¿Se acuerda que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) está cerrada? Los legisladores morenistas Manuel Alejandro Robles Gómez y Mario Alberto Torres Escudero apoyan a los activistas en pro de los migrantes para que se reanuden sus operaciones porque al tenerlas paralizadas se afectan los procesos y derechos de las personas en movilidad. La COMAR la cerraron porque está en la colonia Juárez, alcaldía Cuauhtémoc, y los vecinos simplemente se inconformaron por el desastre que se generaba. Nos dicen que esta situación ya se resolvió, pero el gobierno federal sigue sin reactivar las oficinas. La activista Lorena Cano, de Mujeres Migrantes, precisó que por el momento la COMAR no cuenta con una oficina para operar en la Ciudad de México y se han suspendido los plazos y términos, por lo que hay muchas personas, entre ellas mujeres víctimas de violencia, que no puede continuar con sus procedimientos y no pueden acceder a un documento migratorio para contar con derechos y protección. (Red Compartida, La Prensa, p. 2)
En muchas cosas mostraron estar unidos los republicanos durante su Convención Nacional de la semana pasada. Además de una adoración casi divina a Donald Trump, los unió el discurso antiinmigrante, enfocado en que quienes cruzan la frontera sin documentos son invasores que cometen crímenes al llegar a Estados Unidos. Crimen migrante fue el eje sobre el cual giraron los discursos en Milwaukee.
En su más reciente episodio de “Last Week Tonight”, John Oliver hace un gran recuento de por qué fue este uno de los temas más recurrentes del partido y por qué es tan popular para un segmento de los estadounidenses.
Todo empezó con una nota que la cadena Fox News transmitió a partir del 27 de Enero de este año en el que repitieron un segmento de unos supuestos migrantes peleando con unos policías de Nueva York (NYPD) y después supuestamente uno de esos migrantes festeja con una señal obscena su liberación tras haber pasado un día en prisión. El segmento fue repetido por Fox News más de 60 veces.
Después se supo la realidad de lo que Fox había transmitido. El pleito con el NYPD lo comenzaron los policías. Y el migrante liberado que mandó la señal obscena era una historia a parte de la del pleito y lo hizo porque, sin haber hecho nada, lo aprehendieron pensando que era otra persona, también migrante, y lo llevaron a prisión en donde estuvo 24 horas. Cuando fue liberado hizo la señal del dedo como protesta por haber ido a prisión sin razón alguna, más que por su aspecto físico. Pero esto ya no fue aclarado por Fox News y la cadena siguió adelante con su campaña de hablar recurrentemente de los crímenes migrantes.
A esa historia Fox News agregó otras. En una aparecen unos hombres blancos vestido de rojo, los llamaron Ángeles Guardianes, una especie de grupo de vigilantes que están deteniendo a supuestos indocumentados cometiendo crímenes en Times Square de Nueva York. Resulta que los delitos son inventados y los Ángeles Guardianes detienen a gente simplemente por parecer migrantes y por hablar español. Pero esto ya no lo precisa Fox.
El partido republicano intentó durante la convención de Milwaukee vincular el tema del crimen migrante con las adicciones y el problema de sobredosis tan tremendo que padecen en EUA. Antes de la Convención abrieron una página de internet que se llama Bidenbloodbath.com (el VPN no permite entrar a la página desde México) en la que se pueden ver crímenes causados por migrantes en 13 estados de EUA. Al picar en Ohio, Wisconsin, Carolina del Norte y Montana, lo que aparece es, en lugar de delitos de migrantes, cifras de muertes por sobredosis de fentanilo. Así conectan ambos temas sin que tengan relación alguna. Fue algo que también hizo J.D. Vance en su discurso de aceptación de la candidatura a la vicepresidencia y algo que repitió Trump en su larga perorata de 90 minutos.
No importan los datos duros como que el 91 por ciento de los decomisos de fentanilo en la frontera se hicieron a ciudadanos estadounidenses, no a migrantes indocumentados. Ni que, según datos del Instituto Cato, solo un .009 por ciento de las personas arrestadas por la Patrulla Fronteriza en el 2022 traían fentanilo.
Pero la narrativa está hecha: los migrantes entran a EUA y cometen delitos, además de que son los que trafican fentanilo. No es de extrañar que en Milwaukee hubiera pancartas que ondeaban los asistentes en las que se leía “Deportación Masiva ¡ya!”.
Una encuesta publicada por Gallup este mes muestra claramente cómo ha crecido el sentimiento antiinmigrante en los estadounidenses en general y en los republicanos en particular. Y no solo eso, el tema migratorio ha aparecido constantemente como el primero o segundo más preocupante para los votantes.
