Opinión Migración 290924

La grilla de la semana

Desaparecidos y migrantes, temas urgente del nuevo gobierno

Desde que la gobernadora Libia Dennise anunció que desaparecería la Secretaría del Migrante como tal, y que sus funciones serían asumidas por la nueva cartera de derechos humanos, asociaciones de migrantes manifestaron su desacuerdo.

Todo hace suponer que esa misma dependencia atraerá las funciones de búsqueda de personas, en conjunto con la comisión respectiva.

Hay que reconocer que desde su paso por la Secretaría de Gobierno y luego de Desarrollo Social, así como en la campaña, Libia se ha mantenido cerca de los colectivos de búsqueda, mostrando solidaridad y empatía con ellos y ellas.

Ahora ha llegado la hora de la verdad, y tocará tomar esos retos y trabajarlos con la celeridad y la atingencia que la propia gobernadora ha comprometido.

Obviamente no es el único reto que enfrenta Libia, pero sí uno de los más relevantes y toca ahora a su gabinete, específicamente a sus secretarios de Derechos Humanos y de Seguridad trabajar y dar resultados en esos rubros y mucho otros.

Podríamos decir que esas dependencias no parten desde cero, y que si comienzan de nuevo, lo hacen con una enorme deuda social. (Zona Franca Guanajuato, Opinión, Online)

De “Gánale al PRI” a “Gánale a Morena”, en tres dorito

Para acabarla de amolar y como funesto mensaje de los tiempos calamitosos que se avecinan, la toma de posesión de Claudia Scheinbaum será en martes, y la conocida cábala advierte que “en martes ni te cases ni te embarques”.

Sin lugar a dudas nos encontramos ante un cambio de poderes suigéneris.

Para empezar antaño se entregaba al mandatario entrante la banda presidencial y una papa caliente, pero ahora se dejará un mugre bastón de mando, la mentada papa ardiendo y además el saliente lejos de irse le seguirá atizando al fuego.

Antes habíamos despedido a presidentes con epítetos como asesino de estudiantes, perro llorón, tecnócrata, chupacabras, huevostibios, grandedioquis, borrachín e inútil, pero nunca como “narcopresidente”, calificativo ganado a pulso al grado de convertirse en hashtag viral.

Así como cambiaron la fecha también cambió la lista de invitados, tanto en el prestigio y calidad como en el “pedigrí”, pues ahora en los eventos oficiales como cumbres y desfiles predominan bichos indeseables como dictadores y populistas.

De aquel “cenas y te vas” de Fox a Fidel Castro, ahora el exhorto en la asunción de Claudia, la sierva de Obrador, es para quedarse a dormir en casa, y va dirigido a siniestros personajes como el genocida y criminal de guerra Vladimir Putin, el dictador Miguel Díaz-Canel, el represor, asesino y espurio Nicolás Maduro…dicen que trataron de invitar hasta al mismo diablo pero les falló la ouija y se conformaron con tenerlo presente en espíritu, a menos que a algún folclórico senador se le ocurra despescuezar una gallina, repartir camisetas de la santa muerte o sacrificar un macho cabrío como parte del evento.

A quienes groseramente no invitaron fue a los representantes de la Corona española, “por no pedir perdón” al ridículo mamarracho de Palacio, quien desde pasado mañana habrá de erigirse en el poder tras el trono y afinar sus dotes de titiritero.

Dizque muy dolido porque España no le pide perdón por la conquista, dice que México se siente agraviado, como si él fuera México y todo México fuera como él: rencoroso, ególatra, vengativo y amargado.

Lo que sí es un agravio son los 200 mil muertos que dejará su sexenio y la descarada corrupción que desparrama tras de sí.

Agraviante resulta que el director de la CFE, barril sin fondo de la robadera hecha ley, sea implicado con los narcos que asesinaron al agente de la DEA Kiki Camarena, hace 40 años cuando fue secretario de Gobernación.

