Opinión Migración 151123

Repensar / Puras fallas

Cuando Joe Biden iniciaba su campaña para la Presidencia, ofreció un cambio sustantivo en la política migratoria, después de tres décadas de fracasos. En particular, prometió abandonar las medidas punitivas en la frontera para sustituirlas por apoyos a los países en donde se originan los grandes flujos migratorios.

Apenas llegó a la Casa Blanca, encargó a Kamala Harris la elaboración de una propuesta. Sorprendentemente, la vicepresidenta mantuvo un perfil bajo y dio la impresión de que estaba molesta porque se le había asignado una tarea poco importante. Ni siquiera visitó todos los países expulsores. Sólo fue a Guatemala, donde pronunció un discurso poco empático, diciéndole a los migrantes: “No vayan a Estados Unidos, vamos a seguir controlando la frontera”.

En julio de 2021 presentó la “Estrategia para atender las causas de raíz de la migración en Centroamérica”. Ahí reconoce las inconsistencias que ha habido en la cooperación de Estados Unidos con las naciones del Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador, Honduras) y amplia el posible espectro de esa cooperación.

Incluye, por ejemplo, asesoría a los gobiernos de la región para mejorar el ambiente de negocios, adoptando las mejores prácticas internacionales en regímenes fiscales, compras de gobierno, transparencia, combate a la corrupción y regulación.

También, ayuda para ampliar el acceso a educación, salud, agua potable, saneamiento y otros servicios básicos; expandir la inclusión digital y financiera; acercar el crédito a las pequeñas empresas; incrementar la producción agrícola; extender la infraestructura, transitar hacia las energías limpias y aumentar la resiliencia al cambio climático y a los desastres.

En suma, todo lo necesario para impulsar el desarrollo de largo plazo, para reforzar la gobernanza y la seguridad y para crear oportunidades económicas y empleos que hagan innecesaria la migración.

Kamala prometió que Estados Unidos proveería “recursos significativos” para echar a andar ese plan. Hizo además un “llamado a la acción” para que hicieran su parte los gobiernos, los organismos internacionales, las empresas y las organizaciones civiles.

Se estableció la Partnership for Central America, que incluyó a personajes como Klaus Schwab (fundador del Foro Económico Mundial), Luis Alberto Moreno (expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo) o Blanca Treviño (presidente de Softtek) y a corporaciones como Cargil, Mastercard o Pepsico. En el comité asesor se invitó a personalidades como Laura Chinchilla (expresidenta de Costa Rica) o a Julio Frenk (rector de la Universidad de Miami).

Tristemente, fueron pocos los países (Canadá y Japón) y las universidades (la escuela de Salud Pública de Harvard) que respondieron. Entre las empresas, sólo Nespresso (que aumentó sus compras a agricultores) y Microsoft (que patrocinó el acceso a banda ancha a centros comunitarios en Honduras). La polarización en el Capitolio impidió que se aprobaran fondos adicionales a la ayuda que tradicionalmente ha proporcionado la Unión Americana.

NO SE PUDO

En los dos años y medio que han pasado, la situación en el Triángulo del Norte no mejoró y el deterioro económico en Venezuela, Nicaragua y Cuba propició un incremento en la migración. Incluso, ahora las caravanas se arriesgan a cruzar a través del Tapón de Darién (100 kilómetros de selva peligrosa entre Colombia y Panamá).

El tráfico de personas y la extorsión a los migrantes empeoraron, sobre todo a su paso por México. Los coyotes han sido los grandes beneficiarios del mercado negro de la desesperación.

En mayo, el gobierno estadounidense levantó las disposiciones que, con motivo de la pandemia, permitían expulsar a los migrantes sin iniciar un proceso formal de asilo (Título 42). Entraron en vigor los castigos por entrar ilegalmente, como prohibir la admisión por periodos de cinco a 20 años (Título 8). Se facilitaron las peticiones de reunificación familiar. Los venezolanos, nicaragüenses y cubanos disponen ahora de procedimientos más sencillos.

Se suponía que con eso los migrantes solicitarían asilo antes de llegar a la frontera, pero eso no sucedió. Hay 1.6 millones de audiencias de asilo pendientes y el Congreso no autoriza fondos suficientes para incrementar el número de jueces y ampliar los centros de procesamiento. La situación en la frontera norte de México se complicó.

En la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, el año pasado, se repitieron las buenas intenciones (“promover condiciones que eviten la migración”). En la reunión de la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas (en Washington, hace dos semanas) Biden anunció un donativo de 89 millones de dólares, colectados entre su país, Canadá, Corea del Sur, España y el BID.

Que luego no se quejen. (Alejandro gil Recasens, El Financiero, Mundo, p. 27)

Ciudad Juárez, extorsiones y corrupción

En Chihuahua, las elecciones municipales de 2021 reflejaron un desempeño mixto para Morena, ya que ganó en varios municipios, incluido Ciudad Juárez, la ciudad más grande del estado.

