¿QUÉ PASA EN EL INM BAJA CALIFORNIA?
Así que el Instituto Nacional de Migración informó ayer que separó a dos agentes migratorios que estaban adscritos a la oficina de representación en Baja California, a cargo de David Pérez Tejada. Y no sólo eso, sino que también confirmó que sobre los primeros pesa una carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República. Las capturas se realizaron en un cateo federal el 29 de febrero en el que, según se informó, fueron hallados más de un millón de pesos en efectivo y cartuchos de arma de fuego. Además de otros objetos que abrieron sospechas sobre si los empleados de Pérez Tejada estarían detrás de acciones ilegales relacionadas con migrantes. Sin embargo, algo pasó y fueron dejados en libertad, situación que inconformó hasta a autoridades estatales. Había corrido la versión de que retornaron a sus funciones, y se ha sumado el dato de que siguen separados de sus cargos. Así que atentos. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Desde Baja California, nos platican que el delegado del Instituto Nacional de Migración (INM), David Pérez Tejada, “está bajo la lupa” y no por cualquier cosa. Nos relatan que en febrero pasado la Fiscalía General de la República (FGR) detuvo al encargado de la estación migratoria en Tijuana, Marte Antonio Camacho Solano, un subalterno de don David, a quien se le encontraron 2 millones de pesos, cartuchos de armas de fuego, así como una libreta donde se llevaban relaciones de pagos para traficar a personas, pero un juez federal ordenó su liberación debido a que la FGR falló en el protocolo de detención, aunque eso no exime de que don David tenga que dar explicaciones en la Secretaría de Gobernación. ¡Vaya escándalo! (Kiosko, El Universal, Estados, p. A15)
Chicago.- Se estima que en esta ciudad viven cerca de millón y medio de mexicanos, incluyendo los suburbios.
La presencia nacional es palpable. No solamente tiene que ver con la influencia en aspectos que son motivo sistemático de referencia como la comida, también se aprecia en el trabajo en todos los órdenes y en el desarrollo de la ciudad.
Platicando con muchos de ellos nos cuentan una gran cantidad de historias que merecen toda nuestra atención. Ponen por delante el nacionalismo de una manera vehemente, “podremos llevar mucho tiempo viviendo en EU, pero nuestra alma nunca deja de ser mexicana”.
Esto podrá ser casi parte de una canción, pero en el fondo es un sentimiento bajo el cual viven su cotidianeidad. Muchos quisieran regresar, pero entre que se van acostumbrando a vivir en Chicago, con todo y el inclemente frío, y que no tienen expectativas laborales como para regresar, optan por entender que su vida cambió y que forman parte de una generación que es al mismo tiempo estadounidense y mexicana.
Vivir en Chicago es atractivo, pero es también un lugar cargado de altas dosis de racismo, particularmente en los últimos años se ha incrementado la mano de la polarización política que se vive en el país.
El crecimiento de la ciudad va aparejado de la irrupción cada vez más influyente de los migrantes. Es una ciudad en donde prevalece la presencia mexicana y a diferencia de otras ciudades en donde hay una gran cantidad de migrantes de otras nacionalidades, Washington es ejemplo del crecimiento cada vez más mayor de la comunidad salvadoreña, en Chicago las cosas son claramente de otra índole.
Los migrantes mexicanos son de diferentes estados, prevalecen los y las de Jalisco, pero en general, hay una diversificación que llega a sorprender. Hay una gran cantidad de migrantes capitalinos que vinieron a buscar trabajo y que han logrado en un buen número de casos conseguir empleo llegando a traer a la ciudad a sus familias.
Hemos podido platicar con varios de ellos que en algunos casos son profesionistas egresados de instituciones como la UNAM y el IPN. Han logrado desarrollar su profesión y son reconocidos por su capacidad y preparación. Nos dicen con cierta nostalgia que les gustaría regresar, pero no encuentran razones laborales para hacerlo a lo que se suma el temor por la inseguridad.
Lo que viene a ser una especie de constante es que los migrantes tienen la idea, con cierta razón, que en México no se les valora en función de lo que ellos hacen y el respeto que se han ganado, “para los gobiernos lo que es relevante son las remesas, difícilmente piensan en nosotros de otra forma”.
Sigue teniendo razón el siempre recordado Jorge Bustamante, fundador del Colef, cuando nos decía que en México no se dan manifestaciones en favor de los migrantes, se concentra en las remesas y se ha perdido de vista el proceso por el cual pasan para conseguir un mínimo de estabilidad en EU.
El Museo Nacional del Arte Mexicano, ubicado en una zona con alta influencia mexicana, es una manifestación realmente atendible de la mexicaneidad por lo que muestra del país y por lo que los migrantes han construido para prevalecer y estar en todos los niveles con sus orígenes. Se ha ido convirtiendo desde principios de los 80 en uno de los ejes de la mexicaneidad en Chicago. Es una forma, nos dicen sus directores, “de mantener el alma mexicana”.
Le preguntamos a Carlos Tartolero, fundador del museo, sobre cómo se veía México desde Chicago. “Creo, nos dijo, aunque parezca extraño que hay una visión hasta cierto punto racista, no se dan cuenta que somos mexicanos y que somos parte de una nación de 170 millones de personas en todo el mundo”.
RESQUICIOS.
