Atención: la seguridad e integridad de personajes políticos no es un asunto menor. (La Jornada, Contraportada)
LOS MENSAJES de los legisladores morenistas sobre la reforma judicial son muy claros. El diputado Leonel Godoy ya dijo que los foros que convocarán para revisar la iniciativa presidencial que pretende elegir a jueces y ministros por voto popular serán para “dialogar“.
PERO EL POTOSINO Juan Ramiro Robledo fue más contundente: los foros son para escuchar, no para debatir, pues para él las cosas están muy claras: no hay nada que moverle.
ASÍ QUE SI TIENE usted la suerte de ser el encuestado por Morena, parece que su respuesta no sería muy tomada en cuenta. Si no sabe qué responder, no se preocupe: nada de lo que diga será usado en su contra pero sí podrá ser usado contra los jueces, magistrados y ministros a quienes no les gusta la reforma presidencial.
EN LA PRISA por aprobar la iniciativa en septiembre con la mayoría calificada que obtuvieron en la elección del 2 de junio, los morenistas se dieron cuenta que si no dictaminan ahora tendrían que hacer otra propuesta. ¿La razón? Que si no lo hacen antes de septiembre, por reglamento legislativo, se tendría que desechar por completo.
ASÍ QUE parece no importar si está usted de acuerdo o no, o si tiene algo que argumentar al respecto; la reforma judicial avanza como un trenecito y llegará antes de que comiencen a brillar las lunas de octubre.
EL FALLO del Tribunal Electoral fue tardío, pero es contundente: el presidente de la República cometió violencia política de género en contra de la candidata presidencial opositora. Es decir, Andrés Manuel López Obrador utilizó su poder político para denigrar y denostar a Xóchitl Gálvez por ser mujer.
EL FALLO del Trife señaló al Presidente pero no lo sancionó. A pesar de eso, sienta un precedente de que ninguna autoridad, ni la presidencial, debe usar todo el poder a su alcance para lanzarse contra una mujer cuyo pecado fue desafiarlo.
HOY SE SABRÁ qué tan en serio es la impugnación que desde el 3 de junio viene anunciando la derrotada candidata morenista Claudia Delgadillo sobre el resultado de la elección para la gubernatura de Jalisco.
ALLÁ en Guadalajara, el sigilo en torno a la impugnación tiene más intranquilos a los propios morenistas que a los naranjas. Este sábado vence el plazo para judicializar los comicios. Los morenistas insisten en cuestionar el rompimiento de la cadena de custodia de la papelería electoral, pese a que sólo hubo problemas con ¡tres! de los 10 mil 863 paquetes electorales. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
Pablo Gómez visita la Judicatura para planchar la reforma
Nos hacen ver que ya hay acercamientos discretos entre el gobierno federal y algunos integrantes destacados del Poder Judicial para evaluar la ruta para aterrizar la inminente reforma judicial y de paso sondear cómo serán recibidos los cambios radicales que implica. En estos días, Celia Maya, integrante del Consejo de la Judicatura Federal, tuvo la visita de Pablo Gómez, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda. Nos recuerdan que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho en su mañanera que la reforma busca frenar a los delincuentes de cuello blanco, muchos de ellos en la mira de don Pablo, y nos aseguran que la consejera Maya es vista en Palacio Nacional como interlocutora debido a que preside comisiones que tienen que ver con la actuación de los jueces.
LA GUARDIA NACIONAL CIVIL, BAJO LA JUSTICIA MILITAR
En el caso de los cinco agentes de la Guardia Nacional detenidos por su presunta implicación en la masacre de seis personas en una vecindad en León, Guanajuato, nos cuentan que bien podría aplicarse la máxima presidencial de “no me vengan con que la ley es la ley”.
El presidente López Obrador reveló que los agentes fueron puestos a disposición de la Sedena, lo que implica que son investigados bajo las normas de las Fuerzas Armadas, en lugar de ser presentados ante la Fiscalía de Guanajuato que investiga el multihomicidio. Aunque la Constitución dice que la corporación es de carácter civil, en los hechos opera y se rige como una institución militar. Con la nueva legislatura que entrará en funciones en septiembre, es muy probable que ya quedé legalizada la pertenencia de la Guardia a la Sedena. Pero aún no.
