Opinión Migración 170124

Chantaje

A pesar de que es patente lo poco que interesa y preocupa a los mexicanos el tema de la migración (gran paradoja cuando somos una nación expulsora, con más de 11 millones de mexicanos -5 millones de ellos indocumentados- en lo que constituye la diáspora más grande que hay hoy en Estados Unidos), datos duros y acciones de política pública mexicana debieran encender todas las alarmas en México. Más de medio millón (520 mil, para ser precisos) de migrantes y refugiados cruzaron en 2023 el Tapón de Darién entre Colombia y Panamá, camino a la frontera entre México y EE.UU.

 

A eso hay que agregarle los que llegan directo a suelo mexicano o desde países centroamericanos, más el incremento notorio de connacionales buscando cruzar sin papeles registrado a partir de 2020 (cortesía de las políticas thatcheristas de López Obrador de cero recursos para mitigar los efectos sociales y económicos de la pandemia y la espiral de violencia en el país); en 2023, el mayor número de migrantes indocumentados detenidos en la frontera estadounidense fue de mexicanos, después de más de década y media de caída en ese flujo.

Es una crisis inédita, profunda y sistémica con detonadores distintos (los efectos del cambio climático en el campo, la incapacidad de proveer empleos, la inseguridad, el papel del crimen organizado en el contrabando y tráfico de personas, la erosión democrática y la presencia de tres regímenes autoritarios en la región) y que como he subrayado antes en este espacio, será narrativa y piñata central de la campaña presidencial en EE.UU.

Esto quedó demostrado nuevamente tanto con la delegación de 60 legisladores Republicanos que acompañaron a principios de año al nuevo presidente de la Cámara de Representantes a la frontera con México (Mike Johnson se refirió a la frontera con nuestro país como una “cloaca abierta”), como con la diatriba mañanera más reciente de Trump el viernes pasado cuando sugirió que la única guerra en la cual debería estar involucrado EE.UU en el mundo es “una guerra en la frontera sur”.

Y el problema se agrava porque a lo endiabladamente complejo que de por sí es el tema, hay que agregarle un proceso dual de chantaje diplomático y político-electoral en curso desde Palacio Nacional. El primero tiene que ver precisamente con tres de los regímenes responsables de buena parte de los flujos regionales de migrantes y refugiados a lo largo del último año y medio: Cuba, Venezuela y Nicaragua.

 

Durante 2023, casi 250,000 cubanos, más del 2 por ciento de los 11 millones de habitantes de la isla, han buscado emigrar a EE.UU, la mayoría de ellos vía territorio mexicano; vaya karma para un presidente mexicano que persiste en arropar a esos tres regímenes y hacerse de la vista gorda con el autoritarismo en estas tres naciones. Incluso para una nación conocida por su éxodo masivo, la oleada actual es notable: mayor que el éxodo de Mariel de 1980 y la crisis de los balseros de 1994 combinados, hasta hace poco los dos mayores eventos migratorios de la isla.

 

Cuba tiene una larga historia de utilizar la migración como mecanismo de despresurización política para deshacerse de los indeseados u opositores al régimen y es muy factible que el régimen en La Habana esté recurriendo a la misma táctica de válvula de escape en momentos de represión continua de opositores y de una crisis económica profunda. Es el mismo caso con la debacle venezolana, y es plausible también que Maduro usa uno de los flujos más grandes de migrantes y refugiados en el mundo hoy por hoy -más de 7 millones de venezolanos- para aliviar presiones sociales y políticas internas.

 

Los migrantes venezolanos, cubanos y nicaragüenses representaron más de un tercio de los detenidos a lo largo de la frontera con EE.UU el mes pasado, según datos de detención de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense, un aumento del 175 por ciento con respecto a agosto de 2021.

 

Amén de las circunstancias económicas y de autoritarismo, represión y violación sistémicas de derechos humanos tan críticas, una hipótesis ‘sospechosista’ podría argumentar que los regímenes de estos tres países -todos aliados rusos- de paso abonan convenientemente -con los elevados números de migrantes y potenciales refugiados- a las presiones migratorias que enfrenta EE.UU y el alcahueteo electoral Republicano del tema.

 

Es el manual básico de operaciones ruso ante un país al que buscan dividir y polarizar y frente a un presidente -Biden- al que buscan debilitar. Sería una extensión y jugada lógicas en seguimiento a la ofensiva híbrida que vimos desde Moscú en 2016 y 2020 en los comicios estadounidenses.

Por ello, es de llamar la atención que la semana pasada, en seguimiento a la presión de Washington para que México reiniciase lo acordado en octubre con el gabinete estadounidense y ratificado en noviembre en la reunión Biden-López Obrador al margen de la Cumbre APEC en San Francisco con respecto a los vuelos de deportación de venezolanos de suelo mexicano a Caracas y suspendidas por el INM el 6 de diciembre dizque “por falta de recursos”, el mandatario mexicano aventase un guante a la mesa.

