La historia de Ana me conmovió. Ella tenía solo 13 años cuando su vida cambió drásticamente: se convirtió en víctima de abuso físico y sexual por alguien de su familia. Escapó en busca de ayuda solo para caer en las manos de la explotación laboral y sexual. Finalmente, después de años, encontró la valentía para denunciar el caso y buscar apoyo. El pasado no se puede borrar, pero Ana recuperó su libertad y tiene un futuro por delante.
Miles de niñas, niños y adolescentes (NNA) en México, nacionales y niñez en situación de migración que han llegado al país, se encuentran expuestos a factores que les hacen vulnerables a la trata de personas. Este delito no solo les roba su infancia y juventud, también deja cicatrices profundas en su desarrollo y bienestar. En particular, el efecto sobre su salud mental es uno a considerar: en su condición, existe una percepción sostenida de conmoción, inseguridad y miedo, según un informe de Unicef.
Tras estudiar y analizar 206 mil 549 casos individuales a nivel global desde 2015, la Plataforma de Colaboración de Datos contra la Trata de Personas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reveló que casi una tercera parte de las víctimas de trata de personas en las Américas son NNA y que el 30 por ciento fueron reclutados por un miembro de su familia.
Por su parte, la cifra de víctimas infantiles tuvo un aumento significativo entre 2004 y 2020 en América del Norte, según el Informe Mundial sobre Trata de Personas 2022 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc). Con base en carpetas de investigación incluidas en el Informe, el porcentaje de niñas detectadas como víctimas subió de 13 por ciento a 17 por ciento, mientras que de niños aumentó de 3 por ciento al 23 por ciento.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) reportó que 2 mil 348 personas menores de 18 años fueron víctimas de trata de personas en este país, siendo 75 por ciento niñas y 25 por ciento niños, en su mayoría en entidades como de Quintana Roo, Baja California y Ciudad de México.
A menudo no reflexionamos lo suficiente sobre los factores de vulnerabilidad que ponen en riesgo a niñas y niños ante este delito: violencia física y mental, violencia familiar, abuso de poder, necesidades económicas y sociales, engaños a través de redes sociales y situación migratoria irregular, entre otros. Sobre este último punto, datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación de 2023 revelan que 15 por ciento (113 mil 660) de personas migrantes en situación irregular eran NNA.
Estos factores exponen a la niñez a diversas modalidades de trata como la mendicidad forzada, la explotación sexual, matrimonios forzados y su utilización en actividades delictivas, que incluyen el tráfico de drogas o el tráfico ilícito de migrantes.
Unodc encontró una mayor presencia de estas tres últimas modalidades en comunidades indígenas. Mientras que en tres de 13 albergues especializados atendieron a NNA víctimas de la modalidad de utilización de menores de 18 años en actividades delictivas.
Para atender el llamado de la niñez y protegerla es fundamental considerar tres aspectos esenciales en la lucha contra este delito: un enfoque basado en los derechos de la niñez, integrar un enfoque de interseccionalidad para comprender los factores de vulnerabilidad y reconocer la condición de víctima de NNA, especialmente en casos de reclutamiento y utilización para actividades delictivas.
Este año el lema del Día Mundial contra la Trata de Personas es “no dejar a ningún niño, niña o adolescente atrás en la lucha contra la trata de personas”.
Invito a las instituciones y a la sociedad en su conjunto a implementar acciones y estrategias interinstitucionales encaminadas a la atención inmediata, las cuales favorezcan el desarrollo integral, faciliten la desvinculación con el crimen organizado y la reintegración social de la niñez. (Petter Grohmann, Milenio, Política, p. 10)
Atrincheradas, tropas de fuerzas especiales guatemaltecas, kaibiles y policías, apuntan sus ametralladoras a la frontera con México. Más de 100 efectivos de la Quinta Brigada de Infantería Mariscal Gregorio refuerzan su territorio en el departamento de Huehetenango para cuidarlo de ataques del crimen organizado desde el lado mexicano.
Según el gobierno chapín, huyendo de la narcoviolencia, 249 mexicanos cruzaron la línea divisoria y se refugiaron en la comunidad Ampliación Nueva Reforma, en la municipalidad de Cuilco. Los chiapanecos, en su mayoría provenientes de Amatenango y Mazapa de Madero, fueron albergados de manera temporal en una escuela. Hay quien calcula en 500 el número de desplazados.
