Opinión Migración 090924

Stricto Sensu / Mantener familias unidas

La administración Biden inició el 19 de agosto las acciones del programa Keeping Families Together (Mantener familias unidas), mediante el cual ciertos individuos que viven de manera irregular en territorio de Estados Unidos puedan remediar su estatus migratorio.

El programa está dirigido especialmente a los cónyuges de ciudadanos estadounidenses que puedan probar una residencia continua de 10 años. Deberán además carecer de antecedentes criminales, aprobar revisiones de seguridad nacional y enviar sus datos biométricos. Cálculos oficiales estiman que hay alrededor de 500 mil personas que podrían beneficiarse del esquema. Normalmente en estos casos el migrante irregular debe abandonar el país y hacer su solicitud desde fuera, proceso que puede demorar años. Esto implica la desintegración familiar por largos periodos o de manera permanente. Quienes sean admitidos al programa podrán obtener un permiso que les permitiría seguir residiendo en Estados Unidos mientras se decide si obtienen la residencia legal.

Con apenas una semana de vigencia, el programa fue suspendido el 26 de agosto por una resolución emitida por J. Campbell Barker, juez del distrito del Este de Texas. La suspensión, vigente durante dos semanas, es una respuesta a una demanda interpuesta en contra del Departamento de Seguridad Interior por 16 fiscales de estados gobernados por los republicanos. Encabezados por Ken Paxton, fiscal general de Texas, argumentan que el esquema federal viola directamente las leyes creadas por el Congreso y equivale a amnistiar sin condiciones a criminales que entraron ilegalmente al país.

En su demanda, Paxton señaló también que el programa es un fraude a los contribuyentes que han financiado los servicios de salud y de educación utilizados por los migrantes indocumentados. El juez determinó que las demandas de los estados son sustanciales y ameritan recibir una mayor consideración. No es ocioso mencionar que el titular del juzgado de distrito este en Texas fue propuesto para ocupar esa posición por el entonces presidente Trump en 2017. Antes de ser juez de distrito, Campbell fue durante dos años vicefiscal en Texas, distinguiéndose por su línea dura en contra de los migrantes, el derecho de las mujeres para abortar y la igualdad de las parejas del mismo sexo. Tampoco que, desde su arribo a esa posición, el juzgado a su cargo se ha convertido en una sede favorita para que grupos afines a ideas conservadoras impugnen los programas federales de la administración Biden.

La resolución ordenó al Departamento de Seguridad Interior abstenerse de conceder ninguna amnistía, pero no le impide recibir solicitudes. Los migrantes pueden acogerse a los beneficios del esquema, pero sus peticiones no serán procesadas mientras la suspensión siga vigente. Si bien la suspensión original vencía hoy 9 de septiembre, el pasado viernes el juez Campbell decidió prorrogarla por dos semanas más, es decir que estará vigente hasta el 23 de septiembre.

La audiencia para escuchar alegatos de las partes está programada para el 18 de septiembre, pero nada impide al juez extender la suspensión. Seguiremos pendientes de la evolución legal del programa. (Mauricio Ibarra, La Razón, México, p. 5)

De migración y exilio

A diferencia de casi cualquier otro país latinoamericano, México no tiene una historia importante de exiliados políticos, ideológicos o religiosos. Hay casos notables, un puñado, pero ni de calle nos hemos desangrado por golpes de Estado, revoluciones o campañas represivas, y no porque tales conmociones no hayan ocurrido, sino porque los expatriados por tal motivo constituyen significativas excepciones individuales, asociadas con el poder mismo, algunas por disidencias desde abajo, y en tiempos recientes a causa de la violencia criminal. Somos a la vez la nación que más migrantes con papeles e indocumentados prodiga en el continente y el planeta.

Las migraciones masivas del siglo XXI representan desplazamientos geográficos de la mano de obra barata indispensable para el buen funcionamiento del capitalismo poscolonial del Occidente blanco. Multitudes que no encuentran medios para sobrevivir en la escasez y la pobreza atraviesan una o más fronteras en busca de dinero y techo. A ello se añade la migración que provocan las guerras y las grandes desgracias, a la alza hoy en Medio Oriente y África.