Sin embargo, el presidente municipal, Cruz Pérez Cuéllar, enfrenta hoy acusaciones de corrupción que incluyen moches, extorsiones a empresarios y contratos cuestionables. Las críticas se intensificaron tras la revelación de la compra de una mansión de alto valor en esa ciudad. Las propiedades de Pérez Cuéllar “aparecen y desaparecen” sin explicación alguna en sus declaraciones patrimoniales, tanto como presidente municipal como cuando fue senador.

A ello se suma el preocupante aumento de la violencia durante este 2023. Sólo esta semana se rebasaron en Juárez los mil homicidios en lo que va del año. Un informe del Plan Estratégico local señala que el gobierno municipal celebró 295 contratos con alto riesgo de corrupción, equivalentes a mil 712 millones de pesos, durante su primer año. Se caracterizaron por malas prácticas en las licitaciones, sobrecostos y empresas “fachada”, como una cadena de tiendas propiedad del entonces director de Desarrollo Económico, Iván Pérez Ruiz.

Diputados locales han instado a Pérez Cuéllar a dejar de desviar recursos para difamar a críticos, para lo cual ha destinado tres millones de pesos, en lugar de invertir en mejoras para sus habitantes. Ahí ocurrió —precisamente— la muerte de 39 indocumentados a raíz de la deficiente política migratoria local. Aunque la responsabilidad principal recae en el gobierno federal, la situación de los migrantes en esa ciudad fronteriza ha sido un tema controvertido durante mucho tiempo.

Lo que sucede en Juárez genera ya preocupación en la comunidad y adentro de Morena, lo que plantea interrogantes sobre la integridad de la administración municipal. Además, se destaca que Cruz Pérez Cuéllar fue uno de los alcaldes que más atacó a la virtual candidata presidencial Claudia Sheinbaum, lo que hoy le genera una gran distancia política con la coordinadora nacional de la 4T.

La pregunta que más se hacen, tanto al interior del partido guinda como entre los habitantes de Ciudad Juárez, es: ¿cuál será el futuro de Pérez Cuéllar? La oposición ya prepara, por lo pronto, denuncias por actos anticipados de campaña ante sus deseos de reelección. (Martín Espinosa, Excélsior, Nacional, p. 12)

Elizabeth y Xóchitl: para corregir el rumbo

Elizabeth Velazco, migrante originaria de San Francisco del Rincón, Guanajuato, es la primera mexicana en la historia en formar parte de la Cámara de Representantes de Colorado. Además de ser un ejemplo de entereza para sus familiares y amigos, Elizabeth tiene algo en común con Xóchitl Gálvez Ruiz: las dos son una promesa de un mejor futuro para México.

Elizabeth dejó su tierra con la esperanza de trascender y hoy lo hace desde la cúpula política del país más poderoso del mundo. Elizabeth, así como los “170 millones de mexicanos sólo separados por un río” (como dice Xochitl), tenemos sueños, talentos, y, sobre todo, las agallas de sacar adelante a nuestros seres queridos. Y ese mismo compromiso que demostró Elizabeth al confiar en sus sueños de un mejor futuro, en el que ella fuera parte activa, tiene el mismo ímpetu con el que Xóchitl se registró como precandidata de los partidos PRI, PAN y PRD, del Frente Amplio por México. Hoy, ambas, como todos los mexicanos (sin importar lugar de residencia), hemos construido lo más importante que tenemos como nación: lazos de hermandad que trascienden fronteras y que, de proponérnoslo, podemos corregir juntos el rumbo de México.

En artículos pasados les he hablado del momento histórico que vivimos y del gran impacto que pueden (y deben) tener nuestros paisanos que radican en el exterior. Para darnos una idea de la magnitud que tienen los migrantes en Estados Unidos, según un reporte de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) de la Unión Americana es descomunal e imparable. El reporte muestra que los latinos tienen el tercer crecimiento más rápido del PIB entre las diez economías más grandes del mundo desde el 2010. Además, el estudio afirma que, si sumáramos el PIB Latino con el PIB de México, se generaría una zona económica que ocuparía el tercer lugar a nivel mundial. ¿Se imaginan el impacto que tendrían nuestros paisanos ahora que estamos sumergidos en una crisis sin precedentes o en catástrofes tan devastadoras como la que ocurrió en el Estado de Guerrero tras el paso del huracán Otis? ¡Sería histórico el papel de nuestros migrantes!

Pero la trascendencia de los migrantes también es decisiva en la política de EU. Según el Centro de Investigación Pew, en las últimas elecciones presidenciales de la Unión Americana del 2020, tuvieron la oportunidad de votar 32 millones de latinos, siendo la minoría étnica o racial con más peso en la contienda electoral. Este número de votantes latinos fue 15% más en comparación con las elecciones presidenciales del 2016, proyectándose, además, que para la próxima contienda del 2024, serán aproximadamente 36 millones de latinos los que podrán votar. Lo revelador de estos números es que el 46 % de estos posibles votantes residen en dos de los estados clave de quienes ganan las elecciones en Estados Unidos: California y Texas. Y si lo vemos desde otra perspectiva (la nuestra), son estados con un gran número de migrantes mexicanos que también, si así lo deciden, podrían hacer valer su voto para las elecciones presidenciales de nuestro país en junio del 2024.

