La crónica diaria del acontecer nacional la pretenden escribir el presidente y sus principales colaboradores con una narrativa cotidiana plagada principalmente de mentiras y de hechos sesgados a modo, de quien ostenta el poder.
La distorsión de los datos duros en ese México crudo y real se lleva a cabo a diario desde la mañanera y es repetida hasta el cansancio en los espacios de comunicación afines al oficialismo y en redes sociales, mediante granjas de bots, que operan sistemáticamente.
Los miembros del gabinete se unen a la letanía de que todo está bien en México, como la migración, la seguridad pública, las crisis económica y sanitaria y otras tantas como la relativa al crecimiento de la población que vive en marginación.
Con el pretexto de su deteriorada salud, el presidente López Obrador no acude a los lugares en donde haya ocurrido una desgracia, bueno solo hubo una vez y fue un montaje, se mantiene alejado de los sitios en donde, incluso hay miles de damnificados.
Si él no lo hace, deberían hacerlo, por lo menos los secretarios del gabinete, sin embargo, brillan por su ausencia; verbigracia, ustedes han visto a la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, acompañar al comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, a la frontera norte de Ciudad Juárez, en donde se apilan los migrantes centroamericanos y en general de América Latina y el Caribe, esperando en territorio nacional la oportunidad de cruzar hacia Estados Unidos.
Esos flujos migratorios se han recrudecido exponencialmente, lo que significa que en este sexenio y por el tamaño del problema, aumentarán aún más en el futuro, a menos de que haya medidas de gran calado diseñadas por todos los gobiernos de la región, para ordenar con pleno respeto los derechos humanos de los migrantes en ese tráfico interminable.
Durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, en el marco de la Glosa por el V Informe de Gobierno, la titular de la Segob plasmó un México que se asemeja a un mundo inventado por Walt Disney, lejos de la realidad, un país que se desmorona ante el embate de los criminales y los innumerables problemas que lo aquejan.
Dijo la bisoña funcionaria que la migración mexicana a Estados Unidos ha disminuido gracias a la reducción de la pobreza y las mejores oportunidades de empleo y bienestar en el país. Además, aseguró que los programas de política social de AMLO, como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, han creado una ola de bienestar que alcanza a El Salvador y Honduras y han generado más de 230 mil empleos en ambos países.
En el paroxismo total, la funcionaria describió un país calificado por los diputados del bloque opositor en la Cámara baja como Pejelandia.
Esta visión tergiversada hace tanto daño como los propios problemas, ya que a fuerza de tantas mentiras, incluso ellos mismos, se han creído el cuento y avivan más las llamas falsarias del ilusionismo.
Entonces, si los que toman las decisiones en México lo hacen basados en datos que solo existen en su mundo paralelo, lleno de ficción, pues en menudo lío estamos, toda vez que las soluciones a los problemas más acuciantes por los que transita el pueblo, se han pospuesto hasta que otro presidente los venga a solucionar.
Este tipo de funcionarios, que comparten la visión del jefe máximo, son premiados incluso con gubernaturas como es el caso de Rocío Nahle o con una diputación como es el caso López-Gatell.
La zalamería es de tal nivel que se arrastran más allá de la dignidad y se suman a la apología de la mentira en detrimento de los mexicanos.
“Hoy hay más tranquilidad, porque hay gobernabilidad, porque se respeta la democracia. Se tienen resultados alentadores en materia de seguridad, ya que homicidios, secuestros y robos están a la baja”, afirmó la secretaria de Gobernación, responsable, por cierto, de la gobernabilidad y de que no se pierdan más regiones del país a manos de los grupos criminales como sucede en Chiapas, Michoacán Guerrero, Zacatecas, Tamaulipas, Veracruz, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Morelos y otros tantos estados. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p. 37)
La secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, ofreció una visión extraordinariamente optimista de la situación nacional en seguridad y migración en la Cámara de Diputados este 4 de octubre. Supongo que para eso fue contratada, para hablar maravillas del régimen, no para resolver los problemas de gobierno que enfrenta el país. Es cierto, como dijo, que las cifras de delitos han bajado, pero olvidó mencionar que los acumulados del sexenio están en niveles históricos. En materia migratoria, en cambio, simplemente mintió.
Alcalde afirmó que el gobierno de López Obrador está atendiendo las causas que obligan a la gente a abandonar sus comunidades, como la pobreza, la desigualdad y la violencia, “para que migrar sea una opción y no una necesidad”. Declaró, además, que la migración de mexicanos a Estados Unidos “ha venido disminuyendo gracias a la reducción de la pobreza y también a que existen mejores oportunidades de empleo y bienestar en el país”. Esto es falso.
Quizá la secretaria Alcalde estaba pensando en los tiempos de Felipe Calderón, cuando efectivamente hubo una reversión de los flujos migratorios entre México y Estados Unidos. Pero no ahora. La emigración de mexicanos está aumentando.
Entre 1995 y 2000, cuando Ernesto Zedillo era Presidente, 670 mil personas migraron de Estados Unidos a México y 2.94 millones de México a la Unión Americana. Se mantenía la tendencia histórica. La gran sorpresa vino en 2005-2010, años de Calderón, cuando la migración de Estados Unidos a México fue de 1.39 millones y la de México a la Unión Americana de 1.37 millones. Se revertía así la tendencia. Esta situación se mantuvo en 2009-2014, cuando un millón migraron de Estados Unidos a México y 870 mil de México a la Unión Americana. Ya en 2013-2018, con Enrique Peña Nieto, los migrantes de Estados Unidos a México fueron 710 mil, ya un poco menos que los 810 mil que migraron de nuestro país al norte (Pew Research Center).
En el gobierno de López Obrador la emigración de mexicanos ha venido aumentando, al contrario de lo que aseguró la secretaria Alcalde. Según la US Customs and Border Patrol, en el año fiscal de 2017 hubo 130,454 aprehensiones fronterizas de mexicanos. Para 2020 se registraron 390,203 “encuentros” de mexicanos indocumentados (la expresión “encuentros” incluye aprehensiones y expulsiones). En 2021 la cifra ya era de 674,739 y en 2022 de 823,057. De octubre a agosto de 2023 el número acumulado es de 680,826.
