La convocatoria del presidente Andrés Manuel López Obrador para abordar el fenómeno migratorio con 11 países latinoamericanos que son los mayores expulsores de hombres, mujeres y niños, la denominó Encuentro por una Vecindad Fraterna y con Bienestar es un reconocimiento a la grave problemática social que se transforma en un drama humanitario en el mundo.
Los jefes de Estado y representantes de Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Haití, Honduras, México, Panamá y Venezuela llegaron a 14 acuerdos en la Cumbre Migratoria en Palenque. Los gobiernos latinoamericanos acordaron enfrentar la migración a partir de un plan de acción para el desarrollo.
En los discursos estuvo presente la participación de la delincuencia organizada, que lucra con la vida de los migrantes, sin presentar ninguna definición de cómo enfrentarla.
Hechos como la volcadura del tráiler en Chiapas, donde murieron al menos 55 personas que salieron de sus países en busca de la tierra prometida, Estados Unidos de América. Pero entre otras muchas tragedias que encuentran los migrantes en manos de los traficantes, como fue el hallazgo en San Antonio, Texas, donde murieron asfixiados 53 indocumentados.
Si bien, la convocatoria es trascendental, en poco se comprometieron quienes tienen la responsabilidad de atender a los ciudadanos latinoamericanos que se ven obligados a huir de sus lugares de origen.
Y en México, el Instituto Nacional de Migración tiene pendientes que atender y aclarar. A siete meses del incendio que se registró el lunes 27 de marzo en la estación migratoria Lerdo-Stanton, en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde 40 personas murieron, 28 resultaron lesionadas y 15 mujeres sobrevivieron, impera la impunidad. (Dolores Colín, 24 Horas, Estados, p. 9)
¿Quién es el responsable de una migración desordenada y desbordada? ¿Los gobiernos de los países expulsores? ¿El país receptor que no los ayuda a resolver sus problemas internos?
¿Cuál es el papel de México en esta nueva crisis migratoria tomando en cuenta que somos, por un lado, la nación que sigue enviando más migrantes indocumentados a Estados Unidos y, por el otro, recibimos decenas de miles de gente de otras naciones que también quieren llegar sin documentos al vecino del norte?
¿Es sostenible la situación que nos ha impuesto el gobierno estadunidense de parar aquí a los migrantes indocumentados de Venezuela, Cuba, Haití, Centroamérica, África y Asia?
¿Cuál debe ser la política migratoria de México? ¿Debemos legalizar a todos aquellos que opten por quedarse a vivir en territorio nacional en lugar de insistir en pasarse hacia Estados Unidos?
¿Cómo proteger los derechos de los mexicanos indocumentados en Estados Unidos?
¿Qué hacer frente a la inhumana retórica antiinmigrante que tiene el Partido Republicano en ese país?
Son muchas dudas de un tema que, por extraña razón, no nos interesa a los mexicanos. El asunto de la migración produce bostezos en la opinión pública como si fuera aburrido o intrascendente. No lo es, pero preferimos mirar hacia otro lado que empezar a reflexionar de qué hacer frente a un problema cada vez más complejo.
Por eso, celebro la idea del presidente López Obrador de llevar a cabo una Cumbre sobre Migración. Sin embargo, como suele ocurrir en este gobierno, los resultados dejaron mucho que desear.
Los países expulsores deben defender los derechos de sus conciudadanos que pretenden migrar. Por su parte, Estados Unidos, el principal receptor de migrantes en el continente, tiene todo el derecho de legislar sus propias reglas como país soberano que es. En este sentido, la idea de una cumbre sobre el problema migratorio es buena, siempre y cuando participaran todas las partes involucradas.
El problema es que el gobierno estadunidense no se sienta a dialogar y negociar con los gobiernos dictatoriales de Cuba y Venezuela, dos de las naciones que más envían migrantes en este momento.
México puede ser el puente para establecer ese diálogo entre expulsores y EU. Bienvenidos, en este sentido, los presidentes de Cuba y Venezuela, por más dictadores que sean, o el torpe mandatario de Colombia. En lo personal, no me gusta nada la foto de López Obrador con Díaz-Canel, Maduro y Petro, pero me la trago con tal de que tomen acciones para resolver el terrible problema de la migración.
Además de los susodichos, en la Cumbre de Palenque participaron los presidentes de Honduras y Haití, así como representantes de Belice, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Panamá.
Si entiendo bien, la idea es que, luego, el Presidente mexicano le lleve al estadunidense los acuerdos tomados por los países expulsores. Hasta aquí todo perfecto.
El problema es que los 13 acuerdos que firmaron son (casi) pura paja, como “elaborar un plan de acción para el desarrollo basado en los objetivos prioritarios y entendiendo las realidades de cada país para atender las causas estructurales de la migración irregular en la región”. Oh, sí: qué importante, mire usted, señor Biden.
También queremos que nos ayude a lograr la autosuficiencia y soberanía alimentaria; la protección, conservación y restauración del medio ambiente; el empleo digno, educación y desarrollo de capacidades técnicas y tecnológicas; seguridad energética; combate al crimen organizado transnacional; respetar el derecho humano a migrar; apoyar a la República de Haití; replantear la arquitectura financiera internacional de la deuda soberana; promover la integración y el retorno de los trabajadores temporales; instar a un diálogo integral sobre las relaciones bilaterales, y continuar el diálogo franco y al más alto nivel sobre estos asuntos.
¿Cómo ve, mister President? ¿Le entra?
El único punto que me parece importante de plantearle al presidente de EU es levantar “las medidas coercitivas unilaterales impuestas a países de la región”. En otras palabras, suspender el embargo a Cuba y las sanciones a Venezuela porque, simple y sencillamente, no han servido para remover a las dictaduras de esos países, pero sí han afectado a sus economías creando las condiciones para que millones migren hacia EU.
A ver qué dice Biden. No creo que vaya a tomar muy en serio estas propuestas porque, uno, son (casi) pura paja, dos, tiene a México haciéndole el trabajo sucio de parar a los migrantes en territorio nacional y, tres, por el momento tiene otros problemitas más complicados en su agenda. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 9)
El domingo se reunieron en Palenque 11 países convocados por México para “construir soluciones integrales ante el aumento de los flujos migratorios irregulares”. Buena iniciativa.
El comunicado final contiene unos diagnósticos correctos y otros discutibles, acuerdos sobre acciones futuras y afirmaciones demagógicas amplificadas en la conferencia de prensa. Identifica como causas estructurales de la migración las de origen político, económico, social y los efectos negativos del cambio climático. No hubo referencia a la inseguridad y la violencia.
El segundo párrafo, sobre los factores externos como medidas coercitivas unilaterales que afectan la migración, es oscuro. El canciller cubano lo aclaró en la conferencia de prensa al afirmar que la migración obedece al “bloqueo” criminal que sufre Cuba y a la política migratoria de EU respecto a los cubanos que alienta la migración irregular. Ausencia de autocrítica por la falta de respeto a los derechos humanos, el desastre de las economías cubana y venezolanas estatizadas.
Es encomiable destacar el compromiso de enfrentar la realidad migratoria bajo el enfoque de derechos humanos. ¿Contención o derechos humanos?, ¿Se respetan en Cuba y Venezuela?
Se acordaron 14 áreas concretas. La primera, elaborar un plan de acción para el desarrollo basado en objetivos y realidades de cada país en 7 áreas prioritarias, entre ellas la autosuficiencia y soberanía alimentarias. Demagogia. Es evidente que varios de los participantes nunca serán autosuficientes en materia alimentaria.