Así que en México tendremos que irnos preparando para una retahíla de ataques a los connacionales que viven en EUA porque es algo que enciende los ánimos del electorado republicano. Trump y Vance los saben y lo van a aprovechar. (Ana Paula Ordorica, El Universal, Nación, p. A8)
La migración pondrá en aprietos a los trenes de pasajeros
Nos explican que las ferroviarias y usuarios no sólo deben enfrentar los problemas de inseguridad que acechan las vías como en el Viejo Oeste, sino también los movimientos masivos de migración, debido a que la marcha de los trenes es interrumpida por los riesgos de seguridad que los grupos de personas provocan cuando se suben a los vagones. Las unidades de por sí llevan una velocidad promedio de 30 kilómetros por hora y con decenas de migrantes encima van todavía más lento. Por eso, nos platican que la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, cuyo titular es Evaristo Iván Ángeles Zermeño, ha reportado más arrollamientos lamentables en los últimos meses. Por si no bastara, los trenes deben pasar por revisiones exhaustivas que aumentan más el tiempo de transporte, lo que resta competitividad a las empresas y pone en juego las líneas de producción. Nos hacen ver que este asunto tendrá que resolverse el siguiente sexenio para lograr el sueño de los trenes de pasajeros. (Desbalance, El Universal, Cartera, p. A20)
En marzo de 2021, cuando comenzaron a crecer los flujos de migrantes provenientes de Centroamérica a través de México y a congestionar la frontera norte, Joseph Biden anunció que había encargado a la vicepresidenta Kamala Harris que liderara la campaña de la administración estadunidense para abordar las “causas fundamentales” de la migración desde Guatemala, Honduras y El Salvador, incluidas la pobreza, la corrupción y la violencia.
Desde entonces los republicanos han criticado a Harris magnificando su papel y poniendo en ella la culpa por la crisis migratoria que en los últimos años se ha vivido. Como suele suceder, la narrativa, que no los hechos, ha ido ganando esa discusión. Harris nunca fue la jefa estadunidense en asuntos migratorios o de la frontera. Eso siempre ha dependido de Homeland Security y sus varias agencias.
La misión de Kamala Harris era más cercana a lo que el presidente López Obrador ha venido pidiendo hace años: ayuda para los países expulsores.
La misma Harris lo dijo cuando en mayo de 2021 tuvo una conversación con el Presidente. “Es de interés mutuo para nuestros países brindar un alivio inmediato al triángulo norte y abordar las causas fundamentales de la migración. Usted y yo hemos discutido antes sobre un entendimiento y una creencia de que la mayoría de la gente no quiere salir de casa”.
Harris se reunió con varios presidentes centroamericanos en estos años y cabildeó con empresas estadunidenses para que invirtieran en la región. En marzo de este año la Casa Blanca anunció que Harris había obtenido un compromiso del sector privado para invertir más de 5 mil millones de dólares para promover oportunidades económicas y reducir la violencia en la región. La verdad, una bicoca. Pero esa era su chamba.
Nada de esa precisión podrá evitar que siendo el tema migratorio el número uno en la agenda de Trump durante la campaña la convierta, como ya lo ha dicho en estos días, en una especie de “zar” de la frontera en estos años desastrosos.
En los últimos meses Biden ya había tomado algunas decisiones endureciendo reglas para el asilo y otras. La pregunta es qué planteará ahora Harris, que tiene la carga de aquel encargo. Y qué está haciendo el equipo de transición para proteger a los connacionales. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Hace cuatro meses, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su antagónico republicano, Donald Trump, convirtieron la frontera con México en un ring electoral.
El 29 de febrero, ambos viajaron a Texas y estuvieron a 500 kilómetros de distancia uno del otro: Biden fue a Brownsville y Trump, a Eagle Pass.
El demócrata se reunió con unos cuantos policías y agentes de la Patrulla Fronteriza.
En cambio, un contingente de la Guardia Nacional recibió a Trump, también lo acompañó su correligionario, el gobernador Greg Abbott, la mano más radical e inhumana del partido para alejar a los mexicanos de ese territorio. Ese mismo día, el actual candidato presidencial recorrió la valla de alambre de púas que se encaja en 3.2 kilómetros de la frontera compartida.
Aunque representaban proyectos políticos opuestos, ambos se enfocaron en contener a los migrantes.
Durante este año, el último de su gestión, Joe Biden negoció un acuerdo de cierre fronterizo cuando lleguen dos mil 500 personas solicitando asilo.
Republicanos y demócratas en el Congreso fracasaron en las conversaciones y en junio Biden optó por la vía de la orden ejecutiva.
