Opinión Migración 041124

Frontera sur: un faro en la tempestad

“¿Por qué esa mirada? ¿Por qué guarda distancia?”, pregunté sorprendida por el semblante de una pequeña de no más de 10 años que conocí en el albergue temporal para familias en movilidad “La Perla del Soconusco”, en 2022, cuando fui alcaldesa de Tapachula.

La respuesta a esas preguntas golpeó fuerte en mi corazón y ha retumbado en mi mente hasta estos días. “Fue violada mientras transitaba desde su país de origen al nuestro”, me dijeron.

“¿Y ella? ¿Cuál es su historia?”, pregunté por otra menor que me tomó de las manos y feliz me dio a conocer unas manualidades que había hecho. La respuesta fue igual de abrumadora: “Ella fue testigo de cómo privaron de la vida a su mamá”.

La manera en la que estas pequeñas procesaban esos traumas era diferente; sin embargo, ambas se encontraban afortunadamente en un espacio seguro y con la atención adecuada para su situación. Los albergues y centros de apoyo a población en situación de movilidad deben ser un respiro, sitios en los que las personas migrantes encuentren servicios y apoyo en casos de violencia o violación de sus Derechos Humanos.

Sin embargo, la situación es alarmante y responde en parte a la falta de capacidades para atender la situación: los flujos migratorios aumentan y las solicitudes de asilo disminuyen.

Entre enero y junio de este año el flujo migratorio irregular se triplicó, pasamos de 242 mil 928 a 712 mil 222 personas en situación de migración irregular; en cambio las solicitudes de asilo se redujeron a la mitad, después del récord de 113 mil 117 en 2023, según datos de la Secretaría de Gobernación. Esto quiere decir que la crisis humanitaria que actualmente se vive en la frontera sur requiere tres veces más de todos nosotros.

Historias como las de estas dos pequeñas no pueden ocurrir ante nuestra indolencia e inacción. Por eso, debemos apuntalar la red de centros y albergues que el Instituto Nacional de Migración y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) mantienen con apoyo de gobiernos locales y organismos internacionales como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ONU Migración y Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Cada quien desde nuestras trincheras, unos legislando y gestionando, otros exigiendo y velando por la integridad de nuestros hermanos migrantes.

Un faro en esta tempestad es la política humanitaria de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador electo de Chiapas, Eduardo Ramírez, enfocada en la creación de empleos para connacionales y nuestros hermanos migrantes, así como el fortalecimiento de la red de servicios para personas en movilidad. Un ejemplo de esto es el Centro Multiservicios en Tapachula que abrirá sus puertas en 2025 para atender a mil 500 personas diarias. Este esfuerzo se logró con la coordinación de los tres órdenes de gobierno, el apoyo del ACNUR, y su operación estará a cargo de la COMAR. Estemos atentos a su inicio de operaciones. (Rosy Urbina, El Sol de México, Análisis, p. 21)

Duda Razonable / La migración después del martes

El tema migratorio o, mejor dicho, la molestia con la situación de la migración en la frontera con México y los migrantes que viven en su país está en el primero o segundo lugar entre las preocupaciones de los estadunidenses de cara a su decisión en la urna el martes.

Es cierto que parte de que se haya vuelto el tema que se ha vuelto en esta elección tiene que ver con la obsesión de Trump por el tema, pero creo que eso es lo de menos. En realidad, el tema migratorio siempre ha estado ahí y en la medida que nada se ha hecho hace décadas para ordenar el asunto en términos que la modernidad ha cambiado tantas cosas, en esa misma medida las políticas públicas y las leyes siguen siendo las mismas.

En los últimos lustros la migración hacia Estados Unidos no ha hecho más que aumentar más allá de fluctuaciones por temporadas, por pandemia o por militares en la frontera entre México y Guatemala. Aquí no hay otros datos. Buena parte de esa migración, además, es por vías no contempladas en la ley, sin documentos, para conseguirlos allá o para vivir, como millones, sin ellos.

Muchos otros llegan por situaciones temporales en sus países y son recibidos en Estados Unidos con documentos supuestamente temporales, una alternativa al asilo que la burocracia y la cantidad de procesos vuelven eternos, como la visa TPS, que tiene el temporal en el nombre y de las que se han emitido casi un millón. O pensemos en los dreamers, en el país con el programa DACA, que tiene en su nombre: acción diferida, su supuesta temporalidad y, por lo tanto, incertidumbre. Poco más de medio millón de jóvenes.

Mañana martes se elige presidente o presidenta de Estados Unidos. Está claro que un triunfo de Trump regresaría, recargado, a los chantajes y presiones para que México se ocupe de los migrantes que llegan por México y seguramente aumentarán, y en serio, las presiones y los malos tratos a quienes ya están en Estados Unidos. Si gana Kamala Harris el tono será otro, pero las políticas no podrán suavizarse demasiado. En el tema migratorio los conservadores han triunfado.

Eso se notará en las cámaras legislativas. Los años sin estrategia, sin siquiera apuntes a una solución de largo plazo, han provocado que nadie pueda ser pro migración en Estados Unidos.

Las cosas seguirán el mismo camino y cada vez estarán peor. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Bajo Sospecha / El nuevo cártel

Un nuevo cártel está operando en territorio mexicano, para controlar a los migrantes, la prostitución y el tráfico de personas.

