Opinión Migración 170419

Repensar / Quedarse allá

Al terminar la Segunda Guerra Mundial el Programa Bracero funcionaba aceptablemente, dentro de los parámetros y para los objetivos para los que se había creado. Para los mexicanos del Occidente (principalmente de Jalisco, Michoacán, Zacatecas y Guanajuato) era la oportunidad de contar con un ingreso relativamente estable, que aliviara la pobreza a la que los condenaba el declive de la minería y la improductividad del campo. La realidad era que la migración se había desordenado. Los cinco millones que habían entrado mediante el programa y otros cinco millones que cruzaron ilegalmente la línea fronteriza estaban llevando a sus familias. Se había establecido firmemente una cultura de migración al Norte y, en paralelo, una industria de tráfico indocumentado (los coyotes). Columna completa (Alejandro Gil Recasens, El Financiero, p.27)