ASTERISCOS
* Al igual que en otras localidades, el operativo Semana Santa Segura en Coahuila arrancó formalmente ya, en aras de garantizar seguridad, información y servicios a los miles de visitantes que, en el marco del programa Héroes Paisanos, se prevé arriben a la entidad que gobierna el priista Manolo Jiménez durante el periodo vacacional…
Veámonos el domingo con otro asunto De naturaleza política. (Enrique Aranda, Excélsior, Todo México, p. 14)
Cristóbal Colón descubrió Haití en 1492. Su primer nombre fue “La Isla Española”, más tarde se le llamó “Española” y “La Española”. Tal y como conocemos a la isla de Haïti, fue gracias al revolucionario Jean-Jacques Dessalines, después de conseguir su Independencia de Saint-Domingue, como un tributo a sus antecesores indígenas taínos. 500 años después los habitantes de este territorio han sido víctimas de terremotos, magnicidios, violencia de pandillas y pobreza; que ha generado su migración al norte de América Latina.
A 5538 KM se encuentra la CDMX, y para muchos de los haitianos esta ciudad se ha convertido en su esperanza. La calzada de Ignacio Zaragoza al oriente, los puentes de Viaducto y las periféricas alcaldías de Tláhuac e Iztapalapa, son lugares donde cada vez es más “normal” observar a personas con rasgos afroamericanos caminar con sandalias, portar shorts y playeras cortas, como si estuvieran en la costa chica de Guerrero. Algunos comentarios son “siempre los veo hablando por teléfono, pero no les entiendo nada”, y es que casi siempre están en grupos practicando el francés de Mbappé.
En materia electoral, a principios de año un grupo de migrantes de ese país, ondeaban banderas azules —y no del Cruz Azul—, mientras portaban camisetas con los escudos del PAN. Tal vez por eso, y otros datos, el número uno de Palacio Nacional comentó que la CDMX “está empanizada”. La realidad es que estas personas acudieron a un evento de cierre de precampaña en la alcaldía Gustavo A. Madero, del ahora candidato Santiago Taboada. Estas imágenes fueron criticadas por Morena, donde hicieron “un llamado enérgico al PAN para que deje de lucrar con la vulnerabilidad de quienes dejaron sus países en busca de una mejor vida”. Los panuchos negaron esas acusaciones.
El cuestionamiento conspirativo es que cualquier partido político podría credencializar a estas personas y obtener raja política. Sin embargo, una fuente del INE y la propia Ley dicen: “Para que un haitiano vote, primero debe de dejar de ser haitiano e iniciar los trámites para naturalizarse… para credencializar, requieren forzosamente un acta de nacimiento o certificado de nacimiento que dudo exista… el argumento jurídico está desde el artículo 30 de la Constitución, hasta la naturaleza jurídica del INE, que es la de organizar elecciones y tutelar el derecho a votar y ser votado. El INE solo credencializa a mexicanos, posterior a algún trámite de naturalización llevado a cabo en la SRE”. En otras palabras, ningún partido político puede generar más votos a través de los migrantes haitianos.
Ya casi para terminar, el 12 de enero de 2010, antes de que el reloj llegara a las 17:00 horas, Haití sufrió un sismo de más de siete grados, que provocó la destrucción de muchas de sus construcciones. Datos oficiales afirman que fallecieron más de 300 mil personas. Desafortunadamente la ayuda no fue la mejor, ya que se tiene documentada la violencia física y sexual de algunos brigadistas.
Hace unos días, aumentó el perfil mediático de Jimmy “Barbecue” Cherizier, quien es un líder criminal y político muy relevante, cuya influencia ha planteado preocupaciones internacionales sobre el fortalecimiento de los poderes fácticos en Haití. También hace unas horas renunció su Primer Ministro Ariel Henry, debido al aumento de la violencia y pobreza de la nación, que es cuna, de muchísimos migrantes que en estos momentos están pidiendo una limosna debajo de muchos puentes en la CDMX, haciendo limpieza en varias casas y cargando “diablitos” en puesto móviles de cerveza en el tianguis de la San Felipe de Jesús. (Gerson Hernández, Ovaciones, Opinión, p. 25)
Como mexicanos nos alarmamos del maltrato de nuestros connacionales en Estados Unidos, pero pocas veces nos percatamos de la misma negligencia y violencia que México ejerce sobre los migrantes en tránsito. Nos ofendemos por “el muro” pero no nos damos cuenta que México es “el muro de los migrantes que quieren llegar a Estados Unidos” (Vaquero Simancas, 2024). Un migrante de Venezuela afirmó que había cruzado siete países y el Darién, considerado como una de las fronteras naturales más peligrosas del mundo, y nada se le había hecho “más difícil que la frontera de México… por la migra y por el narco…”
En el 2023 el número de detenciones a migrantes en México subió un 44% respecto al 2022, llegando a un récord histórico de 782,176 detenciones de personas en situación irregular (El País, 2024). Sin embargo, muchas de estas personas no son retornadas a sus países, sino que la deportación interior funciona como herramienta de las autoridades migratorias para frenar a los migrantes que quieren alcanzar la frontera Norte, trasladándolos a estaciones migratorias en el sur y retrasando su camino. También se han reportado extorsiones por parte de agentes migratorios, y una negligencia absoluta de las condiciones en las que viven, que lo podemos ver con acontecimientos como el incendio en un edificio en Ciudad Juárez del Instituto Nacional de Migración en donde murieron 39 personas en marzo del año pasado.
Por si fuera poco, el camino que los migrantes tienen que atravesar para llegar a la frontera Norte está controlada por el crímen organizado, que son los que más se benefician de las políticas migratorias, ya que para ellos los migrantes son una fuente de recursos: financieros y humanos. Los migrantes son víctimas de trata, robo, extorsión, secuestro, tráfico de órganos, y en muchas ocasiones homicidio.
Es así que uno se cuestiona sí verdaderamente el derecho a migrar, establecido en el artículo 13º de la Declaración de Derechos Humanos (1948), es un derecho universal o depende de qué lado de la línea estés parado. ¿Será que México está preso de la política migratoria de Estados Unidos o existe una apatía crónica hacia los migrantes que pasan por México, institucionalizada en la política migratoria mexicana?
La paradoja de la globalización es que mientras se derriban fronteras para cuestiones económicas, culturales y políticas, y se hacen “más seguras”; para los menos privilegiados estás mismas fronteras se endurecen y se convierten en un peligro. Debemos empezar a cuestionarnos la “gestión migratoria”, el biopoder que se ejerce sobre los cuerpos, y nuestra imposibilidad de ver más allá de la estructura del Estado-nación en cuanto a movilidades humanas, pero tampoco olvidar que se trata de individuos, no de números ni casos. (Renata Carrillo Granados, El Sol de México, Análisis, p. 22)