Es el Tren de Aragua, integrado principalmente por delincuentes venezolanos, hasta hace poco tiempo se creía que solamente operaba en el sur del país, ahora se conoce de su presencia en la Ciudad de México y Chihuahua.

Principalmente son extranjeros que al llegar a México empezaron a operar con tráfico de migrantes, pero ahora han tomado principalmente a mujeres para dedicarlas a la prostitución.

El cártel del Tren de Aragua comenzó operando con células criminales mexicanas, pero después se fue independizando cada vez más para ganar territorios, hasta incluir el narcotráfico y narcomenudeo en su lista de actividades ilícitas.

En la Ciudad de México el Tren de Aragua trabaja con la explotación sexual. Las autoridades mexicanas están investigando la posible relación de miembros del cártel con asesinatos de varias jóvenes. Y es que personas de esta organización criminal, además de prostituir a varias mujeres, hacen que éstas extorsionen a sus clientes.

Hasta hace poco tiempo se creía que únicamente operaba en el sur del país, pero después se detectó que había miembros en la Ciudad de México y Chihuahua.

En el estado de Chihuahua se ha creado la primera unidad especial para combatir a este grupo criminal, que opera desde hace unos dos años.

El secretario de Seguridad Pública de Chihuahua, Gilberto Loya, dice que los integrantes del Tren de Aragua han entrado a nuestro país a través de Chiapas y Quintana Roo, donde se han hecho pasar por integrantes de grupos criminales locales, como la Mara Salvatrucha, Barrio 18 y Los Bravos de Colombia, para secuestro y trata de personas.

Detalló que integrantes del grupo especial han recibido capacitación en Estados Unidos, Colombia y El Salvador, países con experiencia en el manejo de pandillas.

El pasado 11 de julio, agencias de Estados Unidos anunciaron recompensas de hasta 12 millones de dólares por información que conduzca al arresto y/o condena, en cualquier país, de los líderes de este cártel venezolano.

Entre los delincuentes mencionados por Estados Unidos se encuentran Héctor Guerrero, alias Niño Guerrero; Yohan Romero, alias Johan Petrica, y Giovanny San Vicente, alias Giovanny o El Viejo.

También se anunció la designación del Tren de Aragua como una organización criminal transnacional significativa, por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. Las recompensas se ofrecen en coordinación con el Gobierno de Colombia.

Investigaciones estadounidenses estiman que los líderes Niño Guerrero y Giovanny se encuentran en Colombia. Mientras que Johan Petrica podría estar en Venezuela.

Apenas en julio pasado arrestaron a Larry Amaury Álvarez Núñez, de 46 años, más conocido como Larry Changa, uno de los fundadores del cártel del Tren de Aragua.

Fue capturado en una zona rural del departamento de Quindío, Colombia. Era buscado tanto en su país de origen como en Chile por cargos de terrorismo, tráfico de armas, extorsión y secuestro.

El cártel del Tren de Aragua es prácticamente nuevo en México, pero es una organización criminal que tiene años.

Hace 15 años, dentro de la prisión Tocorón, en Aragua, Venezuela, Larry Changa, cuando cumplía condena por homicidio y robo agravado, conoció a los otros personajes como Héctor Niño Guerrero Flores y Johan Petrica, y fundaron la organización criminal.

Este grupo pasó de ser una pandilla carcelaria a convertirse en una organización del crimen internacional, que tenía conexiones en Chile, Perú, Colombia, parte de Brasil y en los últimos años, en Centroamérica, México y Estados Unidos.

Este cártel Tren de Aragua se fortaleció en 2018, aprovechando el flujo migratorio, cuando comenzaron las caravanas migrantes de más de 3 mil integrantes, entre ellos, ciudadanos venezolanos que buscaban llegar a la Unión Americana.

Lo hemos platicado en este espacio, los migrantes que buscan cumplir el sueño americano han sido cooptados por grupos criminales, los cuales se aprovechan de su necesidad y lucran con la migración.

A los migrantes los mueven estos grupos criminales, quienes los extorsionan y les quitan prácticamente todo lo que les queda.

En el 2019 el tráfico de migrantes obtuvo ganancias aproximadas de 615 millones de dólares, según estimaciones en la Encuesta Sobre Migración en la Frontera Sur.

Para 2023, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) documentó que las organizaciones criminales llegan a generar ganancias de hasta 500 millones de dólares al año por el tráfico de migrantes.

Una reciente investigación de la fundación especializada en crimen organizado InSight Crime señaló que los servicios que ofrecen los coyotes son muy caros para los migrantes. Ya estando en estados fronterizos, como Baja California, Sonora, Coahuila y Tamaulipas, llegan a cobrar entre 10 mil y 13 mil dólares para que los crucen por la frontera y transportarlos hasta ciertas ciudades de Estados Unidos.