DAN REFLECTOR A CACHORROS DE LA 4T
Nos cuentan que el Canal Once lanzó una pasarela de los rostros más jóvenes de la llamada 4T. Funcionarios que despegaron en este sexenio son entrevistados por el director del canal, el también joven Carlos Brito, sobre sus experiencias en el gobierno, su formación, sus aciertos y los problemas que han enfrentado.
Román Meyer, titular de la Sedatu; Luis Felipe Munguía, subdirector de Estadísticas de Comercio Exterior en la Secretaría de Economía; Eduardo Clark, titular de la Agencia Digital de Innovación Pública; Antonio Martínez Velázquez, secretario de Cultura de Tlaxcala, y Bertha Alcalde Luján, titular del ISSSTE, son los que participan en la primera ronda del programa Sin Margen. ¿Será que aspiran a subir al “segundo piso de la transformación”?
¿Nueva Constitución? “¡AHÍ ESTÁ LA DE 1917!”
El diputado Reginaldo Sandoval, del Partido del Trabajo, ya encontró una manera fácil y rápida de coronar la Cuarta Transformación.
Nos cuentan que el legislador propone reformar la Constitución… para regresarla a como estaba en 1917, y así ya no hay que trabajar en una nueva versión que quitaría mucho tiempo. Con ello, en su óptica, se cumplirá el requisito de las anteriores Magna. “La primera transformación terminó en la Constitución de 1824; la segunda, en la de 1857, y la tercera, en la de 1917”, aseguró. Y eso que don Reginaldo no fue educado en la Nueva Escuela Mexicana. (El Universal, A.2 p.2)
Que el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, habló por teléfono con la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Alicia Bárcena, para felicitarla por “el éxito” de las elecciones presidenciales del 2 de junio, pero de paso examinaron las “cuestiones acuciantes” de las relaciones ruso-mexicanas, así como temas actuales de la agenda internacional y regional, incluida la situación en torno a Ucrania, dio a conocer la embajada de aquel país. La canciller, por cierto, ya vuela a Suiza para participar en la Cumbre para la Paz, con el tema Moscú-Kiev como prioritario.
Que de cara a la Asamblea Extraordinaria del 7 de julio el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno, hará una gira relámpago por las 32 entidades para intentar unir los restos de su partido, contener las fugas y de paso promover la propuesta de cambio de nombre y colores, para quedar bajita la mano en los libros de historia como Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho, es decir, los impulsores de las transformaciones más trascendentes del tricolor.
Que mientras tanto, la ex candidata presidencial de la coalición PRI, PAN y PRD, Xóchitl Gálvez, anunció que cerrará su ciclo con esos partidos, les agradeció haberla apoyado y confirmó que se reunirá con el dirigente de Acción Nacional, Marko Cortés, después de haber aceptado sus disculpas “por haber sido grosero”. Eso sí, proyecta una gira nacional que empezará en León, Guanajuato, para preguntar a sus seguidores qué quieren que siga con ella, por lo que eso de que la hidalguense se retira al espacio ciudadano está por verse.
Que en otro frente donde siguen lamiéndose las heridas, después del anuncio de que el PRD se encuentra en un periodo de prevención por su inminente pérdida de registro, por fin Jesús Zambrano reaparecerá este sábado durante una reunión nacional de Nueva Izquierda, en la que junto con distintos liderazgos fijará postura sobre la desaparición y la posibilidad de conformar un nuevo partido que disfrace el descrédito con el que se va el sol azteca. (Milenio, Al Frente, p.2)
Abuchean a Manolo
Tremendo abucheo el que se llevó el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, ayer, durante el acto de presentación del Plan de Justicia para Pasta de Conchos ¡en su propio estado! Nos cuentan que todo ocurrió al momento de ser presentado para tomar la palabra como marcan los protocolos. Frente al atril, el mandatario priista parecía no dar crédito a la silbatina de la que estaba siendo objeto frente al Presidente López Obrador, y la virtual Presidenta electa, Claudia Sheinbaum. “¡Fuera, fuera, fuera!”, tuvo que escuchar Jiménez Salinas, a quien no le sirvió mucho, para contener, las expresiones de repudio, el recurso de reconocer al Presidente ni tampoco la felicitación a Sheinbaum. Hubo un momento en el que Manolo se suma a las arengas en favor de la futura Presidenta. “¡Claudia, Claudia, Claudia!”, para tratar de aminorar las expresiones de rechazo. Uf.
