Demasiadas dependencias para no tener datos.
Vea usted:
Para todo vuelo de un aeropuerto encomendado a la Secretaría de Marina (Semar), como es el de Culiacán, debiera haber suficiente información de inteligencia.
Por ejemplo, de cómo llegó el avión hasta esa terminal, sus características, su bitácora, sus pilotos, sus ocupantes y cuánto tiempo permaneció ahí.
Luego cómo partió: con qué pasajeros, quién lo tripulaba, cuántas personas llevaba -en este caso Isamel El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López– y hacia dónde partió.
Forzosamente el Instituto Nacional de Migración (INM) de Francisco Garduño debió contar con información previa y autorizar el viaje de los ocupantes del -según el Gobierno mexicano una avioneta salida de Hermosillo, a Santa Teresa, en Nuevo México, a donde llegó un Beechcraft King Air con matrícula ficticia N287KA-, pero no ha aportado sus archivos.
Esta información debieron tenerla también los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam), sin cuya autorización no aterriza ni despega ninguna aeronave.
A continuación está el rastreo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para dar seguimiento a la ruta de toda unidad en territorio mexicano o si viaja al extranjero.
Y por supuesto la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, para la cual la unidad salió de Hermosillo.
Pero públicamente sigue el misterio del 25 de julio pasado de todo movimiento en el Aeropuerto Internacional Federal de Culiacán, hasta cruzar la frontera con Estados Unidos, donde fueron aprehendidos tan populares pasajeros.
TAMPOCO EU APLICÓ LA LEY
Y allá no existe la laxitud jurídica.
O eso se supone, pues toda aeronave en territorio de Estados Unidos debe contar con permiso de tránsito aéreo o de lo contrario ser advertida y forzada a aterrizar en la pista más cercana.
O de lo contrario, acta publicada desde la destrucción de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 mientras el presidente George Walker Bush se encontraba fuera de la Casa Blanca, las autoridades tienen autorización para derribar al invasor.
Esto no sucedió el jueves 25 de julio, cuando el FBI (Federal Bureau of Investigation) tenía agentes vigilados por la DEA para detener con diligencia a Ismael El Mayo Zambada y a Joaquín Guzmán López.
Todo sincronizado, todo perfectamente ejecutado mientras el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador quedaba pasmado -y sigue pasmado- con esa operación de sincronía.
Todo lo demás es historia: Estados Unidos con información fraccionada, el embajador Ken Salazar con datos parciales -el gobierno de ese país no dedicó ni recursos ni personal ni negociación- y algunas luces del propio Zambada.
Y así estamos, así seguiremos buen tiempo. (José Ureña, 24 Horas, Online)
Es bien conocida por su templanza y capacidad de diálogo. Sabe escuchar y no imponer autoritariamente
“Hemos priorizado la atención a las causas de la violencia y la delincuencia sin dejar de lado el uso de la inteligencia y la planeación para dar golpes certeros en contra de la delincuencia”, tiene muy en claro Rosa Icela Rodríguez, actual secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana y próxima titular de Gobernación.
Proveer seguridad es la función primigenia de todo Estado, así que el paso de la funcionaria suena más que natural. La Secretaría de Gobernación es la dependencia encargada de la operación política dentro del Poder Ejecutivo, con los otros poderes y con la sociedad. Desde ahí, Rosa Icela Rodríguez, podrá navegar en todo el entramado y sacar adelante las reformas y acuerdos según los objetivos de gobierno de la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
Rosa Icela Rodríguez es bien conocida por su templanza y capacidad de diálogo. Sabe escuchar y no imponer autoritariamente. No toma decisiones de primer momento, sino basada en cálculos y argumentos. Su formación como periodista le da la disciplina para no quedarse con la primera respuesta y con sus 23 años como servidora pública, tiene clara la importancia de la planeación.
Con esas herramientas ha generado diálogo incluso con gobernadores de la oposición y se espera que lo haga con el Congreso y el ámbito social, incluidas las minorías, en temas tan escabrosos como la polarización que divide al país y la reconciliación social, hasta asuntos fundamentales como la salud, la educación y, como decíamos, la seguridad.