En una entrevista conmigo en adn40, Tonatiuh Guillén, el especialista en temas migratorios que renunció a la dirección del Instituto Nacional de Migración en 2019 por la decisión de López Obrador de aplicar una política migratoria represiva por presión de Donald Trump, señaló que, efectivamente, son cada vez más los mexicanos que tratan de migrar ilegalmente a Estados Unidos.
La migración es un tema complejo. No hay certeza de por qué en el gobierno de Calderón se revirtieron los flujos migratorios, tampoco sobre las razones del repunte actual. Queda claro, sin embargo, que la pobreza y la violencia han sido factores de expulsión de población en Centroamérica, Cuba y Venezuela, aunque también en México estamos viendo un incremento en la emigración. La idea de que ha bajado el número por las políticas sociales es producto de la ignorancia o de un engaño.
De lo que no hay duda es de que los migrantes están abandonando países que son supuestamente paraísos terrenales, como Cuba y Venezuela, mientras que buscan migrar al reino del neoliberalismo, Estados Unidos. Están votando con los pies… y su mensaje es claro.
AEROPUERTOS
Más que perversos son ineptos. Ayer la Agencia Federal de Aviación Civil provocó un desplome en las acciones de los grupos aeroportuarios cuando decidió, de manera unilateral e inmediata, modificar las bases de la regulación tarifaria que se aplican desde 1998. Parece que quieren destruir la industria de la aviación. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 12)
Han pasado más de dos décadas desde que el gobierno de Estados Unidos cerró la posibilidad de que hubiera en sus aeropuertos viajeros en tránsito hacia otros países, sin contar con visa .
Ahora, el gobierno mexicano está tomando una medida similar, y a partir del 22 de octubre ya no podrán llegar a los aeropuertos mexicanos, viajeros provenientes de países a los que el nuestro les exige visa, sin contar, por lo menos, con una visa de tránsito.
Información obtenida en el Instituto Nacional de Migración refiere que la decisión se tomó en la secretaría de Relaciones Exteriores, que hoy comanda Alicia Bárcena.
En realidad, la petición original proviene, como sucedió con la decisión de reponer la visa a los brasileños, del gobierno de los Estados Unidos que ya no ve “lo duro, sino lo tupido” ante las corrientes cada vez más grandes de migrantes ilegales que buscan una oportunidad en ese país.
La medida afectará a viajeros de Centroamérica, varios países de América del Sur, Medio Oriente y el sur de Asia, entre otros.
Pero también impactará a las aerolíneas mexicanas y extranjeras nunca que acostumbraban a traer viajeros en tránsito a México.
La nueva realidad geopolítica del mundo está orillando a millones de personas a migrar de sus países de origen y México más que un país de destino final es muy interesante para ellos debido a la vecindad con Estados Unidos.
Quienes están buscando a toda costa moverse a los países ricos del norte de América, es decir, Estados Unidos y Canadá, recurren a estrategias muy sofisticadas.
Por ejemplo, se han detectado viajeros de la India o de Oriente Medio que llegan en tránsito para moverse a un país sudamericano, pero que, en realidad, traen también un boleto para viajar a Nicaragua u otro país centroamericano donde es más fácil obtener un documento falso con el cual entrar a México, digamos vía Cancún, y ya de allí iniciar su aventura para ir a Estados Unidos.
Además de los retos que enfrentarán las aerolíneas que ya vendieron boletos después del 22 de octubre para viajeros que pensaban moverse en tránsito por México para irse a otro país, también hay preocupación por la manera en que se implementará la misma.
Muy a la mexicana hay más preguntas que respuestas sobre cómo funcionará esta nueva disposición y lo que nuevamente queda claro es que el turismo está en segundo plano y que este gobierno le sigue complicando la vida a los viajeros.
DIVISADERO
Soporífero. El autor de este espacio ha optado por no reseñar las soporíferas insensateces de Miguel Torruco, secretario de Turismo federal.
Pero aquí va otra historia que se desarrolló en Albuquerque, Nuevo México, en su más reciente paseo toca puertas.
El funcionario pronunció frente a agentes de viajes un discurso de más de una hora reseñando los aciertos turísticos del actual gobierno, que consisten en dejar hacer y dejar pasar.
En el camino destacó que era la primera vez que un titular de Turismo visitaba Albuquerque (como tampoco han visitado Amarillo, Texas; Juneau, Alaska y otros cientos de ciudades estadunidenses).
Además, les ofreció un vuelo directo desde México, ignorando que no trabaja para los ciudadanos de Albuquerque, todo esto mientras los azorados asistentes ponían cara de estar viendo una película surrealista, muy mala, por cierto.(Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 4)
Cuando una persona no entiende ni atiende a la rosa de los vientos, no sorprende que cuando afirma ir hacia el norte, en realidad se encamina en sentido contrario. En vez de toparse con Dinamarca, arriba sin percatarse, a Zimbabue. Si esa misma persona desea mejorar cualquier situación, pero no comprende que está intentando modificar circunstancias repletas de complejidad, los resultados son catastróficos. Acceso a medicamentos, sin considerar desde la temperatura, caducidad, empaque, rutas y tiempos de distribución, demanda con picos impredecibles, en una geografía caprichosa y climas fluctuantes. Un punto de concentración será un punto de fracaso anunciado.
El deseo es como un diamante en bruto, enterrado en un lodazal, que se confunde fácilmente con astillas de vidrios rotos. Y cuando quien desea fervientemente, se pone en marcha a perseguir su fantasía, la realidad se tira de los pelos. Ni él mismo entiende por qué de su ¿mala suerte? Cuanto intenta, acaba mal. Lo que resulta incomprensible es que haya quien le sigue los pasos, y más, quienes le echan porras. Se entiende la gran atracción por el poder y por lo que el poder puede retribuir, pero es insensato, denigrante e indigno, además de fugaz.