Los mexicanos tarde que temprano serán la primera minoría en Chicago. El español se habla en casi toda la ciudad, la comida es un factor presente por todos lados, las manifestaciones artísticas son cada vez más reconocidas; EU ya no puede concebirse sin la mexicaneidad. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)
Hace un par de días, el tribunal supremo de Estados Unidos, con 6 votos contra 3, aprobó la entrada en vigor de la Ley Antiinmigrante firmada por el gobernador de Texas, Greg Abbott, el 18 de diciembre pasado. Sin embargo, horas más tarde, un tribunal federal de apelaciones volvió a bloquearla, en tanto continúe el juicio en los tribunales federales.
La polémica ley prevé la detención y eventual deportación de migrantes por parte de autoridades locales, sin precisar con claridad la manera en la que va a operar y sin contemplar ningún tipo de capacitación en la materia. No queda claro, por ejemplo, cuáles serán los criterios para sustentar la “sospecha razonable” de que una persona haya cruzado de forma indocumentada la frontera, lo que aumenta el riesgo de arrestos a partir del perfil racial, en un estado en el que 40% de la población es latina. Desde el momento de su publicación, la Ley SB4 fue impugnada por diversos actores, entre ellos el gobierno federal de Estados Unidos al considerarla inconstitucional, pues las facultades en materia migratoria corresponden a la Federación y no a los estados.
Vale la pena recordar que, durante su presidencia, Donald Trump cumplió con su promesa de nombrar jueces conservadores. El 30% de los jueces que hoy ejercen en las cortes federales, así como tres de los nueve jueces de la Corte Suprema forman parte de estos nombramientos. De ahí que la mayoría conservadora haya votado a favor de esta ley; sin embargo, al margen de su ideología, la decisión del máximo tribunal de EU de implementar la ley antiinmigrante sorprende por al menos dos motivos: el primero, que los precedentes en casos similares han siempre sostenido la tesis de que la política migratoria del país corresponde a la Federación y no a los estados. Un argumento de peso en este sentido es que el tema migratorio afecta las relaciones entre EU y otros países, repercutiendo directamente en sus relaciones diplomáticas, comerciales y en la economía nacional. El segundo, que la Ley SB4 prevé la deportación no sólo de mexicanos, sino de indocumentados de otras nacionalidades a nuestro territorio. Esto no sólo es inconstitucional, sino que viola el deber de respetar la independencia y soberanía de nuestro país.
También llama la atención la falta de consenso de las policías locales sobre la aplicación de esta ley. Se han dividido entre aquellas que respaldan la legislación federal que antepone los derechos de las personas, como es el caso de la policía de Dallas; y aquellas que ven la Ley SB4 como un sustento legal válido para detener a cualquier individuo que pueda encontrarse de forma ilegal en el territorio estadounidense, como es el caso de instituciones policiacas de algunos condados en San Antonio. Lo único claro es que este conflicto de leyes, además de alterar la tranquilidad de la población migrante y latina, ha generado incertidumbre respecto a la operación misma de la ley y la manera en la que deben actuar los policías desplegados en el estado de Texas.
En lo que respecta a las propuestas y acciones xenófobas y erráticas del gobernador Greg Abbott, el gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la canciller Alicia Bárcena, ha manifestado de manera enfática su rechazo a cualquier medida antiinmigrante que permita a autoridades locales de EU detener o retornar a nacionales o extranjeros a nuestro territorio, así como en su momento lo hizo con el tema de las boyas en el río Bravo.
Mientras el tema migratorio genera cada vez mayor polémica y disputas entre republicanos y demócratas en los prolegómenos de las elecciones en EU, en México existe la necesidad, cada vez más urgente, de que el tema migrante se aborde desde una perspectiva mucho más integral e inteligente. Tenemos que estar preparados para el posible regreso de Trump. La mirada regional de la política migratoria mexicana requiere de la cooperación renovada de los gobiernos de países expulsores y del gobierno estadounidense. Esperemos que el clima de xenofobia, racismo y polarización que ha generado la contienda electoral en EU termine pronto. Mientras esto suceda, estaremos expuestos a la posibilidad de otros reveses judiciales que confieran vigencia a la SB4 o a cualquier otro mecanismo que viole los derechos humanos de personas en movilidad. (Eunice Rendón, El Universal, Mundo, p. A16)
La entrada en vigor de la polémica ley SB4, en Texas, desató alarmas y generó profundo rechazo en México y diversos sectores de la sociedad estadounidense. Esta medida, respaldada por la mayoría conservadora en el Tribunal Supremo de la nación vecina, representa un duro golpe para los derechos humanos de las personas migrantes.
El presidente Andrés Manuel López Obrador no dudó en calificar a la SB4 como una normativa inhumana y contraria a los principios más elementales de los derechos humanos. Incluso México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, expresó su reprobación, enfatizando el carácter discriminatorio de la ley y la grave afectación que supone para las familias.
Es importante entender que la migración no es un fenómeno aislado, sino una realidad inherente a la condición humana. En un contexto donde las migraciones son cada vez más frecuentes y complejas, la respuesta de los Estados debe ser buscar soluciones integrales y justas, no criminalizar y castigar a las personas en situación migratoria irregular.
