Opinión Migración 300824

La pausa como tercera vía diplomática

A semanas de que concluya la presidencia de AMLO, y a pocos meses de que el presidente estadounidense Joe Biden deje la Oficina Oval, ha surgido un nuevo episodio de tensión entre ambos países derivado las críticas de Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México, a la reforma judicial impulsada por el gobierno federal mexicano.

No había transcurrido ni un mes desde que autoridades estadounidenses detuvieran a “El Mayo” Zambada, en circunstancias poco claras y con versiones contradictorias de las distintas partes involucradas. Si bien en aquella ocasión el gobierno mexicano no pudo ocultar su desconcierto ante la falta de información y la ausencia de colaboración binacional para la captura, esta vez optó por una respuesta más contundente, declarando que su gobierno ponía una pausa a las relaciones con la embajadas estadounidense y canadiense.

Si bien el presidente mexicano dirige la política exterior del país y sus declaraciones tienen efectos jurídicos, la figura de la “pausa diplomática” no está reconocida en el derecho internacional y surge más bien como un recurso retórico que pretende dar eco a un reclamo, sin exponerse a las consecuencias reales que podría desencadenar una acción diplomática de mayor envergadura.

Pero más allá del uso unilateral de la pausa como recurso político de AMLO, vale la pena evidenciar que cada vez son más y más evidentes los desencuentros entre México y Estados Unidos. La pausa es la excusa perfecta para evitar afrontar de manera directa un hecho ineludible, que es la pérdida de confianza y el consecuente deterioro en la relación bilateral.

Tiene razón el gobierno mexicano en reaccionar frente a los comentarios del embajador de Estados Unidos por considerarlos una injerencia en los asuntos internos de nuestro país. México es un Estado soberano y, como tal, no tendría por qué pedir permiso a Estados Unidos ni a ningún otro país para realizar reformas a las leyes. Las críticas de Ken Salazar, en su calidad de embajador de Estados Unidos, no solo sobrepasan los límites que dicta la diplomacia, sino que generan una presión política y financiera importante, impactando también en los mercados. Varias instituciones financieras, como Morgan Stanley, Citibanamex o el Bank of America han salido ya a desaconsejar las inversiones en México por el potencial riesgo de la reforma al Poder Judicial y el dominio absoluto de Morena en el Congreso.

Estados Unidos tiene un largo historial injerencista en la vida política de los países de nuestra región ya sea por las buenas o por las malas. México está atrapado entre su interés soberano y la interdependencia económica fruto de la integración y la globalización. Al respecto cabe recordar las amenazas de Trump de romper relaciones comerciales con México o aumentar los aranceles a las exportaciones, como mecanismo para presionar a nuestro gobierno con el tema migratorio. Sin embargo, actuar más allá de una nota diplomática o un extrañamiento con una pausa, si bien no tiene consecuencias jurídicas, sí tiene el potencial de dañar políticamente aún más la ya deteriorada relación.

Si bien tras las declaraciones de los embajadores de EU y Canadá parece haber habido una desescalada en la confrontación, valdría la pena buscar acuerdos para que el gobierno de Claudia Sheinbaum y quien resulte vencedor en las elecciones estadounidenses retomen el diálogo cordial y puedan trabajar en una agenda conjunta. Obrador ya está por dejar el cargo, y las consecuencias de sus últimas decisiones serán heredadas por la presidenta electa. Aunque hasta ahora ha mostrado afinidad con las políticas del mandatario saliente, a Sheinbaum no le conviene asumir el poder en un clima de abierta hostilidad con nuestros principales socios comerciales y mercados. (Eunice Rendón, El Universal, Nación, A9)

Pausa en relación con embajadas

Esta reacción del presidente mexicano se suma a otras tantas decisiones que han puesto en tela de juicio la objetividad de su mandato no sólo en el ámbito local sino en el plano internacional.

Estamos a sólo unas semanas de que concluya el actual gobierno federal y, así como comenzó hace casi seis años, cuando había una notable polarización en el ánimo social, la administración de López Obrador cerrará dejando a sus socios comerciales más importantes con grandes preguntas.

Pero ¿qué implicaciones tiene esta “pausa” diplomática para los intereses de todos los mexicanos? De entrada, aumenta la tensión ya de por sí crónica entre los gobiernos de México y Estados Unidos, pero, sobre todo, deja en el aire la renegociación del TMEC. Los especialistas hablan de que al menos diez capítulos de este tratado comercial se violarían con la reforma al Poder Judicial, por lo que la confianza de los inversionistas canadienses y estadounidenses se merma considerablemente al no existir claridad sobre el marco legal y la autonomía de las instituciones en nuestro país.