Los intereses de Colombia se reflejaron en al menos tres prioridades: la protección, conservación y restauración del medio ambiente, el avance hacia la descarbonización y el cambio de deuda universal por servicios ambientales y acción climática. Destaca positivamente el compromiso de combatir el crimen organizado transnacional, el tráfico de personas y la corrupción.
No faltó la referencia a los programas insignia del gobierno mexicano: “Sembrando Vida” y “Jóvenes Construyendo el Futuro”, a los que diplomáticamente los participantes rindieron el debido reconocimiento. Se destacó la cooperación en materia de petróleo, gas y energías renovables. ¿Sería para justificar la donación de petróleo mexicano a Cuba?
De los 13 puntos de acuerdo restantes, de nuevo uno sobre las “medidas coercitivas unilaterales” contrarias al derecho internacional. Referencia al embargo a Cuba y las sanciones a Venezuela. ¡Como si fueran la causa de la migración de dichos países! El punto 5 critica las políticas migratorias de los países de destino que producen “efectos llamada” o “disuasivos”. Otra concesión a Cuba y Venezuela, así como el punto 14 que insta a Cuba y EU a sostener un diálogo integral sobre sus relaciones bilaterales. Positivo el llamado a apoyar a la República de Haití para restablecer un entorno de seguridad humana para la acabar con la violencia. (Martha Bárcena, El Heraldo de México, País, p. 6)
El presidente Andrés Manuel López Obrador fue anfitrión el fin de semana de un encuentro con mandatarios de Latinoamérica para hablar de migración. Los invitó a Palenque, Chiapas, donde con guía de lujo (Diego Prieto, director del INAH) les dio un tour por la zona arqueológica. Degustaron platillos típicos con la condición que siempre pone Presidencia: que se vea austero, aunque cueste caro.
La reunión se desarrolló en una palapa donde los mandatarios estuvieron cómodos y frescos. Todos mostraron su preocupación por la cantidad de migrantes que transitan por el continente rumbo a Estados Unidos, país al que quisieron culpar de lo que pasa en los suyos.
Arribaron en camionetas de lujo, acompañados por sus comitivas y escoltas, incluidos militares. Con outfits impecables, pantalones de lino, guayaberas y algunos hasta con sombrero.
Bien vestidos y cuidados, se pusieron a trabajar en la ruta para impulsar el desarrollo económico y bienestar. Conocen y comparten el diagnóstico: “se trata de un asunto humanitario que se origina por la falta de oportunidades, empleo y bienestar”, les dijo el presidente mexicano.
México se puso la etiqueta de país receptor, olvidando a los miles de migrantes que buscan el llamado sueño americano a diario. Aseguraron que aquí se les cuida, pero que son muchos los riesgos que enfrentan, sin mencionar las extorsiones de los agentes de seguridad o migratorios y las detenciones ilegales como la que motivó la muerte de 40 migrantes en la estación migratoria de Ciudad Juárez.
Colombia y Panamá se mostraron preocupados por lo que pasa en la selva del Darién, donde los migrantes enfrentan peligros de la naturaleza y del crimen organizado. Ninguno se apuntó para, por ejemplo, disminuir los riesgos de transitar por esa zona garantizando la seguridad.
Para los asistentes, Estados Unidos debe aportar más al desarrollo, destinar menos a las armas y guerras y quitar sanciones a Venezuela y Cuba, que no dijeron ni pío de la responsabilidad que tienen de las condiciones en que vive su población.
El presidente mexicano criticó la militarización que está haciendo Texas de su frontera, sin hablar de la propia, y mostró su preocupación del posible retorno del Partido Republicano a la Casa Blanca, sin referirse a su “amigo” Donald Trump.
La visita no incluyó la crisis que enfrenta Tapachula, ahí mismo en Chiapas, donde 4 mil migrantes de esas nacionalidades están varados. Claro, está a más de 400 kilómetros y son como 10 horas de carretera. Será para la próxima. (Alejandro Domínguez, Milenio, Al Frente, p. 3)
En memoria del inolvidable Gabriel Alarcón. Gracias por todo, querido amigo.
El domingo, el presidente López Obrador y representantes de 11 países de la región, entre ellos los dictadores de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y de Venezuela, Nicolás Maduro, le dieron vuelo a la retórica en una cumbre convocada por él en Palenque, bajo el lema Encuentro por Una Vecindad Fraterna y con Bienestar, claro.
En la única sesión, concluyeron que el problema migratorio es culpa de Estados Unidos, cuyo gobierno no fue invitado, pero López Obrador le llevará el caso en noviembre a Joe Biden, había dicho.
Tras ese punto de acuerdo, que era la propuesta inicial, la canciller Alicia Bárcena leyó la declaración conjunta, una relación de buenos deseos, lugares comunes y ni una conclusión práctica o realista en la crisis migratoria, la peor que registra México y fuera de control, crisis que ha convertido a nuestro país en expulsor, receptor y destino de cientos de miles de personas arrojadas de sus países por la miseria, la inseguridad y la falta de un destino digno y alcanzable.
La reunión también sirvió, como celebró Maduro, para un encuentro privado con López Obrador. Díaz-Canel no quiso hablar con los reporteros, para evitar temas como el petróleo y las vacunas, y el presidente de México les ofreció sus programas sociales Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro para resolver el problema.
Y ayer en la mañanera, López Obrador reveló que también invitó al sátrapa nicaragüense Daniel Ortega, que no asistió ni mandó representante pero que lo tiene, dijo, presente.
Así transcurrió la cumbre del domingo que, como en todas en cualquier región del mundo, no llegó a acuerdo alguno a la altura de la gravedad del problema que los convocó: la migración. (Joaquín López-Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)
Todas las grandes cumbres de países, o casi todas, son un catálogo de buenas intenciones y apapachos. Eso está claro.
Está claro también que más allá de su casi segura inutilidad real en el cambio de la vida de quienes en el discurso son el foco de la reunión, no está mal que al menos se ponga en la opinión pública el tema que en este caso, el de la migración, se va volviendo tragedia.
Cuando hace unas semanas Andrés Manuel López Obrador anunció la reunión en Palenque, escribí aquí que me parecía una reunión rara. Rara porque, como bien dice el Presidente una y otra vez, la migración en estos tamaños viene de falta de condiciones mínimas de vida en los países expulsores, sean económicas o de violencia o políticas.
Me preguntaba si el Presidente los regañaría a todos (y un poco a él) por permitir las condiciones que obligan a tantos a emigrar.
No, por supuesto que no hubo eso, ni lo iba a haber.
Maduro dijo que son las sanciones de Estados Unidos. Okey.
Los cubanos también culparon al gobierno de EU y el presidente mexicano se comprometió a interceder con Biden. Suerte.
Gustavo Petro se puso más poético y dijo que “en las conclusiones de la reunión lo que se pretende es llamar, digamos, empezar la construcción de un camino diferente a organizar muros en las fronteras y campos de concentración…”. Va.
Según anunció la canciller Bárcena, se alcanzaron estos acuerdos:
“Autosuficiencia y soberanía alimentaria; protección, conservación y restauración del medio ambiente; empleo digno; educación y desarrollo de capacidades técnicas y tecnológicas; seguridad energética, incluyendo energías renovables; autosuficiencia sanitaria; comercio e inversión intrarregional; combate al crimen organizado transnacional, al tráfico de personas y a la corrupción, fomentando la cooperación en seguridad”.