La medida ya es una realidad, aun cuando las cifras de cruces desde suelo mexicano van en descenso: en junio, hubo 84 mil cruces de solicitantes de asilo, según la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Muchos menos que los 300 mil que se registraron en diciembre del año pasado (publicó Excélsior el 3 de julio).
Igualmente, la era Trump estuvo marcada por la restricción al derecho a migrar.
Implementó el Título 42, puso en marcha el programa Quédate en México, que sembró un entorno de hostilidad y desconfianza hacia las personas en tránsito.
Desde que dejó el cargo, el espíritu de odio al extranjero se mantuvo en el candidato que busca ocupar por segunda vez la Casa Blanca.
Tan es así que la semana pasada, al clausurar la Convención Nacional Republicana, revivió la promesa de terminar la trampa mortal que es esa valla fronteriza.
De 2020 a 2022, 646 mexicanos murieron mientras trepaban la barda con el objetivo de pisar territorio estadunidense, consignó en este diario mi compañero Manuel Ocaño.
La realidad es que esa barda cada día es más grande, más diversa y más extrema, un obstáculo que bloquea por aire, tierra y el subsuelo.
Púas, boyas y coladeras
Aunque Trump no estaba en el gobierno federal, su aliado, el gobernador texano, Greg Abbott, puso en marcha medidas extremas para expulsar a quienes querían llegar desde México a su estado.
En julio del año pasado, colocó una cadena de boyas para dividir las aguas del río Bravo e inhibir los cruces. Son esferas flotantes cubiertas con navajas y púas, en caso de que alguno planee retirarlas o nadar por debajo.
A pesar de que dos personas murieron intentando atravesar esa barrera artificial, el gobierno de Joe Biden llamó a removerlas con el argumento de que impiden la navegación.
Además, Abbott colocó rejas dentro del sistema de drenaje para evitar el acceso al territorio por esas vías. Este líder republicano llevó a la práctica lo que su partido puso en el discurso: cerrar la frontera sur, basado en la aversión al extranjero.
En cuatro años, Biden dejó un legado crítico en los límites de ambos países y, al mismo tiempo, un tema incendiario para captar votos en noviembre.
Trump insistirá, como lo ha estado haciendo, en la “criminalidad migrante”, aun cuando los datos digan lo contrario.
Mientras, la virtual candidata Kamala Harris asume la herencia del proyecto político de Biden. En estos cuatro meses de campañas, ambos países veremos si la demócrata radicaliza su postura migratoria o, bien, genera una visión propia que atienda la catástrofe humanitaria en la frontera. (Verónica Mondragón, Excélsior, Nacional, p. 13)
En las democracias ricas, la inmigración está provocando una feroz reacción hostil. Eso no es de extrañar. Mientras unos cuantos insisten en que todo el mundo tiene derecho a compartir la prosperidad y la libertad de estos países, muchos de sus conciudadanos ven a los que pretenden entrar más bien como invasores. Del mismo modo, la visión benigna de la economía que tienen los economistas ignora el hecho de que los inmigrantes son personas cuyos descendientes pueden vivir allí permanentemente. Entonces, la inmigración tiene que ver con la identidad nacional.
En las recientes elecciones europeas, las actitudes hacia los inmigrantes fueron decisivas para generar apoyo a los partidos nacionalistas. En EU, la feroz campaña de Donald Trump contra la gente que cruza la frontera sur ha sido una poderosa fuente de su atractivo. En su discurso ante la convención republicana, afirmó que “los criminales del mundo vienen aquí, a una ciudad cerca de ustedes, y son enviados por sus gobiernos”. Tanto en Estados Unidos como en Reino Unido, las encuestas muestran que la inmigración es un tema destacado y divisivo: Trump sabe muy bien lo que está haciendo y por qué.
Lant Pritchett, uno de los principales pensadores del mundo sobre el desarrollo económico, argumenta en un artículo sobre “la aceptabilidad política de la movilidad laboral por tiempo limitado”, los cambios demográficos pueden forzar una apertura en la “ventana de Overton” de lo que se puede discutir en inmigración. Los países de altos ingresos tal vez tengan que abandonar la visión binaria actual de las opciones —la exclusión o un camino hacia la ciudadanía— en beneficio de sus propios intereses.
Comencemos con este último. La diferencia en los salarios promedio entre los países ricos y los más pobres es asombrosa. En 2021, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, el poder adquisitivo de los ingresos mensuales promedio en Etiopía era 5 por ciento del de Alemania. Incluso la de India solo era de 15 por ciento.
Estas diferencias crean tanto la mayor oportunidad de arbitraje del planeta como enormes ganancias potenciales en materia de bienestar. Pritchett argumenta que si a mil 100 millones de personas se les permitiera mudarse y su ganancia salarial promedio fuera de 15 mil dólares anuales en términos de poder adquisitivo, la ganancia total sería de 16.5 billones de dólares. Esto, añade, sería más de 100 veces más grande que los beneficios para los países en desarrollo de toda la ayuda para el desarrollo.
