Opinión Migración 180324

México correcto, no corrupto / “Todo para las y los jóvenes…”, Brugada

El acceso a la educación pública universal es un derecho humano establecido en el artículo 3º constitucional; pero la condición histórica es de una baja matrícula en el sistema medio superior y superior por la falta de apoyo a los jóvenes. Otorgar becas para estudiantes de nivel superior en la CDMX es una semilla de garantía que se propone para poder cumplir con el mandato constitucional de una educación obligatoria, universal, inclusiva, pública, gratuita y laica.

Esta beca universal se suma a la propuesta de crear el mayor sistema de cuidados de salud pública de todo México. La atención superior para los adultos mayores, como gran patrimonio de nuestra sociedad mexicana, debe alcanzar esa justicia que se da después de toda una vida dedicada a los demás.

Este sistema integrará también centros de rehabilitación gratuitos para personas con distintas discapacidades; casas de día para adultos mayores; así como espacios para la vida cotidiana, la convivencia, lavanderías públicas, entre otras más.

Otro elemento importante que sobresale es el cumplimiento del principio constitucional del interés superior del menor, que en su concepto principal busca que se garantice, a través de políticas públicas, el más sano desarrollo integral especializado en menores.

Infancia es destino, decía Sigmund Freud, las madres y padres trabajadores, estudiantes o quien requiera del apoyo a la legítima guardia y custodia debe asegurar, más que de observación, de un cuidado integral con especialistas en distintas materias para apuntalar el desarrollo de los menores.

“El chilango moment” se construyó en el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum, es el que se percibe entre los distintos sectores de la sociedad mexicana, cámaras empresariales, sectores académicos, medios de comunicación especializados y, evidentemente, políticos, sobre la enorme atracción económica, turística, cultural, con seguridad, que ha permitido que en todos los rangos estadísticos se haya convertido en la mejor ciudad del país para vivir.

Clara Brugada quiere garantizar un legado equilibrado y justo para la cultura como un derecho, el arte y el deporte, para que la CDMX tenga diversas vocaciones, como destino de turismo médico, de oferta académica en todas las disciplinas, el centro de trabajo más importante del país con inversiones de absolutamente todo el mundo, condiciones que le han permitido tener un ecosistema cada vez más cosmopolita.

Nuestra Ciudad de México tiene grandes fenómenos sociales que, según su entorno, van desde el caso de Tláhuac y la población migrante de Haití hasta los nómadas digitales en el poniente; el latente comercio popular; el enorme reto de la movilidad y el cumplimiento de todos los servicios básicos.

Se tiene que abrir el debate para reconocer a quienes, por pobreza, tuvieron que emigrar de sus entidades federativas, aquí se ha ido eliminando el estigma contra los pobres, aquí todos caben en el santuario histórico que caracteriza a la CDMX.

Clara Brugada tiene una sólida formación en la lucha por los derechos de las personas que menos tienen. Su discurso experimentado, con un gran tono de voz, muestra mucha seguridad, que se obtiene por tener un dominio pleno de los temas, más allá de un halago, se debe reconocer que argumenta con conocimiento de causa; Clara Brugada diseña personalmente, propone, convence, integra y ejecuta los proyectos, eso la convierte en una auténtica activista social con capacidades plenas para gobernar y continuar el legado de los derechos de esta ciudad como pionera nacional. (Ricardo Peralta Saucedo, Excélsior, Nacional, p. 7)

En el filo / Trump y AMLO al ataque

Donald Trump fue categórico: amenazó con provocar un baño de sangre en Estados Unidos si pierde la próxima elección presidencial. Y definió su objeto de odio: los inmigrantes que, dijo, “ni son humanos”. AMLO, por su parte, interviene ilegalmente en el proceso electoral y prepara decretar un Estado de excepción que anulará los resultados electorales si su partido pierde. Y define su objeto de odio: todo lo que se oponga a la continuidad de “mi proyecto político”.

Ambos, Trump y AMLO, nos están advirtiendo con mucha antelación: si pierden, habrá una ruptura del orden constitucional en ambos países. Si pierden la elección será porque hubo fraude electoral. Pero, si ganan, será porque sus pueblos son sabios y valientes.