Entender por qué, aunque desde hace años se separa a las mujeres de los hombres, en el Metro, en los camiones, en los taxis, con luminarias y en lugar de disminuir, las violencias contra ellas, aumentan sin cesar. Cuando han iniciado alguno de estos programas, quienes están al frente para ponerlos en acción aseguran que los acompañarán de profundas estrategias educativas. No han cumplido. ¿Por qué nadie se atreve a señalar la urgencia de un programa educativo eficaz para todos los hombres? ¿Por qué no enseñan defensa personal a las niñas y mujeres? O, como mínimo, debieran alertarlas en las escuelas sobre las violencias que seguramente vivirán.
Entender en amplitud las palabras de la historiadora Mary Beard: “Cuando los romanos pensaban en momentos de cambio político, pensaban en términos de violencia contra las mujeres”. La antropóloga Erika A. Cortés Ibáñez aclara: “Abusos físicos y psicológicos frecuentes en diversos conflictos armados obedecen a una lógica donde el enemigo encarna una alteridad odiada y/o amenazante que debe ser destruida”. Obvio, la femenina. http://dx.doi.org/10.7440/ colombiaint80.2014.03
Para comprender qué hay en el centro de la masculinidad hegemónica, hay que ver y escuchar el discurso brillante de Cecilia Suárez, actriz y activista mexicana, en la ONU. https://www.youtube.com/watch?v=lHmEkFlx22Y
¿Por qué cuando la militarización del país avanza instalando cuarteles en todas partes y los cárteles del narco aumentan tamaño y zonas de influencia, crece desmedidamente la desaparición de niñas y jóvenes? Los muchachos, forzados o invitados a sus filas, algunos desaparecidos. Las chicas, se sospecha para qué las desaparecen, pero no hay datos.
Linda Atach, en Opinión 51, escribe: “Tan oscura como el poder que se dedicó a negar que Tlatelolco había sido un crimen de Estado hasta su reconocimiento en 2018, la interpretación de Quesada sigue revelándonos la turbiedad que se tejió en torno a la masacre, pero también obligándonos a reflexionar sobre la impunidad y el camino que debemos elegir como sociedad: ¿Luz, oscuridad?, ¿silencios, acciones?”. Lo que ha pasado: el intento de eliminar al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales. La turbiedad del poder se extiende: aumento de inseguridad, violencia incontenible, salud precaria, educación trastocada. Oscuridad y silencio.
Esa frase tan contundente de López Obrador: “Puede ser legal, pero no moral” ¿no aplica al señor Francisco Graduño, quien después de la trágica muerte de migrantes sigue en el cargo, sin pena y con mucha deshonra? (Clara Scherer, Excélsior, Nacional, p. 13)
Que México extradite a más narcotraficantes y desmantele un mayor número de laboratorios clandestinos de fentanilo, ése, y no otro, es el mensaje que el estadunidense Joe Biden habría mandado a su homólogo Andrés Manuel López Obrador, a través de la misión que, liderada por su segundo a bordo, el secretario de Estado, Antony Blinken, cumplió ya 48 horas en nuestro país en las que, amén de un sinnúmero de encuentros con funcionarios para hablar sobre narcotráfico y migración, se encontró con el tabasqueño en una reunión, cuya reseña puntual, podemos apostar, no conoceremos nunca…
En el marco del Diálogo de Alto Nivel de Seguridad, realizado en las últimas horas en Palacio, en efecto, habría quedado claro el referido mensaje y que al margen las acciones “ridículas” de legisladores republicanos o demócratas promotores de sanciones económicas contra México “por no hacer lo necesario” en el combate a los cárteles de la droga y el control del tráfico a la Unión Americana, la consigna bilateral no debe ser otra que coordinar acciones para lograr resultados en el cortísimo plazo.
Y esto, no sólo por la urgencia que implica avanzar por esta vía con miras a ganar en gobernabilidad de ambos gobiernos, sino en el caso de Estados Unidos, por ejemplo, porque a nadie escapa que el letal fentanilo que cuesta la vida a decenas de miles de jóvenes norteamericanos cada año, como el de la incontrolada migración ilegal que rebasa el cuidado de la frontera común serán temas de campaña de cara a las presidenciales de noviembre en que, vale recordar, el actual inquilino de la Casa Blanca busca reelegirse…
La consigna entonces no parece ser otra que ¡actuar y dar resultados! en el corto plazo. Lo demás…
ASTERISCOS
* Quien parece se reactiva en la arena electoral es el extitular jurídico de la Presidencia Julio Scherer, pues estaría financiando encuestas digitales de MetricsMX que publica SDP, apoyando a candidatos como el senador de Puebla Alejandro Armenta. El desborde de intereses en Morena augura elecciones internas crispadas. Ufff…
* Lo dijimos: no deberá pasar mucho tiempo antes de que se concreten cambios en la campaña de Xóchitl Gálvez que no pocos consideran “frenada”. El primero, la designación de un coordinador operativo que sea el enlace con los partidos y, en la práctica apoye al coordinador Santiago Creel…
* Quien rompió con el molde de político “chapulín” fue el alcalde de Querétaro capital Luis Nava que, a la vista de los resultados obtenidos durante su gestión anunció, en presencia del gobernador Mauricio Kuri, que se quedará en el cargo a finalizar su periodo y no buscará puesto alguno en el proceso por venir. Un ejemplo sin duda…
* Con la participación de las ocho mejores jugadoras de tenis del mundo, este fin de mes (29) arrancará en Cancún los WTA Finals 2023 que prevé recibir cuatro mil espectadores diarios, lo que permitirá captar algo más de 500 millones de dólares y 30 millones de televidentes. Bien…
** Iniciamos un breve periodo vacacional, por lo que este espacio dejará de publicarse entre los domingos 8 y el 15. Volveremos el lunes 16 con otro asunto De naturaleza política. Descansen… (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 18)
El torvo espíritu de Donald Trump se anotó una victoria. A pesar de estar bajo el asedio de la justicia, el ex presidente de EU sigue lanzando dardos
Ayer, para no ir más lejos, mientras en Palacio Nacional el secretario de Estado Tony Blinken y el presidente López Obrador intercambiaban palabras amables y palmaditas en la espalda; mientras eso pasaba, la prensa estadunidense reportaba que continuará la construcción de muro fronterizo
Se trata de un tramo en el sur de Texas, en Río Grande, que tuvo casi 250 mil cruces ilegales en el último año.