Empujan agenda de salud
La primera acción fue el arranque del programa La Clínica es nuestra, que implicó la entrega de 648 millones de pesos a los Comités de Salud y Bienestar. Ayer, un recorrido por las obras del hospital de Atenco para darle un impulso a la recuperación de las mismas da cuenta, nos comentan, de la relevancia que la agenda de salud está teniendo en la administración de la gobernadora Delfina Gómez al frente del Estado de México. Acompañada del titular del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, la maestra, nos dicen, ha dejado claro que sacará del olvido proyectos que quedaron inconclusos en administraciones pasadas, a pesar de su relevancia. La de Atenco es una de esas 10 obras inconclusas. Sin embargo, ahora ya trae un avance de 24 por ciento y con una capacidad de 60 camas estará concluida en septiembre. Ahí el dato.
La Marea Rosa, ¿partido?
Es una realidad que entre las organizaciones que promovieron la llamada Marea Rosa hay opiniones distintas sobre qué hacer con la fuerza ciudadana que se expresó en varios momentos antes de las elecciones en el Zócalo. Ha quedado claro que por un lado hay quienes se inclinan hacia conducir esa fuerza por los canales que hoy existen para hacer política y tener incidencia en decisiones: esto es, un partido. Sin embargo, del otro lado persiste el resquemor hacia los partidos por el descrédito con que cargan a causa del agandalle, las facciones y otras malas prácticas que repiten. Sin embargo los que no quieren ser partido se mueven en la pretensión de ser exégetas del sentir ciudadano sin más autoridad y legitimidad que su presencia mediática. Hoy las agrupaciones que conforman a Unid@s tienen el reto de la coexistencia y el de que la Marea no los olvide.
“Reforma grandísima”
En busca de un futuro que no se sabe si existirá en los próximos años para el PRI, el dirigente nacional de este partido, Alejandro Moreno Cárdenas, nos comentan, pretende recurrir a medidas extraordinarias para no terminar igual que su aún aliado: el PRD. O sea, sin registro. Y es que en una entrevista radiofónica dio a conocer que se analiza una “reforma grandísima” para la que consultará la posibilidad de modificar el nombre, sus colores y su logo. De inmediato varios alzaron la ceja y se lanzaron a la crítica contra el plan del priista, pues se preguntan si verdaderamente considera que con eso la gente podría creer que hubo una evolución interna. No han faltado las reacciones en las benditas redes, entre ellas la de sus críticos que consideran que el PRI no necesita ser cambiado, sino que el PRI cambie a Alito. Uf.
Avanza la liquidación
Y hablando de debacles de partidos, al parecer el PRD se ha ido olvidando de los cómputos distritales que tanto peleó e impugnó, tras el anuncio del INE de que perdió el registro. Y es que en toda la semana los dirigentes de esa fuerza política, el principal de ellos Jesús Zambrano, no han salido a explicar qué va a pasar con la fuerza laboral y lo que pudiera seguir. Lo cierto es que ese partido se encuentra fracturado por dentro y por fuera, y se ha dicho que algunos ya andan buscando la manera de formar un nuevo partido. Mientras eso ocurre, avanzan los procesos para la extinción formal de esa franquicia, pues el INE ha convocado el próximo 19 de junio a la sesión en la que se realizará la insaculación para designar al interventor que tendrá a su cargo la tarea de la liquidación.
