Opinión Migración 060324

Veranda / Enfría elecciones en EU al mercado inmobiliario de Los Cabos

La caída en la “temperatura” del mercado inmobiliario de Los Cabos es la primera señal en México del nerviosismo que está generando entre los estadunidenses la sucesión presidencial en su país.

Ayer en el llamado “supermartes”, el día “D” para la definición de los candidatos de los dos partidos que se disputan el poder, demócratas y republicanos, se confirmó que en la contienda estarán el actual mandatario Joe Biden y Donald Trump.

Dos ancianos líderes que refrendan la decadencia del “imperio”, pues el primero no ha sabido ejercer el liderazgo que muchos estadunidenses esperaban; mientras que el segundo alentó hace apenas cuatro años uno de los ataques más peligrosos contra la democracia de su país.

En este contexto hay que leer la decisión de los estadunidenses, sobre todo de California y Texas, de poner en el congelador sus decisiones de compra de propiedades inmobiliarias en Los Cabos, que venían creciendo como espuma.

Según las cifras de intercambio de la Asociación de Agencias Inmobiliarias en ese destino (MLS, en inglés), en enero del año pasado se vendieron 167 propiedades y 84 el primer mes de 2024 con una contracción de -49.7%; mientras que en febrero de 182 cayeron a 66, esto es -63.7 por ciento.

Por tanto, dejaron de desplazarse 150 casas y departamentos, que significaron una baja en los ingresos de 216 millones de dólares.

Los corredores inmobiliarios todavía no están en terreno de pánico; en primer lugar porque en la temporada alta de invierno, que está terminando, los estadunidenses siguieron haciendo citas para ver propiedades, lo que significa que tienen interés, pero están aguantando su decisión.

Ésta dependerá de quién gane las elecciones y de la forma en que se lleve el proceso electoral; mientras, los viajeros de Norteamérica que vinieron a México este enero crecieron 4.8% contra el mismo mes de 2023, según el Instituto Nacional de Migración.

DIVISADERO

Consentidos de Torruco. Este primero de marzo, la Unidad de Administración y Finanzas de Sectur asignó un contrato de 10.4 millones de pesos a la agencia de publicidad y relaciones públicas Euroamérica, para organizar la tercera edición de la Feria Internacional de Pueblos Mágicos, ahora en San Antonio, Texas.

Es una de las empresas consentidas del secretario Torruco, misma que le ha organizado sus viajes internacionales desde aquella gira por China y que ahora llegó sin competencia, por lo que cobrará casi la totalidad de los 11 millones de pesos a los que estaba topado este contrato.

Usos y costumbres. Quienes discurren si el persistente olor a cañería, el hundimiento de su estructura o sus goteras imparables en tiempo de lluvia motivaron la salida del vicealmirante Carlos Velázquez Tiscareño como director general del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), están totalmente equivocados.

Este alto cuadro de la Marina es un hombre de toda la confianza del secretario de la Semar, el almirante Rafael Ojeda.

Lo que sucedió es que, como el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, del que depende el AICM, ahora es encabezado por el almirante en retiro Juan José Padilla, las prácticas navales no consideraban correcto que le siguiera dando órdenes a un vicealmirante en activo.

Así es que Velázquez Tiscareño fue promovido para dirigir el Puerto de Veracruz, un movimiento en el que tampoco tuvo que ver la calidad del servicio o los resultados económicos del aeropuerto más importante del país. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 5)

Economía Política / La nueva migración: mexicanos que huyen

Los datos son solo el reflejo del horror: en los cinco años de este gobierno se disparó el número de mexicanos que abandonan el país rumbo a Estados Unidos. Pero esta vez la causa no es la coyuntura económica. Se trata del éxodo del miedo.

Debo al doctor Tonatiuh Guillén el llamado de atención sobre este delicado asunto, pues fue él quien desde su amplio conocimiento expuso esta realidad en un seminario reciente en la UNAM y documenta en sus trabajos el desafortunado viraje en la política migratoria de nuestro país, así como el ominoso cambio en los patrones de expulsión de connacionales al norte.

