Opinión Migración 071124

Trascendió Puebla

Que Gabriela Bonilla, presidenta del Sistema Estatal DIF, recibió un amplio respaldo de diversos sectores de la sociedad poblana, quienes reconocieron su labor en favor de los sectores vulnerables. En medio de este apoyo, no faltaron las comparaciones con la gestión de 2019 a 2022, donde, según comentarios en los pasillos, el trabajo a favor de los más necesitados fue más simulación que resultados. Gaby lo ha dejado claro, después de esta encomienda, acompañará a su esposo, Sergio Céspedes en la nueva y difícil tarea al frente del Instituto Nacional de Migración. (Trascendió Puebla, Milenio, Online)

Tapachula, un horizonte de oportunidad

Ante el triunfo presidencial del candidato republicano Donald Trump en Estados Unidos y su postura con respecto al fenómeno migratorio, debemos desde México generar innovadoras estrategias que permitan a nuestro país abordar la coyuntura con humanismo y con miras al aprovechamiento de oportunidades que reactiven la economía, el comercio y el empleo.

Previendo este escenario, tanto en mi libro Plan Chiapas Transformador 2024 (porrúa, 2024) como en plaza pública, propuse la construcción en Tapachula de un Polo de Desarrollo Industrial de la Frontera Sur que nos brinde herramientas para enfrentar este reto. Gracias a la Presidenta Claudia Sheinbaum, dicho proyecto será una realidad bajo una perspectiva humanista y con el propósito de generar más oportunidades de desarrollo para nuestra región.

La frontera de Chiapas con Guatemala equivale a más de la mitad del total de la frontera sur de México con 654 kilómetros. Por esta frontera ingresan el 60 por ciento de personas migrantes que pretenden llegar a los Estados Unidos. Durante 2023 se registraron alrededor de un millón de cruces fronterizos y para octubre de este año suman más de 800 mil, lo cual apunta a que rebasaremos la cifra del año anterior.

Por las aduanas de Chiapas se registran más de 2 millones de operaciones, equivalentes a 842 mil millones de pesos. Nuestro país exporta a los países de Centroamérica un total de 155 mil millones de pesos, equivalente al 0.5 por ciento del PIB nacional y el 44 por ciento del PIB de Chiapas.

Esta actividad económica y el flujo migratorio convierten a la ciudad de Tapachula en un horizonte de oportunidad donde el polo de desarrollo de la frontera sur ofrezca empleo y oportunidades de vida para los hermanos migrantes. Es fundamental mantenernos unidos y con claridad estratégica para que una situación aparentemente adversa la convirtamos en una fuerza transformadora que nos beneficie económica, humanitaria y diplomáticamente.

Si las empresas mexicanas que manufacturan exportaciones a Centroamérica se instalan en la frontera sur industrial, generaríamos 127 mil empleos y alrededor de 9 mil millones de pesos en salarios para los trabajadores fronterizos. Y si los Estados Unidos, principal socio comercial de México, se suma a este proyecto estos indicadores aumentarían progresivamente hasta en un 50 por ciento.

Lejos de separar o cancelar el derecho a migrar, en Tapachula estableceremos condiciones de seguridad que permitan un tránsito digno y ordenado, a la par un ambiente de viabilidad para quienes decidan permanecer y trabajar en Chiapas. 

En concordancia con la federación podremos ofrecer tasa cero en IVA e ISR; el mejoramiento de la infraestructura portuaria y aprovechar la ferroviaria que ya se encuentra en desarrollo, así como mejoras en las instalaciones aduanales.

En lo local, lograremos la paz y la tranquilidad necesaria para inversionistas; mejoraremos la capacitación de mano de obra; daremos facilidades para la adquisición de terrenos, optimizaremos el suministro de electricidad y otros energéticos, así como subsidios en el pago de servicios y otros impuestos estatales y municipales.

Desde Chiapas nos declaramos listos para hacer frente a la coyuntura derivada de la elección presidencial en Estados Unidos y con la conciencia abierta para arribar a una nueva era de la frontera sur de México, donde prevalezca el humanismo y la dignidad en favor del pueblo de México y los hermanos migrantes. (Eduardo Ramírez, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Historias de reportero / Creer lo que dicen

Desde que López Obrador prometió en campaña que iba a frenar la construcción del aeropuerto de Texcoco, una parte muy influyente de la opinión pública mexicana no ha querido creer que —en contra de la creencia popular— los políticos sí cumplen su palabra. Tratan de paliar la frustración y el miedo con un: “cuando llegue al poder se va a moderar, no se va a dar un balazo en el pie, no va a hacer todo lo que dijo”. Y la realidad se les estrella en la cara.

Está sucediendo en este momento con la nueva presidenta de México: en campaña, analistas propagaron la versión de que Claudia Sheinbaum iba a matizar sus planteamientos cuando se pusiera la Banda Presidencial, que no podía hacerlo en ese momento porque necesitaba ganar la elección con López Obrador de su lado, pero que una vez en el poder, se distanciaría de las locuras. No se ha distanciado, las ha profundizado.

Ahora no sólo es un nutrido grupo de analistas. Es incluso el gobierno mexicano. A lo largo de todo este año, AMLO primero y Claudia después, han dicho que no creen las amenazas de Trump. Han dicho que son estridencias de campaña. Que en el poder se va a moderar. Y mientras tanto, Trump tiene a la mano el rosario de amenazas contra México: millones de deportados de golpe, cerrar la frontera el día 1 de su gobierno, metralla de aranceles, operaciones militares estadounidenses en suelo mexicano para combatir al narco, renegociación del TMEC.

Ese discurso violento contra México lo catapultó de regreso a la Casa Blanca. Ahora, sin moderados en su equipo, ya sólo quedan los radicales con el incentivo a cumplir con estas líneas discursivas que los llevaron al contundente e inesperadamente rápido triunfo. ¿En serio creen que se va a moderar?

Encima, está la relación personal. Se sabe que la química entre dos mandatarios suele incidir enormemente en la relación de los países. La presidenta de México tiene las características para caerle mal al futuro presidente de Estados Unidos: es mujer y se las da de progre.

En ese duelo de egos que es la vida para Donald Trump, se entendió bien con López Obrador porque eran almas gemelas. Incluso en privado, Trump se refería a AMLO como “Juan Trump”. La versión mexicana de él. La presidenta Sheinbaum no es la versión femenina de él. Peor aún: carga con el estigma de que a ella la maneja su antecesor. Y el otro interlocutor es Marcelo Ebrard, secretario de Economía, quien se siente tan a gusto en el nuevo gobierno de su rival Sheinbaum que renunció al Senado con tal de no votar la reforma judicial y tomó vacaciones a los pocos días de haber iniciado la nueva administración. Si él se va a encargar de renegociar el TMEC, no hay que olvidar que Trump lo ha caricaturizado un sinfín de ocasiones como el hombre al que más rápido ha visto doblarse en la historia.

Pero sigan creyendo que los autócratas no se atreven a hacer lo que prometen. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. A9)

Pues… ganó Trump…

No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se cobre. Y aquí estamos, a un día de las elecciones en Estados Unidos, ante la gran e inesperada sorpresa, del contundente triunfo de Donald Trump en su segundo periodo como presidente del país vecino.

Lo primero que necesitamos tener los mexicanos es calma ante esta decisión del pueblo estadounidense. Sabemos que, ante esta realidad, no tenemos nada qué hacer más que fortalecer nuestras herramientas y capacidades como país, para enfrentar –lo mejor que podamos– esta nueva situación, que no sólo nos afecta a nosotros de manera muy directa, sino a todos los ciudadanos a escala global.

Algo que tendrá que tranquilizar un poco las cosas es la actitud que esta mañana nuestra presidenta de México ha expresado con toda claridad: “va a haber buena relación con el gobierno de Estados Unidos”. Sin embargo, estos buenos deseos e intenciones de nuestra primera mandataria no van a lograr impedir, por sí solas, que el neofascista mandatario norteamericano amenace y ejecute políticas migratorias que afectarán profundamente a millones de migrantes, nos sólo mexicanos, sino a ciudadanos de todo el territorio del centro y sur de nuestro continente.

