Migración y fracaso
Y será hoy cuando los enviados del gobierno de Joe Biden, encabezados por el secretario de Estado, Antony Blinken, se reúnan con sus contrapartes de México para tratar el tema de la migración desbordada que ha encendido alertas, sobre todo, en la frontera entre ambas naciones. El gobierno del Presidente López Obrador ha abogado porque se aborden y atiendan las causas del fenómeno de la migración. Quienes conocen de cerca la realidad política y social de un país tan relevante para América Latina como lo es Venezuela, nos hacen ver que se calcula que siete millones han dejado ese país por pobreza y necesidad en los últimos años. La duda es si el respeto a las soberanías permite revisar y tomar decisiones ante una causa irrebatible de dichos éxodos: el fracaso de los modelos económicos de algunas naciones altamente expulsoras. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Estancia obligada
Nos hacen ver que será el programa “Quédate en México” el que defina la reunión que tendrá hoy el presidente López Obrador con una comisión de altos funcionarios de Estados Unidos, de tal manera que nuestro país quedará como contención del flujo migrante. Entre las visitas a Palacio Nacional están el secretario de Estado, Antony Blinken; Alejandro Mayorkas, de Seguridad Nacional, y la asesora Liz Sherwood Randall. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Welcome Tony
El secretario de Estado de la Casa Blanca estará hoy en México. Esta vez encabeza una comitiva del más alto nivel para tratar con el presidente López Obrador el tema de la migración ilegal que a juzgar por imágenes en las fronteras norte y sur del país está descontrolada.
No hay que perder de vista que con Blinken vienen las dos figuras centrales del gabinete de Biden en materia de seguridad, Alejandro Mayorkas y Liz Sherwood- Randall, porque para ellos el problema de la migración es asunto de seguridad nacional.
Lo que se dice es que están dispuestos a multiplicar la ayuda en dinero y especie para que México selle su frontera sur y también para que se haga cargo de los migrantes que se amontonan en diversos cruces de la frontera norte y que los norteamericanos no quieren en su territorio.
Junto con el ofrecimiento de más dólares, vendrán las advertencias de que la mano dura es una opción que están dispuestos a utilizar. Las campañas en Estados Unidos están empezando y la verdad es el gobierno de Biden se ha quedado muy corto en materia de migración. Pagará las consecuencias de su negligencia. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
Una delegación del más alto nivel de Estados Unidos, encabezada por el secretario de Estado, Antony Blinken, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y la asesora del presidente Joe Biden, para temas de seguridad, fronteras y migración, Elizabeth Sherwood-Randall, se reúne nuevamente, en estos días, con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, para tratar el tema de la incontenible crisis migratoria que se vive desde hace años.
Poco más de dos meses atrás, a principios de octubre, hubo otra reunión parecida, en la que México reiteró su compromiso con la contención por medio del reforzamiento de la frontera sur y el incremento de la repatriación. Unas semanas después de aquella reunión, López Obrador se encontró en Palenque con algunos de los mandatarios de países que son origen de esos éxodos masivos, como Venezuela y Cuba, pero allí el énfasis no estuvo puesto en las medidas de control por parte de México sino en las sanciones económicas de Estados Unidos.
La crisis migratoria es resultado del incremento, año con año, del flujo migratorio irregular, a través del territorio mexicano, procedente de Haití, Cuba, Venezuela, El Salvador, Honduras y Guatemala, fundamentalmente. En noviembre de este año, las autoridades mexicanas detectaron más de 680,000 extranjeros en tránsito irregular y recibieron unas 137,000 solicitudes de refugio, dos cifras récord desde que comenzó la crisis.
Los estudios más serios sobre tal aumento de la emigración y el potencial migratorio, en Centroamérica, el Caribe y también en México, demuestran que en todos los casos se trata de personas que eligen la situación límite de arriesgar sus vidas atravesando la selva del Darién o recorriendo largos tramos de la región fronteriza mexicana por falta de oportunidades en sus países o comunidades de origen. Las causas inmediatas de estas diásporas crecientes reproducen un entramado similar de deterioro de condiciones de vida, inseguridad y falta de opciones futuras.
Cuando el Presidente López Obrador suscribe el discurso oficial de los gobiernos de Cuba y Venezuela y asegura que las sanciones económicas de Estados Unidos son la causa de la emigración, introduce un argumento casuístico, sólo parcialmente válido para esos dos países, pero no para Haití, el Triángulo Norte de Centroamérica, o las propias regiones de México donde la emigración crece.
