puertas de la tierra prometida, pero, nuevamente, a merced de todas las adversidades imaginables: anteayer, una joven mujer cubrió a su hija con un cartón para pasar por debajo de una alambrada de púas y, poco antes de lograr atravesar el obstáculo, la nena se atoró. Su madre ya no hizo nada: rompió a llorar. Y nosotros, testigos impotentes de la tragedia, lloramos con ella. (Román Revueltas Retes, Milenio, Política, p.10)
La idea de que México parece un estado fallido llega a las calles de Estados Unidos. Lo que antes era un debate de especialistas en seguridad y académicos, ahora aparece en medios de comunicación masiva, con empresarios y el estadounidense común. Hasta Elon Musk visita la frontera.
La crisis migratoria se junta con la del fentanilo y miles de víctimas de adicción, los llamados “zombies” de EU. Este esta trama, México aparece directa e indirectamente. Se suman los ataques violencia que se sufren de la frontera sur a la frontera norte.
Lo más grave explotó en los últimos días en la contienda de los precandidatos republicanos a la Presidencia. Se propone intervenir o invadir a México para controlar violencia, migración y drogas.
Tampoco ayuda la noticia de la revista ‘Science’ donde calcula que el crimen organizado es el 5º empleador de México, con 175 mil empleados. De comprobarse este dato, se convertiría en una de las principales fuerzas laborales del T-MEC, podría considerarse por la Secretaría del Trabajo de EU y tendría el tamaño para influir las elecciones presidenciales de México.
¿En qué ha fallado México? El Fondo para la Paz indica la caída de 2023 y marca “advertencia” de estado fallido. México sufre la posición 84 en el Índice de Estados Fallidos, en contraste con la mejor calificación que tuvo en 2016 (107). Este año el estado mexicano está a lado de Bielorrusia y es superado por El Salvador, Servia, Armenia, Uzbekistán y Micronesia. Sus problemas más graves son: riesgo de intervención extranjera, economía y desplazamientos humanos forzados.
Las palabras en los medios estadounidenses son más simples que el análisis académico. Para lo críticos: el sueño americano se daña con esta pesadilla mexicana. Se asume que el estado mexicano es incapaz de ejecutar sus responsabilidades básicas de seguridad y desarrollo. Se asevera que las organizaciones criminales controlan gran parte del territorio mexicano y el gobierno es impotente ante ellas. Mentira o verdad, esto se está discutiendo.
El gobernador DeSantis de Florida indicó que como presidente enviaría tropas a México desde el “día uno”, para atacar a los cárteles y al fentanilo. Así, Vivek Ramaswamy, propuso usar al ejército de EU en territorio mexicano y ofreció: “te podemos ayudar México, [a] recuperar tu soberanía”. La también precandidata Nikki Haley afirmó con anterioridad que México no es buen socio de EU y que la violencia y migración mexicanas son “una crisis para cada familia americana”, no sólo un tema fronterizo.
La desconfianza en la seguridad y estado de derecho de México es típica de épocas electorales de EU, mas esta ocasión tiene eco en ambos países e incluso en Canadá. Ya no se habla de América del Norte como una zona de integración, más allá del cruce de mercancías, o de la unión de las personas de las 3 naciones.
No sólo hay un riesgo para México de ser un estado fallido, sino para América del Norte de ser una zona de integración fallida. La cooperación en educación, salud y desarrollo parecen temas del pasado. El futuro suena a discutir sobre los cárteles en las elecciones de EU y la posible influencia de esos mismos cárteles en la elección presidencial de México. (Horacio Saavedra, El Universal, Opinión, p. A14)
La pobreza está vinculada a la demografía, se presenta en varios grados y todos merecen atención y son ejemplos de las inequidades que existen en todo el mundo.
Como fenómeno persistente en todos los países la pobreza tiene que atenderse con programas de apoyo en educación, salud y capacitación. En México, los programas sociales han salido al rescate de los menos favorecidos ampliando el presupuesto federal para distribuir productos y servicios básicos a la población marginada. Al gobierno, sin embargo, le ha faltado equilibrar el reparto de apoyos populares destinados a respaldar un mayor poder de consumo con los financiamientos necesarios a las pequeñas y medianas industrias que ocupan casi la totalidad de la fuerza laboral nacional. Este hecho ha debilitado considerablemente la economía nacional dejando un predominio a las empresas transnacionales.