Agravio es que Acapulco se esté ahogando y no reciba ayuda tras la pegada de ciclones, llámense Juan, llámense Pedro, Otis o como sea…

Agravio es que Obrador herede a su hijo el partido por él fundado  y por el que recibió en 2024 la friolera de 3 mil 159 millones de pesos.

Insulto es que el mundo crea que los mexicanos compartimos las malas mañas, corruptelas y otras “cualidades” del mandatario.

Fea humillación es bajarse los pantalones ante el “odiado rival” Estados Unidos y mandar al Ejército a vigilar la frontera para repeler a migrantes, quienes se ven atrapados entre la espada militar y la pared del narco.

Injuriante y doloroso es ver los muertos, lesionados y discapacitados resultado de  accidentes automovilísticos provocados por el mal estado de las carreteras federales llenas de baches y socavones por falta de mantenimiento.

Agraviante y perjudicial en grado sumo es clavarse las afores, multiplicar la deuda externa, empoderar al narco y destruir el sistema de salud.

Costoso agravio es permitir el enriquecimiento personal, de sus hijos, parentela, funcionarios, militares y achichincles en general.

Insultante es traer de albañiles a los soldados y corromper a los generales para asegurar su maximato.

Agraviante es haber destinado $2 mil millones de dinero público para remodelar el entorno de su rancho en Palenque, construir un moderno hospital superequipado y un cuartel militar a unas cuadras de su finca La Chingada que de chingada solo le quedó el nombre, pues le metió su buena billetiza.

Ofensa humillante es usar como bandera a los pobres pero en la realidad hacerlos miserables, entregando ayuda social solo a personas con credencial para votar, preferentemente clasemedieros o no muy pobres cuando se ensancha el universo de mexicanos misérrimos.

Al cambio de fecha y estilo se debería agregar otro cambio: sinceridad en vez de demagogia, para que el pueblo bueno sepa por quién votó. Entonces sí sería un mensaje sincero, realista y congruente.

Como dijo Jhon Lennon, imagina:

“En cumplimiento a lo dispuesto por los huevos de mi patrón, protesto violar y permitir violar la Constitución y torcer las leyes que delnpatrón emanen para mi beneficio económico personal y el bienestar de la 4T, el Foro de Sao Paulo y el Grupo Puebla, y desempeñar cínica y despóticamente el cargo de presidenta pelele de la República Bananera de Mexizuela que me asignó el jefe máximo de la cuarta transcorrupción, a través de una exitosa elección de estado apoyada por nuestro sólido pilar, el crimen organizado”.

“Prometo cambiar el régimen político e instaurar una tiranía en vez de la democracia que ustedes despreciaron y que ahora ya estando en el poder, para nada nos sirve…”

“Iniciamos una época de falta de libertades, violación de las garantías individuales, represión militar y autoritarismo, para perpetuarnos en el poder, pero no crean que en beneficio del pueblo, sino de nuestros intereses personales”.

“Prometo esforzarme para hacer de ustedes súbditos del sistema y no ciudadanos libres, y aunque no votaron por eso, ofrezco convertirnos en una república bananera de clase populista mundial.”

“Seguiremos con un sistema de salud tipo Dinamarca que tanto éxito ha tenido, trabajando con profesionalismo y atingencia, tal como lo hicimos en la pandemia, donde rompimos récord con 800 mil muertes…”

“Prometo respetar y hacer prevalecer el estilo del Tlatoani, esforzándonos por continuar con la austeridad republicana, la humildad  franciscana y la miseria cotidiana…pero solo en los bueyes de mi vecino…”

“Me propongo hacer colapsar el sistema bancario y beneficiarme con devaluaciones, prácticas monopólicas y especulación”.

“Y para terminar, a la raza maiceada que nos apoyó, se lo agradecemos con todo el negro corazón, no se imaginan las libertades que ya perdieron…Prometo robar al máximo y proteger al jefecito chulo, y si así no lo hiciere, sorry mai friends, porque ya no habrá ley de amparo, ni derecho de réplica, y los tribunales ya tienen jueces nuestros..!”

