¿La elección ya está definida? Obvio no, pues a pesar de todas las encuestas (falsas la mayoría, pues son propaganda), no sabemos lo que en realidad piensan los votantes. ¡Así como lo están leyendo!
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Así pues, quiénes y cuántos son los enojados, cuántos son los que quieren un cambio, cuántos votarán por el cambio, aunque no se atrevan a decirlo fuerte, con un grito de enojo o desesperación. Estoy segura de que son millones, ¿o no?
Las madres buscadoras, a quienes ni la cara les dan. Los papás de los 43, y qué decir de las mujeres violentadas; hasta los migrantes están enojados, 43 murieron calcinados por su ineptitud, y así podría seguir casi ad infinitum. Ah, y cómo no decirlo, todos los mexicanos que votaron por él, creyéndole que acabaría con la corrupción y la impunidad, y, lejos de atacarla, la hicieron suya. (Lourdes Mendoza, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 43)
El artículo 4 del Código Penal Federal considera delitos punibles en México aquellos cometidos en territorio extranjero contra mexicanos. Con base en ello, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República contra el perpetrador de la masacre de El Paso, Texas, donde ocho ciudadanos mexicanos fueron asesinados, junto con otras quince personas, en agosto de 2019. En su momento, el entonces canciller Marcelo Ebrard consideró el ataque, realizado por un nacionalista blanco, como “el peor que se ha visto en los últimos años por cuestiones de racismo”. La secretaría a su cargo lo llamó un “acto de terrorismo contra mexicanos en el exterior”.
Cuatro años después, otro mexicano, el DJ Orión Hernández, originario de Tepoztlán, Morelos, fue blanco de otra agresión terrorista, la cometida por la organización fundamentalista islámica Hamás contra los asistentes al festival de música electrónica Supernova, celebrado en el sur de Israel. Apasionado de ese género, Orión había recorrido varios países europeos el verano pasado, junto con su novia, la israelí Shani Louk, para asistir a diversos festivales.
Sus últimos días de vida son descritos así en una nota del diario argentino La Nación: “El 3 de octubre, llegaron a Tel Aviv invitados por amigos israelíes. Se alojaron en un departamento rentado, ya que la casa de Shani estaba lejos. Durante su estancia, Orión y sus amigos disfrutaron de las playas, mercados de antigüedades y la vibrante vida nocturna de la ciudad. Asistieron a una fiesta en el (club tecno) Bavel para escuchar a su amigo DJ mexicano ZOMPAX. Allí se encontraron con otros conocidos, que los invitaron al festival Supernova, donde terminarían encontrando la muerte”.
El 7 de octubre, milicianos de Hamás incursionaron en territorio israelí, donde mataron y secuestraron a centenares de personas desprevenidas, sacando a gente de su hogar o masacrándolas frente a sus hijos. Entre los lugares que atacaron estuvo ese festival. Imágenes difundidas por los propios terroristas dejaron ver que el cuerpo semidesnudo e inconsciente de Shani Louk fue paseado en una camioneta tipo pick up como si fuera un trofeo. Al principio se supuso que ella y Orión fueron llevados a Gaza como parte del grupo de rehenes que Hamás se llevó para obligar a Israel a negociar. Sin embargo, el 30 de octubre, expertos alemanes e israelíes informaron que encontraron en los terrenos del festival una parte del cráneo de Louk, por lo que fue declarada oficialmente muerta.
Hasta la madrugada del viernes pasado, se guardaba esperanza de que Orión siguiera con vida, entre el centenar de secuestrados israelíes que aparentemente continúan en Gaza. Sin embargo, ese día, las Fuerzas de Defensa Israelíes informaron sobre el hallazgo de los restos de tres de ellos, en la ciudad de Jabaliya, dentro del enclave palestino, y señalaron que por información de inteligencia se podía saber que el mexicano –quien también tenía nacionalidad francesa– fue asesinado el mismo 7 de octubre, igual que su novia, en los terrenos del festival.
En diferentes ocasiones, el gobierno mexicano aseguró que estaba negociando la liberación de Orión. Uno tiene que preguntarse si, como parte de esas negociaciones, las autoridades mexicanas pidieron alguna prueba de vida de Orión. O si fueron engañadas por Hamás para creer que seguía con vida.