Los paralelismos entre Trump y AMLO no dejan de asombrar. Aparte de promover deliberadamente la polarización social como instrumento de control político, también definen sus objetos de odio como los arquetipos que la sociedad debe temer. Esos arquetipos que son los monstruos clásicos de la mitología de cada una de sus sociedades: lo que perversamente buscan es destruir y malograr el tejido social. Así, estos dos políticos se quieren colocar en el imaginario colectivo como los superhéroes que llegaron para combatir ese “mal” que habita en los rincones oscuros de la sociedad. Se presentan como agentes de limpieza étnica, ética y política de la sociedad moderna, para volver a la pureza pasada de una vida imaginaria perfecta.

Toda esa construcción mitológica engaña a sectores de la sociedad y cuenta con el reforzamiento de una cierta intelectualidad que le da sustento historiográfico, filosófico y religioso. ¿Por qué hay una capa intelectual dispuesta a jugar el papel de reforzadores de proyectos políticos de poder y corrupción, pero disfrazados de movimientos éticos y étnicos puros? Señala la presencia de sujetos concretos dispuestos a asumir el papel del consejero que, desde lo oscuro, influyen en la toma de decisiones del poderoso. Ser ese consejero es una aspiración indirecta al poder y, a veces, de riqueza. Maquiavelo describió a la perfección el rol del consejero, del que le habla al oído al poderoso, al príncipe.

Trump y AMLO reciben los consejos de sus asesores. Pero ambos se colocan por encima de cualquier personaje o recomendación porque se consideran sujetos superiores y más dotados que cualquier pretenso asesor. Su fuerza, si así se le puede estimar, se deriva de una investidura mágica que les permite entender y expresar los arquetipos que más aterrorizan a los seres cotidianos de una sociedad. Ambos promueven con gran agilidad y facilidad los temores más profundos de la sociedad. Es por esa razón que, en realidad, desprecian precisamente a las personas que más les expresan su adoración. Reciben esa genuflexión como un tributo a su genialidad personal.

A quienes estos líderes más usan, y también más desprecian es precisamente a esos intelectuales que se esfuerzan por explicar y exaltar sus supuestas virtudes. Los desprecian aún más porque entienden la subordinación abnegada del pueblo, ¿pero cómo explicar la de los supuestos inteligentes?

Trump y AMLO cuentan con apoyos intelectuales, financieros y armados que los acompañan en su camino para arribar hasta las últimas puertas del orden constitucional, con la intención de derribarlas. Ambos han actuado activamente en contra del orden constitucional de sus países. Ambos son un peligro para las naciones porque caminan con paso firme hacia su destrucción. Y ambos son declarados admiradores de Vladimir Putin, ese gobernante que acaba de ganar su quinta reelección.

Es imposible saber si existe una comunicación directa entre Trump y AMLO para coordinar sus acciones y futuros pasos. Pero lo cierto es que ambos han sonado, al mismo tiempo, la corneta ordenando el ataque de sus huestes en contra del orden constitucional. (Ricardo Pascoe Pierce, Excélsior, Comunidad, p. 22)

El Informe Oppenheimer / La dudosa felicidad de los mexicanos

A menos de tres meses para las elecciones del 2 de junio en México, el Presidente populista Andrés Manuel López Obrador afirmó recientemente que “la gente está feliz, feliz, feliz” en su país. ¿En serio? Yo tengo serias dudas.

A juzgar por la cantidad de mexicanos que están intentando huir de su nación y cruzar la frontera hacia Estados Unidos, pareciera que México dista mucho de ser un paraíso.

El número de mexicanos que cruzan la frontera sin documentos de migración ha aumentado significativamente en los últimos cuatro años, después de casi una década de haber bajado gradualmente, según datos oficiales de Estados Unidos.

Esa es una preocupación clave para muchos estadounidenses, según muestran las encuestas.

La ola de indocumentados de México, Venezuela, Cuba y otros países es la principal preocupación de los votantes para las elecciones de noviembre en Estados Unidos, en parte por las falsas afirmaciones del ex Presidente Donald Trump de que los indocumentados estarían causando un aumento de los homicidios en Estados Unidos.

En una conferencia de prensa del 4 de marzo, López Obrador citó un informe del 29 de enero del instituto nacional de estadísticas INEGI para afirmar que los mexicanos son más felices que nunca desde que la agencia mexicana comenzó a medir la satisfacción con la vida en 2015.

Sin embargo, mediciones internacionales como el Reporte Mundial de la Felicidad señalan que los mexicanos son igual o menos felices que cuando López Obrador asumió el poder en 2018.