Sin embargo, si bien esas brechas salariales crean un enorme incentivo económico para que los pobres se trasladen a países ricos, aunque sea de manera temporal, relativamente pocos son capaces de hacerlo: los controles son demasiado estrictos y los costos y riesgos muy grandes; sin embargo, esto puede cambiar, argumenta. En primer lugar, la combinación de envejecimiento con una baja fertilidad histórica generará aumentos tan grandes en la proporción entre personas mayores y personas en edad de trabajar que el apoyo a los primeros será inasequible sin inmigración. En España, por ejemplo, esta relación se desplomará desde 2.45 en 2020 a 1 en 2050.
En segundo lugar, muchos empleos esenciales no son calificados, pero los trabajadores deben estar presentes. El cuidado de las personas mayores es un ejemplo.
Tercero, la gente de los países ricos se dará cuenta de que existe otra opción: el trabajo por contrato temporal, sin reunificación familiar ni una ciudadanía.
En cuarto lugar, se creará una industria para organizar el movimiento de personas con contratos temporales hacia y desde los países ricos. Estas empresas asumirán la responsabilidad de cumplir con los términos requeridos.
Por último, nada de esto requiere cambios fundamentales en las actitudes hacia los inmigrantes en los países ricos, pero probablemente requerirá la creación de identidades digitales seguras para las distintas categorías de residentes legítimos. Las sanciones por emplear a personas que no posean ese tipo de identidades serán muy altas. Las sanciones que se impongan a las empresas dedicadas al movimiento de trabajadores temporales que violen sus obligaciones legales, incluidos esos trabajadores, también deberán ser punitivas.
Una objeción es que esto afianzará dos clases de seres humanos: personas de primera clase con derecho a vivir en países de altos ingresos y personas de segunda clase que, en el mejor de los casos, solo tendrán residencia temporal en los primeros, con el fin de trabajar allí. Pero el acuerdo no impedirá que los países también permitan la entrada de personas de forma permanente. Más importante aún es que esta propuesta ofrecerá muchas más oportunidades, posiblemente incluso transformadoras, a esa segunda clase de personas.
Según Pritchett, en su ronda de encuestas 2009-2010, Gallup preguntó a personas de todo el mundo si les gustaría mudarse temporalmente para trabajar en otro país. Alrededor de mil 100 millones respondieron “sí”, incluido el 41 por ciento de la población de entre 15 y 24 años y el 28 por ciento de las personas de entre 25 y 44 años. Lo mejor que no está disponible no debe ser enemigo de lo bueno.
Nada de esto es imaginable ahora, pero es probable que eso cambie. Después de todo, casi todas las personas que serán trabajadores en 2050 ya nacieron. Incluso si la gente empieza a trabajar a los 15 años, lo que ahora es muy joven, nadie que no esté vivo estará disponible para trabajar antes de 2040, sin inmigración. Si los países quieren mantener el acuerdo de bienestar intergeneracional y no pueden elevar la edad efectiva de jubilación a, digamos, 75 años, serán necesarios inmigrantes, tanto cualificados como relativamente no cualificados. Si los países no quieren abrir un camino hacia la ciudadanía plena para un gran número de personas, se verán obligados a optar por contratos temporales. Esto será más atractivo para los países con tasas de natalidad cercanas a un hijo por mujer.
Si la inmigración masiva sigue siendo inaceptable, pero se vuelve esencial, entonces hay que encontrar algo más aceptable. La única solución probable son los contratos temporales. Pocos aceptarán esta opción, pero será mejor que las alternativas. Ya llegará su momento. (Martín Wolf, Milenio, Negocios, p. 32)
Aunque el muro entre Estados Unidos y México que tanto anhela Trump y varios republicanos no se ha construido —todavía—, el país vecino ha logrado que varios pasos en América Latina se conviertan en un verdadero infierno para las y los migrantes.
Hace pocos días, el ministro de Seguridad de Panamá, Frank Ábrego, advirtió que su país instaló alambres de púas en varios lugares de su frontera, con el propósito, dicen ellos, de “proteger” a su ciudadanía y a miles de migrantes, y que no le pidió la opinión a ningún país para implementar dichas medidas.
Sin embargo, el pasado 1 de julio, el Gobierno de Estados Unidos firmó un acuerdo con el recién investido presidente panameño, José Raúl Mulino, para detener los flujos migratorios a través de la Selva del Darién, por la que únicamente en 2023, cruzaron cerca de medio millón de migrantes, y en el primer semestre de este 2024, aproximadamente 190 mil.