La SB4 no sólo impone severas penas de hasta 20 años de prisión a quienes ingresen de manera irregular al estado de Texas, sino que también otorga poderes excesivos a las agencias de seguridad locales para solicitar documentos migratorios a cualquier persona sospechosa de ser migrante. Esta medida, además de ser profundamente discriminatoria, atenta contra los principios fundamentales de la convivencia pacífica y la garantía de los derechos humanos.
Resulta preocupante que en un año electoral en Estados Unidos la migración se convierta una vez más en un tema utilizado como arma política. La SB4 es producto de una agenda antiinmigrante impulsada desde los más altos niveles del poder, cuyas consecuencias recaen directamente sobre las personas más vulnerables y desprotegidas.
El fenómeno multifacético de la migración responde a diversas causas y afecta a millones de personas en todo el mundo. Criminalizarla y castigarla es ineficaz, pero también hondamente injusto y contrario a los principios de solidaridad y respeto mutuo que deben regir a nuestras sociedades.
En lugar de adoptar medidas represivas y punitivas, los Estados tienen que trabajar de manera conjunta para abordar las causas estructurales de la migración y promover una política migratoria basada en los derechos humanos, la dignidad y la justicia social. Es fundamental reconocer la contribución de las personas migrantes al desarrollo económico, social y cultural de nuestras comunidades, y garantizar su plena integración y participación en la vida pública.
La SB4 es un claro ejemplo de cómo la política migratoria puede ser utilizada como instrumento de división y exclusión, y no soluciona el problema migratorio, sino que se convierte en parte del problema. Es hora de dejar de criminalizar la migración y buscar soluciones verdaderamente humanas y justas para todas y todos. (Ricardo Monreal Ávila, 24 Horas, Online)
El presidente, Andrés Manuel López Obrador, advirtió que de entrar en vigor la Ley antiinmigrante SB4 de Texas, el gobierno mexicano no aceptará deportaciones del gobernador Greg Abbott. El presidente López Obrador, sin dar mayores detalles de las acciones que pondrá en marcha México en la materia, señaló que no se quedará cruzado de brazos.
No queremos adelantar lo que podríamos hacer en caso de que quieran en Texas, el gobernador y todos estos antiinmigrantes, antimexicanos, hacer, si pretendieran deportar, por ejemplo, que no les corresponde, nosotros no aceptaríamos deportaciones, de una vez lo adelanto, del gobierno de Texas. Nosotros no nos vamos a quedar con los brazos cruzados.
Externó su rechazo a esta ley, que dijo, contraviene no solo el derecho internacional sino también la Biblia. Desde luego estamos en contra de esta ley draconiana, completamente opuesta, contraria a los derechos humanos, una ley deshumanizada por completo, anticristiana, injusta, violatoria de preceptos, de normas de la convivencia humana. No solo del derecho internacional, sino hasta violatoria de la Biblia.
Esto lo digo porque quienes aplican estas medidas injustas inhumanas, van a los templos, se les olvida que en la Biblia se habla de tratar bien al forastero y desde luego del amor al prójimo. Son algunas autoridades muy hipócritas. Asimismo, el presidente destacó que el gobierno de su homólogo, Joe Biden, está en contra de esa decisión, pues se trata de una iniciativa que compete al ámbito de política exterior.
Además, es violatorio del derecho internacional, no puede uno estar, tener una legislación que corresponde al fuero federal. Es como si el gobernador de Tamaulipas aplicara una ley en contra de los texanos que visitaran México o transitaran por Tamaulipas.
No les corresponde a los gobiernos estatales, de acuerdo a nuestra Constitución, todo lo relacionado política exterior. Pues es lo mismo, el gobierno federal de Estados Unidos está en contra de esta decisión. Será la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) la instancia que fije una respuesta diplomática y en forma.
RICARDO MONREAL; SENADO ANALIZA ENVIAR NOTA DIPLOMÁTICA POR “LEY SB4”
El coordinador parlamentario de Morena Ricardo Monreal, afirma que la Ley SB4 de Texas, que fue suspendida por la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito en Estados Unidos, es un grave precedente de la peor y más rancia política migratoria que se ha querido implementar, pues criminaliza a quienes ingresen a ese país de manera irregular y permite que se puede detener y expulsar a cualquier persona sólo por su apariencia.
Así lo consideró el presidente de la Junta de Coordinación Política, quien agregó que el Senado debe enviar una nota diplomática a su homólogo norteamericano para expresar nuestra protesta, reprobación, repudio y posición frente a este tipo de leyes, que no ayudan a atender el problema tan delicado de la migración. Dijo que se trata de una Ley a la que se puede calificar, sin ninguna restricción, titubeo, ni duda; xenofóbica, racista y discriminatoria, ya que jueces estatales pueden ordenar la deportación de migrantes.
Además, reveló que el Senado prepara un pronunciamiento, con el consenso de todas las Fracciones Parlamentarias. El legislador consideró que el Gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, ha reaccionado con dignidad, al manifestar que no aceptará ninguna deportación de esa naturaleza. Monreal advirtió que este tipo de propuestas son producto del proceso electoral en la Unión Americana.