En coordinación con el próximo secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, extender a todo el país una estructura sólida y bien coordinada de inteligencia policial para enfrentar eficazmente las disputas entre grupos criminales por el control de territorios, la extorsión a personas y empresas, el tráfico y trata de personas desde la frontera sur, entre muchos otros problemas graves.
Otro gran reto para Rosa Icela Rodríguez es la migración. ¿Habrá un relevo y un cambio de enfoque en el INM? Su titular actual, Francisco Garduño, es investigado por uso indebido de funciones desde el incendio de la estación migratoria de Cd. Juárez en 2023, mientras el tema migratorio sigue siendo uno de los puntos de mayor tensión con Estados Unidos.
Detectar oportunamente a grupos en el poder que pudieran corromperse e involucrarse con el crimen organizado, también es parte de la gobernabilidad.
En la relación con el Congreso, un gran reto político para Rosa Icela Rodríguez será negociar reformas sin saltar el debido proceso legislativo para que no terminen dirimiéndose en la Suprema Corte, creando así más tensiones innecesarias entre los poderes de la Unión. Ese ha sido uno de los grandes desaciertos de los coordinadores de las bancadas morenistas y los secretarios de Gobernación recientes , con el alto costo político de plantear una Reforma Judicial tajante. Prácticamente se podría decir que la Secretaría de Gobernación se mantuvo acéfala.
Rosa Icela Rodríguez, en la Secretaría de Seguridad, llevó incluso a los altos mandos militares a dialogar con el Congreso, lo que logró por la relación sana y estrecha que ha desarrollado con ellos. El panorama para ella al frente de Gobernación se vislumbra más integral en el margen de maniobra para llevar la operación política de manera más acertada y eficaz. (Adriana Delgado, El Heraldo de México, País, p. 6)
A tres meses de entregar a Rocío Nahle la gubernatura de Veracruz, el morenista Cuitláhuac García Jiménez no quiere desperdiciar ni un segundo. Hace dos semanas, en un arrebato, adelantó que estaba por solicitar licencia a su cargo, para incorporarse a la administración federal entrante.
Al gabinete legal, simplemente no fue llamado ninguno de los gobernadores en funciones. Y por lo mismo, el mandatario veracruzano tuvo que corregir su salida en falso con un anuncio extravagante: el próximo domingo 18, en el puerto, presentará el primero de sus últimos “pre-informes ciudadano”. Y es que por mandato Constitucional debe entregar su informe ante el Congreso estatal a la apertura del periodo de sesiones, el 15 de noviembre.
La presidenta electa confirmó que los gobernadores morenistas que dejan sus cargos recibirán sendos nombramientos próximamente. No obstante, García Jiménez descartó solicitar licencia.
En efecto, seis de los nueve gobernadores salientes trascenderán el sexenio lopezobradorista. Incluso Carlos Alberto Merino y Martí Batres Guadarrama, quienes ocupan las gubernaturas de Tabasco y la Ciudad de México respectivamente, como sustitutos de los titulares electos del 2024.
¿Y Cuauhtémoc Blanco? El mandatario morelense llegará a la Cámara de Diputados, el próximo 1 de septiembre, por lo que el último mes de su sexenio gobernará, como interino, su secretario de Gobierno.
Batres Guadarrama entregará la Jefatura de Gobierno de la CDMX a Clara Brugada, el próximo 1 de octubre e inmediatamente podrá asumir su siguiente encargo: la dirección general del ISSSTE. Caso distinto, el del mandatario poblano Sergio Salomón Céspedes Peregrina, quien tendría que dejar su cargo 75 días antes en caso de que se confirmaran las versiones que lo ponen al frente del Instituto Nacional de Migración.
El problema radica —en este caso— en los supuestos contemplados en la Constitución local. ¿Otro interino para Puebla? Estaría registrándose un récord nacional para una década.
En el peor escenario, los mandatarios morenistas salientes correrán la misma suerte que los priistas que entregaron sus gubernaturas desde el 2021 –léase Claudia Pavlovich, de Sonora; Quirino Ordaz, de Sinaloa y Omar Fayad, de Hidalgo —quienes ingresaron al cuerpo diplomático.
