El próximo secretario de Seguridad mexicano será clave en la relación con el nuevo inquilino de la Casa Blanca y no se descarta una administración republicana hostil que le exigirá tomar medidas en temas como migración y narcotráfico
Conocedor de los componentes de la Doctrina para la Seguridad Global, Hemisférica, Continental, Regional y Nacional y estudioso en la materia, el próximo titular de la Secretaría federal en la materia, Omar García Harfuch, sabe que las amenazas en este tema se integran por la detección de voluntades y de capacidades.
Si en México fueron creadas agencias civiles como el Centro Nacional de Inteligencia, la Unidad de Inteligencia Financiera, la Agencia de Investigación Criminal, el Instituto Nacional de Migración y oficinas como Aduanas, Aeropuertos y Carreteras, en Estados Unidos, nuestro principal socio comercial y aliado estratégico, existen al menos 20 instancias públicas.
Sin embargo, para algunos integrantes de las agencias de inteligencia de Estados Unidos (tanto afines a los republicanos como a los demócratas) y de América Latina, incluidos mexicanos, la llegada de Donald Trump es lo que puede revertir el deterioro que deja Joe Biden en las agendas de seguridad global, continental, hemisférica y regional; es decir, hay una opinión mayoritaria entre agentes para la seguridad nacional continental en el sentido de que es lo mejor que puede pasarle a EU y AL.
Procedo a explicar:
En EU los republicanos acusan a los gobiernos demócratas de ser responsables del deterioro institucional de las agencias de inteligencia y ponen ejemplos.
El uso de esa sustancia se ha extendido en Estados Unidos en los últimos años, convirtiéndose en un gran problema político y sanitario. Su uso y su impacto han crecido exponencialmente. Por ejemplo, en 2016 el fentanilo estuvo detrás de 62 por ciento de las muertes por sobredosis en Washington. En 2022 fue la causa de 96 por ciento de los decesos relacionados con el abuso de drogas. El aún presidente Joe Biden describió la situación como una “tragedia” y su gobierno anunció en noviembre pasado un plan federal basado en facilitar el acceso al tratamiento a los adictos y fortalecer la cooperación internacional. Algunos de los químicos que se utilizan en la fabricación de esa droga se exportan en masa desde China y son procesados aquí por grupos criminales.
La DEA recientemente publicó su nuevo reporte anual titulado “National Drug Threat Assessment” (2024), que busca difundir ampliamente las amenazas que enfrenta la salud pública de Estados Unidos asociadas con el consumo de diversos tipos de drogas. El reporte cumple con objetivos formales relativos al establecimiento de prioridades por parte de las agencias de seguridad y de justicia; al diseño de políticas públicas antidrogas y a la asignación de partidas de varios presupuestos públicos. Sin embargo, el informe es también un vehículo útil para enviar mensajes a diversos actores políticos, tanto fuera como dentro del país.
Entre los actores externos, el gobierno mexicano es, sin duda, el más relevante, pues es el encargado de aplicar la ley en el país que alberga actualmente a dos organizaciones criminales “de carácter global”, según la DEA, que han desarrollado amplísimas redes de cadenas de suministro para producir drogas sintéticas, especialmente fentanilo, la cual causa decenas de miles de muertes cada año por sobredosis. Según la DEA, los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación dependen de las empresas químicas y de las “prensas” de pastillas de China, tanto para el suministro de precursores como para la fabricación de pastillas de fentanilo.
También, de acuerdo con la DEA, ambos cárteles operan laboratorios clandestinos en México donde fabrican fentanilo y metanfetaminas, y luego utilizan redes de distribución para transportarlas a Estados Unidos.