El presidente Bernardo Árevalo informó en rueda de prensa el 24 de junio, que las familias mexicanas están escapando de la confrontación entre grupos que tiene lugar del lado mexicano. Los refugiados decidieron dejar sus hogares ante la escasez de alimentos y la violencia.
Según la diócesis de Tapachula, la situación en la sierra y la frontera chiapaneca es desesperante por la presencia permanente de los cárteles de la droga disputándose el territorio, yendo y viniendo, ante la indiferencia y la complicidad aparente de la Guardia Nacional (GN) y del Ejército.
En un comunicado firmado por el obispo emérito de Tapachula y arzobispo electo de León, Guanajuato, Jaime Calderón Calderón, y por otros clérigos, se advierte: Es muy complicado vivir así; por un lado, secuestrados en casa propia, obligados a hacer lo que no deben, con un profundo sentido de la impotencia ante la incomprensible de la situación que viven.
En Frontera Comalapa faltan víveres y productos de primera necesidad y los que se encuentran están carísimos. Los pobladores se encierran en sus casas. Los bloqueos carreteros están a la orden del día. No hay transporte. Armados, integrantes de El Maíz, brazo social del cártel Jalisco Nueva Generación ( CJNG), controlan las entradas de Chicomuselo. Los monstruos recorren los caminos con absoluta impunidad. En Siltepec, los combates dañaron en servicio telefónico y el eléctrico.
En julio de 2023, en estas páginas, en un artículo titulado La batalla de Frontera Comalapa, elaborado a partir de testimonios directos de habitantes de las comunidades que sufrieron la violencia, busqué reconstruir parte de los enfrentamientos armados entre el cártel de Sinaloa y los de las cuatro letras por el control de ese territorio, rutas y mercados estratégicos para el paso de drogas y migrantes indocumentados. También, hacer una genealogía de esa guerra, desde la emboscada en que cayó José Fernando Ruiz Montejo, El Poni, y tres de sus guardaespaldas, en el ejido Joaquín Miguel Gutiérrez, Frontera Comalapa, el 28 de diciembre de 2020 (https://shorturl.at/NcgPS). Desde entonces, la situación se agrava cada vez más. Hoy es asunto binacional.
A más de 261 kilómetros de allí, ante los ataques en su contra a partir del 10 de julio por la Fracción Tzanembolom, ligada al grupo de matones de Los Herrera, 108 tsotsiles de la comunidad de Tzanembolom, municipio de Chenalhó, se resguardaron en la escuela Amado Nervo durante 10 días. Sus casas fueron saqueadas. Los hermanos Rubén y Daily Herrera controlaron despiadadamente, durante años, Pantelhó. El patriarca del clan, Austreberto, está preso por asesinar a dos personas en abril de 2015 (https://bit.ly/3hXCcuy). En 2002 se quiso autonombrar para ser juez local. Fue él quien abrió la puerta al crimen organizado. Finalmente, los agredidos fueron rescatados de las aulas por un operativo policiaco y trasladados a la casa de la cultura de Chenalhó.
El pasado 7 de junio, unas 4 mil personas abandonaron la cabecera municipal de Tila, en el norte de Chiapas, ante una ola de violencia. Durante tres días se suscitaron balaceras y quemas de autos y casas en la ciudad. Los que se fueron, se trasladaron a las comunidades de Yajalón y Petalcingo. Según cifras oficiales, hubo tres muertos y cuatro heridos.
Los choles autónomos han sufrido de forma intermitente a los paramilitares herederos de Paz y Justicia y del cacicazgo del arquitecto Límberg Gregorio Gutiérrez Gómez, quien ha saltado de partido en partido (https://shorturl.at/mwt9d).
El ejido Tila, adherente al Congreso Nacional Indígena, advirtió que estas últimas semanas han sido de dolor y terror, luego de que “el 4 de junio integrantes del grupo delincuencial Karma se presentaron detonando armas de alto calibre”.
