LA CIFRA es tremenda: 19 mil camiones de carga se vieron impedidos para cruzar la frontera, y finalmente hoy se empezará a regularizar el paso por Ciudad Juárez-El Paso. Si bien el cierre fue una decisión de las autoridades estadounidenses, la realidad es que, en buena medida, el papel del gobierno mexicano tuvo mucho que ver para que se provocara tal caos.
¿POR QUÉ? Pues porque las medidas desatinadas de la 4T ante la oleada de migrantes terminaron causando la inundación de personas en Texas y, con eso, el nudo comercial que, se calcula, provocó pérdidas por casi 2 mil millones de dólares. A ver si ahora sí se acabó esta pesadilla. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Tren
Ante la llegada de miles de migrantes, en San Lázaro llamaron a que tanto el Legislativo como el Ejecutivo deben propiciar la creación de mecanismos que detonen el potencial de los migrantes que decidan emprender, invertir y generar dinámicas de desarrollo que trasciendan y promuevan otro tipo de oportunidades en el país. Los diputados, aseguran, tienen el reto de aprobar legislaciones protectoras y mejorar las condiciones de vida de las personas migrantes de situaciones de malos tratos que padecen las personas y familias en situación de movilidad. (La Gran Carpa, El Economista, El Foro, p. 54)
RETALES
A diferencia de lo que ha venido pasando a lo largo de mucho tiempo, la composición de la migración es totalmente inédita. Se ha vuelto como nunca antes multinacional y además ahora son familias enteras las que buscan al menos entrar a México y si es posible cruzar la frontera.
Ya no hay necesidad de que veamos lo que está pasando en el mundo como referente. Vamos por caminos similares de lo que está sucediendo en Europa y que tanto llama la atención en el mundo.
Lo que está pasando en nuestras fronteras, y en algún sentido en buena parte del país, es una crisis de graves consecuencias que en la medida en que pasa el tiempo se convierte en un fenómeno definitivamente incontrolable.
Cada vez intervienen más variables en la migración. La gran cantidad de migrantes ha llevado a que aparezca gente que sin escrúpulos los engañe, al tiempo que los deja a la intemperie quitándoles su dinero de manera abusiva y sin escrúpulos. Lo sucedido en la frontera norte la semana pasada es muestra de ello. Los polleros le pedían a los migrantes entre 2 y 3 mil dólares para llevarlos a cruzar vendiéndoles la idea de que conocían zonas por donde se podía hacerlo.
El engaño era total, porque bajo la idea de que estaban reconstruyendo algunas zonas del muro hacían ver que no los veían y que podían cruzar, cuestión que era totalmente falsa; se vivieron horas de esperanza que al final terminaron en frustración, engaño y en algunos casos en hechos de violencia en medio de estampidas.
Las autoridades ya están rebasadas. La visión del fenómeno migratorio tiene que ser multilateral. Es un hecho importante que López Obrador por fin proponga una reunión en el sureste de México con los presidentes de los países que están directamente involucrados; están convocados 11 presidentes y cancilleres.
El Presidente bien pudo haber hecho esto hace tiempo. Sin embargo, la política de mantenerse únicamente en el país y tener un singular trato con el mundo llevó a una pérdida de tiempo en fenómenos como el migratorio. Su negativa a asistir a la reunión de San Francisco de la APEC por fortuna fue reconsiderada.
Su argumento de que no iba porque Perú encabezaría el encuentro fue un despropósito. La APEC es la oportunidad de reunirse con las naciones del Pacífico con quien mucho tenemos que ver. La belicosidad del Presidente con el Gobierno peruano dista mucho de asumir la diplomacia, por más empatía que tenga con el expresidente de aquella nación, hoy encarcelado, entre otras cosas, por hechos de corrupción, las naciones están por encima de lances como en el cual se ha metido López Obrador.
El reconocimiento del tamaño del problema que tenemos con la migración debe buscar influir en los actores participantes. En la próxima reunión bilateral entre Joe Biden y López Obrador es fundamental este tema buscando al menos atemperarlo el próximo año en que se llevarán elecciones en los dos países.
Un eventual triunfo de Trump podría colocar bajo una crisis incontrolable la migración. Lo que tenemos podría ser un asunto menor con lo que se puede venir en función de las decisiones que ha anunciado el empresario, las cuales serían apoyadas por los gobiernos de Texas y Florida.