Los fondos para el muro son una herencia de Trump, que dejó aprobado el presupuesto para otros 32 kilómetros de muro justo en esa zona.
El muro tiene ahora, por el tema del fentanilo, más apoyo que antes entre la clase política estadounidense, incluso integrantes del Partido Demócrata.
Migrantes, refugios saturados
Reuniones sobre migrantes y refugiados van y vienen. Funcionarios de ambos países se muestran cordiales y cooperativos, dicen que trabajarán juntos, se toman la foto y a otra cosa.
El problema de la migración se agudiza y entra en los territorios de una crisis humanitaria de la que nadie se hace cargo.
Miles de familias migrantes avanzan por las carreteras y tratan de treparse a los trenes. De cuando en cuando se publican notas de tragedias, de migrantes que mueren en la travesía. La jerarquía católica reconoce que su red de albergues está saturada, que se quedan sin recursos.
No hay noticia de un plan nuevo, de un enfoque distinto. No se habla de inversiones concretas, de pláticas directas con los gobernantes de países emisores que están gusto con trasladar el problema a otros gobiernos, como el mexicano que, está visto, no puede con el paquete. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
Aconseja a poblanos no migrar a NY
Hablando de visitas de estadounidenses, ayer el alcalde de New York, Eric Leroy Adams, fue recibido en Puebla por el gobernador Salomón Céspedes. Vino a hablar sobre inversiones en la entidad y, sobre todo, enviar el mensaje de que la metrópoli que gobierna está rebasada por los migrantes, y en estos momentos no está en condiciones de recibir a más. (El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Encuentro México-EU
El jueves se reunieron tres secretarios de estado de los Estados Unidos con sus contrapartes mexicanos. Los temas centrales de este diálogo de alto nivel fueron migración y crimen organizado, temas que han sido espinosos en la relación bilateral pero donde hay cada vez convergencias en algunos puntos.
Primero y antes de nada, hay que destacar lo excepcional que es que tres integrantes del gabinete de los Estados Unidos viajen a cualquier país juntos. Esto sólo pasa, por lo menos de forma regular, con México, y se ha vuelto ya casi rutinario desde tiempos de Felipe Calderón y Barack Obama. Ha habido momentos de más o menos reuniones, pero habla de la importancia que tiene la relación bilateral con México para el gobierno de los Estados Unidos, independiente de quien esté en La Casa Blanca, y para el gobierno mexicano, independiente de quien esté en Palacio Nacional.
Estas reuniones de alto nivel ya son comunes porque los temas en la agenda bilateral son temas también de la agenda doméstica en ambos países. Estas reuniones no son una cortesía diplomática, que amerita una reunión entre la canciller y el secretario de Estado, sino temas políticamente sensibles dentro de cada país, que requieren de incluir a secretarías con tareas mucho más enfocadas en temas nacionales (como justicia y seguridad).
En este momento, la migración ha cobrado una prioridad aún mayor por la cantidad de migrantes llegando a la frontera común entre México y Estados Unidos. El aumento actual parece ser un resultado directo del fin del Título 42, que permitía hasta mayo que el gobierno de Estados Unidos regresara a los migrantes a México, pero ahora con un detonador nuevo: la administración del presidente Joe Biden ha decidido no detener a las familias que llegan a la frontera, porque no tienen donde alojarlos de forma humanitaria mientras las autoridades revisen sus casos, lo cual ha provocado un incremento dramático de familias intentando llegar a la frontera norte.
Es probable que en esta reunión se tomen decisiones sobre el control migratorio en México, incluyendo algunas deportaciones desde México a países de origen, así como algunas vías legales nuevas para migrantes que desean llegar a los Estados Unidos, especialmente a través de un centro de procesamiento en México, que es una idea novedosa. Pero todo parece indicar no habrá declaraciones públicas dramáticas, sino más bien acuerdos detrás de bambalinas que después iremos conociendo.
En el tema del crimen organizado, el tráfico de fentanilo ha llegado a ser la preocupación mayor del lado estadounidense por la cantidad de muertes por sobredosis que se está viviendo, que llegó a más de 70 mil personas fallecidas el año pasado. Esta droga empieza a tener un efecto directo en la tasa de mortalidad del país, quizás tan notable como lo fue Covid-19 en su momento.
Pero para el gobierno mexicano, si bien el interés es un poco diferente, no es menor el impulso a la colaboración. Si bien el presidente López Obrador inició su sexenio con mucho escepticismo frente a la colaboración en materia de seguridad con el gobierno de Estados Unidos, sobre todo por sentirse que había demasiada intromisión de las autoridades estadounidenses en México. Pero ahora que ha logrado generar mayor control mexicano de los esfuerzos de cooperación, lo encuentra cada vez más útil recibir la inteligencia que tiene el gobierno estadounidense sobre las operaciones de los grupos delictivos, algo que le pueden ayudar a dar golpes contra los grupos que causan los mayores destrozos.
Si bien no se esperan resultados dramáticos de este encuentro, de todos modos sirve para afinar esfuerzos conjuntos, generar confianza y marcar líneas para el trabajo colaborativo al futuro. Y en una relación tan intensa como la que existe entre México y Estados Unidos, en que los temas nacionales no se pueden resolver sin colaboración del vecino, estas reuniones son esenciales y una muestra de la intensidad de la relación que existen entre ambos países. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p. A19)
La reciente visita de Alejandro Mayorkas, Secretario de Seguridad Nacional, Antony Blinken, Secretario de Estado, y Merrick Garland, Fiscal General de Estados Unidos, a México, ha puesto de nuevo el reflector en la compleja relación entre ambos países.
Las cifras no mienten. Con casi 300,000 encuentros en el sector del Valle del Río Grande en menos de un año y más de 200,000 migrantes detenidos en un solo mes, la situación en la frontera es crítica. En el intrincado panorama político de Estados Unidos, pocas cuestiones han sido tan polémicas y polarizantes como la inmigración.