En su mañanera hizo un llamado a que EE.UU apruebe un plan que destine 20 mil millones de dólares para apoyar a naciones de la región, suspenda el “bloqueo” a Cuba, remueva todas las sanciones a Venezuela y le otorgue el derecho a millones de hispanos que viven sin papeles en EE.UU a quedarse y trabajar legalmente (qué más da si tanto con respecto al embargo como a la legalización del estatus migratorio de indocumentados en EE.UU esa no es atribución del Ejecutivo sino del Legislativo estadounidense!).

Lo cual nos lleva al segundo frente de chantaje. Es patente que López Obrador está jugando a abrir y cerrar la llave de los flujos migratorios a través de territorio mexicano a la frontera con EE.UU. Esta vez lo demostró precisamente ese anuncio del INM suspendiendo la repatriación de venezolanos y lo que llanamente no es más que el acarreo federal de migrantes en camiones al municipio de Juárez en Chihuahua. Y es que el presidente mexicano sabe el palanqueo que tiene frente a Biden en virtud del papel central que la migración juega -y jugará- en las elecciones presidenciales estadounidenses.

 

Por ello, López Obrador está buscando elevarle la factura diplomática a Biden y obtener réditos políticos y electorales a cambio de la cooperación mexicana en este frente, con el objeto de garantizar que camino al 2 de junio, la administración estadounidense no se pronuncie con respecto a la elección de Estado en curso hoy en México y a unas elecciones que si bien podrán ser libres, no serán justas. Incluso, dada la simpatía de López Obrador por Trump y su encono y resentimiento hacia los Demócratas (producto de su derrota electoral en 2006), no sería descabellado suponer que incluso está jugando (a pesar de estar metiéndole un gol a los intereses de México y a la agenda bilateral con EE.UU, sobre todo ante el escenario de una victoria Republicana en noviembre) con los flujos migratorios para ayudar electoralmente al ex presidente.

Por todo lo anterior, en el debate de propuestas y de políticas públicas cara a la elección en junio, éste debiera ser uno de los temas esenciales: a) por la completa ausencia de un paradigma de política migratoria integral mexicana y la evisceración presupuestal y burocrática del INM y la Comar bajo el actual gobierno; b) por cómo impacta social y presupuestalmente a México (y sobre todo a municipios y estados fronterizos) y en términos de seguridad pública, nacional y norteamericana; y c) por el papel que juega este tema en la relación bilateral con EE.UU y por cómo nos erosiona la reputación y credibilidad internacionales en medios y con organismos multilaterales de Naciones Unidas y con ONG.

Lamentablemente, no parece ser tema prioritario, ni para la contienda presidencial, ni en la formulación de propuestas de campaña, ni para la opinión pública cara a lo que vendrá en 2024. Pocos temas impactarán nuestro bienestar y nuestra prosperidad, seguridad, reputación, intereses ante el exterior y posición en el tablero internacional como éste. (Arturo Sarukhán, El Universal, Opinión, p. A17)

El Cristalazo / La imperdonable desinformación

Hay dos cosas imperdonables en un político: la desinformación y el ridículo. Y en muchas ocasiones una lleva a lo otro.

El reciente caso de las colombianas “secuestradas”, cuando se trataba de un contrato de servicios de acompañamiento (eso significa “escort” –escolta–, lo cual, se usa como sinónimo eufónico para designar a la profesión más vieja del planeta), puso en evidencia los yerros impulsivos del presidente de Colombia, Gustavo Petro quien –para decirlo con lenguaje coloquial–, se aventó como “El Borras” en un agradecimiento injustificado cuya finalidad, obviamente, era quedar bien con su correligionario populista, Andrés Manuel López Obrador y fingir una preocupación por el caso aislado cuando poco se hace contra las mafias de tratantes capaces hasta de exportar servidoras.

“(LR).- El presidente de Colombia Gustavo Petro externó un agradecimiento al Gobierno de México por el trabajo en favor de la localización de las nueve colombianas presuntamente secuestradas en Tabasco, quienes fueron halladas con vida la noche del sábado.

“A través de un mensaje en su perfil de X, Gustavo Petro se refirió a la localización de las nueve (sic) mujeres, que la noche del sábado fue confirmada por el gobernador de Tabasco Carlos Merino (otro patinazo).

“Han aparecido y han sido rescatadas las colombianas retenidas por mafias en México”, dijo Petro.

Aquí debe hacerse una precisión: la condición contratada de las 8 mujeres cuyo trabajo de exportación, debería ser investigado por la autoridad colombiana del punto de origen, no del sitio de destino. Las jóvenes enganchadas por un sistema internacional de explotación –y exportación–, deberían preocupar al gobierno de allá; no sólo al de acá cuya boca se ha mantenido cerrada ante el asunto.