Okey. Yo pensaba que eso pues ya estaban haciendo los países, pero qué bueno que ahora sí se van a poner a hacerlo. Gracias a la cumbre.
Dijo también Bárcena que acordaron “hacer un llamado a que los países de destino adopten políticas y prácticas migratorias acordes con la realidad actual de nuestra región y abandonen aquellas inconsistentes y selectivas, para evitar producir arbitrariamente tanto ‘efectos llamada’ como ‘efectos disuasivos’, tales como la regularización de ciertas nacionalidades”.
Suerte con eso.
Rara cumbre, pues, como todas. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Cachetones y comportándose como si no fueran principales responsables de la huida de decenas de miles de sus empobrecidos y reprimidos gobernados, los dictadores de Cuba y Venezuela, Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro, asistieron a la cumbre de la indignidad, que no otra cosa fue la bautizada con el eufemístico Encuentro de Palenque por una Vecindad Fraterna y con Bienestar.
Departieron con ellos el caradura presidente de Colombia, Gustavo Petro (cuyo hijo Nicolás admitió ante la fiscalía de su país haberse clavado narcoaportaciones destinadas a financiar la campaña política de su padre); el premier del malogrado Haití, la presidenta de la depauperada Honduras y el anfitrión, Andrés Manuel López Obrador.
Los seis encabezan gobiernos de naciones crónica y crecientemente expulsoras de seres humanos carentes de oportunidades de trabajo digno, amenazados o víctimas de la delincuencia y, con excepción de México y quizá Colombia, de persecuciones políticas.
La cumbrecita fue desairada por los mandamases de Guatemala, Ecuador, El Salvador, Belice, Costa Rica y Panamá.
Según López Obrador, se trató de trabajar “en equipo” para combatir “las causas” de la migración.
De Cuba, dijo, se acordó promover un (improbable) “diálogo bilateral” entre el régimen castrista y el estadunidense.
Acordaron 13 rolleros “compromisos” más irrealizables que las peticiones de niñas y niños pobres a los Reyes Magos.
Varios son tan hilarantes como “exhortar a los países que son origen, tránsito y destino a que implementen políticas migratorias integrales que respeten el derecho humano a migrar, resguardando la vida y la dignidad de las personas migrantes y sus familiares, e incluyendo la promoción de acciones de regularización permanente que permitan potencializar las contribuciones de las diásporas en sus comunidades de origen y destino”.
Sin el menor pudor, solicitarán a los países de destino (¡solo es uno!) “la ampliación de las vías regulares, ordenadas y seguras de migración…” (en México se obliga a caminar a los migrantes desde Tapachula hasta la frontera con EU).
No se atrevieron a llamar pan al pan y vino al vino: los de “origen” son casi todos los latinoamericanos, los de tránsito son los de Centroamérica y desde luego México, y el de “destino” se llama Estados Unidos de América.
Y como si los programas sociales de la 4T inhibieran la emigración de mexicanos hacia EU, AMLO se comprometió a impulsar en Cuba, Belice y Haití Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, que de nada han servido para evitar el escape de millares de personas tanto de México como de El Salvador, Honduras y Guatemala.
Para tranquilidad de Díaz-Canel y Maduro, en ninguno de los generalizadores y demagógicos acuerdos figura la palabra democracia y es evidente que los amigochos no hicieron ejercicio alguno de autocrítica.
Pero eso sí, todos aludieron a Estados Unidos como si fuera el responsable o corresponsable del fracaso de sus gobiernos para contener o evitar la migración… (Carlos Marín, Milenio, Política, p. 7)
La región de América Latina y el Caribe es la segunda del planeta con mayor emigración en este momento. Con 37.7 millones de personas buscando llegar a Estados Unidos y a Europa, representó 16 por ciento de la población migrante del mundo en 2020.
Por ello fueron muy importantes tanto la cumbre migratoria como la Declaración de Palenque del pasado fin de semana en Chiapas, con la asistencia de una jefa y 12 jefes de Estado y representantes diplomáticos de otro número igual de naciones de Centro, Sudamérica y el Caribe.
Estas naciones concentran más de la mitad del flujo migratorio irregular del continente americano y 84 por ciento de la migración que cruza por nuestro país, en condiciones de alta vulnerabilidad, con destino principal hacia Estados Unidos. De aquí la importancia de que México haya sido el convocante, organizador y anfitrión de esta cumbre migratoria regional, diseñada y conducida por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Producto del encuentro es la Declaración de Palenque, que es importante conocer por el enfoque integral y las estrategias en ella expuestas. En primer lugar, se destaca el carácter eminentemente económico de la emigración en nuestra región, ocasionada por la falta de empleos dignos y mejores oportunidades de bienestar. Se mencionan también “las medidas coercitivas unilaterales de naturaleza indiscriminada”, que impulsan migraciones irregulares, como los llamados bloqueos económicos que padecen Cuba y Venezuela, dos países con alta migración irregular.
Sin embargo, lo trascendental de la Declaración de Palenque son las 13 propuestas consensuadas por los Gobiernos de los 12 países asistentes. Hay una visión integral, integradora y de cooperación regional para atender el problema multifactorial de la emigración irregular, muy en sintonía con el Pacto Mundial para la Migración impulsado por la ONU.
Uno de los compromisos más importantes de la Declaración de Palenque es el primero de ellos: “Elaborar un plan de acción para el desarrollo basado en los objetivos prioritarios y entendiendo las realidades de cada país, para atender las causas estructurales de la migración irregular en la región”.
En este sentido, se acordaron las siguientes áreas prioritarias:
– Autosuficiencia y soberanía alimentaria, con la recuperación del sector agrícola.
– Protección, conservación y restauración del medio ambiente.
– Empleo digno, educación, y desarrollo de capacidades técnicas y tecnológicas.
– Seguridad energética, incluyendo energías renovables de avance hacia la descarbonización.
– Autosuficiencia sanitaria y comercio e inversión intrarregional para el desarrollo socioeconómico.
– Combate al crimen organizado transnacional, al tráfico de personas ya la corrupción, fomentando la cooperación en seguridad.
Se trata de una especie de Alianza para el Progreso entre México, Centro y Sudamérica.
Propusieron también un acuerdo de libre comercio intrarregional; políticas migratorias que garanticen el derecho humano a migrar; replantear “la arquitectura financiera internacional de la deuda soberana” de los países de la región; “diálogo integral” sobre las relaciones bilaterales de las naciones de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes; mayor ayuda regional para Haití y reiniciar el diálogo EUA-Cuba para la normalización de las relaciones entre ambos.
Fue una cumbre necesaria para enfrentar el gran desafío que representa la migración en América Latina y el Caribe. (Ricardo Monreal Ávila, Milenio, Política, p. 20)
Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se entera de unas novedades extrañas que estrujan su alma.
Así ocurrió el día en que Gamés abandonó la lectura de sus clásicos, oh, sí, para enterarse de que un grupo de diez países de Latinoamérica y el Caribe ha formado un bloque regional en busca de soluciones estructurales al fenómeno migratorio.