Esta medida, que el gobernador de Texas planteó, que aprobó su congreso local y avaló la Corte Suprema no es sino otra más de las medidas de represión o presión contra el Gobierno mexicano, en una época electoral, es una estrategia electorera en la que México sale perdiendo siempre frente a ver quién es más radical y antiinmigrante en aquel país. Por ello, el legislador reconoció que éste será un tema recurrente cada que haya elecciones en ese país.
Nosotros estamos convencidos de que el Gobierno mexicano actuará con firmeza y con una actitud nacionalista de defensa a la soberanía. Recordó que el presidente Andrés Manuel López Obrador siempre ha destacado su defensa de la soberanía y esta no será la excepción, y el Senado de la República, o la mayoría del Senado, lo acompañará en las decisiones que tome en torno a la política internacional.
CLAUDIA SHEINBAUM: NO PERMITIRE UNA RELACIÓN DE SOMETIMIENTO CON EU
Claudia Sheinbaum Pardo, candidata presidencial de Morena-PT-PVEM, advirtió que defenderá una relación de iguales y no de sometimiento con Estados Unidos, al tiempo que celebró la suspensión de la Ley SB4. En Nuevo Laredo, Tamaulipas, sostuvo que defenderá una relación de iguales con el vecino país del norte. Aquí les decimos a los del otro lado de la frontera, a Estados Unidos, a su gobierno, quien vaya a quedar en su elección, nosotros siempre vamos a defender una relación de iguales, nunca de sometimiento a los Estados Unidos, y en la defensa de las mexicanas y de los mexicanos del otro lado de la frontera.
Siempre vamos a decir que es mejor construir puentes que muros y que es mejor la cooperación para el desarrollo, que es la manera de seguir trabajando y en todo caso de disminuir la migración, que haya empleo, que haya desarrollo en los lugares en donde no lo hay y por eso tienen que emigrar. Claudia Sheinbaum celebró que, de momento, fue frenada la Ley SB4, la cual permite detener a cualquier persona solo por ser sospechosa de ser indocumentada. Por fortuna se suspendió nuevamente esta Ley de Texas que había aprobado ya la Suprema Corte en Estados Unidos, que no sé si la conocen, que casi permitía que cualquier policía parara una persona por su aspecto, para pedirle su documentación y su deportación.
Vine a comprometerme con el pueblo de Nuevo Laredo, para apoyarles a salir adelante con la ampliación de puentes fronterizos, con el Tren México-San Luis Potosí-Monterrey-Nuevo Laredo, con proyectos de agua, de seguridad. Vamos a trabajar coordinadamente con todos los niveles de Gobierno. Acompañada de diversos candidatos de Morena y aliados al Congreso de la Unión, entre ellos el ex priista y ex gobernador de la entidad, Eugenio Hernández, la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México destacó las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, y consideró que el vecino país no podría vivir sin los productos nacionales que se exportan.
Aquí lo decimos porque estamos en la frontera, con Estados Unidos buenas relaciones, relaciones de respeto, esta es la frontera más importante, aquí pasan 15 mil tracto camiones diariamente. Pero aquí, aquí se demuestra todos los días lo que significa la relación comercial con Estados Unidos y México, qué es importantísima, Estados Unidos no podría ya vivir sin lo que exportamos en nuestro país, somos el primer socio comercial. (Jesús Héctor Muñoz Escobar, 24 Horas, Online)
Está en algunos cines y es una belleza de película, al mismo tiempo que representa también un retrato de la terrible migración de niños no acompañados. Es difícil creer que un filme haya podido conciliar fotografía de paisaje y crónica de la violencia del crimen organizado, poesía sublime y tragedia humana. Quizá por este logro es que el largometraje fue aplaudido de pie durante 12 minutos en el Festival de Venecia. Cuando uno lo ve, sale de la sala más sabio y dotado de fuerza interior.
La película, dirigida por Matteo Garone, cuenta la historia de dos adolescentes senegaleses que buscan ir a Europa. El protagonista quiere convertirse en músico famoso en el viejo mundo. También se menciona, como motivación, que el techo de su casa “se está cayendo”. Aunque no lo dice el filme, he estudiado que el cambio climático ha mermado los bancos de peces en las costas de Senegal y ya ha expulsado por ese motivo a una proporción de su población.
Extraordinarias escenas de Senegal, Mali y Níger alimentan los sentidos del espectador antes de enfrentarlo a una realidad ya conocida por los mexicanos: la brutalidad de la corrupción de las autoridades migratorias y policiacas en el tercer mundo, seguida de la violencia extrema a manos del crimen organizado. En África, como en México, muchos migrantes son secuestrados y sus familias extorsionadas con llamadas telefónicas que exigen rescates. Vemos en pantalla gigante los métodos criminales de la mafia de Libia y sus conexiones con caciques locales (igual que pasa en Michoacán o Tamaulipas).
Por suerte, como pasa también en México, la resistencia de muchos migrantes supera obstáculos impensables. Los niños senegaleses u hondureños se hacen hombres en estos viajes. Acaban asumiendo responsabilidades no sólo de adultos, sino propias de iglesias y gobiernos: reconfortar espiritualmente a los demás, cuidarse en la enfermedad, salvarse la vida cuando los asesinos han lanzado un ultimátum.