En este punto les pido que reflexionemos. Hemos visto con números, testimonios, historias y con propios familiares o conocidos migrantes, que nuestros paisanos en el extranjero son motores de cambio. Lo hacen con sus remesas para que no falte nada en sus hogares y para mejorar a sus comunidades de origen. Y esa energía inagotable con la que vencen todos los obstáculos que enfrentan, es la que puede marcar la diferencia en el 2024. Al firmar su registro como precandidata a la presidencia por el Frente Amplio por México, Xóchitl también hizo un llamado de unión, en el que cabemos todos. Hace unas semanas tuve la oportunidad de acompañarla a una gira por la Unión Americana en la que trabajó, incluso, en la pisca de fresa con jornaleras agrícolas mexicanas que radican en el estado de Florida (en contraste con la aspirante oficialista que se encerró en un teatro y no permitió cuestionamientos de la prensa sobre el abandono en el que están los migrantes por parte del gobierno federal). Además, Xóchitl se reunió con líderes migrantes de distintos estados de la república para escucharlos y sumarlos a esta lucha que, desde este 8 de noviembre, en que oficialmente quedó registrada, ya no tiene vuelta atrás.

Pero este llamado también tiene carácter histórico — a todos nos urge tener un país estable, en paz y con oportunidades de desarrollo por igual. Por esta razón, una de las acciones más poderosas que pueden realizar los migrantes por México es votar en las próximas elecciones del 2024. No hay pretexto ya que se podrá hacer de manera electrónica. Importante: antes deben registrarse en https://votoextranjero.ine.mx y hacer valer este derecho. (¡Toma tres minutos!)

Hoy, somos testigos de historias como la de Elizabeth Velazco que hizo lo que pocos pensaban. “Vale la pena luchar por lo correcto…”, dijo en una entrevista, alentando a nuestros paisanos a seguir trascendiendo. Ese llamado es el que hacemos desde el Frente Amplio por México para pelear por nuestros seres queridos y por nuestro país. ¿Vale la pena registrarse y votar? ¡Yo pienso que sí! (Juan Hernández, Coordinador Nacional de Acción Migrante, El Sol de México, Análisis, p. 13)

Desde Afuera / EU y AMLO: Visiones contradictorias

A principios de 2018, el entonces presidente del Subcomité de Asuntos Interamericanos del Senado estadounidense, el republicano Marco Rubio, afirmaba que su país no tendría problemas en trabajar con un gobernante de izquierda en México.

“El interés mutuo de Estados Unidos y México es tan fuerte, tan significativo, que es difícil imaginar que incluso alguien de la izquierda dura lo ignore, si verdaderamente quiere ser exitoso. No se puede ser Presidente de México si no se reconoce esa realidad”.

En ese momento, la victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de julio de 2018 todavía no era un hecho, pero los señalamientos de Rubio reflejaban –y todavía– una escuela de pensamiento.

La visión normal de la relación es una dominada por los intereses estadounidenses, plagada de baches, donde diferendos comerciales y disparidades de opinión político-diplomáticas ensombrecen una creciente integración económica y social y un intercambio comercial que rebasa los 600 mil millones de dólares anuales.

En mayor o menor escala, los gobiernos de ambos países se esfuerzan por presentar un rostro amable, aunque a veces la retórica del presidente López Obrador pueda sonar disonante y el lenguaje usado por los republicanos como un preludio de declaración de guerra.

El hecho en todo caso es que, según consideraciones actuales, “México ha aprendido, o aprendió durante la administración (del presidente Donald) Trump, que puede ejercer una enorme influencia sobre Estados Unidos y sobre cuestiones de interés en la muy multifacética relación bilateral entre ambos países al cerrar y abrir el grifo de la migración”.

Para la especialista Vanda Felbab Brown, de la Institución Brookings, la cuestión migratoria es tan importante en la política doméstica estadounidense que el gobierno Trump “constantemente cedió en cualquier otro interés en orden de que México controle los flujos (de migrantes) y el régimen (del presidente Joe) Biden se encuentra en mucho en la misma camisa de fuerza”.

De acuerdo con esa tesis, sin embargo, AMLO logró así que el gobierno estadounidense se mantuviera al margen de varios temas, en detrimento de intereses propios y de la democracia en México.

Para la académica, “durante el gobierno de López Obrador, nuestro país ha sido un socio inadecuado para enfrentar grupos criminales en México y los flujos de fentanilo a EU”.

Pero el expresidente Trump tiene una opinión diferente. “Es amigo mío. Es un hombre tremendo. Ha sido muy leal conmigo. Le he sido muy leal. Simplemente nos llevamos bien. Es un poco diferente, un poco más izquierdista que yo, tal vez, pero es un gran caballero y un hombre maravilloso”.

De hecho, Trump afirmó que si bien es cierto que México no pagó por la construcción de un muro en la frontera común, como prometió durante su campaña electoral, la contribución fue en especie: “nos dieron soldados gratis” porque no había forma legal de que pusieran dinero, afirmó. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 35)