No es sólo el falso secuestro sino tan singular forma de tolerar el turismo sexual en medio de una crisis migratoria mayúscula.

Sin contrato, no hay trato, ni trata. De eso se trata.

Los migrantes de cualquier país no hallan buen trato (pueden perecer en una hoguera del INM en Ciudad Juárez), ni respeto a sus derechos humanos en México ; las caravanas de migrantes famélicos y necesitados, de a pie sufren las de Caín, pero cuando – diría Vargas Llosa–, las “visitadoras” llegan en avión, pueden participar en actividades festivas, entretenidas y quien sabe cuánto más (las posibilidades del encuentro colectivo son infinitas) y si hubiera alguna sospecha por su destino, ya se moverán en abierto desatino, el cielo y la tierra para hallarlas, excepto si ellas mismas dicen aquí estamos.

Una vez lograda la hazaña de “liberar” ni a las secuestradas cuyo secuestro no ocurrió –todo generado por la llamada de una de ellas, ebria, a su mami en Colombia–, hasta el jefe del Estado colombiano se desbarató en loas a quien logró algo no visto desde el salvamento israelí de los rehenes en Entebbe.

“El subsecretario de Seguridad Pública de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Luis Rodríguez Bucio, informó que las colombianas halladas en Tabasco fueron contratadas para acudir a una fiesta, y negó que fueran retenidas en contra de su voluntad.

“Este martes 16 de enero, durante la conferencia mañanera en Palacio Nacional, Rodríguez Bucio aseguró que “todas (las colombianas) se dedican al servicio de acompañamiento y fueron contratadas para una fiesta privada mediante un chat”.

“El funcionario federal aseveró que todas “por su voluntad permanecieron en el lugar de la fiesta hasta el 13 de enero” (eso se llama, dormir la mona o curarse la cruda).

“Negaron ser retenidas o secuestradas, incluso, una de ella editó un video donde manifestó estar bajo los influjos del alcohol y sentimental cuando se comunicó con su familiar en Colombia y se dijo sorprendida al saber que las buscaban”.

Dos jefes de Estado metidos en un enredo de congal.

 

FIDEL

Le dijo Fidel a un embajador mexicano: Cuba tiene las mejores putas del mundo: tiene grados de licenciatura muchas de ellas. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

Sacapuntas

Encabeza delegación mexicana

Reunión binacional de alto nivel se realizará en Washington este jueves. El objetivo es revisar temas de seguridad, en particular lo concerniente en migración. La delegación mexicana la encabeza la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez Velázquez. La acompañarán, entre otros, los titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval; y de la Secretaría de Marina (Semar), Rafael Ojeda Durán. (El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Pepe Grillo

Trump a la campaña mexicana

El triunfo de Donald Trump en la primaria de Iowa, caucus le llaman, perfila al ex presidente de Estados Unidos como tema obligado para la campaña presidencial mexicana.

Es una compensación natural porque México, los problemas fronterizos, sobre todo migrantes y droga, son temas de cajón en los debates entre aspirantes a la Casa Blanca.

De hecho, lo primero que dijo Trump una vez conocido el resultado es que sellará la frontera con México. Esto para sintonizar con la preocupación del electorado, sobre todo republicano, sobre el tema de la migración ilegal.

El gobierno mexicano respondió, pero Trump es un ciudadano sin cargo público. Si llega a ganar la elección presidencial asumirá el poder cuando el presidente López Obrador tenga varios meses asoleándose en su finca de Chiapas.

Al que le tocará lidiar con Trump es a alguno de los tres aspirantes mexicanos, Claudia, Xóchitl o Máynez, pero la verdad es que sobre la compleja relación bilateral han dicho muy poco, casi nada. Es tiempo de entrarle. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

Arsenal / Ahí viene Trump

Donald Trump está otra vez en la conversación. Su amplia victoria en los caucus de Iowa lo perfila como el candidato más viable que tiene el Partido Republicano para regresar a la Casa Blanca. Un sondeo “cara a cara” de Reuters-Ipsos le da al magnate republicano una ventaja marginal de dos puntos sobre el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, del Partido Demócrata: 38% contra 36 por ciento.

Más allá de los problemas legales que enfrenta —tiene cinco procesos judiciales abiertos—, el exmandatario de EU es el favorito en las encuestas para ganar la Presidencia de la Unión Americana. Trump hace campaña con discursos racistas y xenófobos. Sabe que le acumulan votos. Los indocumentados son la punta de lanza de su revancha contra Joe Biden.

En un mitin que hizo en New Hampshire, en diciembre pasado, el expresidente llegó a decir que los indocumentados “envenenan la sangre” de EU. Prometió “la mayor deportación de inmigrantes sin papeles” si regresa a la Casa Blanca.