El gran líder que los convocó fue Liópez, cómo la ven desde ahí (no empiecen). Jefes de Estado, vicepresidentes y ministros de Exteriores han suscrito en la ciudad de Palenque, en Chiapas, un acuerdo conjunto en el que se enlistan compromisos regionales. Así lo leyó Gil en sus periódicos y en especial en El País en una nota de Zendryk Raziel. O sea, se han terminado como por acto de magia populista los problemas migratorios. ¡Hip-hip-hurraaa! Y todos y todas en Palenque felizazos, de abrazo en abrazo, frente al Templo de las Inscripciones. El espíritu de Pakal deambulaba entre mandatarios y mandatarias.
El pacto señala que las “medidas coercitivas unilaterales” impuestas contra países de la región —particularmente Venezuela y Cuba por parte de Estados Unidos— contribuyen en gran parte a instigar la migración.
No será Gil quien defienda la política migratoria de Estados Unidos, pero de verdad, ¿los cubanos y los venezolanos huyen de su país por la coerción estadunidense? Y ahí estaban estos dos sátrapas, amigos del alma del presidente de México, Díaz-Canel y Maduro, dándose golpes de pecho. Uno de ellos ha terminado por hundir a Cuba en una crisis humanitaria reprimiendo disidentes, persiguiendo a quienes buscan eludir el hambre, el desempleo; el otro, ha convertido a Venezuela en el lugar de la vida miserable. Ellos son los que forman, entre otros, el pacto. Ya en serio: ¿por qué no invitaron a Ortega?, ya entrados en gastos, total. El gobierno de Nicaragua también defiende al pueblo, o ¿no?
Ideas geniales
Gilga pensó que se trataba de otro palenque, ése en donde se dice: ¡cierren las puertas señores!, y empiezan las apuestas. Oigan esto por piedad: el documento conjunto también plantea que los países puedan renegociar sus deudas con entidades financieras para tener disponibilidad de recursos que puedan ser dirigidos a inversión. “Proponer esfuerzos coordinados para replantear la arquitectura financiera internacional de la deuda soberana a fin de permitir a los países, particularmente los de ingreso medio, alcanzar mayores niveles de desarrollo, cerrar las brechas sociales y reducir la intención de migrar”. Mju, sí, cómo ño.
El Encuentro de Palenque fue suscrito por los gobiernos de Belice, Colombia, Cuba, Costa Rica, El Salvador, Haití, Honduras, Panamá y Venezuela, además de México.
Más ideas geniales: el pronunciamiento establece el compromiso de que se promueva el comercio interregional, eliminando aranceles entre los países; combate al crimen organizado trasnacional y al tráfico de personas, fomentando la cooperación en seguridad; que en las rutas de tránsito se brinde protección prioritaria a mujeres y niños; que se amplíen las vías regulares de migración, con énfasis en lo laboral. México ha ofrecido a los países de la región su asistencia técnica y experiencia en programas de financiamiento como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.
Ahora mal sin bien: el Presidente es bueno para vender humo, eso que ni qué. ¿De verdad habrá quien crea que los jóvenes sembrando futuro ha siquiera reducido el grave problema migratorio de México? O sea, Liópez les ha vendido un fracaso rotundo.
La verdad es que Liópez se dobló ante Trump y se convirtió en su policía migratorio, en el norte, y en el sur retienen migrantes con violencia y sin respetar los derechos humanos.
Liópez tomó la batuta y los mandatarios tocaron sus instrumentos: “No podemos quedarnos esperando a que se tomen iniciativas de fondo desde el gobierno de Estados Unidos. Tenemos nosotros que actuar, y podemos hacerlo, nos podemos ayudar mutuamente”.
No los invitamos y ya
Por cierto, y por si traían la duda: al encuentro regional no fueron convocados funcionarios de Estados Unidos y Canadá, países de destino de las migraciones latinoamericanas. Fuentes del Gobierno mexicano informaron a su periódico El País que esos dos países de Norteamérica sí solicitaron estar presentes como escuchas, pero su petición fue rechazada. Tampoco se permitió el ingreso de representantes de la ONU, organismo que también manifestó su interés en acudir. Las fuentes mexicanas han afirmado que la intención es mostrar que se trata de una solución latinoamericana al problema migratorio. Los acuerdos alcanzados, eso sí, serán posteriormente comunicados a Estados Unidos y Canadá.
Gran política exterior, qué duda cabe.
Todo es muy raro, caracho, como diría Noel Clarasó: “Es un error creer que uno está rodeado de tontos, aunque sea verdad”.
Gil s’en va (Gil Gamés, Milenio, Al Cierre, p. 39)
En su quinto año de gobierno, el presidente López Obrador sigue actuando como un presidente “atípico” para el presidencialismo mexicano. Porque mientras para otros mandatarios mexicanos el último año del sexenio siempre era el tiempo de sanar heridas y cerrar cicatrices, preparando el terreno para su salida del poder y para el fatídico “séptimo año”, al tabasqueño se le ve, en estos últimos meses de mandato igual de pendenciero, provocador y tan temerario como cuando recién llegó al poder.
Lo mismo se mete arbitrariamente con otro poder autónomo del Estado, como el Poder Judicial de la Federación, al que le arrebata recursos de fideicomisos que atienden prestaciones laborales de sus trabajadores, provocando un paro nacional y protestas en el sistema de justicia, que se confronta con el gobierno de Estados Unidos y manda mensajes de provocación al invitar a una cumbre ficticia y convocada con premura a los dictadores de Cuba y Venezuela, Miguel Diaz Canel y Nicolás Maduro (Daniel Ortega de Nicaragua fue invitado, pero declinó asistir), a quienes trata con toda deferencia y les permite que, desde Palenque, México, lancen culpas hacia Washington y acusen a la Casa Blanca de ser la responsable de que los venezolanos y cubanos estén huyendo despavoridos de la miseria y de sus dictaduras corruptas, ineficientes y opresoras de los derechos humanos.
Porque sólo para eso sirvió la llamada Cumbre de Migración convocada de último momento por el presidente mexicano y que fue desairada por la mitad de los países invitados, cuyos presidentes se negaron a asistir y mandaron en su representación a cancilleres y vicecancilleres. Sólo los cuestionados presidentes de Cuba y Venezuela, además del no menos polémico presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la mandataria de Honduras, Xiomara Castro, atendieron la invitación apresurada de López Obrador para venir a lo que, a juzgar por los discursos y los 13 compromisos signados, pareció más una visita turística de amigos y un catálogo de buenas intenciones que difícilmente servirá para resolver la urgente crisis migratoria y humanitaria que comparten México y Estados Unidos.
¿Cuál era la necesidad de traer a dos dictadores vetados por Washington, y que son en gran medida responsables del éxodo masivo de sus ciudadanos por sus fallidos modelos económicos, la corrupción sin freno de sus élites de poder y militares, y porque se han dedicado a reprimir y a conculcar los derechos políticos y humanos más elementales en sus países?
Información manejada por el periodista Ramón Alberto Garza en su portal de Código Magenta, asegura que la premura por organizar la Cumbre de Palenque sobre la crisis migratoria, fue en realidad una respuesta de López Obrador a la fuerte presión que ejerció Estados Unidos en contra de su gobierno, durante la reciente visita a Palacio Nacional del secretario de Estado de la Casa Blanca, Antony Blinken, para el llamado “Diálogo de Alto Nivel en materia de Seguridad” entre los dos países.
