Faltan dos meses para la elección presidencial y buena parte de los actuales integrantes del gabinete de Andrés Manuel López Obrador ya externaron a su jefe, y también lo han deslizado al equipo de la candidata Claudia Sheinbaum, que quieren repetir en el cargo.
Las mayoría de los secretarios de Estado, titulares de organismos y directores de las empresas paraestatales que no están en las listas para buscar un lugar en la Cámara de Diputados o el Senado de la República pretenden ser transexenales, aprovechando que ha sido el presidente López Obrador el que ha aprobado las candidaturas de Morena para cargos plurinominales.
Empezando por la Secretaría de Gobernación y el ISSSTE, encabezados por las hermanas Alcalde, Luisa María y Bertha María, ya externaron su interés por repetir en sus respectivos cargos. Ambas son cercanas a Sheinbaum, pero más Luisa María, a quien la exjefa de Gobierno de la CDMX promovió dentro de Morena como una de sus principales apuestas para sucederla en la capital.
Y hablando de instituciones de salud, otro que quiere mantenerse en el cargo es Zoé Robledo, actual director general del IMSS. El exsubsecretario de Gobernación y exsenador no fue incluido en las listas para regresar al Congreso de la Unión. El pretexto perfecto para mantenerse en el cargo es la implementación del IMSS-Bienestar, que aunque lleva en los hechos Alejandro Calderón Alipi –un incondicional de Andy y Gonzalo López Beltrán– para los ojos del presidente López Obrador y de Sheinbaum, Robledo es el principal encargado.
En la Secretaría de Relaciones Exteriores, la actual titular Alicia Bárcena también busca repetir en el cargo, aunque ella no la tiene nada fácil frente a la dupla Juan Ramón de la Fuente–Marcelo Ebrard. El primero es el candidato más viable para convertirse en canciller en un eventual gabinete de Sheinbaum y el segundo coadyuvaría desde el Senado a enfrentar a un posible gobierno estadounidense encabezado nuevamente por Donald Trump.
Ariadna Montiel, titular de la Secretaría del Bienestar, igualmente tiene interés de refrendarse en el cargo, toda vez que lleva apenas poco más de un año al frente de esta cartera desde donde se ‘aceitan’ los programas sociales y se distribuyen los fondos multimillonarios a los beneficiarios. Del resultado de la elección de junio dependerá su permanencia, pues es una secretaría clave para los comicios. Se revisará la eficiencia del despliegue de los llamados “servidores de la nación” en su tarea de impulsar el voto a favor de Morena.
La repetición al frente de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes también es procurada por su actual titular, Jorge Nuño Lara, uno de los funcionarios de no tan alto perfil que son muy cercanos al presidente López Obrador. Nuño fue jefe de inversiones de Hacienda al inicio del sexenio, luego subsecretario de Infraestructura y desde noviembre del 2022 titular de la SICT.
El titular de la Secretaría del Trabajo, Marath Bolaños, también se apresta a repetir, con el impulso de su amiga Luisa María Alcalde, quien lo promovió para quedarse al frente de esa cartera tras su salida. Caso similar al de Sedatu, encabezado por Román Meyer, y el Infonavit, que lleva Carlos Martínez, todos parte de un mismo grupo también muy cercano a los hijos mayores del presidente López Obrador.
Miguel Torruco también quiere repetir en la Secretaría de Turismo federal, puesto al que se aferró con uñas y dientes durante todo el sexenio. Curiosamente, ahora es a través de su hijo, Miguel Torruco Garza, y no de AMLO, que podría lograr su cometido en caso de que Sheinbaum gane la elección.
En Economía, Raquel Buenrostro estaría dispuesta a mantenerse en el cargo para enfrentar las disputas comerciales que vendrán con Estados Unidos y Canadá pasadas las elecciones y la renovación del TMEC en 2026, mientras que quien la relevó al frente del SAT, Alejandro Martínez Dagnino, muy cercano a Andy López Beltrán apuesta a renovarse en el puesto poniendo por delante los resultados de recaudación fiscal.
En las empresas productivas del Estado –que más bien funcionan como paraestatales–, Manuel Bartlett hace votos por quedarse al frente de la CFE, lo mismo que Octavio Romero en Pemex. En estos dos se ve prácticamente muy difícil que Sheinbaum sucumba ante los deseos de dos funcionarios que han llevado terriblemente la operación de ambas empresas, lo mismo con respecto a la Secretaría de Energía, a cargo de Miguel Ángel Maciel Torres. La idea de Sheinbaum sí es darle un giro a toda la política energética.