La siguiente administración tendrá que revisar los recursos financieros todavía disponibles después de cubrir los gastos exagerados calificados como de “seguridad nacional”, de los proyectos favoritos de AMLO y que, desgraciadamente, han drenado el financiamiento a las instituciones cruciales para el bienestar cotidiano de la población. Habrá lugar para implementar en el próximo sexenio la aplazada reforma fiscal, indispensable para dar solidez a las finanzas nacionales.
Para construir un país socioeconómicamente equilibrado y unitario los programas que se aprueben en la administración de 2024-30 desde ahora deberían de estarse ya preparando. Es deseable que resulte eficaz el blindaje financiero que ahora prevé la Secretaría de Hacienda. Su finalidad deberá ser que el desarrollo nacional se realice de manera que el producto del esfuerzo de los sectores público y privado sea efectivamente aprovechado para la sociedad vista en su conjunto. Habrá que evitar que se repita la nociva concentración de la riqueza que no pudo corregirse en el sexenio actual.
El reparto equitativo de esfuerzos y ganancias supone la coordinación solidaria entre los servicios públicos proporcionados por el gobierno y el sector privado. Tal coordinación, cada vez, más irá colocando a México entre las sociedades modernas que buscan dejar atrás la inestabilidad y los conflictos que los sistemas económicos en vigor nos han traído y que urge corregir en beneficio de la paz interna.
Efectivamente, transformar materias primas en productos para el consumo interno y para los mercados externos, sólo para derivar ganancias individuales o empresariales margina la posibilidad de consolidar una sociedad equitativa que evita las desigualdades que hoy persisten. El reparto equitativo de esfuerzos y ganancias supone la coordinación solidaria entre los servicios públicos proporcionados por un gobierno equitativo y entidades del sector privado. De esta manera, nuestro país irá colocándose entre las sociedades modernas que buscan dejar atrás la inestabilidad y los conflictos que los sistemas económicos nos han traído. La ejemplaridad ética en el gobierno en todos los niveles es imprescindible y la obediencia estricta a este compromiso es necesaria y deberá ser vigilada por organizaciones de la sociedad civil, a fin de extirpar la costosa y galopante corrupción que nos está dejando la 4T.
Por su parte la migración desordenada constituye el otro gran tema mundial que nos está afectando de manera directa, sembrando muerte y profundos conflictos internacionales con nuestros vecinos. En América Latina vivimos la suma de pobreza y crimen donde el número de migrantes sobrepasa la capacidad institucional. Los enfrentamientos con la policía y los graves disturbios y llevan hasta a declarar estados de “emergencia nacional”.
Los presidentes centroamericanos y el propio mexicano se proponen obtener de Estados Unidos amplios financiamientos e inversiones con la finalidad de responder a la incapacidad actual de brindar atención a las marejadas migratoria que está inundando el territorio nacional. En Europa, el problema de los millones de inmigrantes ha llegado hasta el grado de verificar la edad de los menores extranjeros y castigar las declaraciones falsas.
La única solución a la gravísima problemática de un número incontrolable de migrantes que solicitan albergue y asilo es su asimilación en las estructuras económicas del país receptor o bien en los países de origen. La coyuntura actual brinda la oportunidad de oro para resolver la escasez de mano de obra calificada tanto en Estados Unidos como en Europa y en México mismo, cuyos campos e industrias están sufriendo una crítica falta de trabajadores.
El estado actual de la violencia de las mafias, que en otros países merecería la suspensión de garantías para solucionarlo, es la herencia que AMLO le dejará al siguiente gobierno que tendrá que crear y aplicar metódicamente un programa que comenzará por un valiente y masivo control policial que nunca se desarrolló en el sexenio que está por terminar. Tal control, de ser necesario, se tendrá que complementar con una acción como recurso de excepción de la Guardia Nacional bajo mando civil y no incorporarlo a la Sedena, contraviniendo la Constitución. (Julio Faesler, Excélsior, Nacional, p. 11)
Las escenas se multiplican. Migrantes encima de ese tren conocido como La Bestia, que arriesgan sus vidas en busca de prosperidad y estabilidad que en sus países de origen no pueden alcanzar.