Según el ranking del Reporte Mundial de la Felicidad de 2023, México ocupó el lugar 36 entre 137 países, por debajo del puesto 24 que había ocupado en el 2018.

El índice anual se basa en gran medida en una encuesta de Gallup en la que se pregunta a personas de todo el mundo qué tan satisfechos están con sus vidas en una escala de 0 a 10. La respuesta promedio en México el año pasado fue 6.3.

El número de detenciones de mexicanos en la frontera por parte de la patrulla fronteriza estadounidense en 2023 se ha más que duplicado desde 2018, cuando López Obrador asumió el cargo, según datos compilados por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

En diciembre, los guardias fronterizos estadounidenses arrestaron a 56 mil 236 mexicanos que intentaban cruzar la frontera, junto con 46 mil 937 venezolanos, según cifras de la patrulla fronteriza de Estados Unidos.

Además, se ha reportado un aumento de la extorsión y de las actividades del crimen organizado en México, así como un crecimiento económico mediocre en años recientes. Todo eso hace difícil creer que los mexicanos sean tan felices como dice su Presidente.

“Los carteles de la droga controlan casi la mitad del territorio de México, una cifra que podría estar subestimada”, escribió Ryan C. Berg, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en la revista Foreign Policy en septiembre.

“Siete de las 10 ciudades con mayor número de homicidios a nivel mundial per cápita se encuentran ahora en México”.

Las tasas de pobreza de México no han disminuido, en parte gracias a las remesas familiares de los migrantes que viven en Estados Unidos y otros países.

Mientras que los mexicanos recibieron 34 mil millones en remesas familiares en 2018, esa cifra se disparó a 60 mil millones en 2023, según escribió el recientemente fallecido ex Secretario de Hacienda Carlos M. Urzúa.

La descripción optimista que López Obrador hace de su país es un esfuerzo obvio para darle una mano a su candidata presidencial, la ex regente de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum.

Ella está liderando las encuestas, en buena parte gracias a la propaganda oficial para el partido oficialista Morena, enormes subsidios gubernamentales a los pobres y el uso de recursos estatales para su campaña.

Si Sheinbaum gana las elecciones y cumple su promesa de seguir al pie de la letra el populismo estatista del presidente saliente, es probable que las tasas de criminalidad sigan aumentando, la economía no despegue y la migración de mexicanos a Estados Unidos siga aumentando.

Los datos duros muestran que el Gobierno de López Obrador se ha distanciado mucho de mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 12)

Epicentro / Los migrantes “animales” de Trump

Son tiempos oscuros para los migrantes en Estados Unidos. Después de haber sido provocado por Marjorie Taylor-Green, una congresista trumpista, durante su informe de gobierno, Joe Biden se refirió a los inmigrantes indocumentados como “ilegales”, rompiendo un tabú discursivo del partido demócrata. No es casualidad. Los inmigrantes en Estados Unidos se han vuelto el objetivo de una campaña de descalificación e injuria prácticamente sin precedentes. Nadie ha hecho más que Donald Trump por ensuciar la reputación de la comunidad inmigrante. El fin de semana, Trump dijo que algunos inmigrantes no merecían ser considerados humanos. “No son gente (…) son animales”, dijo Trump frente a una multitud en Ohio. Esto, después de que hace semanas declarara que los inmigrantes “envenenan la sangre” del país, una referencia fascista.

Conforme avanza la campaña presidencial, Trump ha vuelto a referirse a casos específicos de migrantes para sugerir una supuesta tendencia más amplia. No solo eso. Trump ha utilizado la presión migratoria en la frontera para alimentar los temores sobre lo que él y sus partidarios llaman “una invasión”. Los migrantes, ha sugerido Trump, son criminales, exconvictos o gente con problemas de salud mental. “Vienen de cárceles y vienen de prisiones y vienen de instituciones mentales y vienen de manicomios y son terroristas”, ha dicho.

Por desgracia, el discurso incendiario trumpista ha tenido eco entre la población. Según una encuesta del Centro Pew, el 57% de los estadounidenses opinan que el número creciente de migrantes que tratan de entrar a Estados Unidos ha derivado en un incremento en la violencia.

La retórica política echa leña al fuego, pero lo hace sin respeto alguno por los hechos. Lo cierto es que no hay datos que confirmen la alarma trumpista. Mucho menos para justificar el temor de que la presencia de la comunidad inmigrante –y ni siquiera la indocumentada o de reciente ingreso– provocan un incremento en la criminalidad.