Explicó cómo “insistentemente se denunció la entrada del crimen organizado a nuestro territorio, los asesinatos de compañeros y las amenazas; ahora estamos en un escenario de desplazamiento forzado, muerte y amenaza a nuestra supervivencia como pueblo ch’ol”.
Señaló que “hemos venido denunciando al grupo delincuencial Karma, apoyado por el ayuntamiento de Tila (presidido por Límber Gutiérrez Gómez), que ha venido actuando impunemente matando a ejidatarios, entre ellos a nuestros compañeros Carmen López Lugo, el 12 de enero, y Domingo Lugo Ramírez, el 14 de marzo”. Ellos sólo respondieron a la agresión que algunos de sus integrantes sufrieron.
Estos tres ejemplos son unas cuantas muestras de la situación en Chiapas. Hay más violencia grave y desplazamientos forzados, a pesar de ser una entidad militarizada. El coctel resultante de la mezcla de la guerra entre cárteles por rutas y territorios, el paramilitarismo, la acción de grupos delincuenciales, la descomposición de cacicazgos indígenas y la recomposición de la vieja familia chiapaneca asociada a la industria criminal ha hecho saltar por los aires el antiguo modelo estatal de dominio. En los hechos, se ha abierto una caja de Pandora de consecuencias preocupantes. (Luis Hernández Navarro, La Jornada, Opinión, p. 16)
Sin preocupación por Trump
Y fue la secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, la que minimizó las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles y cerrar las fronteras con México. Ello, a pesar de que el propio candidato republicano ha buscado hacer creíbles sus amagos recordando, cada vez que puede, la ocasión en la que “dobló” al Gobierno mexicano para que le mandara “militares gratis” a la frontera para frenar, ha dicho, el flujo migrante. La funcionaria, sin embargo, ha dicho que “en el caso de México nosotros no vemos mucho problema. Incluso Trump lo acaba de decir hace algunos días, como ustedes saben, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá fue resultado de una negociación del presidente Trump con el Presidente Andrés Manuel López Obrador”. Y agregó que Trump “no tiene ningún interés de modificar la relación comercial con México”. Así es como ve las cosas Buenrostro. Pendientes. (Rozones L, La Razón, México, p.2)
Ornitorrinco / Democracia inmadura
La democracia es mucho más escasa de lo que parece. En términos poblacionales, sólo el 8% de los habitantes del planeta viven bajo regímenes plenamente democráticos. De acuerdo con el Índice de Democracia calculado por The Economist Group, el 39% de la población mundial padece gobiernos autoritarios y, el restante, democracias deficientes o regímenes híbridos (caso de México). De los 167 países estudiados, sólo 24 se consideran verdaderamente democráticos. Geopolíticamente hablando, las democracias plenas y deficientes se concentran en Occidente.
En América, únicamente Canadá, Costa Rica y Uruguay están catalogadas como democracias plenas. También es preocupante que las economías occidentales desarrolladas sean ahora minoría y que todo indica que esta tendencia se acentuará en las próximas décadas, porque significa que cada vez influirán más en la agenda global las naciones que no tienen la democracia en su decálogo. Es por ello que quienes creemos que la felicidad, la libertad y la democracia están intrínsecamente relacionadas, ponemos especial atención a los comicios que se están celebrando durante este superaño electoral. Particularmente relevantes para el gobierno mexicano son las elecciones de Venezuela, porque ya se sabía que el resultado tendría implicaciones en los flujos migratorios a través de México y hacia Estados Unidos.
De acuerdo con una encuesta de Delphos, una cuarta parte de los venezolanos dijo que emigraría si volvía a ganar Maduro y un sondeo realizado por Meganalisis eleva esta misma cifra al 44% de la población. Inicialmente, los migrantes volaban a México para después llegar a la frontera de Estados Unidos, pero comenzaron a cruzar a pie y en autobús los ocho países que los separan de su objetivo cuando Estados Unidos anunció que los venezolanos que fueran a su frontera serían regresados a México, y nuestro gobierno simultáneamente implementó una campaña contra la inmigración consistente en mantenerlos cerca de nuestra frontera con Guatemala, imponer restricciones de visa e, incluso, deportarlos, aunque con seis meses de paga de 110 dólares mensuales.