En su primera declaración triunfal, Donald Trump dijo que, en materia migratoria, iba a “arreglar las fronteras”, y a “sellar la zona limítrofe con México”. Muy probablemente lo que esto signifique, en una primera instancia, es que se va a militarizar aún más la frontera y también se va a seguir construyendo el muro que Biden interrumpió al llegar al poder hace cuatro años.

Además, Trump ha hablado de deportaciones masivas, incluidas redadas que perseguirán seguramente, a los más de diez millones de inmigrantes ilegales mexicanos que hay en ese país. En cuanto esto ocurra, y si cumple así con su palabra, una de las primeras repercusiones de esto se verá en las remesas y en una recomposición de las decisiones arancelarias contra México. Su intención será que nuestro gobierno se vea obligado a coadyuvar en las políticas migratorias que nos han impuesto ya con anterioridad.

Sólo recordaré aquí el caso del programa “Quédate en México”, que en tiempos del presidente López Obrador obligó a que nuestro propio gobierno tuviera que hacerse cargo de detener, en territorio nacional, a cientos de miles, si no es que a millones de migrantes que intentan cruzar por nuestras fronteras al vecino país.

Ojalá que los migrantes legales mexicanos que ayudaron a Donald Trump a llegar a la presidencia de Estados Unidos hubieran reflexionado un poco más sobre lo que para muchos connacionales serán, sin duda, las terribles consecuencias de este “voto latino”. Será muy pronto cuando se estarán viviendo y padeciendo estas terribles y severas políticas anti migratorias del nuevo presidente republicano.

Lamentablemente, es cierto que el “hubiera” no existe, pero lo que sí existe son los hechos que van a quedar consignados ante la Historia, esa sí, absoluta e implacable. Connacionales apoyando la llegada de un presidente que mucho afectará a los mexicanos no legales en territorio estadounidense.

Otros dos aspectos por considerar, que tendrán muy probablemente, efectos muy negativos para nuestro país, son lo relacionado con la renegociación del tratado comercial entre las tres regiones norteamericanas. Tampoco en eso pensaron los mexicanos hoy ciudadanos norteamericanos que pusieron a Trump de presidente.

Como dice el periodista Jesús Esquivel: “aunque nos duela, fueron los hombres de origen latino y mexicano los que votaron por Donald Trump, ciudadanos que comulgan con la idea imperialista machista, narcisista y machista del presidente de Estados Unidos”.

Vaya desde aquí un reclamo respetuoso a los migrantes mexicanos, hoy ciudadanos estadounidenses, que poco pesaron en las consecuencias de lo que hoy para mi es esta fatídica decisión. (María de los Ángeles Huerta, El Sol de México, Análisis, p. 21)

Antropoceno / Con Trump, ¿seremos tercer país seguro?

La victoria de Donald Trump tiene profundas implicaciones para México. En su discurso triunfal, él prometió una “era dorada” para Estados Unidos, pero muchos sabemos lo que eso significa: endurecimiento de la política migratoria y presión implacable para que acá asumamos un papel aún más estricto como guardianes de la frontera común.

Muchos especialistas han sugerido que México debe formalizar su papel como “tercer país seguro”, argumentando que de facto ya lo es. Esta figura jurídica implica que un Estado ofrezca condiciones adecuadas para que solicitantes de asilo puedan esperar antes de llegar a su destino final, en este caso, Estados Unidos. En la práctica, esto convertiría a nuestro país en un inmenso centro de contención de migrantes que buscan llegar al norte.

La pregunta es: ¿Qué ganaríamos convirtiéndonos en un tercer país seguro? Si miramos ejemplos como Turquía o Uganda, reciben un apoyo financiero considerable de Europa para gestionar el flujo migratorio en sus fronteras. Turquía, por ejemplo, ha recibido miles de millones de euros para contener la migración hacia la Unión Europea; Uganda cuenta con fondos internacionales para atender a los refugiados en su territorio. México, en cambio, ha sido tratado como una extensión de la frontera estadounidense, presionado para contener migrantes, sin recibir respaldo financiero suficiente.

Aceptar formalmente ser tercer país seguro sin obtener las garantías de apoyo que reciben otros países, sería convertirnos en un muro humano sin recursos. México asumiría una responsabilidad enorme y sin los medios suficientes para cumplirla. No sería un acto de cooperación, sino una imposición, en la que nos veríamos obligados a cargar con las consecuencias de una política migratoria que no responda a nuestras necesidades.

La estrategia de alinearnos incondicionalmente con las demandas de control migratorio de Estados Unidos tendría graves consecuencias. Sería comprometer nuestra capacidad de decisión soberana y permitir que se intensifique la crisis humanitaria de este lado de la frontera. ¿Qué camino queda?

Hacer valer nuestra soberanía permitiría, en cambio, exigir condiciones justas en un acuerdo migratorio, incluyendo el respaldo financiero necesario para manejar de manera digna y sostenible el flujo de personas. Esta postura enviaría un mensaje claro de que no estamos dispuestos a ser un simple amortiguador, un tapón.

Ver cara a cara a Trump no significa una negativa absoluta a la cooperación. Implica, más bien, marcar los términos en los que estamos dispuestos a colaborar. En lugar de aceptar el papel de tercer país seguro bajo una relación desigual, México debe optar por una política migratoria que incluya nuestros principios y necesidades. Encarar sería una defensa de nuestra dignidad y autonomía, sentar las bases de una colaboración bilateral más justa y humana.

La pregunta final es: ¿estamos dispuestos a convertirnos oficialmente en el muro humano que Trump desea o seremos capaces de negociar una política que busque dignidad y respeto mutuo? El futuro de México depende, en buena medida, de la respuesta a esta pregunta. (Bernardo Bolaños, La Razón, México, p. 4)

Rozones

Un giro a estrategia de migración

Y a propósito del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, ha sido el gobernador electo de Chiapas, Eduardo Ramírez, el que ha planteado la posibilidad de abordar el tema de la migración desde una perspectiva diferente. Y es que ha considerado que Tapachula, por ser la frontera donde pasa la mayor cantidad de migrantes en el mundo, puede ser considerada como un “horizonte de oportunidad”. Lo anterior porque, ha advertido, con la mano de obra de los hermanos migrantes se podría detonar el polo de Desarrollo Industrial de la Frontera Sur de México. Tapachula está estratégicamente ubicada y tiene conexión marítima, aérea, carretera y próximamente férrea, es decir, todo para recibir nuevas inversiones extranjeras y nacionales. Y pudiera obtener estímulos fiscales, exención de impuestos federales, estatales y municipales. Ahí la alternativa nos comentan, ante la posible narrativa del nuevo gobierno en Estados Unidos. Pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Día con día / Esperando a Trump

Las amenazas de campaña de Donald Trump sobre México son apocalípticas.

Incluyen la deportación de millones de mexicanos que residen ilegalmente allá, el cierre de las fronteras a la migración ilegal, la exigencia de que pare el flujo de drogas al norte, so pena de imponer altas sanciones arancelarias y bombardear él mismo a los cárteles.

Por último, amenaza con revisar el Tratado de Libre Comercio que hay entre las dos naciones, con un énfasis radical en bajar las ganancias de México e impedir el aprovechamiento chino de ese tratado.

Las cuatro cosas juntas, aplicadas de golpe, podrían simplemente arruinar a México.

Pero es difícil imaginar una ofensiva inmediata de Trump sobre México en todos esos frentes.

Ya en su discurso de victoria, Trump habló de cerrar la frontera a migrantes ilegales, pero no de deportaciones masivas.

Para ayudarle a cerrar la frontera, México tiene una respuesta que funcionó en el pasado: echar la Guardia Nacional a contener el paso de la gente que viene del sur. Obtuvo, a cambio de eso, la tolerancia de Trump a la deriva autoritaria de López Obrador.

Fue un arreglo que se mantuvo igual durante el gobierno de Biden y que podría simplemente renovarse ahora. Peor para los migrantes, pero no para el gobierno de México.

Más difíciles son los condicionamientos cruzados de Trump: si no paras el narcotráfico, te subo aranceles. Si ganas mucho o no echas a China, me salgo del T-MEC. Son pasos de la muerte. México no tiene capacidad institucional para cumplir ninguna de esas exigencias.

