Opinión Migración 241123

A ras de suelo / El realismo de la inseguridad versus una GN abstracta

A casi cinco años de su creación, el papel y los resultados de la Guardia Nacional (GN) son polémicos. Nuevos datos del Censo Nacional de Seguridad Pública Federal del Inegi, sobre el periodo del 2022, vienen a confirmar la amplitud de un problema que pone en entredicho la efectividad real de este organismo.

Desde el principio, sus facultades, tareas y mando fue ambiguo sobre todo en lo que respecta a su verdadero carácter civil. Es por ello que en 2022, a través de una reforma aprobada en ambas cámaras, se adscribió la GN a la Sedena. Si bien dichos esfuerzos fueron bloqueados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el presidente ha declarado su intención de volver a presentar la reforma constitucional para 2024.

En términos efectivos, la mayor parte de los recursos humanos de la GN pertenecen a la Sedena y a la Semar. Según el censo del Inegi, de las 104,207 personas adscritas a la Guardia Nacional en 2022, el 68.4 % correspondían a la Sedena y 13.9 %, a la Semar. Asimismo, de los 33 titulares de la Comandancia y las Coordinaciones estatales, la totalidad tenía como institución de procedencia la Sedena. La GN parece más bien un vehículo de las Fuerzas Armadas para participar de manera sostenida en las tareas de seguridad pública sin estar formados para este propósito.

A pesar del incremento en sus recursos -el Presupuesto de Egresos de la Federación estableció una cantidad de 67,826 millones de pesos para la GN en 2023, cantidad 15 veces mayor que la de 2020-, estos no parecen haberse traducido en una reducción significativa de la inseguridad del país. En el mismo periodo de 2022, el organismo realizó únicamente 2,814 puestas a disposición de personas, una disminución del 59.9 % con respecto a 2021. El aseguramiento de armas disminuyó 22.8% con respecto al 2021, y el decomiso de drogas tuvo disminuciones en todos los ámbitos. Por poner un ejemplo, en 2022 se decomisaron 71 kg de fentanilo, contra los 168 del 2021.

Este organismo, que para finales de 2023 tendrá casi 120 mil efectivos en sus filas, marca un proceso a dos vías: por un lado, la policialización de las Fuerzas Armadas -cada vez más enfocadas en tareas de seguridad pública-, y por otro, la militarización de las instituciones policiales civiles.

Actualmente, las tareas de la GN parecen más enfocadas en atender los flujos migratorios prevalecientes. Si bien entre las 43 funciones que tiene por ley se encuentran la prevención del delito en zonas fronterizas y auxiliar al INM, las nuevas cifras del Inegi confirman una tendencia en la política migratoria nacional: la detención y persecución de los migrantes por encima de la detención de los delincuentes.

Según el censo, e?n 2022 la GN “rescató” a 177,166 personas en contexto de movilidad, la mayoría en Baja California. Esto representa un aumento del 432.5% con respecto a 2021. La ambigüedad del término “rescatar” genera alertas con respecto a los métodos de operación y, sobre todo, el destino de estos migrantes. Más aún cuando el Inegi no especifica las condiciones en que estos rescates se llevan a cabo, lo que da a pensar que se trata de operativos de verificación y revisión migratoria en el mejor de los casos, y en detención y deportación en el peor de ellos. Resulta preocupante que un organismo de carácter militar, sin una formación enfocada a la seguridad ciudadana y carente de herramientas para tratar con civiles, esté enfocada en tareas de migración, donde la atención está dirigida a una comunidad vulnerable.

A pesar de que la reforma constitucional que le dio nacimiento prometía que los militares estarían fuera de las calles para 2024, todo parece indicar que el plazo se ampliará indefinidamente, pues no se han tomado medidas eficaces que vislumbren su próximo repliegue. Actualmente no existe claridad sobre el verdadero papel de la GN. ¿Se trata de un sustituto de las policías estatales, un ejército disfrazado de policía, o un organismo civil de seguridad? Por lo pronto, lo único cierto parece ser que la seguridad pública está en manos de unas fuerzas armadas más preocupadas en detener migrantes que en combatir la inseguridad.

(Eunice Rendón, El Universal, Nación, p. A11)

Redes de poder

El crecimiento de población migrante en la Ciudad de México y en su periferia tiene en un verdadero dilema a las autoridades, pues vecinos y organizaciones civiles presionan fuertemente para reubicar los albergues existentes a otras partes del país y frenar la llegada de personas provenientes en su mayoría de Centroamérica.