Muestra de este deterioro fue la presencia del submarino ruso de propulsión nuclear Kazan, que según Cuba no transportaba armas nucleares, acompañado de la fragata Almirante Gorshkov, así como de un petrolero y un remolcador de salvamento que llegó el miércoles 12 de junio pasado a La Habana, a tan solo 90 millas de la costa de Florida. Durante la Guerra Fría el despliegue de misiles nucleares soviéticos en la isla desencadenó la crisis de 1962, cuando Washington y Moscú estuvieron a punto de entrar en una conflagración.
Conclusión
García Harfuch, próximo titular de Seguridad federal, será una pieza fundamental en la nueva relación con el gobierno que resulte electo en noviembre próximo en EU. Antes de enfrentar los retos intramuros en nuestro país, podría enfrentar una administración hostil republicana que le exigirá tomar medidas en control de migración, disminución de la inseguridad y control de drogas.
El próximo secretario y la elección de noviembre en EU serán determinantes en el sexenio de la doctora Claudia Sheinbaum, quien como presidenta cogobernará América del Norte los próximos seis años. (José Luis Pliego, Milenio, Política, p. 14)
Las migraciones son causadas por el subdesarrollo. Países pobres que no pueden retener a su población con empleos y seguridad. A esta característica se agregan otras causas como son las guerras, las calamidades producidas por el cambio climático, las epidemias. Ahora, hay otra causa que ocurre en los países desarrollados y es el envejecimiento de su población y que por ello abren la puerta a las migraciones. Ante este hecho, los grupos políticos de extrema derecha usan la migración como pretexto para sostener posiciones nacional populistas y plantear las deportaciones como solución.
Dicen Otaviano Canuto y Eduardo Carvalho: “Catorce países de altos ingresos han demostrado cómo la inmigración puede ayudar a compensar la caída de las tasas de fertilidad y mantener los niveles de población. Pero con el creciente sentimiento antiinmigrante, los políticos de estos países enfrentan una elección difícil: dar la bienvenida a los extranjeros o enfrentar los desafíos económicos que trae consigo el envejecimiento de la población”.
Donald Trump, con toda su cauda de sinrazón, ha ofrecido que si llega a la Presidencia de Estados Unidos deportará a 7.5 millones de migrantes. Ignora que esa decisión traería como consecuencia problemas de crecimiento económico en su país. Existen cálculos de instituciones, como es el Instituto Peterson de Economía Internacional, que consideran muy dañina esa posibilidad. Se afectaría el crecimiento económico en 12% cada año, por un periodo de tres años. Ante estas perspectivas, lo más probable es que ocurran deportaciones mucho menores.
El empleo de migrantes significa un ahorro importante para las empresas que los contratan, porque lo hacen con niveles de salario sustancialmente menores que los que obtiene la población nativista blanca. Ello ocurre también en Canadá, Inglaterra y Australia que captan importantes flujos de población migrante.
Para México, de darse las deportaciones que plantea Trump o algo similar, sería una afectación a su economía, porque significaría el regreso de población que no encontrará trabajo o será muy difícil obtenerlo. También puede caer en las garras del narcotráfico. Por otro lado, significa una reducción importante de los ingresos por las remesas en dólares que envían los trabajadores mexicanos a sus familias en México. Estas remesas representan anualmente un monto de tres veces más el presupuesto gubernamental en desarrollo social y las reciben con avidez el 40% de los hogares en pobreza extrema.
Kamala Harris, la candidata del Partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, tiene una opinión sensata sobre la migración, particularmente la que ocurre desde México y los países centroamericanos. Considera que es muy importante apoyar económicamente a los países para retener a su población. Esto significa reconocer que es un problema económico y que se resuelve con inversiones productivas. También es necesario abordar el choque de identidades en el que prospera el populismo. (Sergio Mota Marín, El Economista, El Foro, p. 47)
Cada que se elige un presidente en Estados Unidos nos acordamos de los mexicanos que pueden deportar, pero olvidamos sus pertenencias. Vuelve a nuestra realidad que no se reconocen las aportaciones económicas de más de 8 millones de trabajadores sin papeles, incluidos los de origen mexicano.