Ni para detener el flujo de fentanilo y drogas a Estados Unidos, ni para sacrificar ganancias o controlar los subterfugios chinos para meterse de contrabando en el T-MEC. Tampoco podría expulsar o contener las inversiones chinas formales en México.

Las respuestas de Trump a estas incapacidades mexicanas podrían ser devastadoras. Bastaría que ejerciera el instrumento de imponer aranceles a su arbitrio. Sería un adiós unilateral al T-MEC.

Aquí estamos entonces, en ascuas, como todo el mundo, esperando a Trump. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)

En Privado / A lidiar con Trump

Hablar de migración como problema es una forma de racismo.

Florestán

Washington D.C. El triunfo arrollador de Donald Trump, que a partir del 20 de enero será el presidente 47 de Estados Unidos, y la confirmación por la misma Suprema Corte de la reforma judicial de López Obrador, operada por sus legisladores, nos llevan a una nebulosa era que complicará la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum, que no ha vivido lo que es lidiar con este populista.

No es que no vaya a poder, es que se le va a complicar la gestión, que también hubiera sucedido, de ganar, con Kamala Harris, pero por los antecedentes, desmesura y arrebatos del republicano, será mucho más difícil.

Éste, el triunfo de Trump, es el mayor reto que tendrá que enfrentar el canciller Juan Ramón de la Fuente y, en la vertiente comercial empezando por el T-MEC, Marcelo Ebrard que ya lo sufrió de 2018 a 2020, acuerdo comercial que se revisa el año que viene, pero que el próximo presidente ha dicho que será una revisión, que tiene su matiz de riesgo, más el caso China, su enemigo declarado y su relación comercial con nuestro país como puente chino hacia este mercado.

Hay varios aspectos que van a tensar la relación. Lo más importante el tema migratorio que es un fenómeno, no un problema, porque éstos tienen solución y el flujo de personas, no. Trump ha dicho que deportará a 10 millones, aumentando la angustia y fragilidad de nuestros paisanos.

El otro punto de crisis es la exportación de fentanilo elaborado en México, lo que López Obrador siempre negó, como si eso resolviera la crisis de los adictos estadunidenses que en su sexenio murieron de este lado cerca de medio millón. Sé que en esto hay una responsabilidad compartida del gobierno de Estados Unidos, pero eso no le importa a Trump, solo quién produce y quién la contrabandea aquí.

En fin, estos serán días de guardar, pero también de definiciones y negociaciones, que siempre son necesarias pero que desconozco su efectividad ante alguien con el perfil de Trump. (Joaquín López Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)

Antes del Fin / Trump 2024 y su segunda ola de políticas migratorias

La reciente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024 abre una nueva etapa de políticas migratorias que, según su discurso y su primer mandato, anticipan un endurecimiento sin precedentes. México, como su principal vecino al sur, será el primer país en sentir el impacto de esta administración.

Trump planea intensificar el control migratorio, presionando a nuestro país para actuar como barrera de contención en el flujo de migrantes hacia Estados Unidos, aplicando políticas que generarán desafíos humanitarios, económicos y diplomáticos.

Entre 2017 y 2021 transformó la política migratoria estadounidense. Su mandato introdujo prácticas como la separación familiar en la frontera, los Protocolos de Protección al Migrante (MPP) —conocidos como “Quédate en México”— y restricciones al asilo. Trump también presionó a México para intensificar los controles migratorios, logrando el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera sur. En 2024, regresa con un discurso aún más agresivo, con un enfoque en seguridad nacional y contención migratoria.

 

Anticipación de políticas en el segundo mandato

Donald Trump buscará revivir y ampliar los Protocolos de Protección al Migrante, exigiendo que México aloje a una mayor cantidad de solicitantes de asilo mientras sus casos se procesan en EU. Esto trasladará la carga humanitaria y económica de la migración a México, saturando los albergues y los recursos de atención en la frontera norte. La administración mexicana se verá forzada a manejar una presión constante de miles de personas retenidas, con limitaciones en servicios de salud, alimentación y seguridad, incrementando las tensiones diplomáticas entre ambos países.

Se espera que Trump incremente las solicitudes de cooperación en seguridad a México, solicitando más despliegues de la Guardia Nacional y medidas agresivas en la frontera sur para detener el flujo de migrantes. Esta presión pondrá a México en una situación difícil, ya que deberá equilibrar las demandas de control fronterizo con la protección de derechos humanos y la gestión de sus recursos de seguridad. Esta militarización, si se intensifica, podría aumentar la fricción en la relación bilateral, además de generar críticas internas en México por su dependencia de la agenda estadounidense.

Trump ha dejado en claro su intención de restringir el acceso al asilo en Estados Unidos. Esto podría traducirse en una disminución significativa de casos aprobados y un incremento de solicitantes de asilo devueltos o retenidos en México, donde el sistema de refugio podría colapsar por falta de infraestructura y apoyo internacional adecuado. México enfrentará el desafío de atender estas necesidades en un clima de rechazo social y xenofobia, mientras EU se distancia de sus responsabilidades compartidas.

La política de deportación agresiva que Trump aplicó en su primer mandato probablemente vuelva en forma ampliada. Esto conlleva una cooperación más extensa de México para identificar y deportar migrantes en tránsito en territorio mexicano, intensificando redadas y controles internos, desviando recursos de seguridad y colocándolo en una posición de subordinación ante las demandas de Trump. En esta línea, el gobierno mexicano enfrentará presiones para ajustar sus leyes y prácticas migratorias, lo cual podría desencadenar una respuesta negativa de la sociedad civil y organismos internacionales.

Las políticas de Trump y su retórica antiinmigrante en 2024 podrían avivar nuevamente la xenofobia en EU, afectando a las comunidades mexicanas y latinas. México tendrá que preparar sus consulados para atender el posible aumento de casos de discriminación y abuso contra sus connacionales, invirtiendo en sus redes consulares para mitigar estos impactos y proteger a sus ciudadanos en un entorno potencialmente hostil y limitante para la vida y el trabajo de los migrantes mexicanos en EU.

 

Antes del fin

México enfrentará un desafío mayor que en la administración anterior, con una carga migratoria y diplomática considerablemente más alta. La gestión de Trump en su segundo mandato podría obligar a México a actuar como extensión de la frontera estadounidense, enfrentando implicaciones humanitarias, económicas y sociales de esta dependencia migratoria.

El gobierno mexicano necesitará no solo negociar con cautela, sino también diversificar su estrategia diplomática y comercial para proteger su soberanía y los derechos de sus ciudadanos. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 28)

El Correo Ilustrado

Carta a Claudia Sheinbaum y Juan Ramón de la Fuente Donald

Trump, relegido presidente de Estados Unidos, ladra mucho pero muerde poco.

Sin embargo, en esta ocasión Trump morderá seriamente en un tema que tocó en la campaña electoral y su discurso de victoria: promover y proteger el empleo de trabajadoras y trabajadores estadunidenses con políticas de extremo proteccionismo. Corresponderá a México hacer lo propio en ese campo.

Asimismo, Trump probablemente va a repetir que impondrá aranceles a productos mexicanos si el gobierno no detiene eficazmente la migración indocumentada a su país. De darse tal chantaje, la Presidencia de la República y la cancillería no deben doblegarse sino elevar el costo a las amenazas de Trump imponiendo los mismos aranceles a productos estadunidenses. Ello traería fuerte daño a estados del país vecino que tienen a México como principal socio de sus exportaciones, generando en consecuencia fuerte presión de sus gobernantes, legisladores federales y organizaciones empresariales para que Trump no imponga o retire los aranceles.