El tema de temas
Y son investigadores del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM quienes han aparecido para señalar los riesgos que ven en la reforma al Poder Judicial. Lo hicieron a través de un análisis técnico de las iniciativas de reformas presentadas por el Presidente el pasado 5 de febrero. En particular llama la atención, nos comentan, que ponen el ojo en uno de los temas que desde Palacio se ha señalado como irreductible: el de que los jueces, ministros y magistrados sean electos por voto popular. “El método de designación es quizá el mejor ejemplo del retroceso que implicaría la aprobación del Plan C Judicial. Lo que la iniciativa propone, en pocas palabras, es pasar de un (muy) imperfecto proceso de designación, a otro que prácticamente aseguraría la captura y la partidización de la judicatura”, ha señalado Javier Martínez Reyes. Uno de los efectos, ha apuntado otro académico, César Astudillo, es que serían cesados mil 665 jueces, magistrados y ministros. Pendientes. (La Razón, La 2, p.2)
Poder explicar lo que llevará a la próxima Presidenta de México y futura Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas a elegir a quienes serán sus secretarios de Defensa y de Marina, más que complejo es innecesario; y lo es debido a que, como todos sus antecesores, además de las credenciales que cada general o almirante tenga, siempre ha existido en esa decisión una primera impresión que se convierte de manera inmediata en confianza.
La sucesión militar y naval siempre ha dependido de quien será —ahora Presidenta— Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y de nadie más. No depende de periodistas o de abogados mal avenidos a columnistas, tampoco depende de empresarios, o bien del gobierno saliente.
No depende del sabotaje producto de la visceralidad de alguien, tampoco de la confabulación, ni mucho menos de la intriga.
La sucesión en Sedena y Semar es una decisión estratégica que toma quien llevará las riendas del país los siguientes seis años. Es estratégica ya que la relación que tendrá el Presidente con el general y el almirante secretarios debe ser de total y profunda confianza; debe ser de total y recíproca lealtad, comprendiendo que esta relación debe durar todo el sexenio, lo que, probado está, fortalece en gran medida al gobierno, a quien gobierna y a las instituciones. Por tanto, ni se les remueve de sus cargos, ni tampoco se aceptan renuncias.
Desde la más profunda soberbia e ignorancia, hay quien se ha atrevido a publicar nombres de generales y almirantes con posibilidades en la sucesión militar y naval, como si dependiera de quien lo publicó esa decisión y, más allá, también se atreve a descartar a otros o peor aún, mencionar a militares que ya se encuentran en situación de retiro.
Cada sucesión de las cinco que llevo cubriendo la fuente militar y naval, me ha refrendado que nunca debo perder la oportunidad de quedarme callado.
En este esfuerzo editorial, en cada término de sexenio, jamás se han publicado nombres de quienes serán los posibles sucesores en Sedena y en Marina.
Faltan 109 días para que termine esta administración. Durante esos días que faltan, el general Luis Cresencio Sandoval, así como el almirante José Rafael Ojeda, seguirán siendo secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México, y por tanto lo correcto y justo es que no se exhiban publicamente otros nombres hasta que la virtual presidenta de México, o en su momento presidenta electa, anuncie quiénes serán los próximos altos mandos del Ejército y la Fuerza Aérea y de la Armada de México.
Lo que sí se puede asegurar en este espacio es que quienes sean los próximos secretarios de la Defensa y de Marina serán como todos sus antecesores en los últimos 111 años: líderes militares destacados para sus instituciones; serán soporte institucional de la próxima Presidenta de México y, por tanto, de los mexicanos.
Los 24 generales que han sido secretarios de la Defensa, así como los 21 almirantes en Marina —contando a los actuales secretarios—, no han sido reprobados por la historia, mucho menos por quienes fueron sus jefes.
Todos ellos contribuyeron y contribuyen para fortalecer a este país.
Son el general y el almirante quienes se adhieren, integran y fortalecen al proyecto de nación que comienza; nunca es al revés.
¡Ojalá se entienda!
Depende de una sola persona. (Juan Ibarrola, Milenio, Al Frente, p.3)
Ni en el ocaso de su mandato, el presidente López Obrador suelta su protagonismo político. Su ascendencia sobre Claudia Sheinbaum es notoria. No le va a ser fácil a la futura Presidenta desprenderse de su influencia.
No sólo le impuso una agenda de veinte reformas –18 de ellas constitucionales– que, de concretarse, impactarán en el próximo sexenio, sino que la lleva a giras que él encabeza.