En la Secretaría de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O no pretende repetir, porque quedó harto de la burocracia, pero impulsa a quien lo acompañó en todas las decisiones importantes durante su mandato: el exsubsecretario Gabriel Yorio. Los hijos de AMLO apoyan al otro subsecretario, al de Egresos: Juan Pablo de Botton.
Y finalmente, de entre los cargos relevantes del gabinete, los de las Fuerzas Armadas son todavía de pronóstico reservado. Es prácticamente un hecho que ni Luis Cresencio Sandoval repetirá al frente de la Sedena, ni Juan José Ojeda en la Semar. La incógnita es si el presidente López Obrador acordará sus relevos o sería Sheinbaum.
Donde no habría continuidad es en la Secretaría de Salud, con Jorge Alcocer, en la Secretaría de Seguridad, con Rosa Icela Rodríguez; Semarnat, con María Luisa Albores González; Sader, con Víctor Villalobos; SEP, con Leticia Ramírez; Cultura, con Alejandra Frausto; el Insabi, con Juan Antonio Ferrer; el Conahcyt, con María Elena Álvarez-Buylla; la Conade, con Ana Gabriela Guevara: la Profeco, con Ricardo Sheffield; el INM, con Francisco Garduño Yáñez, entre otras más
Posdata 1
La gran pregunta es si Claudia Sheinbaum dejaría pasar a todos estos perfiles, la mayoría muy cercanos a López Obrador y a sus hijos, y la minoría incondicionales a ella. En el primer caso, se vería una continuidad muy marcada que no ayudaría a borrar el estigma de la mano del presidente López Obrador en el eventual gobierno de Sheinbaum.
Posdata 2
A propósito del próximo secretario o secretaria de Hacienda, vaya que tendrá que lidiar con las presiones fiscales y financieras que heredará el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los precriterios de política económica que entregó Hacienda a la Cámara de Diputados la dejan entrever. Por un lado prevé que la economía va a desacelerarse en 2025, del 3% previsto para 2024 a 2.5% para el siguiente año. Sin embargo, estima un incremento en los ingresos fiscales del orden de 700 mil millones de pesos. La pregunta es cómo va a ser posible elevar la recaudación con un menor crecimiento del PIB. La respuesta, según Hacienda, es con una mayor eficiencia fiscal. No habla de una reforma que amplíe la base gravable ni aumente las tasas de impuestos, pero es algo que la próxima presidenta deberá poner sobre la mesa si no quiere enfrentar presiones financieras y presupuestales que lleven al país poner en riesgo su calificación crediticia.
Si Sheinbaum llega a la Presidencia y Gabriel Yorio se mantiene en su cargo de subsecretario o lo ascienden a secretario, deberá hacer frente a este escenario. La parte positiva es que, por lo menos, ya conoce las entrañas de las finanzas públicas del país.
Posdata 3
Todo parece indicar que la entrada en vigor del decreto que prohíbe el uso del glifosato en la agricultura mexicana va a posponerse hasta nuevo aviso o hasta que el gobierno encuentre un sustituto para este herbicida.
Ayer el presidente López Obrador afirmó que su gobierno sigue investigando para encontrar un sustituto al glifosato, porque, según las investigaciones del Conahcyt, se ha demostrado que es dañino para la salud. Tales premisas no han sido comprobadas, y junto con la prohibición de las importaciones de maíz transgénico a México es otro de los frentes abiertos que tiene el gobierno con Estados Unidos en el marco del TMEC.
El martes, las secretarías de Economía, de Medio Ambiente, de Agricultura y Desarrollo Rural, y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios informaron que no se han concretado las condiciones para sustituir el uso del glifosato. La decisión, dijeron, obedece a que debe prevalecer el interés de salvaguardar la seguridad agroalimentaria del país.
De acuerdo con el decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de febrero de 2023, se condiciona la abstención de otorgar autorizaciones y proceder a la revocación de registros sobre tres puntos.
Primero, mantener la producción agrícola; segundo, disminuir el posible impacto por la sustitución de la sustancia; y tercero, contar con las alternativas, prácticas agroecológicas y saludables, que permitan prescindir completamente del glifosato. Este último continúa en proceso.
