La democracia parte de la legitimidad de origen, las elecciones, y de ejercicio, el día con día.
Florestán
Se habla de las fallas del gobierno del presidente López Obrador y lo primero que se menciona es la inseguridad; al día de ayer van 176 mil 887 personas asesinadas en su gestión, con una proyección de superar las 200 mil al terminar su sexenio.
A esto hay que agregar los 48 mil desaparecidos que se niega a reconocer y por eso quiere modificar el censo, para desaparecer a desaparecidos de la lista oficial que no le gusta porque Calderón tuvo menos, 17 mil.
Pero hay que añadir el desastre de su política sanitaria que en la pandemia sumó más de 800 mil muertos, el tercer lugar mundial, y como referente apunto a Japón, que con una población similar arrojó 50 mil, lo que habla de una criminal atención.
Y a esto, sumar el caos por la ideologización de la educación, que serían los tres aspectos fundamentales de su fracaso.
Sin embargo, hay que añadir la crisis de la migración, en la que pasó al inicio de su gobierno de recibir con los brazos abiertos a todos con la regla de que donde comen dos comen tres, decía, a hacer de agente migratorio de Estados Unidos en territorio nacional, donde desplegó, dijo su amigou Donald Trump, 27 mil soldados para hacerle el trabajo en nuestro país, lo nunca visto y menos pensado en él, tan duro que era antes.
Debo apuntar que el tema migratorio no tiene solución, no la ha tenido en ninguna parte del mundo, pero el error fue el farol que se quiso marcar hablando de soluciones, antes al servicio de Trump, ahora de Joe Biden.
Con esa política de operar como Guardia Fronteriza de Estados Unidos en México, ha disparado la crisis a niveles fuera de control que heredará a su sucesora, sin que ninguna de las dos posibles haya ahondado en el tema y menos esbozado soluciones.
Y es que los migrantes no votan.
Pero ahí está la crisis, desbocada y creciendo.
RETALES
Qué les cuento, que la ‘4T’, a los oficiales del Servicio de Protección Federal les vendió gato por liebre. No bastó con que fueran atraídos con falsas promesas a su reclutamiento; ahora, con menos de un año de servicio, son víctimas de despidos exprés disfrazados de “baja voluntaria” para evitar liquidarlos conforme a la ley.
Así como lo están leyendo
Las anomalías en el SPF que he venido documentando empezaron desde que se enrolaron, pues, aunque les plantearon ofertas laborales atractivas, la realidad es que los hoy 13 mil 100 elementos desplegados en oficinas de migración, muelles, bancos de bienestar, ISSSTE y otros, enfrentan condiciones humillantes:
Inhale y exhale
Sin uniformes, entrenamiento, armas, comida, alojamiento y a la merced del crimen.
Al cierre de 2023, de buenas a primeras, el SPF, a cargo del comisionado Luis Wertman Zaslav, a través de Violeta Millán, les notificó a decenas de oficiales el término de su contrato. Los oficios les fueron entregados por sus supervisores o jefes de turno en las delegaciones a las que estaban asignados en los 32 estados del país. Sin decir agua va, les presentaron hojas cuasi en blanco con la palabra “baja”, obligando a muchos a firmar su cese, bloqueando, con ello el pago correspondiente a sus finiquitos, primas y otras prestaciones.
¿La justificación?
El presuntamente haber reprobado los exámenes de control de confianza. El pero es que los contrataron.
¿Si habían reprobado por qué los dejaron ingresar?
Tres de los afectados hablaron para este espacio.
El primer caso es una mujer a quien llamaremos oficial ‘C’ para resguardar su identidad. Ella se accidentó en diciembre pasado de camino a su lugar de trabajo como guardia de seguridad en el ISSSTE. La caída de una combi se convirtió en una dolorosa cirugía de tobillo que la mantiene con incapacidad y problemas de movilidad.
La oficial ‘C’ cumpliría su primer año en el SPF el 1 de enero de 2024; sin embargo, fue hasta que acudió a tramitar su incapacidad subsecuente que se le informó que ya no formaba parte de la corporación. En realidad, fue una confirmación, reconoce, ya que uno de sus compañeros le había advertido que su nombre figuraba en una lista de al menos 87 elementos dados de baja, tan sólo en la CDMX.
“Yo me entero por compañeros en chat de guardias. Pero a mí jamás me notifican, ni por medio de mensajes, ni llamadas, ni por medio de nada. Yo voy a entregar la incapacidad y ya no me la aceptan por la misma situación”, lamenta la oficial, a quien le restan al menos otras tres semanas de reposo.