Por cierto, los migrantes aseguran que, de todo el trayecto que tienen que cubrir, incluyendo el peligroso cruce de la selva del Darién, la inseguridad que padecen en nuestro país es lo peor, lo cual es consistente con el análisis Armed Conflict Location & Event Data, en el que se sostiene que México es el país más peligroso del mundo para sus ciudadanos.
En cuanto al reconocimiento internacional de los resultados, los gobiernos de Chile, Brasil, Colombia, España, Italia y Estados Unidos pusieron en duda su validez, y ayer nueve países miembros de la Organización de los Estados Americanos, entre los que están Uruguay y Costa Rica (posiciones 14 y 17 del ranking de países más democráticos), solicitaron una reunión urgente para exigir la revisión completa de los resultados electorales.
En cambio, Honduras (95), Bolivia (106), Cuba (135), Nicaragua (143), Rusia (144), China (148) e Irán (153) reconocieron de inmediato el triunfo de Nicolás Maduro. Cabe destacar que, del puesto 109 en adelante se consideran regímenes totalmente autoritarios; del 75 al 108, híbridos, por tener instituciones democráticas debilitadas, elecciones con importantes irregularidades, poca independencia del Poder Judicial, corrupción generalizada y acoso y presión del gobierno sobre periodistas, partidos y candidatos de oposición. AMLO dijo que esperará, y que cuando se confirmen los datos oficiales, reconocerá al presidente reelecto. México ocupa la posición 90.
DEMÓCRATA
Sólo hay cinco democracias plenas en toda Asia y Australasia. Junto con Corea del Sur (22), Japón (16), Taiwán (10), Nueva Zelanda (2) y empatando con Uruguay en el mismo puesto se encuentra el hogar del ornitorrinco: Australia. (Silvano Espíndola, Excélsior, Nacional, p. 18)
Este fin de semana Donald Trump confirmó sus aspiraciones dictatoriales al invitar a votar por él para “no tener que volver a votar en cuatro años”. El segundo suspirante al gobierno autocrático, por su parte, ha afirmado que las mujeres sin hijos (como Harris) son amargadas señoras con gatos, reiterado estereotipo misógino acorde con su idealización de la familia como ámbito de reproducción de la especie. En este discurso fascistoide abunda también la demonización de la población migrante como “enemiga”, infaltable en el discurso de líderes autocráticos que usan la xenofobia para encumbrarse.
La experta en líderes fascistas, en particular Mussolini, Ruth Ben-Ghiat, quien ha señalado el silencio de los medios ante el afán dictatorial de Trump, advierte también que el Proyecto 2025 “es una receta para el caos masivo, abuso de poder y disfunción en el gobierno”, en sintonía con “programas de autocracias actuales […] y con políticas de dictaduras del pasado”. Como estos regímenes, los autores del proyecto ultraconservador enarbolan la bandera del orden para “salvar” al país de la ruina, magna hazaña que requiere de un líder fuerte, con principios y un mapa de ruta claro: un presidente poderoso que se apegue al Mandato para el Liderazgo conservador.
Librar al país del desastre en que, afirman, lo dejará Biden implica, según el manual conservador, expulsar a millones de personas indocumentadas o con documentos migratorios fraudulentos. Para ello, proponen reorganizar a la burocracia encargada de la política migratoria, hacerla más eficiente y expedita. Les urge, en efecto, eliminar medidas de protección a “menores no acompañados” para deportarlos pronto, antes que dejarlos bajo custodia de algún familiar “indocumentado” en EU. Les urge deportar a quienes tengan antecedentes por delitos menores o violentos, a quienes hayan infringido el plazo legal de su visa, o hayan cometido algún “fraude” migratorio. Cualquiera que no tenga ciudadanía, o casi, podría caer en la maquinaria expulsora pues los partidarios del orden sospechan de (casi) todos: las nuevas autoridades, advierten, deben prevenir el “abuso” fraudulento en las solicitudes de asilo, refugio, visa de trabajo temporal, visa de estudiante… Deben limitar el derecho a fianza que, explican, permite que miles de “ilegales” anden libres por el país; reducir el acceso al asilo o refugio, mantener constante vigilancia sobre inmigrantes documentados, autorizar el uso al máximo de instalaciones masivas de detención, o de tiendas de campaña cuando sea necesario. Deportar mucho y rápido: a México, bajo un renovado “Quédate en México”; a los países de origen, que deberán aceptar a sus nacionales so pena de sanciones financieras o suspensión de visas.