Según cifras del Banco de México, hoy más del 66% de las exportaciones e importaciones de nuestro país son con Canadá y Estados Unidos. (Tan sólo en el 2023 este intercambio comercial cerró con más de 776 mil millones de dólares para México, mismos que se encuentran en peligro ante las dudas de renovar el TMEC, como lo publicó la revista Expansión el 26 de agosto). En cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED) de Estados Unidos y Canadá en México, en el 2023 alcanzó más de 17 mil millones de dólares (47% del total que recibió nuestro país en el último año). Por si fuera poco, el anuncio de esta pausa diplomática puso nerviosos a los mercados por lo que el dólar superó los veinte pesos, situación que podría encarecer las importaciones y aumentar la inflación. Todos los mexicanos están ya siendo afectados.

Ahora bien, la decisión de AMLO de enfriar las relaciones diplomáticas con EU y Canadá también impacta en el ambiente político de México y de EU. Nos encontramos en vísperas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y, como era de esperarse, tanto Kamala Harris como Donald Trump han tomado la migración como una de sus principales banderas de campaña. Si bien la movilización de personas es un tema que se debe abordar de manera profunda, cuando existen este tipo de tensiones diplomáticas la migración suele estar en las discusiones entre demócratas y republicanos y, normalmente, México no sale bien parado. Recordemos, por ejemplo, cuando Donald Trump era presidente de la Unión Americana y amenazó con subir los aranceles si el gobierno mexicano no contenía a los miles de migrantes que llegaban a la frontera entre ambos países. AMLO terminó cediendo y se creó el programa “Quédate en México”, con el cual se obligó a miles de migrantes a esperar en territorio mexicano la resolución judicial sobre su solicitud de asilo en EU.

Estamos ante un panorama de total incertidumbre. El reto ahora será para la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien tendrá que apagar este y los demás fuegos que el actual gobierno federal le herede. Por lo pronto, AMLO y Sheinbaum se reunieron con carácter de urgente el mismo día que el Presidente anunció la pausa diplomática. ¿Será que discutieron cómo detener otra tempestad ante el aumento del precio del dólar y ante las presiones, sobre todo, del gobierno estadounidense?

Mientras AMLO dice pausar relaciones diplomáticas con países tan importantes para los intereses de nuestra nación, más de un millón de personas cruzan a diario la frontera entre México y EU. De igual forma, miles de millones de dólares se comercializan mes con mes entre empresarios canadienses, estadounidenses y mexicanos. Además, gobernadores de México, como el de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, y la gobernadora electa de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, visitan territorio norteamericano para concretar relaciones comerciales y laborales que beneficien a su gente. Para todos estos, no hay pausa entre los países de Norteamérica.

Quizás el “darse un tiempo”, como tradujo el propio AMLO la pausa diplomática que declaró con EU y Canadá, sea lo mismo que le propuso en Palacio Nacional a Sheinbaum para la construcción del segundo piso de la llamada “4T”. No vaya a ser que la crisis económica que se pueda venir si no se firma el T-MEC deje sin recursos y sin aliento a quienes estarán encargados, a partir del 1 de octubre del 2024, del futuro de nuestro país.

El anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrador de pausar las relaciones de su gobierno con las embajadas de Estados Unidos y Canadá se da por las supuestas “injerencias” (como el mismo AMLO las califica) hechas por los embajadores Ken Salazar (EU) y Grame Clark (Canadá) contra su iniciativa de reforma al Poder Judicial. Mientras AMLO dice pausar relaciones diplomáticas con países tan importantes para los intereses de nuestra nación, más de un millón de personas cruzan a diario la frontera entre México y EU. (Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p.21)

Riesgos y Rendimientos / Banco Azteca su Guardadito Amigo para migrantes

PRODUCTO.- Banco Azteca sigue consolidando su papel como un referente en la inclusión financiera con el lanzamiento de su nuevo producto, Guardadito Amigo, una solución diseñada especialmente para las personas migrantes, refugiadas y sus familias en México. Este producto permitirá a los usuarios recibir remesas, realizar pagos y gestionar sus finanzas de manera segura y conveniente a través de la aplicación móvil del banco. (Julio Brito A, La Crónica de, Nacional, p. 10)