Aunque todavía no se conoce la fecha exacta de inicio de este acuerdo por un valor de 6 millones dólares, una cifra bajísima para el ambicioso objetivo, a partir de las próximas semanas, Estados Unidos se comprometió a cubrir los costos de las deportaciones a sus respectivos países de las miles de personas que a diario atraviesan Centroamérica para llegar a ese país.
Al parecer, no se tomó en consideración la limitación de la infraestructura de un país en desarrollo como Panamá ni tampoco las condiciones de los países expulsores para acoger de vuelta a las y los migrantes, que en su mayoría provienen de países como Venezuela, que enfrenta más de 900 sanciones económicas, precisamente por parte de Estados Unidos, o como Haití, que sobrevive a gobiernos satélites auspiciados por el mismo país del norte.
La Selva del Darién es un territorio inhóspito que hace las veces de frontera natural entre Panamá y Colombia, con 266 kilómetros de longitud, pero también olvidaron tomar en consideración la perspectiva del Gobierno colombiano. La Defensoría del Pueblo de dicho territorio manifestó que el cierre de esos cruces aumentará el represamiento de personas en los municipios receptores de migrantes, especialmente en las áreas del Urabá antioqueño y chocoano en Colombia.
No en vano, el presidente Gustavo Petro ya ha expresado su rechazo a las medidas restrictivas en la frontera del Darién, especialmente por su inhumanidad.
Hablamos entonces de una “plan piloto” que va a generar, indiscutiblemente, un conflicto adicional entre Colombia y Panamá, que comparten dicho paso, pero dos visiones completamente distintas sobre la migración; por un lado, Mulino, que en campaña habló inclusive de cerrar totalmente esa frontera, y del otro, Petro, que ha abogado siempre, al igual que Andrés Manuel López Obrador, por una migración con un enfoque humanitario.
La historia nos ha demostrado que las políticas enfocadas en la disuasión no tienen un impacto significativo en los flujos migratorios, pero sí en la seguridad de las personas migrantes; lo único que generan este tipo de medidas es que las personas transiten por zonas cada vez más peligrosas y manejadas por el crimen organizado. Las y los migrantes no van a dejar de ejercer el derecho legítimo que tenemos todos los seres humanos de migrar.
Solo este domingo, una caravana de aproximadamente 1.500 migrantes centroamericanos y sudamericanos, inició su camino hacia Estados Unidos desde Suchiate, un pueblo en el estado de Chiapas, sur de México, frontera con Guatemala.
En plena campaña electoral en los Estados Unidos, sin duda alguna, esto se ha convertido nuevamente en moneda de cambio. Justamente el martes pasado, en la Convención Republicana en Milwaukee, hicieron de la migración un tema securitario y reforzaron su mensaje de implementar políticas más estrictas.
Estados Unidos sigue construyendo sus fronteras fuera de su país y más adentro de América Latina, como siempre lo ha hecho, aunque sea a costa de la vida y el bienestar de miles de inocentes que solo buscan una vida mejor. (Daniela Pacheco, Milenio, Online)
Nuestra diáspora se concentra mayormente en Estados Unidos; si bien, dispersa por casi toda la geografía de ese país, esta se calcula en más de 35 millones de habitantes que o son originarios de México o bien descendientes en diversas generaciones con derecho a la ciudadanía mexicana.
Desde que a fin del siglo pasado la Constitución permitió la doble nacionalidad, la dimensión de esa enorme y variada comunidad se ha convertido en objeto de intereses políticos, académicos, económicos; con frecuencia vistos desde la capital nacional con poca comprensión de sus particularidades. Muchas de esas comunidades se identifican por su oriundez y su vinculación es tal vez más con la región de procedencia que con la idea de México, después de todo, el destino de sus remesas es su contacto más evidente.
Con el fin del Programa Bracero, en los años sesenta, se incrementó la población trabajadora que de estacional pasó a permanente incluyendo la migración de familias enteras en años posteriores, pues cada política estadounidense orientada a hacer más astringente la frontera y las condiciones de tránsito, incrementó la permanencia definitiva de miles de migrantes. A ello se sumaron los efectos de sucesivas crisis económicas en México que transformaron el perfil del migrante que pasó de ser mayormente jornalero agrícola a trabajador urbano en servicios básicos como la construcción, jardinería, alimentación, etcétera. Literalmente a más alta la barda y más peligroso el cruce, mayor porcentaje de permanencia definitiva en Estados Unidos.
