VAYA irigote se armó con el discurso en el que aparentemente Donald Trump insulta al próximo secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Y ES QUE, justo después de ofrecer su muy particular versión sobre la negociación que hubo con México para que militares vigilaran la frontera durante su mandato, el republicano se refirió a una “persona estúpida” y aseguró que tenía un coeficiente intelectual de 50 o 60.
LAS REDES sociales ardieron asegurando que Trump se refería al ex canciller mexicano, quien se puso el saco, se dio por aludido y respondió en su cuenta de X que el candidato presidencial de EU no lo intimida.
HASTA Claudia Sheinbaum se subió al ring y en la misma red social calificó el lenguaje de Trump como soez, defendió a su designado en Economía y le recordó al político estadounidense que México es libre y soberano.
NOMÁS que, si se escucha con cuidado lo dicho por Trump -quien tampoco es que sea muy claro en sus discursos en los que brinca de tema en tema sin hacer pausas-, a quien realmente insultó y de quien se burló fue ¡del presidente Joe Biden!
ESO SÍ, de que se burló de México y dejó en ridículo las negociaciones con Ebrard, eso que ni qué.
PERO MAL comienza el baile cuando en la primera danza y antes de que suene la música ya se andan repartiendo pisotones.
QUIEN se está quedando sin opciones laborales es el jefe de Gobierno de la CDMX, Martí Batres.
AUNQUE muchos daban por hecho que la Secretaría del Trabajo sería para él, esa cartera la retuvo Marath Bolaños, personaje de la nueva oleada de jóvenes morenistas.
ASÍ ES QUE Batres no irá al gabinete -al menos por ahora-, no será legislador, tampoco parece factible que acepte quedarse en el gabinete de Clara Brugada en un cargo menor al actual, y se ve difícil que busque la dirigencia nacional de Morena donde Luisa María Alcalde ya fue prácticamente ungida desde Palacio Nacional.
DE HECHO, entre morenistas se dice que la situación de Batres no es casualidad y que se debe a un ajuste de cuentas después de que le jugó las contras a Sheinbaum con la campaña que impulsó contra Omar García Harfuch cuando buscaba ser candidato a la CDMX. ¡Ouch!
QUÉ contrasentido: mientras el Valle de México sufre por la falta de agua potable, las inundaciones provocadas por las lluvias desquician a diario la metrópoli.
GOBIERNOS van y gobiernos vienen y no se ha logrado aprovechar la gran cantidad de agua que cada año anega calles, el Metro y desborda el drenaje pluvial.
PERO quizás lo peor es que no se ven planes concretos y viables para evitar la llegada del temido Día Cero o, al menos, para aprovechar cada aguacero. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Primer aviso… ¿Será a trompadas la relación con Trump?
Nos hacen ver que Trump habló de un funcionario con bajo coeficiente intelectual y algunos interpretaron que se refería a don Marcelo, pero en realidad ya hablaba del gobierno de Joe Biden. El excanciller y próximo secretario de Economía respondió en un tuit a lo que llamó insultos del republicano. Más allá de esa confusión, las bravatas son el primer aviso de que, de ganar en noviembre, la relación con Trump será tormentosa. Quizá a trompadas. ¿Será que la nueva administración mexicana le ponga veladoras a Kamala Harris, con quien se negociaron asuntos fronterizos sin gritos ni sombrerazos?
¿Venganza de expriistas contra Alito en Yucatán?
Nos cuentan que el gobernador electo de Yucatán, Joaquín “Wacho” Díaz, y el senador Jorge Carlos Ramírez Marín, ambos acogidos por Morena tras renunciar a su partido de toda la vida, el PRI, andan muy activos buscando que se den a conocer una presunta serie de fraudes de dirigentes priistas en ese estado y en Campeche por contratos falsos en el Tren Maya, con los que habrían engañado a empresarios. Nos comentan que el caso, de comprobarse, podría salpicar al líder nacional del tricolor, Alejandro Moreno, porque algunos de los señalados son muy cercanos a él. ¿Será?
Las multas de jueces contra los penales federales
Nos cuentan que en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ya conocen al encargado de los penales federales, Antonio Hazael Ruiz, como “El Multas”. Y es que, nos hacen ver, lleva varias infracciones de jueces federales por fallas en procesos con algunos reos. La más conocida fue la que le impusieron por no presentar a tiempo ante el juez a Ovidio Guzmán, en su primera audiencia, después de ser recapturado en enero de 2023. Sin embargo, el funcionario no la pagó porque logró que un juez de amparo la suspendiera. Ahora, nos comentan, se volvió a amparar contra otra multa impuesta en mayo de este año.
Zaldívar, a tiktokazos contra sus excompañeros
Con más de diez publicaciones dedicadas al tema, el exministro presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, ha defendido desde TikTok la reforma al Poder Judicial impulsada por el gobierno lopezobradorista. El también llamado ministro tiktokero antes dedicaba su cuenta en esa plataforma a difundir temas de derechos humanos, información sobre temas electorales, judiciales y políticos, para hacerlos de fácil acceso, pero, nos cuentan, que, de hablar sobre Taylor Swift y hacer los videos virales que lo acercaron a los centennials, pasó a promover la importancia del Plan C de Morena en sus redes sociales. Y de paso, darle raspones a sus excompañeros y en especial a su sucesora en la presidencia de la Corte, la ministra Norma Piña. (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)
Trump despotrica de nuevo
A una semana del atentado que sufrió, el candidato presidencial de EU, Donald Trump, está más furioso que nunca contra el gobierno mexicano. Ayer, en un mitin en Michigan, sostuvo que no se debe renegociar el T-MEC porque él lo ve bien como está, y a su parecer Andrés Manuel López Obrador “ya no es presidente” de México. Súmele que anunció una deportación masiva de ganar la presidencia de su país. Mientras, aquí AMLO calificó al republicano de “hombre visionario”.