Por el contrario.

La evidencia indica que los inmigrantes, incluidos los indocumentados, no contribuyen a aumentar los índices de delincuencia. Así lo resume el Consejo Americano de Inmigración.  “Desde hace más de un siglo, múltiples estudios afirman que los inmigrantes son menos propensos a cometer delitos graves o a ser encarcelados que la población nativa”, explica. “Además, los altos niveles de inmigración tienden a corresponderse con índices más bajos de delitos violentos y contra la propiedad”.

Los estudios, en efecto, son numerosos. En el 2020, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences revela que los inmigrantes indocumentados presentan índices más bajos de delitos violentos en comparación tanto con los ciudadanos nacidos en Estados Unidos como con los inmigrantes legales.

En un artículo reciente, el Washington Post refiere al trabajo de los criminólogos Graham Ousey y Charis Kubrin, autores de “Immigration and Crime: Haciendo balance”, quizá el libro definitivo sobre la migración y el crimen en Estados Unidos. El libro analiza “más de dos décadas de investigación sobre inmigración y delincuencia”. La conclusión no podría ser más reveladora. De acuerdo con el Post, Ousey y Kubrin encontraron “que las preocupaciones de larga data sobre la inmigración como fuente importante de delincuencia son infundadas”. El análisis va más allá: “De hecho, las comunidades con más inmigración tienden a tener menos delincuencia, especialmente delitos violentos como el homicidio”.

¿El broche de oro? Una triste ironía: los datos sobre la importancia capital de los inmigrantes en la economía estadounidense. Los datos de la propia Oficina de Presupuesto del Congreso revelan que el aumento de la inmigración deriva en una mayor demanda y mano de obra que fortalecerá la economía estadounidense con una inyección impresionante de alrededor de 7 billones de dólares en los próximos diez años.

Así las cosas: los “animales” criminales de Trump respetan más la ley que los estadounidenses nativos. Y no solo eso. Son pilar de la economía del país.

No que algo de esto importe al energúmeno que alimenta la política del agravio. A Trump lo que le importa es el rédito del miedo. El resto –es decir, la realidad– son migajas que sacudirse. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A13)

Duda Razonable / El enorme peligro de Trump recargado

Hace unas semanas se discutió intensamente en Estados Unidos el estado mental del presidente Joseph Biden después de que el Congreso recibiera un reporte que lo señalaba como falto de memoria y con reacciones de una persona de edad avanzada.

Como es lógico, están en campaña electoral, los demócratas voltearon a ver a Trump y señalaron todos sus errores, mentiras y tropiezos en discursos.

En ese debate sobre capacidades mentales de los dos candidatos que tienen 77 y 81 años se pierde de vista un factor que, como pocas veces, este fin de semana Donald Trump demostró: la ira y el rencor como el gran factor de todas sus actuaciones.

Como siempre, habló de los migrantes. Volvió a repetir la mentira de que los países centroamericanos están vaciando sus cárceles y mandando a los criminales a la frontera mexicana para invadir su país. Dijo que esos imaginados criminales enviados en la frontera eran seres peligrosos y en algún momento los llamó animales.

Anthony D. Romero, director general de ACLU, la más importante organización defensora de derechos humanos en Estados Unidos le dijo a The Atlantic: “Nuestras mayores preocupaciones tienen que ver con las áreas en las que Donald Trump ya tiene un historial. Claramente, esperamos que redoble sus esfuerzos en el tema de la inmigración. Podemos esperar una militarización de la frontera, la prohibición de tránsito de terceros países, el cierre del asilo. Esta vez, es probable que cumpla su promesa de crear una fuerza de deportación y promulgar deportaciones en todo el país. Así que la inmigración estará al frente y al centro de su presidencia”.

La crisis que algo así desataría en México es difícil de imaginar.

Pero no es lo único. Trump habló de la inversión en manufactura automotriz que China está haciendo en México y como estos automóviles, según él, están invadiendo Estados Unidos.

Advirtió que no permitirá que esto suceda y que está dispuesto a aplicar una tarifa de cien por ciento a estos automóviles. Fue en ese contexto que afirmó que “ahora, si no me eligen, va a ser un baño de sangre para todos, eso va a ser lo de menos. Va a ser un baño de sangre para el país”.

Recordemos que el tratado comercial de América del Norte está sujeto a revisión en un par de años.