El tema es crucial para México. Una reelección del republicano implica el endurecimiento de las políticas antiinmigrantes en EU.  No hay que olvidar que en su primer periodo en la Casa Blanca ocurrió el vergonzoso episodio que culminó, en 2019, con el envío “gratis” de soldados mexicanos a la frontera norte para controlar la migración, a cambio de que no impusiera aranceles a las importaciones de productos mexicanos.

 

AMLO fue interrogado en la mañanera sobre el discurso antiinmigrante de Trump. Lo minimizó: “Es parte de las campañas en Estados Unidos. Se expresan muchas cosas para tratar de ganar votos. Sin embargo, no se pueden cerrar las fronteras entre México y Estados Unidos, no se puede cerrar la frontera, porque es fundamental la integración económica-social, es indispensable la buena vecindad. Imagínense cerrar la frontera un día, lo que significa de pérdida para las empresas estadunidenses y mexicanas, para las dos naciones, un día. Pero, bueno, todo esto tiene que ver con las campañas”, puntualizó.

Buscamos al excanciller Jorge Castañeda para que nos diera su opinión sobre la amenaza de cerrar la frontera que hizo Trump. Si alguien conoce bien a los gringos es él. Nos dijo:

“En general, todas estas amenazas y advertencias son, como dice El Peje, politiquería electoral. Pero en el caso de Trump, a diferencia de Ron DeSantis o de cualquiera de los otros locos republicanos, él sí tiene posibilidades de ser electo.

“Si gana Trump habría dos grandes diferencias en relación con su primer periodo. La primera es que ya no tendría el freno, la cortapisa o el contrapeso de su reelección. Los presidentes gringos, en su primer periodo, en lo único que piensan es en su reelección. No hacen nada que pueda complicarlo. Todo lo deciden en función de lo que les convenga”.

 

Trump no tendrá esa limitación. La Vigesimosegunda Enmienda a la Constitución de los EU prohíbe que una persona sea elegida presidente más de dos veces. En cuanto a la segunda diferencia, Castañeda nos hizo ver que durante su primer periodo el magnate republicano sí tuvo gente “razonable” en la Casa Blanca, en el Departamento de Estado, en la CIA, en el Ejército, que lo frenaron en muchas ocasiones.

¿Qué ocasiones? Con el TLC con México, quiso derogarlo, o bombardear los laboratorios de fentanilo en Sinaloa…

“En esta ocasión —agrega el excanciller—, los analistas gringos, lo que dicen, es que va a llegar con su propia gente y que ninguno de estos hombres, con cierta madurez, va a acompañarlo. Va a estar rodeado de puros locos”.

-¿Eso hace verosímil la amenaza de cerrar la frontera? —preguntamos.

-No digo verosímil, pero sí hay que tomar en cuenta que quien vaya a ganar la elección en México deberá considerar estas dos diferencias fundamentales.

“Sí es electoral todo lo que está diciendo, pero habrá que tomar en cuenta esas dos diferencias entre lo que hizo en su primer periodo y lo que hará en el segundo, si gana.

“Es imprevisible hasta dónde pueda llegar porque, además, practica mucho ese juego de ser disruptivo, que crean que es capaz de cualquier cosa. Eso le ha funcionado muy bien”.

* Si hay algún tema que ha movilizado a la ciudadanía es la defensa del INE. Lo vimos en marzo pasado con la llamada “marea rosa”. Miles y miles de ciudadanos que salieron en diversas ciudades del país para pedir a la SCJN invalidar el plan B electoral de AMLO. Los organizadores calcularon en medio millón los asistentes a la marcha, sólo en la Ciudad de México. Las autoridades redujeron el número a 90 mil. Viene el “segundo piso” de la marea rosa. Organizaciones de la sociedad civil, integrantes de Unid@s, convocaron a una “marcha por la democracia” el 18 de febrero. Orador único será Lorenzo Córdova, exconsejero presidente del INE. Será en las diferentes ciudades del país. En el caso de la CDMX la cita es a las 10 am en el Monumento a la Revolución para ir hacia el Zócalo. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

Rompe-cabezas / De paranoias y miedos

Vaya que el miedo vende. Vivimos en un permanente estado de alerta esperando que algún peligro (real o imaginario) ponga fin a todo lo que tenemos y en lo que creemos. Ejemplos hay muchos; podríamos dividir la historia del último siglo en los episodios de paranoia, obsesión y miedo que han marcado el destino de la humanidad y que son la hoja de ruta de los gobernantes en turno.