Preparan revisión del T-MEC
Más allá de las bravuconadas de Trump, la secretaria de Economía de México, Raquel Buenrostro, y quien será su relevo en octubre, Marcelo Ebrard, ya preparan la revisión al T-MEC, programada para 2026. Los trabajos iniciaron en marzo pasado y ambos se han sentado con empresarios y trabajadores para identificar las áreas de oportunidad.
Van en fórmula por la reelección
Es un hecho que Alejandro Moreno y Carolina Viggiano buscan reelegirse como presidente y secretaria general del PRI, respectivamente, por lo que solicitaron licencia a esos cargos, luego de que la Comisión Política Permanente les autorizó competir. Este lunes se abre el registro a los aspirantes, pero sólo de 10:00 a 12:00 horas.
La interina del PRI
Graciela Ortiz es la presidenta interina del PRI de aquí a que se realice la elección de la nueva dirigencia, el próximo 11 de agosto. Ella se venía desempeñando como secretaria de organización del partido, cargo al que llegó gracias a Alejandro Moreno, dirigente con licencia que busca la reelección. Es decir, las riendas siguen en sus manos.
Otros 6 años, al frente del SUTERM
Hablando de reelecciones, Víctor Fuentes del Villar repetirá como secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, pues ganó la elección con 32 mil 710 votos. Lleva 19 años en ese cargo y, a sus casi 90 de edad, se mantendrá hasta 2031 al frente del gremio que aglutina a 67 mil trabajadores.
Marko, contra programas sociales
Resulta que el dirigente del PAN, Marko Cortés, al fin reconoció estar contra los programas sociales, porque a su criterio no impulsan a que la gente salga adelante “sino que la mantiene en su estatus pobre”. Incluso dijo que la derrota electoral del pasado 2 de junio se debe en parte a que el panismo respaldó esos apoyos.
Gatell quiere su recomendación
Nos hacen saber que Hugo López-Gatell quiere seguir en el gabinete presidencial, y lo quiere hacer por la vía fast track. Se dice que el ex subsecretario de Salud busca que el presidente López Obrador sugiera en público a la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, nombrarlo en algún cargo, como hizo con el director del IMSS, Zoé Robledo. (El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Es un buen momento para leer “Hillbilly Elegy”, o “Hillbilly, una elegía rural”, como se le conoce en español, el libro de un tal J D Vance, es decir, del hombre que – por el empuje de Trump y por la crisis de los demócratas, con la de Biden a la cabeza– probablemente se convierta en vicepresidente de los Estados Unidos. ¿Por qué leerlo? Hay dos buenas razones, que en cierto sentido son una.
La primera razón es, diríamos, entre sociológica y antropológica. Nacido en Ohio de una familia originaria de los Apalaches, es decir, una familia de blancos pobres, violenta y atormentada por las adicciones (el lugar común, prejuicioso pero elocuente, diría: de esos gringos que tienen más tatuajes que dientes), Vance pasó por los Marines, con despliegue en Irak incluido, antes de estudiar Ciencias Políticas y Filosofía en la Universidad de Ohio, primero, y Derecho en Yale, después. “Hillbilly Elegy” cuenta justamente ese trayecto entre los horrores de la vida “redneck” y el éxito académico, al que siguieron el éxito como escritor –el libro se convirtió en un best-seller–, el económico y, más recientemente, como resulta claro, el político.
En otras palabras, estamos ante un volumen de memorias realmente notable, sobre todo por el retrato de ese universo violento, propenso al fanatismo y permeado de rencor que, en efecto, dice mucho de muchos votantes de Trump, esos que decidieron entregarle el Partido Republicano, la presidencia y, probablemente, la reelección, sin mencionar aquel conato de golpe de Estado. A propósito, hay película. La encuentran en Netflix. La dirige nada menos que Ron Howard, con unas muy notables Amy Adams y Glenn Close.
La segunda razón por la que deberíamos entrarle al libro de Vance es el modo poco enaltecedor en que lo exhibe, por contraste. Tanto como en retratar a su entorno, brillantemente, Vance se empeña en hablar de sus logros. De su capacidad para nadar contracorriente y salir de la marginalidad salvaje de su infancia y adolescencia.
En ese sentido, el libro es un autohomenaje muy gringo en un sentido clásico, es decir, en el sentido de que desprecia el victimismo y rinde tributo al fuerzo individual como vía de superación. Bueno, pues Vance, el Vance de hoy, ha decidido olvidar sus palabras y entregarse a la retórica de la víctima.
¿Lo oyeron el otro día ante los fieles de Trump? Una sarta de diatribas contra la migración y, cómo no, unas cuantas concesiones al complotismo anti Wall Street, en una cacería del aplauso fácil que lleva a Paul Krugman a hablar de Vance como del político más cinicazo de la política gringa, incluso por encima de Trump, al que alguna vez tachó de un probable Hitler americano y en el que acaba de descubrir a un elegido.
Tiene razón Krugman. Hay otra forma de decirlo. Estamos ante el nacimiento de un populista. (Julio Patán, El Heraldo de México, Online)