“Así que gánenle al PRI, perdón: ¡Gánenle a Morena…” (Ricardo Luján, La Opción de Chihuahua Opinión, Online)

Harris o Trump: cuatro años radicalmente distintos en migración

En 2016, la última vez que anticipamos un posible mandato de Donald Trump, surgió mucha especulación sobre cuánto de su drástico cambio en migración era factible y cuánto era, más que nada, bulla. La preocupación no era para menos. Aparte de su eslogan principal —la construcción del muro fronterizo—, tiraba a lo drástico y draconiano, con un peculiar gusto por reñir con el sistema legal, amenazar la estabilidad apolítica de las agencias federales de burocracias profesionales y hasta retar la valorada independencia de poderes.

 

Pero, paralelamente a esa especulación, permanecía también una creencia tranquilizadora. Sí, muchos nos alarmábamos con las amenazas; pero otros —más relajados— insistían en que las estables políticas de Estado subsisten más allá del partido en la Casa Blanca. Hablaban, en otras palabras, del respeto a la ley, a su imperio y a lo que, en el caso de ese país, representaba quizás el modelo estable más grande de república democrática visto en la historia humana.

Pero ahora, después de su presidencia, podemos confiar en que hasta el de más moderada opinión estará de acuerdo con que Trump no es uno que haya respetado los marcos establecidos o las regulaciones que restringen el actuar del Ejecutivo en aquel país de leyes. Y en reconocer que, de hecho, ese absolutismo fue la pura base de la campaña sobre la que corrió, por la que sus seguidores habrán aplaudido cuando firmó las 220 órdenes ejecutivas, muy alta para un periodo de 4 años. Para el caso de migración, claro que sus constantes invasiones hacia el actuar de otros órganos fue inesperado. Pero el contenido, la sustancia de muchas, sin duda, fue tan aborrecible como además inefectiva para su fin, ya que ninguna medición encuentra que tras su gestión la cantidad de migrantes irregulares en su país haya declinado.

Aún, a Trump se le percibe como efectivo en reducir la migración. Esto lo logra con acrobacias comunicacionales, sin importarle la veracidad ni la consecuencia de sus acciones. En esta elección ya no promete muros y quizás crean que lo cumplió. Eso, cuando la mayoría de la frontera aún no tiene muro, y fuentes oficiales reportan que, de las 654 millas al terminar su periodo, solo 80 fueron construidas en sus años. Su fama la construye con escándalos.

 

En 2019 fue la redada más grande desde Postville, que arrestó a 680 trabajadores (la mayoría, guatemaltecos) en Jackson, Mississippi. Y la infame política Tolerancia Cero, que separó a miles de menores de sus padres, en una estrategia calificada por el ahora secretario de seguridad Mayorkas como horrenda, indefendible y contraria a los principios nacionales.

Estamos a menos de 40 días para la elección presidencial en Estados Unidos y en Guatemala podemos esperar dos escenarios migratorios distintos, dependiendo de quien gane. De la vicepresidenta Harris, creo, se puede esperar más cooperación bilateral en dicho sentido. Su pasado como efectiva aplicadora de la ley puede sugerir que apriete las cosas en la frontera, aunque ante su sensibilidad por los matices, podemos esperar que continúe su trabajo por atender las causas estructurales que expulsan migraciones. De Trump, por el contrario, podemos esperar prontas y agudas acciones particulares, que lo perfilen nuevamente como efectivo en el campo. Esta vez ya no promete muros, sino “las más grandes redadas de la historia” de su país. Esto, en sí, se ve imposible. Pero no sería de extrañar un buen puñado de cruentos operativos en fábricas masivas. Propaganda y disuasión. ¿Sacará a los millones de migrantes de su país? No. Pero en una campaña como esa, vaya si no habría zozobra y sufrimiento. (Pedro Pablo Solares, Prensa Libre, Opinión, Online)