Café con piquete
No fue la única. A otros de sus compañeros les llegó la notificación desde el 29 de diciembre, previo al Año Nuevo. La comanda era que debían presentarse a la base de las oficinas que están en Miguel Ángel de Quevedo, en la capital del país, por no haber aprobado su examen.
“Esa es la justificación que dan ellos, pero pues estamos de acuerdo que si tú no pasas un examen de control y confianza simplemente no te contratan”, señaló la oficial ‘C’, quien sólo presentó esta prueba antes de entrar a la institución y no hubo una subsecuente. ¿Para qué contratar entonces en un inicio a quien no aprobó? No es creíble ese pretexto”, insistió.
De acuerdo con información oficial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de 2018 a la fecha el número de elementos en el SPF había pasado de 3 mil 504 a 13 mil 100. Mientras que el número de inmuebles bajo su resguardo pasó de 100 a 2 mil 454.
El oficial Luis ingresó al Servicio de Protección Federal en marzo de 2023, en el reclutamiento que se hizo para trabajar en el Banco del Malestar… ah no, perdón, del Bienestar.
“Nunca falté, nunca tuve arrestos, nunca tuve ni una falta, nada”, aseguró. Pese a eso, también fue despedido en vísperas del Año Nuevo.
Ni bien terminaba su turno, se le avisó que había sido dado de baja y que debía presentarse en la CDMX para entregar su uniforme, el único que le dieron. Además, lo corrieron del hotel donde dormía.
Con dinero prestado y mucha incertidumbre, el oriundo de Tlaxcala viajó junto con otros de sus compañeros a la capital. El primero de enero estuvieron desde las 5:00 am en las oficinas de Miguel Ángel, esperando una respuesta. A las 11, y con los ánimos encendidos, salió Jorge Aaron Hirschberg Salazar, director general de Servicios de Seguridad para recibirlos. La excusa fue la misma: fallas en el examen de confianza.
Ojo, pues Luis presentó su examen ocho meses después de entrar y no como requisito para el empleo. Pese a ello, se le rescindió su contrato, haciéndole firmar una hoja en blanco, con amenazas y presiones. ¡Quihúboles!
“Lo que le estamos diciendo a los compañeros del grupo es fijarse lo que vayan a firmar. Pónganse abusados porque si firman baja les van a agregar que ustedes están pidiendo su renuncia voluntaria”.
Increíblemente, Luis refiere que a todos les dieron la opción de volver a ser contratados en los próximos seis meses, pero sería volver a hacer exámenes, su academia de dos semanas y dejar toda la documentación para tener al final el mismo problema.
Son oficiales de todos los estados del país, muchos de los cuales no sólo cambiaron su residencia para trabajar, sino que se llevaron a su familia confiados en el trabajo que les prometieron.
Irreal, pero cierto
Para quienes no alcanzan hotel, el SPF les otorgaba una dispersión para pagar comidas y rentas, pero muchas veces el pago no caía. Se les pedía ser comprensivos y apoyar la “difícil situación” en la institución que, según los afectados, cobraba sueldos completos a las dependencias y pagaba por debajo a los guardias.
A la guerra sin fusil
Tampoco les dan chamarra, uniformes o ropa adecuada para aguantar de 12 a 24 horas de servicio, a la intemperie. Menos aún armas, o entrenamiento para usarlas. Y aunque no hay pruebas, sí rumores de algunos que se han disparado en su propio pie.
Para quienes se resignan al despido, se viene otro problema. La pérdida de sus documentos, como cartillas, sin las cuales no pueden buscar otro empleo para seguir manteniendo a sus familias.
El oficial ‘E’ denuncia incluso que los atraen con engaños, porque el salario real que reciben es de 109 pesos al día cuando ingresan.
Al inicio de su gobierno, el presidente AMLO instruyó a fortalecer el Servicio de Protección Federal y ofrecer empleo digno a mujeres y hombres.
Pero más bien, esto parece ser un mal-trato. (Lourdes Mendoza, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 39)
El margen de las conversaciones y eventuales posibles acuerdos que las delegaciones de alto nivel de México y EU puedan alcanzar o desarrollar, sería válido preguntar si los estadounidenses están listos para una solución negociada para los problemas de seguridad en la frontera común.
La respuesta no es tan simple y casi negativa: más allá de medidas que pudieran o no funcionar en el corto plazo para reducir la llegada de solicitantes de asilo o la entrada de drogas, la cuestión fronteriza es casi el único tema que los republicanos pueden tener para su campaña presidencial este año.