Esta película italiana (país donde gobierna la extrema derecha, es decir, país necesitado de verla) es una oportunidad de viajar al continente donde la música es un hábito del cuerpo, donde la civilización industrial no ha arrasado todavía con el entorno natural ni con los mercados tradicionales. Es un chance de enterarse de la odisea que viven los menores migrantes no acompañados, allá pero también acá. Haitianos que se quedan en México mientras alguno de sus padres logró pasar a Estados Unidos. Hondureños que, al cumplir doce años, son enviados a la aventura para que no acaben reclutados o asesinados por las pandillas.
Hay miles de niños que viajan solos y no resulta fácil leer los abundantes estudios académicos al respecto. Yo, capitán es la mejor introducción a este tema del siglo XXI que es asunto de todos. En México hemos aprendido a desensibilizarnos al ver a niños trabajadores y a niños mendigos. Forman parte de nuestra normalidad. Pero ahora llegan los niños viajeros. Nadie tiene ganas de escuchar sermones morales, la película no lo es. Es un canto a la belleza y a la liberación. (Bernardo Bolaños; La Razón, México, p. 06)
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Los resultados de las últimas elecciones primarias en los estados de la Unión Americana, confirmaron que el presidente demócrata Joe Biden y el candidato republicano Donald Trump, serán los candidatos a las elecciones de noviembre,* como los analistas de ese país lo habían pronosticado, a pesar de que al exmandatario se le responsabilizara de promover los actos de violencia de enero de 2021, cuando se declara oficialmente su derrota.
Por cierto que aun cuando es de sobra sabido, porque él mismo lo padeciera, el excanciller Marcelo Ebrard augura que, si Trump regresa a la Casa Blanca, “México tendrá que abrocharse el cinturón porque habrá turbulencias”, aunque confía en que nuestro país podrá sortearlas. Una de ellas es la crisis migratoria y otra, su amenaza de que habría un “baño de sangre” si no gana la elección de noviembre. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 07)
No hay encuesta pública de opinión que no sitúe a la inseguridad como el principal problema de los mexicanos. Los datos y las tendencias de criminalidad confirman lo que los encuestados perciben: se agrava la violencia en el país y el crimen organizado disputa prácticamente todos los mercados ilícitos de los que se pueda extraer una ganancia, desde la trata de migrantes a la extorsión de las tienditas. La vulnerabilidad del Estado tiene una imagen despiada en la decapitación de una mujer policía en Michoacán, en la incapacidad del gobierno de Guerrero de nombrar secretarios y un fiscal que sirvan, en los asesinatos de periodistas y de candidatos. El crimen organizado sabe que se puede salir con la suya. La autoridad desorganizada baja la mirada. La sociedad se resigna.
La percepción coincide con la realidad y la realidad se explica en la debilidad de la autoridad. La inseguridad no es propaganda electoral, complot o invención opositora. Es la crisis largamente incubada de la improvisación, de la ausencia de largo plazo y, en gran medida, de la irresponsabilidad. El fracaso de una apuesta por la autopacificación de los delincuentes y la utopía de la desmovilización espontánea: no habrá balazos, pero pórtense bien; tomen la beca del bienestar y deserten del cártel. Es esa ingenuidad de creer que la política social del Estado es un sustituto perfecto del reclutamiento criminal. Algo tan simple como escoger entre dos marcas de refresco. Por el contrario, el problema es que no hay disuasivos eficaces ni segundas oportunidades. La célula criminal hace más sentido en la vida de muchos, sobre todo en los jóvenes, que el propio Estado: un sentido que no colma una beca. La puerta de la ilegalidad es muy grande para entrar, muy chiquita para salir e imposible de apartarla de la espalda.
Pero en este contexto, ¿por qué la inseguridad no es la indignación que subleva el voto? ¿Cómo se explica la disonancia entre la percepción ciudadana sobre la situación del país y la evaluación del gobierno? ¿Por qué esta larga crisis no es el centro de la competencia por fijar los raseros de la comprensión de la realidad y el curso de las políticas? ¿El detonador ético de lo que las personas esperan de su gobierno? ¿Qué explica que la inmigración sea el mayor problema político en la elección de Estados Unidos, mientras que la seguridad es un dardo sin diana en la elección presidencial mexicana?
Encuentro dos explicaciones. La narrativa de culpabilizar el pasado ha sido exitosa para sacudir responsabilidades actuales. La “guerra de Calderón”, “la corrupción del periodo neoliberal”, “la complicidad de García Luna” han sido extremadamente útiles como atajos para simplificar el problema y reducir la necesidad de formar una conciencia social compleja. Son anclajes retóricos que ponen causa y rostro para evitar las preguntas serias. Pero pareciera también que la inseguridad, las violencias, la pérdida de libertades se padecen como destino manifiesto. La suma de males que no resuelve ni resolverá la democracia. La promesa que no es creíble a base de decepciones. Esa realidad inasible a la acción política. Una elección que no entra a la boleta porque la sociedad, como sus gobiernos, se ha rendido al dominio criminal. Mejor háblame de los apoyos sociales: de la delincuencia que sufro, tú sabes y puedes hacer muy poco.