Para los migrantes que buscan emprender el camino sin estos grupos, se les cobra un tipo de “derecho de piso” de entre 500 y dos mil dólares para permitirles el acceso. Y es que en muchas partes de la frontera, el paso es controlado por distintos grupos criminales.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ha informado que han detenido a 68 miembros del Tren de Aragua de marzo de 2023 a octubre de 2024. Mientras que el Departamento de Seguridad Nacional ha detectado más de 600 migrantes en Estados Unidos con posibles vínculos con esa banda, de los que al menos 100 son miembros confirmados. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 10)

Imagen del Día

El canciller Juan Ramón de la Fuente sostuvo una reunión de trabajo con Rocío Mejía, directora general de Financiera para el Bienestar, con el objetivo de brindar servicios financieros competitivos que reduzcan considerablemente los costos en el envío de remesas, para el beneficio de la población migrante en Estados Unidos y de sus familias en nuestro país. (La conversación en las redes sociales, Reporte Índigo, p. 2)

El Informe Oppenheimer / Razones para no votar por Trump

Hay más de una docena de razones por las que nunca votaría por Donald Trump, pero me parece pertinente compartir con ustedes seis de ellas que me llevaron a concluir que es el peor candidato en las elecciones del 5 de noviembre en Estados Unidos.

Primero, Trump es un populista autoritario que desprecia abiertamente los valores básicos de Estados Unidos: la democracia, el Estado de derecho y la tolerancia racial.

Es el primer Presidente estadounidense en la memoria reciente que alentó un golpe de Estado después de perder las elecciones de 2020, y de que más de 60 tribunales concluyeron que sus acusaciones de fraude carecían de fundamento.

El 6 de enero de 2021, Trump se quedó sentado por varias horas esperando a ver lo que pasaba en lugar de impedir que sus seguidores atacaran el Capitolio en un intento por anular el resultado electoral.

Unos 140 policías resultaron heridos y varias personas murieron durante y después del ataque. Pero, hasta el día de hoy, Trump no solo sigue afirmando falsamente que ganó las elecciones de 2020, sino que llama a los atacantes del Capitolio “patriotas” y ha dicho que podría indultar a todos los que tomaron violentamente el Capitolio el 6 de enero.

Más de media docena de ex miembros de alto rango del Gabinete de Trump y asesores más cercanos, incluido su ex jefe de Gabinete, el general retirado John Kelly, dicen que Trump no tiene respeto por el Estado de derecho.

“Ciertamente, es un autoritario, admira a los dictadores”, dijo Kelly.

El ex jefe de Gabinete de Trump agregó que el ex Presidente incluso le dijo una vez que “Hitler hizo algunas cosas buenas”.

En segundo lugar, aunque la mayoría de los políticos mienten, el ex Mandatario es el rey de las falsedades. Como dijo una vez el senador de Florida, Marco Rubio, antes de tirar por la borda sus principios democráticos y apoyar al magnate, Trump “es un estafador”.

Todo el discurso de campaña del republicano en estas elecciones se basa en dos grandes mentiras: que los migrantes indocumentados han “invadido” este país y son en su mayoría criminales, y que la economía de Estados Unidos está en ruinas.

Los datos reales demuestran lo contrario. En materia migratoria, Trump omite decir que los cruces fronterizos no autorizados han caído un 70 por ciento este año, y que varios estudios muestran que los indocumentados en promedio cometen menos crímenes violentos que los nacidos en Estados Unidos.

En cuanto a la economía, la afirmación de Trump de que Estados Unidos “está en ruinas” es ridícula a la luz de las últimas cifras económicas. El Fondo Monetario Internacional informó el 22 de octubre que la economía estadounidense es la de mejor desempeño de todos los países ricos.

La respetada revista británica The Economist dijo el 19 de octubre que la economía estadounidense es “la envidia del mundo”. El diario conservador The Wall Street Journal publicó un artículo de primera plana el 31 de octubre bajo el titular: “El próximo Presidente heredará una economía notable”.

En tercer lugar, como migrante en Estados Unidos, jamás podría votar por un candidato que ha dicho, entre otras cosas, que los migrantes “están envenenando la sangre de este país”, o que sea el preferido de los grupos neo-nazis. Todo eso es muy peligroso, porque fomenta la discriminación y el odio racial.

En cuarto lugar, en materia económica, la Presidencia de Trump fue muy mala. Durante su periodo, la economía estadounidense creció menos que con Biden, y el déficit nacional alcanzó un máximo histórico. Trump dejó el cargo con tres millones de empleos menos que cuando lo tomó, mientras que el Gobierno de Biden creó 16 millones de empleos, según cifras oficiales.

Para ser justos, el mal saldo económico del Gobierno de Trump se debió en parte a la pandemia de Covid-19. Pero lo mismo es cierto sobre el aumento de la inflación durante los primeros dos años de mandato de Biden.

Hoy día, la bolsa de valores de Estados Unidos está en su máximo histórico y la inflación prácticamente ha vuelto a sus niveles prepandemia.

En quinto lugar, Trump tiene cuatro causas penales en su contra, y ya ha sido declarado culpable en una de ellas.

En sexto lugar, el magnate tiene 78 años, y no es inmune al deterioro cognitivo. Ya está confundiendo nombres cada vez más en sus discursos, haciendo declaraciones incoherentes, y terminaría su mandato como el Presidente más viejo de la historia del país. Así como escribí en su momento en que Biden debía retirarse de la contienda por su edad, lo mismo vale para el republicano.