Peor: ya dijo que se jubila y que no quiere ser “líder moral”, ni “jefe máximo”, ni nada que se le parezca. Pero luego le compuso y declaró que sólo acudiría al llamado de su Presidenta, aunque siempre ejerciendo su derecho a disentir. Ambos sostuvieron ayer su primer acto público en Nueva Rosita, Coahuila, desde que Sheinbaum se convirtió en virtual presidenta electa.
Estuvieron con familiares de los 63 mineros que siguen enterrados en Pasta de Conchos desde hace 18 años. Ella, como virtual Presidenta electa. Él, como Presidente saliente.
La historia comenzó mal. Uno de los vehículos de la comitiva de Sheinbaum chocó en la carretera, cerca de Monclova, Coahuila, con un automóvil particular. Dejó una persona de la tercera edad muerta y varios heridos. Ella se bajó del vehículo en el que venía para auxiliar a los heridos, dicen los reportes.
El alcalde panista de Monclova, Mario Dávila, expresó que el vehículo de la comitiva no respetó la señal de alto y se impactó de frente con otro vehículo (portal de Reforma, 14 de junio del 2024).
*El Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM hizo un análisis de las veinte iniciativas constitucionales y legales de AMLO, conocidas como plan C. El análisis dice que esta agenda de cambios, una vez avalada, impactará directamente en las decisiones del gobierno que Sheinbaum habrá de comenzar el 1 de octubre de este año. “Esa agenda sólo puede entenderse desde una inicial motivación electoral orientada a confeccionar una agenda de campaña que le permita evadir el deber de neutralidad que le impone el artículo 134 constitucional”.
El documento analiza cada una de las veinte reformas. Nos concentramos en la del Poder Judicial de la Federación, que ha sacudido al “superpeso”, que anoche estaba en 18.47 frente al dólar. Esa reforma no sólo propone la elección por voto popular de jueces magistrados y ministros. Plantea también la sustitución del Consejo de la Judicatura por un nuevo órgano de administración judicial separado de la Suprema Corte y la creación de un tribunal de disciplina judicial, entre otras muchas cosas.
Sobre la elección de los juzgadores, el análisis de Jurídicas advierte: “Las postulaciones –de los nuevos juzgadores– atenderán a las preferencias personales del presidente, a la composición electoral que en cada momento tenga el Congreso de la Unión y a la fuerza que de los grupos dominantes al interior de la SCJN y el PJF”. De aprobarse la iniciativa, el daño al PJF será mayúsculo, ya que implicará el cese inmediato de 1,665 ministros, magistraturas y judicaturas. Generará un movimiento pendular del PJF para que sus integrantes dejen la posición de independencia e imparcialidad que actualmente tienen garantizada, y se adentren en el campo de la política.
“En ese devenir, los cambios al estatuto jurídico y a la mecánica de selección de sus integrantes buscan dejar a las personas juzgadoras a expensas del poder avasallante de la política, obligándolos a incursionar en el terreno electoral”. Los autores del análisis son Sergio López Ayón, José de Jesús Orozco Henríquez, Pedro Salazar Ugarte, y Diego Valadés.
*El PAN no sólo impugnó la elección presidencial, sino que pide sea anulada por las “graves violaciones” que se dieron durante el proceso electoral. Marko Cortés, jefe nacional de ese partido, dejó claro que la nulidad se solicita más allá de los resultados (Claudia le sacó a Xóchitl 30 puntos de ventaja). El panista expuso sus razones: “Fue una elección de Estado que se caracterizó por no contar con un piso parejo por la intervención del Presidente de la República, la violencia e injerencia del crimen organizado y el uso del aparato del Estado para promover la candidatura de la coalición Sigamos Haciendo Historia”.