Lo que muchos perciben como una frontera en crisis o en graves problemas es un tema que preocupa a los estadounidenses y se ha elevado a una cuestión de seguridad nacional.
Y desde 2015, “el” tema que ha machacado el ahora expresidente y probable candidato presidencial republicano, Donald Trump, ha sido repetido por la mayoría de sus correligionarios.
Peor aún, otros asuntos que pudieran evocar como logros ante su audiencia pueden ser negativos para ellos ante el electorado. Pueden presumir, por ejemplo, de su éxito en inclinar la Suprema Corte de Justicia a la derecha, gracias a los seis jueces conservadores designados por Presidentes republicanos en los últimos 30 años, pero eso pondría sobre la mesa el revocado derecho al aborto, que fue veneno político para ellos en las elecciones legislativas de 2022.
La economía, al menos en los números, parece estar en recuperación, con una inflación más o menos controlada y un empleo en aumento.
La política exterior podría ser un tema, pero no hay soldados estadounidenses activamente involucrados en un conflicto. La administración del presidente Joe Biden se ha esforzado por nadar y guardar la ropa en la complicada situación de Gaza, donde apoya abiertamente al gobierno israelí, pero presiona por negociaciones con los palestinos y moderación de la campaña militar de Israel.
Queda la ayuda militar estadounidense a Ucrania frente a la invasión rusa, convertida en un punto clave de la política externa de Biden, pero condicionada ahora por los republicanos en la Cámara baja a que se endurezca la frontera con México.
Los temas paralelos de migración y narcotráfico son, para los republicanos, el símbolo de la debilidad de Biden.
Algunas de las soluciones de largo plazo a la cuestión migratoria propuestas por el presidente Andrés Manuel López Obrador tal vez serían viables como parte de un posible acuerdo con el gobierno de Biden, pero no en año electoral, amén de que no darían resultados inmediatos tangibles. Ideas como la cancelación de sanciones económicas contra Cuba o Venezuela no tienen futuro.
De hecho, es posible afirmar que sin importar los acuerdos que pudieran hacerse entre los gobiernos de Biden y López Obrador, la mayoría republicana en la cámara baja del Congreso y algunos gobernadores estatales del mismo partido estarán activamente en contra. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 31)
“Es la economía, estúpido” fue una frase acuñada por el arquitecto político de la victoria de Bill Clinton en 1992, James Carville.
La frase fue un grito de batalla diseñado para enfatizar lo que los estrategas de Clinton percibían como la mayor debilidad política de George Bush padre: el deterioro de la situación económica de Estados Unidos a principios de los noventa.
Ese foco de la campaña, monotemático, fue suficiente para que un poco conocido, aunque carismático gobernador de un estado agrícola como Arkansas, se convirtiera en presidente de Estados Unidos y destronó al ícono de una de las dinastías políticas más influyentes en la historia del país vecino.
George Bush padre fue un presidente fuera de serie, que liberó Kuwait sin invadir Irak, consumó la caída de la Unión Soviética, a la que contribuyó como director de la CIA, vicepresidente de Estado Unidos y presidente de la República.
Entendió como nadie la vecindad con México y la convirtió en un valor, en lugar de un problema.
Pero ha sido de los pocos presidentes que no ha logrado su reelección por la daga que puso Carville en su talón de Aquiles: “es la economía, estúpidos”.
Las recientes elecciones primarias del estado de Iowa, otro estado agrícola que refleja en su electorado al núcleo duro de simpatizantes de Trump: blancos, rurales, poco educados, dan la clave para la que será una elección muy competitiva el 5 de noviembre.
A diferencia de otras zonas del país, donde las preocupaciones inflacionarias ocupan la mayor atención de los votantes, en Iowa fue la migración, a pesar de que el estado es abrumadoramente blanco y se encuentra muy lejos de la frontera.
En las asambleas electorales de Iowa, Trump arrasó a Ron DeSantis y a Nikky Haley con más de 30 puntos porcentuales de ventaja. Si los asesores de Trump tomaron nota, es muy probable que el expresidente profundice sus ataques a Joe Biden en migración en las próximas escalas.
Su nueva campaña se ha convertido en una repetición temática de su discurso en 2016 y 2020 en lo que respecta al tema migratorio.
Machaca la necesidad de completar el muro en la frontera con México, sellar la frontera como uno de sus primeros actos de gobierno y poner en marcha una política de militarización fronteriza, con alambre de púas y elementos militares.
Para desgracia de la campaña de Biden, pocas cosas le han funcionado para contener la incesante llegada de migrantes indocumentados a la frontera con México.