Muchos de mis amigos republicanos me dicen que varios de estos puntos son ciertos, pero que van a votar por Trump porque apoyan sus posturas sobre causas específicas, ya sea Cuba, Venezuela o Israel.

Pero el problema con ese argumento es que Trump no tiene posturas, ni una brújula moral, sino conveniencias momentáneas. Como lo dijo su ex jefe de Gabinete Kelly, su admiración por dictadores como Vladimir Putin y el norcoreano Kim Jong-un demuestra que el ex Mandatario podría tranzar tranquilamente con los dictadores de Cuba o Venezuela.

En resumen, puede que Trump gane, pero no veo ninguna razón -incluidas sus posturas sobre el aborto, el cambio climático y los fusiles semiautomáticos- para desear su victoria. Al contrario, veo muchas razones para desear que pierda. (Andrés Oppenheimer, Reforma, p. 14)

Kamala o Trump, ¿quién le conviene a México?

Estamos ante las elecciones estadunidenses más reñidas en muchos años: Harris y Trump se encuentran en un empate técnico. Es casi seguro que Kamala Harris, candidata del Partido Demócrata, ganará el voto popular. Este dato es solamente estadístico porque, a diferencia de la mayoría de las democracias actuales, esta elección no la gana quien recibe más votos, sino quien gana las elecciones estatales y suma los votos electorales de dicho estado. Hay siete estados donde no hay un claro favorito (Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Carolina del Norte, Pennsylvania y Wisconsin), las tendencias no superan el margen de error de 3 por ciento. En este escenario será muy difícil que el martes o miércoles sepamos quién será el siguiente presidente de Estados Unidos.

La pregunta de este lado cada cuatro años es siempre la misma: ¿Qué candidato le conviene más a México que gane la elección en Estados Unidos? La respuesta va más allá de un solo nombre o las políticas representadas por Harris y Trump; tiene que ver con los gobiernos populistas, corruptos e ineficientes que hemos tenido en México, con la rampante violencia y el dominio por parte del crimen organizado en más de una tercera parte del país.

Trump ha radicalizado más sus posturas desde que fue presidente: ha prometido ser un tirano el primer día de su mandato para cobrar venganza de quienes se han opuesto a sus deseos; no volverá a escoger individuos competentes para su gabinete, sino a aquellos que le tienen lealtad a toda prueba y no le llevarán la contraria, aunque sus decisiones y caprichos vayan en contra de los intereses de su país. Ha prometido deportar a más de cuatro millones de mexicanos indocumentados, entre otros millones de personas de diferentes nacionalidades, lo que ocasionaría una crisis humanitaria y económica en la frontera con México, reanudando al tiempo el muro fronterizo y retomando la extorsión al gobierno mexicano para que utilice al Ejército y a la Guardia Nacional para contener el flujo migratorio al norte. Castigará con aranceles (impuestos a la importación) a las naciones que, según él, roben trabajos a los norteamericanos, comenzando con México, con tarifas desde el 20 hasta el 500% del valor de los productos que exportamos hacia el norte, además de amenazar con cancelar el T-MEC unilateralmente.

Si logra tener el Congreso a su favor, designará a los cárteles como organizaciones terroristas y podrá enviar tropas a territorio mexicano (sin necesidad de pedir permiso al gobierno mexicano) para combatir a los “narcoterroristas” o bombardear sus bases de operaciones a su antojo, con la excusa de detener las muertes provocadas por el tráfico de fentanilo y otras drogas. La política exterior de Trump se basa en caprichos y la intimidación de naciones aliadas mientras admira el poder absoluto de los dictadores como Putin y Kim Jong-un.

Kamala Harris es una exprocuradora, exsenadora y la primera mujer vicepresidente; ha basado su carrera en el éxito para combatir la corrupción y el crimen organizado en su natal California que la propulsó al Senado y, de ahí, a representar a mujeres y minorías como compañera de fórmula de Joe Biden, quien le encargó la solución de la crisis migratoria y fronteriza. Promete crear una reforma migratoria para regularizar a casi once millones de indocumentados, entre ellos cuatro millones de mexicanos, y se ha comprometido a apoyar a sus aliados comerciales y militares en todo el mundo, combatiendo a los dictadores y enemigos de su país. Ha prometido presionar para que la migración ilegal sea contenida en México, revisar el T-MEC para evitar que empleos de aquel país sean trasladados al nuestro, impedir la importación de productos chinos que hagan una primera parada en México y quieran hacerlos pasar como parte del libre comercio hacia Estados Unidos. Está consciente de que la violencia y la inseguridad en nuestro país puede llegar al suyo en cualquier momento.

A primera vista, si Trump gana, México sufrirá mucho. Si gana Harris, será implacable con las responsabilidades del gobierno mexicano en los asuntos bilaterales. ¿Qué o quién le conviene a México que gane? Nos conviene que nosotros mismos arreglemos nuestras diferencias; la división interna que tenemos nos tiene con inestabilidad política, económica y de seguridad. Que nos unamos como mexicanos y salgamos adelante todos juntos o fracasaremos como un país dividido, sin importar quién gobierna en Estados Unidos. Ellos no van a venir a solucionar los problemas que nosotros hemos creado y sólo nosotros podemos resolver. (Carlos Kenny Espinosa Dondé, Excélsior, Nacional, p. 13)

Sea Harris o Trump, el T-MEC se revisará

No puedo entender cómo después de tantos años estemos de vuelta en el punto de partida de 2016. Es como el día de la marmota. Estados Unidos se prepara para el impacto de las votaciones de mañana, martes 5 de noviembre. Los contrastes entre Kamala Harris y Donald Trump son enormes, y hay mucho escrito sobre el impacto que el resultado de la elección podría tener en México (leer de Pedro Miguel, EU: lo que nos espera, La Jornada, 25/10/24).