Hombres, mujeres, niños y hasta bebés que vienen de fuera y que viven en las calles en condiciones insalubres, porque en los albergues no cabe uno más.
Los más osados se brincan el muro o cruzan el río Bravo para pasar al otro lado y entregarse a la patrulla fronteriza, con la esperanza de que no los deporten o los regresen México.
Su travesía está llena de peligros. Los testimonios que a diario escuchamos hablan de extorsiones, mujeres abusadas, polleros sin escrúpulos, robos, esperas interminables para obtener el documento que les permite moverse en México. levantones del narco.
Muchos ni siquiera llegan a su destino. Mueren en el intento. Organizaciones civiles mexicanas aseguran que 2022 ha sido el año más trágico: alrededor de 900 migrantes nunca alcanzarán el sueño americano. Ya no son de este mundo.
* La crisis migrante en la frontera norte llamó la atención del empresario Elon Musk, el hombre más rico del mundo, según los índices de multimillonarios de Bloomberg y Forbes.
El jueves estuvo en Eagle Pass, Texas, donde se declaró “extremadamente promigrante”, pero dijo: “Es necesario poner fin a la inmigración ilegal, pero estoy muy a favor de ampliar y simplificar la inmigración legal. Cualquiera que demuestre ser trabajador, talentoso y honesto, puede convertirse en estadunidense”.
Se preguntó: “¿Por qué a tantos políticos estadunidenses de ambos partidos les importa 100 veces más la frontera de Ucrania que la frontera de Estados Unidos?
* La crisis migratoria se ha agudizado en las fronteras norte y sur. Entre el 1 de enero y el 22 de septiembre de 2023, agentes de migración han detenido a poco más de 1.4 millones de ilegales. De ese total, 788 mil fueron retornados a sus países de origen vía terrestre y aérea, según un reporte del Instituto Nacional de Migración reproducido por CNN.
En la frontera sur de México, la Oficina de las Naciones Unidas para Refugiados (Acnur) reporta el ingreso de entre 3 mil y 6 mil migrantes cada 24 horas.
Los gobiernos de Estados Unidos y México llegaron a un acuerdo para despresurizar las ciudades del norte de nuestro país que limitan con El Paso, Eagle Pass, Texas, o San Diego, California.
Entre las medidas adoptadas está la paralización del sistema ferroviario y la deportación de los migrantes.
* El italiano Giovanni Lepri, representante en México de Acnur, divide a los migrantes en dos grupos. Los que dejan su país por motivos económicos y los desplazados por razones políticas o de violencia. Dice que América es donde el fenómeno migratorio ha aumentado más en los últimos años: se han sumado más países desde los cuales las personas salen buscando protección o mejores condiciones de vida.
Puso el ejemplo de Ecuador. Hasta hace poco, prácticamente no había solicitudes de asilo. Hoy son muchos los que están llegando a México. Hay un alto número de venezolanos, cubanos, nicaragüenses, hondureños, haitianos. Varios de países africanos, de la India, de Nepal, de Bangladesh.
La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) registró el año pasado solicitudes de asilo de ciudadanos de 118 distintas nacionalidades. El récord de solicitudes se registró en el 2021: con 131 mil; en 2022 bajó a 118 mil y hasta agosto del 2023 van 99 mil 800 y contando. Nunca habían rondado los 100 mil al cierre de agosto, dicen en la Comar.
“México –destaca Giovanni– es la 15ª economía del mundo. Es un país de 130 millones de habitantes. Tiene la capacidad de absorción y de integración de personas refugiadas y personas en movilidad”.
Los programas de integración de refugiados de Acnur demuestran, con datos muy sólidos, que México es un país de asilo. “Es un país que necesita mano de obra calificada y no calificada. Cuando se logra dar a las personas la documentación migratoria necesaria, se integran muy bien”, comenta el representante de Acnur.
Según el, México tiene la opción y la posibilidad de jugar un rol de protección y estabilización del fenómeno. Puede ofrecer oportunidades laborales a personas que se pueden quedar, tal vez unos años, no necesariamente para siempre.