Rutilio Escandón y Cuitláhuac García están puestos y dispuestos… ¿Y Alejandro Murat? ¿Y Alfredo del Mazo? (Alberto Aguirre, El Economista, Política y Sociedad, p. 49)
La agenda que aguarda al gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum y a las nuevas administraciones estatales es compleja y desafiante en los terrenos económico y social, en lo interno y en los ámbitos comercial, migratorio y de colaboración por lo que toca a las relaciones internacionales.
En nuestra vida doméstica existe apremio en muchos sectores de la población por encontrar soluciones a la inseguridad que se vive en algunas regiones, donde la violencia que genera la rivalidad entre grupos criminales no da tregua y, por el contrario, la disputa por el control territorial fortalece la percepción de debilidad institucional y vulnerabilidad social.
Los asuntos que se debaten en la arena política y mediática nacional acaparan el interés de tirios y troyanos, pues alude a los tres Poderes, a los distintos órdenes de gobierno, a la sociedad civil, las iglesias y a los sectores productivos.
En la arena diplomática, el lance no es menos complejo, ya que temas predominantes dependen de factores ajenos, como la elección presidencial en Estados Unidos, las disputas comerciales entre los gigantes de la economía mundial o las olas de migrantes que llegan a nuestra frontera sur.
Los asuntos enumerados consumen esfuerzos, tiempo y recursos, distrayéndolos de la atención de los problemas profundos, como el combate a la pobreza y la urgente creación de oportunidades. Sin embargo, hay motivos de esperanza que nos dan la consolidación del mercado del norte, la llegada de nuevas inversiones en el contexto de la relocalización de las cadenas de suministro y las ventajas para la generación de energías limpias y la electromovilidad.
Otros destellos de optimismo para el desarrollo regional los lanzó la presidenta Sheinbaum al convocar a gobernadores constitucionales y electos de todas las banderas políticas para comprometerse con sus proyectos prioritarios, incluyéndolos en el presupuesto de 2025. Este gesto es inédito, sensible y fundamental para un arranque con gobernanza y sin titubeos de las entidades con relevo gubernamental, que son llamadas a la coordinación y suma de esfuerzos.
Como no todo “huele a podrido en Dinamarca”, a la par de prepararse para enfrentar los ríspidos asuntos vigentes, están surgiendo iniciativas locales importantes para restañar el tejido social, como el movimiento que se está gestando en Chiapas.
Chiapanequidad, es la propuesta de Eduardo Ramírez, gobernador electo de Chiapas, para inspirar la unidad de su pueblo y lograr la cohesión social. El próximo gobernador ha anunciado una Nueva ERA a partir del 8 de diciembre, cuando iniciará su mandato, cuya carta de navegación será el Plan Chiapas Transformador.
Eduardo Ramírez ha explicado cómo hará su parte en el combate a la inseguridad que claman los ciudadanos, promoverá una agenda de reformas sociales y de promoción económica con el apoyo de la Federación para fomentar el desarrollo estatal e impulsará los valores de la chiapanequidad.
La convocatoria consiste en repensar los orígenes y el legado de los pueblos milenarios que, social y culturalmente, brillaron en Mesoamérica, para nutrir el presente y el futuro de Chiapas. Se trata de exponer al mundo la riqueza de la pluriculturalidad y la identidad chiapaneca, su enorme biodiversidad que la hace singular y que los bienes naturales, arqueológicos e históricos sirvan como palanca de bienestar de sus pueblos.
Es convicción del próximo gobierno, ha dicho Ramírez, atender con aplomo los pendientes, teniendo como sustrato el carácter identitario del estado para cambiar la percepción que se tiene de la entidad en el exterior.
Ante los discursos que caracterizan de manera pesimista a Chiapas, cabe exaltar la riqueza de sus manifestaciones humanas como fuente de creatividad y de orgullo legítimo, poniendo énfasis en el rescate, fomento y la promoción cultural como elementos de cohesión y paz social, condiciones necesarias para el clima propicio para las inversiones productivas y con respeto al medio ambiente y para el trabajo que aspiran los chiapanecos.
El conocimiento de la riqueza cultural de Chiapas es factor de unidad y eleva la autoestima, factor fundamental para resarcir el tejido social y para construir ciudadanía. (Juan Carlos Gómez Aranda, Excélsior, Nacional, p. 11)
A cambio de un incremento de represión y lo que algunos llamarían lawfare contra sus adversarios y críticos, el ya abierto dictador venezolano Nicolás Maduro sigue sin mostrar más pruebas que la fuerza de su autoproclamada victoria en las elecciones del pasado 28 de julio.