No se puede seguir viendo a los migrantes como delincuentes. Hacerlo pierde de vista el derecho y las condiciones bajo las cuales viven en sus países de origen. En EU van a tratar a como dé lugar de meter el tema en las campañas políticas y lo harán en términos discriminatorios, agresivos y racistas.
Hay que adelantarse a lo que se podría venir, Trump está vivito y coleando.
RESQUICIOS.
Las imágenes de la guerra son brutales, pero son la realidad. Las redes están siendo otro de los escenarios de la confrontación. La historia es la que explica este terrible presente. Lo que hay que hacer es tener claridad respecto a lo que pasa en las redes, estamos en el terreno de lo que es, de lo falso y de lo que nos quieren hacer ver. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
Las mujeres migrantes son importantes agentes de cambio, transforman ámbitos sociales, culturales y políticos al tiempo que promueven el desarrollo económico y tienen un impacto positivo en sus hogares y comunidades tanto de origen como de acogida.
Sin embargo, de forma persistente, sus cuerpos, así como su identidad de género, nacionalidad, edad y estatus irregular o no en México, las hacen susceptibles de sufrir discriminación y violencia, lo que se agudiza en contextos de emergencia como la que enfrentamos meses atrás a escala mundial por Covid-19.
Lo cierto es que, migrar hacia nuevos territorios y culturas con el fin de concretar el anhelo de gozar de una vida digna y sostenible es un derecho humano además de que resulta un proceso que ha estado presente a través de la historia de la humanidad. Actualmente, nos encontramos en un momento en donde el desplazamiento de personas a través de las fronteras es cada vez más común y un enfoque interseccional es fundamental para comprender la diversidad y complejidad de las experiencias migratorias.
Sabemos que los efectos de la migración son diferenciados entre mujeres y hombres, y la experiencia de ellas es frecuentemente invisibilizada, sobre todo cuando el proceso migratorio se emprende de forma irregular, a pesar de que para 2020 a nivel internacional, se registraron 281 millones de personas migrantes, de las cuales 48% fueron mujeres y 52% hombres; las edades de ellas se concentraron entre 20 y 49 años, es decir las mujeres migrantes son población preponderantemente joven y en plena edad productiva y reproductiva.
El Inmujeres reconoce su relevancia e impulsa acciones de protección a los derechos de las mujeres migrantes en coordinación con las dependencias y entidades del Gobierno de México a través de 10 puntos mínimos a modo de Decálogo sobre Género y Migración para transversalizar más eficazmente la perspectiva de género en la política migratoria.
Al tiempo que a través del proyecto “Frontera a Frontera tus derechos contigo”, promueve que la nacionalidad y el estatus migratorio no sigan siendo una barrera para ejercer sus derechos, y fortalecer la coordinación entre los servicios disponibles de los tres niveles de gobierno, los equipos de respuesta inmediata y las organizaciones de la sociedad civil con el fin de potenciar su atención integral humanizada y de calidad, hacia concretar su portabilidad de derechos en un ambiente de integración como combate también a la xenofobia y el racismo.
Ya en 2019, mujeres migrantes formaron parte de las consultas para la elaboración del Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres 2020-2024, que constituye la hoja de ruta del Gobierno de México en materia de igualdad.
Lo cierto, es que queda mucho por hacer y el proyecto de transformación del país implica también transformar la política migratoria en México hacia un cambio sustantivo centrado en el bienestar de las personas, atendiendo las necesidades específicas de las mujeres y otras poblaciones prioritarias, que amplía la visión a partir de información confiable, servicios de atención inmediata y de mediano plazo que llegan a las poblaciones con mayores riesgos de exclusión como las niñas, niños, adolescentes y mujeres migrantes.
Trabajamos día a día por no dejar a ninguna mujer atrás ni fuera del proyecto de transformación del país hacia realidades más justas e igualitarias. (Yazmín Soraya Pérez Haro, Directora de Innovación y Proyectos Especiales de Inmujeres, El Sol de México, Análisis, p. 13)
Ayer en la mañanera el Presidente dedicó muchos minutos a hablar de Chiapas por las preguntas de Ernesto Ledesma, en particular de la situación de inseguridad y violencia que solo sigue aumentando en los últimos meses y causando terror en las poblaciones.