Pero los duros y radicales del gabinete, como la titular del Conahcyt, María Elena Álvarez-Buylla, y el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria, Víctor Suárez, están dispuestos a afectar la producción de alimentos y generar inflación por un tema ideológico que no está bien fundamentado. (Mario Maldonado, El Universal, Online)
¿A quién condena y a quién perdona el líder? ¿A quién abandona a su suerte y por quién pone el pecho a las balas? Estamos por terminar el sexenio sin que sean explícitos los criterios con los que actúa el presidente López Obrador cuando alguno de los suyos se mete en un escándalo.
Santiago Nieto Castillo es el ejemplo más reciente. En los primeros años del sexenio, AMLO tuvo en él a un soldado fiel y entregado, al frente de la temida Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
Por servir a los intereses de López Obrador, Santiago Nieto arrojó a la basura su trayectoria y el nombre que había construido como un servidor público comprometido con el combate a la corrupción. Se convirtió en el brazo con el que el régimen perseguía a quienes el presidente consideraba sus adversarios políticos. Pasó de ser un representante de la salud democrática a un icono del autoritarismo.
Con tal de complacer los apetitos de su jefe, Santiago Nieto se despojó de todo profesionalismo y se rebajó al indigno papel de acudir a las mañaneras para danzar la música de la saliva presidencial. A quien el presidente necesitaba quitarse de encima —un juez independiente, un funcionario autónomo, un empresario rebelde—, Santiago Nieto le abría una investigación de la UIF que servía para alimentar las calumnias obradoristas, aunque judicialmente no llegara a ningún lado. Esta maniobra de intimidación fue sumamente eficaz contra muchos personajes que se doblaron.
Y así, después de endosarse políticamente a AMLO, un día Santiago Nieto decidió que se quería casar y con buena fiesta. Una boda fifí. No lo perdonó el presidente. Lo lanzó al basurero de sus desprecios. Santiago Nieto se fue del gabinete federal, buscó refugio temporal en el equipo del gobernador de Hidalgo y ahora que quiso ser senador, ni con eso le ayudó. Lo dejó vulnerable a que el Tribunal Electoral bateara su candidatura y así sucedió hace unos días.
Santiago Nieto y César Yáñez (aún más íntimo), dos soldados que sirvieron sin reparo a su comandante, fueron desterrados por la misma razón: una boda cara. El motivo parece irrelevante y frívolo frente a las casas, empresas y contratos de Bartlett; los 15 mil millones de Ignacio Ovalle en Segalmex; la inexplicable riqueza de Rocío Nahle; los desplantes de poder y dinero de Adán Augusto López; los contratos de su hermana Rosalinda López, número dos del SAT; el edificio de Luisa Alcalde; los contratos de Román Meyer; los abusos de poder del fiscal Gertz; los viajes VIP del secretario de la Defensa; la incontenible Ana Guevara; las irregularidades de Francisco Garduño en Migración, que costaron vidas; o lo de la Línea 12 del Metro por la que debieron pagar Ebrard o Sheinbaum. Por no hablar de la corrupción y tráfico de influencias de sus hijos y sus amigos íntimos.
¿Por qué frente a hechos mucho más graves defiende a sus colaboradores al extremo de la irracionalidad y el alto costo político? El criterio no parece seguir ninguna lógica. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. A13)
Según la agencia para refugiados de la ONU (Acnur)) y la Organización Internacional para Migraciones, de enero a noviembre del año pasado huyeron de la tiranía y la miseria venezolana siete millones 720 mil personas, medio millón más que en 2022, con destino a 17 países latinoamericanos y el resto del mundo.
De esa cantidad e igual periodo, 113 mil llegaron a México y más de la mitad —alrededor de 60 mil— arribaron en septiembre, que fue de extraordinario flujo migrante.
Contados los que provienen de otras naciones de AL, pero también caribeñas, africanas, asiáticas y orientales, el total aproximado de expatriados que pasaron por México en 2023 ascendió a 1.7 millones, según la canciller Alicia Bárcena en su comparecencia de octubre ante el Senado.
Las cifras de los venezolanos vienen a cuento porque fue con el detestable gobierno de Nicolás Maduro que el de López Obrador firmó y publicitó el convenio para subsidiar, con tristes 110 dólares mensuales (mil 828 pesos) y durante seis meses, el regreso de esos seres humanos al horror del que escaparon.
El programa tiene el siniestro y eufemístico nombre Vuelta a la Patria y se extiende a colombianos y ecuatorianos que tampoco soportan sus deprimentes condiciones de vida.
