Opinión Migración 200224

En los Mares de la Educación / Ni aquí ni allá: fronteras educativas para niños migrantes

A la memoria de doña Elena y Alejandra, quienes tanto se ocuparon de los menesterosos.

Hace unos días, alguien que aprecio me mandó un mensaje para expresar su consternación. Colabora en un albergue para migrantes y, aunque normalmente apoya a adultos, ha notado que cada vez hay más niños.

En una ocasión algunos de ellos le pidieron, con ganas de aprender, que les enseñara matemáticas. Al pedirles que hicieran operaciones básicas, sumas y restas, se dio cuenta de que carecían de los conocimientos más elementales.

“Había una niña de 9 años —cuenta— que no sabía leer ni escribir ni sumar ni restar ni nada; la puse a escribirme los números porque me dijo que sí se los sabía… y todos chuecos”. Otra niña, de 13 años (“la mejor de todos”), sabía sumar, pero las restas de dos dígitos se le complicaban. También sabía multiplicar con las tablas; dividir, no. Tenía seis meses sin ir a la escuela.

Estos casos no son meramente anecdóticos. Según la Unesco, en América Latina y el Caribe alrededor de 3.7 millones de niños y adolescentes están desplazados o en movimiento y, por tanto, se han visto obligados a interrumpir sus estudios.

Este obstáculo se suma a una trayectoria educativa de por sí accidentada, con carencias académicas preexistentes que sólo se profundizaron con el cierre de las escuelas durante la pandemia.

¿Qué pasará con esas niñas cuando lleguen a su destino? No sólo tendrán que adaptarse a una cultura diferente, sino que tendrán que aprender a leer y escribir en un idioma ajeno cuando ni siquiera saben hacerlo en el propio.

A pesar de actitudes generalmente positivas hacia el aprendizaje, reporta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que el rendimiento de los estudiantes migrantes en matemáticas, lectura y ciencias suele ser más bajo que el de sus compañeros y, en consecuencia, tienen más probabilidades de reprobar y abandonar sus estudios.

Los niños migrantes también tienen un acceso más limitado a una educación de calidad. Es cierto que corresponde a los países receptores diseñar políticas que cierren las brechas educativas entre migrantes y no migrantes, pero ello no exime a los países expulsores de su responsabilidad.

Los niños, migrantes o no, tienen el deseo —y el derecho— de adquirir los conocimientos que necesitan para enfrentarse al mundo, independientemente de las fronteras. Para frustración de muchos, ese deseo permanece insatisfecho. (Antonio Argüelles, El Heraldo de México, País, p. 10)

Misión Especial / México y el mundo (I)

El grupo México en el Mundo, creado en 2021, se integra por especialistas en relaciones internacionales y política exterior. La mayoría hemos trabajado en el servicio público, el Servicio Exterior Mexicano y en la academia.

El año pasado publicamos el libro Doscientos años de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, entre el acercamiento deseado y el distanciamiento inevitable.

Este año, al igual que en 2023, lanzamos un libro sobre los Desafíos de política exterior en 2024, con textos sobre relaciones con Estados Unidos en materia política, migratoria, económica, de seguridad, así como otros sobre la vinculación con América Latina, Europa, Asia, África y Medio Oriente; los retos del multilateralismo y el creciente debilitamiento las instituciones que diseñan y ejecutan la política exterior mexicana (consulta en revistafal.com).

Olga Pellicer define 2024 como un año con enormes desafíos e incertidumbres por tres razones fundamentales: la problemática internacional, en especial debido a la invasión rusa a Ucrania, el conflicto Israel-Gaza y el incremento de la migración global; la coincidencia de elecciones presidenciales y al Congreso en México y EU, y “una herencia desdibujada que deja la política exterior de AMLO”. Mi contribución se centró en dos temas: la posición del Partido Republicano (GOP) con relación a México y los vínculos de nuestro país con Europa.

En el primero planteo que el Partido Republicano (GOP) actual es muy diferente al de Ronald Reagan o de los expresidentes Bush que entendían la importancia de México, de la comunidad mexicana, apoyaban el libre comercio y mecanismos para una migración ordenada en materia laboral.

El GOP actual está dominado por Donald Trump, profundamente antiinmigrante y aún antimexicano. En ese marco, los republicanos, tanto gobernadores como congresistas, han construido una narrativa que identifica a México como amenaza a su seguridad nacional en la frontera, a la que califican como “abierta” (no lo está) y fuera de control; a los migrantes como invasores (no lo son), a los cárteles mexicanos como responsables de las muertes por sobredosis de fentanilo (lo son parcialmente, pero EU falla en la disminución del consumo).

Proponen medidas draconianas como el uso de la fuerza con o sin la autorización del gobierno de México (impensable) contra los cárteles, el cierre de la frontera que afectaría a la economía de ambos países, redadas y deportaciones masivas de indocumentados, cambios en las leyes y procedimientos de asilo, la reinstauración del infame programa “Quédate en México”, aceptado por Marcelo Ebrard en noviembre de 2018.

Varias de las propuestas son electoreras, pero hay un cambio profundo del partido republicano y conviene entender las presiones que buscarán ejercer sobre el próximo gobierno mexicano si ganan la elección presidencial y el Congreso en noviembre de este año. (Martha Bárcena, El Heraldo de México, País, p. 5)

Contra las Cuerdas / Jaloneo en el Senado

En estos día se discute la definición de dos comisiones importantes en el Senado: la de Relaciones Exteriores que dejó vacante Héctor Vasconselos y de Puntos Constitucionales que hasta hace poco presidía Alejandro Armenta.

La última puede que espere un poco más, pero en el primer caso hay tres fuertes candidatos: Bertha Caraveo, quien preside la comisión de la Frontera Norte; Marcela Mora, quien tiene poca experiencia no solo en asuntos internacionales sino políticos y el tercero es José Narro, quien entre sus temas trae los derechos de migrantes e impulsa establecer reuniones interparlamentarias entre Estados Unidos y México con un capítulo especial para la crisis migratoria, así como México y China para afrontar los momentos de la geolocalización mundial y el nearshoring.

Entre los grupos de Morena es mejor visto Narro para ocupar la presidencia de Relaciones Exteriores porque a pesar de quedar fuera de la reelección legislativa mantuvo la institucionalidad para evitar choques que ponen en riesgo al partido. Veremos qué dice el coordinador Ricardo Monreal. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, Online)