*El PRI también impugnó la elección presidencial, pero no habló de nulidad. A través de su representante ante el INE, Eduardo Suárez Licona, expuso que se registró un cúmulo de irregularidades graves plenamente acreditadas: “En forma evidente vulneraron los valores constitucionales, enmarcados en los principios de certeza, imparcialidad, neutralidad y equidad en la contienda”, dice el documento que entregó al INE. Y coincidió con el PAN en que el clima de violencia, intimidación e inseguridad que se registró durante todo el proceso influyó directamente en los resultados, “lo cual genera dudas sobre su legitimidad”. No faltará quien diga que son patadas de ahogado. Todos sabemos que esas impugnaciones serán desechadas. Se justifican, eso sí, para balconear las irregularidades cometidas a lo largo del proceso por los que se dicen “diferentes”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p.4)
Este caso y la implicación de figuras poderosas como Mario Marín son un recordatorio sombrío de la lucha constante contra la impunidad.
La muerte de Jean Succar Kuri, un nombre tristemente célebre en México, marca el fin de un capítulo oscuro en la historia de la justicia mexicana. Condenado a 112 años de prisión por su participación en una red de pederastia, Succar Kuri personificaba los horrores del abuso infantil y la corrupción institucional que lo protegía.
Jean Succar Kuri fue el centro de una trama espeluznante de abuso y explotación de menores. Su condena incluyó delitos de pornografía infantil y corrupción de menores, crímenes que sólo fueron expuestos gracias al trabajo incansable y valiente de la periodista Lydia Cacho. En su libro Los demonios del Edén, Cacho desveló las conexiones entre Succar Kuri y altos funcionarios, incluyendo al exgobernador de Puebla, Mario Marín, conocido como el góber precioso.
El impacto de la obra de Cacho no sólo reveló la magnitud de la red de pederastia, sino también la red de impunidad que la sostenía. Las grabaciones que salieron a la luz mostraron a Mario Marín orquestando la detención ilegal y la tortura de Cacho como represalia por sus denuncias. A pesar de la evidencia aplastante, Marín y otros implicados en la red de protección de Succar Kuri lograron evadir la justicia por mucho tiempo, subrayando las profundas fallas en el sistema judicial mexicano.
La labor de Lydia Cacho destaca la importancia del periodismo de investigación en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Su valentía al enfrentar amenazas de muerte, torturas y la indiferencia institucional no solo expuso a los culpables, sino que también inspiró a otros periodistas a seguir investigando y denunciando las injusticias. Sin embargo, el costo personal y profesional de tales denuncias sigue siendo altísimo en México.
Uno de los problemas más apremiantes en la lucha contra delitos como la pederastia, la trata de menores y la pornografía infantil en México es la total ausencia de datos y estadísticas confiables. La falta de cifras oficiales y transparentes dificulta la identificación de la magnitud del problema y, por ende, la formulación de políticas efectivas para combatirlo. Esta carencia de información también refleja la apatía y el desinterés de las autoridades para enfrentar estos delitos con la seriedad que merecen.
El caso de Jean Succar Kuri y la implicación de figuras poderosas como Mario Marín son un recordatorio sombrío de la lucha constante contra la impunidad. A pesar de su fallecimiento, el legado de sus crímenes y la valentía de aquellos que lucharon por exponerlos continúan resonando. La muerte de Succar Kuri no debe cerrar este capítulo, sino impulsarnos a exigir justicia completa y transparencia en todos los niveles del gobierno y la sociedad.
El compromiso con la verdad y la justicia, ejemplificado por periodistas como Lydia Cacho, debe ser un faro para todos aquellos que buscan un México libre de abusos y corrupción. La batalla está lejos de terminar, y la memoria de las víctimas debe ser el motor que impulse un cambio real y duradero. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p.12)
MIAMI, Florida.- Me esperaba cualquier cosa de un concierto de Bad Bunny. Pero no una (muy divertida) clase de filosofía. Uno de los artistas más escuchados del mundo -sus canciones y videos por streaming se miden en miles de millones de vistas- sigue haciendo un gran esfuerzo para mantener los pies en la tierra. Y lo logra.
Es considerado uno de “los hispanos más influyentes de Estados Unidos” y es conductor del Noticiero Univision desde 1986. Ha ganado 9 premios Emmy y el prestigioso Maria Moors Cabot. Ha escrito 11 libros y su columna semanal la distribuye el New York Times Syndicate en todo el hemisferio. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y una maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad de Miami. Nació en Cd. de México y vive en Miami.