Los datos públicos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos señalan que en 2018 se registraron 70.3 mil “encuentros” con mexicanos que intentaron cruzar de forma irregular la frontera o solicitaron refugio. Para 2023, la cifra había ascendido a 717 mil encuentros: el número creció diez veces. Si bien una persona que busca internarse en Estados Unidos puede tener varios de esos “encuentros” —el migrante que es regresado, vuelve intentar cruzar y lo pueden detener otra vez—, la unidad de medida es la misma y no deja lugar a dudas.

Las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza dan cuenta de cuatro tipos de “encuentros”: a) con adultos solos, b) con integrantes de núcleos familiares—que involucran al menos a un adulto y un menor juntos—, c) con menores acompañados —por un adulto con permiso de residencia en Estados Unidos o por un ciudadano de ese país— y, d) con menores que iban solos. Los adultos solos pasaron de 46 mil en 2018 a 529 mil en 2023: un aumento de 483 mil personas en cinco años, mil por ciento más.

Los individuos en grupos familiares migrantes pasaron de 21 mil a 158 mil, esto es, 137 mil más, un 636 por ciento adicional. Los menores acompañados fueron mil 184 en 2018 y dos mil 26 cinco años después, un incremento de 71 por ciento. Los menores que iban solos, a los que no acompañaba ningún adulto en su travesía para irse al otro lado, pasaron de dos mil 200 en 2018 a 28 mil en 2023, esto es, 26 mil más, equivalentes a una expansión de casi 1,200 por ciento. Así, el grupo migrante que más creció fue el de menores que abandonan en soledad el país que los vio nacer. ¿Qué otro dato podría describir con más crudeza el fracaso de México en estos años?

La información reciente alerta de otro fenómeno inquietante. En diciembre de 2023 la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza registró 69 mil encuentros con mexicanos, de los que 28 mil fueron con adultos solos y 37 mil eran integrantes de grupos familiares. No se había detectado algo así antes: las autoridades migratorias de Estados Unidos encontraron internándose en su territorio a nueve mil mexicanos más con sus familias que a adultos solos.

Basta asomarse a las noticias de pueblos y comunidades que viven bajo la zozobra del crimen en Chiapas, el Estado de México, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Zacatecas y un largo etcétera, para saber qué motiva este nuevo patrón de migración. “Vivir con miedo es tan dañino como pasar hambre”, escribió con nitidez Antonio Muñoz Molina.

Este último auge migratorio, ocurrido a lo largo de los años del gobierno de López Obrador, no se explica por la coyuntura económica. Si bien el país no logra crecer a un ritmo adecuado, los datos de empleo del INEGI muestran que el número de personas ocupadas en México pasó de 52.2 millones en el cuarto trimestre de 2018 a 59.4 millones en el mismo trimestre de 2023, un aumento de 14 por ciento, mayor al de la fuerza de trabajo total en el país, que pasó de 55.5 a 61 millones en el periodo, con un incremento de 10 por ciento.

Tampoco fue el rezago de las remuneraciones al trabajo, pues entre 2018 y 2023 el salario mínimo general en México aumentó 90 por ciento —lo que constituye el único acierto en la política económica de esta administración—. Así que no fue, como solía ocurrir, la economía el detonador de este masivo éxodo del país.

El perfil del actual migrante ya no es el trabajador temporal que busca el sueño americano. Son familias enteras que huyen del terror, de la ausencia de Estado, de la crisis social en su país de origen. Como diagnosticó Tonatiuh Guillén, ahora en vez de emigrantes, México empieza a tener en el exterior refugiados de la violencia.

El gobierno mexicano ignora y niega esta cruenta realidad, insensible como es ante las víctimas de su abominable complacencia con el poder del crimen. (Ciro Murayama, El Financiero, Opinión, p. 24)

Brújula / México entra de lleno en las elecciones de EU

Es la migración. Eso respondió el 28 por ciento de los encuestados por Gallup a la pregunta de ¿Cuál cree que es el problema más importante que enfrenta el país hoy? La famosa frase de James Carville de “Es la economía, estúpido”, puede hoy modificarse por “es la migración”.

En segundo lugar (20 por ciento) quedó el gobierno como problema importante a resolver y en tercer lugar, con apenas 12 por ciento, los encuestados respondieron que el problema es la economía. Esto mete de lleno a México en las campañas electorales de nuestros vecinos, en un año en el que también celebraremos elecciones federales.