Los campamentos improvisados, la basura y el ruido que han generado estas poblaciones en los últimos meses tiene cansados a los vecinos que cohabitan con ellos, los cuales, afirman, se han vuelto un foco de salud pública y de inseguridad los lugares que han tomado los migrantes para vivir.

La presión es tal, que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) se ha comprometido a dialogar con los residentes y autoridades para dar salida a este problema que viene en ascenso. ¿Logrará frenar este conflicto?

El obediente visitador-vocero

En la  CNDH reina la confusión. Resulta que Francisco Estrada, el secretario Ejecutivo, mandó al titular de la Quinta Visitaduría General, Raúl Arturo Ramírez Ramírez a  usurpar el papel de vocero de la CNDH y le ordenó tundirle a la titular de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, Nashieli Ramírez Hernández, vía X. A través del comunicado DGDDH/314/2023 —claro sin firma del director general de Difusión de los DH— se le respondió al organismo presidido por Ramírez Hernández; sin embargo, no conforme con la aclaración de su papel en el tema de migrantes en la Ciudad de México, el visitador tomó la orden y como bot respondió: “No buscamos reflectores ni congraciarnos con actores políticos”. Nos dicen que así se empiezan a distorsionar las tareas de los funcionarios de la CNDH. Ahora, Ramírez Ramírez es visitador y vocero. ¿Qué tal? (Redes de Poder, Reporte Índigo, Reporte, p. 3)

Veranda / Los turistas a Quintana Roo crecen 10% en 2023

Hoy sesiona el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), que dirige Javier Aranda, y es claro que, en la nueva normalidad del turismo, después de la pandemia por covid-19, este multidestino, lo mismo que Los Cabos y Puerto Vallarta, están teniendo un comportamiento distinto al promedio del resto de México.

No hay muchos precedentes en el mundo como el de Cancún-Riviera Maya más Cozumel, Isla Mujeres, Tulum y Bacalar, en donde después de que en 2022 y el aumento de 41% en la llegada de estadunidenses contra 2019, todavía vayan a aumentar 3% este año.

Factores como las rutas y frecuencias aéreas abiertas recientemente y que siguen operando, un mayor conocimiento del país en Estados Unidos, la promoción del CPTQ, contribuyeron a que hubiera este aumento de 3% nada despreciable partiendo de una base de comparación mucho mayor.

De hecho, si se suman los otros mercados internacionales, el aumento de los viajeros internacionales a Quintana Roo será de 5% y otro porcentaje igual corresponde al turismo nacional, que también está mostrando cifras notables.

Para el próximo año, Aranda espera un crecimiento de entre 5 y 7% en el acumulado total, pero con tarifas consolidadas y competitivas, es decir, sin abaratar los destinos.

Metas que se alcanzarían con más facilidad, si el gobierno mexicano estuviera dispuesto a resolver el tema de las visas electrónicas a Brasil y se regularizara la situación de los viajeros colombianos que, inexplicablemente han sido objeto de actitudes migratorias abusivas y discriminatorias, por lo que han optado por viajar a otros destinos, como República Dominicana.

Para el cierre de este año hay reservas anticipadas importantes, tanto de Estados Unidos, como de México y también de Canadá, este último un mercado que viene con fuerza después de que se había reducido extraordinariamente por las limitaciones de viaje impuestas por el gobierno de ese país debido al covid-19.

Si además el próximo año se normalizara el visado electrónico en Brasil, lo mismo que la relación migratoria con Colombia y creciera otra vez el mercado británico, todo indica que esa meta de aumento de 5-7% se cumplirá sin muchas complicaciones.

Pero ya nunca habrá años fáciles ni los días para tirarse a la “hamaca yucateca”; con 130 mil cuartos y nuevas inversiones en marcha, el Caribe mexicano es una maquinaria que, como dice el refrán, no puede echarse para atrás ni para tomar vuelo.

Nada más hay que considerar que hasta septiembre habían llegado 7.65 millones de turistas internacionales, que sumaron 12 millones cuando se considera el mercado de los viajeros mexicanos.

El nuevo elemento en la ecuación es el Aeropuerto de Tulum que abre en diciembre con vuelos confirmados de Aeroméxico, Viva, American Airlines, Delta y United y que pronto, seguramente, será usado para enviar charters desde Europa al Sur de Quintana Roo.

DIVISADERO

Gallina voladora. Si mira una gallina despegar, no es que se le hayan cruzado los cables, sino la decisión de Aeroméxico, cuyo director es Andrés Conesa, de colaborar con el Museo Rufino Tamayo, para apoyar la exposición temporal de Petrit Halilaj, un reconocido artista plástico de Kosovo.

