A las mexicanas y mexicanos: La trata de personas es considerada una forma contemporánea de esclavitud, es uno de los crímenes más graves en contra de los derechos humanos de las personas. Un delito que define la Ley como “toda acción u omisión dolosa de una o varias personas para captar, enganchar, transportar, transferir, retener, entregar, recibir o alojar a una o varias personas con fines de explotación”.
Constituye un ilícito trasnacional, por lo que representa un problema mundial, siendo uno de los más vergonzosos que existen, ya que priva de su dignidad a millones de personas en todo el mundo.
Los tratantes engañan a mujeres, hombres, adolescentes, niñas y niños en todos los rincones del orbe para someterlos a situaciones de explotación, lo cual ocurre diariamente. Aunque, cabe señalar que la forma más conocida de trata es la explotación sexual, existen cientos de miles de víctimas que son objeto de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad o extracción de órganos.
El fin principal de la trata es la explotación, por eso se le denomina como una forma de esclavitud moderna. Las personas son cosificadas, son consideradas mercancías y los tratantes obtienen ganancias millonarias por su explotación
Es un crimen que nuestro país se encuentre ubicado por diversos estudios en el segundo o tercer ilícito más lucrativo para la delincuencia organizada, constituyendo junto con el narcotráfico y el tráfico de armas una triada que amenaza a la sociedad, particularmente, a las mujeres, adolescentes, niñas y niños que se encuentran entre las principales víctimas.
Entre los detonadores de la trata de personas está el tráfico de personas que muchas veces son confundidos, aunque son fenómenos delictivos distintos y de consecuencias también diferentes.
En el delito de trata de personas la mercancía es la persona y el delito es en contra de ella; el lucro y todos los beneficios son para el tratante y su red, los medios utilizados son la coacción, el engaño, la privación de la libertad y la restricción de movimiento, entre otros, el tipo de traslado es en el interior o en el exterior y la finalidad última es la explotación de la víctima.
En tanto que en el delito de tráfico de personas no hay mercancía sino un “servicio” que consiste en el pago de dinero por el cruce de fronteras, el ilícito es en contra del país a donde ingresan al migrante ilegal, los medios son el consentimiento de este, el tipo de traslado siempre es hacia el exterior y la finalidad es el cruce de fronteras.
Hay que aclarar que no todos los casos de tráfico de personas implican trata de personas o viceversa; no obstante, existen una gran cantidad en que las dos conductas delictivas se conjuntan.
Cientos de personas atraviesan el territorio mexicano todos los días recorriendo rutas inseguras y peligrosas en su búsqueda de una vida digna; sin embargo, muchas personas migrantes, ante la imposibilidad de quedarse en el país destino se convierten en víctimas de trata. Lo mismo sucede a nuestros connacionales en su deseo por llegar al país vecino.
Por eso es que resulta imperativo seguir impulsando acuerdos trilaterales en materia migratoria, particularmente con Estados Unidos, pues en la medida que entendamos la importancia de no criminalizar la migración y sigamos atendiendo sus causas de origen, estaremos previniendo también la trata de personas.
De ahí que la política migratoria del gobierno mexicano se construye en torno a la persona migrante, al desarrollo social y económico como sustento de la movilidad humana y con un enfoque de pleno respeto a los derechos humanos, inclusión y perspectiva de género. (Paola Félix Díaz, El Universal, Nación, p. A17)
¿Cómo reaccionas ante un bravucón? Le haces frente.
Los hijos de los inmigrantes enfrentan también un nuevo tipo de tormento: el acoso. Otros niños se mofan de ellos, les dicen que serán deportados, que sus padres van a ser deportados, que deben regresar al lugar de donde salieron, las crueles palabras y acciones de un bravucón famoso y poderoso en la Casa Blanca han sido imitadas y adoptadas como el grito de guerra de los acosadores en todas partes.
Las verdades que sostenemos. Una trayectoria por Estados Unidos,
Kamala Harris
¿Kamala Harris será la próxima presidenta de Estados Unidos? Es probable. ¿Le ganará a Donald Trump? No lo sabemos. Vaya ni siquiera era seguro que Trump le ganase a Joe Biden, a pesar del desastre en el debate y del atentado. El actual presidente seguía con posibilidades, las encuestas lo mantenían en el margen de error en los muestreos nacionales, que como se sabe no son los que definen.
La decisión de Biden de abandonar la carrera y endosar su apoyo a la vicepresidenta Harris ha sido muy bien recibida, no sólo por los demócratas sino por muchos estadounidenses que lo reflejaron con sus aportaciones económicas, 100 millones de dólares en menos de 48 horas ha sido un récord en materia de recaudación.