Aunque ambos partidos han endurecido sus políticas migratorias, los antecedentes y retórica antinmigrante y xenofóbica de Donald Trump son aterradoras. Mi colega del Proyecto de Prioridades Nacionales del IPS, Alliyah Lusuegro, creció en Chicago y cuenta que hasta su adolescencia no entendía que era indocumentada; ha escrito que “hay una imagen que me ha acompañado durante semanas: un mar de gente con carteles de ‘Deportación masiva ya’ en la Convención Nacional Republicana. Desde entonces, he tenido pesadillas con redadas masivas del ejército y la policía por todo el país. Veo a millones de familias destrozadas, incluidas familias con hijos ciudadanos. Y veo a los beneficiarios de DACA –como yo– llevados lejos de la única vida que hemos conocido”. Explica que la deportación masiva es un punto clave del Proyecto 2025, un documento extremista escrito y apoyado por gente cercana a Trump como Stephen Miller, que fue el responsable de la separación de niños de sus padres durante la administración de Trump (ver https://tinyurl.com/bde2sum7 trad.propia). ¡Tanta incertidumbre!

Pasando a otro tema, pero vinculado con los derechos humanos, lo que sí es seguro es que los tres países de América del Norte ya se preparan para la renegociación del T-MEC en 2026, y gane quien gane la presidencia de Estados Unidos para allá vamos.

A pesar de las vociferantes amenazas comerciales de Trump, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador vimos que en este tema el perro que ladra no muerde, al menos no mucho. A la economía del país, subordinada a la de Estados Unidos, le han llovido chorros de inversiones de empresas estadunidenses, tipo nearshoring, como está de moda ahora llamar a la maquila, que consiste igualmente en la explotación de la mano de obra mexicana. A pesar de que Trump prometió a la clase trabajadora de su país regresar fábricas ensambladoras, principalmente al llamado rust belt, que fue despojada de cientos de miles de empleos desde la entrada del TLCAN, no hizo nada para arreglarlo, según Liz Shuler, presidenta de la AFL-CIO, la principal federación sindical del país, en el artículo de The Guardian Como un zombie: el acuerdo comercial de EU (el TLCAN/T-MEC) que aún persigue a los demócratas (trad. propia); en el que se explica cómo la clase trabajadora consideró una traición el apoyo de Clinton al TLCAN, lo que ayudó a Trump a ganar en 2016 (https://tinyurl.com/y9wh4bxk).

De Harris se espera que mantenga en gran medida las políticas comerciales de la actual administración de Biden, enfatizando el multilateralismo, la sostenibilidad, los incentivos fiscales a la producción nacional y los derechos laborales. Trump ha seguido repitiendo las mismas promesas a trabajadores estadunidenses y amenazas con aranceles a México, pero Claudia Sheinbaum le ha recordado que México es el principal socio comercial de EU y que nos vamos a poner de acuerdo. Están en campaña, obviamente también hay mayores estridencias en uno u otro sentido, pero ellos saben y nosotros sabemos que es indispensable el acuerdo (T-MEC), en el marco de nuestra soberanía.

Hablando de soberanía, México debe priorizar en 2026 eliminar el Anexo 14-D, el cual sigue permitiendo a empresas estadunidenses demandar a México en tribunales como el Ciadi del Banco Mundial, pues somos el cuarto país con más demandas inversionista-Estado (ISDS) en el mundo. También organizaciones sociales y civiles buscan que se eleven los derechos de pueblos indígenas, protecciones ambientales, estándares laborales, la soberanía alimentaria como se plantea en el documento Más allá del TLCAN 2.0: Hacia una agenda de comercio progresista para los pueblos y el planeta (https://tinyurl.com/3aeunuaa).

Esta agenda progresista y antineoliberal no puede erigirse si sólo se consulta al sector privado como suele suceder con los tratados de libre comercio. Comercio justo y democracia, decía el cartel que sostenía Claudia Sheinbaum cuando estudiaba en Berkeley en 1991, ante la visita de Salinas de Gortari en medio de las negociaciones del TLCAN. Y la democracia consiste en la participación activa de los sectores sociales, populares, civiles, en asuntos que impactan al país y sus vidas, y no sólo la de tecnócratas y empresarios.

El Grupo de Comercio con Justicia del Capítulo de Northumberland de la red de sociedad civil Consejo de los Canadienses recomendó a la agencia de Asuntos Globales de Canadá, que ya abrió una consulta en torno a la revisión del T-MEC en 2026, aparte de mejoras en temas como los arriba citados, que se debería eliminar (del T-MEC) el artículo 20.1, de las reglas y procedimientos y, en su lugar, insertar una redacción adecuada que garantice que los paneles de disputas comerciales del T-MEC en los que participen los tres países miembros puedan solicitar propuestas de organizaciones no gubernamentales (trad. propia).