El fin de la Segunda Guerra Mundial y el miedo a los alemanes, rusos y japoneses acechando para destruir a los supuestos libertadores. La Guerra Fría y el terror a los comunistas dispuestos a colapsar el sistema económico con sus desiguales bonanzas; comunistas, claro está, que eran capaces de llevarnos a una guerra nuclear. Los atentados terroristas del 9/11 y la islamofobia que sirvió como excusa para exacerbar los nacionalismos. La pandemia de covid-19 y el terror a lo invisible a niveles distópicos. Una y otra vez es el miedo por la supervivencia el que dicta y dictará las pautas de nuestra existencia.

Y cómo olvidar el miedo al migrante, al que viene de lejos con costumbres e ideas diferentes a quitarnos algo que nos pertenece o sólo por el hecho de tener un color de piel e idioma diferentes, sin contar a “perversas minorías” que “pretenden imponer” ideas y estilos diferentes a los convencionales.

Si alguien ha sabido explotar esos miedos del imaginario colectivo es Donald Trump y, para muestra, su triunfo del lunes pasado en el caucus de Iowa. El arranque de las primarias republicanas le dio un triunfo contundente. Aunque se esperaba un rotundo éxito frente a sus desangelados contrincantes, no se creía que las cifras fueran arrasadoras. Batió récord en la ventaja frente a cualquier contrincante. Trump obtuvo 51% de los votos frente al 21% de DeSantis y 19% de Nikki Haley.

Parecería que el caucus sirvió más bien para medir quién quedaría en un segundo lugar, que, en este caso, fue DeSantis, aunque se espera que baje a un tercer peldaño en las primarias del próximo 23 de enero en New Hampshire.

Los intentos de Ron DeSantis por posicionarse a la derecha de Trump y los de Nikki Haley por una postura moderada frente al aborto, la migración o la política exterior no tocaron ni mínimamente a un aguerrido Donald Trump que continúa con sus mensajes incendiarios y la política de terror que lo llevaron al triunfo de antaño. El magnate republicano no desperdicia ningún escenario para recordarles a sus votantes que es un mártir por la cacería de brujas en su contra, que fue objeto de un complot, que él es la única solución para salvar a la economía del precipicio y, su favorito, el pánico contra los migrantes.

Aunque el caucus de Iowa numéricamente es insignificante (40 delegados, un 1%), resulta muy simbólico para medir prematuramente la temperatura de lo que será la Convención Nacional Republicana de julio próximo y le permite ver a los donantes por dónde va el ganador y, obviamente, apostar ahí sus dólares.

¿Alguien aún tendrá dudas de que el magnate de 77 años acusado por varias actividades delictivas e incitar a la insurrección será el candidato republicano de cara a las elecciones de noviembre? ¿Algunos aún albergan la esperanza de que Sleepy Joe podría volver a ganarle a Donald Trump? Lo dudo.

Si los demócratas quieren ganar esta elección deben postular a otro candidato, ¿pero a quién? En el panorama de opciones no hay quien tenga el carisma o fuerza para derrotar a Trump, por lo que su apuesta es presentar a Biden con el peligro inminente de la derrota.

POST SCRIPTUM

La carrera presidencial en México es muy similar a la estadunidense: por un lado, todas las encuestas favorecen a Claudia Sheinbaum, mientras que la candidata de la oposición se queda estancada bajo la retórica de “ser un fenómeno” o esperando el milagro de que los votantes de Morena se decepcionen de su candidata o surja algún megaescándalo.

Lo que aseguran algunos acerca de que el cierre de precampaña de Xóchitl Galvéz fue excelso, ¿lo dicen en serio? (Kimberly Armengol, Excélsior, Global, p. 21)

Duda Razonable / Lo peor del triunfo de Trump en Iowa

Trump ganó la primera primaria republicana rumbo a la candidatura presidencial estadunidense de este año. Esperado, no hay mucha noticia en algo que todo mundo tenía claro —como contamos aquí el viernes—.

Trump, siendo Trump, reiteró en sus primeras declaraciones después del triunfo que desde el primer día de su eventual segundo turno en la Casa Blanca se verá un programa de deportaciones de migrantes que jamás se ha visto en Estados Unidos. Está claro que de eso se va a tratar la campaña. Siempre es mala noticia que un personaje como Trump gane, pero creo que los resultados de Iowa nos entregaron una peor noticia.

Sus dos competidores, Nikki Haley y Ron DeSantis, terminaron, en términos políticos, empatados con dos puntos porcentuales de diferencia (21.2 contra 19.1 por ciento).

Esto quiere decir que en las próximas semanas y tal vez meses, la pelea será por el segundo lugar esperando ellos que los líos legales de Trump o un nuevo escándalo lo derrumben. Si no pasa algo así, Trump será el candidato.

El problema del empate es que esa competencia por el segundo solo empodera al primero. Trump podrá pasear los próximos meses sin siquiera voltear a ver a sus adversarios.