La política de la expulsión, como la de la limpieza ideológica, construye al enemigo como amenaza nacional: el manual ultra habla de “extranjeros ilegales”, no de migrantes indocumentados; atribuye a Biden “la mayor crisis humanitaria de la historia” por su política migratoria y propone volver a la de Trump, endurecida. Argumenta que la población migrante indocumentada abusa del sistema y cuesta demasiado a los contribuyentes. Esto lo repite el dúo republicano en su campaña, aun cuando un comité del Congreso recién publicó que, según un estudio, en la próxima década la población indocumentada en EU contribuirá a aumentar su riqueza en miles de millones de dólares (The Hill, https://thehill.com/latino/4790170-undocumented-immigrants-southern-border-economy-deficit-cbo/).
De ganar Trump-Vance y adoptar este Proyecto, éstas y otras medidas, como hemos visto, serían catastróficas para millones de personas en aquel país. México no correría mejor suerte: para los ultraconservadores es “un desastre de seguridad nacional”, que ha perdido su soberanía a manos de los carteles. Terminar el Muro, actualizar el programa “Quédate en México”, deportar a millones de paisanos/as agravaría la crisis humanitaria aquí. Poco importa: junto con el combate al tráfico de fentanilo se presentan todas como medidas indispensables para defender a EU y a su población.
Al plan distópico del think-tank ultra y sus líderes potenciales se contrapone todavía el poder del voto. (Lucía Melgar, El Economista, Arte, Ideas & Gente, p. 60)
El día después es lo que nos está dando la verdadera cara del proceso. El domingo fue pausado, la gente salió a votar y prevaleció en general la civilidad. Los votantes saben por quién sufragaron y en el día después se están dando cuenta de que su voto no fue considerado como lo ejercieron.
Todas las irregularidades que se han estado denunciando muestran el control que el gobierno está ejerciendo sobre el órgano electoral. Lo que va siendo claro es que los opositores a Nicolás Maduro están tomando la calle, lo cual puede llevar a escenarios inéditos marcados por la violencia.
Venezuela se está jugando con el proceso electoral su futuro. A lo largo de muchos años el país ha tenido en Hugo Chávez y Nicolás Maduro una fuerza política popular. Lo que ha pasado en estos años es que después de que durante mucho tiempo la oposición no lograba cohesionarse, por fin logró hacerlo de cara a esta elección; María Corina Machado se convirtió en figura clave y popular para la oposición, sin que le hayan permitido ser candidata.
Se han venido acumulando muchos problemas en el Gobierno. A Maduro se le ha ido terminando la herencia de Hugo Chávez a lo que se suma la gran cantidad de problemas que tiene internamente.
La economía venezolana está en un proceso de deterioro, a pesar del petróleo. Existe un descontento social que se manifestó en las urnas, a pesar de que el proceso electoral fue rigurosamente vigilado y cuestionado.
La reacción de los gobiernos de Chile y Brasil son la prueba de lo que se aprecia desde fuera de lo que sucede en Venezuela. La migración venezolana se ha convertido en un asunto de primera importancia para los países de la zona, lo que incluye a México por más lejos que estemos del país sudamericano.
Se calcula que la migración venezolana alcanza entre 7 y 8 millones de ciudadanos. La razón tiene que ver con las pocas posibilidades que se tienen para tener condiciones de vida favorable y también para ejercer los derechos y libertades. Se pronostica, con razón, que si el resultado electoral se mantiene como hasta ahora sería aún más numerosa la migración.
Maduro ha ido cerrando las puertas y si bien tiene en su entorno apoyo popular hay indicios de que se ha venido diluyendo. La forma en que actuó previo a las elecciones muestra los temores que tenía sobre la movilización de la oposición. Sabe bien que independientemente de los problemas internos Venezuela se ha convertido en tema de la comunidad internacional.
