Diluye operativo a la caravana

Mariana Morales

TAPACHULA.- Tras el operativo migratorio en Pijijiapan, donde se disolvió la más reciente caravana de centroamericanos en busca de llegar a Estados Unidos, no hay mucho ánimo para hacer un nuevo intento.

Hondureños, guatemaltecos, cubanos y africanos se han dispersado a lo largo de los municipios costeros de Chiapas.

Los más adelantados, se encontraban ayer en Arriaga con la expectativa de abordar “La Bestia”, el tren de carga que revive como medio de transporte de los indocumentados.

Un contingente de centroamericanos y cubanos permanecía por su parte albergado en la iglesia de San Francisco, en Tonalá.

En tanto, migrantes que lograron escapar del operativo del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Policía Federal que concluyó el pasado lunes con la detención de 371 extranjeros aguardaban en posadas de Pijijiapan.

En Mapastepec, otro contingente sigue a la espera de que concluya el trámite de la Tarjeta de Visitante Regional que les fue ofrecida por las autoridades mexicanas y que les permitiría permanecer legalmente en el sureste del país.

“Lo que sabemos es que por ahora no hay intención de que se vuelvan a agrupar las caravanas sin embargo, algunos migrantes han informado que tendrán reuniones para ver si es viable o no seguir caminando de esa manera, hay mucho temor de lo que está pasando”, indicó Luis Villagrán, activista del Centro de Dignificación Humana.

Los albergados en las instalaciones de la Feria de Tapachula -hondureños, cubanos y africanos- esperan también que se defina su situación legal o se proceda a su repatriación.

Ana Contreras, hondureña, indicó en entrevista, que la TVR no resuelve su situación porque busca llegar a Tijuana.

“Como muchos de mi país tengo tres meses en espera de mi salvoconducto como opción de trámite para llegar al norte del país, pero está cerrada la oficina migratoria y no nos dan respuesta, nosotros no venimos a hacer daño a la gente, ni queremos quitarles su trabajo”, comentó.

Afuera de la estación migratoria Siglo 21, el cubano Laisel Gómez Cabrera, lamentó que su esposa Analeidis Sosa Almeida llevara nueve días detenida en condiciones de hacinamiento.

“(los cubanos) no tienen opción porque la oficina migratoria está cerrada y quienes tramitaron un amparo federal para transitar libremente los agentes migratorios los están deteniendo. La opción es acercase a la Comar para solicitar refugio, pero hay muchos en espera, los están cansando”, señaló Villagrán.

En la aduana de Ciudad Hidalgo, otro grupo que fue convencido de ingresar al país de forma ordenada, aceptó refugiarse bajo lonas de plástico a fin de esperar algún documento que les permita cruzar el país.