Con estas intenciones, y no hay por qué no creerle a este hombre, las consecuencias serían terribles para la economía mexicana. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

El horror de las guerras y las amenazas de Trump

El conflicto entre Israel y el grupo terrorista Hamás no cesa. A pesar de la propuesta de un “alto al fuego” en Gaza y de que el gobierno norteamericano ha expresado “un cauteloso optimismo”, pues lo planteado por Hamás se encuentra en los límites de lo posible, lo cierto es que el nivel de violencia perpetrada por el grupo terrorista hace difícil que el Estado de Israel haga importantes concesiones.

Por otro lado, la ilegítima invasión de Rusia a Ucrania continúa y las tensiones crecen. El primer ministro francés ha expresado que, ante ese conflicto, todas las opciones son posibles, pues el objetivo que debe tener la OTAN es claro: Rusia no puede ganar.

En este contexto, las declaraciones hechas por Donald Trump el pasado fin de semana cobran una relevancia singular. En su discurso en Dayton, Ohio, pronunció varias frases muy graves que, en el marco de la democracia norteamericana, deberían ser condenadas.

En primer lugar, una de las frases que alertó a muchas personas fue la de que, de no resultar electo, habría un auténtico baño de sangre. Y si bien la frase fue dicha en el contexto de sus ideas respecto del comercio mundial y el daño que le hace supuestamente a los trabajadores americanos, la idea de un baño de sangre en un país como aquél que constantemente enfrenta masacres, y que vivió el asalto al Capitolio para impedir la transición de gobierno, cobra un cariz seriamente preocupante.

Pero no sólo eso. Respecto del fenómeno migratorio prometió que, de llegar a la Presidencia de EU se daría la mayor deportación en la historia de personas inmigrantes que se encuentren en situación irregular.

Peor aún, al abundar sobre el tema, Trump se atrevió a decir: “No sé si llamarlos personas. En mi opinión, en algunos casos no son personas… Dicen: tienen que votar en contra de eso, porque eso no habla de humanidad, pero he visto esa humanidad y éstas son malas personas. Son animales y tenemos qué detenerlos”.

Decir que cualquier persona es un animal rebasa todo límite de la violencia verbal en el ámbito de la política. Más aún cuando se aspira a llegar a la Presidencia del país más poderoso del mundo, porque si es capaz de pensar que otros seres humanos pueden ser vistos y tratados como animales, podríamos estar en la ruta de una nueva forma de poder que, investido de democracia, esté abiertamente decidido a ir en contra de los derechos humanos y de desarrollar prácticas y políticas abiertamente racistas y xenófobas.

Para México esas declaraciones son de la mayor relevancia y preocupa que, hasta el momento de escribir estas líneas, ni el Presidente de la República ni las candidatas y candidato a la titularidad del Ejecutivo federal habían fijado ninguna postura respecto de lo dicho por el señor Trump.

La cuestión es fundamental porque no se puede permitir que se les llame animales a nuestras y nuestros connacionales y, en general, a ninguna persona. Y menos aún permanecer en silencio frente a la amenaza abierta de iniciar un proceso de deportación masiva histórica.

Está, además, la otra cuestión crucial para el desarrollo de nuestro país: Donald Trump ha fijado claramente una vez más que no comparte la visión de un mundo de economías abiertas; y que tampoco cree en el multilateralismo. Es un político que cree firmemente en la fuerza y en la amenaza como instrumento de imposición de sus estrategias, y eso va totalmente en contra de los principios de política exterior de nuestra nación.

Las amenazas de Trump son serias y así hay que tomarlas. Faltan ya muy pocos meses para que se lleve a cabo la elección presidencial en EU y es preciso tener una estrategia clara, porque seguimos siendo dependientes de su economía y de las decisiones políticas que se toman allá. (Mario Luis Fuentes, Excélsior, Nacional, p. 8)

Astillero

Astillas

A LA HORA de cerrar esta columna aún no terminaba el debate entre candidatos a gobernar la Ciudad de México. Clara Brugada mantenía la postura propositiva correspondiente a la delantera que lleva en encuestas de opinión, pero no eludió confrontar al panista Santiago Taboada por machismo, incumplimientos en el gobierno y por el cártel inmobiliario. Chertorivski, de MC, se esforzaba, con palomitas, en ser agregado a la contienda ya centrada en la morenista y el panista…