Una competencia con Haley, que es lo que se anticipaba pero DeSantis aguantó, hubiera al menos forzado a la republicana, que es un poco menos trumpista, a criticarlo, atacarlo, hacer anuncios en medios en su contra y a no dejarlo respirar en los medios masivos a sus anchas, que aún lo tratan como si fuera presidente.

La resistencia de DeSantis —tan antimigrante como Trump—, la lejanía de ambos perdedores el lunes del ex presidente, deja a los republicanos anti-Trump —que son muchos— sin opciones, sin representación. ¿Votarán por Biden? No muchos. Primero se quedan en su casa.

El problema de la debilidad mostrada por sus adversarios en Iowa, que seguramente se repetirá en New Hampshire, es que le da vía libre a Trump para seguir dedicándose a lo que se ha dedicado en estos meses: hacer campaña contra Biden, su rival para el otoño quien, sí, es candidato, pero también es presidente y tiene algunos pendientitos como un par de guerras y una crisis en la frontera.

Si las noticias ya iban a ser malas desde Iowa. Fueron peores. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Times / El regreso del racista Trump a la Casa Blanca debe causarnos miedo

Donald Trump ganó el lunes casi todas las convenciones distritales del Partido Republicano realizadas en Iowa para elegir al próximo candidato presidencial de ese partido. Este triunfo no garantiza que terminará siendo dicho candidato, pero son altas las probabilidades de que sí lo sea. Por lo menos así lo indican todas las encuestas, sin excepción alguna.

Dentro de las muchas características negativas que veo en este individuo está un racismo que no sólo no trata de ocultar, sino que se deleita en mostrarle a sus seguidores y al mundo.

Hace justamente un mes, el 17 de diciembre pasado, Trump dijo que los inmigrantes que llegan a EU están “envenenando la sangre de su país”. Repitió la afirmación en su sitio web de redes sociales Truth Social, diciendo que “la inmigración ilegal está envenenando la sangre de nuestra nación. Vienen de prisiones, de instituciones mentales, de todo el mundo”. Sus comentarios fueron ampliamente criticados por la campaña de Biden, que los comparó con el uso del término “envenenamiento de la sangre” por parte de Hitler en su manifiesto Mein Kampf (Mi Lucha).

En enero de 2018, durante una reunión con senadores en la Casa Blanca, calificó a Haití, El Salvador y naciones africanas como “países de mierda” y preguntó por qué no llegaban a EU más inmigrantes de Noruega. Sus comentarios racistas, vulgares y ofensivos provocaron una indignación global.

Y si de los mexicanos y México se trata, Trump no ha escatimado palabras para demostrar su desprecio.

En 2016, en su discurso donde anunció el arranque de su campaña presidencial, calificó a los inmigrantes mexicanos como “violadores” y “criminales” y afirmó que el gobierno mexicano estaba enviando intencionalmente a sus criminales a EU.

Lugo prometió que construiría un “gran, gran muro” en la frontera entre EU y México y haría que México lo pagara. Esta fue una de sus principales promesas de campaña y la utilizó a menudo para reunir a sus partidarios y provocar a sus oponentes. Insistió en que México pagaría, ya sea mediante un pago único, un acuerdo comercial o un impuesto a las remesas.

Criticó en Twitter a Jeb Bush por su esposa nacida en México, dando a entender que era parcial en cuestiones de inmigración. También cuestionó la lealtad de Bush hacia EU, sugiriendo que tenía un conflicto de intereses debido a la nacionalidad de su esposa.

Acusó a un juez nacido en Estados Unidos y de ascendencia mexicana de ser parcial en su contra en una demanda sobre la Universidad Trump. Este fue un caso en el que Trump fue acusado de fraude.

Amenazó con poner fin al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) e imponer aranceles a las importaciones mexicanas. Lo anterior para presionar a México a renegociar este acuerdo comercial y proteger los empleos y las industrias estadounidenses. Culpó al TLCAN de causar déficits comerciales, pérdidas de empleos y salarios más bajos en EU y acusó a México de aprovecharse del acuerdo y hacer trampa en las reglas.

Estas son sólo algunas de las cosas más escandalosas que Trump ha dicho sobre México, los mexicanos y los inmigrantes de todo el mundo subdesarrollado que llegan a EU.

El sólo pensar que podría regresar a la Casa Blanca no debe causarnos solamente preocupación, sino miedo. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 40)

Activo empresarial

Trump viene y el peso lo sabe

El peso perdió fuerte ayer. Perdió 33 centavos, para cotizar en 17.21 pesos por dólar. La moneda mexicana fue la más depreciada de economías emergentes. Y todo por el factor Trump.

El triunfo de Donald Trump en el caucus de Iowa, una suerte de elecciones primarias, pero presenciales, lo hacen ver cómo el precandidato republicano más fuerte para la presidencia.