A medida que nos acercamos a las elecciones de 2024, la postura de Joe Biden sobre el muro fronterizo, ese símbolo emblemático del debate migratorio, se ha convertido en el epicentro de la discusión nacional. En cuatro años, aunque en la retórica su postura es casi la misma, sus acciones han sido distintas.
En el ahora lejano 2020, el candidato Biden, que acusaba a Trump de xenofobia, prometió que “no se construiría ni un metro más” del muro fronterizo bajo su mandato. Sin embargo, hoy a un año de las elecciones en las que habría de votarse su reelección, su administración ha dado un giro de 180ª que ha sorprendido a muchos, anunciando que se saltará leyes ambientales para acelerar 32 kilómetros de muro en el Valle del Río Grande.
Si bien Biden ha asegurado que, aunque no cree en la eficacia de los muros, el dinero asignado en 2019 no podía ser redirigido. La pregunta que los analistas e internacionalistas se hacen es ¿por qué retomarlo ahora?
La reciente oleada de migrantes ha tensado el ambiente político, provocando críticas tanto de republicanos como de demócratas. Líderes demócratas, desde Nueva York hasta Chicago, temen que la inmigración ilegal refuerce las posturas republicanas y les reste votos en zonas clave.
Eric Adams, alcalde de esa ciudad, ha presionado para que Biden autorice visas para los más de cien mil venezolanos que han llegado a la Gran Manzana en los últimos 18 meses y mantienen saturados los albergues de esa ciudad. Adams, en un intento por aliviar la presión migratoria, se encuentra de gira por América Latina, buscando desincentivar la migración hacia la Gran Manzana.
El muro, una vez símbolo de la postura intransigente de Trump sobre la inmigración, se ha convertido en un termómetro de la capacidad de Biden para gobernar. El desafío para Biden rumbo a las elecciones del 2024 será conciliar sus promesas de campaña con las realidades de su presidencia. La construcción del muro es vista por algunos como una desviación de su postura inicial, pero para otros, es un reflejo de la adaptabilidad y pragmatismo necesarios en la política.
El Diálogo de Alto Nivel entre México y Estados Unidos es, sin duda, un paso positivo. Pero, como siempre he sostenido, las palabras deben ir acompañadas de acciones. La migración, ese fenómeno tan humano y a la vez tan politizado, requiere de soluciones que vayan más allá de muros y controles. Requiere de empatía, entendimiento y, sobre todo, de cooperación. Es esencial que ambos países encuentren el camino adecuado. Porque, al final del día, lo que está en juego es el bienestar de millones de personas que sueñan con un futuro mejor. Y en ese sueño, no hay muros que valgan.
Para Biden, la frontera no es solo un desafío logístico y humanitario, sino también un tablero electoral donde cada movimiento cuenta. Y México, por su parte, observa y calcula, sabiendo que su propio destino electoral también está ligado a este intrincado juego. (Solange Márquez, El Universal, Online)
Hace unos días vi “El sonido de la libertad”, película que expone una de las mayores tragedias de nuestro tiempo: la esclavitud sexual infantil. Cinta polémica porque se le vincula con movimientos conservadores en Estados Unidos, a pesar de que no muestra tintes políticos ni en la trama ni en sus mensajes, aunque sí cuenta con la actuación de Eduardo Verástegui —quien ha manifestado su intención de competir por la Presidencia de México. Más allá de agendas partidistas y candidaturas, la película coloca temas fundamentales en la agenda pública de lo que poco se habla como son la explotación sexual infantil, la trata y tráfico de niños y adolescentes, así como la pornografía de menores edad y la esclavitud.
A nivel global se estima que 12 millones de niños y niñas sufren esclavitud: cerca de 9 millones en matrimonios forzados y 3.3 millones más en trabajos forzosos. De estos últimos, más de la mitad son sometidos a la explotación sexual comercial y poco menos del 40% son explotados en la economía privada. La UNODC estima una derrama económica de 7 mil millones de dólares relacionada con las redes de tráfico a nivel global.
En México la realidad es terrible, nuestro país es uno de más peligrosos para la niñez. En materia laboral, el Inegi reportó que 3.3 millones de niñas y niños están involucrados en alguna forma de trabajo y al menos 2 millones se encuentran realizando actividades no permitidas. Respecto a su salud, 4 de cada 10 niñas, niños y adolescentes tienen obesidad y sobrepeso; y en seguridad, 1 de cada 2 niños y niñas sufrieron violencia en el hogar.
Cada día 78 menores son víctimas de algún delito en México. La OCDE indica que ocupamos el primer lugar del mundo en abuso y violencia sexual infantil y adolescente; algunos estudios señalan que, hasta antes de la pandemia, México también tenía el primer lugar global en consumo y el segundo lugar como productor y distribuidor mundial de pornografía infantil.
Somos una verdadera tragedia de país. Poco servirá que el Congreso modifique las leyes para que los delitos de abuso sexual contra menores —pornografía, corrupción de menores, turismo sexual, pederastia y lenocinio— sean imprescriptibles, si solo el 1% de las denuncias llegan a una sentencia.
Por otro lado, así como sucede con el mercado de las drogas —del que sí escuchamos noticias todos los días— Estados Unidos es también un destino importante este tipo de crímenes: cerca de 50 mil personas, principalmente de México y Filipinas, son traficados hacia ese país cada año. El “Reporte federal sobre tráfico de personas” del Human Trafficking Institute señaló que en 2018, 51.6% de los casos criminales activos en los Estados Unidos traficaban sólo niños.
Los niños y niñas migrantes, y en especial aquellos que viajan no acompañados, son una de las poblaciones más vulnerables frente a estos atroces crímenes. En México, 3 de cada 10 denuncias de tráfico ilícito de personas migrantes corresponden a niños, niñas y adolescentes. Del otro lado de la frontera, el Congreso estadounidense investiga el destino de 85 mil niños migrantes no acompañados, con los que la Oficina para el Reasentamiento de Refugiados al parecer ha perdido todo contacto.