Se puede comprender que, por la dificultad de la situación en el terreno, el gobierno tuvo que enterarse apenas la semana pasada, igual que todos, de la muerte de Orión. Lo que no se entiende es que, en sus declaraciones posteriores, la canciller Alicia Bárcena haya tuiteado el viernes sobre el “terrible fallecimiento” de Orión “en manos de Hamás” (sic), en lugar de decir que fue asesinado por terroristas.
Ahora veremos si, como en el caso de los ocho mexicanos de El Paso, el gobierno presenta una denuncia ante la FGR por el asesinato de Orión y si es capaz de condenar claramente a la organización que lo asesinó, pues éste fue también un acto de terrorismo contra un mexicano en el exterior. Porque hasta ahora le ha costado decir las cosas como son, con lo que la tragedia de Orión es doble. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
A fines de diciembre del año pasado, el exvicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, ingresó a la Embajada de México en Quito solicitando protección.
Días después pidió se le concediese asilo político. Si bien al momento de hacer la solicitud gozaba de libertad, Glas estaba sujeto a varios procesos legales relacionados con una presunta apropiación indebida de recursos públicos. Durante los dos meses siguientes, ambos gobiernos mantuvieron reuniones e intercambiaron notas diplomáticas. A finales de febrero, el gobierno ecuatoriano solicitó el consentimiento del mexicano para ingresar a su embajada a fin de arrestar a Glas. El Gobierno de México rechazó la solicitud, subrayando que la sede de su embajada en Quito gozaba de inviolabilidad en términos de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
El 4 de abril, Ecuador declaró persona non grata a la embajadora mexicana. Nuestro Gobierno emitió una nota lamentando la determinación del gobierno ecuatoriano, aprovechando para anunciar públicamente que había decidido concederle asilo político a Glas. En consecuencia, solicitaría un salvoconducto, recordándole al país anfitrión el respeto a su soberanía y la inviolabilidad de su misión diplomática. Al día siguiente, Ecuador señaló que, al ser ilegal la concesión de asilo a Glas, el salvoconducto solicitado no sería extendido. La noche del 5 de abril elementos armados de los cuerpos de seguridad ecuatorianos ingresaron sin autorización a la sede de la embajada mexicana y se llevaron por la fuerza al exvicepresidente.
Un día después el Gobierno mexicano decidió terminar las relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países, anunciando que el personal de la embajada abandonaría Ecuador inmediatamente y la sede diplomática permanecería cerrada de manera indefinida. También en esa fecha hizo pública su determinación de acudir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para denunciar las violaciones del derecho internacional realizadas por el gobierno ecuatoriano. De ahí que el 11 de abril México presentara una demanda ante dicho tribunal. Al final de la audiencia inicial, la representación mexicana solicitó que la CIJ ordenara al gobierno de Ecuador la toma de varias medidas precautorias entre las que destacan: dar pasos inmediatos y apropiados para proporcionar protección y seguridad plenas a la sede diplomática mexicana y sus archivos; permitir el desalojo de la sede diplomática y las residencias privadas del personal, así como abstenerse de realizar cualquier acto que agrave la disputa entre ambos países. En respuesta a la solicitud de medidas precautorias, la representación del país sudamericano argumentó que desde el 19 de abril había notificado a México que respetaría y protegería la sede, propiedad y archivos de la embajada mexicana, al igual que las residencias privadas del personal, por lo cual era innecesario que la CIJ las concediera. El jueves pasado, los integrantes de la CIJ resolvieron unánimemente negar la concesión de medidas precautorias. Esta decisión no implica ventaja procesal para parte alguna ni prejuzga sobre el fondo del asunto. La resolución de la disputa entre los dos países está todavía lejos de alcanzarse. (Mauricio Ibarra, La Razón, México, p. 4)
Imparable violencia
Los ataques contra candidatos o líderes de partidos se intensificaron: a una semana de la elección, en Chiapas, Guerrero, Nuevo León, Oaxaca y Edomex fueron agredidos y algunos asesinados. El panorama ya es tan grave que la prensa internacional ha comenzado a dar cuenta del ambiente preelectoral y si alguien no lo cree que le eche un vistazo al The New York Times, porque aunque los mexicanos nos estemos acostumbrando a la violencia electoral, para los estadounidenses el número de candidatos asesinados no es normal. ¿Será? (Redacción, 24 Horas, p. 2)