La democracia decide el sistema de valores que nos debe gobernar. Qué país queremos y debemos ser. Es consentimiento sobre lo que nos une y lo que nos protege del disenso. Por eso la democracia politiza todas las cosas. Empezando por el privilegio del Estado de imponer el orden. Politizar en su expresión clásica: convertir un problema en un asunto de debate público y, sobre todo, de decisión. Politizar la seguridad es recuperar el derecho de votar por la paz. El primer paso para arrebatar a los delincuentes nuestra soberanía. (Roberto Gil Zuarth, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 35)
La ley SB4 de Texas ha encendido un debate feroz, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, repercutiendo significativamente en la relación bilateral con México. Esta legislación, inicialmente aprobada y posteriormente cancelada, buscaba otorgar a las autoridades locales mayores facultades para cooperar con las agencias federales de inmigración, lo que generó preocupaciones sobre posibles violaciones a los derechos humanos y el perfilamiento racial. La controversia alcanzó nuevos niveles cuando figuras políticas de alto perfil, incluidos el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y las dos candidatas a la presidencia mexicana, Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, intervinieron con declaraciones públicas, destacando las tensiones y la importancia de esta ley en el contexto de las relaciones entre México y Estados Unidos.
El Presidente ha criticado abiertamente la ley, calificándola de injusta y discriminatoria hacia los mexicanos y otros migrantes latinoamericanos. Estas declaraciones resuenan con su enfoque general hacia la política exterior, donde ha buscado defender los derechos de los mexicanos en el extranjero. La postura de López Obrador refleja no sólo preocupaciones humanitarias, sino también políticas, ya que cualquier medida percibida como hostil hacia los migrantes mexicanos puede afectar las relaciones bilaterales y su propia imagen política.
Por otro lado, Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, aunque con diferentes matices políticos, han expresado su oposición a la ley SB4, destacando su potencial para vulnerar los derechos humanos de los migrantes. Sheinbaum, proveniente de una postura más cercana a la del actual gobierno, ha enfatizado en la necesidad de proteger a los migrantes como una cuestión de justicia y equidad. Gálvez, por su parte, ha utilizado su plataforma para criticar la ley desde una perspectiva de derechos humanos, enfocándose en cómo las políticas migratorias afectan las vidas de las personas a nivel personal y comunitario.
La cancelación de la ley SB4, tras una breve vigencia, ha sido vista por muchos como una victoria para los derechos humanos. Sin embargo, el hecho de que se haya considerado y aprobado, en primer lugar, subraya una tendencia preocupante en la política estadunidense hacia posturas más duras y, a menudo, punitivas en cuestiones de inmigración. Esta tendencia, no sólo afecta a quienes buscan migrar hacia Estados Unidos, sino que también tiene implicaciones políticas para aquellos en posiciones de poder en México.
En términos de las elecciones presidenciales en ambos países, la ley y las reacciones a ella subrayan cómo la inmigración sigue siendo un tema polarizador y decisivo. En Estados Unidos, la postura de un candidato sobre la inmigración puede movilizar bases electorales o alienar votantes, especialmente en estados con grandes poblaciones de inmigrantes como Texas. En México, la capacidad de un candidato o candidata para proteger los intereses de los migrantes puede ser un factor crucial para muchos votantes, particularmente aquellos con familiares viviendo en Estados Unidos.
La ley SB4 y su eventual cancelación reflejan la complejidad de la inmigración como un tema político y humanitario. Mientras las figuras políticas de ambos lados de la frontera continúan navegando por estas aguas turbulentas, la necesidad de políticas que respeten los derechos humanos y promuevan una relación bilateral constructiva nunca ha sido más clara. En última instancia, la forma en que ambos países aborden la migración repercutirá, no sólo en sus relaciones bilaterales y con el resto de América Latina, sino también en la vida de millones de personas que buscan un futuro mejor. Y eso se recogerá en las urnas de ambos lados de la frontera. (Yuriria Sierra, Excélsior, Pulso Nacional, p. 12)
La xenófoba ley con el nombre SB4, que pretende por primera vez en la historia de Estados Unidos que las leyes migratorias puedan ser aplicadas por autoridades locales y no federales, tiene a todo mundo crispado, sin saber muy bien qué hacer ni cuál podría ser el futuro.
Desde el martes que la Suprema Corte de Justicia estadunidense regresó la controversia legal, sin invalidarla, a una corte de apelaciones, la discusión legal ha seguido en varias cortes, ha estado suspendida y validada por horas y ayer mismo una corte de distrito federal en Nueva Orleans escuchó nuevos argumentos de las partes.
Ni los policías o guardias nacionales de Texas supieron qué debían hacer. Algunos jefes de policía dijeron que en sus condados simplemente no estaban preparados para aplicar la ley.
La decisión de la Suprema Corte que dejó viva la ley unas horas animó al congreso de Iowa a pasar una ley similar y a otros gobernadores a decir que nunca harían algo así.
En fin, confusión, politiquería y el asunto, por lo pronto, atrapado en el sistema judicial estadunidense.
El gobierno de México respondió con un comunicado en donde expresaba su rechazo y su preocupación, afirmando que “México reconoce la importancia de una política uniforme en materia migratoria y los esfuerzos bilaterales con ese país para que la migración de personas sea de manera segura, ordenada y con respeto a sus derechos humanos, y no se vea afectada por decisiones legislativas del orden estatal o local”.
Pero fue la línea siguiente la que ganó varias planas principales: “En ese sentido, México no aceptará, bajo ninguna circunstancia, repatriaciones por parte del estado de Texas”.