La economía va bien, pero la migración es vista como fuera de control.
En diciembre de 2023 la cifra de “encuentros” (detenciones o expulsiones ipso facto) rebasó las 300 mil personas, la más alta de la historia.
Durante una visita a Eagle Pass, Texas, el secretario de seguridad nacional, Alejandro Mayorkas , reveló que el repunte obedecía en parte a que el gobierno mexicano había dejado de hacer cumplir sus compromisos migratorios para contener el flujo de indocumentados en su frontera sur, colindante con Guatemala.
Gracias a la visita del secretario de Estado, Anthony Blinken, la asesora de seguridad nacional para la Casa Blanca, Elizabeth Sherwood Randall y el propio Mayorkas, los compromisos fueron restablecidos y la cifra de llegadas a la frontera se estabilizó.
Pero los problemas de Biden en materia migratoria son mayores: un creciente número de ciudades gobernadas por demócratas se quejan de que los migrantes que son desplazados al interior del país están abrumando sus servicios públicos: vivienda, salud, transporte, etcétera.
Poco ayuda a la causa de los demócratas tener una confrontación con los republicanos y, además, recibir fuego amigo por parte de alcaldes demócratas en algunas de las ciudades más grandes del país, especialmente en Nueva York.
En contra de Biden opera otro dato adverso: los republicanos de la Cámara de Representantes insisten en condicionar el descongelamiento de la ayuda militar a Ucrania e Israel a que Biden acepte reimponer algunas de las políticas más duras que había en la administración Trump.
Estamos hablando de restituir el Título 42, eliminar de manera significativa el procesamiento de solicitantes de asilo y restringir el proceso de libertad condicional humanitaria que ha permitido la llegada de cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos.
Si Biden está realmente preocupado por el desbalance de poder global, con un eventual triunfo de Rusia en Ucrania, es previsible que aceptará alguna o todas de las demandas de los republicanos de la Cámara baja.
Con ello podría cerrar un flanco de ataque de los republicanos en la recta final de las elecciones de noviembre, aunque provocará el disgusto de sus bases demócratas más progresistas.
Es una apuesta delicada que tendrá que sopesar con tiento, porque de una decisión correcta depende su reelección.
La próxima escala del calendario político son las primarias en el estado de New Jersey, donde Haley es más competitiva frente a Trump.
Pero Iowa es un mejor reflejo del país que Nueva Hampshire, por lo que el resultado no cambiará la inevitabilidad de la victoria de Trump en la nominación presidencial ni que enarbole la migración como punta de lanza de su campaña. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)
Davos. Las omisiones del gobierno de México para contener el avance de los servicios de espionaje ruso disfrazado de personal consular operando en territorio nacional son tan graves, que la expectativa es que el número de personal de inteligencia de Vladimir Putin en México se duplicará o triplicará en el mediano plazo.
Esa es la estimación que tienen las personas más enteradas de la materia en el planeta, según pude enterarme. El grado de vulnerabilidad de México ante el espionaje ruso es grave.
La anterior reflexión se desprende hoy después de la famosa advertencia que desde 2022 lanzó el jefe del Comando Norte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el general Glen Van Herck, quien en el Senado mexicano desnudó la problemática, sin que hasta el momento se haya atendido el tema por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Rusia está incrementando el alcance de su “metodología establecida” de inteligencia en toda América Latina, y México no es excepción. No obstante, nuestro país ha mostrado ser un filtro ineficaz para contener a los espías rusos encubiertos.
Sólo hay dos alternativas para el gobierno de AMLO: o actúa y toma el control para detectar, identificar y expulsar al personal ruso que opera servicios de inteligencia utilizando la careta de personal consular; o cada día seremos más vulnerables mientras los rusos continúan creciendo en el territorio. Sería un escenario incontrolable.
En Europa se actúa sistemáticamente contra el problema. Los países identifican a los espías, documentan su trabajo y los expulsan masivamente. Se les contiene en el entendimiento de que, una vez expulsados, Rusia activará a sus reemplazos, quienes de nueva cuenta aparecerán disfrazados de civiles o de personal consular.
El problema, se me asegura, es que ahora Rusia está utilizando todo el entramado de migración legal para insertar a su personal de inteligencia. Tal es el caso del espía disfrazado de periodista de poco más de 41 años de edad en España, Pablo González, quien fue descubierto con su doble nacionalidad, rusa y española y, tras ser desenmascarado en 2022, se encuentra preso en una cárcel de Polonia y es considerado un personaje altamente peligroso.