De acuerdo con las fuentes que cita el también analista regiomontano, durante el diálogo de alto nivel que tuvo lugar el pasado 5 de octubre, los enviados de Biden, Blinken y el secretario de Seguridad, Alejandro Mayorkas, habrían reclamado al gobierno mexicano la falta de contundencia en sus acciones y operativos para combatir la elaboración y tráfico de las pastillas de Fentanilo que los cárteles mexicanos mandan a los Estados Unidos y que han provocado ya la muerte de más de 100 mil ciudadanos de ese país.
El reclamo de los dos funcionarios estadunidenses, por información de inteligencia que tienen en Washington y que indica que la producción de fentanilo manejada por Los Chapitos, se habría cancelado en ese estado –donde incluso aparecieron letreros en lugares públicos prohibiendo la fabricación de esa droga–, pero se habría trasladado a Nuevo León y Tamaulipas donde los hijos de Joaquín Guzmán Loera pretenderían seguir produciendo las pastillas que son el objetivo prioritario de la guerra estadounidense contra el fentanilo. Según Ramón Alberto, esa información habría hecho que en algún punto de la reunión los reclamos hacia el gobierno de López Obrador subiera tanto de tono que el mismo presidente pidió a varios de los funcionarios mexicanos que lo acompañaban en la delegación oficial, que abandonaran el salón donde tenía lugar el encuentro, para evitar que escucharan la molestia de los dos secretarios estadounidenses.
Parte de esos reclamos, que incomodaron al mandatario mexicano, fueron los desaires que ha tenido para las cumbres sobre migración convocadas por Estados Unidos, como la Cumbre de las Américas de junio de 2022 en Los Angeles, a la que se negó a asistir López Obrador por solidaridad con Cuba y Venezuela. Blinken le pidió al presidente mexicano que tenía que asistir a la próxima Cumbre de líderes de la APEC en San Francisco, California, los próximos 14 y 15 de noviembre, y le advirtieron que otra ausencia más a estos foros convocados por Washington serían tomados como un desaire o desinterés en la cooperación bilateral.
Curiosamente el 9 de octubre pasado, tres días después de ese tenso diálogo en Palacio Nacional, el presidente López Obrador, que ya había dicho que no asistiría a la Cumbre de la APEC, por sus diferencias con la presidencia de Perú en ese mecanismo, salió a rectificar y dijo que finalmente sí asistiría al encuentro en San Francisco, California. “Me invitó el presidente Biden, me invitó a las dos, no puedo ir a las dos (una en San Francisco y otra en Washington). Tampoco puedo dejar de ir. Tengo que mantener, lo hago por convicción, una muy buena relación con el gobierno de EEUU, nos conviene”, dijo ese día el mandatario mexicano.
Quizás fue en ese momento cuando, obligado a estar presente en la APEC de San Francisco, por la presión estadounidense, López Obrador decidió convocar a su propia cumbre sobre migración y, de manera apresurada ordenó a la canciller Alicia Bárcena operar esa reunión, con la que el presidente mexicano ejercía su derecho al pataleo y se anticipaba al encuentro en territorio estadounidense para tratar de fijar su propia agenda con Estados Unidos. Y allá fue la solícita canciller a buscar hasta Caracas al dictador Maduro y a invitar a Díaz Canel y a Petro, junto con el resto de los 7 países, que en su mayoría decidieron enviar a representantes.
Y así, con dedicatoria a Washington, AMLO se inventó una cumbre de la que sacó sólo un catálogo de buenas intenciones, el ofrecimiento de que les va a mandar “ayuda petrolera y de energías renovables” a los países convocados, además de querer exportarles sus cuestionados programas sociales, como Sembrano Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, señalados por corrupción y falta de eficacia. Y ya nomás para terminar de provocar al Tío Sam, el mandatario mexicano dejó que sus amigos dictadores lanzaran las culpas de la migración a los Estados Unidos por el embargo económico a Cuba y las restricciones y sanciones a Venezuela, al tiempo que, en su sueño guajiro de ser considerado “el líder de la América Latina”, López Obrador se ofreció como “mediador” entre La Habana y Washinton para que la Casa Blanca le levante el bloqueo económico a la isla.
Todos esos berrinches, provocaciones y dislates, en el quinto y último año de gobierno. ¿Será que el presidente López Obrador cree que su poder será eterno? ¿O será más bien que se está esmerando en aumentar el caos y las tensiones en el país con la idea de generar tal estado de zozobra e incertidumbre en el final de su sexenio que al final tanto desorden haga necesario declarar un estado de excepción para que él se mantenga en el Poder? Que conste que sólo son preguntas.
NOTAS INDISCRETAS… Más que extraña resultó ayer la maniobra del gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien mandó su solicitud de licencia al Congreso estatal, de mayoría opositora, con más de un mes de anticipación, y para que surta efectos a partir del 2 de diciembre próximo y hasta el 2 de junio, día de las elecciones presidenciales del 2024. Extraño porque justo el mismo día en que Dante Delgado declaró que Movimiento Ciudadano tiene dos aspirantes presidenciales: uno externo, que es Marcelo Ebrard, y otro interno que es Samuel García, el mandatario nuevoleonés envía su carta a los diputados y le disputa así al líder emecista los reflectores mediáticos.
Y más raro aún es la versión que comentan periodistas de Nuevo León, sobre que la acción de García sería una estrategia política y electoral, con la que, más que pedir licencia, estaría buscando que la mayoría del PRI-PAN le nieguen la licencia para separarse del cargo y con esa negativa él pueda ir a inconformarse al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, alegando violación de sus derechos políticos, y si les gana el juicio, lo que es muy probable, entonces no sólo que le den licencia sino que le permitan imponer el nombre del gobernador interino, como ya lo hizo en su petición de ayer, donde pide que lo sustituya temporalmente sea su secretario de Gobierno, Javier Navarro Velasco.
Así que, entre que opaca a Dante Delgado y pretende ganarle la partida política a la mayoría de su Congreso local, el joven Samuel García por lo pronto ya tiene algo seguro: incumplió su palabra de que no iba a dejar tirada la gubernatura de Nuevo León por irse a la aventura presidencial del 2024, tal y como se cansó de decirlo en entrevistas y declaraciones desde que asumió el cargo. Por algo dicen que el poder los iguala; tanto que Samuel criticó y hasta persiguió y encarceló a su antecesor Jaime Rodríguez “El Bronco” y ahora termina actuando exactamente igual a él… Los dados repiten Escalera. Bien avanza la semana. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. A8)
Crisis migratoria: solución // Emergencia humanitaria // Urge combatir las causas
La histórica cerrazón del gobierno estadunidense, junto con la endeble situación económica y social de no pocos países de América Latinas que expulsan mano de obra, han retroalimentado una crisis migratoria que alcanza niveles realmente delicados, la cual exi-ge solución inmediata, que, para el caso de la región no será posible sin la participación del primero. Algo similar sucede en otras latitudes, por ejemplo en Europa, donde la respuesta ha sido la misma: xenofobia y racismo.
Durante siglos, los países civilizados saquearon a las naciones conquistadas y las dejaron prácticamente vacías, pero con el correr de los siglos se registra una suerte de karma colonial que ha llevado a millones de personas desamparadas a buscar mejores niveles de vida, precisamente en las metrópolis que durante siglos los saquearon (y lo siguen haciendo).
Ninguno de los grandes centros de poder en el mundo parece estar interesado, ya no en resolver, sino en siquiera atemperar la cada día más dramática crisis humanitaria. La cerrazón y el “repriman y no los dejen pasar parece ser su única respuesta. Claro, también hay decisiones políticamente útiles, como en el caso de la migración cubana a Estados Unidos, de la que han sacado raja electoral y para golpear al gobierno de La Habana.