En toda negociación comercial se debe además tratar los derechos humanos de los migrantes, incluyendo su derecho a migrar, más cuando el libre comercio ha obligado a millones de personas en México, países de Centroamérica y otros, a tener que migrar dado el violento despojo territorial que causan inversionistas desde minería, proyectos hidroeléctricos, agroindustrias, turísticos y demás. Ya sabremos en pocos días a qué tipo de vecino nos tendremos que enfrentar en el futuro y las perspectivas de poder mejorar el T-MEC en favor de los derechos humanos. (Manuel Pérez Rocha L., Investigador del Institute for Policy ­Studies, La Jornada, Opinión, p. 19)

Harris o Trump, ¿quién le conviene a la seguridad de México?

En las últimas semanas un buen número de conocidos, colegas y clientes me han preguntado cuál de los dos candidatos presidenciales le conviene más a México en lo referente a su seguridad, en caso de que llegue a la Presidencia de Estados Unidos. Las respuestas que les he dado han sido apresuradas e insuficientes. Sirva este texto para dar una respuesta un poco más redonda.

La primera pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿qué esperamos de Estados Unidos en materia de seguridad? La respuesta obvia debe ser “más cooperación”. ¿Qué tanta cooperación? “La suficiente para (por lo menos) no nos sigamos hundiendo en la arena movediza del crimen organizado”, debe ser la segunda réplica. Ahora bien, ¿qué necesitamos en materia de cooperación con nuestro vecino del norte para romper con la prolongada tendencia de deterioro e iniciar un patrón de mejora progresiva de nuestras capacidades de uso de la fuerza (militar y policial), de inteligencia y de investigación criminal (entre otras)?

Dado el alarmante panorama actual de la violencia criminal en México, habría que presentar a la nueva administración estadounidense una propuesta de colaboración bilateral audaz y ambiciosa, que rompa con las inercias y contemple capacitación intensa y rigurosa en las áreas mencionadas, así como provisión del armamento, equipamiento y la tecnología de última generación para lograr avances en el corto plazo. El plan deberá tener una lógica secuencial en lo que toca a los municipios o estados que requieran atención de este tipo, y el orden de las intervenciones debe obedecer una combinación de criterios relativos a la necesidad de la intervención, a la factibilidad técnica y política para implementarla y a la sostenibilidad de su impacto inicial durante fases posteriores.

Las intervenciones que resulten de esta cooperación bilateral deben enfocarse exclusivamente en dos grandes objetivos: pacificación o, al menos, reducción de la violencia, y recuperación del control territorial (que le han arrebatado al Estado las principales corporaciones criminales. Por lo que toca al apoyo que México le brindará a Estados Unidos, éste se enfocaría también el dos amplios objetivos: reducción del trasiego de drogas hacia ese país (con énfasis especial en el fentanilo), y también la contención y/o reducción del flujo migrante hacia su frontera con México.

Dicho lo anterior, retomemos la pregunta que da título a este artículo. ¿Cuál de los dos candidatos favorecería un esfuerzo bilateral como el que acabo de mencionar? La respuesta no es obvia.

Por un lado, la administración de Biden carga actualmente con la cruz de haber impulsado una operación mayor para la captura del líder del Cártel de Sinaloa, Ismael Zambada (a) el Mayo. Esta operación (ya sea por buenas o malas razones) no fue consultada con el gobierno mexicano y ha propiciado la división del Cártel de Sinaloa en dos grandes coaliciones criminales. Esta guerra probablemente se extenderá de manera gradual a lo largo del país, y se convertirá presumiblemente en un foco de discordia y animosidad entre las autoridades de ambos países, espacialmente si una administración de filiación demócrata continúa en el poder. Habría que agregar que, en su relación con México, los gobiernos de filiación demócrata no han colocado hasta ahora los temas de seguridad de México en un lugar prioritario.

En el caso de que Trump sea el nuevo presidente de Estados Unidos, es altamente probable que este país ejerza una presión brutal a México para que eleve sus estándares de actuación contra los cárteles mexicanos. Ya lo anunció Trump varias veces a lo largo de su campaña. Esto no suena tan mal hasta que recordamos cómo ejerce Trump este tipo de presión: con amenazas de carácter comercial que podrían generar considerables daños a la economía mexicana. A fines de 2020, por ejemplo, Trump amenazó a México con elevar los aranceles para la importación de una serie de productos mexicanos, en caso de que México no redujera drásticamente el flujo de migrantes centroamericanos que arribaban a la frontera estadounidense. Las autoridades mexicanas desplegaron entonces alrededor de 35 mil elementos de la Guardia Nacional para frenar a las caravanas de migrantes.

Ese despliegue de la Guardia Nacional se ha sostenido hasta hoy, y su permanencia ha propiciado la generación de un enorme mercado criminal relacionado con la migración ilegal, sumamente lucrativo, que trafica con las personas migrantes para llevarlas a la frontera norte (en el mejor de los casos) o para introducirlas, con engaños, en mercados de trata y tráfico de personas. La crisis de seguridad y gobernabilidad que hoy vive Chiapas tiene sus raíces en la presión que ejerció Trump para ‘sellar’ nuestra frontera sur.