Hacia el fin de la primera década de este siglo la migración mexicana estaba prácticamente en cero, pues si bien siempre hay migrantes en ruta al Norte, el retorno de las primeras generaciones que prefieren vivir su retiro en México, el crecimiento de la oferta laboral en nuestro país y los programas de deportación llevaron a ese balance. Si en años recientes ha vuelto a ser mayor el número de mexicanos cruzando la frontera, todo indica que esta vez se trata de desplazamientos forzados por la violencia, lo que resulta especialmente dramático.
Si bien no todo estadounidense de origen mexicano ha solicitado contar con la nacionalidad mexicana, tienen derecho a hacerlo y no es raro que ante situaciones extremas recurran al apoyo de la red consular de México.
Con más de 50 consulados en Estados Unidos, la red mexicana es la más grande que país alguno tiene en otro país y la realidad de las cifras lo explica. Pero, es importante destacar que las capacidades operativas de nuestras representaciones se rigen por una convención internacional, la de Asuntos Consulares. Finalmente, las autoridades mexicanas en el extranjero se ven acotadas en sus funciones a ese tipo de convenciones, como nosotros lo hacemos con los agentes diplomáticos extranjeros en nuestro país. Nuestros consulados pueden representar, proteger y argumentar, pero no pueden realizar actos de autoridad en el extranjero; a excepción de lo que suceda dentro de los locales consulares, formalmente territorio nacional.
Esto viene a colación por una constante preocupación en el Poder Legislativo porque nuestros consulados realicen actividades más parecidas a las acciones de un gobierno local, con especial énfasis en la participación gerencial de las propias comunidades mexicanas.
Cuando se creó el Programa para las Comunidades Mexicanas en el exterior, a fines de los años ochenta, se dio forma a una serie de proyectos distintos que provenían de varias décadas atrás. De hecho, el crecimiento de la Red Consular fue paulatino y siempre de la mano del crecimiento de comunidades establecidas. El actual Instituto de los Mexicanos en el Exterior desarrolla docenas de programas surgidos de las propias comunidades y sus necesidades, ventanillas de salud, de educación, orientación financiera, en fin; lo mismo se da servicio a enormes comunidades como Los Ángeles o Chicago que a grupos dispersos en extensas áreas rurales como en el Medio Oeste. Todo ello se hace mediante unos 1800 empleados locales y cerca de 400 miembros del Servicio Exterior. Incluso, la mayor parte de la atención directa al público es mediante empleados locales que a su vez son frecuentemente integrantes de las propias comunidades.
Cada iniciativa legislativa encaminada a dotar de más servicios y atención a nuestras comunidades requiere de más presupuesto que dote de más personal, capacitación y recursos técnicos a las Representaciones y ello dentro del marco legal que permite operar a los consulados. Todo lo que no cuente con más recursos sólo será una buena intención. (David Nájera, El Heraldo de México, Onñine)
Kamala Harris, la virtual candidata presidencial del Partido Democrático de Estados Unidos, no comparte las mismas opiniones que Joe Biden. Las diferencias entre ambos reflejan enfoques y prioridades políticas distintas. Estos contrastes no sólo son interesantes, sino cruciales para entender la dinámica que probablemente caracterizará su campaña y proyectar cómo sería la relación entre México y Estados Unidos en caso de que ella gane la elección en noviembre.
Las diferencias en sus enfoques hacia México son claras, especialmente en el ámbito de la migración y las relaciones bilaterales. En términos de relaciones bilaterales, Biden ha mantenido una relación cooperativa con el presidente, Andrés Manuel López Obrador, buscando fortalecer la cooperación entre ambos países. Harris, durante sus visitas a México, ha anunciado inversiones estadounidenses para mejorar las protecciones laborales y fomentar oportunidades económicas.
Sobre la migración hacia EU, Biden adoptó una postura más moderada, revirtiendo muchas de las políticas de Trump, aunque endureció algunas medidas de control fronterizo en los últimos meses. Harris, en cambio, aboga por abordar las causas fundamentales de la migración, aplicar políticas de deportación más limitadas, buscar soluciones a largo plazo como promover el desarrollo económico y combatir la corrupción en los países de origen de los migrantes.
En comercio, Biden apoyó el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), mientras que Harris se opuso al T-MEC por preocupaciones ambientales y al TPP por la potencial subcontratación de empleos. Esto indica una mayor preocupación de Harris por el impacto ambiental y los derechos de los trabajadores.
Sobre el cambio climático, Biden ha asegurado 369,000 millones de dólares para iniciativas climáticas, pero se opone al Nuevo Acuerdo Verde y a prohibir la fracturación hidráulica (fracking). Harris, en cambio, propone gastar 10 billones de dólares, copatrocina el Acuerdo Verde y apoya la prohibición del fracking. Estas posturas muestran la diferencia entre un enfoque gradualista y uno más radical en la lucha contra el cambio climático.