¿Qué tenemos en el corazón los mexicanos si así tratamos a nuestros niños y niñas? Si bien tenemos que exigir a nuestros gobernantes que erradiquen todos los delitos, es aún más urgente que protejan a la niñez. Lo peor es que deben protegerlos de nuestra propia sociedad. Cada día de inacción es un día más de tragedia y sufrimiento para miles de niños y niñas. (Gabriela Cuevas Barron, El Universal, Opinión, p. A19)
La relación México y Estados Unidos abarca una variedad de dimensiones en las que se utilizan herramientas como el soft power y el hard power que ambos países utilizan de manera estratégica para avanzar en sus intereses abordando de manera transversal cuestiones bilaterales y regionales.
Por décadas México utilizó la diplomacia y la cooperación en la lucha contra el narcotráfico como una forma de soft power para abordar amplias gamas en cuestiones de seguridad, mientras los gobiernos estadounidenses lo utilizaron para ir persuadiendo con medios intangibles distintas esferas en el gobierno mexicano.
En política y geopolítica, Estados Unidos tiene bien definidos sus intereses en la región y en la esfera de su seguridad nacional. La reciente reunión de alto nivel dio fe de ello.
Las distintas presiones ejercidas para sacar a flote negociaciones no son nuevas en la espinosa relación, sin embargo con la cuatroté, su propaganda y el comportamiento bipolar presidencial, la tensión es latente al grado de detonar el sugestivo activismo del embajador Ken Salazar. Sus giras a los diferentes estados con altos índices de narcoviolencia esbozan una de las acciones de la estrategia estadounidense; enfocarse y coordinarse en lo local.
Sus constantes visitas al Palacio y a despachos federales no dejan ninguna duda sobre la preocupación del manejo de crisis y control de daños del gobierno mexicano en asuntos torales. La impericia y desorden de altos funcionarios mexicanos se agudiza por la improvisación y la absoluta sumisión a las instrucciones presidenciales que carecen de matices diplomáticos y conocimientos en la materia. Ejemplos sobran.
El enorme desencuentro por la política de López Obrador de abrazos a las organizaciones criminales —que pretende continuar un sexenio más—, el fentanilo y el caos en materia migratoria son ya puntos de inflexión. La evidencia del surgimiento de narcoestados y la impunidad reinante en carreteras, ciudades, zonas y regiones del país ha desencadenado una escalada en la narrativa estadounidense metida de lleno en su campaña presidencial esbozada también de golpes bajos y fuego amigo.
Aun en el espinoso laberinto del contexto, México ha cumplido —pese a las resistencias y complejidades transformadoras institucionales en la relación— con detenciones de objetivos criminales prioritarios, ahí está la extradición de Ovidio, mientras Estados Unidos ha sido laxo u omiso en la búsqueda y detenciones de los mismos objetivos allá para la justicia mexicana.
Es decir, la avenida bilateral no es precisamente de dos sentidos.
El quid es que con el absoluto caos en materia de seguridad —incluido el tema del fentanilo abordado ayer entre las comitivas de ambos países— la migración y la irrupción del terrorismo doméstico, el margen de maniobra del gobierno de López Obrador es casi tan estrecho como su visión del absoluto fracaso en estos rubros.
Quedan varios meses para la elección presidencial y las señales de dar continuidad a esta transformación con su fallida política de seguridad mantienen atentos a diversos actores internos y externos.
La obra de la pesadilla cuatroté ha empujado al precipicio de la impunidad, del nulo Estado de derecho y pésima rendición de cuentas al país, y tiene aún varios capítulos donde podrían surgir los imponderables que tendrán un impacto significativo en el resultado final.
Nadie debería confundirse con las olas de la propaganda mediática en el moreno mar de la soberbia electoral.
Señales bastan y sobran. (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Nación, p. 8)
Mientras el presidente Joe Biden rompía su promesa de “no construir un metro más” del muro en la frontera con México, una delegación de alto nivel de Estados Unidos dialogaba en la capital de la República sobre seguridad, migración, fentanilo, tráfico de armas…
Antony Blinken, secretario de Estado; Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional, y el fiscal general, Merrick Garland, no encontraron el mejor ambiente para hablar con sus interlocutores mexicanos.
Poco antes de que los tres funcionarios mencionados se reunieran con AMLO, se supo de la ampliación del muro. En una primera reacción, el Presidente culpó a los “fanáticos republicanos” de hacer “politiquería” con el espinoso asunto.
Dijo en la mañanera: “Esa autorización para la construcción del muro es un retroceso, porque eso no resuelve el problema. Hay que atender las causas”.
El tono cambió en el discurso de 58 segundos que pronunció posteriormente frente a la delegación estadunidense: “Nos importa mucho esta comunicación, esta relación de entendimiento y de amistad, vamos mucho muy bien y yo creo que vamos a poder, los dos países, enfrentar nuestros problemas”.
La canciller Alicia Bárcena les recordó a los visitantes que el gobierno de México es absolutamente renuente a que haya muros, aunque dio crédito a la versión de los visitantes.
“No teníamos opción”, aseguró Mayorkas, al asegurar que esos recursos ya se habían asignado desde la época de Trump y legalmente están destinados a esa tarea.
*El anuncio de la Casa Blanca no encierra una extraña coincidencia. Los sospechosistas ven un fondo electoral. El tema del combate a la inmigración ilegal vende electoralmente.
Los republicanos lo han monopolizado como tema de campaña y de gobierno por décadas. Biden tiene aspiraciones de reelegirse y el tema está candente.
La frontera sur de EU está en plena crisis migratoria. La Patrulla Fronteriza reportó 300 mil detenciones de wetbacks (espaldas mojadas) en el valle del Río Bravo, entre octubre de 2022 y agosto de 2023. Los cruces de ilegales, lo vemos todos los días, son masivos.
Buscamos en CNN información al respecto. Encontramos que Biden es el primer presidente demócrata en autorizar la ampliación del muro.
La medida que nos trae a la memoria la época de Vecinos distantes, magistralmente descrita en el libro de Alan Riding, entonces corresponsal del New York Times, que lleva ese título.
El presidente George Bush (1989-1993) inició la construcción del muro. Su hijo George W. Bush (2001-2009) lo amplió. Pero el mayor tramo se hizo en la época de Donald Trump (2017-2021).
El muro cubre mil 100 kilómetros de los tres mil 100 que mide la frontera con Estados Unidos. Biden le va a agregar 32 kilómetros en Texas.