Pero añade: “El problema es que ha tenido últimamente un pico de crecimiento. Es una gran presión en ese momento la que México está viviendo, sobre todo en su frontera sur, pero también en la CDMX. En la frontera –destaca– vemos muchos intentos de cruces hacia Estados Unidos de manera irregular, sin esperar la cita que vía esta aplicación en los celulares llamada CBP1 del gobierno estadunidense, que se utiliza para obtener las citas. “Es importante aclarar que la aplicación sólo funciona de la CDMX hacia el norte. Está funcionando. En promedio son alrededor de 1,400 citas diarias. Es la vía para la entrada regular”, puntualiza. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Los grupos criminales en México se hacen presentes desde Chiapas hasta Tamaulipas cometiendo todo tipo de atrocidades y exhibiendo su poderío. ¿Por qué lo hacen? Porque pueden y nadie los detiene. Cada día en más zonas del país no hay Estado: los criminales controlan el territorio, cobran tributo (extorsionan) y ejercen el uso de la fuerza.
El cultivo y trasiego de drogas —al igual que la tala clandestina, la trata de personas, el tráfico de migrantes y de armas— son solo parte del negocio criminal. Ahora también se adueñan de las cadenas productivas, tienen sometido al transporte público y a los sectores comercial y minero; cobran derecho de piso y asesinan. ¿El límite? su imaginación. Mientras, la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina tienen una presencia casi simbólica en las calles.
Lo constatamos una vez más el fin de semana pasado con la entrada vitoreada (por miedo o gusto) al Cartel de Sinaloa en Chamic, Chiapas. Pobladores amontonados dando la bienvenida y grabando en sus celulares a un ejército de criminales distinto al CJNG, pero igual de sanguinario. La lucha de estos grupos por quedarse con el jugoso negocio de tráfico de migrantes, drogas y armas tienen a la población en vilo. Habiendo sido Chiapas el cuarto estado con menor violencia en 2010, ahora en el estudio “Galería del horror” de Causa en Común vemos que se multiplican las atrocidades en el estado, al pasar de 45 en 2021 a 119 en 2022. Pese a la evidencia “la gran víctima” de Palacio insiste que esta es propaganda en su contra.
Pero la entrada “triunfal” en Chiapas del cartel de Sinaloa, en esencia no es distinta a lo que se vive en otros lugares; por ejemplo, este mismo año en Chilpancingo, Guerrero el grupo criminal Guerreros Unidos protagonizó una nutrida marcha social. En muchos territorios en los que el Estado es practicamente inexistente, no tengamos duda, los criminales forzarán a la población a votar por sus candidatos e incluso podrían desestabilizar las elecciones en 2024.
Nosotros como sociedad civil junto con los empresarios y las iglesias deberíamos asumir que estamos en emergencia y actuar. Las alertas están ahí: los territorios tomados por los criminales, la impunidad, la militarización de las instituciones, los ataques del presidente a la Corte y el ejercicio discrecional del poder, por mencionar solo algunas.
Lamentablemente, todo indica que el sentido de urgencia no lo comparten todos. El pasado fin de semana se perdió una gran oportunidad. El Diálogo Nacional por la Paz organizado por la Iglesia Católica finalizó con un acuerdo ciudadano en construir una red nacional por la paz. El documento parte de reconocer que la violencia que vivimos es intolerable, pero termina con una tibia exigencia a los órdenes de gobierno.
Si la Iglesia reconoce que la violencia ya es intolerable, no se explica que el pronunciamiento no fuese contundente. La iglesia pudo haber movilizado al país, pero prefirió seguir en el silencio que lo ha caracterizado estos 5 años. A excepción de contadas excepciones como las declaraciones de los obispos de Apatzingán y de San Cristobal de las Casas o las de los Jesuitas, no se ha visto el poder de la Iglesia reflejado en favor de las víctimas y de las instituciones.
Por último, un botón más de alerta, a nueve años de la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, como bien explica John Gibler en su análisis, López Obrador ordenó dinamitar la investigación para evitar que los responsables vayan ante la justicia. Si a esto se atrevió en el caso más emblemático que prometió resolver, ¿que podemos esperar que haga ante la falta de Estado en muchos territorios? Nada, absolutamente nada. (Colaboró Nancy Angélica Canjura Luna)
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En Chiapas se vive un Estado fallido, rebasado y/o coludido con los grupos delincuenciales, denuncia la Diócesis de San Cristóbal de las Casas. Lo dijo también hace dos años el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): El gobierno de Chiapas no sólo solapa a las bandas de narcotraficantes, también alienta, promueve y financia a grupos paramilitares. El estado, advirtieron los zapatistas, está al borde de una guerra civil. La población de a pie, organizada o no, vive una situación sin precedentes. No todo forma parte de la misma canasta, pero junto es un polvorín.