Bárcena dio esta explicación el 21 de marzo:
“Acabamos de firmar un convenio con Venezuela, con el presidente Nicolás Maduro, que se llama Vuelta a la Patria. Nosotros estamos mandando venezolanos de vuelta a su país, porque realmente no podemos con estas cantidades, pero el presidente nos ha instruido que cada migrante que vamos retornando a Venezuela tenga un apoyo como el que se da aquí a Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida. Entonces, ya tenemos un monto que le estamos dando a los migrantes que regresan a Venezuela, les damos una tarjeta para que se incorporen a un programa, digamos, no es Jóvenes Construyendo el Futuro exactamente, pero es un programa de Bienestar…”.
Estirando mucho la liga, este repentino programa está remotamente emparentado con los apoyos sociales de la 4T, pero implica erogaciones no contempladas en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2024 ni cumple con lo estipulado en la fracción X del artículo 89 constitucional que, si bien autoriza al titular del Poder Ejecutivo federal a celebrar tratados con otros países, exige la aprobación del Senado.
Pero si aquello de que “la ley es la ley” es puro cuento, ¿por qué no se hace lo mismo con los cubanos, haitianos, hondureños, guatemaltecos o salvadoreños que por decenas de miles también cruzan por México?
Total, aunque 110 dólares no alcanzan en Venezuela o Ecuador ni para una semana de raquítica subsistencia, cubrirán el costo de los antiácidos que los migrantes deberán tomar por la rabia de que, en buen castellano, se les expulse para complacer a Estados Unidos después de haber sorteado los maltratos del Instituto Nacional de Migración, las caminatas forzadas de miles de kilómetros, las extorsiones del crimen y el riesgo, en suma, de morir en México… (Carlos Marín, Milenio, Política, p. 7)
Los héroes sin recompensa
ENTRE ENERO Y febrero las familias mexicanas recibieron 9 mil 85 millones de dólares de los migrantes que trabajan en Estados Unidos. Si continúa este ritmo, a lo largo del gobierno del presidente López Obrador habrán enviado alrededor de 6 billones de pesos. El éxito de la administración no se explica sin su contribución. Superan en cuantía a los programas sociales, son uno de los pilares del peso y llevan bienestar a las comunidades. Es curioso, pero, a pesar de que con frecuencia el Presidente reconoce y agradece su ayuda, no hay programas definidos para compensar de alguna manera a nuestros migrantes. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)
En su conferencia mañanera del pasado 26 de marzo, el presidente López Obraror presumió la reducción en el flujo migratorio hacia los Estados Unidos, utilizando para ello estadísticas por día, al 21 de marzo, que muy probablemente le compartió el gobierno de los Estados Unidos, y que aún no son publicadas en el portal del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de ese país.
Así que es muy probable que el presidente haya cometido una descortesía con el gobierno de EUA al divulgar información sobre el número de migrantes que fueron sorprendidos o atendidos en su intento por cruzar ilegalmente al territorio de nuestro vecino del norte, sobre todo porque se trata de un tema de elevada sensibilidad en la discusión pública que ocurre en el contexto de la fuerte disputa electoral en los EUA, donde el tema migratorio se encuentra en centro de las estrategias retóricas de republicanos y demócratas.
Ahora bien, es verdad que el flujo de migrantes en nuestra frontera norte ha mostrado un descenso importante en los meses recientes, pero ello obedece en gran medida a una reducción en el número de migrantes venezolanos que han emprendido la extenuante y riesgosa jornada en búsqueda de mejores condiciones de vida en otro país porque en su país simplemente ya no hay esperanza, por un lado, pero también a que muchos venezolanos han optado por permanecer en México más tiempo del que estimaban, y con ello, se han reducido los intentos de cruce ilegal hacia EUA.
Ahora bien, algo que el presidente López Obrador no dijo o no presume, es que el número de mexicanos que pretenden cruzar ilegalmente a los EUA se ha incrementado de manera significativa a lo largo de su administración.
Por ejemplo, el CBP reporta que en diciembre de 2018, el primer mes de la gestión del presidente López Obrador, se contabilizaron 13 mil 941 encuentros con migrantes de nacionalidad mexicana que intentaron cruzar de manera ilegal a EUA. En todo 2018 sumaron 222 mil.
Durante todo 2019, el CBP reporta 252 mil 353 migrantes mexicanos que intentaron cruzar de manera ilegal al territorio americano y que de alguna forma fueron detectados por funcionarios de lo que se conoce como la Border Patrol, o patrulla fronteriza, un promedio mensual de 21 mil 032 personas de nacionalidad mexicana detectadas por la patrulla fronteriza.
