Que ante la crisis en el Partido Demócrata estadunidense por la continuidad de la candidatura de Joe Biden, luego del desastre de su participación en el debate del jueves pasado, en la oficina de transición de Claudia Sheinbaum el próximo canciller, Juan Ramón de la Fuente, ya puso manos a la obra para preparar una estrategia de contingencia, ante un eventual segundo mandato de Donald Trump, sobre todo en los temas migratorio y T-MEC. A ver. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Atención: leyes antimigrantes
Y mientras en el país andamos enfrascados en batallas domésticas, la mala noticia para miles de paisanos que viven en Estados Unidos es que entraron en vigor las leyes antimigrantes HB1105 y SB25767, la primera en Georgia y la segunda en Tennessee. Ambas, se ha informado, pueden provocar acoso, detención, expulsión y criminalización indebida de personas migrantes. “También puede detonar un ambiente de incertidumbre, temor y vulnerabilidad entre la comunidad mexicana en Estados Unidos”, ha señalado Javier Díaz de León, cónsul general de México en Atlanta, al encender alertas por el tema. Estas leyes desde los ámbitos estatales del país vecino se contraponen con las acciones de contención de migrantes que aquí realiza el Gobierno federal y que han logrado drásticas reducciones de cruces hacia el país vecino. Ya se verá qué acciones se implementan ahora para evitar sus efectos. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
La presidenta electa Claudia Sheinbaum y su futuro canciller Juan Ramón de la Fuente deberían estar preocupados después del debate entre Donald Trump y Joe Biden, que para este último resultó una debacle, reconocida incluso por sus familiares y amigos.
Biden confirmó lo que todos los analistas políticos nacionales e internacionales, exceptuando a los bisoños, sabían: que “ya no le sube el agua al tinaco”, por lo que no está preparado para un segundo mandato. El clamor popular de algunos sectores estadounidenses es que mejor renuncie para que no siga haciendo el ridículo. Si los demócratas no cambian “a su caballo” van a perder la Casa Blanca en las elecciones de noviembre próximo.
Aunque los pesimistas señalan que aunque metan un sustituto, ya nada se puede hacer, lo que significa que, inexorablemente, y tal vez estrepitosamente, Biden va a perder. Tratando de explicar lo inexplicable, algunos analistas políticos estadunidenses afirman que Biden fue víctima de sus asesores políticos, quienes no lo prepararon para un combate de ese tipo; lo mandaron a tirar golpes “a lo loco” y le hicieron creer que podía noquear a Trump; en pocas palabras, equivocaron la estrategia. Con toda proporción guardada, Biden saltó al ring para el debate medio “apendejado”, recuerdan algunos analistas.
A juicio de los observadores políticos “mexicas”, si Trump llega a la Casa Blanca, como todo parece indicar que así será, a México le va a ir “de la fregada”. Para nadie es un secreto que en su mandato Trump nos trató con “la punta del pie”, sobre todo en materia migratoria, con la complacencia del Presidente de la República y la colaboración de su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quienes tuvieron la osadía de abrir el zaguán a los migrantes centroamericanos desde el arranque del sexenio, lo que provocó la inconformidad de Trump, quien en respuesta pidió, exigió dicen algunos, que México fuera su “patio delantero” a cambio de algunos billetes “verdes”.
En el debate-debacle para Biden, mister Trump dijo cosas horribles, horribles de los migrantes que diariamente quieren ingresar a Estados Unidos, vía México, en busca del “American dream”. Dijo, entre otras cosas, que son culpables de la escalada de violencia en Estados Unidos, y que si gana echará de Estados Unidos a toda la gente mala. Así como el entonces canciller mexicano Marcelo Ebrard se le puso de ”alfombrita” a Trump en el tema de los migrantes, el próximo canciller, Juan Ramón de la Fuente , podría seguir actuando de la misma manera que “el Carnal”, lo que, dicho sea de paso, sería humillante para todos los mexicanos.
Los malosos de malolandia pronostican que el Doctor de la Fuente, quien como secretario de Salud no fue capaz de curar una gripe — Ernesto Zedillo dixit— no podrá con el paquete. (Luis Soto, El Sol de México, República, p. 5 y Ovaciones, Nacional, p. 19)
Un porcentaje amplio de estadounidenses rechazan las candidaturas de Biden y Trump por igual. La última encuesta de CBS-GovYou indica que el 72% considera que el presidente Biden debería retirar su nominación, en comparación con un 63% anterior al debate.