Trump cree en la negociación antes que en el castigo o la guerra. Habrá que aprovecharlo para bien de la nación mexicana. (Primitivo Rodríguez Oceguera y Yolanda de Garay Castro, La Jornada, Editorial, p. 8)

 (Autor, Medio, Sección, p. X)

ASTILLERO

APARECIÓ EN ESCENA, formalmente, la amenaza tan cantada: Donald Trump ha alcanzado un poderío extraordinario en Estados Unidos, no sólo la presidencia, sino el control de las cámaras legislativas. Su retórica de campaña entrará al plano de la aplicación práctica y, en lo referente a México, los amagos se refieren a elevaciones arancelarias si no se satisfacen los requerimientos de Washington en materia de combate al crimen organizado y freno a la migración; además, la “renegociación” (así lo dice el ya presidente electo, aunque el término adecuado es revisión) del tratado comercial norteamericano.

APENAS LIBRADO EL tema crítico de la reforma judicial, con una victoria de las posiciones de la llamada Cuarta Transformación, la presidencia de Claudia Sheinbaum se topa con la llegada a la Casa Blanca, en enero próximo, de un personaje impositivo, tóxico y volátil, que al menos en sus discursos de campaña ha sido grosero y agresivo.

DELICADO EL TEMA de los cárteles y la pretensión de declararlos entes “terroristas” para facultar eventuales intervenciones armadas en territorio mexicano, difícil el proceso de actualización del tratado comercial trinacional, pero preocupante en especial el anuncio de deportaciones masivas de paisanos sin residencia legalizada y la exigencia a México de controles más férreos de flujos migratorios y de una “colaboración” más cerrada en esas restricciones. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 14)

MÉXICO SA

Las rebanadas del pastel

DE NUEVA CUENTA, en la Casa Blanca despachará el esperpéntico Donald Trump, quien una vez más centró su campaña electoral contra los inmigrantes, ocultando lo que ellos representan y aportan a la economía estadunidense. Sólo para dimensionar, 70 por ciento de la mano de obra en el sector agrícola estadunidense es de origen inmigrante, con alta proporción de indocumentados. Entonces, si los va a “expulsar”, como amenaza, ¿quién levantará las cosechas gringas? ¿Los cavernícolas que lo apoyan? (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 22)

¿1933? ¿2024?

Un aspirante a fascista, que quiere dinamitar la democracia liberal, se volvió a favorecer gracias a ella y ha sido enviado por una mayoría de votantes estadounidenses de regreso a la Casa Blanca.

Estamos en la antesala de un territorio para el que no tenemos otro mapa que la caída de la República de Weimar si queremos a partir de hoy mismo reagruparnos, pensar qué salió mal y trabajar con ahínco por un futuro más cercano a lo que queremos para nosotros y para el mundo que pagará también inevitablemente las consecuencias de esa decisión.

Los votantes salieron a votar con amnesia postpandémica, heridos por lo que piensan que es una economía colapsando (aunque el FMI diga que se recuperó durante la administración de Biden y sea la más sana del planeta, con índices bajísimos de desempleo). Piensan que el aprendiz de magnate es capaz de sacarlos del hoyo que él mismo se encargó de pintar.

Muchos también salieron indignados por lo que sienten que es una frontera porosa, con miedo a los inmigrantes (otra realidad que Vance y Trump se encargaron de dibujar atroz, con según ellos con millones de migrantes incluso salidos de hospitales mentales enviados a Estados Unidos).

Ya vendrán los expertos a desagregar los datos y ver quiénes fueron quienes enviaron a Trump de regreso a la Casa Blanca. ¿Hombres jóvenes de la GenZ animados por Joe Rogan? ¿La población hispánica que no se movió lo suficiente a pesar del pseudo chiste sobre Puerto Rico del mitin en el MSG? ¿Las mujeres blancas del Sun Belt y el Rust Belt? ¿Sus esposos? Es lo de menos.

Lo importante es prepararnos para que los contrapesos, la sociedad civil, la prensa, las universidades hagamos algo para que el Proyecto 2025 y las locuras de Musk y otros asesores no se materialicen.

Queda poco de lo que agarrarse, pero hay que hacerlo. Como escribió Tom Nichols en The Atlantic parafraseando a Churchill, esto no es el principio del final sino el final del principio. Amanecimos deprimidos, es cierto, pero a partir de este momento tenemos trabajo que hacer.

La reciente reelección de Donald Trump ha generado gran preocupación tanto en Estados Unidos como a nivel mundial debido a su postura autoritaria y a la tendencia de sus políticas hacia una consolidación del poder sin precedentes.

En el plano doméstico la postura de Trump, en cambio, se caracteriza por la centralización del poder, la descalificación de instituciones y la utilización del gobierno para fines personales y políticos, lo que preocupa a quienes ven en esta actitud el potencial para erosionar la democracia estadounidense de manera irreversible.

Aparentemente hay ya más de dos mil “leales” a MAGA listos gracias al Proyecto 2025 para ocupar las plazas gubernamentales. Pero si RFK Jr. es puesto a cargo de las agencias de salud y Elon Musk tiene la tarea de adelgazar al gobierno y enriquecer por supuesto a quienes escoja para hacer el outsourcing, estamos fritos.

En cuanto a las relaciones internacionales, su política de “América Primero” ya ha debilitado alianzas tradicionales, dejando un vacío que otros actores, como China, están dispuestos a llenar. Su retórica contra el multilateralismo y su enfoque aislacionista podrían reducir la cooperación en temas globales críticos, como el cambio climático y la seguridad nuclear.

En consecuencia, líderes europeos y de otros lugares temen que, bajo su mandato, Estados Unidos deje de ser un pilar de la estabilidad global y que su influencia disminuya, dando lugar a un mundo más fragmentado y menos predecible.

A México no le va a ir bien, nos va a amenazar con tarifas, nos va a pedir que hagamos nosotros de policías en la frontera y de asilo para migrantes, como ya lo hizo, pero además va a escalar su retórica. No se nos olvide que amenazó en su momento con atacar él directamente a los cárteles.

No nos llamemos a engaño: se van a intensificar las divisiones políticas y sociales. Las políticas de control migratorio más estrictas (ha prometido deportaciones masivas de once millones de migrantes) y su negativa a regular el acceso a las armas serán pan de todos los días mientras puede intentar usar a la policía, la guardia nacional o el ejército contra los ciudadanos que protesten pacíficamente. Usará la confrontación que él mismo provoca y construye para mostrar su “mano dura”.

La reelección de Trump nos pone en una coyuntura crítica tanto para la democracia estadounidense como para la estabilidad internacional. Y nos obliga a trabajar de inmediato para impedir que sus sueños de dictador se cumplan. (Pedro Ángel Palou, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)

Un montón de plata / Trump a México: cooperas o… cuello

Si los estrategas de Claudia Sheinbaum quieren ser preclaros respecto de lo que ocurrirá en nuestra relación con Estados Unidos a partir del triunfo de Donald Trump, deben entender que el reducido margen de maniobra que tendrán solo puede tener una respuesta: cooperar. Si personajes como Lázaro Cárdenas Batel, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente o Rogelio Ramírez de la O tienen la tentación de defendernos con base en la soberanía o en la dignidad del pueblo, deben pensarlo dos veces. Lo que Trump requerirá de México es pragmatismo y resultados.

Trump será tan pernicioso o benéfico para México como Sheinbaum y su equipo quieran. Si se envuelven en un discurso soberanista, tenemos todas las de perder, incluida la cancelación del T-MEC, lo que sería catastrófico. Pero si ven la oportunidad de lanzar una alianza profunda, acomodando las prioridades mexicanas a futuro de Norteamérica, entonces nuestra oportunidad podría ser la más grande de todas.

Sheinbaum no debe descartar alternativas. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si para salvaguardar la dignidad del maíz criollo o las áreas naturales protegidas decretadas contra la empresa Vulcan Materials, Trump decide que mejor no debe tener un Tratado comercial con México y en cambio le propone uno a Argentina? Catástrofe. Nuestra cercanía geográfica es una ventaja débil cuando millones de productos —incluidos perecederos— se pueden transportar por barco y llegar a tiempo al consumidor estadounidense. Trump puede hacer que nos olvidemos del nearshoring porque lo que a él le importa, en el fondo, es el friendshoring. Y el costo para México sería elevadísimo.