Ante tal panorama, el presidente López Obrador convocó a una cumbre latinoamericana y caribeña para encontrar alternativas y cauces del más alto nivel para atender –siempre con el aspecto humanitario en primer plano– la creciente ola migratoria, en el entendido de que si bien México forma parte del problema (dada la histórica expulsión de mano de obra nacional), también puede contribuir a encontrar una solución consensuada con sus homólogos y así mitigar las terribles penurias que debe enfrentar el río humano que busca llegar al norte dorado que no lo recibe ni lo quiere.
Lo mejor es que la gente permanezca en sus lugares de origen y que en ellos encuentren las oportunidades que merecen y se les han negado; y si alguien quiere seguir su camino, que lo haga porque así lo decidió y no por necesidad y hambre. En esencia, ha dicho el mandatario mexicano, la intención es reducir el flujo migratorio y ayudarnos mutuamente para que no tengamos desgracias, para que no pierdan la vida los migrantes, que no sufran.
El fin de semana, en Palenque, Chiapas, se realizó la cumbre en la que participaron seis jefes de Estado y representantes de otros cuatro gobiernos, y acordaron, según el respectivo comunicado conjunto, elaborar un plan de acción para el desarrollo, basado en los objetivos prioritarios y entendiendo las realidades de cada país, para atender las causas estructurales de la migración en la región. Entre otros acuerdos, trabajarán conjuntamente para lograr la autosuficiencia y soberanía alimentaria; empleo digno, educación y desarrollo de capacidades técnicas y tecnológicas; seguridad energética, autosuficiencia sanitaria, comercio e inversión intrarregional para el desarrollo socioeconómico y combate al crimen organizado trasnacional. Las principales causas estructurales de la migración son de origen político, económico, social y los efectos negativos del cambio climático.
Enfrentar en conjunto la realidad migratoria debe darse bajo el enfoque de los derechos humanos y priorizando en todo momento el bienestar de nuestros pueblos, lo que requiere responsabilidad compartida y cooperación para lograr resultados a partir de abordar las causas estructurales y los flujos migratorios, los cuales deben ser gestionados entre los países de origen, tránsito, destino y retorno.
El presidente López Obrador subraya: es muy grave lo que está pasando; buscar alternativas atendiendo las causas, hacer a un lado las medidas coercitivas, éstas no sirven: muros, militarización y alambradas, en vez de buscar soluciones de fondo.
Las rebanadas del pastel
No se trata de burocracia, sino de que unos cuantos funcionarios parecen estar empeñados en incumplir la instrucción presidencial de extinguir Notimex. Pasan las semanas y los integrantes de la junta de gobierno de esa institución –ahora presidida por la Secretaría de Educación Pública– no quieren firmar el acta correspondiente, con lo que la extinción está en el aire. Y en el colmo, el decreto respectivo permanece en el cajón de Alito Moreno, presidente de la Comisión de Gobernación y Población de la Cámara de Diputados. Sin duda, en todo esto la norma ha sido el desaseo y el conflicto de intereses. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 24)
México convocó y reunió a una serie de países expulsores de migrantes, a una reunión regional el pasado domingo en Palenque, Chiapas.
Asistieron representantes y delegaciones de Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Haití, Honduras, México y Venezuela.
La sola iniciativa de la reunión y la discusión del tema es positiva y valiosa, puesto que es un fenómeno que llegó de forma extendida para quedarse en las siguientes décadas.
Llama la atención la torpeza de no invitar a Estados Unidos, principal destino y receptor de inmigrantes latinoamericanos y de otras regiones.
Parece ocioso discutir un tema vital, que señala con precisión las causas estructurales de la inmigración, hace señalamientos y solicitudes a los países receptores, pero no invita al principal. ¿Con quién es el diálogo entonces?
Firmaron un documento, acordaron atender y atacar las causas estructurales, como pobreza, desigualdad, inseguridad y cambio climático, además de pedirle a los países receptores que cambien su política y establezcan mecanismos y rutas seguras para una migración humanitaria.
Suena más a una declaración de buenas intenciones que a una lista de compromisos.
Si los países expulsores no hacen esfuerzos inauditos por corregir las causas detonantes de la migración masiva, será muy difícil que alguien más lo haga.
Estados Unidos seguirá, como ha hecho hasta ahora, endureciendos sus instrumentos de control, contención y expulsión de decenas de miles que cruzan su frontera de forma ilegal. Especialmente durante el siguiente año por la sensible temporada de elecciones.
México enfrenta el mayor reto y complejidad del fenómeno.
Porque decenas de miles se quedan en nuestro territorio sin oficio, protección, empleo o programa gubernamental para atender a masas crecientes de inmigrantes. Ahí está la queja insistente de la gobernadora de Chihuahua de que ha sido “abandonada con el problema”. Estados Unidos regresa a México 30 mil migrantes al mes, en espera de la resolución de sus papeles, visados, permisos y asilos.
Somos, en los hechos, tercer país seguro, aunque nuestras autoridades lo nieguen.
Esta pasará a la historia como una de las grandes abyecciones serviles de AMLO y Ebrard frente al gobierno de Trump.
Este domingo tuvieron lugar elecciones generales en Argentina. Un proceso intenso recientemente por la aparición incendiaria de Javier Milei como figura de la oposición.
Los resultados consolidaron una auténtica sorpresa: Sergio Massa, candidato del oficialismo y la continuidad del kirchnerismo, se alzó como el gran ganador de la noche con 36.6% de los votos.
Javier Milei, candidato de la oposición, se cayó a segundo sitio –cuando muchas encuestas le auguraban la victoria– con 29.9% de los votos.
Estos dos candidatos irán a la segunda vuelta electoral el próximo 19 de noviembre.
La tercera candidata, también de oposición, Patricia Bullrich, alcanzó 23.8% de los votos contabilizados.
Muchos analistas pretenden explicar ahora la caída de Milei cuando se le daba como favorito. Una puede ser su narrativa frontal, de choque y con frecuencia disparatada en contra del kirchnerismo y el actual gobierno. Pero otros apuntan a su inexplicable embate contra el papa Francisco, de nacionalidad argentina, con quien dijo había que romper relaciones por su relación con el mal y otras ocurrencias.
Una más puede haber sido su llamado a romper relaciones con Brasil y China, los principales socios comerciales de Argentina.
Tal vez un sector del electorado, aunque crítico al actual gobierno y a los anteriores encabezados por los Kirchner, consideró a Milei una opción muy radical hacia la derecha.
Lo interesante vendrá ahora con los votos de la señora Bullrich, que se disputarán Massa y Milei.
En el Congreso la repartición de fuerzas quedó muy cerrada con bancadas muy parejas: Senado 33, 32, oposición y oficialismo, mientras que en Diputados quedan en 118 curules, empatadas cada una de estas fuerzas.
Vendrá la segunda vuelta en noviembre para definir la Presidencia de la República.
De ganar Milei, pondría fin a 16 años del movimiento y fuerzas políticas aliadas a los Kirchner (a la expresión más moderna del peronismo argentino).
Las elecciones arrojan un escenario de enorme división política en la Argentina, con Congreso dividido y una segunda vuelta altamente competida al desaparecer la tercera candidata, la señora Bullrich, cuyo 23% de votos será ahora el botín a disputar. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p. 25)
Grande fue el recibimiento a Claudia Sheinbaum por parte de nuestros paisanos en Los Ángeles, California.