Durante el debate Trump, se vio fuerte físicamente, pero volvió a mentir sin límite respecto a la situación económica de EU y la migración. Acusó a los migrantes, sin fundamento, de la criminalidad, la falta de empleo para las minorías y de gozar de una situación de privilegio. El presidente Biden no lo rebatió y los moderadores nunca lo evidenciaron.
En mi columna del 18 de junio planteé: “Hay una legítima preocupación en EU sobre el estado de salud del presidente Biden y su capacidad física y mental. Es difícil un cambio a estas alturas, más no imposible.”
Pues bien, el cambio de la fórmula Biden-Harris se hizo factible después del debate. Enumeró los elementos a considerar:
El cambio se daría sólo si el presidente Biden decide retirarse de la contienda. Hay versiones encontradas en EU sobre dicho escenario. Su familia favorece la permanencia, en tanto que donantes y algunos líderes demócratas desde el anonimato se inclinarían por el retiro.
Ningún demócrata se pronunciará públicamente a favor del retiro, dado que impactaría su posición dentro del partido. Los demócratas cierran filas para defender el legado de Biden, darle espacio para su decisión. Los cercanos a Biden defienden la línea de que los debates no deciden la elección, que no fue tan grave lo sucedido y que recaudaron muchos recursos tras el debate.
Si Biden decidiera declinar su nominación, se abriría un panorama inédito en tiempos recientes, pero conocido para los historiadores. Biden cuenta con el apoyo de 3,894 electores de los estados de la Unión Americana. La nominación presidencial requiere de 1,968 electores. De retirarse Biden podría apoyar al o los/las candidatas sustitutas, o bien dejar en libertad a sus electores. Asimismo, podría ser quien marque las reglas de la competencia por la sucesión.
La Convención Demócrata, que inicia en Chicago el 19 de agosto, se convertiría en una “convención abierta”. El gran reto para el partido demócrata sería conservar la unidad y evitar que los eventuales candidatos se enfrenten de manera virulenta.
Circulan profusamente listas de posibles candidatos, varios de ellos conocidos y conocedores de la relación con México: Kamala Harris, la vicepresidenta actual; Gavin Newsom, el gobernador de California, nuestro 2º socio comercial; Gretchen Whitmer, la gobernadora de Michigan, nuestro 3er socio comercial; JB Pritzker, gobernador de Illinois, conocedor de la comunidad mexicoamericana. Jared Polis, Pete Buttigieg.
El partido demócrata tiene buenos candidatos que respetan a Biden y su legado, pero que representarían la transición generacional imperativa para EU. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 5)
¿Dirigibles para cruces fronterizos?
Novedosa la idea presentada por el subsecretario de transportes de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Rogelio Jiménez Pons, de usar dirigibles para mover carga entre México y Estados Unidos.
Explicó el funcionario que ese medio de transporte está teniendo un renacimiento en el mundo y que varias naciones lo han empezado a utilizar para transporte de carga.
Cierto, la francesa Flying Whales ya construye dirigibles impulsados por helio para transporte de carga. Calcula que para 2025 producirán. Empero, a diario cruzan la frontera 14 mil camiones con casi medio millón de toneladas de carga.
NOTAS EN REMOLINO
Ayer 1 de julio, se inició el programa de Pensiones Bienestar que garantiza que los pensionados reciban al menos el monto del último salario mensual. Se fondeó, por ahora, con 36 mil millones de pesos de las cuentas no reclamadas de adultos mayores de 70 años. Después, bueno, después ya veremos… Ignacio Mier, coordinador de los diputados morenistas y Ricardo Monreal, de los senadores guindas, olvidaron decir que en 1994 fueron jubilados los ministros que salieron de la Corte. ¿Qué harán hoy? Conste, es pregunta… Por lo visto José Raúl Mulino, el nuevo Presidente de Panamá, recibió de Washington una oferta que no pudo rechazar. No dejará pasar migrantes por la selva del Darién … Un fallo de la Suprema Corte de Justicia impide a los municipios de Coahuila cobrarles permisos de construcción a las obras en pozos de hidrocarburos de Pemex… El escándalo que se hubiera armado si el PAN o el PRI hubieran celebrado un evento partidista en un edificio público, como el organizado por Morena en la antigua residencia presidencial de Los Pinos, hoy centro cultural… Sabio consejo de Hanna Arendt: “prepárate para lo peor, espera lo mejor y acepta lo que venga”… (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 39)
El pasado domingo 30 de junio el partido Rassemblement National, de Marie Le Pen, conseguía alzarse con la victoria en la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas, con 34 por ciento de los sufragios. La ultraderecha seguía así la estela de sus buenos resultados en las pasadas votaciones europeas, de hace menos de un mes. Un resultado que motivó el adelanto de las elecciones legislativas, desencadenando un auténtico terremoto político.