Y en el camino, dejó “colgados de la brocha” a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro, y de México, Andrés Manuel López Obrador, que informaron de su intención de buscar salidas a la crisis.
Pero las acciones de Maduro ponen de relieve que sus intenciones fueron siempre de comprar tiempo y asirse del poder a como dé lugar.
Por ello busca dar “legalidad”, que no legitimidad, a sus propuestas represivas. Su pretexto es evitar la llegada de “los fascistas”.
Pero la verdad sea dicha, es que si Maduro pudiera alegar que él, personalmente, no es fascista, sus métodos sí lo son, y mucho.
De hecho, cualesquier métodos autoritarios son afines al fascismo, y mucho más cuando tienen la meta de sofocar la disidencia.
Como es el caso del actual gobierno venezolano. El problema es para los países vecinos.
Son las naciones de la región las que llevan ya, y seguirán llevando, el peso de la ineficiencia y el barbarismo de Maduro y el modo de gobierno que impone en Venezuela.
De acuerdo con las estimaciones de población, hay unos 34 millones de venezolanos, pero ocho millones de ellos salieron del país los últimos años y se espera, infortunadamente, que la actual represión y la incapaz administración madurista den lugar a una nueva ola de migrantes.
Cierto que puede referirse a las medidas de bloqueo económico impuestas por Estados Unidos, que evidentemente busca presionar para defender y adelantar sus propios intereses, como Rusia y China apoyan a Maduro en función de los suyos.
Pero la mayor parte del problema es interno, son decisiones mal tomadas, nacionalizaciones sin ton ni son, sobre la base de qué necesidad político-ideológica mata economía. Y efectivamente suele hacerlo.
El hecho es que los millones de venezolanos asilados en Colombia, Brasil, Perú, Chile, o en camino a los Estados Unidos, deben tener sus necesidades resueltas, y eso es a costo de los gobiernos receptores de los migrantes, que deben estirar sus recursos para resolver los problemas creados por el dictador venezolano.
Por lo pronto, la realidad es que mientras la crisis venezolana no tiene una salida que incluya la permanencia de Nicolás Maduro, el dictador venezolano parece tener bien amarradas las riendas del poder real: los poderes del estado –ejecutivo, legislativo, judicial– le pertenecen; el poder militar está a su servicio, y de acuerdo con sus detractores, tiene vínculos también con el crimen organizado.
La situación no es fácil. El mandatario Nicolás Maduro sigue y probablemente siga en el poder por el futuro previsible. Y que alguien confíe en él a riesgo de quedar en ridículo. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p.27)
Catorce países de altos ingresos han demostrado cómo la inmigración puede ayudar a compensar la caída de las tasas de fertilidad y mantener los niveles de población. Pero con el creciente sentimiento antiinmigrante, los políticos de estos países enfrentan una elección difícil: dar la bienvenida a los extranjeros o enfrentar los desafíos económicos que trae consigo el envejecimiento de la población.
WASHINGTON, DC. Las poblaciones de todo el mundo están envejeciendo, a medida que caen las tasas de mortalidad y fertilidad. Si bien el aumento de la longevidad representa un logro notable de la medicina moderna y la salud pública, la pronunciada disminución de la fertilidad en las últimas décadas es motivo de preocupación.
El colapso de las tasas de natalidad puede atribuirse a poderosos factores estructurales –como la urbanización, los avances en la educación y la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral–, así como a la percepción de que la maternidad es más manejable con un menor número de hijos. Como resultado, los esfuerzos de los gobiernos por revertir la tendencia han sido insuficientes.
Sin embargo, los países con tasas de fertilidad en descenso llegan finalmente a un punto de inflexión demográfico, como lo demuestra nuestra investigación reciente, y el ritmo al que los diferentes países se acercan a este umbral varía significativamente. Dividimos el mundo en tres grupos. El primero incluye 52 países –41 en África, 10 en Asia y Papúa Nueva Guinea en Oceanía–, donde la tasa de fertilidad sigue siendo superior a 2.9 hijos por mujer. Las proyecciones indican que la población de estos países –casi todos ellos de ingresos bajos o medios bajos, con la notable excepción de Israel– seguirá creciendo hasta finales de siglo.