Así como ocurre en México, las y los mexicanos que viven en Estados Unidos también apoyan el avance de la Cuarta Transformación, muestra de ello fue la reunión con miles de militantes que llenaron el teatro Million Dollar y le expresaron su apoyo.
La reunión no se llevó a cabo en una plaza pública por las recientes disposiciones del Instituto Nacional Electoral (INE) que le prohibió realizar actividades en espacios abiertos.
Nuestra Coordinadora Nacional de los Comités en Defensa de la Cuarta Transformación invitó a los migrantes en EU a formar comités de la 4T porque, “ya somos millones de mexicanas y mexicanos que no permitiremos que haya marcha atrás en el país y se requiere de una participación histórica en los comicios del próximo año”, dijo entre aplausos y gritos de “ ¡Presidenta, Presidenta!”, y “¡Es un honor estar con Claudia hoy!”. “¡No nos falles!”, también coreaban otros.
La doctora Sheinbaum acompañada de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila; Mario Delgado, dirigente Nacional de Morena; la secretaria general del partido, Citlalli Hernández; Manuel Velasco, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM); Gerardo Fernández Noroña, del Partido del Trabajo (PT); y el coordinador de Morena en el Senado, Eduardo Ramírez escuchó el discurso de Octavia Hernández, mujer oaxaqueña radicada en California.
Octavia denunció que las y los mexicanos son el “amigo silencioso y constante de la economía entre ambos países; y agregó que ha sido el presidente Andrés Manuel López Obrador quien finalmente los ha visto, valorado, empoderado y
reconocido.
Claudia Sheinbaum, que a inicios de los 90 radicó en Los Ángeles, California, les reafirmó a los connacionales que México ya no se escribe con M de machismo, sino con M de Mujer Transformadora.
También se comprometió a siempre luchar por los derechos de los mexicanos en el extranjero, como lo hiciera en su momento por lograr que se permitiera el llamado al voto en el extranjero que hoy es una realidad, toda vez que la comunidad de migrantes ya puede acudir a los consulados de México, sin cita, para tramitar sus credenciales del INE.
Aseguró también que Morena ha colocado a México en uno de sus mejores momentos al combatir los grandes males y les garantizó a los paisanos “acceso a todos los derechos, sin importar en qué parte del mundo se encuentren”.
“Luchamos para que ningún mexicano y mexicana tengan necesidad de migrar a Estados Unidos para tener una vida digna, luchamos para que los mexicanos y mexicanas en los Estados Unidos también tengan todos los derechos”.
Ninguna frontera dividirá a la 4T. Es esencial seguir sumando a más mexicanas y mexicanos al movimiento transformador.
Es vital trabajar en unidad. Todo el apoyo y convicción hacia nuestra Coordinadora Nacional. (César Cravioto Romero, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)
Nueva medida migratoria
En medio del aumento del flujo de migración proveniente del sur del continente, el gobierno de México decidió implementar medidas más estrictas para controlar la circulación de ciertos extranjeros. La Cancillería dio a conocer que se exigirá que personas cuyas nacionalidades requieran visa, deban portarla incluso si sólo hacen escala en México. Habrá que ver qué tanto ayuda esa restricción a controlar la imparable migración de Centro y Sudamérica. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
RESQUICIOS
Desde hace años el embargo a Cuba no tiene razón de ser. Sin embargo, no se puede argumentar que ésta sea la razón por la que miles de cubanos traten de migrar hacia EU. Las razones pasan ciertamente por lo económico, pero cada vez tienen más que ver con la política, lo social y el sentido de la vida de millones. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
Unión de insuficiencias en Palenque
Era de esperarse que de la Cumbre Migratoria en Palenque surgieran sólo generalidades, porque ante la magnitud de la crisis migratoria los programas “integrales” del comunicado oficial pareció sólo un manifiesto de buena voluntad.
Explicable que el Presidente Lopez Obrador promueva sus programas “sembrando vida” o “jóvenes construyendo futuro”, pero fútiles ante las diversas y contradictorias realidades de las naciones reunidas en Palenque.
Porque, como ocurre siempre, cada quien traía su agenda, sus propias insuficiencias y limitaciones y la conclusión fue la de siempre: la culpa es de la hegemónica potencia de Estados Unidos. ¡Migrantes del mundo uníos! (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 55)
Al margen de la justicia que pueda verse en la anunciada decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de interceder por Cuba ante el mandatario estadounidense Joe Biden, habría que preguntarse sobre su oportunidad.
López Obrador indicó que buscará promover el diálogo entre Estados Unidos y Cuba, con la idea de eventualmente terminar con el bloqueo económico que lleva ya 60 años y, según cree, es el principal motor de los problemas económicos y, por tanto, de la emigración de ese país.
Pero se va a meter directamente en un avispero de la política estadounidense, y mucho dependerá de los compromisos que el gobierno cubano esté dispuesto a adoptar.
Si por un lado es cierto que el tema migratorio se ha convertido en uno de los puntos calientes en la actual política electoral estadounidense, también lo es que la cuestión de Cuba es un asunto todavía profundamente ideológico y emocional.
Para un sector estadounidense, el régimen cubano es dictatorial y profundamente antidemocrático, tanto en sus orígenes como en su formulación actual y, sobre todo, después de la represión contra participantes en las manifestaciones del 11 de julio de 2021.
La llegada de nuevos exiliados latinoamericanos, especialmente de países hoy aliados de Cuba como Venezuela y Nicaragua, fortalece las advertencias sobre el avance del comunismo en la región.
Paralelamente, los cubanos en Estados Unidos han logrado elegir a tres senadores y una decena de diputados, mayormente del Partido Republicano aunque incluyen a un senador y dos diputados demócratas, que constituyen un bloque tan vocal como influyente en la política hacia América Latina.
La combinación es brutal y, de hecho, ha limitado las posibilidades de que las relaciones vayan mucho más allá de los intentos de normalización simbolizados por la reapertura de embajadas durante el gobierno de Barack Obama.
De hecho, una propuesta de ley para terminar con el embargo fue presentada en marzo en el Congreso estadounidense, pero igual que propuestas similares anteriores ni siquiera ha sido tomada en consideración.
El gobierno de Biden dio señales de que anunciaría en septiembre medidas para apoyar al sector privado cubano, incluso, la posibilidad de abrir cuentas bancarias en Estados Unidos. Sin embargo, el anuncio no se ha producido y enfrenta la hostilidad de legisladores de origen cubano, especialmente en la Cámara baja.
Entretanto, más de 400 mil cubanos han dejado la isla en los últimos dos años, mayormente en busca de asilo en Estados Unidos.
El llamado del presidente López Obrador ciertamente puede tener peso, dado que su colaboración migratoria con la administración de Biden le ha dado un nivel de influencia ante una Casa Blanca donde el fin del embargo tiene simpatía por considerar que ha mostrado no ser una solución.
Pero cualquier esfuerzo enfrentará la oposición de republicanos, que tienen la mayoría en la Cámara baja, en especial de los cubano- estadounidenses y sus aliados. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 32)
Nápoles, Italia. – Bajo el título “Por una vecindad fraterna y con bienestar”, se llevó a cabo la supuesta reunión cumbre el pasado domingo en Palenque, Chiapas. Convocada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, solo asistieron cinco de los 11 gobernantes de países latinoamericanos y caribeños invitados.
