Opinión Migración 101223

Cruzando líneas | Lukeville: sin fecha de reapertura

¿Nadie entra. Nadie sale. No hay paz ni silencio. No es una pausa en el tiempo. No hay nada congelado en el aire. El puerto de entrada de Lukeville, Arizona, no está en coma; es una hemorragia migratoria a la que no para ni una restricción fronteriza temporal. El cierre de una garita es como tapar un chorro de agua en un chapoteadero, seco aquí y desbordado por allá.

No es la primera vez que Estados Unidos cierra temporalmente una garita. Hay otras que han durado clausuradas por días o, incluso, años. En la pandemia, los puertos fronterizos se convirtieron en filtros de privilegios más herméticos, pero había fugas y cuenta gotas. Pero esta vez es distinto: el flujo migratorio se les ha ido de las manos. No es que los que vienen sean muchos, sino los que están aquí son pocos. No es una invasión. No hay paso libre. No hay olas. Es un fenómeno del que nos gusta hacernos de la vista gorda.

La interrupción de las operaciones y las restricciones al cruce fronterizo arizonense son una pregunta que lleva escondida la respuesta. Ese paro tan intempestivo evidencia la falta de recursos destinados a la seguridad pública en una franja fronteriza a la que la mayoría de los políticos prostituye en campaña. No es que urjan millones para la tecnología, es que falta gente; es que está muy lejos y los de la Casa Blanca y el Congreso no alcanzan a ver bien. Es una miopía que distorsiona retóricas, mientras los que están acá sobreviven.

¿Cuándo se reabrirá el puerto fronterizo? Nadie responde. Los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza dicen que dependerá de cuántos migrantes aún falten de ser procesados, las detenciones y encuentros, el flujo y los recursos. Autoridades de los dos lados de la frontera exigen la reapertura y lo utilizan como estandarte para los próximos comicios, pero pocos se dan una vuelta por ese lugar antes olvidado del mundo. No hay una fecha ni un plazo. Es también una maniobra política.

Lukeville no es un puerto de entrada para tramitar asilo; no aparece como opción en la aplicación CBP One, entonces ¿por qué hay tantos solicitantes hacinados frente al muro? ¿De dónde vienen y cómo llegaron?

Según las autoridades estadounidenses son, quizá, víctimas también de los contrabandistas de humanos que los sueltan en el desierto con la esperanza de que sean procesados. Quizá solo son migrantes que poco saben y mucho creen. Es una combinación de todo: buscar huecos físicos y legales, buscar sueños para escapar de pesadillas… buscar un cruce donde solo hay muros.

Mientras, son cientos los que esperan del lado estadounidense del muro entregarse para ser procesados, desde Lukeville hasta Ajo, Yuma, Tucson o Nogales. Tienen días haciendo fila en el extremoso desierto y las autoridades estadounidenses no se dan abasto. (Maritza L. Félix, El Sol de México, Análisis, p. 16)

Frentes Políticos

5  Focos rojos. La gobernadora de Arizona, Katie Hobbs, condenó la inacción del gobierno de EU para atender la migración en la frontera con México y advirtió que el cierre de la garita de Lukeville genera una crisis humanitaria y pone en riesgo la economía y la seguridad en la frontera con Sonora. En una carta a la Casa Blanca, la mandataria le solicita al presidente Joe Biden que asigne miembros de la Guardia Nacional a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Es válido preguntar qué hace México de este lado para evitar lo que parece inminente: un colapso económico en esa zona fronteriza. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 11)

El Correo Ilustrado

Todos merecemos los mismos derechos

Hoy se cumplen 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Según la ONU, este documento, hito en la historia humana, consagra los derechos humanos fundamentales que deben proteger a cualquiera sin hacer distinción entre color de piel, religión, sexo, idioma, opinión política o cualquier otra índole, origen nacional O social, posición económica, nacimiento u otra condición.

El documento es el más traducido en todo el mundo, ya que está disponible en más de 500 lenguas. También esta celebración da cabida para recordar a todos los luchadores sociales que murieron honorablemente en su labor.

Esto, por haber peleado contra el racismo, la xenofobia, la homofobia, la transfobia, que no haya trabajo infantil ni maltrato a los inmigrantes y quienes estuvieron a favor de la libertad religiosa, política y de opinión, acceso al agua, educación, vivienda, por la protección de sus tierras o en defensa de su libertad. (Javier Rivera R., La Jornada, Editorial, p. 2)