Para él nada mejor que ejemplificar el vuelo de los pájaros y el futuro sin barreras con una gallina gigantesca pintada en un Boeing 737 MAX, que será la primera en surcar los cielos a 30 mil pies de altura. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 4)

Rivalidad y colaboración: Biden y Xi Jinping se reúnen en Cumbre APEC

Indudablemente, la relación entre Estados Unidos y China es una de las más importantes del mundo, abarcando aspectos económicos, comerciales y militares. China se destaca como el único país con suficiente peso económico y poderío militar para desafiar a Estados Unidos, una realidad que el gobierno del presidente Biden ha reconocido abiertamente. Esta competencia económica es una certeza, pero lo que ambos gobiernos buscan evitar es un conflicto armado. Las recientes reuniones entre Joe Biden y Xi Jinping en la cumbre del APEC nos brindan un optimismo cauteloso de que estas potencias pueden competir de manera responsable a nivel mundial, aunque la desconfianza y el recelo siguen presentes.

Las tensiones en la relación Estados Unidos-China son multidimensionales, siendo aspectos destacados la expansión del poderío militar chino y sus ambiciones regionales. Bajo el liderazgo de Xi Jinping, quien ha consolidado su poder, China se ha transformado en una formidable potencia militar, superando en algunos aspectos a Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos mantiene una superioridad general. China también ha manifestado su intención de ser una potencia militar regional, incrementando su dominio en el mar del Sur de China y desafiando las reglas internacionales al reclamar soberanía sobre áreas disputadas por países como Vietnam, Filipinas y Malasia. Asimismo, ha dejado en claro su determinación de reunificar Taiwán, ya sea pacíficamente o no. El sistema de gobierno chino también se contrapone directamente al modelo estadounidense.

En términos de comercio exterior, Estados Unidos priorizó durante décadas la seguridad nacional sobre los intereses económicos, lo que resultó en una mayor tolerancia hacia las prácticas comerciales chinas y su capitalismo de estado. Desde la administración Obama, y más notoriamente durante la administración Trump, el gobierno de Estados Unidos ha vinculado estrechamente sus intereses económicos con la seguridad nacional, llevando a un cambio de postura donde la seguridad económica se equipara con la seguridad nacional. Este cambio se refleja en acciones como la imposición de aranceles de la sección 301 y controles más estrictos sobre la exportación en sectores de semiconductores y otras altas tecnologías, así como limitaciones a las inversiones de multinacionales estadounidenses en China.

La visita de Nancy Pelosi a Taiwán en agosto de 2022 y el derribo de un globo aerostático chino en febrero de 2023, que China alegaba era para propósitos climáticos, pero se reveló como un globo espía, marcaron un punto bajo en las relaciones bilaterales. China suspendió la comunicación entre los ejércitos de ambos países y la colaboración en la lucha contra el tráfico de fentanilo. Sin embargo, la reciente cumbre del APEC marcó un giro positivo, con Biden y Xi Jinping alcanzando acuerdos significativos y sosteniendo discusiones fundamentales. Los puntos clave de mejora incluyen la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico, la reanudación de la comunicación militar de alto nivel y colaboración en áreas como inteligencia artificial, derechos humanos, cambio climático y comercio. Sin embargo, no se lograron avances significativos en conflictos regionales como Israel-Hamás y Rusia-Ucrania, donde China no se alineó con las posturas occidentales.

Un aspecto positivo adicional de la cumbre APEC fue el encuentro entre el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y Joe Biden. Ambos líderes acordaron colaborar en la lucha contra el tráfico de fentanilo y la migración irregular, aunque las disputas comerciales bilaterales quedaron sin abordar. Este encuentro ocurre en un contexto crítico, dado que ambos países se dirigen hacia las elecciones presidenciales del 2024, con un aumento en la retórica agresiva sobre temas migratorios, comercio exterior y narcotráfico.

Es esencial que los líderes mantengan un nivel de comunicación proporcional al grado de sus desacuerdos. Biden y Xi Jinping tienen la responsabilidad de dialogar sobre temas tensos, establecer límites y encontrar áreas de acuerdo y colaboración. En cuanto a la competencia económica, si se gestiona de manera positiva y con reglas claras, puede ser beneficiosa. Dado que ambos países poseen armas nucleares capaces de destruir nuestro planeta, su responsabilidad va más allá de sus ciudadanos y alcanza a toda la humanidad. (Adrián González, El Financiero, Economía, p. 8)

CARTONES

Cartón 24 noviembre 23

(Rapé, Milenio, Al Frente, p.2)