¿Qué implica que México entre en las campañas? Por un lado, que tanto Andrés Manuel López Obrador como Donald Trump se verán beneficiados entre más caótica se encuentre la frontera. Sí. Los intereses de AMLO y Trump se alinean. Para el expresidente de Estados Unidos, el que la frontera sea un problema no resuelto le permite atacar a Biden y subir sus probabilidades de reelegirse dada la importancia que el electorado estadounidense le da al tema.

Por ello, aun cuando el Senado de EU estaba por aprobar una iniciativa bipartidista que pondría algo de orden en materia migratoria, con la señal que envió Trump a la Cámara de Representantes —en donde los Republicanos tienen una pequeña mayoría— de que no quería que eso sucediera, la propuesta se vino abajo. Los senadores republicanos no quisieron jugar su capital político si sabían que en la Cámara baja la iniciativa no prosperaría.

Trump quiso tumbar esta iniciativa porque sabe que si Biden se anota un gol en materia migratoria/fronteriza, aumentan sus posibilidades de reelegirse.

Y en el caso de AMLO, el caos en la frontera le permite mantener el sartén por el mango ante un Biden que sabe que si México juega su parte en detener el flujo migratorio desde la frontera sur con Centroamérica, el caos para la frontera con EU es mucho menor. Por ello Biden ha decidido mirar hacia otro lado en derechos humanos; democracia y libertad de expresión en México. No se quiere meter en pleitos que para él son menores y que le podrían complicar la cooperación de AMLO en migración.

En México, López Obrador está usando todos los recursos del Estado para que en las elecciones de junio su sucesora, Claudia Sheinbaum, gane. El que la Casa Blanca haga como que no ve y no escucha estas acciones antidemocráticas es invaluable para el presidente mexicano. Es un logro para AMLO poder chantajear al hombre más poderoso del planeta gracias a una caótica frontera: el flujo de migrantes sube o baja dependiendo qué tanto coopere el gobierno mexicano en ello.

Para muestra, su reciente filtración de los datos personales de Natalie Kitroeff, la corresponsal del NYTimes en México, durante su conferencia mañanera. López Obrador se enojó por el artículo del diario en el que mencionó que el gobierno de EU había abierto investigaciones sobre vínculos del crimen organizado con su campaña del 2018.

Lejos de que la Casa Blanca condenara esta filtración y defendiera la libertad de expresión, el embajador de EU en México, Ken Salazar, prefirió salir a decir que no hay ninguna investigación de vínculos de AMLO con el crimen organizado.

Lamentable, pero cierto. AMLO y Trump se benefician del caos en la frontera y con ello México se inserta de lleno en las elecciones de noviembre próximo en EUA.

Apostilla:

El presidente López Obrador vuelve a querer jugar a ser empresario… con el dinero de los mexicanos. Ahora quiere comprar el aeropuerto de Toluca para que lo opere la Marina. Se nota que no es su dinero y que nunca ha vivido más que del erario. (Ana Paula Ordorica, El Universal, Nación, p. A11)

La gran depresión / ¿Y después del aburrido Súper Martes?

Algunos reporteros inventaron, quizá para no aburrirse en las elecciones primarias del Súper Martes, que posiblemente muchos electores demócratas acudirían a las casillas republicanas a votar por Nikki Halley y así estropear el avance imparable de Donald Trump hacia la candidatura presidencial.

La verdad es que este pasado Super Tuesday resultó uno de los más predecibles de los últimos tiempos con los dos aspirantes presidenciales prácticamente definidos.

Ahora, el hecho de que, del lado demócrata no pareciera haber ninguna reconsideración para que el presidente Joe Biden busque la reelección y del lado republicano que Donald Trump busque un segundo mandato, no hacen de la obviedad algo que pinte como el mejor escenario para las elecciones de noviembre.

Al contrario, confirmar las dos virtuales candidaturas plantean un panorama complejo para la política de ese país y muy notoriamente para países como México.

La principal desventaja para los demócratas con Biden es su edad y la principal desventaja para todos con Trump es que es precisamente Donald Trump.

La vena nacionalista que puede regresar al republicano a La Casa Blanca es un foco rojo para la relación con México.