Pequeño detalle: ¿qué hará México si las repatriaciones son de mexicanos? ¿Les negará la entrada?
Es de mexicanos la más grande comunidad migrante en Texas, con y sin documentos, y sin importar el tiempo que lleven ahí, todos podrían ser sujetos a deportación.
Un dato: según información del gobierno estadunidense, entre octubre de 2023 y enero de este año, en Texas la autoridad fronteriza ha tenido 89 mil “encuentros” con mexicanos sin documentos. Poco más de 20 mil al mes. No son pocos.
Y si se repatriaran de otros países, ¿qué hará México con ellos? ¿Otro muro?
La crisis sigue y aumenta y nadie hace nada serio para contenerla. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
El periodo más largo de asilo en una embajada de México que yo conozco es de tres años y ocho meses, cuando logró salvar su vida el ex presidente argentino, Héctor Cámpora.
El ex mandatario peronista salió ileso de un atentado en su casa la noche del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y logró asilarse en la residencia de la embajada de México en Buenos Aires.
Tan largo periodo de asilo se debió a la negativa de la dictadura militar de conceder el salvoconducto, indispensable para trasladarse de la residencia al aeropuerto hasta que, gravemente enfermo de cáncer, por instrucciones del presidente José López Portillo, el secretario de la Defensa Nacional, Félix Galván López, realizó las gestiones por razones humanitarias ante sus contrapartes argentinas.
“Ya viene volando Cámpora”, escribió López Portillo el 26 de noviembre de 1979 en su autobiografía Mis tiempos. “Los argentinos nos extendieron el salvoconducto. Sin duda es el resultado de la gestión del general Galván”.
Tal parece que este récord del largo asilo diplomático de Cámpora podría ser roto por el peculiar caso del ex vicepresidente de Ecuador, Jorge David Glas Espinel, quien condenado por dos casos de corrupción se encontraba purgando las penas en su domicilio, cuando se “hospedó” en la embajada de México en Quito, mientras continúan otras investigaciones en curso, incluyendo el cohecho de Odebrecht.
Glas ingresó el domingo 17 de diciembre de 2023 a la embajada de México en Quito para manifestar su temor por su seguridad y libertad personal, pero no solicitó “asilo” sino “protección”, según el comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Este documento absurdo, seguramente elaborado por la Consultoría Jurídica, pretende solapar jurídicamente conveniencias políticas del gobierno mexicano. Trata de acomodar el derecho internacional de asilo con la protección del gobierno mexicano a un político ecuatoriano, aunque sea corrupto.
Baste recordar que el antiguo colaborador del mencionado ex vicepresidente de Ecuador, Ismael Tovar Herrera, fue contratado para trabajar en el Palacio Nacional como coordinador de contenidos digitales.
Como es público y notorio, no se concede asilo a prófugos de la justicia sino a quienes son perseguidos políticos, así que Glas fue declarado “huésped” por la SRE (figura jurídica que no existe en el derecho de asilo).
La Convención sobre Asilo Diplomático de Caracas de 1954, conocida como la Convención de Caracas, otorga el derecho del Estado asilante (México) para determinar si la persona solicitante (Glas) es perseguida “por motivos o delitos políticos”.
La SRE informó: “En caso de que Jorge Glas formalice una solicitud de asilo político, el gobierno de México la analizará detenidamente y recabará la información necesaria para proceder como corresponda, de conformidad con los tratados internacionales pertinentes de los que México y Ecuador son parte y con el derecho internacional consuetudinario en la materia”.
Así, luego de tres meses, el “huésped” sigue pensando si solicita asilo y la cancillería lo sigue esperando pacientemente.
El gobierno de México se metió en una ratonera con el caso Glas. Pues si concede el asilo estaría protegiendo a un funcionario convicto por corrupción. Y si lo rechaza por no existir motivos políticos, lo debe de entregar a las autoridades ecuatorianas.
Sin el salvoconducto del gobierno ecuatoriano, Glas no podrá salir de la embajada mexicana. A menos que se fugue o se enferme.
Mientras, nadie sabe cuántos años pasarán para conocer la fecha del check out de nuestro “huésped” en la embajada de México en Ecuador, convertida en hotel de lujo. (Afustín Gutierrez Canet, Milenio, Política, p. 13)
Difícilmente algún mexicano podría estar en contra de las palabras de nuestro señor presidente en su bíblico pronunciamiento de ayer en contra de las leyes texanas (en proceso), para perseguir y deportar, a nuestros paisanos en esas tierras –paradójicamente mexicanas hace muchos años–, de manera atrabiliaria, pero legal.
Dijo el guía nacional:
“…Bueno, nada más decir que, desde luego, estamos en contra de esta ley draconiana, completamente opuesta, contraria a los derechos humanos, una ley deshumanizada por completo, anticristiana, injusta, violatoria de preceptos, de normas de la convivencia humana, no sólo del derecho internacional, sino hasta violatoria de la Biblia.
“Y esto lo digo porque quienes aplican estas medidas injustas, inhumanas, van a los templos. Se les olvida que en la Biblia se habla de tratar bien al forastero y, desde luego, del amor al prójimo. Son algunas autoridades muy hipócritas, toman protesta con la Biblia…”
Eso es una verdad de a kilo digna del respaldo colectivo sin cortapisas.