Pero en el otro escenario el futuro sería brillante. Si Sheinbaum acuerda una integración aún más fuerte con Trump, salvando el libre comercio, y combatiendo el fentanilo y la migración ilegal desde México, entonces, se abrirá un futuro muy positivo. No obstante, eso puede requerir un alejamiento explícito de cualquier inversión de China en el país; o una costosa gestión de migrantes ilegales en nuestro territorio, alejándonos de las políticas de izquierda de defensa de los derechos humanos.

¿Cuál de los dos costos está dispuesto a pagar Sheinbaum para el futuro de la relación bilateral? Al parecer, el último, porque ayer la Presidenta reiteró que “no competimos entre nosotros; sino al revés, nos complementamos […y…] esta fortaleza es indispensable en el terreno incluso geopolítico”. Va quedando claro.

 

LUZ ELENA

La clave del plan energético presentado ayer para la generación eléctrica por parte de la Secretaria de Energía, Luz Elena González, está en la nueva figura creada, llamada “Productores Mixtos”, que abrirá la puerta a la inversión privada siempre y cuando el privado se asocie con el gobierno, que tendrá 54 por ciento. Bien. Era el mecanismo que faltaba. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 19)

Quebradero / Lo querían, está de vuelta

Son muchas las razones que lo llevaron de nuevo a la Casa Blanca, ya habrá que reconocer que si bien su triunfo, es mayor de lo que se pronosticaba, no es sorpresivo.

Los demócratas fueron diluyéndose a pesar de ejercer el poder y de haberle arrebatado la presidencia a Donald Trump hace cuatro años. El empresario de nuevo presidente no sólo regresa a Washington, sino que además lo hace con un triunfo contundente con mayoría en el Capitolio.

A pesar de los buenos números que deja Joe Biden en la economía, algo pasó que no supieron comunicarlos o que no terminaron por llegar al grueso de la población. La economía, no sólo el dinero, es una de las razones sobre las que gira la vida cotidiana en EU.

Si los demócratas no tuvieron la capacidad para demostrar avances, los ciudadanos se quedaron con la idea de lo que hizo Trump y lo que eventualmente les benefició, por eso lo quieren de vuelta; recordemos aquello de “es la economía, estúpido”.

Los votantes decidieron no sólo por un personaje que eventualmente pudiera ofrecerles beneficios, muchos de ellos torciendo la ley, también optaron por una forma de vida que Trump tratará de apurar al máximo en estos nuevos cuatro años en que estará en la Presidencia.

Los demócratas nunca entendieron la idiosincrasia y los motivos de los ciudadanos. Tenían una buena candidata, pero muy probablemente llegó tarde ante las dudas que crecieron en la medida que avanzaba la campaña, las cuales no se pudieron borrar del todo. La taciturna participación de Joe Biden nunca dejó de estar en el imaginario colectivo.

EU ha optado al elegir a Trump por cerrar sus fronteras. Optó por una política migratoria que va en contra del propio origen del país, EU es un país de migrantes. No solamente le dio una nueva oportunidad a Trump, sino que además le abrió las puertas de par en par. Los votantes le ofrecieron un abierto espacio al haber sufragado por sus candidatos en el Congreso.

Habrá que preguntarse por qué una buena cantidad de mujeres y jóvenes votaron por el republicano. Kamala Harris, presuponíamos, se había convertido en una opción para las mujeres; sin embargo, el voto no le fue tan adverso a Trump sin que importaran sus innumerables desplantes sobre las mujeres.

Para confirmar la decisión de los ciudadanos es para atender que, a diferencia de otras elecciones, Trump no solamente ganó la presidencia por una gran ventaja en los votos electorales, en esta ocasión también ganó en el voto popular.

Para que nos demos una idea de qué anda pasando en el imaginario colectivo en EU recordemos que los demócratas en las últimas elecciones han ganado con autoridad en esta materia. Hillary Clinton, a pesar de ser derrotada por Trump, le ganó por más de 2 millones de votos; cuando Joe Biden ganó las elecciones hace cuatro años lo hizo por cerca de 3 millones en el voto popular; en esta ocasión, Trump ganó con contundencia rompiendo encuestas y pronósticos.

EU no deja de estar dividido, pero queda claro quién va a ejercer de manera contundente el poder. En su discurso en que reconoce su derrota, a Kamala Harris le queda claro lo que viene y también cómo los demócratas, finalmente quedan desmovilizados. No alcanzaron a entender lo que los ciudadanos querían y a lo mejor tampoco entendieron que EU es una sociedad conservadora a la que le siguen los fantasmas del papel de la mujer, del aborto, de los derechos humanos y la discriminación, particularmente con la migración.

Un elemento final. Los migrantes que residen en EU muy probablemente son quienes estén más en contra de que lleguen nuevos migrantes al país, se notó en su voto.

RESQUICIOS

Es lamentable que algunos legisladores de Morena, en medio de su soberbia, llenen de elogios a un ministro al que hace menos de dos días increpaban, llamaban corrupto, pero ahora por su voto en la Corte es nacionalista, defensor de la Constitución, y, por si fuera poco, está cerca de ser héroe nacional; lamentable el nivel. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)

Pulso Político / Avalancha de felicitaciones a Trump

Confirmado el triunfo de Donald Trump como candidato presidencial de Estados Unidos para el próximo cuatrienio, al obtener 295 votos de los 270 que requería, contra 226 que logró Kamala Harris, mandatarios de todo el mundo, entre ellos Claudia Sheinbaum, se apresuraron a felicitarlo, le ofrecieron su colaboración a su regreso a la Casa Blanca y dejaron atrás preocupaciones y temores, a pesar de lo que dijo que hará los próximos cuatro años.

La Presidenta de nuestro país declaró en su conferencia matutina que no hay motivo alguno de preocupación de las y los paisanos, porque confía en que el país saldrá adelante por ser libre, independiente y soberano. Confía en que habrá una buena relación con Estados Unidos por estar convencida de ello, a pesar de las amenazas del republicano de cerrar la frontera si no se frena a las caravanas de migrantes. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 6)

Bajo Sospecha / Trump, con mayoría absoluta

Donald Trump llega a la presidencia de Estados Unidos, en su segundo mandato, con el Partido Republicano con la mayoría en la Cámara de Senadores, de Representantes, y también con la mayoría de los ministros de la Suprema Corte a su favor.

Tanto la Presidencia de la República como el Senado estadounidenses cambian de ser demócratas a republicanos.

En el Senado, los republicanos se colocan con 52 escaños por 41 de los demócratas, de un total de 100. Las victorias decisivas provinieron de Bernie Moreno, en Ohio; Jim Justice, en Virginia Occidental, y Deb Fische.

Además, los republicanos mantienen el control en la Cámara de Representantes, donde obtuvieron 200 asientos por 181 de los demócratas, de un total de 435.

Donald Trump, será, sin duda, un presidente con muy pocos contrapesos. Podrá hacer prácticamente lo que quiera.

Trump sabe que no puede buscar la reelección, así que su mandato será mucho más duro.

A nivel gubernaturas, el partido republicano también sumó, pues tendrá el control en 27 estados por 23 de los demócratas.

Había siete estados denominados columpio o bisagra, en los que se iba a definir la elección, y fue ahí donde el voto fue compartido, la capital del estado para los demócratas y la Presidencia para Trump. Sucedió en Carolina del Norte, ya que a nivel gubernatura se llevó el triunfo el demócrata Josh Stein, con 54.9 de los votos, pero para presidente, el estado le dio a Donald Trump la victoria con los 16 votos electorales.

Además, en algunos de esos estados columpio en las capitales votaron por Kamala Harris, pero en los demás lugares Trump se llevó los votos, incluso, se impuso en los estados clave de Carolina del Norte, Georgia, Pensilvania y Wisconsin.

En cuanto a Pensilvania, conocido como la joya de la corona, es otro estado que Trump perdió en 2020, pero que en este año le sumó; sin embargo, su capital, Filadelfia, y la otra ciudad importante, Pittsburgh, fueron para los demócratas.

Otros estados donde las capitales y ciudades importantes fueron demócratas se vivieron en Arizona, pues Phoenix se pintó de azul, al igual que Tucson, pero no fue suficiente y los republicanos al final se quedaron con la mayoría de los votos. Caso similar ocurrió en Nevada, donde Las Vegas fue para Kamala Harris, pero ciudades como Reno fueron para Trump.