El propio gobierno de Nicolás Maduro parece reconocer que se encuentra en un proceso de reorientación de su política económica y de negociación con Estados Unidos, que incluye pláticas con la oposición, para conceder garantías de elecciones limpias el año que viene, y canje de prisioneros. Por su parte, la Asamblea Nacional de Cuba acaba de admitir el fracaso de la política económica, especialmente de la cambiaria, del gobierno de Miguel Díaz-Canel. Ésas también son causas y hay que reconocerlas si se aspira a una solución transnacional de la crisis. (Rafael Rojas, La Razón, México, p. 6)
Temas mexicanos reprobados aquí y en EU. Últimos días de 2023. Y, a pesar de la desmovilización de la esfera pública, propia de esta temporada vacacional, es notable la expectativa generada por el arribo, hoy, a Palacio Nacional, de tres altos exponentes de la plana mayor del gabinete del presidente Biden. La encabeza el secretario de Estado Antony Blinken. Y, a juzgar por la integración de su comitiva —la poderosa asesora de seguridad nacional de la Casa Blanca, Elizabeth Sherwood-Randall, y el secretario de ese ramo, Alejandro Mayorkas— el apremio de los visitantes atañe a dos de los temas peor evaluados del desempeño del gobierno mexicano, tanto por la opinión pública de México como la de Estados Unidos. Se trata del descontrol de los flujos migratorios desde nuestro país —también mal evaluado por los estadunidenses respecto a su gobierno— y del descontrol de la violencia de las bandas criminales mexicanas y la expansión de sus dominios en el territorio nacional, junto al peso de sus actividades al otro lado de la frontera.
En el juego del presidente. Como ante un misterio sin respuesta surgió con frecuencia en la conversación mexicana, a lo largo del año que concluye, el enigma de un presidente cuyo gobierno aparece reprobado en materias tan sensibles como migración, seguridad, salud, educación, economía, combate a la corrupción y respeto a la ley, pero que se mantiene con alta aprobación como líder nacional. Ya el pasado 4 de octubre exploramos aquí algunos factores determinantes de este fenómeno (‘El líder popular y el gobernante reprobado’). Y, hoy, en estos días de balances anuales, lo abordamos desde claves que ofrecen los estudios de comunicación. Y es que nos encontramos frente una formidable maquinaria de comunicación oficial, reforzada por buena parte de los medios comerciales, que —por inercia, temor o dinero— juegan al juego del presidente: el que aleja de su pertenencia los hechos y los asuntos críticos de su responsabilidad. Aquellos medios le compran al gobernante, como información, al pie de la letra, sus distractores, calumnias y mentiras, con efectos en su alta aprobación personal, pese a la reprobación de su gobierno.
Horizontes abismales. Sherry Devereaux Ferguson, autoridad canadiense en manejo de asuntos crítico de política pública (‘policy issues’), en su libro Communication Planning, advierte sobre los efectos de adueñarse de asuntos ajenos. Pero López Obrador se ubica en el extremo opuesto. Para él, los problemas en que su gobierno reprueba no existen, o son mínimos y los magnifican los medios, o pertenecen a otros. E igual que en el supuesto contrario, obtiene ahora rendimientos inmediatos —como su alta aprobación— al lado de un horizonte de derroteros abismales a la hora del ajuste de cuentas.
Juego de espejos. Es éste un juego de espejos. Con sólo borrarlos del debate o endosárselos a otros, el presidente ha pretendido en estos años desaparecer de su ámbito de pertenencia y responsabilidad los asuntos críticos de política pública que le corresponden. Pero para determinar la pertenencia de estos asuntos, agrega Ferguson, basta con comprobar cómo “caen dentro del mandato y la misión”, en nuestro caso, del presidente.
Política pública y ‘narrativa’ carismática. Suele confundirse con un talento para fijar una narrativa carismática victoriosa, la habilidad de López Obrador para rehuir la rendición de cuentas del mandato constitucional. O sea, para no hacerse cargo de los desastres de las políticas públicas de su pertenencia, o de la falta de ellas. Pero, sostiene la investigadora canadiense, de la claridad —o no— en la definición de la pertenencia de los asuntos críticos de política puede llegar a depender la sobrevivencia de las instituciones (incluido, agrego yo, un estado democrático de derecho). (José Carreño Carlón, El Universal, Opinión, p.14)
Volvimos a estar juntos, fueron las palabras que Rolando mencionó al abrazar a doña Ángeles y a don Ladislao, su madre y padre que después de 18 años se volvieron a encontrar. Cuando apenas cumplía 16 años salió de su pueblo Xindhó, región otomí en Hidalgo, rumbo a Estados Unidos. Sin saber español ni mucho menos inglés emprendió un viaje casi a ciegas. Dejó su pueblo, con la cabeza cargada de sueños, pero con enorme hueco en su corazón. Sabía qué tal vez ese beso que recibió de su madre podría ser el último. El 14 de diciembre, en una fría tarde de otoño en la iglesia episcopal Saint James en Queens, volvió a sentir el cálido abrazo de sus padres. Esta fue una de las 32 reunificaciones que se dieron en el marco del festival Encuentro de las Culturas, organizado por la iglesia de San Pedro en Manhattan, el colectivo oaxaqueño Raza Zapoteca y Pucomit. Familias de Hidalgo, Guerrero y Oaxaca se volvieron abrazar. El padre Fabián, a quien muchos comocen en Nueva York, fue el impulsor de este proyecto que vio la luz en diciembre de 2023.