Le tocará a una mujer, quien recién habrá llegado a la presidencia de México, lidiar con un personaje claramente misógino y quien ve a los mexicanos como seres inferiores.

Solo hay que recordar que los peores momentos financieros para nuestro país, reflejados por ejemplo en el tipo de cambio, fueron cuando Trump inició su primer mandato y amenazó a México con cerrar las fronteras y terminar con el Tratado de Libre Comercio.

Que no nos quede duda que un segundo mandato de Trump iniciaría el 2025 con la amenaza del cierre de la frontera común para frenar la migración y el tráfico de drogas.

Trump llegaría a pelearse con el mundo, en especial con China y la Unión Europea y eso tendría repercusiones financieras globales. Para ese momento México tendrá una debilidad adicional en su economía por todos los estragos causados por seis años de lopezobradorismo.

Si Joe Biden logra sobreponerse ante los electores que lo castigan por enfrentar esa tan humana condición del envejecimiento y sus consecuencias, Estados Unidos podría ser un punto de apoyo para una economía mexicana que tendrá que recomponerse tras los excesos populistas.

Así que, el tan aburrido Súper Martes de ayer, de resultados tan predecibles y que no parecen cambiar las historias de las futuras candidaturas de demócratas y republicanos, es la antesala de un proceso electoral que será muy angustiante para un país como México.

Y toda la atención que no le hemos puesto a los procesos primarios de los partidos políticos estadounidenses, seguro que la tendremos durante los meses de campaña electoral en aquel país, que además coincidirán con el relevo presidencial en nuestro propio México.

Así que, este oasis financiero que vemos ahora mismo, a tres meses de nuestras elecciones y con fotografías como un tipo de cambio por debajo de los 17, va a ser difícil que nos acompañe en la parte final de este 2024.

Y ya de los resultados de las elecciones, acá y allá, dependerá la calidad y tranquilidad del 2025 y en adelante. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 8)

Carta del lector / Sí, el Apocalipsis ha iniciado y se le ve naranja

No, no me refiero al arribo de algún partido político en México, sino a la casi ya muy clara llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos… otra vez.

El llamado Supermartes nos confirma que sólo un milagro tendría que ocurrir para que el sujeto de cabellera naranja no regrese a gobernar la Unión Americana, pues, a como van las cosas con Joe Biden y su desaparecida vicepresidenta, Kamala Harris, el vendaval Trump los opaca —más de lo que ellos mismos se han empeñado en opacarse— y no se ve que levanten rumbo a los comicios estadunidenses.

Lo que se temía en todo el planeta, el arribo una vez más del controvertido exmandatario estadunidense Donald Trump, parece que será toda una realidad; no se ve cómo pueda levantar el Partido Demócrata ante un muy popular personaje que tiene una base de votantes muy fiel.

Todos aquellos resentidos con las políticas “más laxas” de los demócratas —según ellos— desean regresar por sus fueros y, ahora sí, sin ataduras por aquello de que estén buscando alguna reelección, pues ya significaría el segundo periodo de Trump, aplicar todas sus medidas racistas y extremas que han venido presumiendo durante años.

Y eso es lo que se teme, pues antes sus propuestas las veíamos como mero alardeo, pero, una vez llegando a la Casa Blanca y al Congreso, éstas podrían encontrar el camino de su aplicación y no sólo los mexicanos migrantes lo sufrirían, sino todo el planeta, sobre todo en estos momentos tan convulsos en los que el orden mundial está cambiando ante diversos conflictos bélicos, algo que se encendería aún más con el arribo del copetudo naranja, lo que sólo augura un Apocalipsis de dimensiones aún desconocidas.

Por el momento, no nos queda sino prepararnos para más momentos álgidos en el planeta. (Édgar Martínez H., Excélsior, Nacional, p. 9)

Turbulencias en AL por comicios en EU

SAN JOSÉ – Este año, Estados Unidos y media docena de países latinoamericanos celebrarán elecciones presidenciales. Todos en un contexto en el cual predominan crisis políticas, violencia criminal e inseguridad ciudadana, lento crecimiento económico, agudos y destructivos fenómenos naturales extremos, polarización cultural y social, y el surgimiento de liderazgos nacionales cuya principal característica es la crispación que generan y de la que se alimentan.  Ello, en un sistema internacional fragmentado en el que nuevamente se hace presente la guerra, el armamentismo, las disrupciones en los flujos logísticos y comerciales, el debilitamiento del multilateralismo y el respeto al Derecho Internacional, así como el resurgimiento de los nacionalismos extremistas.