La buena noticia del debate migratorio en la Unión Americana es la defensa de los derechos humanos y la integración familiar. La mala es que los dos candidatos estadounidenses están a favor del muro fronterizo. La peor son las deportaciones y la afectación del patrimonio de los indocumentados. Ni Harris, ni Trump planean regularizar a la gran masa de migrantes, tampoco asegurar el fruto de su trabajo.
La crisis humanitaria de Centroamérica ha hecho que los medios y los gobiernos subestimen a los de nacionalidad mexicana. Según el centro PEW (Pew Research Center), México permanece como el principal país de origen de migrantes sin autorización en EU. De los millones de paisanos que emigró a EU, varios escaparon de la violencia, mas un gran número aspiró a un futuro económico mejor.
No escuchamos a los candidatos presidenciales de EU decir qué pasará con el fruto del trabajo de los deportados, los extranjeros que sacarán por entrar “ilegalmente”. ¿Sus ahorros yacerán en los bancos de EU? ¿Sus patrones enviarán su liquidación a México? ¿Quién se quedará con las casas, autos y bienes cuando los arrojen del país? ¿Se reconocerá lo que aportaron a la economía estadounidense?
Los deportados en teoría tendrían derecho a disponer de su dinero en EU, a menos que el gobierno los asocie con actividades delictivas. Si el indocumentado optara por una salida voluntaria, contaría con 120 días para recoger sus ahorros y valores, incluyendo inmuebles y autos. El problema de este escenario es que pocos de los indocumentados tienen cuenta de banco en México y les cuesta mucho abrir una en un banco mexicano cuando están en el proceso de ser expulsados. Si la deportación es “exprés” el paisano no puede planear su salida, menos organizar sus posesiones.
Para un indocumentado mexicano es más fácil abrir una cuenta de banco en la Unión Americana que en México. Cuando el deportado regresa no posee teléfono celular, INE y comprobante domiciliario, lo que los bancos mexicanos le exigen. Muchos migrantes y sus familias consideran que tener una cuenta de banco mexicana es un privilegio, más que un derecho. Y es frecuente que sus ahorros se pierdan por no estar bancarizados.
No se debe tomar a la ligera ese ahorro de los indocumentados, representa millones de dólares y el patrimonio de miles de familias mexicanas. La deportación afecta a los hijos de migrantes, más allá del plano psicológico, sus madres dejan de recibir remesas y sus padres regresan sin fortuna. En ocasiones, ni uno ni otro cuenta con cuenta bancaria. Son parte de “los olvidados de los bancos”, 33 millones de personas en México sin ningún producto financiero.
La elección presidencial de EU nos brinda la oportunidad de reconocer la aportación de los migrantes a la economía estadounidense y las remesas que envían a México. Resalta el capital que pueden perder las familias si son deportados, además de la tragedia humana. (Horacio Saavedra, El Universal, Opinión, p. A15)
Como bien escribió Jorge G. Castañeda el día de ayer, el presidente López Obrador ha inaugurado una figura en las relaciones internacionales: la pausa. Eso sí, solo con la embajada, porque con el gobierno al que esa embajada representa, pues no tanto. Lo de la pausa fue ratificado y apoyado sin matices, como todo en estos tiempos, por la próxima mandataria, Claudia Sheinbaum.
Pausa, pero no tanto. Con un par de datos basta. El gobierno mexicano reporta el mayor número de migrantes, la mayoría en camino a Estados Unidos, procesados por las autoridades mexicanas y detenidos. El gobierno de EU reporta meses de desplome en los cruces de migrantes hacia aquel país.
Sí, pausemos, pero sigamos haciéndole el trabajo de muro inhumano a los vecinos como lo venimos haciendo desde que Trump nos chantajeó. Lo de la soberanía tiene sus límites, supongo.