Pero otras partes de la perorata presidencial no son tan simples ni dignas de apoyo. Es más, suenan también muy anticristianas. Como estas:
“…Y no queremos adelantar lo que podríamos hacer en caso de que quieran en Texas, el gobernador y todos estos antiinmigrantes, antimexicanos, hacer si pretendieran deportar, por ejemplo, que no les corresponde. Nosotros no aceptaríamos deportaciones, de una vez lo adelanto, del gobierno de Texas y no nos vamos a quedar con los brazos cruzados. Esa es la respuesta, pero con más conocimiento del Derecho Internacional, con más diplomacia, va a haber una respuesta de la Secretaría de Relaciones Exteriores”.
Pues Relaciones Exteriores podrá decir cualquier cosa pero si por sus pistolas el gobierno tejano empuja a los mexicanos por el puente, ¿México los va a rechazar en su propia tierra? ¿Y la parábola del Hijo Pródigo?
Si el presidente exige, con resonancias bíblicas, con inspiración cristiana, la aceptación del forastero, ¿cómo entonces rechazaría a los deportados?
Pero ese es un asunto de larga atención.
Mientras tanto ayer, con toda la plana mayor de los cobradores de impuestos en el país, el presidente nos dio a conocer –angelicalmente–, la situación del litigio de Ricardo Salinas Pliego contra los publicanos (así se llamaba en la biblia a los recaudadores del impuesto romano).
Según las cuentas el empresario rejego (dijo un señor cuyo apellido Dagnino, en romano se pronuncia “Dañino”) le debe a las arcas nacionales 63 mil millones de pesos. Diez mil, de ellos se deben a créditos fiscales durante este gobierno, el cual los dejó acumular, pues pasó casi el sexenio para cobrar tan sonoro y mañanero estilo arcangélico.
“…Durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador el SAT ha emitido créditos fiscales por 10 mil millones de pesos, teniendo un adeudo de 63 mil millones de pesos. Eso es lo que tenemos al día de hoy…”
Cuando uno escucha semejantes cifras y sobre todo la “quita” sugerida por el presidente (8 mil millones) y rechazada por el moroso millonario quien usa como escudo su pantalla de televisión, se siente insecto vil porque le andan pisando los talones tras las cuentas alegres de una vieja tenencia.
Pero el rechazo de Salinas al “enjuague” (como se le llamaron en la mañanera) fue agua de mayo para nuestro líder quien de paso nos reveló la existencia de un ángel presidencial.
No lo imagino en nocturna oración diciendo, “…angelito de mi guarda, dulce compañía…”, pero esto dijo:
“…cuando él manda a decir que no quiere, yo digo:
“Pues Dios existe, sí; me protege mi ángel de la guarda.
“Porque imagínense si acepta, Álvaro (puso como ejemplo) podía imaginar cualquier cosa; pero a él le generaría dudas, pero a mis adversarios, a sus amigos de Ricardo Salinas, de sus amigos de clase, no de escuela, sino de clase social: ‘¿Qué pasó ahí?’
De veras, ¿Qué pasó? (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
La posibilidad de la puesta en marcha de la Ley Texas sobre migración ha conseguido que la clase política mexicana, comenzando por las candidatas presidenciales, Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, cierren filas en un rechazo firme a una ley xenófoba, discriminatoria, retrógrada. Más nos vale mantenernos unidos ante la agresión foránea.
Los norteamericanos, los jueces, no se ponen de acuerdo con respecto a su entrada en vigor. No lo hacen, hay que tenerlo claro, por su contenido racista que debería ser una afrenta para una nación de migrantes como es Estados Unidos.
Allá el pleito es de técnica jurídica. Se dirime la supremacía de una ley federal sobre una estatal. El gobierno de Biden la impugna porque el gobierno federal tiene una ley diferente. Las apelaciones van y vienen. No está claro hoy cuál será el camino definitivo.
Lo que sí es clarísimo es la competencia entre políticos norteamericanos por agradar a su electorado impulsando leyes repugnantes. Vienen todavía muchas malas noticias del otro lado de la frontera. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
DESBORDADOS
La migración es ya un problema que las autoridades no pueden negar, pues es evidente en las calles del país. Prácticamente, en todas las localidades los ciudadanos nos hemos percatado que hay más migrantes. Tan sólo en la colonia Juárez, donde resido, los últimos meses la cantidad de migrantes que han llegado es impresionante, tanto que han optado por quedarse a vivir en las calles, montar improvisadas tiendas de campaña para poder dormir en las noches. Esto, si bien sí es molesto para quienes vivimos en esta zona, nos ha hecho manifestarnos varias veces en la alcaldía para que las autoridades tomen cartas en el asunto, porque estas personas no pueden vivir así, están vulnerables en las calles, a expensas de que alguien los lastime o se enfermen por estar conviviendo sin higiene y con fauna nociva. Los migrantes buscan una mejor vida para ellos y sus familias y que en sus países de origen no pudieron darles. Lo mejor que podemos hacer es garantizarles, al menos, que su paso por nuestro país será seguro. (Flor Aguilar Díaz de la Ciudad de México, Excélsior, Nacional, p. 9)
Texas

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

(Magú, La Jornada, Política, p. 3)
En espera de migrantes

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. 18)

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)

(Frik, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)