Trump, de llegar a ganar en las elecciones del 5 de noviembre –por segunda ocasión– la presidencia de Estados Unidos, ahora no se iría contra el T-MEC con México y Canadá. Al fin y al cabo, el T-MEC fue renegociado por su iniciativa y lo considera “el mejor acuerdo comercial del mundo”. Esto hace respirar a todo el sector exportador mexicano.

Pero Trump es Trump y le gusta ir contra México. Ha mencionado que “sellará” la frontera con nuestro país, para evitar los flujos migratorios.

Y claro, la parte conservadora de Trump en contra de México hizo mover al tipo de cambio. Aunque, en esta ocasión, ya no iría contra el T-MEC. Pero, ojo, quizá sí contra el nearshoring, y la relocalización de empresas instaladas en China, en lugar de irse a México, Trump preferiría que se instalen en Estados Unidos. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)

Aldea Global / Primavera en Guatemala; invierno en Iowa

la misma hora en que miles de guatemaltecos se fueron a la cama este lunes casi al amanecer, después de permanecer más de 10 horas en la plaza del Congreso, para impedir que se consumara un golpe de Estado contra el presidente electo, Bernardo Arévalo de León;  otros tantos estadounidenses de Iowa se levantaban de la cama, conscientes de la atención mediática nacional (es el primer estado en votar en las primarias de la larga campaña en Estados Unidos que culmina con las elecciones del primer martes de noviembre). Ganó Donald Trump por goleada.

Hubo momentos de euforia en ambos lados, separados por casi tres mil kilómetros de distancia. Muchos guatemaltecos seguían afónicos después de haber gritado de alegría al escuchar a Arévalo de León proclamar desde el balcón “el fin del autoritarismo” y “el comienzo de la primavera democrática” en el país centroamericano, y la mayoría de iowanos conservadores, que votaron bajo un frío siberiano (con picos de -28 grados centígrados), se sentían felices, no sólo porque su candidato Trump sumó mas votos que sus rivales, sino porque “guiado por la sabiduría de Dios, demostró que está en lo cierto”, como llegó a decir un hombre a la reportera de un canal nacional con el siguiente argumento: “¿Lo ven? Trump tiene razón: No hay calentamiento global; hace mucho frío; todo es un invento de los liberales y los comunistas”, aseguró satisfecho, sin pensar que el cambio climático trae, como han advertido los científicos, lleva una década provocando fenómenos extremos, con picos de calor o frío, inundaciones o sequías, nunca registrados.

El problema es que millones de estadounidenses, como este trumpista, niegan la evidencia —el cambio climático, las llamadas intimidatorias de Trump para revertir la victoria de Biden o el mérito de la ciencia para frenar la pandemia— y creen sin rechistar en el dogma y en los bulos conspiranoicos —el FBI orquestó el asalto al Capitolio, las vacunas portan microchips para espiarnos, Hillary Clinton pertenece a una secta pederasta…—, porque para muchos es más fácil creer lo que les conviene que la realidad empírica.

Esta es la explicación de por qué un criminal consumado como es Trump —quien en la campaña 2016 llegó a decir que “podría disparar a la gente en la Quinta Avenida y no perder votos”… y ganó— va a lograr cómodamente la candidatura presidencial republicana, y está en condiciones de regresar a la Casa Blanca, como anuncian las encuestas. Porque su aura de rebelde mal hablado y  desafiante, perseguido por el “malvado establishment”, genera una extraña simpatía entre un número asombroso de estadounidenes, incluidos muchos que se identifican con razas que desprecia, como la negra o la hispana, y que generan una pregunta inquietante: ¿Por qué ha crecido significativamente el número de hispanos y negros que piensan votar ahora por Trump, si es evidente que es un supremacista blanco?

Consciente de su tirón popular y de que cuanto más pise los juzgados más apuntala su condición de “Robin Hood mujeriego y ladronzuelo”, Trump se divierte asegurando que ganará las elecciones y que regresará a la Casa Blanca con ganas de venganza y más radical que nunca. Incluso admitió en una entrevista que le gustaría ser un “dictador por 24 horas”, para risa de sus seguidores, que no advierten, o les da igual, que en el fondo Trump querría ser un dictador a tiempo completo, como su admirado Vladimir Putin. ¿Cómo es posible que un estadounidense con conciencia vote a un aspirante presidencial que haya pronunciado la palabra dictador, si la clave del exito de Estados Unidos es, precisamente, que nació como Estado opuesto a la autocracia absolutista de las monarquías europeas, y redactó la primera Constitución donde existían contrapesos reales a cualquier tentación autoritaria del presidente?

Llegados a este punto, entre la primavera democrática guatemalteca y el invierno autocrático estadounidense que se avecina, si se cumplen los peores presagios dentro de diez meses, está, como un sandwich, México.