Esto es muy similar a la forma en que votaron en México en las pasadas elecciones intermedias del 2021 y en la presidencial en 2024, cuando la mayoría de los votos en las ciudades fueron para la oposición y Morena, partido en el poder, se quedó con las gubernaturas, la Cámara de Diputados, la Cámara de Senadores y ahora, después de este voto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dirigirán desde el Ejecutivo también el Poder Judicial.

Ahora llega Donald Trump en una elección en la que lo ganó todo. Cuando agradeció a sus seguidores, el magnate subió al escenario rodeado de su familia, en un centro de convenciones en West Palm Beach, Florida, donde agradeció a sus seguidores y describió el triunfo como parte de “un movimiento que no se había visto nunca antes”, y aseguró que éste alcanzará “un nuevo nivel de importancia”.

En sus primeras palabras, enfatizó la necesidad de “sanar” al país, un mensaje recurrente en su campaña, y habló de la urgencia de resolver los problemas fronterizos, pues criticó las políticas migratorias de la administración actual, afirmando que su Gobierno buscará “arreglar la situación de la frontera y corregir lo que sea necesario”.

Justo dos promesas de campaña que se traducen en cómo va a endurecer sus posturas Trump con México.

Quien crea que el Trump que le tocó a López Obrador será el mismo que gobierne en esta nueva etapa, se equivoca.

El Trump de 2018 no tenía mayoría absoluta y, además, contaba con muchos detractores dentro de su mismo partido, hoy lo controla él.

También está el problema del fentanilo, que no tuvo en su primer mandato: más de 100 mil muertes al año y calles enteras de gente adicta a esta droga.

En esta campaña electoral, Trump habló de acabar con los cárteles de la droga en México. Incluso, ha estado intentando sacar una ley que permita que su país vaya contra los cárteles de la droga en México acusándolos de terroristas. Vuelve a la Casa Blanca con una retórica más radical contra la inmigración, entre sus propuestas está una deportación masiva de migrantes indocumentados para frenar lo que él califica como “invasión” del país.

Al inicio de su campaña dijo, acompañado de su compañero de fórmula, J.D. Vance, en una entrevista con Fox News: “El problema es que México está petrificado ante los cárteles, porque ellos podrían quitar al Presidente en dos minutos”.

En dicha entrevista aseguraron que los cárteles de la droga en México son responsables de las miles de muertes que tienen en Estados Unidos, y que el Gobierno de México está sometido a ellos.

Trump fue claro y duro: “México va a tener que ordenarse muy rápido, se están matando a más de 300 mil personas con fentanilo en nuestro país. Les daremos poco tiempo para que controlen su frontera. Estoy seguro de que no lo van a hacer bien, y después veremos la acción a emprender”.

Con esto se refiere a que Estados Unidos podría trabajar para contrarrestar a los grupos criminales en México.

El candidato a vicepresidente, J.D. Vance, agregó: “El Gobierno de México, aunque no lo digan abiertamente, quieren que el Presidente Trump tome con seriedad el tema de los cárteles de la droga, porque éstos también están desestabilizando su país, pronto ya no serán un verdadero país, serán un narco Estado, si no lo controlamos nosotros”.

Trump aseguró que el Gobierno de México le tiene miedo a los cárteles de la droga, porque “ellos son los que manejan el país”.

Estados Unidos tiene una ley bajo la cual pueden enviar tropas a países donde hay terroristas que puedan atentar contra su seguridad. Y se ha clasificado a los cárteles de la droga mexicanos como terroristas desde la administración de Donald Trump.

Esta propuesta, que inicialmente hizo el expresidente, tenía como finalidad permitir a Estados Unidos invadir las zonas en conflicto, como ocurrió en Irak y Afganistán.

En pocas palabras, si los cárteles de la droga en México son terroristas, Estados Unidos puede contrarrestarlos y en nuestro territorio.

Además, autoridades estadounidenses aseguran que los principales líderes de los cárteles mexicanos se refugiaban en nuestro país, y no están equivocados.

Trump envió la propuesta en 2019, y ésta no pasó en el Capitolio debido a las relaciones diplomáticas con México, pero a partir de su toma de posesión tendrá mayoría en ambas cámaras, así que lo podrá hacer.

Y mientras en México, Morena utiliza todo el poder que ha ganado en las urnas para hacer la reforma al Poder Judicial, una reforma que afecta directamente todos los tratados comerciales internacionales. Trump, de igual forma, puede utilizar, paradójicamente, también todo el poder que ha ganado en las urnas para presionar a México. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)

Gente detrás del dinero / Lo que Trump le debe a la izquierda latinoamerican

El fracaso de los gobiernos populistas en la conducción de Venezuela, Nicaragua y Cuba que han derivado en “Estados fallidos” dio combustible a la retórica antimigrante del próximo presidente Donald Trump; la magnitud de los votos estadounidenses —fuertemente respaldado por los hombres de origen latino y de afroamericanos— a favor del republicano es una respuesta directa ante la competencia laboral y salarial que impone la entrada ilegal de unos 3 millones de personas por año, además de los que consiguen estadía de manera documentada… y también a las redes criminales de drogas, armas y tráfico de personas.

La Colombia de Gustavo Petro, así como el gobierno de Andrés Manuel López Obrador contribuyeron al creciente tráfico de migrantes a Estados Unidos: en los últimos seis años se incrementó a niveles históricos la salida de mexicanos y colombianos de sus comunidades en busca de mejores condiciones de vida y de seguridad personal, pese a toda la retórica oficialista de que “todo va bien”.

La Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNODC), que encabeza Ghada Fathi Waly, señala en sus reportes que “se estima que poco menos de un tercio de todos los inmigrantes a Estados Unidos son ilegales, y que alrededor del 80% de la población inmigrante ilegal en el país procede de América del Sur (incluido México)”.

Agrega que se calcula que los inmigrantes ilegales al país del norte, entre 25% y 40% lo hizo con visado legal y se quedó después de la expiración y que el resto lo hizo de forma clandestina, efectuándose 97% de esas entradas clandestinas desde la frontera con México. No es sorpresa que Trump arrasara en Arizona y Texas que tienen los linderos más extensos frente a nuestro país.

La UNODC indica que “aunque se desconoce el porcentaje de personas objeto de tráfico ilícito, se estima que anualmente hay alrededor de 3 millones de entradas ilegales a EU, que generan ingresos anuales de alrededor de 6,600 millones de dólares para los delincuentes. También se vienen observando incidentes de toma de rehenes y extorsión, circunstancias que hacen ver la diversificación de los elementos delictivos que acompañan a los traficantes de migrantes”.

El fracaso del chavismo que ahora conduce Nicolás Maduro, la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua o la que heredó Díaz-Canel en Cuba ha empobrecido la región, expulsando millones de personas hacia los países vecinos y hacia EU.

Y es precisamente el arribo de personas desesperadas, muchas de ellas enroladas por las bandas de narcotráfico y trata de personas, que terminaron por hastiar al votante medio estadounidense… que le otorgó un segundo periodo a Trump. (Mauricio Flores, La Razón, Negocios, p. 21)

La Aldea / Lecciones electorales

Nueva York. Después de una jornada de sorpresas y confusiones, de votos cruzados y grupos demográficos que se dividen hasta puntos incomprensibles, la aplastante victoria republicana en las elecciones del pasado martes 5, deja una serie de mensajes que debemos procesar cuidadosamente.

Donald Trump venció en la contienda electoral, siendo un criminal convicto con cargos federales y con otros varios procesos (4 en su conjunto) detenidos o suspendidos por las implicaciones políticas de la campaña. Pero en los hechos, los ciudadanos estadounidenses eligieron a un delincuente.

Trump encarna una serie de antivalores hoy presentes en la sociedad estadounidense que muchos, me incluyo, nos resistimos a reconocer.

Un ascendrado sentimiento antiinmigración, que rechaza, condena y fustiga a los cientos de miles de migrantes que buscan cada año entrar a este país para buscar una mejor oportunidad de vida. Existe un rechazo generalizado contra los migrantes, donde las voces extremas que los califican de criminales, asesinos y violadores –como el discurso trumpista– tienen gran penetración en el público norteamericano.