Quizás entonces el escenario en el que México avanzaría más velozmente en su agenda de pacificación y recuperación del control territorial sería, paradójicamente, con una administración republicana encabezada por Trump. Este avance, sin embargo, sería de altísimo costo, dado el estilo autoritario de este personaje. En este escenario será fundamental para México articular una astuta estrategia de negociación que evite la confrontación y procure alianzas con sectores de la economía y política estadunidenses. Lo central será mostrarle a nuestros vecinos lo contraproducente que sería la unilateralidad en materia de seguridad regional. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 48)

Uso de Razón / Kamala o Trump, ¿cuál es peor para México?

El principal peligro para la relación de México con Estados Unidos no es Kamala Harris ni Donald Trump, sino el gobierno de Morena.

De socios privilegiados pasamos a ser una amenaza a la seguridad nacional y a la salud pública del vecino del norte.

El pésimo desempeño económico de México en los seis años de gobierno de Morena nos convirtió en el principal expulsor mundial de ciudadanos que de manera ilegal entran a Estados Unidos o son expulsados ipso facto cuando los capturan en la frontera.

Luego de haber alcanzado una tasa cero entre los mexicanos que ingresan y los que regresan de Estados Unidos, en el gobierno de AMLO desplazamos a todos los países centroamericanos, a Colombia y a Venezuela, y nos ubicamos en el primer lugar de migrantes ilegales a Estados Unidos.

¿Cómo nos defendemos de las acciones que Trump o Harris tomarán para recuperar a cabalidad su frontera sur y poner un poco más de orden a la inmigración ilegal?

Desde el sexenio anterior hasta el actual se subrayan las promesas de defensa de mexicanos en el exterior, lo cual ha sido falso por las restricciones presupuestales con las que han sido castigados los consulados mexicanos en Estados Unidos.

La principal defensa ante Trump o Harris consiste en disminuir la hemorragia de mexicanos que deben irse a Estados Unidos por falta de oportunidades en su patria o por la violencia y criminalidad que provoca la ausencia de Estado en gran parte del territorio nacional.

Qué podemos esperar de Kamala o Trump si el gobierno de Morena ha sido un protector de los grandes capos de los cárteles, que sólo son detenidos (algunos) previo a una visita del presidente de Estados Unidos, o por una exigencia directa de la vicepresidenta de EU al presidente de México en la Casa Blanca.

O por una acción planeada por las agencias estadounidenses sin avisarle a nuestro gobierno porque de hacerlo la operación fracasaría.

Será muy difícil defenderse de las represalias del próximo gobierno de Estados Unidos si nuestro gobierno niega que aquí se produzca fentanilo mientras los cárteles inundan al país vecino de drogas sintéticas.

Fue el presidente López Obrador quien evidenció su relación con los capos del Cártel de Sinaloa al soltar a Ovidio, abogar por el Chapo, y luego de la captura de Ismael Zambada decir casi a diario que él no fue, que fue Estados Unidos y él no se enteró.

Esto último más parecía una súplica de AMLO al Mayo (yo no fui, yo no fui, señor Zambada, fueron los gringos) que una explicación a los mexicanos de qué está pasando en el territorio nacional.

Desconocemos si en el establishment de inteligencia de Estados Unidos piensan que el crecimiento del narco en México y sus acciones criminales son producto de la alianza con algunos personajes de Morena, o lo es por una simbiosis entre instituciones y gobiernos estatales con los cárteles.

Imposible sostener una relación privilegiada con esas dudas y esas realidades. Lo que vendrá del norte serán acciones duras hacia México, hostiles, que las pagarán los mexicanos y no el grupo que nos gobierna desde 2018.

Cómo evitar daños mayores en la relación con el país de leyes que es Estados Unidos, ante el hecho de que en México prácticamente ha desaparecido el Poder Judicial.

Sus amparos no se acatan, y el partido gobernante pondrá jueces, magistrados, ministros y un tribunal de jefes supremos morenistas a vigilar la conducta de los integrantes del PJ.

Cuando se negoció el Tratado de Libre Comercio, al inicio de los años 90, México comenzó a abrirse a la pluralidad, a crear nuevas instituciones democráticas y a dotar de autonomía a organismos clave para corregir los excesos o errores del gobierno.

De esa manera pasamos a ser miembros respetados en la comunidad internacional de la era post Telón de Acero.

Con esa autoridad moral México pudo traer de regreso al médico Álvarez Macháin, oponerse a la intervención de Bush padre en Panamá en plena negociación del TLCAN, o a la guerra de Bush hijo en Irak.

Ahora los avances democráticos son anulados.

¿Y queremos que nuestra relación con Estados Unidos, que tanto nos ha servido, no sufra deterioro?

Nos aliamos con los peores enemigos de nuestros amigos y socios del norte.

Permitimos que en la Ciudad de México se instale la más grande red de espías y saboteadores rusos.

Invitamos a las tropas de Putin a desfilar en el Zócalo.

Regalamos petróleo a una dictadura, como hizo Chávez en su tiempo.

Solapamos a un tirano ladrón y homicida en Venezuela.

Damos apoyo activo al golpismo en Perú y en Bolivia…

Y queremos que la relación con Estados Unidos fluya de maravilla y que nuestros socios callen ante los agravios del gobierno morenista.