En su flanco sur, el nuevo presidente guatemalteco ha mostrado su entusiasmo por colaborar estrechamente y desde el respeto mutuo con México (con el presidente saliente y con la entrante) en todos los asuntos de interés binacional, entre ellos la crisis de los inmigrantes y la necesidad de destinar de forma urgente todo el dinero posible en seguridad y en oportunidades económicas para desincentivar las caravanas hacia EU. Dinero que Washington está dispuesto a dar generosamente a Guatemala, pero con la advertencia de que no se lo quede, como siempre ha ocurrido, la casta tradicional, la misma que intentó hasta el último minuto que no fuera investido el académico Arévalo de León.

El temor de los golpistas guatemaltecos está fundado. Arévalo de León ganó las elecciones el año pasado contra todo pronóstico porque rezuma honestidad y porque prometió ser la bestia negra de la corrupción y del saqueo de las arcas; pero también porque es el hijo de Juan José Arévalo, el presidente que fue forzado al exilio en 1951, luego de tres años de gobierno recordado aún como la “primavera democrática”.

Este fue el lema que resucitó el nuevo presidente de Guatemala la madrugada del lunes, y el que corearon emocionados miles de guatemaltecos, la mayoría jóvenes, pero también los indígenas que se plantaron durante tres meses en la plaza para defender al presidente electo de las maniobras golpistas y salvar con su protesta la democracia, confiados en la promesa del mandatario socialdemócrata que el Estado tiene una deuda con ellos que va a reparar.

Pero si volteamos al norte de México, la situación es radicalmente opuesta, deprimente y peligrosa.

En su discurso tras su aplastante victoria en Iowa, Trump no tardó ni cinco minutos en llamar a los inmigrantes “invasores” y en advertir que, “cuando sea presidente, voy a sellar la frontera”, porque un muro ya no es suficiente, y ordenará cerrar los pasos en la frontera terrestre más transitada y con más intercambio comercial del planeta, sin pensar que el daño catastrófico que ocasionaría a la economía de ambos países.

Todavía hay tiempo para impedir la tragedia global que supondría la vuelta al poder de Trump, como recordó alarmado este mismo martes el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

Por desgracia, no está en nuestras manos evitar que Trump regrese al poder, sino en las de los estadounidenses, incapaces de entender la importancia de su voto y que el próximo 5 de noviembre no acudirán a las casillas electorales, pese a la amenaza existencial que supone el regreso del magnate populista.

Ojalá tuvieran los estadounidenses la decencia, la empatía y la calidad democrática de los guatemaltecos que, pudiendo haber caído en la tentación de votar a un extremista y a un vendedor de promesas demagógicas (como hicieron los argentinos con la elección de Javier Milei) desafiaron a los poderosos de siempre y a sus descendientes, como la hija del ex dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt fue candidata presidencial, y eligieron al único realmente democrático. Nada indica que esto vaya a ocurrir en el vecino del norte. Nos quedan meses de mitines de Trump poniendo en la diana del odio racial a cualquiera con aspecto hispano, negro, judío, asiático o musulmán, lo que hace del todo incompresible que tantos miembros de estas minorías hayan anunciado que votarán por quien, como mínimo, los desprecia.

Así que, llegados a este punto, la respuesta no es difícil: ¿Cuál de los dos países vecinos de México se ha convertido en una vulgar república bananera? (Fran Ruiz, La Crónica de Hoy, Mundo, p. 19)

Red Compartida / Las aduanas ilegales

Ahora resulta que la Agencia Nacional de Aduanas de México, que dirige por decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador, el economista Rafael Marín Mollinedo es totalmente ilegal y todos, toditos, los actos que ha hecho desde el 2022 son igualmente impugnables ante la ley. Nos dicen que el sustituto de Marín Mollinedo como director de la ANAM, el general André Foullon desde junio del 2023 incrementó el IEPS que cobran en 328% y aumentaron 6% los pedimentos, ya tiene conocimiento de ello y es que hasta él fue engañado y cayó en la trampa y es que resulta que la ANAM tiene un reglamento interior, pero no tiene una ley que la sustente.

Debe recordar que las aduanas eran del SAT y las separaron, pero sin ley, sólo hicieron cambios en el reglamento interior de la Secretaría de Hacienda, no en su ley de origen y ahora andan buscando cómo arreglar la bronca, los más abusados piden una ley de origen, pero hacerla así reconoce que hubo un montón de vicios mientras operó, otros opinan regresar al SAT, la cosa es que el que armó todo este desastre es el que hoy trabaja de secretario de Gobierno del Edomex: Horacio Duarte. (Red Compartida, La Prensa, p. 2)

Cartones

Trump hace tambalear el peso

el peso

(De la Torre, Excélsior, Nacional, p. 10)