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WASHINGTON.- Donald Trump habría respondido a la ofensiva de las “ciudades santuario” contra las políticas migratorias del Presidente.
Los funcionarios de la Casa Blanca trataron de presionar a las autoridades fronterizas para que pongan en libertad a los detenidos en las calles de estas ciudades que no brindan información sobre inmigrantes indocumentados a funcionarios federales cuando son arrestados.
El objetivo de esta medida sería tomar represalias contra los adversarios políticos de Trump, según afirmaron funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional a The Washington Post.
La información confidencial apuntó que el Gobierno estadounidense propuso transportar a los indocumentados detenidos a lugares como California al menos dos veces en los últimos seis meses, de acuerdo con correos electrónicos revisado.
La primera, en noviembre, cuando la caravana de migrantes centroamericanos pretendía a llegar a la frontera. La segunda vez habría tenido lugar en febrero, en medio del enfrentamiento del republicano con los demócratas por la financiación del muro fronterizo.
El distrito de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en San Francisco, se encontraba entre los que la Casa Blanca tenía en su lista para enviar a indocumentados, según los funcionarios anónimos.
Sin embargo, Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) acabó rechazando la idea.