*¿Pleito entre poderes en puerta?
A la instrucción de la Suprema Corte de Justicia al Senado de elegir, en este periodo de sesiones, a los tres comisionados que le faltan al pleno del Inai, siguió el amague de Ana Lilia Rivera, presidenta de la mesa directiva de la Cámara alta.
La senadora valora la posibilidad de ejercer la facultad que la Constitución le confiere y exigir al máximo tribunal resolver asuntos que tiene atrasados
¿Cuáles? La resolución de la Ley de Austeridad Republicana, “porque han esperado tantos años para resolverlo” y el tema de los grandes evasores de impuestos.
“El Senado tiene la obligación de cumplir con las atribuciones que la Constitución le confiere, entre las cuales se encuentra la designación de distintas autoridades. Sin embargo, el cumplimiento de esos deberes es complejo y no depende de la voluntad de una persona ni de una sola fuerza política”, dijo.
Previamente contó un episodio que la marcó cuando apenas era pasante de derecho. Un conflicto entre ejidatarios en Tlaxcala dispuestos a matarse por la tenencia de la tierra.
“Me tocó vivir de cerca la buena política de un hombre sabio que, para mi suerte, me lo he encontrado aquí: el senador, en ese tiempo gobernador (de Tlaxcala), José Antonio Álvarez Lima.
“Vio que todos los campesinos de mi comunidad iban representados por su servidora, que no tenía mucha experiencia, pero era la única abogada que habían podido pagar. Y no pagaban, sino que los asesoraba.
“Y entonces el hoy senador decidió pagar la defensa legal de los desprotegidos, que era el ejido con el que yo iba. Y me tocó vivir la buena política de un hombre sabio, como es José Antonio Álvarez Lima.
“Ante la amenaza que en los dos pueblos hubiera muertos, él tuvo la capacidad de dialogar y de frenar un conflicto que era inevitable. Eso también marcó mi vida. La política sí sirve para resolver problemas”, puntualizó. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Lo que se haya acordado o no en las reuniones cerradas del Grupo de Alto nivel que evaluó las medidas de cooperación entre México y Estados Unidos en temas como el tráfico de fentanilo y la migración, no lo sabremos por las declaraciones, sino por lo que ocurra en los dos países en los próximos días y semanas.
Por lo pronto, ha habido varias cosas sugerentes en las últimas horas. En el tema migratorio, septiembre ha sido el mes con mayor cantidad de cruces y detenciones, con 260 mil casos en el mes pasado. También se confirmó que este año han muerto tratando de cruzar la frontera, 789 personas, el mayor número registrado en la historia reciente. El presidente Joe Biden anunció que destinó presupuesto para reparar el muro fronterizo y destinará más recursos para ampliarlo: el tema ha trascendido ya de los republicanos a la propia Casa Blanca.
En la frontera sur de nuestro país se vive una crisis terrible, tanto por los flujos migratorios como por el control territorial de los grupos criminales que los mueven. Es la primera vez que los mexicanos están buscando refugio en Guatemala para preservarse de la violencia en Chiapas. De esa magnitud es la crisis. En la frontera norte, muchas ciudades están desbordadas por la migración.
Mientras tanto, en la Ciudad de México, en su comparecencia en la Cámara de Diputados, la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, aseguró que “no existe ninguna crisis migratoria”, dice que la migración mexicana a Estados Unidos ha disminuido (lo que evidentemente no es verdad) y que con los programas Sembrando Vida ha disminuido la migración desde Honduras y El Salvador. No sé dónde vive la secretaria de Gobernación, o si no ve las imágenes de la frontera, pero que diga que no hay una crisis migratoria es de una miopía política absoluta. Para el presidente López Obrador el que la Casa Blanca ordene invertir en fortalecer el muro, incluso construir nuevos tramos, no es consecuencia de esa crisis, sino el reflejo de “las presiones republicanas”.
En el tema del fentanilo nos hemos encontrado con una burda puesta en escena de Los Chapitos anunciando que cancelan toda la producción de fentanilo y asegurando que, incluso matarán a quien lo haga. Y hay funcionarios federales y locales que dejan trascender que se lo creen. Pero resulta que los hechos son testarudos y un día antes de llegar a México, el fiscal Merrik Garland, el secretario del Homeland Security, Alejandro Mayorkas y otros funcionarios ratificaron que Los Chapitos son para su país los principales productores e introductores de esa droga y han insistido en su captura, diciendo, además, que México debe redoblar esfuerzos en ese sentido.
Frenar la migración o el tráfico de fentanilo en el corto plazo es imposible. Los flujos migratorios tienen orígenes muy diversos y no existe voluntad en los países de origen para detenerlos ni tampoco presiones de México para que Cuba, Nicaragua o Venezuela lo hagan. En el caso del fentanilo, sin la colaboración de China y sin un cambio radical de estrategia en México, será difícil cancelar un tráfico que además se sustenta en los índices de consumo cada vez más altos en la Unión Americana, que tampoco se han logrado disminuir.
Se trata de resultados y de símbolos. No se termina de comprender todo lo que está en juego en estos temas y tampoco la profundidad de la crisis institucional en Estados Unidos, donde la Cámara de Representantes se ha quedado sin presidente por las disensiones internas de los republicanos y el candidato favorito para noviembre del 24, Donald Trump, puede ser elegido presidente, aunque está acusado y puede ser condenado por todo tipo de delitos, desde fraude fiscal hasta abuso sexual.
Esta semana Reforma dio a conocer que la FGR tiene abierto un expediente en contra de Gloria Trevi por defraudación fiscal y que, incluso, había sido citada a una audiencia por el tema. El caso no es nuevo: está abierto desde 2021, y las primeras denuncias son del 2015.