En cuanto a Gaza, Biden apoya firmemente a Israel y continúa suministrándole armas mientras lamenta las bajas civiles. Harris también apoya a Israel, pero muestra mayor empatía hacia los palestinos, aboga por una solución de dos Estados y critica al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. Esto sugiere una política que intenta equilibrar el apoyo a Israel con una preocupación por los derechos humanos.
En el tema del aborto, Biden apoya restablecer el derecho al aborto permitiendo algunas restricciones estatales. Harris, por otro lado, exige una supervisión federal más estricta, requiriendo autorización previa del Departamento de Justicia para cualquier nueva ley restrictiva. Este enfoque revela su tendencia hacia una protección más robusta de los derechos reproductivos.
En inteligencia artificial, Biden prefiere la autorregulación, mientras Harris aboga por una regulación gubernamental más estricta.
Las posiciones de Harris son fundamentales para entender la dirección que tomarán ella y los demócratas en las semanas que faltan para las elecciones. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 46)
Tras varias semanas de enfrentar presiones por todos lados, el presidente Joe Biden anunció que dejaba la campaña por la reelección en Estados Unidos. La vicepresidenta Kamala Harris se volvió automáticamente su sucesora y en menos de 48 horas obtuvo los delegados suficientes para obtener la nominación de su partido y aproximadamente 150 millones de dólares en donaciones, 55 de los cuales llegaron de parte de pequeños donantes en menos de 10 horas. De la misma manera, se sucedieron los apoyos de los principales líderes de su partido, incluyendo a quienes podrían haber sido sus rivales por la nominación.
La nueva candidatura de Harris obliga al Partido Republicano a pensar en una nueva estrategia, ya que las dudas sobre la edad y la cognición ahora recaen sobre Donald Trump. Por cierto, este cambio de estafeta “borra” de la conversación el atentado contra Trump y la sorpresa de su candidato a vicepresidente, J.D. Vance. Desde el domingo nadie habla de ellos.
Los demócratas escogieron a Kamala Harris porque al ser vicepresidenta de Joe Biden, simboliza un respaldo a la gestión de la actual administración. Si bien algunas de las políticas son impopulares, otras han estado enfocadas en estudiantes, familias de bajos recursos, transportistas y esperan obtener sus votos.
Con el respaldo de Biden, Kamala se posicionó como la rival a vencer y nadie en su partido se atrevió a retarla, ya que su trayectoria y su biografía la posicionan como la mejor persona en estos momentos para vencer a los republicanos. Kamala Harris tiene experiencia como fiscal, senadora y vicepresidenta. En cambio, Donald Trump “sólo” ha sido Presidente una vez y su Presidencia estará a juicio en estas elecciones. Por su parte, J.D. Vance no tiene ni dos años como senador. A propósito, Harris usará su experiencia como fiscal para resaltar que Trump es un convicto y cree que está por encima de la ley.
Harris es hija de inmigrantes provenientes de Jamaica e India. Y aunque la esposa de J.D. Vance también es hija de inmigrantes indios, su partido no favorece la inmigración. A propósito, los republicanos dicen que Kamala es la “zarina de la frontera” porque Biden le encargó la parte diplomática de su plan migratorio. Por eso ella viajó a México y Centroamérica. No obstante, la frontera es y será obligación de Customs and Border Protection, que depende de Alejandro Mayorkas. Pero esto será uno de sus puntos débiles.
Si bien como vicepresidenta no ha destacado mucho (ya que en parte así está diseñado el rol), desde 2022 ha resaltado en un tema clave: los derechos reproductivos de la mujer, que son un punto muy débil de sus contrincantes, incluso en estados republicanos. En este punto, ser mujer conlleva una ventaja: así que la misoginia de Trump y Vance les caerá mal a las mujeres de los suburbios, especialmente. Este segmento resintió mucho la derrota de Hillary Clinton y las cosas tampoco son iguales desde el #MeToo. Desde entonces, cada vez hay más mujeres en cargos de elección popular en Estados Unidos y en el mundo. Harris no tiene el pasado de Hillary, por lo que no genera el mismo rechazo.
Aunque se habla de su falta de carisma, Kamala Harris es muy buena para las redes sociales. Es famosa en TikTok por sus bailes, su carcajada y sus frases. La cantante Charli XCX la coronó como una “Brat” -lenguaje para centennials- y la actriz Maya Rudolph, que la imita en el programa cómico “Saturday Night Live”, la presenta como alguien divertida y lista. En cambio, todos se burlan de Trump y Vance todavía no figura. Está por verse si esto se traduce en votos.