Las imágenes de la imparable violencia le dan la razón a la advertencia y posterior silencio zapatista. Y, aunque ya son más voces las que alertan, la respuesta oficial es minimizar y/o despreciar los acontecimientos. En lugar de resolver, el gobierno se esfuerza en hacer creer que no pasa lo que pasa. La caravana de presuntos integrantes de uno de los cárteles con mayor presencia en el país trascendió en todas las redes, pero la cotidianidad es menos mediática y más violenta.
Las disputas territoriales someten a la población a un clima general de violencia en la que predominan el reclutamiento forzado, secuestros, amenazas y despojo, como lo han denunciado diversas organizaciones sociales y de derechos humanos. “Nos encontramos en estado de sitio, bajo sicosis social con narcobloqueos, que usan como barrera humana a la sociedad civil, obligándolos a estar y poner en riesgo su vida y la de su familia”, señaló la diócesis el pasado 23 de septiembre.
Esta semana también confluyeron en el estado miles de migrantes centroamericanos y haitianos, entre otros, que buscan atravesar el territorio en su incesante lucha por escapar de la violencia y la precariedad en sus países de origen. Lo exponen todo, pues la delincuencia domina toda la ruta.
Chiapas está estallando. Son miles de personas bajo la violencia de las bandas y los paramilitares, quienes nada podrían hacer sin las complicidades institucionales. No es tiempo de ver para otro lado, sino de organizar y acompañar la denuncia. La militarización, es sabido, no es la solución, sino parte del problema. Desinformemonos.org (Gloria Muñoz Ramírez, La Jornada, Política, p. 6)
//Latino power en EU
// PIB ronda 3.4 billones de dólares
// Casi 3 veces más que el mexicano
¿Qué sucedería si de la noche a la mañana Estados Unidos se quedara sin latinos? (como allá xenofóbicamente denominan a las personas de origen geográfico del Río Bravo para abajo). Colapsaría su economía, o, si se prefiere, ocurriría algo similar a lo que, en 2004, Sergio Arau plasmó en su película Un día sin mexicanos (enfocada en el estado de California).
En un abrir y cerrar de ojos Estados Unidos perdería algo así como 15 por ciento de su producto interno bruto, un golpe que no soportaría su economía, pues esa proporción resulta similar a la caída libre que provocó la gran depresión de 1929 (hasta significar algo así como 30 por ciento de su PIB en los siguientes tres años). Ello, desde luego, sin considerar el brutal impacto en el plano global.
Pero al gobierno de Estados Unidos le ganan su racismo y xenofobia, que trasmina en buena parte de la sociedad de ese país, y –no de ahora, sino de muchísimas décadas– se niega a negociar un tratado migratorio que no sólo ordene y legalice el flujo de personas, sino que respete los derechos humanos de quienes en esa nación buscan oportunidades de vida, sin dejar de lado que tal acuerdo consolidaría lo que para su economía significa el creciente poder de los latinos.
De acuerdo con la Oficina del Censo estadunidense, la población latina sumó 62.1 millones en 2020 (alrededor de 65 por ciento de ese total es de origen mexicano), lo que representó un incremento de 23 por ciento respecto a 2010, mientras la población que no era de ese origen creció 4.3 por ciento en el mismo periodo. Entonces, cerca de 20 por ciento, y contando, de los habitantes de Estados Unidos son de origen latino, y representan la primera minoría étnica en aquel país. De ahí el creciente efecto positivo en la economía estadunidense, sin considerar la participación de otras corrientes migratorias de Asia, África y Europa.