Lo que se puede anticipar es que Kamala Harris no sigue el librito, que es una debatiente dura y decidida, no se anda con corrección política, desde el primer día redujo a su oponente a delincuente con 34 cargos criminales. Le dijo que como fiscal de California lidió con violadores, defraudadores, extorsionadores y otros, por lo que sabe cómo enfrentar a Trump. O sea, el discurso de la vicepresidenta es muy diferente al de Biden y Hillary Clinton.
La ventaja de los libros es que podemos conocer lo que piensan sus autores, en el caso de Kamala Harris hace cuatro años publicó Las verdades que sostenemos, texto en el que revela asuntos personales y profesionales.
“Tenemos que proclamar la verdad: que existen fuerzas del odio en este país como el racismo, el sexismo, la homofobia, la transfobia y el antisemitismo, y que tenemos que confrontarlo. Tenemos que proclamar la verdad: que, con la excepción de los nativoamericanos, todos descendemos de personas que no nacieron en nuestras costas, ya sea que nuestros ancestros vinieran voluntariamente a los Estados Unidos, con la esperanza de lograr un futuro próspero, o por la fuerza, en un barco de esclavos, o desesperados, para escapar de un doloroso pasado”. Es una de sus primeras reflexiones sobre la realidad de la migración en la historia de su país.
También afirma que: “Los inmigrantes son dueños de pequeñas empresas, labran la tierra, cuidan niños y ancianos, trabajan en nuestros laboratorios, asisten a nuestras universidades y sirven en nuestras fuerzas armadas”.
Y abunda: “Nuestro país fue construido por muchas manos, por personas de todas partes del mundo. Los inmigrantes y sus hijos fueron las mentes creadoras detrás de muchas de las marcas más reconocidas”.
Kamala Harris es hija de un economista nacido en Jamaica y de una científica de la medicina de origen indio, o sea que por su origen y raza conoce las vicisitudes de la minorías, migrantes y los negros.
Tema aparte y aprovechando los libros, se especuló y se sigue especulando en torno a Michelle Obama, quien hace mucho descartó contender por la Presidencia:
“No tengo la menor intención de presentarme a un cargo público, nunca. Jamás he sido aficionada a la política y mi experiencia de los últimos diez años ha contribuido poco a cambiar eso (…) Creo que, en el mejor de los casos, la política puede ser un medio para conseguir cambios positivos, pero sencillamente no estoy hecha para luchar en esa arena. (…) Soy una persona común que acabó embarcada en un viaje fuera de lo común”. (Becoming, mi historia. Michelle Obama, 2018)
Con la candidatura de Kamala, los demócratas volvieron a la vida, Trump se ha fortalecido pero tiene un techo, ya veremos si sus posiciones extremas penetran entre los indecisos e independientes. Es juego nuevo, tres meses son suficientes para cualquiera de las dos candidaturas. (Juan María Naveja, El Economista, El Foro, p. 71)
Soy hijo de cubana, tengo una sobrina nacida en Cuba, Cuba ha sido siempre en mi horizonte, aparte de la tragedia histórica de una revolución fracasada, un pedazo íntimo de la vida familiar, una fresca y alegre navegación por las memorias de mi madre y de mi tía, que vivieron ahí su adolescencia.
Cuba es en muchos sentidos mi país familiar, mi segundo país.
Es increíble lo que le han hecho a la Cuba real, no a la Cuba inafectable de mi memoria, sus grandes líderes y sus odiosos burócratas, así como el cuento de la dignidad nacional por la que esa isla suntuosa tuvo que volverse miserable antes que ceder al supuesto embate de un imperio.
Las cosas han ido muy mal en estos sesenta y muchos años, demasiados años, de revolución. Van peor en estos días, en estos años, en los que Cuba ha registrado la mayor cantidad de migrantes de su historia posrevolucionaria.
Según el demógrafo cubano Juan Albizu-Campos, entre 2022 y 2023 la población de la isla cayó 18% debido a la migración. Eran 11 millones, ahora son 8.5.
El éxodo migratorio cubano, nos dice El País (22/7/24), supera con creces las expulsiones de 1980 del Mariel, 125 mil cubanos, y la de la crisis de los balseros en 1994, 34 mil 500.
Qué sucedió en 2021 que muchos más miles de cubanos empezaron a salir del país, se pregunta Carla Gloria Colomé, autora del reportaje. Ella misma responde, con detalle:
Una economía que ya iba al colapso desde 2019.
Las sanciones económicas de Trump.
Medidas de gobierno que hundieron más al país.
La pandemia que obligó a cerrar las fronteras y afectó al turismo.
Disminución de la ayuda de países como Venezuela o México.
La creciente falta de medicamentos y el colapso del sistema de salud.