Las palabras del Presidente son un retrato interesante que nos podría ayudar a evaluar esta idea de que los programas de bienestar, algunas obras, son las que atacan “las causas” de la violencia o de la migración. Como bien dijo el Presidente ayer, Chiapas ha visto una importante disminución de la pobreza en estos años, mucho más que en sexenios anteriores, lo cual es para celebrar. Sin embargo, la violencia criminal va aumentando.
Siempre me ha parecido una idea rara —seré generoso— alinear la criminalidad a la pobreza. Pero más allá de esa discusión, los datos parecen demostrar que si eso fuera cierto, pues los programas actuales no alcanzan, a juzgar por la violencia chiapaneca.
Tanto que, aun con esos avances, el mismo Presidente ayer dijo: “Mira, esto es muy interesante, estas son las fuerzas de seguridad en Chiapas, solo lo que tiene que ver con el gobierno federal, fuerzas federales, Ejército, Marina y Guardia, 15 mil elementos; policía estatal y municipal, 8 mil; son 23 mil elementos. Nosotros tenemos casi el doble, esto no existía en Chiapas. Y vamos a seguir reforzando las acciones para proteger a la gente”.
También presumió la cantidad de nuevos cuarteles permanentes que se están construyendo o ya se han construido. Abrazos, pues, pero también balazos. Algo similar sucede con el tema migratorio.
Ayer el Presidente anunció que ha convocado a una reunión de los gobiernos latinoamericanos con mayor población que migra hacia Estados Unidos y que el énfasis del gobierno de México será en atacar lo que tantas veces el Presidente ha mencionado: las causas.
Una vez más, los datos.
El año pasado, según un reporte de EU (que reporta como año fiscal de octubre a septiembre), hubo 808 mil “encuentros” con migrantes no autorizados en la frontera. Un número que no se veía desde hace 15 y 20 años. Este año terminaremos con una cifra similar.
Esto, a pesar de la implementación de todos los programas de bienestar que se han creado en este sexenio.
Yo no dudo que esos programas son necesarios y que han hecho bien a muchas familias mexicanas. Pero no lo arreglan todo. Y los datos dicen que en violencia y migración no han tenido impacto. Chiapas es un ejemplo, por eso más Ejército por allá. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
El presidente Andrés Manuel López Obrador informó ayer que su gobierno enviará al de Estados Unidos una nota diplomática para protestar por las exageradas revisiones impuestas por Greg Abbott, gobernador de Texas, a todos los camiones mexicanos que cruzan la frontera hacia ese estado, medida que calificó de hostil: “Están obstruyendo en las aduanas –dijo– el libre tránsito de mercancías”, lo que genera pérdidas millonarias a ambos países.
El domingo pasado, la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar) dio a conocer que en las aduanas texanas están atascados 19 mil camiones que transportan en conjunto mercancía valuada en mil 900 millones de dólares.
Las torpes medidas de Abbott no son ciertamente inéditas; por décadas, autoridades federales y estatales del país vecino han obstaculizado de manera intermitente y con diversos pretextos el paso de mercancías del sur al norte de las frontera; ya fuera alegando malas condiciones mecánicas de los transportes de carga mexicanos, con pretextos fitosanitarios o alegatos supuestamente ambientalistas, el desempeño de Estados Unidos como socio en un acuerdo de libre comercio dista mucho de ser positivo, y sus gobernantes han recurrido a bloqueos, medidas proteccionistas o tortuguismo aduanal con propósitos de chantaje político y migratorio o para ceder a presiones de sus productores.
En la actualidad, los pretextos esgrimidos por el gobierno texano para dificultar el paso de los autotransportes procedentes de México son la persecución de migrantes y la lucha contra el tráfico de fentanilo.
Se trata de coartadas absurdas por partida doble: por un lado, la detección de extranjeros sin visa no tendría por qué hacer tan lento el tránsito de los camiones y, por el otro, las revisiones de su contenido, por exhaustivas que resulten, difícilmente podrían tener un efecto significativo en la reducción del trasiego de esa droga que, por su concentración, ocupa muy poco espacio.
Descubrir 500 gramos de fentanilo en un contenedor de tráiler entre 90 metros cúbicos de mercancías legales es como buscar una aguja en un pajar. Por lo demás, hay abundante información periodística sobre casos de corrupción entre agentes aduanales y empleados de la Oficina de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) como para concluir que la detección de estupefacientes ilícitos no sólo implica revisar el contenido de un camión caja por caja sino, sobre todo, que los empleados públicos que realizan la revisión no hayan sido sobornados por traficantes.
