Rompen filas las caravanas

Mariana Morales

CIUDAD HIDALGO.- Las nutridas caravanas de migrantes que han entrado al país por la frontera sur se han dispersado en Chiapas.

Los contingentes de centroamericanos se fraccionaron y dispersaron en pequeños grupos a lo largo de la región costera, donde algunos confían en recibir la visa humanitaria por parte del Gobierno mexicano y otros esperan llegar directo a Estados Unidos.

Quienes decidieron respetar las normas migratorias y pasar al país de manera ordenada por la frontera están desde el viernes varados en la aduana y tienen la esperanza de recibir el documento que les permitirá transitar por el territorio mexicano.

Al ingresar recibieron un folleto en el que el personal del Instituto Nacional de Migración (INM) anotó un folio a fin de cambiárselos por una futura visa, contó Sergio, un migrante hondureño de 15 años que viaja solo.

Los centroamericanos están en el patio de la aduana donde hay policías federales vigilándolos, son casi 350 migrantes que confían en recibir la visa humanitaria.

Los extranjeros se resguardan en carpas de plástico, reciben alimentos y descansan en colchonetas para enfrentar el calor en esta ciudad fronteriza que supera los 30 grados centígrados durante el día.

Muy cerca de ese bloque se encuentra otro contingente que ingresó el pasado lunes por el Puente Internacional Rodolfo Flores.

Llegaron unos tres mil extranjeros, pero ahora es sólo un pequeño grupo sentado en sillas de madera esperando su proceso de solicitud de visa, mientras el resto se dispersó.

Hubo quienes decidieron dejar esta ciudad para alcanzar a un contingente que quedó atascado en el municipio de Mapastepec, a unos 143 kilómetros de distancia.

Las autoridades municipales reportaron que estas personas avanzan a su propio ritmo, abriéndose paso en las carreteras y descansando bajo árboles.

Los centroamericanos en Mapastepec están en ese municipio desde el pasado 27 de marzo y las autoridades locales estiman que suman unas 500 personas. Ellos se hacen llamar la Caravana Centroamérica y del Caribe y por ahora descansan en la unidad deportiva.

Los extranjeros tienen la esperanza de obtener la visa humanitaria y están a la espera de ese documento; algunos descansan bajo gruesas colchonetas que ellos mismos habilitaron como carpas porque se niegan a Ingresar a la unidad deportiva donde hay altas temperaturas.

Los migrantes que viajan con niños sí aceptaron descansar en ese encerrado lugar.

Casi todos los días, los migrantes hacen listas con sus nombres para identificarse y pasarlas al personal de migración con la esperanza de que por fin les den lo que llaman “el documento”.