Un profundo, vergonzoso e inaceptable políticamente –por incorrecto– racismo en las raíces más internas de la identidad norteamericana. Ellos lo niegan, lo rechazan, pero es la realidad cotidiana.

A esto hay que sumar la distorsión absoluta de hispanos, asiáticos y otras minorías que, al inmigrar, adentrarse y trabajar esforzadamente en Estados Unidos, pretenden ser plenamente aceptados por la antigua mayoría blanca.

Ahí está el eje central de esta confrontación interna: las curvas demográficas demuestran que los blancos anglosajones, la mayoría del pasado y los ostentadores del poder y el control, ya no lo son más. Las minorías están en ascenso. Los hispanos, los asiáticos e incluso los afroamericanos que por décadas se han mantenido como un grupo medianamente segregado dentro de este país. Mucho les ha costado en luchas, vidas y batallas académicas y profesionales ser aceptados y medianamente reconocidos.

Pero esa clase blanca dominante va en descenso, según los datos demográficos. En 10 años habrá más hispanos, negros y asiáticos, y los blancos serán minoría.

Todo este movimiento conservador reforzado e inflamado desde el Tea Party a finales de los 90, o el MAGA del 2016 en adelante, obedecen a esa lógica de sobrevivencia de un statu quo dominante.

Como inevitablemente serán menos, lo que implicaría perder el control de estructuras, gobiernos, cortes federales y locales, el conservadurismo inflamado por las iglesias (evangélica, bautista, presbiteriana y otras), esa élite ha movido sus piezas en el sistema judicial y el gubernamental para conservar los hilos del control.

Trump es la expresión llana, simple, de hecho rupestre –es extremadamente primitivo comparado con políticos mucho más desarrollados y maduros como Clinton, Obama y el propio Bush– de esa dominancia blanca anglosajona.

Por ello resulta sorprendente analizar el voto de los grupos por segmento demográfico: el 54% de los hombres votaron por Trump y el 44% de las mujeres. Un elemento inocultable de machismo subyace en este voto. ¿Cómo apoyar a un hombre que ha sido tan claramente agresivo, insultante, degradante contra las mujeres? Tiene más de tres acusaciones judiciales por violencia, acoso e incluso una por violación sexual. Y las mujeres blancas (52%), hispanas (37%) y afroamericanas (solo el 7%) votaron por él. Increíble.

Pero más aún. Los hombres hispanos le brindaron apoyo. No mayoritariamente, pero cerca de un 36%. Votaron por el candidato que quiere expulsar a indocumentados, perseguir a los estudiantes (DACA) sin papeles, cerrar las fronteras y separar familias (ya lo hizo en su primer gobierno en franca violación a los derechos humanos).

¿Qué lleva a un migrante a votar a favor de alguien que persigue y expulsa a los de su clase?

¿Bajo la idea incorrecta de que yo ya llegué ya soy de aquí, que no le abran la puerta a nadie más? Es aberrante. Persigan a los demás, pero no a mi familia.

Es equivalente a los colaboracionistas franceses durante la ocupación nazi.

La sociedad americana se encuentra profundamente dividida, confrontada, enojada.

La llegada de Barak Obama –opinan algunos académicos– desató esta ola brutal de conservadurismo religioso anglosajón, que exhibe las pulsiones más bajas en contra de las personas, los otros –inmigrantes, las minorías–, los ajenos, los extranjeros.

El proteccionismo comercial que vivirá este país se inscribe más en una corriente internacional de nacionalismos recuperados y populismos muy rentables electoralmente.

Vivimos tiempos oscuros, que parecen una regresión en la historia.

Ganan los malos, los que rompen la ley, los que atropellan los derechos, los que destruyen instituciones (vea el caso de México retratado).

Triunfan los que insultan, los que son agresivos, los que descalifican a sus oponentes, porque la vulgaridad de las redes sociales eleva la rentabilidad de la disonancia.

Gustan más los candidatos que se burlan y vociferan que los sensatos políticamente correctos del pasado. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Opinión, p. 27)

Times / El regreso de Trump y México

El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos alterará profundamente las relaciones entre su país y México en áreas clave como inmigración, comercio, seguridad y medio ambiente. El hecho de que México sea ahora gobernado por una mujer podría complicar las cosas dado el historial de Trump de menospreciar a las mujeres con poder. Cualquier gesto condescendiente podría llevar a la presidenta Claudia Sheinbaum a adoptar una postura más firme en defensa de la dignidad nacional. Las percepciones de respeto o falta de este serán cruciales en las relaciones diplomáticas y económicas.

En cuanto a la migración se refiere, sus políticas de deportación masiva y la restauración del programa “Permanecer en México” generarán fuertes presiones en ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez, que entre 2017 y 2021 enfrentaron crisis humanitarias por la acumulación de migrantes. Trump también ha sugerido usar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para deportar a presuntos criminales sin juicio, lo que podría llevar a deportaciones arbitrarias y tensiones legales.

Respecto al narcotráfico, Trump propone designar a los cárteles como organizaciones terroristas y ha insinuado el uso de la fuerza militar contra ellos, incluso dentro de México. También ha mencionado el despliegue de drones y ataques selectivos contra líderes criminales. Tales intervenciones directas violarían la soberanía nacional, generarían una crisis diplomática sin precedentes, complicarían la actual cooperación en seguridad, provocarían protestas en México y alimentarían un sentimiento antiestadounidense.

En comercio, los aranceles propuestos por Trump de entre 10 y 20% sobre todas las exportaciones mexicanas reducirán la competitividad del país y afectarán a sectores clave como el automotriz y de autopartes, que representa casi 4% del PIB nacional. Con la revisión del T-MEC en 2026, intentará renegociar términos desfavorables para México. Por si lo anterior no fuera suficiente, ha amenazado con imponer aranceles de hasta 100% si el gobierno mexicano no intensifica sus esfuerzos para controlar el flujo migratorio y combatir el narcotráfico. Esta medida golpearía a las cadenas de suministro y forzaría a que muchas industrias mexicanas busquen otros mercados para sus productos o cierren sus operaciones.

Trump ha dicho que destinará fondos y tropas adicionales para reforzar la frontera. Durante su primer mandato, el despliegue de la Guardia Nacional generó tensiones y un enfoque más militarizado complicará aún más la colaboración en narcotráfico y crimen organizado, temas que requieren cooperación binacional.

En el ámbito ambiental, Trump planea eliminar regulaciones sobre emisiones y combustibles fósiles, lo que podría impactar negativamente a ciudades fronterizas como Mexicali, donde la calidad del aire ya es un problema. La falta de colaboración ambiental pondría en riesgo los compromisos de México en el Acuerdo de París y su capacidad de enfrentar el cambio climático.

En resumen, una segunda administración de Trump representará un desafío mayor para México, donde cada negociación será una prueba de la capacidad del gobierno para proteger la soberanía y los intereses nacionales. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 40)

Razones / Diez consideraciones para un mundo nuevo

No nos engañemos, ayer, en los hechos, ingresamos en una suerte de mundo nuevo, en México y en el mundo. En México, ese proceso culminó ayer con la confirmación de la reforma judicial, pero ya había comenzado con el triunfo electoral de Claudia Sheinbaum en junio pasado, se confirmó con la mayoría calificada obtenida por la sobrerrepresentación y se consolidó con un ciclo de reformas que transformó profundamente la Constitución.

Nuestro sistema político, vencida la resistencia en la Corte, ya es otro, uno mucho más vertical, con un Ejecutivo en un papel central y con un Legislativo y un judicial controlados desde Palacio Nacional. No será muy diferente de lo que vivimos en los largos años del priismo tradicional. No seremos Venezuela, creo que nos pareceremos mucho más al peronismo argentino o a regímenes mixtos como el de Erdoğan en Turquía. Tampoco somos, en ese sentido, una excepción.