Lo había visto anteriormente en el Estadio Azteca de la Ciudad de México ante 80 mil espectadores -durante su World’s Hottest Tour- y me impactó su control del escenario y, sobre todo, de los silencios. Sí, al autor de No me quiero casar, Neverita, Baticano, Cybertruck, Moscow mule y Perro negro, le gusta parar entre canción y canción para absorber todo lo que hay a su alrededor. Pueden ser pausas de varios minutos en los que no pasa nada en el escenario. A veces todo el estadio o la sala de conciertos se va a negro. Es un apagón (como dice el título de otra canción referida a Puerto Rico, donde acaba de terminar su gira).
Eso mismo hizo en Miami. Benito abrió el concierto con Nadie sabe y luego, ante los gritos frenéticos de sus fanáticos, se paró al frente de uno de los dos escenarios -llamados Nadie y Sabe- y se puso a respirar profundamente. (Inhala. Cierra los ojos. Aguanta la respiración. Y exhala con un sonido gutural. Los yoguis le llaman respiración Ujjayi.) Un poco más tarde, con el corazón más reposado, el artista de 30 años canta Me porto bonito y tú sabes que la meditación ha terminado.
Corre, brinca y se escabulle entre los bailarines. Y mientras interpreta Monaco (sin acento), pone el ritmo cardiaco a mil en el Centro Kaseya de Miami. De pronto, vuelve a parar.
Totalmente.
Se esconde en una manta negra con adornos plateados que le cubre la cabeza completa. Y nadie sabe lo que pasa ahí dentro. Quizás hace otros ejercicios de respiración o se pone a meditar. O sencillamente es un ser humano cansado, expuesto a presiones incalculables -¿se imaginan lo que es cantarles a decenas de miles de personas y que no te pierden la vista por dos horas?- y que necesita un respiro.
En la segunda mitad del concierto, esta superestrella que alguna vez trabajó como empacador en un supermercado de Puerto Rico, cambia la manta negra por una toalla blanca. Y prácticamente no se la quita de la cabeza por el resto del concierto. A veces se seca el sudor de la cabeza casi rapada y la barba bien cortada. Otras, se sube y baja los lentes, y se acomoda la gorra de beisbol. Y cuando lo necesita, se cubre la cara con la toalla y se vuelve a perder en sus elucubraciones, mientras el público espera, paciente, a que vuelva a cantar.
Lo que menos me esperaba de un concierto de música urbana era una reflexión sobre cómo aguantar las críticas, el bullying y las expectativas de los otros en tu vida. “Hablan mucho de mí,” se quejó. Pero responde en sus canciones diciendo: “Pa’l carajo los que me critiquen” o “que me odie el que me odie, que me quiera el que me quiera”.
Este lado filosófico de Bad Bunny contrasta con ese deseo constante de “pasarla bien” -el equivalente en español del to have fun- y con las letras de sus canciones que, sin morbo ni pena, dicen exactamente lo que piensa: “¿Cómo te atreve’ a venir sin panty?” o “Yo quiero perrearte, perrearte y perrear, duro, duro”.
Benito es un showman. Entró a caballo para cantar Teléfono nuevo con una máscara de alienígena. Y para acallar a quienes lo critican por no pronunciar correctamente cada sílaba y balbucear partes de sus canciones, se sentó en la cola de un piano negro -a la Frank Sinatra- e interpretó sin más instrumentos algunas de sus melodías más conocidas: Calla’ita, La canción, Amorfoda y Otra noche en Miami.
Sí, Bad Bunny canta como se le pega la gana y si canta así es porque así quiere. Es, ya, un estilo. Pero, más importante, una forma de ser.
Volteé a mi alrededor y yo era el único con canas. Pero me sentía lleno de vida. Estaba agradecido de ver a un gran artista en un gran momento.
Yo traía un estribillo dándome vueltas en la cabeza -“Mami, ¿que tú quieres? Aquí llegó tu tiburón”- mientras algunos asistentes todavía llevaban puestas unas aletas de tiburón sobre la cabeza. Luego vino Where she goes, vi a mi alrededor y todos la estábamos pasando bien.