DURAZO EN DAVOS
Pregunto al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, qué le dirá a sus colegas morenistas y a Claudia Sheinbaum sobre Davos: “Hay que recordar que la presencia aquí es por invitación. No viene quien quiere; sino quien es invitado (…) Mi valoración sobre nuestra participación y la importancia de tener presencia en este Foro es mayor”.
Dijo también que la concentración de personajes relevantes la “da la oportunidad de interactuar en un día, en cinco o diez reuniones bilaterales, buscando promover y consolidar al Estado de Sonora como un punto para el establecimiento de nuevas inversiones”. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merka-2, p. 20)
“El presidente Trump… va a enfrentar el poder de las élites”.
Kevin Roberts, Heritage Foundation
Davos.- Si hoy hubiera elecciones en Estados Unidos las encuestas sugieren que el ganador sería Donald Trump. Esta posibilidad se ha fortalecido con el claro triunfo de Trump en las reuniones políticas republicanas, caucauses, de Iowa. Tanto los republicanos como los demócratas estadounidenses con los que he conversado en Davos sugieren que el tema que está llevando a Trump al triunfo es la inmigración ilegal.
En una mesa de discusión ayer titulada “¿Qué esperar de un posible gobierno republicano?”, la primera respuesta, en la que todos los panelistas coincidieron, es que Trump será el candidato republicano. Cuando el moderador, el británico sir Robin Niblett, preguntó a los participantes cuáles serían las políticas de Trump, la respuesta de Kevin Roberts, presidente de la Heritage Foundation, una organización conservadora que ya está trabajando en seleccionar a candidatos para los posibles cargos del nuevo gobierno, fue contundente: “Primero, todo lo que propone el Foro Económico Mundial debe ser descartado. Quien no esté preparado para hacerlo, no puede ser parte del nuevo gobierno de Trump”.
“Las élites [de Davos] nos dicen que las fronteras abiertas e incluso la inmigración ilegal están bien”, mientras que “la persona promedio en Estados Unidos” protesta que “la despojan del American way of life”. “Las élites también nos dicen que la seguridad pública no es un problema en las grandes ciudades estadounidenses”, pero la gente común y corriente señala que la falta de seguridad pública amenaza “no solo el American way of life, sino su propia vida”. “Las élites nos dicen que tenemos una crisis existencial por el llamado cambio climático”, pero las soluciones que proponen “son peores y cuestan más vidas humanas… que el problema mismo”. China representa el mayor peligro no solo para Estados Unidos sino para el mundo, pero en Davos se le da una plataforma a China. Las élites de Davos, junto con la Organización Mundial de la Salud, están discutiendo imponer una “ideología de género en el sur global”. El nuevo presidente, especialmente si es Donald Trump, “tendrá el poder del pueblo estadounidense” para echar atrás estas y otras políticas del WEF.
No todos los panelistas estuvieron de acuerdo, cierto, pero no hay duda de que la Heritage Foundation representa las posiciones de Trump. En lo que sí coincidieron todos es que “la política migratoria” de Estados Unidos “es un caos en este momento”. Me sorprendió, de hecho, en este Foro que todos los estadounidenses, al saber que era mexicano, me manifestaban su preocupación por el “desastre de la frontera”.
Ni Trump ni muchos de sus seguidores son realmente demócratas. Cuando Gerard Baker del Wall Street Journal le preguntó al trumpista Roberts si estaría dispuesto a reconocer una derrota de Trump, este respondió: “Aceptaremos los resultados de la elección si hay integridad electoral”. Me recordó las palabras de Trump de 2016: “Aceptaré totalmente los resultados… si gano”.
Ni la falta de convicciones democráticas, ni los procesos legales que Trump está enfrentando por acusaciones tan diversas como instigación a la rebelión, interferencia en el proceso electoral de Georgia, pagos ilegales para silenciar un encuentro sexual y posesión de documentos gubernamentales confidenciales, han afectado su popularidad hasta ahora. Los electores perciben a Trump como enérgico y carismático a los 77 años, mientras que el presidente Joe Biden, a los 81, les parece débil y titubeante. Más que la imagen, sin embargo, parece que el tema que puede llevar a Trump de regreso a la Casa Blanca es el de la migración ilegal, el mismo que le dio el triunfo en 2016.
CARAJO
Kristian Santana, de 40 años, y su hijo Santiago, de 14, fueron secuestrados en Zapopan, Jalisco, el pasado 13 de enero. Sus cuerpos sin vida fueron encontrados ayer. Dante y Axel, de seis y cuatro años, han quedado huérfanos y han perdido a su hermano mayor. ¿Por qué, carajos, por qué? (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)