El adelanto electoral viene a sumar un capítulo más a la crisis larvada que vive el régimen de la V República francesa. La duda es si este será su epílogo. Una crisis que se ha mostrado con toda su crudeza en la descomposición de los dos partidos, democristianos y socialistas, que tradicionalmente han ostentado el poder después de la Segunda Guerra Mundial. Así, desde el final de la presidencia del socialista François Hollande, en 2017, ninguna de estas dos agrupaciones políticas ha conseguido recuperar el Palacio del Elíseo y ni siquiera disputar la segunda vuelta de las presidenciales.La emergencia de la figura bonapartista de Emmanuel Macron y la creación de En Marche, un partido-empresa a su imagen y semejanza, fue un intento de reagrupar al extremo centro político para ahuyentar los fantasmas de una victoria ultraderechista y combatir el agotamiento del régimen gaullista de la V República. En este sentido, Macron ha venido a representar un tipo de figura política vacía, estandarte de una salida del bloque de poder a su propia crisis de representación y a la corrupción de los grandes partidos. Un modelo de político proveniente del mundo de la gestión empresarial y percibido, precisamente, como un gestor de la difusa sociedad civil, pero garante del (des)orden neoliberal. En resumen: una suerte de outsider para mantener el statu quo.
El auge del macronismo, a partir de su victoria en las presidenciales de 2017, supuso el declive del todopoderoso Partido Socialista francés, que sumido en diversas crisis ha encadenado los peores resultados de su historia. Perdió la hegemonía del campo político de la izquierda francesa en favor de la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon. Ambas organizaciones, con los Verdes, el Partido Comunista y el Nuevo Partido Anticapitalista, han conformado el Nuevo Frente Popular, emulando la coalición de izquierdas antifascistas que gobernó Francia de 1936 a 1938. Así consiguieron convertirse en la segunda fuerza de las elecciones legislativas, con 28 por ciento de los votos.
Rassemblement National lleva preparándose desde hace décadas para este momento, en una lenta pero constante transformación desde que se fundó con el nombre de Frente Nacional (FN) en la década de los setenta. Primero, Jean Mari Le Pen consiguió transformar el FN de una organización neofascista en un partido de ultraderecha de nuevo corte, focalizado en la xenofobia, antimigración y la neurosis identitaria. En segundo lugar, Le Pen emprendió todo un camino de desdiabolización del partido, llegando a refundarlo con el nuevo nombre de Rassemblement National, con el objetivo claro de convertirse en la organización hegemónica de la derecha nacional y abrir los candados del cordón sanitario que hasta ahora habían impedido su asalto al Palacio del Elíseo.
La posibilidad de que Le Pen y su candidato Jordan Bardella consigan la mayoría absoluta en la segunda vuelta de las elecciones legislativas, que les permita gobernar, no parece una opción descabellada ni mucho menos. La única posibilidad para evitarlo es intentar rescatar en menos de una semana –la segunda vuelta es este domingo 7 de julio– el llamado Bloque Republicano. Unir a todas las fuerzas republicanas, retirando las candidaturas en aquellas circunscripciones donde el postulante de otra formación tenga mejores opciones de vencer a RN. Un cordón sanitario a la extrema derecha que ha funcionado desde las presidenciales del 2002, en las que Le Pen (padre) consiguió pasar a la segunda vuelta. Y que ha funcionado siempre. Veremos si esta fórmula tiene éxito, cuando los electores de centroderecha tienen que votar a candidatos de izquierdas. Sólo tres veces en la historia de la V República Francesa han cohabitado un primer ministro y presidente de formaciones políticas distintas. Pero más allá de si Bardella consigue o no los números para ser primer ministro, lo que está fuera de toda duda es que Rassemblement National es, en este momento, el principal partido de Francia. Y que el camino de Le Pen a la presidencia francesa en 2027 parece una posibilidad cada vez más clara. Una opción que no responde a una fiebre pasajera, sino a la transformación de largo aliento que se lleva operando en la sociedad y la política francesa, en donde el RN no es tanto una anomalía, sino el producto de la crisis de régimen que vive el país. En donde la ultraderecha aparece como el hijo bastardo del autoritarismo reaccionario del que el gaullismo impregnó la política de la V República y que el mismo Mitterrand llegó a calificar como golpe de Estado permanente. (Miguel Urban, La Jornada, Al Cierre, p. 30)
La revolución de las conciencias… en USA

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 46)
Inmunidad parcial pero…

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)
¿A dónde irán?

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 22)