Misión cumplida.
La clase había terminado.
Gracias, maestro. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.8)
-¿Cuál es su opinión sobre nuestro sistema de justicia?
La respuesta de cualquier ciudadano consciente debería ser:
-Muy mala.
Y, a la pregunta:
-¿Considera usted que el sistema de justicia debe ser reformado?
La respuesta tendría que ser un rotundo:
-Sí.
¿Cuántas veces habrá que insistir en ello? Desde el 2006, cuando Calderón lanzó la guerra contra el narco -que, pese a sus distintas modalidades y nombres, continúa de manera casi idéntica desde entonces-, en México ha habido cientos de miles de asesinatos y desapariciones. De los delitos que se denuncian, nuestros tribunales no resuelven de forma definitiva ni el 0.5 por ciento. Al menos en materia penal, la situación se puede describir de manera tan simple como escalofriante: en nuestro país la justicia no existe. Vivimos -hay que repetirlo hasta el cansancio- en el reino de la impunidad.
Incluso en materias que no están ligadas de forma directa con el crimen organizado -delitos sexuales y patrimoniales en particular-, la situación no es muy distinta: la justicia no es nunca ni rápida ni expedita, la corrupción es endémica y casi siempre termina saliéndose con la suya quien tiene más recursos o más poder: cerca del noventa por ciento de los casos en manos de un defensor de oficio terminan en condena. En contraste, nuestras cárceles se encuentran hacinadas de inocentes -en buena parte de los casos, sometidos a esa violación sistemática de los derechos humanos que es la prisión preventiva oficiosa cuyos supuestos López Obrador quiere incrementar-, con frecuencia de los estratos sociales más desfavorecidos, es decir, justo de aquellos por los que la 4T en teoría manifiesta mayor preocupación.
En el ámbito penal, México es un Estado fallido, incapaz de proporcionar el menor sentido de seguridad a sus habitantes. No debería haber duda: nuestro sistema de justicia es un caos que necesita una reforma urgentísima.
Por desgracia, la propuesta por AMLO -y que, con su obstinación y autoritarismo habituales, se empeña en aprobar en un mes- no es, en medida alguna, la reforma que requerimos. Para empezar, porque su objetivo nada tiene que ver con eliminar sus taras: se trata, por el contrario, del postrer acto de venganza del Presidente contra uno de los pocos actores políticos que se atrevió a resistírsele: lo único que le interesa es deshacerse de sus enemigos y de los supuestos traidores que los acompañan. De allí que su propuesta no contemple la transformación del sistema en su conjunto y se concentre en el Poder Judicial federal: acaso la instancia que, en este aciago panorama, funciona con los más altos niveles de profesionalismo y que es un contrapeso a los caprichos del Ejecutivo y a los intereses del Legislativo. Si las preguntas incluidas en la consulta popular propuesta por la Presidenta electa -una forma de ganar tiempo ante la presión de los mercados- se refieren solo al Poder Judicial, nos hallaremos ante una obvia manipulación: la opinión general será, de seguro, negativa, y el apoyo a la reforma, mayoritario, pero, insisto: la necesidad de una reforma no implica que esa reforma sea la planteada por la 4T.
La elección a través del voto de sus integrantes -y, en cascada, de los de los poderes judiciales locales- no disminuirá su ineficacia o su corrupción y, además de implicar un gasto exorbitante, solo creará nuevos problemas sin resolver los que ya lo agobian: nos distraerá en campañas sin atractivo ciudadano que, pese a todas las prevenciones, terminarán cooptadas por los partidos u otros actores políticos. El único punto positivo de la propuesta, la obligación de que los procesos se resuelvan en un año, es un mero deseo que, sin alterar el resto del sistema, se topará con la obstinada realidad. Si Claudia Sheinbaum se conforma con aprobar la reforma tal como está, ella misma caerá en una trampa que solo dañará a su incipiente gobierno: gastará buena parte de su energía y de su capital político sin mejorar un ápice las expectativas de justicia de quienes votaron masivamente por ella. (Jorge Volpi, Reforma, Opinión, p.9)