Opinión Migración 121123

Frentes Políticos

1 Fuego, ¿amigo? Hace unos días, el senador José Narro consideró la necesidad de erradicar los cacicazgos familiares que desde hace al menos dos décadas gobiernan Zacatecas y que no han sido capaces de acabar con la violencia y la inseguridad que se registran en todo el estado, uno de los más violentos del país, gobernado por David Monreal, también de Morena. Narro, senador por Zacatecas, sostuvo que la entidad vive la peor crisis de violencia, lo que ha generado una mayor migración de la población. Para que ni los de su propio partido estén contentos… algo está haciendo mal. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 17)

Telarañas digitales / Gentrificación, campamentos y trends virales: desafíos de la migración

Hace unos días se hizo viral el trend de TikTok contra la gentrificación, utilizando el audio “Bárbaros” de la película de Disney Pocahontas. Los usuarios grabaron videos de extranjeros, en su mayoría blancos, que se han mudado a vivir en diferentes zonas de nuestro país desplazando a los locales y aprovechando los bajos costos que ofrece la vida en comparación con sus países de origen. Los casos más comunes se encontraban en la Ciudad de México, específicamente en las colonias Condesa y Roma, y en la ciudad de Oaxaca.

Paradójicamente, la realidad de los migrantes de países centroamericanos y africanos que han llegado a instalarse en diferentes puntos de la ciudad es bastante diferente y merece un detenernos en ella. Se trata de oleadas de personas, muchas de ellas latinas y afroamericanas, que se han instalado en parques, calles, puentes peatonales y otros lugares en campamentos; viven en hoteles o alquilan propiedades donde terminan en hacinamiento. El descontento de la población mexicana se manifiesta de maneras más veladas, pero igualmente preocupantes, ya que encierran racismo y discriminación.

Ambos casos parecen generar descontento por diversas razones. Ambos casos se expresan de acuerdo con lo que permite lo “políticamente correcto” y visibilizan problemas graves que no han sido atendidos de manera urgente y contundente, muchos de los cuales trascienden al ámbito local o incluso nacional. Por un lado, la gentrificación se está acentuando cada vez más en la Ciudad de México y en muchos puntos turísticos del país, sin ningún tipo de control ni intervención por parte de las autoridades.

La gentrificación está desplazando a las personas de sus lugares de origen debido al encarecimiento de productos y servicios. Esto constituye una afrenta directa contra las culturas y sus lenguas. Y, aunque suene increíble, genera zonas dentro del propio país donde se reproduce la discriminación hacia los connacionales. Los internautas han solicitado, a través de TikTok, la regulación de los precios de alquiler, la promoción de la lengua española y la protección de las identidades e intereses locales, pidiendo fomentar el turismo, pero no la gentrificación.

Por otro lado, las acciones tomadas para la regulación y protección de las personas en situación de movilidad en nuestro país son tema pendiente. Esto se debe, en parte, a que está ocurriendo algo nuevo, ya que, para muchos de los migrantes, México no es un país de tránsito, sino un destino al que desean convertir en su residencia permanente. De manera contradictoria, los connacionales discriminan a los migrantes procedentes de países centroamericanos y africanos, muchos que están siendo desplazados por las condiciones de pobreza, violencia, corrupción e inseguridad que enfrentan en sus países.

Los migrantes que ocupan el espacio público generan descontento entre los vecinos y residentes locales, ya que no están incorporados a la vida social y viven al margen. Hay familias enteras con niños habitando casas de campaña o de cartón, satisfaciendo sus necesidades en la vía pública—todo tipo de necesidades—y buscando empleo con dificultad o mendigando para sobrevivir. Algunos no hablan español ni ninguna otra lengua romance, lo que complica aún más su adaptación. Las personas que viven así están en un verdadero estado de indefensión, enfrentando condiciones ínfimas y llevando consigo la desarticulación y transgresión de los espacios públicos, que, como en un círculo vicioso, motiva más racismo y discursos de odio.

Ambas realidades exigen una respuesta inmediata de las autoridades, sociedad civil y los organismos internacionales; reproducen los prejuicios raciales y la discriminación, fomentan un modelo de sociedad desigual e injusta y son intolerables. La gentrificación debe frenarse, pero también urge encontrar soluciones para garantizar los derechos humanos de las personas migrantes procedentes de países pobres y en vías de desarrollo. (Boris Berenzon Gorn, El Sol de México, Análisis, p. 15)

Quinn

Serían los últimos meses de su vida que solo él sabía que le quedaban, pero que los aprovechó para venir a reencontrarse con sus orígenes en la tierra rarámuri.

En el viejo palacio del gobierno estatal de Chihuahua, Anthony Quinn recibió un reconocimiento de gente de cine, de la gente de sus orígenes y del gobierno del estado.

Hablando en un español con acento californiano, reconoció a su mamá, y en ella a la gran tradición familiar de los mexicanos. Ese día hizo recuerdos del vigor de la gran comunidad rarámuri, conocida por nosotros como Tarahumara. Recordó a su admirado padre de origen irlandés, que lo marcó de por vida por tesonero y por qué militó en las filas del villismo.

La familia se mudó al sur de California, donde el pequeño Antonio ejerció como jornalero agrícola. Fue dibujante y boxeador; estudió arte y filosofía. Finalmente llega a la meca del cine y despliega todo su potencial humano para la expresión de sueños y sentimientos en el celuloide.

Meses después del homenaje en Chihuahua, cuando el destino lo alcanzó, Anthony Quinn pidió, deseo que se cumplió, que sus cenizas fueran esparcidas en el cañón del cobre en plena sierra tarahumara.

Fue Anthony Quinn, sin duda, un gran actor y un enamorado de la vida. Junto a sus parejas, dejó 12 hijos y, a varios de ellos, les dio la oportunidad de compartir créditos en sus películas.

En 2001 recibió en homenaje la estatuilla con la figura de Zorba el griego, sin duda alguna una de las más emblemáticas películas de su carrera.

Allí, en ese evento, el cónsul de México en El Paso lo saludó; departimos unos minutos y me expresó su preocupación por los migrantes que lo arriesgan todo por ingresar a EU en calidad de indocumentados. Me dijo que le hubiera gustado hacer un filme con ese contenido. Acordamos que en fecha próxima visitará la frontera Juárez-El Paso, compromiso que la vida no le permitió cumplir.

Adiós a don Antonio Reyna, para sus paisanos; Anthony Quinn, para el mundo del cine. (Antonio Meza Estrada, El Heraldo de México, Estados, p. 10)