El segundo grupo comprende 94 países –ubicados en todos los continentes y que abarcan todos los grupos de ingresos– donde la población ya está disminuyendo, como en Italia y Japón, o se espera que disminuya en algún momento de este siglo. Sesenta y cuatro de estos países ya tienen tasas de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 hijos por mujer, y los demás se están acercando a ese umbral. Hasta la fecha, ningún gobierno ha revertido la tendencia de caída de los nacimientos una vez superado ese umbral.
Pero no todo es pesimismo. El tercer grupo, que comprende 14 países de altos ingresos, demuestra que la inmigración puede ayudar a compensar la disminución de las tasas de fertilidad y mantener los niveles de población. Los extranjeros representan más del 10% de la población en todos estos países –incluidos Estados Unidos, Canadá y Australia–, con una sola excepción (la República Checa). Aunque en esos países el número de muertes superará al de nacimientos, es posible que sus poblaciones sigan creciendo durante algún tiempo, dada su capacidad para atraer inmigrantes.
El envejecimiento de la población de un país plantea dos desafíos económicos. El primero es lo que llamamos la trampa fiscal geriátrica. Dado que la mayoría de los sistemas de seguridad social pagan beneficios predefinidos a los jubilados, el gasto en pensiones tiende a superar las contribuciones a medida que disminuye la proporción de la población en edad de trabajar. El gasto público en salud también suele crecer como proporción del PIB.
Para reducir este desequilibrio fiscal, las autoridades se verán obligadas a aumentar los impuestos, especialmente a medida que los votantes de edad avanzada se conviertan en una potente fuerza política. Con menos ingresos disponibles, es probable que la generación más joven tenga menos hijos, lo que reducirá la base impositiva futura y hará que la situación fiscal se deteriore aún más.
El segundo desafío es la caída de la productividad. Las personas que impulsan el conocimiento científico, incluidos los inventores y los ganadores del Premio Nobel, y los empresarios exitosos que implementan estas ideas en el mercado, por lo general, tienen menos de 50 años. A menos que aprendamos a aumentar la inteligencia fluida de los adultos mayores, permitiéndoles pensar creativamente y resolver nuevos problemas, el envejecimiento de la población podría reducir el ritmo de la innovación, lo que resultaría en una menor productividad y un menor crecimiento económico.
Se podría imaginar que nuevos avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, conduzcan al desarrollo de máquinas que mejorarían y aumentarían el ingenio humano. No obstante, la inmigración ofrece actualmente la mejor defensa contra el envejecimiento de la sociedad; ya ha sido una bendición para los países ricos que pueden –y están dispuestos– a recibir a los extranjeros. A pesar de los terribles titulares sobre el aumento de los flujos de refugiados y los cruces fronterizos ilegales, nuestra investigación ha demostrado que la inmigración contribuye a un mayor crecimiento económico en los países de destino, en parte al reducir la carga de una población que envejece.
En los Estados Unidos, por ejemplo, la población nacida en el extranjero tiene niveles de escolaridad promedio más altos que su población nativa (lo que sin duda contribuye a la fuga de cerebros en sus países de origen). Además, el extraordinario desempeño de la economía estadounidense en los últimos dos años no habría sido posible sin el aumento de la inmigración después de la pandemia.
El sentimiento antiinmigrante ha ido en aumento en muchos países ricos, lo que ha mejorado las perspectivas electorales de los partidos de extrema derecha en Europa y convirtiéndose potencialmente en un factor decisivo en las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre. Esto plantea un enigma para los políticos. Deben convencer a sus votantes de que facilitar la inmigración beneficia a todos, o corren el riesgo de enfrentar los desafíos económicos provocados por el envejecimiento de la población. (Otaviano Canuto y Eduardo de Carvalho Andrade, El Economista, Finanzas Globales, p. 42)
Sembrando Muros

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 24)
Mayo, Moya, Mello

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
Segundo Piso

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 55)
Foro de Sau Paulo

(Alarcón, El Heraldo de México, La 2, p. 2)
Póquer de El Mayo

(Rocha, La Jornada, Política, p. 5)
La única explicación posible

(El País de Nunca Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)
Entrega inmediata

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 22)