En ese marco, las relaciones entre América Latina y el Caribe con los Estados Unidos no serán estelares.  No es que lo hayan sido en las últimas dos décadas, pero menos en momentos en que las prioridades estratégicas de ambas partes se encuentran condicionadas por dichos escenarios y por otros como lo son la creciente e ineludible presencia de China en Latinoamérica, la de Rusia en la Cuenca del Caribe y la incómoda aparición del liderazgo de Brasil en los “BRIC plus” y el llamado “Sur Global”.

Donald Trump prácticamente se ha alzado con la candidatura del Partido Republicano para las elecciones del próximo mes de noviembre.  Esto lo deja hegemónico y desafiante, con su retórica antilatinoamericana a tope.  Y frente a esa realidad, en la acera del frente, el presidente Joe Biden tendrá que batirse peleando cuesta arriba. Los sectores demócratas más “liberales” y aquellos que podrían considerarse sus “seguidores históricos” están inquietos con la edad de Biden y también insatisfechos con la agenda desarrollada por su administración, la cual consideran insuficientemente progresista.

El problema mayor para los demócratas al inicio del 2024 sin embargo no es el estado de la economía, que se ha estabilizado.   Más bien lo es la guerra de Rusia contra Ucrania, así como el apoyo que con muy pocos y tímidos reparos, pero con evidente connivencia, los EEUU han hecho a Israel por sus acciones miliares en Gaza y Cisjordania.

Para los EEUU este complejísimo contexto condiciona de manera directa la política hacia América Latina y el Caribe pues reduce su peso específico en el conjunto de su política exterior, la cual hoy está orientada hacia otros escenarios.  En esa coyuntura estamos frente a un momento exacerbado por la lógica “interméstica”.  Valga decir, aquella en donde la toma de decisiones queda condicionada por las múltiples conexiones entre los acontecimientos externos, con los complicados escenarios domésticos.

En América Latina, el crecimiento económico sigue recuperándose, pero muy lentamente, después de la pandemia.  Esto impedirá que la región avance hacia crecientes niveles de desarrollo.  En general, la coyuntura económica hace que los gobiernos propendan a la cautela, a desarrollar políticas de tipo regresivo que van desde el fiscalismo a ultranza pese al costo social que conlleva, pasando por nuevas prioridades de inversión en temas de seguridad ciudadana, hasta el control de la deuda externa y el gasto público.

Los desafíos mayores para nuestra región, sin embargo, son más de orden sociopolítico que económico, pues incluyen la disrupción populista, la propensión autoritaria y antidemocrática, el consecuente debilitamiento institucional y en particular, el marcado deterioro de la independencia y eficacia de los Poderes Judiciales, el aumento desmesurado del crimen organizado vinculado principalmente al narcotráfico, y el aumento de la pobreza y la desigualdad.

Para América Latina las relaciones con Estados Unidos durante los próximos dos años se verán, entonces, también profundamente condicionadas por los factores locales.  Colombia y Chile van a continuar inmersos en circunstancias políticas de aguda polarización. Tal pareciera que será también el caso de los países andinos y Haití, este último destrozado por la desarticulación social y el dominio de la criminalidad organizada.  Por otra parte, la geopolítica mundial ha jugado en favor de la dictadura nicaragüense y las autocracias venezolana y salvadoreña, cuyas relaciones con la potencia se han “estabilizado” fruto del pragmatismo. 

 

Y está por verse qué ocurrirá en lo relativo a los flujos migratorios y su impacto en las relaciones con México y Centroamérica, el shock de Javier Milei en la Argentina, la primavera democrática en Guatemala, la violencia narco en Ecuador, el reavivamiento de la confrontación de Estados Unidos con China, y el conflicto fronterizo entre Venezuela y Guyana por el territorio del Esquivo, entre otros escenarios procelosos e inciertos. (Luis Guillermo Solís Rivera, fue presidente de Costa Rica de 2014 a 2018, El Universal, Mundo, p. A16)

Cartones

Son las remesas

Remesas

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 22)