En tal escenario destaca una paradoja: los dos grandes ex virreinatos del colonialismo europeo, India y México, populosas, multiculturales y bullangueras naciones, son también las máximas exportadoras de población. Se calcula en 12 millones el número de mexicanos en el extranjero, de los cuales 97 por ciento residen en Estados Unidos; los destinos predilectos son California, Texas y Arizona (La Jornada, 30/5/24). Datos cruciales. Los mexicanos nos volvimos paseadores (en torneos mundiales y grandes catástrofes siempre hay mexicanos por ahí), pero al migrar nos da por hacerlo aquí nomás. El grueso de connacionales fuera de su patria se concentra en los estados fronterizos del sur estadunidense. Queda de lado por ahora que el mayor expulsor de población en las Américas es también el mayor receptor de migrantes en tránsito, a la manera de Grecia e Italia.

Se atribuye a Guillermo Prieto, uno de nuestros exiliados ilustres, que al ser interrogado sobre su lugar favorito de México respondió que Veracruz porque por ahí se sale. Bueno, la historia no lo confirma: casi nadie sale por Veracruz, y sólo para recalar no más lejos que las costas de Texas y Luisiana.

Nada de cruzar océanos o atravesar continentes. Del 3 por ciento restante de mexicanos emigrados, casi la mitad están en Canadá (85 mil) y algunas decenas de miles (no relacionados con la mano de obra barata) radican en la Europa mediterránea. En el fondo, no nos gusta ir tan lejos que ya no podamos regresar. De hecho, hemos alcanzado una suerte de equilibrio (migración neta cero) donde se van a Estados Unidos tantos como los que retornan. Por ello las remesas se mantienen estables. Los paisanos caminan lo necesario, no más.

En cambio, no hemos producido muchos exilios significativos ni definitivos, sólo a título individual por diferencias directas con el caudillo o reyertas con el rey sexenal. Los más memorables exilios (añadamos políticos) rara vez fueron más allá del otro lado: Guillermo Prieto, Martín Luis Guzmán, los hermanos Flores Magón, y de los caudillos expulsados, sólo Porfirio Díaz y su corte atravesaron el Atlántico; el propio Plutarco Elías Calles, cuando le cancelaron el maximato, no llegó más allá de San Diego para no alejarse de Tijuana, atento a sus negocios, y con la esperanza de volver.

Cronista que firmaba como Fidel, el también poeta y político Guillermo Prieto, figura muy querida de nuestro pasado, fue un verdadero experto en aquello de exiliarse fuera y dentro del territorio, cuando podía resultar más determinante el exilio interior que el transfronterizo. Durante una de sus peores experiencias, arrinconado en Cadereyta, se dio tiempo de redactar y organizar Viajes de orden suprema, relación de exilios y recorridos. Dicha localidad neoleonesa, según Vicente Quirarte, era entonces el desierto en el desierto. A mitad de la Nada, pero en México.

Quirarte plantea: ¿Cómo se conforma la poética de esa particular especie que a partir del siglo XIX decidió abandonar el proverbial estatismo mexicano, viajar y dejar testimonio escrito de su tránsito? Según apuntó Ignacio Manuel Altamirano, si bien nuestros ancestros fueron esencialmente nómadas, tres siglos de dominación colonial provocaron el fin de semejante condición. Los antiguos pobladores de Anáhuac dejan de ser libres para transitar por su territorio y sólo lo harán con base en las necesidades y caprichos del dominador. (La musa callejera en Manhattan, en Republicanos en otro imperio: Viajeros mexicanos a Nueva York, 1830-1895, Universidad Nacional Autónoma de México, 2009).

Así como la migración masiva, en materia de exilios México experimenta grandes paradojas, y siendo escasos nuestros expatriados, todo el siglo XX acogimos a millares de perseguidos por el fascismo y las dictaduras de ultraderecha: republicanos españoles, antifascistas alemanes, judíos europeos, guatemaltecos, nicaragüenses, chilenos, argentinos, uruguayos y brasileños inyectaron a México conocimiento científico e intelectual, creaciones artísticas y prácticas políticas progresistas. Nuestra historia enseña que la hospitalidad recompensa. (Hermann Bellinghausen, La Jornada, Cultura, p. 4a)

El Informe Oppenheimer / El plan demócrata en América Latina

A medida que nos acercamos a las elecciones de noviembre en Estados Unidos, es hora de preguntarse cuáles serían las políticas de la candidata demócrata Kamala Harris hacia América Latina si llega a la Presidencia. Ella ha dicho muy poco sobre la región, pero ya hay algunos indicios sobre sus posturas en temas claves.