Lo anterior viene a colación, porque La Jornada (Dora Villanueva) informa que lo producido por la comunidad latina en Estados Unidos crece dos veces y media por encima de la economía total del país, al grado de que actualmente el producto interno bruto (PIB) latino representa en sí mismo la quinta economía más grande del mundo. En suma, 3.4 billones de dólares, que superan lo generado por (las economías de) Gran Bretaña, Francia, Italia o Canadá. De acuerdo con un informe de Latino Donor Collaborative y Wells Fargo, si los latinos estadunidenses fueran un país, serían la quinta economía más grande del mundo. Además de la situación actual, el remplazo de la fuerza laboral en la economía más grande del mundo recae en el bono demográfico que representa la comunidad latina. Entre 2011 y 2021 el PIB latino estadunidense creció en promedio 4 por ciento, lo que se tradujo en una contribución de 20.9 por ciento al crecimiento real de Estados Unidos.
Así, el PIB latino en Estados Unidos (esos 3.4 billones de dólares) equivale a casi tres tantos el mexicano y su tendencia es ascendente y, todo apunta, imparable. Para dar una idea, en 2015 el Centro Selig de la Universidad de Georgia documentó que el poder de compra de la comunidad latina en Estados Unidos destinaba alrededor de un billón 500 mil millones de dólares a la adquisición interna de bienes de consumo (se excluye a los indocumentados), y subrayaba: el crecimiento del mercado (interno) estadunidense es impulsado cada vez más por los consumidores hispanos y asiático-americanos y ese año los primeros superaban en casi 50 por ciento a los segundos en poder de compra. El mercado afroamericano seguirá expandiéndose a un ritmo convincente, pero los mercados asiáticos e hispanos son donde se ve el crecimiento realmente rápido.
En aquel entonces, el Centro Selig documentó que en 1990 ese poder de compra fue de poco más de 200 mil millones de dólares; en 2004 llegó a 700 mil millones; en 2009 a 992 mil millones y en 2009 a 1.2 billones, para alcanzar 1.5 billones en 2015 y proyectarlo a 1.7 billones en 2017. En los hechos, el monto ha rebasado todas las estimaciones.
Pero el gobierno estadunidense se niega a negociar un acuerdo migratorio. Sin embargo, es una realidad que no puede evadir.
Las rebanadas del pastel
Murió Ángel Guerra Cabrera, queridísimo colega, amigo y compañero, colaborador de La Jornada, articulista de primer nivel, siempre solidario con las mejores causas sociales y luchador incansable. Te vamos a extrañar. Va un enorme cuan cariñoso abrazo, acompañado con todas tus enseñanzas y gratos recuerdos. Buen viaje. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 16)
Crisis migratoria
Es lamentable que en ninguna parte del informe expuesto por José Luis Caballero, relator sobre los derechos de las personas migrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), no se contemplen los golpes de Estado, como el realizado contra el gobierno de Pedro Castillo en Perú, ni el estrangulamiento económico de EU contra todo un país (Cuba), como causas por las que migran sus ciudadanos.
Bien haría el relator de la CIDH en corregir tan grave omisión.
José Lavanderos
Segundo Festival de Cine Colombia migrante
El Colectivo por la Paz en Colombia desde México invita a participar en el Segundo Festival de Cine Colombia Migrante (desplazamiento forzado, interno y transfronterizo), que se llevará a cabo del 1º al 8 de octubre en diferentes centros culturales de la capital.
El evento de inauguración será mañana en el Centro Cultural El Rule, ubicado en Eje Central Lázaro Cárdenas, a las 15 horas, con la proyección de la película Mis dos voces, dirigida por Lina Rodríguez. No faltes. Te esperamos.
La programación de la cartelera completa del festival puedes encontrarla en la página www.festivalcolombiamigrante.com. Invita Luz Angélica Dueñas Checa (Correo Ilustrado, La Jornada, p. 2)
¿Cómo van a votar los hispanos en Estados Unidos? Tradicionalmente votan a los demócratas y los latinos de la costa Este a los republicanos. Sin embargo, son tiempos confusos y quedan de manifiesto en la mayor encuesta nacional bipartidista de hispanos realizada hasta ahora por Noticias Univisión, división de Televisa Univision.
Si las elecciones presidenciales se celebraran hoy y los contendientes fueran Biden y Trump, el 58% de los hispanos votaría por el demócrata en funciones y el 31% lo haría por el expresidente republicano.
No obstante, al analizar a detalle la encuesta, surgen matices interesantes. Temas como inmigración, seguridad fronteriza, control de armas y cambio climático irrumpieron como temas relevantes en sus consideraciones electorales, cuando antes no lo eran.
