Mariana Morales
TAPACHULA.- Integrantes de la caravana de centroamericanos que fue frenada el pasado lunes en la carretera Mapastepec-Pijijiapan por agentes del Instituto Nacional de Migración y la Policía Federal, lograron evitar ser detenidos y se dispersaron.
Óscar Ruiz, originario de Nicaragua, relató vía telefónica desde un hotel de Pijijiapan que en el transcurso del operativo en el que fueron detenidos 371 migrantes el escapó hacia el monte.
“Los agentes de migración atacaron la parte más débil del contingente que es en medio y atrás, porque es ahí donde van los niños, las mujeres, los cansados”, comentó.
Mientras los agentes detenían a hombres, mujeres y niños, detalló, se internó en la maleza y caminó tres horas. Encontró a otros centroamericanos huyendo de los agentes, con quienes avanzó hasta encontrar una casa de madera.
“La mujer que salió de aquella casa se asustó al vernos, le contamos lo que nos había pasado, nos ofreció frijoles, tortillas y hasta nos dio soda. Esa misma noche su esposo nos fue a dejar en su carro a Pijijiapan. Aún hay gente buena”, destacó.
De acuerdo con la agencia AP, un grupo numeroso de migrantes que logró escapar del operativo encontró refugio en la iglesia de San Francisco, en Tonalá.
“Hay gente que todavía está perdida en el monte. El monte es bien peligroso”, señaló el hondureño Arturo Hernández, quien huyó de la Policía por entre los árboles junto con su nieto.
La caravana había acampado en Tapachula, Huixtla y Mapastepec, en donde se unió un grupo de cubanos que habían sido frenados en Huixtla.
“Yo iba hasta adelante, se supone que los hombres iríamos adelante, pero atacaron por atrás, yo sólo corrí con miedo, mi zapato se perdió, hasta mi calcetín. Me metí al monte y salí en Pijijiapan, ahí un hombre me escondió en su hotel, luego decidí irme a Mapastepec, tomar un camión y huir de aquí”, relató un cubano que logró escapar del operativo.