Opinión Migración 011024

El Contador

2 El Aeropuerto Internacional de Tulum, en Quintana Roo, estado que gobierna Mara Lezama, sigue cosechando éxitos. Ahora será Avianca, bajo el mando de Frederico Pedreira, la que tendrá una nueva ruta desde Bogotá a ese destino. La aerolínea colombiana ofrecerá la conexión a partir del 10 de diciembre, en la temporada de invierno. De momento, se habla de tres frecuencias semanales que serán operadas en aviones A320 con capacidad de 180 pasajeros, lo que significa unos mil asientos por semana. Se espera que, para entonces, el trato que Migración da a los viajeros colombianos que ingresan a México haya mejorado. Uno de los principales retos que tendrá que atender Josefina Rodríguez desde Sectur. (El Contador, Excélsior, Dinero, p. 3)

Misión Especial / Expectativas en la presidenta Sheinbaum

Después de más de 200 años de vida independiente México tiene su primera presidenta. En un país donde prevalece el machismo, es un hito histórico. Llega al poder con más votos de los que obtuvo cualquiera de sus predecesores, incluyendo López Obrador. Debe hacerlos valer y mostrar carácter y convicciones propias. Su asunción marca una nueva era en la política mexicana si ella le imprime su sello personal.

Muchos piensan que será una “calca” de López Obrador. La percepción se ha acentuado, por el control e imposiciones del hoy expresidente, así como los errores cometidos por seguir la línea del gobierno en la relación con España, la reforma judicial y la militarización del país.

Espero Claudia Sheinbaum muestre independencia de opinión y acción, con un estilo diferente, menos rijoso y polarizante, gobernando para todos. Confío pueda lidiar con el ala más radical del zoológico morenista y los nefastos colaboradores y asesores impuestos. Su equipo ha enfatizado que es una científica, emulando la imagen de Angela Merkel.

A nivel interno enfrenta retos enormes: la inseguridad y violencia reflejadas en feminicidios, extorsión, secuestros por lo que se requiere un combate frontal al crimen organizado; la instrumentación de la nefasta reforma judicial; la indispensable reforma de las procuradurías; una necesaria reforma fiscal; el ajuste del gasto público; la transición energética hacia una economía verde y circular; los desastres de PEMEX y CFE, así como la recuperación de la inversión pública en salud y educación.

En política exterior el desafío más importante es su desideologización y el retorno al profesionalismo, respetando al disminuido y dañado Servicio Exterior Mexicano, recuperar la presencia y el prestigio de México, hacer un lado el “populismo soberanista” del actual gobierno y retornar a la diplomacia.

 

En tanto en las relaciones con EUA enfrentará cinco retos inmediatos y urgentes dependiendo del ganador de las elecciones en EU:

 

1.- Recuperar la confianza con EU, dañada tras la detención del general Cienfuegos y recientemente con la captura o rendición de Ismael Zambada y Joaquín Guzmán.

2.-Renegociar con EU un nuevo marco de seguridad, más allá del Entendimiento Bicentenario que ha mostrado sus limitaciones. Las prioridades deben ser el combate al tráfico ilícito de personas (en el que están involucrados personajes de este gobierno y de Morena), al tráfico ilícito de fentanilo y de armas.

 

3.-Estar preparados para medidas más duras en materia migratoria y de seguridad fronteriza, que irían desde redadas y deportaciones hasta la reducción de solicitudes de asilo.

4.-Las crecientes diferencias con EU y Canadá sobre el estado de derecho en México y el poder judicial

5.- La revisión, que no renegociación, del TMEC. No será fácil, pues hay varios pendientes y un ambiente de desconfianza hacia México y su gobierno. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 5)

Duda Razonable / La elección en EU y lo que Claudia no debe hacer

En octubre de 1992, a un mes de las elecciones entre el entonces presidente George Bush y Bill Clinton, Carlos Salinas asistió a una ceremonia protocolaria del TLC, sin valor oficial, con Bush y Brian Mulroney en San Antonio, Texas.

En noviembre la elección la ganó Clinton y dijo que no entraría en vigor el Tratado de Libre Comercio sin una revisión a temas laborales y ecológicos.

El equipo de Clinton había cortado comunicación con Salinas y su gobierno desde el evento de octubre y ya estaban molestos desde otra visita de Salinas en julio. A finales de noviembre me enteré de que José Córdoba Montoya había conseguido que lo recibiera para almorzar Sandy Berger, jefe del equipo de transición en Seguridad Nacional de Clinton.

Yo era corresponsal de Proceso en Washington, se lo conté a mi colega Dolia Estévez, entonces corresponsal de El Financiero, quien consiguió el lugar de la reunión. En el restaurante Mont Pellier escuchamos toda la reunión. Córdoba pidió que se aprobara el tratado como estaba, que para México era urgente y necesario.

Berger le preguntó por la reunión de San Antonio y le reclamó que habían entrado en el juego electoral de Bush; preguntó sobre narcotráfico en México y no se comprometió a nada sobre el TLC por más que Córdoba le hizo todos los argumentos sobre la estabilidad mexicana, que eso se tenía que ratificar antes que hubiera candidato a la presidencia, prometió cualquier tipo de colaboración. Berger no cedió. En tiempos de campaña Salinas había jugado con Bush, además de que Clinton había hecho ciertos acuerdos con sindicatos y ecologistas.

La ratificación del TLC se retrasó un año más por la negociación de acuerdos paralelos en medio ambiente y lo laboral.

La situación actual, obvio, no es la misma. Es, de hecho, un poco peor. Lo de Trump, las tarifas y su nueva resistencia al acuerdo comercial, está clara. Pero Harris estuvo hace unos días en la frontera y prometió endurecer el asunto migratorio y después recordó que ella votó en contra del acuerdo entre Trump y el gobierno mexicano hace seis años y prometió a sindicatos estar de su lado.

López Obrador ha estado desatado en contra de demócratas y republicanos estadunidenses en los últimos meses diciendo cualquier cantidad de cosas —incluyendo su reclamo por lo del Mayo—.

Más valdría a Sheinbaum tomar nota de la historia y hacer como que allá, por lo pronto, no pasa nada.

Meterse en elecciones ajenas cuesta. Y en esas, mucho más. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)