Así pues, el empecinamiento del gobernante texano parece un montaje que en nada o en muy poco contribuye a detener el paso de opioides por la frontera común o a impedir el tránsito de migrantes; en cambio, las revisiones exhaustivas provocan un severo daño a las economías de ambos países, en la medida en que generan retrasos desastrosos de suministros industriales y de otras mercancías, lo que a su vez afecta negativamente a instalaciones fabriles y giros comerciales en ambos lados de la frontera.
Por lo que puede colegirse, el boicot de Abbott al flujo de productos entre su estado y el territorio mexicano es simplemente un alarde de prepotencia de esos que resultan gratos a los sectores más reaccionarios y chovinistas del país vecino, y cuyo voto ha sido fundamental para llevar al poder a políticos tan atrabiliarios como el propio gobernante texano. (Editorial, La Jornada, p. 2)
Un somero análisis evidencia una intención de privilegiar los encuentros y evitar los desencuentros presentes en todos los ámbitos. EU elude criticar públicamente al gobierno de México.
1.- Los secretarios Blinken y Bárcena coincidieron en subrayar a México como el primer socio comercial de EU. El comercio bilateral alcanzó 860 mil millones de dólares.
2.- Blinken recordó que estamos ante una “oportunidad única” en generaciones para tener una visión económica de futuro común, que incluya no sólo crecimiento económico per se, sino compartido. Pidió a México dar “incentivos correctos” para propiciar inversión. Bárcena coincidió en el diagnóstico, como si fuera nuevo. La oportunidad se presentó desde la ratificación del TMEC y la pandemia del COVID-19 y se reforzó con la llegada al poder de Biden. México carece de incentivos correctos para potenciar la inversión. Falta certidumbre jurídica, infraestructura, acceso a energía sustentable, de fuentes renovables, agua, mano de obra capacitada y mayor competencia y agilidad burocrática.
3.-Bárcena enfatizó la necesidad de modernizar la infraestructura fronteriza. Blinken apenas si se refirió a ello.
4.- Se evitó abordar públicamente el tema de los paneles sobre maíz transgénico y energía.
5.- México aceptó que el tema de migración formara parte del diálogo de seguridad. Dio pie a que Blinken enfatizara que la migración “tiene profundas implicaciones de seguridad nacional para todo el hemisferio”. Si bien Bárcena subrayó la necesidad de abordar las causas profundas de la migración desde una visión de desarrollo, prevaleció la visión estadounidense de seguridad, ante los imparables flujos migratorios.
6.- Al inicio del DANS se anunció que la administración Biden retomará la construcción de una parte del muro fronterizo. Dijo el secretario Mayorkas que los recursos para la obra se autorizaron en 2019 y no podían utilizarse con otro fin. No dijo que los republicanos han vinculado el tema de los recursos para Ucrania, con más fondos para la seguridad fronteriza. Biden es un rehén de las prioridades republicanas.
7.- Respecto al fentanilo y el crimen organizado, México dijo que coopera con EU por razones humanitarias. EU enfatizó que el crimen devasta y aterroriza familias en ambos lados de la frontera. Rosa Icela Rodríguez insistió en que México no produce fentanilo, sólo es país de tránsito. O no entiende nada o miente.
8.- México reiteró la necesidad de combatir el tráfico ilícito de armas y EU respondió con datos duros de acciones. Se refirió a programas de trazabilidad que existen desde hace años y México dejó de utilizar.
9.- La postura más dura de EU la expresó el procurador Merrick Garland, tanto en sus palabras como en el lenguaje no verbal. EU espera: más extradiciones, persecución de los cárteles mexicanos por todo el mundo, desmantelamiento de la cadena de producción de fentanilo, mayor coordinación. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 6)
Todo apunta a una creciente tensión en la frontera entre Estados Unidos y México y, por tanto, en la relación bilateral. La combinación de factores es de sobra conocida: narcotráfico, migración e inseguridad fronteriza.
El hecho real es que mientras las autoridades estadounidenses afirman que detienen más de nueve mil personas por día y aunque no lo dicen oficialmente, creen que las autoridades mexicanas no han asumido, o tomado las probablemente severas medidas que serían necesarias para detener el flujo de llegadas a la frontera de EU, sea por mexicanos o por migrantes procedentes de centro y Sudamérica.