En primer lugar, es probable que sería más dura en materia de migración de lo que fue el Presidente Joe Biden durante sus primeros tres años en el poder, entre otras cosas porque la opinión pública estadounidense se ha movido mucho hacia la derecha en este tema.

Aunque el flujo de migrantes indocumentados se ha desplomado este año, 55 por ciento de los estadounidenses quiere que se reduzcan los niveles de migración, la cifra más alta desde 2001, según una encuesta reciente de Gallup.

En una entrevista con CNN, Harris no trató de desmentir las exageraciones y mentiras de Trump sobre los indocumentados, sino que acusó a su rival de haber pedido a los senadores republicanos que votaran en contra de un proyecto de ley bipartidista que hubiera aumentado los controles fronterizos. Harris dijo que Trump mató el proyecto de ley porque quería mantener viva su narrativa de una “crisis” migratoria antes de las elecciones.

En varios otros temas, Harris también se ha movido hacia el centro -o quiere que el mundo crea, que lo ha hecho- desde que asumió como Vicepresidenta en 2021.

Ricardo Zúñiga, ex enviado especial de Biden a los países del Triángulo Norte de América Central, quien trabajó estrechamente con Harris en 2021 y 2022, me dijo que ella es mucho más pragmática y menos ideológica de lo que mucha gente piensa.

“Sé de su reputación cuando estaba en el Senado, pero esa no es la mejor vara para saber cómo ella ve las cosas”, me dijo Zúñiga.

“Cuando trabajé con ella, sus preguntas siempre estaban dirigidas a cómo solucionar los problemas”.

Harris fue uno de los pocos miembros del Senado que votaron en 2020 contra del acuerdo renegociado del TLCAN con México y Canadá, que pasó a llamarse T-MEC, principalmente por objeciones en materia ambiental y de derechos laborales.

Sobre Cuba, la campaña de Harris en 2020 dijo en respuesta a un cuestionario del diario Tampa Bay Times que estaba a favor de poner fin al embargo estadounidense a la isla. Pero como Vicepresidenta, no se sabe que Harris haya presionado para relajar las sanciones estadounidenses a Cuba.

Sobre Venezuela, Harris envió una carta a los líderes de la Oposición Edmundo González Urrutia y María Corina Machado el 16 de agosto en la que dijo que la comunidad internacional debe condenar los abusos de Nicolás Maduro.

Roberta Jacobson, ex Embajadora de Estados Unidos en México y ex coordinadora fronteriza del Gobierno de Biden, dijo a la revista Americas Quarterly que “sería un error juzgarla (a Harris) solo por su historial en el Senado. Creo que en los cuatro años que ha pasado como Vicepresidenta aprendió muchísimo. Ha hablado con unos 150 líderes mundiales y ha visitado unos 21 países”.

Varios ex funcionarios estadounidenses me dijeron que la experiencia de Harris como Vicepresidenta ayudando a formar una coalición internacional para apoyar a Ucrania tras la invasión rusa probablemente marcará su política exterior si gana la Presidencia.

“Ella está verdaderamente comprometida con la idea de que Estados Unidos no puede actuar unilateralmente y necesita alianzas con otros países”, me dijo Rebecca Bill Chavez, ex asesora de Harris para el hemisferio occidental en las primarias demócratas de 2020.

A diferencia de Biden, quien viajó a América Latina 16 veces durante sus ocho años como Vicepresidente, Harris ha tenido relativamente poco contacto con la región, a pesar de que su padre nació en Jamaica. Hizo visitas oficiales de un día a Guatemala y a México en 2021, viajó a Honduras en 2022, y a Bahamas en 2023.