Para 2023, el CBP reporta que detectó a un total de 740 mil 162 mexicanos que intentaron cruzar de manera ilegal a EUA, un promedio mensual de 61 mil 680 mexicanos intentando huir del “paraíso” que supuestamente les ofrece ahora el gobierno de la Cuarta Transformación.
Para enero y febrero de 2024, el CBP ya reporta 122 mil 916 mexicanos que fueron detectados por la Border Patrol, es decir, un promedio de 61 mil 458 mexicanos por mes, muy parecido al promedio mensual de todo el 2023.
Así que el número de mexicanos que han intentado abandonar el país para buscar mejores oportunidades en EUA nos indica que algo no cuadra con los desplantes presuntuosos del presidente que insiste en hacerle creer a los mexicanos que todo ha mejorado y que el futuro es muy promisorio. Tan solo entre el 1 de diciembre de 2018 y el 29 de febrero de este año, se contabilizan 2 millones 999 mil 291 mexicanos que han intentado cruzar de manera ilegal a los EUA, y que fueron sorprendidos por las autoridades de aquel país. A ese número hay que sumar desde luego los que lograron su cometido cruzando sin ser detectados.
Por ello, podemos afirmar que “algo huele mal en Dinamarca”, cuando observamos que las estadísticas sostienen que millones de mexicanos han preferido intentar buscarse la suerte en EUA, que permanecer en México y padecer la falta de esperanza y la creciente inseguridad. Y en el contexto del proceso electoral, se puede afirmar que ese es el segundo piso de la transformación que ofrece Claudia Sheinbaum: un panorama que incentivará a millones a escapar de la cruda realidad que les ofrece la 4T. (Gerardo Flores Ramírez, El Economista, Empresas y Negocios, p. 26)
En el torbellino de declaraciones polémicas y acciones decididas que caracterizan al expresidente Donald Trump, sus afirmaciones contundentes sobre la política migratoria, como su reciente declaración de que “a México ni diez centavos”, destacan como un recordatorio inquietante de su enfoque implacable hacia este tema. Sin embargo, más allá de la retórica incendiaria, ¿qué implicaciones reales tienen estas palabras y cómo deberíamos interpretarlas?
Durante su mandato como presidente de los Estados Unidos, Trump dejó en claro su postura dura sobre la migración a través de una serie de órdenes ejecutivas que impactaron profundamente en la política migratoria del país. Por ejemplo, la Orden Ejecutiva 13767, emitida en enero de 2017, marcó el inicio de su enfoque en la seguridad fronteriza y el control migratorio, con medidas que incluían la construcción de un muro en la frontera sur y la ampliación de la capacidad de detención y deportación de inmigrantes indocumentados.
Estas acciones reflejaban su compromiso de cumplir las promesas de su campaña electoral y abordar lo que él consideraba una crisis migratoria. Aunque enfrentó desafíos legales y críticas generalizadas, Trump se mantuvo firme en su postura, argumentando que estaba protegiendo los intereses de Estados Unidos y su soberanía nacional.
Por lo tanto, cuando Trump afirma que no dará “ni diez centavos” a México en materia migratoria, es importante reconocer que estas palabras no son meras amenazas, sino una expresión de su determinación y convicción en este tema. Dudar de la firmeza de sus intenciones sería ignorar su historial y su estilo de liderazgo caracterizado por la toma de decisiones audaces y sin rodeos.
Sin embargo, mientras reflexionamos sobre las palabras y acciones de Trump, también debemos considerar el impacto humano y político de su enfoque en la migración. Las políticas restrictivas y las medidas draconianas pueden tener consecuencias devastadoras para las comunidades migrantes y generar tensiones en las relaciones internacionales. Es fundamental encontrar un equilibrio entre la seguridad fronteriza y el respeto por los derechos humanos, así como buscar soluciones integrales y cooperativas para abordar los desafíos migratorios.
En última instancia, nuestra evaluación de las declaraciones y acciones de Trump en materia migratoria debe ir más allá de la retórica y considerar las implicaciones concretas para las personas y las comunidades afectadas. Solo entonces podremos entender completamente el legado de su presidencia en este ámbito y aprender lecciones importantes para el futuro.