La realidad es, también, que el presidente Joe Biden está bajo una creciente presión interna en hacer lo posible para cerrar la frontera a indocumentados y peticionarios de asilo.
La presión es tanto mayor porque ya incluye a funcionarios y políticos demócratas, preocupados por el influjo de migrantes a sus ciudades o estados. La situación se complica más por las frecuentes quejas y denuncias a propósito de los muertos por fentanilo, que los estadounidenses aseguran les llega desde México, al margen de negativas de las autoridades mexicanas, que encuentran incredulidad.
Así las cosas, la presión sobre Biden y su gobierno desemboca naturalmente en los tratos con México. Pero eso implica la erosión del vínculo con un aliado importante.
Estados Unidos y México tienen normalmente una compleja relación, que en las últimas semanas se ha vuelto cada vez más delicada por las demandas estadounidenses en torno a la seguridad fronteriza y la indisposición, incapacidad o imposibilidad mexicana para darles una respuesta satisfactoria.
Peor aún, a la presión de los republicanos, que usan el tema de inseguridad fronteriza y sus vertientes de narcotráfico y entrada de indocumentados para “exhibir” la debilidad de Biden, se unen ahora los alcaldes demócratas de Nueva York, Boston y Chicago, ante el influjo de migrantes.
Las cosas se complican más porque aunque falta más de un año para las votaciones, el país está en una muy difícil temporada electoral, una en la que los republicanos esgrimirán el fentanilo y la migración, con la promesa de enfrentarlo en su “fuente”, o sea México. La coincidencia de años electorales no ayuda. Si por un lado, las primarias republicanas se desarrollarán en el primer semestre del año, con la consecuente estridencia partisana especialmente el lado republicano, la campaña formal en México se dará al mismo tiempo, así que las muy probables candidatas presidenciales se verán en la complicada situación de responder a aspirantes.
Y eso, al mismo tiempo que hay importantes diferendos comerciales que resolver entre los dos países. No es una situación fácil y la Cancillería tiene un trabajo a la medida.
El problema mayor, las consecuencias, probablemente serán para la persona que gane las próximas elecciones en México. Y deberá establecer responsabilidades. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 31)
El gobierno de Israel ha gastado una fortuna en asegurar sus fronteras con los territorios palestinos y Líbano. Pero cuando el sábado aparecieron las imágenes de sus rejas siendo derribadas, sus puestos de control tiroteados y sus guardias fronterizos secuestrados, se prendieron las alertas en Israel, pero también en el Congreso y en el gobierno de Estados Unidos (EU). Sencillamente, si el jueves —cuando vino una delegación de alto nivel para hablar de migración ilegal y narcotráfico— había preocupación por la frontera sur, hoy tiene que haber pánico de que algo como lo que se vivió en Israel suceda en su frontera sur.
Y es que están todos los elementos para ello: cientos de miles de inmigrantes con ganas de entrar a territorio de EU; una buena parte de ellos siendo conducidos por polleros vinculados al crimen organizado; nuestros gobiernos municipales, estatales y el federal, rebasados, y el crimen organizado y/o países con los que está en abierta tensión —Irán, Rusia o China— ideando o apoyando una incursión fronteriza que obligaría a EU a migrar recursos y militares de otros lugares para asegurar su frontera sur.
Esto es justo lo que ya empezó a pasar hace unos días. En el presupuesto de emergencia que el Congreso de EU aprobó para que su gobierno continuase funcionando, también se acordó no dar más recursos a Ucrania hasta que se fortalezca la frontera con México, algo que tiene encantada a Rusia.
Si ante la incontenible ola de inmigrantes ilegales el Presidente Biden ya se mordió la lengua y empezó a ampliar el muro fronterizo (¡de Trump!), ahora, luego de las imágenes del fin de semana, todos los políticos estadounidenses van a tener que adoptar un discurso y acciones concretas para asegurar su frontera sur y tranquilizar a sus votantes. Digamos que las radicales medidas migratorias del gobernador de Texas, Greg Abbot, se convertirán en una nueva normalidad no sólo para Texas, sino para el resto de los estados fronterizos.
Y ni qué decir que en la campaña presidencial en curso en EU: nos van a agarrar de su “piñata”. Allá, como el mejor posicionado está Donald Trump (R), quién está radicalizando su narrativa antiinmigrante y antimexicana. También, ayer se inscribió como candidato presidencial independiente el radical senador antimexicano John Kennedy (sí, ese que, criticando a México por su política antidrogas, señaló en el Congreso que, sin su país, “estaríamos comiendo comida de lata, para gatos y viviendo en una carpa de traspatio”).