Para distraer la atención sobre el tema, Trevi decidió arremeter vía sus redes sociales contra TV Azteca haciendo referencia a una demanda en contra de la televisora en Estados Unidos. Y diciendo que las acusaciones de la FGR son presiones de la televisora. Los temas no tienen la menor relación. Argumentar que la FGR puede iniciar demandas por presiones de una empresa privada, es poco sensato. La demanda entre Trevi y Azteca está definida desde que, en diciembre de 2022, una Corte de apelaciones en EU sentenció a favor de la apelación de la televisora. Ese tribunal resolvió que más de 90% de las acusaciones presentadas por Trevi fueron desechadas, así como también fueron desestimadas más de 75% de lo que manifestó el hijo de la cantante y la totalidad de las declaraciones de su esposo. La causa por fraude fiscal y lavado de dinero levantada por la FGR no tiene relación alguna con ese caso.
Lo que sí enfrenta Gloria Trevi es una nueva demanda civil por corrupción de menores en una Corte de distrito de Los Ángeles, en California, presentada por dos mujeres que denunciaron cómo la cantante las abordó cuando tenían 13 y 15 años para que se unieran al supuesto programa de capacitación musical que lideraba Trevi con Sergio Andrade y que era la tapadera de una red de chicas jóvenes que durante años fueron explotadas y abusadas sexualmente. Dicen las dos denunciantes que la mayor parte de los presuntos abusos ocurrieron en Los Ángeles. De poco sirve victimizarse en los medios cuando se es el victimario en los tribunales. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)
El presidente Joe Biden extendió permisos para construir hasta 32 kilómetros de obstáculos al tránsito fronterizo en el condado texano de Starr, colindante con Tamaulipas. Para concretar esta autorización, el mandatario demócrata derogó 26 leyes federales, una práctica corriente de su antecesor Donald Trump, quien hizo de la construcción del muro su principal bandera de campaña en 2016, la reivindica como uno de los grandes logros de su administración y la mantiene como promesa central en su carrera para volver a la Casa Blanca en enero de 2025.
El anuncio de esta nueva medida para contener el flujo migratorio resultó desafortunado, por decir lo menos, toda vez que se produjo mientras el secretario de Estado, Antony Blinken; el secretario de Interior, Alejandro Mayorkas; el fiscal general, Merrick Garland, y la asesora de Seguridad Interior de la Presidencia, Liz Sherwood-Randall, se encuentran en México para sostener reuniones de alto nivel con el presidente Andrés Manuel López Obrador, la canciller Alicia Bárcena y otros funcionarios. Como indicó el titular del Ejecutivo federal, se trata de un retroceso en materia de política migratoria que responde a las presiones de la clase política y el electorado conservador para frenar en seco la llegada de personas a través de su frontera sur.
Por más que ante los medios mexicanos Mayorkas haya asegurado que los fondos aplicados servirán para tecnologías e instalaciones con el fin de detectar cruces y no para construir un muro, que el hecho no representa un viraje en la política de la administración de Biden y que se trata de una inevitable aplicación de fondos aprobados durante el gobierno de su antecesor; y a pesar de que la explicación haya sido aceptada por la parte mexicana, resulta difícilmente entendible que el actual gobierno de Washington no haya encontrado un destino para esos fondos más congruente con sus propias declaraciones y con el clima de entendimiento y cooperación que México ha buscado impulsar en todo momento.
Sean de concreto, de metal, de alambradas o de dispositivos electrónicos, los obstáculos al tránsito humano en la frontera común no sólo multiplican el sufrimiento y los riesgos de los viajeros, sino que resultan tan inútiles como hipócritas, toda vez que la economía estadunidense necesita la mano de obra migrante para sostener su productividad y su rentabilidad. Apenas el lunes, la nueva titular de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU, Amy Pope, afirmó que empresarios de Europa y Norteamérica le expresan constantemente su desesperación por acceder a la fuerza de trabajo migrante y remarcó los beneficios de recibir a estos grupos en comunidades que enfrentan el envejecimiento demográfico. Y son inútiles, a fin de cuentas, porque en tanto las causas delos flujos humanos permanezcan desatendidas, las personas encontrarán la manera de burlar cualquier muro, cualquier dispositivo de vigilancia o cualquier cadena de boyas para acceder a oportunidades laborales o ponerse a salvo de la violencia. (Editorial, La Jornada, p. 2)
Tuvieron semanas, si no es que meses, para preparar sus exposiciones, porque una reunión de Alto Nivel sobre Seguridad entre México y Estados Unidos requiere una agenda definida, con participaciones precisas, cronometradas, pero sobre todo específicas en la temática. El gobierno de la 4T sabía quién venía y qué discurso ha mantenido públicamente cada integrante de la delegación visitante. En resumen, no hay lugar para llamados a sorpresa.
El fentanilo, tema que ocupa la agenda binacional casi con la misma atención que la migración, está en la primera línea por ser la seguridad el centro de la cita. Semanas atrás las autoridades de Washington han reiterado que el narcotráfico mexicano produce fentanilo y México, con discursos que no acaban de perfilar como uno solo, niega todo con el apoyo de China, que también se deslinda.
Hay puntos finos a considerar: Estados Unidos señala con toda claridad a los cárteles de ser los productores, no a entidad gubernamental o privada alguna. México se desmarca con el argumento de que “legalmente” no hay producción de esa sustancia y China niega que la envíe, otra vez “de forma legal”, al puerto de Manzanillo. En esos pequeños detalles, que la 4T no ha sabido consolidar con un discurso único, quedaron atrapadas ayer las funcionarias anfitrionas.
¿Por qué? En respuesta al fiscal general estadunidense, Merrick Garland, sobre que los cárteles Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa producen y trafican fentanilo, la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, argumentó que México no produce esa sustancia ni precursores químicos y puntualizó que en cocinas (clandestinas, se entiende, por la palabra usada) fabrican, en la mayoría de los casos, metanfetaminas. Pero nada de fentanilo made in México, ratificó, sin dar mayor detalle.
Acto seguido, la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, planteó: “Obviamente que no existen laboratorios legales de producción de fentanilo en México, más faltaba, ¿verdad? Lo que hay son laboratorios ilegales, y eso sí es lo que se ha encontrado y ahí es en donde se han hecho incautaciones de laboratorios clandestinos. Y ahí es donde estamos también colaborando”. (Alfredo Campos Villeda, Milenio, Al Frente, p. 2)
RETALES

(Obi, Reforma, Opinión, p. 12)

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 36)