Ahora, dado que no hay nueva política de migración del equipo entrante —no una que se conozca—, dado que todo indica que pasará la reforma que pone en la Sedena a la Guardia Nacional y dado que, igual, todo apunta a que la reforma judicial es un hecho, pues el embajador se seguirá quejando y la nueva presidenta lo seguirá poniendo en pausa. ¿O cómo más?
Son tiempos de campañas en Estados Unidos y las cosas no han sido fáciles para México en la retórica de los republicanos y tampoco en la de los demócratas.
Ya en la convención que coronó a Kamala Harris, el discurso de sus correligionarios ha sido calificado como el más duro contra los migrantes en décadas. Es cierto, no son Trump y los suyos, pero cada vez los han movido más hacia un espacio menos transitable para cualquier negociación.
La pausa, la bronca solo hace todo más sencillo para los políticos estadunidenses, legisladores y gobernadores para endurecer medidas contra los paisanos.
La bronca o la pausa, díganle como quieran, hace también la vida más fácil a Trump para insistir en los absurdos que lleva insistiendo hace un rato.
Frente al muy complicado panorama en el futuro cercano —migración, tráfico de estupefacientes, tráfico de armas, revisión del T-MEC, nearshoring e inversión— el Presidente ha decidido una pausa. La próxima mandataria lo apoya y aplaude. Pues suerte. La vamos a necesitar. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
El primer ministro británico,y el canciller alemán, Olaf Scholz, han sentado las bases para un nuevo e importante tratado bilateral entre el Reino Unido y Alemania, destinado a reestructurar las relaciones tras el Brexit. En una reunión celebrada el miércoles en Berlín, los líderes discutieron los planes para un acuerdo que esperan finalizar a principios del próximo año, centrándose en áreas como comercio, defensa, seguridad y migración.
Starmer, que asumió el cargo el mes pasado tras la aplastante victoria electoral del Partido Laborista, ha hecho de la reparación de las relaciones del Reino Unido con sus vecinos europeos una prioridad de su gobierno. Durante la conferencia de prensa conjunta, en la que sería su quinta reunión desde que Starmer llegó al número 10 de la calle Downing a inicios de julio, el británico enfatizó que el nuevo tratado representa una “oportunidad única en una generación” para fortalecer los lazos económicos y políticos con Alemania, el segundo socio comercial más importante del Reino Unido. “Queremos agarrar esta mano extendida”, respondió Scholz, expresando el entusiasmo alemán por profundizar las relaciones con Londres.
A pesar de las conversaciones sobre un “reinicio” con Europa, Starmer descartó revertir el Brexit o volver a ingresar al mercado único o la unión aduanera de la UE. En cambio, habló de forjar una relación más estrecha en múltiples frentes, incluidos la economía, la defensa y los intercambios culturales. Starmer no descartó la posibilidad de algún tipo de programa de intercambio de jóvenes, pero enfatizó que no había planes para implementar un plan de movilidad juvenil que otorgaría derechos de residencia a largo plazo para los jóvenes europeos en el Reino Unido.
La migración sigue siendo un problema crítico. Ambos líderes discutieron el desarrollo de un plan conjunto para abordar la migración ilegal, en particular en lo que respecta a la interceptación de pequeñas embarcaciones que cruzan desde el norte de Francia. Scholz, que enfrenta la presión interna después de un ataque mortal en Solingen, perpetrado presuntamente por un refugiado sirio, enfatizó la necesidad de controles fronterizos más estrictos para gestionar la migración irregular sin desafiar la legislación de la UE.
A finales de esta semana, Starmer se reunirá con Emmanuel Macron en París, en un claro esfuerzo para fortalecer los lazos con las principales potencias de la UE, ya que es su cuarta reunión con el mandatario galo en dos meses. (Alonso Tamez / NOTIMEX, 24 Horas, Onñine)
CARTONES

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 5)

(Rocha, La Jornada, Política, p. 7)