Los hispanos siguen estando mayoritariamente con los demócratas y con la agenda de la Casa Blanca en temas como:
Permitir a Medicare negociar precios más bajos en los medicamentos recetados (54% apoya firmemente); prohibir los rifles de asalto en todo el país (47%); cerrar las lagunas del impuesto de sociedades; y exigir a todas las empresas que paguen un impuesto del 15% (45% está totalmente de acuerdo)
Aprobar una ley que garantice el acceso al aborto a las personas que lo necesiten (35% totalmente a favor).
Más allá de la afiliación partidista, los votantes hispanos están realmente frustrados con la economía. Más del 50% de los hispanos afirman que la subida de los precios y el coste de la vida son los problemas más importantes a los que se enfrenta la economía.
Esto se refleja también en la preocupación por los gastos cotidianos, como el costo de la atención sanitaria (27%) y el precio de la vivienda (25%).
Cuando se les pregunta quién tiene una respuesta para estas cuestiones económicas, los demócratas ven una ventaja, pero la pluralidad piensa que ningún partido tiene una respuesta para las cuestiones económicas.
Estamos viendo cómo la prevención de la violencia armada y el cambio climático surgen como nuevos temas prioritarios para el electorado hispano.
Los tiroteos masivos y la política de seguridad de las armas se situaron como el segundo tema más importante al que se enfrenta el país, sólo por detrás de las cuestiones económicas.
El cambio climático también ascendió como tema prioritario. En 2019, el 9% de los hispanos lo consideraba su tema principal -ahora esa cifra se ha más que duplicado hasta el 21%.
La inmigración y la seguridad fronteriza están apareciendo de una nueva manera que pone de relieve un conjunto muy complejo de puntos de vista sobre el tema. Los hispanos tienen opiniones muy complejas sobre la inmigración. Una de las principales conclusiones es que los hispanos no ven a la inmigración y la seguridad fronteriza como sinónimos.
La seguridad fronteriza cierra las cuestiones que más preocupan a los votantes hispanos y está ganando adeptos entre los demócratas hispanos (13%). En un grupo de 11 preguntas sobre en qué partido confían más para gestionar asuntos cruciales para la comunidad, la seguridad fronteriza es la única en la que la confianza en los republicanos (41%) supera a la confianza en los demócratas (40%) entre todos los votantes hispanos encuestados.
La mayoría de los demócratas y republicanos hispanos están de acuerdo en que se necesita más seguridad fronteriza. Una mayoría también está de acuerdo en la posibilidad de ofrecer un camino a la ciudadanía para los dreamers (90% de los demócratas y 67% de los republicanos), en oponerse a negar la ciudadanía a los hijos de padres no ciudadanos (63% y 55%) y en otras políticas importantes para los migrantes.
Los datos de las encuestas sugieren que los hispanos quieren una situación mejor gestionada en la frontera, pero no a expensas del trato humanitario de los migrantes.
Los datos de las encuestas muestran que los votantes hispanos son un electorado sofisticado cuya elección depende de si los candidatos lucharán por los temas que les preocupan, y no tanto de si vencerán a su oponente.
En comparación con los datos nacionales, los hispanos republicanos son mucho menos propensos a utilizar la elegibilidad como motor de su apoyo (12%). En su lugar, las dos principales razones por las que los hispanos republicanos apoyan a su candidato en las primarias:
Son duros y no se echarán atrás (36%)
Me gusta su plan para detener la inflación (35%)
Comparten mis valores (35%)
Me gusta su plan para detener la inmigración ilegal (26%)
Los hispanos republicanos
A su vez, los hispanos republicanos están demostrando no ser un grupo hambriento de vencer a Joe Biden: están interesados en un candidato que vaya a hacer algo respecto a los temas que encabezan su agenda.
Trump domina entre los republicanos hispanos, pero los votantes hispanos en general no se están decantando hacia la derecha.
El 50% de los que participarán en las primarias del Partido Republicano dijeron que apoyarían a Trump.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, se sitúa en segundo lugar con un 12%, seguido del empresario Vivek Ramaswamy con un 9%. Otro 13% está indeciso. (Alejandro Domínguez, La Prensa, Editorial, p. 6)

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 13)
(Rubén, La Prensa, Análisis, p. 06)

(Frik, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)