Un ambiente de “inestabilidad y fractura política” que en 2021 dio lugar a “la protesta ciudadana más grande de Cuba desde 1959”.
“Esta situación”, resume Colomé, no sólo aceleró la salida de muchos, sino que demostró que no había esperanzas de nada mejor a corto plazo”.
En el largo plazo todos estaremos muertos, dijo Keynes. En el largo plazo, al parecer, todos los cubanos habrán emigrado. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)
Tras la renuncia a la reelección del presidente Joe Biden, la vicepresidenta Kamala Harris, en sólo 24 horas, se perfiló como la segura candidata del partido Demócrata para la presidencia de Estados Unidos de Norteamérica durante el período 2025-2029.
A la mujer nacida en Oakland, California, el 20 de octubre de 1964, hija de Donald Harris de nacionalidad jamaicana y de Shyamala Gopalan, de nacionalidad india (ojalá y no olvide su origen migrante) le bastó un sólo día —el domingo— para marcar un récord económico al recolectar 81 millones de dólares para su campaña. El lunes la cantidad subió a más de 100 millones de dólares, “la mejor recaudación en la historia del partido” según la consultoría MiddleSeat, tal cantidad no sólo proviene de donadores particulares multimillonarios, también la obtención se debe al grupo de mujeres que durante muchos años han acompañado a la hoy vicepresidenta en su carrera.
Pero como decía don Adolfo Ruiz Cortines, “en política el dinero nunca es número uno, tampoco es número dos”. Además del alto ingreso económico, la señora Harris aseguró la lealtad de al menos 2,214 delegados demócratas, mucho más de los 1,034 que apoyaban a Biden; al igual que el consentimiento de 221 de los 263 demócratas del Congreso estadounidense; asimismo, cuenta con el apoyo de destacados líderes del partido, inclusive posibles rivales, como la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, Gavin Newsom, gobernador de California y el de Pensilvania, Josh Shapiro, un demócrata con perfil presidencial.
Entre las impulsoras de la candidatura de Kamala destaca la expresidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien emitió un comunicado en el que expresó: “Con un inmenso orgullo y un optimismo ilimitado en el futuro de nuestro país brindo mi respaldo a la vicepresidenta. Mi entusiasta apoyo es oficial, personal y político”.
Los analistas políticos consideran a Kamala Harris como un auténtico fenómeno social ya que ha interesado a todos los estratos de la sociedad estadounidense. El entusiasmo despertado a nivel popular por la vicepresidenta es tal que la noche del lunes, cuando hizo su arribo a la sede demócrata, lo hizo a ritmo de la canción “Freedom” de la famosa cantante Beyoncé, quien le cedió los derechos autorales y de interpretación para utilizar la pieza musical como himno de campaña.
La todavía vicepresidenta va a impulsar y proponer en su campaña: la legalización del aborto. Esto le acarreará cuantiosos votos femeninos. Y según las estadísticas, en Estados Unidos hay más mujeres registradas para votar que hombres. Y si las mujeres amas de casa de clase media respaldan a la señora Harris, influirán en sus familias, sobre todo en los jóvenes, para que voten por ella. También entre los afroamericanos ha caído de pie la virtual candidata demócrata. Igualmente ha despertado la simpatía de los latinos, aunque hay una cantidad importante de éstos —principalmente los de origen cubano— que apoyan al magnate de color anaranjado condenado por 34 delitos y con varios juicios pendientes.
Todavía es temprano para saber cómo la irrupción con gran fuerza de Kamala en la contienda electoral repercutirá, primero en las encuestas y luego en los comicios. Por lo pronto Trump, ese megalómano mentiroso, ha declarado que la vicepresidenta será un rival más fácil que Biden, lo que, según la técnica del ninguneo que suele aplicar el neoyorkino con sus enemigos, significa que en realidad tiene más miedo a enfrentarse con la primera mujer vicepresidente de Estados Unidos que con el senil presidente.
Bastaron cuatro días para que la situación electoral estadounidense diera un giro de 180 grados. Ahora Donald Trump de 78 años, es el anciano, contra, la bien conservada, Kamala Harris de 59, quien, aquí entre nos, fea no es.
Punto final
Hombre de 60 años muere de un infarto al querer hacer el sexo con una muñeca inflable. Según los médicos el infarto ocurrió cuando apenas la estaba inflando. (Manuel Ajenjo, El Economista, Política y Sociedad, p. 64)
A poco más de dos meses del fin de su sexenio, abundarán balances y retrospectivas del presidente de la 4T, el líder, el “transformador del país”, cuya puntilla la dejará clavada en el corazón de la democracia mexicana, con su destructivo paquete de reformas a ser aprobadas en septiembre, antes de irse.