Gane quien gane en Estados Unidos nos va a ir mal, por el mal gobierno que tenemos en México desde 2018.

¿Cuál será peor, Kamala o Trump?

Para el mundo, el peor es Trump.

Para los mexicanos, el peor es Trump.

Pero los electores de Estados Unidos piensan en ellos, creen en los relatos que los candidatos les han vendido y votan de acuerdo con sus particulares ideas y preferencias.

La moneda está en el aire.

Aunque la raíz de nuestros problemas no está allá, sino aquí, en el gobierno. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 44)

Kamala Harris: liderazgo para un futuro inclusivo entre EU y México

Con las elecciones del 5 de noviembre a la vuelta, el futuro de las relaciones entre EE.UU. y México y el bienestar de las comunidades mexicano-americanas están en juego. La vicepresidenta Kamala Harris se destaca como la líder mejor preparada para abordar temas críticos como educación, seguridad fronteriza, desarrollo económico y el trato respetuoso a latinos y migrantes. Su trayectoria y propuestas reflejan un profundo entendimiento de estos asuntos y un compromiso con un futuro inclusivo y próspero para todos.

 

Educación: Inversión en Oportunidades

La educación es fundamental para la movilidad económica y la equidad social. Harris aboga por más financiamiento a escuelas públicas, educación superior asequible y programas vocacionales. Reconoce los desafíos de los estudiantes latinos, como barreras lingüísticas y escuelas con pocos recursos. Su plan para ampliar la educación bilingüe y apoyar a los estudiantes de inglés busca cerrar la brecha educativa y empoderar a la próxima generación.

 

Seguridad Fronteriza y Trato Humano

La seguridad fronteriza es crucial, pero debe equilibrarse con la compasión y el respeto a los derechos humanos. Harris propone modernizar la infraestructura fronteriza para prevenir actividades ilegales, asegurando un trato digno a solicitantes de asilo y migrantes. Se opone a políticas que separan familias o detienen a niños en condiciones inhumanas, y aboga por más personal en tribunales de inmigración para agilizar procesos.

 

Desarrollo Económico y Fortalecimiento de Lazos

La relación económica entre EE.UU. y México es vital. Harris entiende que fomentar fuertes lazos económicos puede generar empleos y prosperidad compartida. Apoya iniciativas que promueven la inversión extranjera y el comercio, mejorando el T-MEC para proteger derechos laborales y el medio ambiente. Al promover colaboración en industrias clave como manufactura y energía renovable, busca crecimiento sostenible que beneficie a comunidades en ambos lados de la frontera.

 

Conclusión

Al considerar sus opciones en las próximas elecciones, es esencial reflexionar sobre quién ofrece soluciones pragmáticas y una visión unificadora. El compromiso de Kamala Harris con la educación, políticas fronterizas humanas, colaboración económica y respeto a todas las comunidades la posiciona como la líder capaz de guiar a la nación hacia un futuro más inclusivo y próspero. En tiempos de división, su liderazgo fortalecerá las relaciones entre EE.UU. y México y honrará el rico patrimonio y las contribuciones de las familias latinoamericanas en todo el país.

Por estas razones, les insto a hacer oír su voz en esta elección votando por la vicepresidenta Kamala Harris y su compañero de fórmula, el gobernador Tim Walz. Juntos, representan el compromiso con un futuro más fuerte e inclusivo para todos. (Marco López, El Universal, Online)

Dólar hoy a 20.28 pesos. ¿A cuánto llegará si gana Trump?

Presiones migratorias y comerciales

El segundo factor que presiona al mercado son las elecciones en Estados Unidos ante las amenazas de Donald Trump de endurecer su política migratoria y comercial en contra de México si – ojalá no – resulta ganador.

Lo que es un hecho gane Trump o Kamala Harris es que habrá presiones tanto migratorias como comerciales. Trump abiertamente amenaza con imponer sanciones comerciales a los autos fabricados en México y al regreso masivo de migrantes, pero Harris recordó que como Senadora votó en contra de la aprobación del T-MEC y promete endurecer también la política migratoria y la persecución a los narcotraficantes mexicanos.

Si bien es difícil que Trump cumpla con sus amenazas por la integración de las cadenas de producción en Norteamérica, y las reglas de origen en el sector automotriz, sí es un hecho que la revisión del T-MEC en 2025 será un viacrucis para el gobierno mexicano.

¿A cuánto llegará el dólar si gana Trump? Los más pesimistas hablan de que podría llegar a 22 pesos si se presenta un conflicto post electoral en caso de que pierda Trump y no reconozca su derrota.

Otro factor que presionará al mercado cambiario es la presentación del paquete Económico 2025, el próximo 15 de noviembre, si no se presenta una estrategia creíble de cómo pretenden bajar el déficit público de 6% al 3.5% del PIB. (Maricarmen Cortés, 24 Horas, Online)

CARTONES

Trump 2024

Trump 2024

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 54)

Forraje

Forraje

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 55)

Listo para sufragar

Listo para sufragar

(Rocha, La Jornada, Política, p. 4)

Voto decisivo

Voto decisivo

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 12)

La moneda está en el aire

La moneda está en el aire

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 9)