Todo indica que, si gana, América Latina no sería una de sus principales prioridades. Su mayor activo para América Latina sería que no es Trump: no demonizaría a los migrantes latinoamericanos, ni prometería la mayor deportación masiva de la historia de Estados Unidos, ni impondría aranceles que perjudicarían a los productores. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 15)

Mitos y Mentadas / La Constitución hace la diferencia

“Si los hombres fueran ángeles, no sería necesario ningún gobierno”

James Madison

En el debate sobre el éxito de Estados Unidos, la inmigración se destaca como un factor clave que ha moldeado a ese país en términos económicos, científicos y sociales. Sin embargo, a menudo se pasa por alto un aspecto fundamental que ha sido igualmente (si no es que más) crucial en el desarrollo y el éxito de este país, su Constitución y sus antecedentes. Este documento, inspirado en gran parte a partir de las ideas expresadas en los Federalist Papers, es el verdadero pilar sobre el que se ha construido el poder y la estabilidad de ese país.

Los Federalist Papers, una serie de 85 ensayos escritos por Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, fueron fundamentales en la ratificación de la Constitución. No solo defendieron la necesidad de un gobierno fuerte y unificado, sino que también proporcionaron una profunda reflexión sobre la naturaleza del poder, la libertad y la democracia. La Constitución que emergió de estos debates no fue solo un marco legal; fue un documento visionario que estableció las bases para una nación que podría adaptarse, coexistir en medio de las diferencias y prosperar en un mundo cambiante.

El éxito de Estados Unidos no podría entenderse sin este documento de vanguardia que proporcionó estabilidad, flexibilidad y un sistema de pesos y contrapesos que ha permitido a EU enfrentar crisis internas y externas a lo largo de los siglos. El federalismo, tal como se concibió en los Federalist Papers, permitió un equilibrio entre el poder central y los estados individuales, fomentando un sistema en el que diferentes regiones podrían adaptarse y responder a las necesidades locales mientras permanecían unidas bajo un gobierno central fuerte con capacidad de defenderlos de amenazas externas. Este equilibrio fue crucial para el desarrollo económico del país, permitiendo la diversidad de industrias y economías regionales que han impulsado el crecimiento de Estados Unidos a lo largo de su historia.

La Constitución también estableció un marco para la innovación y el progreso científico. La protección de los derechos individuales y de la propiedad intelectual, junto con la creación de un sistema legal justo y predecible, fomentó un entorno en el que la innovación podía florecer. Sin la estabilidad y la protección legal proporcionadas por la Constitución, es probable que muchos de los avances científicos y tecnológicos que han impulsado el éxito económico de Estados Unidos no hubieran sido posibles.

Las reformas constitucionales aprobadas por la Cámara de diputados a petición de AMLO, (falta todavía la aprobación de la cámara de senadores), que muchos comparan con las adoptadas en Venezuela, como la reforma judicial que permite la elección de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte por voto popular y y la desaparición de las instituciones autónomas, pueden llevar a una erosión de las instituciones democráticas y el crecimiento económico, disuadir la inversión y frenar la innovación​. Estos cambios, que buscan concentrar el poder en manos del Ejecutivo, van exactamente en sentido contrario de la Constitución de Estados Unidos, que se basa en la dispersión del poder y en un sistema robusto de pesos y contrapesos.

Mientras que la inmigración ha sido un componente importante del éxito estadounidense (que ha sido tradicionalmente limitada y difícil en México), no se puede subestimar la importancia de la Constitución de los EU y los Federalist Papers. Sin estos, el éxito de Estados Unidos tal como lo conocemos hoy, simplemente no habría sido posible. En lugar de adoptar un modelo de éxito probado, AMLO ha decidido copiar la antípoda: el modelo constitucional venezolano. (Jacques Rogozinski, El Financiero, Economía, p. 12)

Desde el otro lado / Kamala Harris y Sísifo

EL OTRO PROBLEMA para ella será precisar el papel que ha jugado en la administración Biden en la política migratoria. Al presidente le ha costado lidiar con los efectos de un fenómeno que afecta a buena parte de EU. Siguiendo la tónica de sus antecesores demócratas, ha insistido que si no se diseña una política integral, justa y de acuerdo con los principios humanos que se derivan de la Constitución, será im[1]posible resolver esa problemática. Independientemente que las causas deben estudiarse y atacarse a nivel global, Harris apuntó a una de las soluciones cuando se reunió con los dirigentes de países centroameri[1]canos para hallar una solución con[1]junta basada en la cooperación eco[1]nómica. En su debate con Trump le debe recordar que él prohibió a los senadores republicanos firmar un acuerdo bipartidista que apuntaba a la solución del problema. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 14)

CARTONES

Van por el voto indeciso

Van por el voto indeciso

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 16)