Los intercambios esta semana entre la ríspida y agresiva campaña de Trump contra México ponen en evidencia uno de los desatinos frecuentes de AMLO. Tan solo el lunes, llamó “visionario” a Donald Trump.
A este truhan, misógino, criminal convicto, violador sistemático de leyes y tratados, el presidente de México lo describió como visionario.
Dos días después, ayer, en el curso de su campaña electoral —donde la retórica inflamada por la conquista de votos conduce a excesos, imprecisiones y mentiras en abundancia— Donald Trump afirmó que “México está controlado por los cárteles —de la droga, se entiende— y que son tan poderosos que pueden quitar al presidente de México en minutos”.
Una auténtica locura de declaración, desmedida y desproporcionada; sin embargo, tiene una intención, un sentido y un tono.
Es un franco insulto a “su amigo” López Obrador que le profesa admiración por visionario, si no que además deja el sobreentendido de que el presidente de México está a merced, voluntad y el mando de los narcotraficantes. ¡Muy delicado!
No es la primera vez que desde Estados Unidos surgen voces que señalan vínculos, tratos o acuerdos secretos entre los cárteles de la droga que operan en nuestro territorio con el propio presidente López Obrador. Más aún, hace pocos días surgió un señalamiento de evidencias de financiamiento proveniente del crimen organizado a su campaña electoral (2018). Acusaciones extremadamente graves, para que Andrés desestime y lo califique con voz admirativa como “un visionario”.
Pero lo importante de estos tonos bélicos y ríspidos desde el Partido Republicano y su candidato hacia México es que ponen de manifiesto con absoluta transparencia la extendida creencia de que “todos los males vienen desde México”: la invasión migrante ilegal, el fentanilo como causante de cientos de miles de muertes los últimos dos años, y la amenaza inocultable que los grupos criminales mexicanos, representan para la seguridad interna de los Estados Unidos.
México es hoy equiparado a China —el enemigo mayor, el espía y pirata máximo— que quiere penetrar la economía norteamericana para dominarla. Hoy, el candidato a vicepresidente, el senador Vance y el propio Trump, colocan a México en esa misma categoría.
El futuro canciller De la Fuente, ni pío dijo; la actual canciller y futura integrante del gabinete Alicia Bárcena, ni siquiera reparó en los agravios y en los insultos.
Tuvo que ser la futura presidenta de México quien salió a hacer algunas declaraciones en defensa de México. “No vamos a permitir que México esté en la campaña política de Estados Unidos”, dijo la candidata vencedora.
¡Ahh caray! Pues un poco tarde, doctora. Porque ya estamos en la campaña, somos piñata principal junto a China. Y todo apunta a que este tono va a endurecerse a medida que nos acerquemos a noviembre con las elecciones.
AMLO, como siempre, mirando a otra parte, haciendo como que no ve, o peor aún, que no entiende.
Trump no es su amigo, lo ha insultado y agraviado, como hizo este fin de semana con “el enviado doblado” Marcelo Ebrard.
Trump es una amenaza para México, para el comercio, para la frontera y, por supuesto, para la seguridad nacional. ¿Qué va a hacer el tan talentoso como silencioso Dr. De la Fuente cuando Trump —en caso de ganar— ordene al Pentágono preparar incursiones de comandos para detener, neutralizar y eliminar a narcotraficantes mexicanos en Sinaloa, Jalisco, Tamaulipas, etcétera? ¿Qué va a hacer el “doblado” futuro secretario de Economía, Marcelo Ebrard, cuando enfrente las primeras amenazas de aranceles en contra de México por los inmigrantes, por el fentanilo, por los criminales poderosos en este país?
La herencia en materia de política exterior de López Obrador es un desastre.
Tenemos conflictos y divergencias con Perú, con Bolivia, con Argentina, con España… hemos tenido con Canadá en este sexenio.
El profesional, de prestigio y reconocimiento a nivel internacional, Servicio Exterior Mexicano, fue desmantelado en esta administración. Se cuentan historias de terror por diplomáticos en retiro y personal consular desde que la 4T llegó al poder.
Estará en manos del futuro gobierno recomponer la dañada imagen internacional de México, al tiempo que destine recursos, atención y profesionalismo a la muy compleja relación con Estados Unidos.
Si gana Trump, será extremadamente complicada y desafiante; si gana Kamala Harris, podrá haber mejor entendimiento y diálogo, pero el tema fronterizo y migratorio, además del fentanilo, seguirán siendo prioridad. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Opinión, p. 27)
CARTONES
Neoimperialista

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 10)
Tal Cual

(Alarcón, el Heraldo de México, La 2, p. 2)
Fiscal vs. delincuente

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 8)