Sin embargo, Harris debe escoger a un buen candidato o candidata para la vicepresidencia y, preferentemente, tiene que escoger a un hombre blanco para no presentar una fórmula que “asuste” a los independientes o conservadores, sino que compense sus debilidades y genere esperanza y entusiasmo entre los votantes. Esperemos a ver cómo la presenta la Convención Nacional Demócrata, pues de ello depende que los votantes se identifiquen con sus valores, sus propuestas y su historia. Aunque parece que parte con desventaja, Kamala Harris tiene muchas oportunidades de vencer a Trump y a Vance. (Gabriela De la Paz, Reforma, Opinión, p. 8)
La agencia estadounidense Economist Intelligence (EIU), realizó un estudio sobre los riesgos que corren los países que mantienen vínculos de comercio o seguridad, si Donald Trump ganará las elecciones en noviembre.
Y adivinen qué país sería el más perjudicado.
Exacto, México.
De acuerdo con el “Índice de Riesgo Trump’’, México tiene un riesgo del 100% en el apartado de comercio, es decir, que, si el republicano gana la Presidencia de Estados Unidos, es altamente probable que cambien las condiciones de comercio entre ambos países.
En el 2026 corresponde una revisión a los términos del acuerdo comercial de Norteamérica, el T-MEC, sobre la cual el próximo secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dijo que “solo se revisarían’’ y no se “renegociarían’’ los términos del convenio tripartita.
En el ramo de la seguridad, el mismo índice elaborado por EIU, establece un riesgo para México del 56.3 por ciento y en materia de migración, del 44.4 por ciento.
Los porcentajes se refieren a las posibilidades de que Trump cambie esas políticas en contra de los intereses mexicanos.
Otros países que resultarán afectados son Costa Rica, Alemania, República Dominicana, Panamá, China, Japón, El Salvador, Vietnam y Honduras.
Así que avisados estamos.
A propósito de la información publicada en esta columna los pasados 28 de mayo y 13 de junio, que involucraba a Química Apollo en un esquema casi monopólico que impedía, a la mala, la competencia en el servicio de suministros de productos químicos para Pemex, la empresa nos hizo llegar las siguientes precisiones.
Los contratos que tiene con Pemex no fueron asignaciones directas, sino producto de una licitación en la que demostró cumplir con todos los requisitos exigidos para suministrar a la empresa del gobierno químicos para desalar y deshidratar el petróleo crudo.
Apollo precisa que tiene más de 40 años de experiencia en el sector energético y que sus clientes son Pemex y la CFE en el sector público, pero tiene también clientes del sector privado.
“Es falso’’, precisa la empresa, “que la mala calidad de nuestros suministros haya provocado la muerte de dos empleados de la refinería de Salamanca, pues nosotros no tenemos ningún contrato o trabajo con esa planta de refinación’’.
Apollo además asegura cuenta con múltiples certificaciones como ISO 9001:2015 para el Sistema de Gestión de Calidad, ISO 14001:2015 para el Sistema de Gestión Ambiental, ISO 45001:2018 para el Sistema de Gestión de Salud y Seguridad en el Trabajo, ISO 37001:2015 para el Sistema de Gestión Antisoborno, y MMXR025 para Igualdad Laboral y No Discriminación.
La organización “Kaleido’’ y la “Fundación Unidos Contra la Trata’’ otorgaron un reconocimiento a la Fiscalía General de Estado de Quintana Roo, por su labor en el combate a la trata de personas.
Durante la Cumbre Internacional contra la Trata de Personas que se realiza en Washington, el fiscal General del estado, Raciel López Salazar, informó que la depedencia ha rescatado a 290 víctimas de trata y detenido a 42 personas por este delito, en la gestión de la gobernadora Mara Lezama.
Las 42 personas detenidas por este delito ya fueron vinculadas a proceso, además de que se obtuvieron 13 sentencias contra delincuentes que alcanzaron penas de hasta 20 años de prisión por trata.
En el evento se destacó la desarticulación de una red de libaneses dedicada al tráfico y trata de personas en Isla Mujeres, quienes tenían cautivos a 75 migrantes, 70 procedentes de la India y cinco de Nepal. (Adrián Trejo, 24 Horas, Online)
Estado de Derecho o caos

(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)
Box Populi

(López, Milenio, Al Frente, p. 3)
Presiones al chef

(Magú, La Jornada, Política, p. 3)
Dobladillos

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 26)
La revolución de las conciencias

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 54)
Masa

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 9)
Deudas de Agua

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 22)
Candidata a un paso

(Xolo, 24 Horas, Pág. 2)
Ke-Mala Sorpresa

(Galindo, El Universal, Opinión, p. A23)
Cicatrización

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. A22)