Meses antes el padre Fabián visitó Guerrero. Caminó los agrestes senderos de la Montaña. En San Juan Puerto Montaña bendijo –bajo encargo–, los hogares que se construyeron con las remesas que mandan los migrantes y que irrumpen el panorama tan austero de las comunidades. Celebró casamientos y bautizó a más de un niño a su paso. En mayo pasado viajó a la comunidad de San Pablo Güilá, en los Valles Centrales de Oaxaca. Se reunió con los abuelos que tenían más de 20 o 30 años de no ver a sus hijos. Ahí les dijo que buscaría realizar un evento para que volvieran a estar juntos. El cura Fabián se fue con esa misión en mente y les prometió que buscaría una respuesta a su petición. Tras pensar mucho, encontró a Raza Zapoteca y Pucomit, ambas organizaciones se comprometieron en un proyecto para que las familias derrumbaran las fronteras.
Fueron meses de arduo trabajo. Se hicieron las gestiones para la obtención de pasaportes, pues es bien sabido que para las poblaciones indígenas o en contextos de vulnerabilidad es un camino cuesta arriba. Superado esto, se comenzó con los visados para entrar a EU. Fue un trabajo de mucho detalle, entrevistas con cada una de las personas solicitantes, conocieron sus historias y sobre todo, su gran motivación para llegar al país del norte.
Pareciera que lo más difícil ya estaba hecho; no fue así. Ahora se enfrentaban a la espera interminable de la fecha de la cita, que en muchos casos es un lujo que no se tiene. Esa es la historia de don Celedonio, originario de la comunidad nahua de El Carmen, en la Costa Chica de Guerrero, que está muriendo. Desde 2019 libra la batalla contra el cáncer, esto sumado a la insuficiencia renal que ha desarrollado en los últimos años. Hace unas semanas le fue extraída una parte del intestino. Aguantó estoicamente, pues tenía la esperanza de volver abrazar a sus tres hijos que viven en Nueva Jersey. Al conocer de el caso, el equipo de la senadora Jessica Ramos hizo lo imposible para agilizar su visado y conseguir que don Celedonio se despidiera de su familia. No fue fácil. Se enfrentó a un primer rechazo del consulado ante su solicitud, pero no perdió la fe. Se sumaron al impulso dos congresistas demócratas, Grace Meg y Alexandria Ocasio-Cortez ambas de familias migrantes, quienes tomaron como propia esta lucha.
El milagro vino cuando el 4 de diciembre les avisaron que fue les aprobada su cita. Esto fue obra de nuestro patrono San Pablo; él nos ayudó. Pues justo hoy comenzamos nuestros rosarios, fue la frase que las personas de San Pablo Güilá usaron al saber de la noticia, estaban convencidos que esto había sido cosa divina. Todos se dieron cita el 6 de diciembre en la Ciudad de México, uno a uno pasaron a sus entrevistas. Me la aprobaron, fueron las palabras que se escuchaban al salir del consulado. Las lágrimas no se hicieron esperar; esta vez no eran de tristeza, sino de la alegría de volver a estar junto a sus seres amados.
La noticia no tardó en llegar a la gran manzana. El padre Fabián agradeció a la virgen del Tepeyac, pues se sabe que es la patrona de los migrantes. La nueva misión del sacerdote era cumplir su palabra y venir a México a recoger a los abuelitos, para que todos juntos volaran a Nueva York. El 13 de diciembre aterrizó su avión. Sin pensarlo, como primera parada, se dirigió a la basílica para dar gracias. Desde ahí transmitió por sus redes sociales y explicó que sólo venía a cumplir una promesa que había hecho a las comunidades de Oaxaca, Guerrero e Hidalgo. Generó conmoción dentro de la población migrante neoyorquina. Muchos se preguntaban si podría hacer lo mismo con sus padres. El video alcanzó miles de reproducciones que hasta medios locales en Nueva York lo retomaron.
Nadie entendía el gran esfuerzo que aquello había representado. Pareciera que con la palabra del milagro se desdibujaba lo que existió por detrás, noches en vela, tocar miles de puertas sin respuesta y, por supuesto, la enorme responsabilidad que sentía en los hombros. El cura sabía que haberlo logrado fue por la fe y la tenacidad. Esa mañana 32 personas viajaron más de 3 mil 811 kilómetros para volver abrazar a sus hijos amados, y así unir lo que las fronteras injustamente han separado. Seguiremos aquí luchando para que más hermanos puedan volver a abrazar a sus padres. Nosotros migramos por hambre, porque en nuestras comunidades no teníamos nada y es por eso lo arriesgamos todo, fueron las palabras de Miguel Hernández al concluir el acto. Por primera vez tras muchos años, 32 familias en Nueva York tendrán en sus hogares la Navidad más cálida que hayan vivido. (Fabiola Mancilla Castillo, La Jornada, Opinión, p.12)