No pareciera que se pueda pasar la página a partir de los resultados que dio a conocer la autoridad electoral, por cierto cercana al presidente. Las movilizaciones de ayer y el hecho de que la oposición se esté declarando ganadora vislumbra un conflicto mayor.
Maduro ha empezado a tomar medidas con tintes de desesperación. Decidió la expulsión “inmediata” de los embajadores de Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Costa Rica, Panamá y Dominicana.
El presidente está confiando en sus aliados tradicionales y muy probablemente también en el espaldarazo que eventualmente le podría otorgar el Gobierno de López Obrador. México ha estado cerca de Maduro y no se ha atrevido a ejercer la crítica respecto a la forma en que se ha desarrollado el proceso electoral. El Presidente mexicano dijo ayer que respetarán el resultado que presente la autoridad electoral, siendo que es esta instancia que está siendo cuestionada al no transparentar las actas del domingo.
Todo camina con rumbo a que la oposición no reconocerá el resultado, que el gobierno impedirá las manifestaciones, al tiempo que se aislará confiando en sus aliados. Se vislumbra un conflicto largo, riesgoso, peligroso y esperemos que no violento.
RESQUICIOS
Se va teniendo una idea de cómo se llevaron a El Mayo Zambada a EU. Va quedando claro que fue contra su voluntad. Queda claro que no confiaron en nuestras autoridades, quienes tardíamente y dando tumbos decidieron abrir una carpeta de investigación. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
Se dice que para México es una desgracia estar tan cerca de Estados Unidos. No es exageración. Ha sido muy difícil tener como vecino al país más nacionalista, más militarista y más arrogante del mundo.
Todo parece indicar que pronto tendremos que resistir una vez más al embate de nuestro vecino del norte.
Hay que tener en cuenta que cuando Donald Trump abre la boca, no sólo habla por él, sino por millones de estadounidenses que piensan igual. Las amenazas que lanza el candidato republicano son todas temibles:
Terminar de construir el muro en la frontera; combatir con unidades militares a los narcotraficantes mexicanos dentro de nuestras fronteras; deportar a cientos de miles de mexicanos que viven en Estados Unidos sin documentos migratorios; imponer tarifas a las importaciones que vengan de México; y frenar las inversiones productivas en México con capital estadounidense.
Estas cinco medidas tendrían consecuencias terribles en caso de que se llevaran a cabo. El costo humano sería enorme. Millones de mexicanos sufrirían por ellas.
La triste realidad es que Trump ha elegido a los mexicanos como los chivos expiatorios de los problemas de Estados Unidos. El candidato no quiere ver más mexicanos caminando por las calles de sus ciudades ni quiere que haya más productos manufacturados en México en las tiendas de su país.
Lo que más preocupa es que, gane o pierda Trump, es probable que el proceso de cerrar las fronteras a los mexicanos y a sus productos, de culpar a los narcotraficantes mexicanos de la crisis de adicción en Estados Unidos e incluso de deportar a miles de compatriotas que se han establecido en ese país seguirá avanzando. Esta tendencia ya lleva varios años y tarde o temprano se comenzarán a sentir en México sus efectos más perniciosos.
A partir de 1994, México se adaptó, con muchos esfuerzos, a la nueva relación con los Estados Unidos que trajo consigo el TLC. Hoy, en 2024, tenemos que prepararnos para enfrentar la nueva realidad política y económica de nuestro vecino del norte. Frente al ultranacionalismo estadounidense, tenemos que formular una ideología que nos sirva para defender nuestros intereses. Dicho en otras palabras: la forma de pensar sobre México que adoptamos en 1994 ya no resulta útil en 2024. México requiere plantear un nuevo pensamiento nacional que sea capaz de responder a las amenazas que, probablemente, vendrán del exterior.
La circunstancia más complicada, sin duda, sería la de una intervención militar estadounidense con la excusa de combatir a los narcotraficantes. Hay varios escenarios que se pueden imaginar: desde ataques con drones o misiles a objetivos muy específicos, hasta la presencia de tropas en algunas zonas del país que podría durar meses o incluso años.