Los que asistieron, en lo que pareció ser un evento de turismo diplomático, fueron los presidentes de Colombia, Cuba, Venezuela, Haití y Honduras. El primero, Gustavo Petro, ha sido señalado por supuestos vínculos con narcotraficantes de su país. Su hijo Nicolás es actualmente investigado por las autoridades colombianas tras admitir haber recibido unos 150,000 dólares de individuos vinculados con el crimen organizado para la campaña de su padre. El segundo y el tercero, Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro, respectivamente, son un par de dictadores: Díaz-Canel fue designado por Raúl Castro, hermano de Fidel, y Maduro sucedió a Hugo Chávez tras su fallecimiento. El cuarto, Ariel Henry, funge como primer ministro y presidente interino de Haití desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021. La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, es esposa del expresidente hondureño José Manuel Zelaya Rosales, destituido en junio de 2009 tras intentar una consulta popular previamente declarada ilegal por el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía General, la Corte Suprema de Justicia y el Congreso de Honduras. Algunos sugieren que es la “juanita” de Zelaya.
No asistieron a la reunión en Palenque los presidentes Rodrigo Chaves de Costa Rica, Guillermo Lasso de Ecuador, Nayib Bukele de El Salvador, Alejandro Giammattei de Guatemala, Laurentino Cortizo de Panamá ni Johnny Briceño, el primer ministro de Belice.
Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de “incitar a la migración irregular” que en los últimos dos años ha llevado a cerca de medio millón de cubanos a abandonar su isla en dirección al mismo país que el dictador responsabiliza de los problemas que afectan a Cuba.
AMLO dijo que el bloqueo a Cuba por parte de EU “es una flagrante violación a los derechos humanos” y expresó su deseo de solicitar al presidente Joe Biden la apertura de un diálogo entre ambas naciones.
Es oportuno recordar que el embargo a Cuba fue impuesto por EU tras la decisión de Fidel Castro de no compensar a las empresas estadounidenses por sus activos expropiados entre 1959 y 1961. El valor inicial de esos activos era de 1,800 millones de dólares, equivalentes ahora a aproximadamente 16,000 millones. El pueblo cubano ha enfrentado las consecuencias de esa equivocada, deshonesta y caprichosa decisión durante 61 años. Cabe mencionar que Lázaro Cárdenas, tan admirado por AMLO, sí compensó a las compañías petroleras en marzo de 1938.
Este fin de semana, mientras en Palenque se celebraba una reunión que no sirvió para resolver las causas de la migración latinoamericana y caribeña hacia EU, en Argentina, dos demagogos, el populista de derecha Javier Milei y el peronista Sergio Massa, avanzaron a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que tendrán lugar el 19 de noviembre. El primero arruinará más a su país; el segundo ya contribuyó a su ruina durante los anteriores gobiernos de Argentina. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 56)
El comunicado colectivo elaborado en Chiapas, después de la visita de turismo arqueológico y confirmación ideológica en contra de las maldades del imperio de algunos presidentes de América Latina y el Caribe, en cuyo almuerzo se sirvieron enormes platos de lengua para todos, es verdaderamente un monumento a la nada.
El mamotreto tiene casi mil palabras. Muchas de ellas son absolutamente inútiles. Largos párrafos como este, por ejemplo, uno de los varios en los cuales se subdivide el papelote.
“A la luz de lo anterior, acordamos:
“Primero. Elaborar un plan de acción para el desarrollo basado en los objetivos prioritarios, y entendiendo las realidades (no dice cuáles son las realidades, de cada país, para atender las causas estructurales de la migración irregular en la región.
En este sentido, se acordaron las siguientes áreas prioritarias
-Autosuficiencia y soberanía alimentaria (nadie lo ha conseguido), con la recuperación del sector agrícola.
-Protección, conservación, y restauración del medio ambiente (tanto como en la selva de Quintana Roo afectada por el Tren Maya, más o menos).
-Empleo digno, educación (mejor ni hablamos), y desarrollo de capacidades técnicas y tecnológicas (con el actual Conachyt).
-Seguridad energética, incluyendo energías renovables de avance hacia la descarbonización (con Dos Bocas como ejemplo).
-Autosuficiencia sanitaria (ternurita sin vacuna) y comercio e inversión intrarregional para el desarrollo socioeconómico.
-Combate al crimen organizado transnacional, al tráfico de personas, la corrupción (no podía faltar), fomentando la cooperación en seguridad (¿con 200 mil muertos o así nomás?)”.
Esas pocas palabras se describen los males de una región empobrecida por muchísimos factores cuya acumulación a lo largo de los siglos, no se va a resolver así nada más por parlotear propósitos.
Si esos planteamientos fueran posibles en el corto plazo, revertirían 500 años de atraso, pobreza, miseria e ignorancia.
“…Enfrentar conjuntamente la realidad migratoria bajo el enfoque de derechos humanos (¿como ocurrió con los venezolanos quemados en Ciudad Juárez, o de otra manera?), priorizando en todo momento el bienestar de nuestros pueblos, requiere de responsabilidad compartida y cooperación para lograr resultados a partir de abordar las causas estructurales y los flujos migratorios, los cuales deben ser gestionados conjuntamente entre los países de origen, tránsito, destino, y retorno.
…priorizando en todo momento el bienestar de nuestros pueblos, requiere de responsabilidad compartida y cooperación para lograr resul-tados a partir de abordar las causas estructurales y los flujos migrato-rios los cuales deben ser gestionados conjuntamente entre los países de origen tránsito-destino y retorno….
¿Y eso qué es? Pues nada, un rollo infame.
A ver: ¿cómo les propone México a sus fraternos vecinos “autosuficiencia sanitaria y comercio e inversión intrarregional para el desarrollo socioeconómico”, cuando en nuestras farmacias (incluyendo la gigantesca promesa no lograda todavía), no hay ni medicinas, para el cáncer, ni vacunas Covid?
–Tendrá también el resto de Latinoamérica un sistema de salud como el de Dinamarca tal el nuestro? Averígüelo, Vargas
“Para tal efecto, México pondrá a disposición inmediata a los países aquí reunidos, su oferta de cooperación y asistencia técnica (como ocurrió cuando Pedro Sánchez despeñaba al Perú) respecto a estas áreas a través de los siguientes programas:
Sembrando Vida (sembrando caguamas, le dicen), Jóvenes Construyendo el Futuro, cooperación en materia de petróleo, gas, electricidad y energías renovables; la plataforma de armonización regulatoria de cara a la creación de una Agencia de Medicamentos de América Latina (donde se hacen vacunas sin respaldo científico al menos de la OMS).
“Hacer un llamado a que los países de destino adopten políticas y prácticas migratorias acordes con la realidad actual de nuestra región…” Eso tampoco lo entienden los cubanos de los pies secos o los venezolanos que nos remiten aquí..
“…Contribuir decididamente conforme a las capacidades de cada país, a apoyar a la República de Haití en sus esfuerzos junto con la comunidad internacional y las Naciones Unidas en particular, a fin de restablecer (¿?) un entorno de seguridad humana para la normalización de la situación política (la normalización haitiana por decreto colectivo), económica, y social con un enfoque de desarrollo sostenible…
No hay nada tan latinoamericano como la oratoria y la pérdida del tiempo. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 2)

(Falcón, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
Migraciones americanas

(Magú, La Jornada, Política, p. 8)

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 11)