Es crucial reconocer que la relación bilateral con Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a la migración, será una de las principales tareas pendientes para el próximo líder mexicano. Independientemente de quién resulte electo, enfrentará el desafío de equilibrar las necesidades y preocupaciones internas con las demandas y presiones externas, especialmente en relación con la política migratoria de Estados Unidos.
La declaración de Trump de que a México no le dará “ni diez centavos” para abordar la migración subraya la importancia de encontrar soluciones internas y colaborativas para los problemas migratorios en el país. El próximo líder mexicano deberá trabajar en políticas que aborden las causas fundamentales de la migración, como la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades, mientras busca mantener una relación constructiva con Estados Unidos.
Además, es fundamental que el próximo líder mexicano defienda los derechos humanos de los migrantes y promueva políticas que protejan su dignidad y seguridad. Esto podría implicar una mayor cooperación con organizaciones internacionales y una mayor inversión en programas de asistencia y protección para los migrantes vulnerables.
En resumen, la migración seguirá siendo un tema crucial en la agenda política de México, y el próximo líder enfrentará el desafío de abordarlo de manera efectiva y humana. Es necesario un enfoque integral y colaborativo que reconozca la complejidad de la migración y busque soluciones sostenibles a largo plazo. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 26)
Valga la pena recordar algo: el presidente López Obrador mediante su canciller, Marcelo Ebrard, aceptó el chantaje de Donald Trump cuando era presidente, utilizando al ejército y la Guardia Nacional para convertir a México en un primer muro para detener el flujo migratorio desde el sur del país.
De eso, nadie tiene duda. Está contado, está escrito, pasa todos los días.
Hace unos días se cumplió un año del trágico incendio en el centro de detención de migrantes en Ciudad Juárez que terminó con la vida de decenas de personas. Y nada ha cambiado y la impunidad por ese hecho en particular, continúa.
También hay que repetirlo. Tampoco es como que después de Trump, con Biden, ni el gobierno estadunidense ni el gobierno mexicano parezcan dispuestos a llegar a un verdadero acuerdo humanitario, que ataque en verdad el problema. Nada.
Valga la pena recordar, que frente a las cortes estadunidenses hay leyes hoy en discusión que provocarían una crisis difícil de imaginar y que afectaría la vida de millones de personas.
Pero como tantas cosas en este gobierno, los hechos y la narrativa del Presidente transitan caminos diferentes. Y en su entrevista con 60 minutos, cuando habló de migración, habló de lo que según él hace el gobierno mexicano e insistió con la idea de que Estados Unidos entregara dinero para el desarrollo centroamericano, cosa, por cierto, que no pidió para convertirse en el otro muro de Trump.
Como es, el ex presidente estadunidense no tardó en responderle. Esta vez en Fox News en entrevista con Brian Kilmeade.
“¿Está bien que el presidente mexicano dicte la política estadunidense?”, le preguntó a Trump
“Bueno, él dijo mucho más que eso. Dijo que quiere 10,000 millones de dólares esencialmente, solo para decirlo, 10,000 millones de dólares, y eso ha dicho, y no, eso no habría pasado conmigo, con el muro”.
“¿Qué ha cambiado?”, siguió el periodista.
Trump: “Es muy sencillo: falta de respeto al presidente. Nunca me dirían eso. Nunca lo dirían incluso antes de hablar. Quieren 10,000 millones al año, México acaba de pedir 10,000 millones al año. Nunca lo pedirían. No les daría ni 10 centavos”.
En esa parte, Trump tiene razón.
No, el presidente no le pidió nada para hacer lo que ha hecho contra los migrantes. Ni diez centavos. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Los 10 centavos de Trump
La regla de Donald Trump es humillar a sus rivales. No trata de tener mejores argumentos, presentar ideas diferentes, llegar a conclusiones innovadoras. Nada de eso, lo que busca es humillar y lo disfruta.
Pudo haber rechazado de mil maneras la propuesta de López Obrador de que el gobierno de Estados Unidos invierta en países de América Latina 20 mil millones de dólares para frenar la migración ilegal hacia norteamericana. Pero como quiere que todos vean que no tiene misericordia dijo que él no le dará “ni 10 centavos”.
Si Trump gana la elección y regresa a la Casa Blanca no tendrá tratos con López Obrador, que para entonces tendrá varios meses bronceándose en su finca de Palenque alejado del mundanal ruido.
El problema lo tendrá su sucesora que debe estar tomando nota de lo que le espera. Trump es una pesadilla recurrente que ya les amargó la vida a dos presidentes mexicanos, pero quiere más. (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
RETALES

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)