Cualquier proyecto de nación que se ofrezca para los años venideros tendrá que ofrecer una respuesta precisa a esa eventualidad. (Guillermo Hurtado, La Razón, México, p. 6)
Me gustan los viajes largos y en coche. Estas vacaciones empezaron en Tijuana, a más de 1,630 kilómetros de Cabo San Lucas. Tijuana es la ciudad fronteriza por excelencia. Caótica, humana y culturalmente intensa. Con una belleza peculiar, especialmente por su enorme diversidad. El contraste del desarrollo entre la vecina San Diego y Tijuana es abismal. El enorme muro fronterizo está lleno de graffitti anti Trump y de protesta contra “IsraHell” por el genocidio en Gaza. Tijuana es un delirio. A lo largo de la playa, la música de las bandas se mezcla con la de los tríos o la de las bocinas de los jóvenes que pasan ahí el sábado, en un malecón viejo y sin mantenimiento. Una pareja de amish observa el mar, con toda la piel cubierta de ropa, mientras a su lado una joven pareja mexicana porta dos enormes serpientes en el cuello y va agarrada de la mano. Tijuana es un delirio. Todo parece el inicio de una película de Hollywood.
De Tijuana tomamos la carretera escénica 1 hacia Ensenada, una de las carreteras más bellas de México, con acantilados y mallas de pesca que cazan el atún fresco, el erizo y las conchas que se van directo al mercado de Toyosu en Tokio, el más grande del mundo especializado en pescado. La ruta del vino está a poco más de 100 kilómetros de distancia, en medio de unos valles que este año están más verdes de lo habitual porque la lluvia ha sido abundante. La vendimia está a pocas semanas de empezar. Ensenada tiene más hoteles cada año y esto ya empieza a preocupar a los habitantes de la ciudad. El desorden en desarrollo urbano podría terminar con el agua y crear problemas de tierras. Algunos terratenientes están vendiendo ya pocas hectáreas para desarrollar airbnbs y hoteles, en lugar de plantar vides. Los productores están preocupados. Algunas casas, como La Lomita, están de fiesta. Cumplen 15 años produciendo los mejores vinos de la zona y su restaurante “Lunario” celebra haber ganado recientemente la estrella Michelin verde. Hay cinco lugares que ganaron esa distinción en la zona. Otros lugares, como Vinya Abril, son muy recientes, pero producen ya un vino muy especial y quieren echar raíces.
De Ensenada tomamos camino al sur. La idea es cruzar las dos Bajas por la carretera federal 1, una de las más bellas de México, pero también de las peor mantenidas. El anuario estadístico de colisiones en carreteras federales pone a esta ruta con 224 choques en 2023 y con un saldo de 87 víctimas y es que sí le urge mantenimiento. Bache tras bache van cobrando las llantas de muchos autos que se quedan varados en medio del desierto, sin señal de celular porque no todo México es territorio de telefonía celular. Ninguna compañía tiene cobertura total. En las redes son varias las denuncias de los baches y de los accidentes. A lo largo de todo el camino se siente que acaban de pasar las elecciones. Los pocos poblados están llenos de propaganda electoral. “AMLO a Claudia” dice la mayoría.
A lo largo de la ruta, el paisaje cambia constantemente. De la mancha urbana de Tijuana al desierto rumbo a Cataviña y su interminable valle de Cirios, a la contaminada Guerrero Negro y luego los bosques de torotes majestuosos con pequeñas flores rosas en esta época. De ahí al desierto rumbo a Rosalía, los oasis en el camino a Mulegé, a Loreto y sus misiones jesuitas. Unos días en La Paz y las playas más bellas de México, incluida Balandra, en el Golfo de California que es una piscina gigantesca que no le pide nada al Caribe. De ahí el camino rumbo a Los Cabos y sus exorbitantes precios por la dolarización de la zona y termina el viaje.
La península de Baja California es una verdadera reserva natural, un verdadero paraíso amenazado por la pesca sin reglas que está extinguiendo a la Vaquita Marina y por los desarrolladores. El crimen organizado ya empieza a meterse a algunos sectores, como el de la venta de camarón, pero la seguridad aún sigue sin mayores sobresaltos. Los migrantes en Tijuana se han integrado bien, especialmente los haitianos, mientras que en el Sur hace falta gente en la industria hotelera. Este es un viaje de sueño. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p. 9)
CARTONES
Ahí va el golpe

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)