Y, finalmente, el actual presidente Joe Biden (D), a quien no le va a quedar más que endurecer su discurso antiinmigrante y fortalecer sus fronteras ante lo que aconteció en Israel y ante el descontrol que está aconteciendo en la frontera sur, con 2.3 millones de arrestos en lo que va del año y el pasado octubre rompiendo récord, con cerca de 290 mil arrestos.
Así que, si la 4T había logrado medio conducir la política bilateral con EU y salir bien librada, la suerte se nos acabó el fin de semana con la guerra en Israel y las imágenes de su frontera siendo “barrida” por un grupo criminal. En EU van a poner sus “barbas a remojar” y debemos estar listos para ello. De hecho, ya empezaron. ¿Estaremos listos nosotros para los cambios que vienen?
Cambiando de tema. Tuve la oportunidad de visitar la bella ciudad de Oaxaca este fin de semana. Todo espectacular, como siempre, pero la crisis migratoria también se vive ahí, y decenas de miles de venezolanos acampan y piden limosna por toda la ciudad. Los gobiernos estatal y municipal, rebasados. El INM también. ¿Habrá algún plan? ¿Cuántas ciudades de México están ya desbordadas por migrantes? Es una tragedia humana sin precedentes. (Javier Tejado Dondé, El Universal, Cartera, p. A26)
El comité que otorga el Premio Nobel de Economía ha tenido a bien, en años recientes, ya no premiar tanto a economistas que elaboran sofisticados modelos matemáticos, y hacerlo más a quienes se encargan de escudriñar en la realidad, usando las matemáticas como herramientas auxiliares. Es el caso de la premiada en 2023, Claudia Goldin, quien ha trabajado sobre todo en el terreno de los mercados laborales, y en cuyos textos se puede ver -ella misma así se autodescribe- a una detective que va en pos de las pruebas.
A veces esas pruebas aparecen donde uno menos se lo espera, pero un buen detective las sabe encontrar.
Lo que más han difundido los medios de Goldin, al conocerse su premio, es una visión perogrullesca de la participación laboral de las mujeres a lo largo de los últimos 200 años. Obviamente, los trabajos de esta economista van mucho más allá. Van dos ejemplos.
Uno es su trabajo sobre las restricciones a la inmigración en Estados Unidos de 1921, que aborda el asunto desde 1890. Goldin lo analiza desde tres ángulos: uno la definición de los grupos que estaban a favor y en contra de las restricciones migratorias; otro es el de la discusión legislativa a lo largo de las tres décadas anteriores, donde se pueden ver diferencias regionales, que a su vez tienen que ver con razones demográficas y económicas; el tercero, el análisis de los mercados laborales segmentados durante la época. Resulta una historia fascinante.
En el ensayo, Goldin demuestra que la migración no hizo que disminuyera la tasa de crecimiento de los salarios generales, pero sí frenó los salarios para trabajadores no especializados sólo en algunos sectores de la economía (de hecho, creció la brecha entre salarios obreros). Explica también cómo -de manera similar, por ejemplo, a las posiciones actuales sobre migración- , el sentimiento antiinmigrante era más fuerte en regiones, a menudo rurales, donde los migrantes eran menos del 10 por ciento de la población, que en las ciudades grandes y pequeñas donde eran mucho más.
Y explica cuáles eran los grupos a favor de la migración (el capital, la población de las localidades donde los migrantes se habían integrado y tenían peso político) y en contra (el sindicato AFL y los nativistas de estados predominantemente rurales).
Luego desarrolla las razones del por qué la balanza se fue inclinando paulatinamente hacia la restricción de la migración (efectos laborales de la I Guerra Mundial, cambio generacional en estados que habían sido de reciente migración europea, etcétera).
Con la ayuda del tiempo, la historia económica sirve también para analizar similitudes y diferencias respecto a problemas similares el día de hoy. Y a hacerse preguntas relevantes: ¿qué mercados laborales están afectando los migrantes? ¿cómo lo hacen?
Por qué las respuestas sociales ante el fenómeno son diferenciadas según la región? Por qué también lo son las respuestas políticas? ¿Qué grupos sociales están a favor y cuáles en contra? (Francisco Báez Rodríguez, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 4)