Por la mañana hubo debate entre candidatos a gobernar Jalisco. Poca sustancia. Guerra cruzada de descalificaciones. A la ahora morenista Claudia Delgadillo le recordaron su larga carrera priísta y su relación con un financiero que hizo fraude en el estado. A Pablo Lemus, de MC, le mencionaron las diversas acusaciones judiciales en su contra y críticas a su gestión como presidente municipal. La priísta Laura Haro sobrellevó su condición marginal…

Y, mientras Donald Trump ha dicho de los migrantes: “En algunos casos, en mi opinión, no son personas. Pero no se me permite decir eso porque la izquierda radical dice que es algo terrible. Dicen, ‘tienes que votar en contra de él porque, ¿escuchaste lo que dijo sobre la humanidad?’ He visto a la humanidad y estos son malos, son animales, ¿vale? Y tenemos que detenerlo”, ¡hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

Desde el otro lado

LO IMPRESCINDIBLE DE que en las campañas se hable de una reforma fiscal se convierte en algo trivial en los momentos en que Trump, con su retórica cada vez más incendiaria y peligrosa, amenaza con un baño de sangre si no es electo presidente, y consistente con su profundo racismo, se refiere a los migrantes como “no humanos”. No sorprende que sus súbditos republicanos justifiquen sus despropósitos, pero sí que, a pesar del grave peligro que representaría su retorno a la presidencia para Estados Unidos y el mundo entero, aún cuente, según las encuestas, con el respaldo de tantas personas. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 11)

Pepe Grillo

Trump cada vez más bajo

Cuando algún optimista distraído pensaba que Donald Trump no podía caer más bajo, irrumpe Donald y muestra que chapotea en la ignominia.

El virtual candidato presidencial del Partido Republicano muestra al mundo que la crisis de liderazgo de Estados Unidos es de pena ajena.

Trump declaró que no considera que los migrantes sean personas, lo que debe generar alguna reacción en México porque millones de compatriotas son migrantes en Estados Unidos. Trabajan duro, mandan remesas y ayudan a la prosperidad de un país que genera frutos podridos como Trump.

Donald no solo se ensaña con los migrantes, también amagó a sus propios compatriotas al decir que si no gana la elección se registrará un baño de sangre en su país. En increíble que le permitan competir. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

Veranda / Xóchitl presenta acciones para fortalecer al turismo

Xóchitl Gálvez, candidata presidencial de Fuerza y Corazón por México, presentó en Cancún 10 acciones para fortalecer el turismo. Ella y su equipo, que turísticamente encabeza Bettyna Benítez, son quienes más reconocen la importancia de esta actividad entre los contendientes para encabezar el Ejecutivo federal los próximos seis años.

Su gran reto es levantar el entusiasmo y darle vuelta al derrotismo de quienes piensan que, haga lo que haga, Claudia Sheinbaum, la candidata de Morena, ganará las elecciones.

La propuesta de Gálvez se puede resumir en una frase: recuperar para el turismo lo que el régimen del presidente Andrés Manuel López Obrador destruyó.

Los 10 puntos son: que el turismo mejore la calidad de vida de los mexicanos; crear un nuevo organismo de promoción turística; fortalecer el Fonatur, responsabilizar a este organismo del rescate y renovación de Acapulco y relanzar los Pueblos Mágicos.

También crear programas de ordenamiento sostenible por destino turístico con visión a 2050, crear un índice de competitividad turística por estado, abrir un buró nacional de convenciones para captar eventos internacionales, promoción y consolidación de la Marca México y crear una red de acompañamiento empresarial para pymes.

La mayoría de ellas son acciones de gobierno que funcionaron en el pasado y que contribuyeron a que México sea una potencia turística.

Aunque se extrañan ideas nuevas y poderosas; por ejemplo, cómo actuarían ante esa revolución tecnológica que se acerca vía la inteligencia artificial y que lo mismo generará oportunidades que obligará al cierre de empleos que están dejando de ser productivos. El turismo es uno de los sectores que está siendo fuertemente impactado por esta nueva tecnología.

O bien, cómo establecer una política migratoria y de visados, que aliente y no frene al turismo, como ha sucedido en los últimos años. pero siempre es bienvenida una propuesta seria, que contrasta con el desprecio que la señora Sheinbaum ha mostrado hacia un sector que directamente representa casi 9% de la economía. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 4)

Cartones

La democracia amenazada

DEmocracia

(Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)

Radical

RAdical

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 8)

Trumpismo

Trumpismo

(Fer, El Universal, Opinión, p. A19)