En Estados Unidos, el triunfo avasallador de Donald Trump lo deja sin contrapesos, no sólo tendrá la Casa Blanca, sino también la Suprema Corte, el Senado y la Cámara de Representantes. En esta ocasión ganó hasta el voto popular, incluso entre migrantes latinos y mujeres. No habrá contrapesos para Trump que, como tampoco puede reelegirse, estará pensando en un periodo de cuatro años, no de ocho, y eso hará más dinámica, más riesgosa y más agresiva su administración. En cuatro años tiene que establecer su legado.

Diez primeras conclusiones para este mundo nuevo que se abrió este martes en México y en Estados Unidos, en nuestra relación con la Unión Americana y con el mundo.

1) Amanecemos en México con un nuevo régimen político, con un nuevo sistema vertical de gobierno donde el Ejecutivo se queda con el control del Legislativo y del Poder Judicial, que pierde, en los hechos, su condición de tribunal constitucional. En Estados Unidos, Trump también se queda con la Casa Blanca, la Corte, el Senado y la Cámara de Representantes.

2) La propia reforma y el triunfo de Trump obligan al gobierno mexicano a superar lo más rápidamente posible una reforma judicial que le da mayor poder, pero que genera mucha incertidumbre para poder avanzar en las inversiones y que puede chocar con la agenda de Trump.

3) La vía para hacerlo será garantizar la seguridad, apostar claramente a revertir la situación, a mejorar los índices, frenar la migración ilegal y demostrar, en ese sentido, la fuerza del propio gobierno. Lo que no se haga en este sentido por propia voluntad, se impondrá desde fuera. Recordemos que, más allá de ser un fenómeno social, la migración, un tema central de campaña de Trump, es manejada por el crimen organizado.

 

4) Trump exigirá seguridad, control migratorio y seguridad para sus inversiones, que, además, fortalezcan a empresas estadunidenses en detrimento de China. No se puede vulnerar el T-MEC con conflictos absurdos como el glifosato, las semillas de maíz genéticamente modificado o la prohibición del fracking. Inversiones, seguridad y migración deberán ser los tres temas clave de agenda de CSP para no romper con Trump.

5) El dólar, como vimos ayer, se fortalecerá y también subirán las tasas de interés. Para la economía mexicana no es una buena noticia, las inversiones, exportaciones y remesas son cada vez más importantes. Se debe garantizar el más amplio flujo de todas ellas.

6) La inversión en México deberá encuadrarse en la agenda de Trump, que será proteccionista. La única forma de hacerlo es profundizar la integración en el T-MEC y participar en el intento de frenar la presencia de China, con quien Trump chocará frontalmente.

7) Al mismo tiempo, la economía estadunidense crecerá, por lo menos en el corto y mediano plazos, con un objetivo claro para Trump: reducir la inflación. Por la inflación ganó las elecciones y Kamala las perdió. Fue por la economía. ¿Recuerdan aquello de “es la economía, estúpido”? Pues bien, se repitió.

8) Trump tratará de demostrar fuerza en la relación con México, tomará, de inicio, algunas medidas duras, no debería CSP caer en provocaciones, como cayó el gobierno de AMLO en el caso de El Mayo.

9) El triunfo de Trump es una muy mala noticia para Ucrania y una muy buena para Netanyahu en Israel. También sufrirán en la Unión Europea y habrá que ver qué relación plantea con el gobierno laborista de Gran Bretaña. Nuestra política exterior deberá estar atenta a ello. La participación de CSP en la cumbre del G20 la próxima semana es una gran oportunidad para mostrar la posición internacional del gobierno de Sheinbaum.

10) Finalmente, un tema que no es en absoluto menor porque está en el centro de todo este proceso de cambio. Nos debe quedar claro que estamos cerca del fin de los sistemas democráticos liberales, por lo menos en los próximos años, y entramos en un ciclo de gobiernos más o menos autoritarios y populistas, de distinto signo ideológico, pero con objetivos antiliberales comunes. ¿Nos gusta? No, pero con esa realidad deberemos lidiar.

Hace algunas semanas decíamos que la administración Sheinbaum tenía una ventana de oportunidad hasta el 20 de enero, cuando asumirá el nuevo mandatario de Estados Unidos. El resultado electoral lo confirma y reafirma. La Presidenta debe salir de la trampa de la reforma judicial que la inmovilizó todo este mes y comenzar a aprovechar esa ventana. Hay quienes están interesados en mantenerla atada a una agenda corta, cerrada y sin réditos políticos. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Juegos de poder / México con Trump 2.0

Pues sí, ganó Donald Trump la Presidencia en Estados Unidos.

Contra lo que se esperaba, no fue una elección apretada. De hecho, Trump logró algo sorprendente: ganar el voto popular. En víspera de los comicios, el consenso en las encuestas y las apuestas era que, independientemente de quien se llevara el mayor número de delegados del Colegio Electoral, Kamala Harris sacaría más votos que Trump, tal y como sucedió en la elección de 2016 con Hillary Clinton. No fue así. El candidato republicano obtuvo el 51% de la votación nacional, equivalente a 72.2 millones de votos.

No sólo eso. Una ola roja arrasó en las elecciones del martes. Los republicanos se quedaron con la Presidencia, la mayoría en el Senado y, con toda seguridad, también la Cámara de Representantes. Si tomamos en cuenta que seis de los nueve ministros de la Suprema Corte son ideológicamente más cercanos a los republicanos, tenemos que este partido, hoy dominado por Donald Trump, controlará los tres Poderes de la Unión: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Ergo, Trump 2.0 será un presidente sin contrapesos.

Mucho más poderoso que su primera versión. Y tendrá más grados de libertad por la imposibilidad de reelegirse en 2028. Más que trabajar para su reelección, estará obsesionado con su legado histórico, lo cual lo hace más ideológico que pragmático.

Querrá consolidar su movimiento (MAGA) que ya es, hoy por hoy, mayoritario en Estados Unidos.

El trumpismo se ha vuelto la corriente política principal en nuestro vecino del norte.

 

Y ese movimiento tiene tres preceptos que son muy peligrosos para México.

Primero, proteccionismo comercial. Trump les robó a los demócratas la vieja idea mercantilista de que el gobierno debe controlar el comercio para proteger los intereses económicos nacionales. Con ello se ganó el apoyo de los trabajadores de cuello azul quienes, efectivamente, han sido perjudicados por el libre comercio. El próximo Presidente es un creyente en imponer aranceles para incentivar que las empresas se queden a producir en Estados Unidos.

Con Trump 1.0, México tuvo que renegociar un nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos. Fue un proceso largo y complejo, pero se logró. La versión 2.0 piensa que nuestro país ha incumplido con varios compromisos y llegó la hora de meterle duro la pata a los mexicanos para, sobre todo, evitar la triangulación de importaciones chinas a Estados Unidos vía México.

 

Trump utilizará la amenaza de imponer aranceles no sólo con fines proteccionistas, sino para obtener de México lo que él espera en otros dos temas centrales de su movimiento.

Uno de ellos es su caballito de batalla. Me refiero a los migrantes indocumentados. Trump 1.0 logró que el gobierno de López Obrador se comprometiera a parar a los migrantes al sur de su frontera y recibir de regreso a los que deportaran o estuvieran esperando sus papeles para migrar. AMLO cedió por la amenaza de Trump de imponer aranceles.

Así que ya sabe el camino. Lo mismo hará, y ya lo telegrafió, con Sheinbaum. Presionará a México para que este país detenga a los migrantes. Huelga decir que una gran parte de ellos son mexicanos quienes, en la medida en que no ha crecido la economía, buscan mejores oportunidades al norte del río Bravo.

Lo mismo con el tercer tema toral para MAGA: el control de las drogas. Estados Unidos tiene un problema real de consumo de fentanilo que le está costando 100 mil muertes al año. En las ciudades estadunidenses se puede observar la horda de zombis adictos a esta sustancia mortífera. Y, como siempre en este tema de las drogas ilegales, ese país demandará que México interrumpa el trasiego de los narcóticos hacia el norte.

En este sentido, Trump también presionará para que las autoridades mexicanas intervengan en la estúpida guerra contra las drogas que sólo ha dejado miles de muertos en nuestro país. Es su problema (por la demanda de narcóticos de allá) que pretenden solucionar deteniéndolas acá, como si eso fuera posible.

Tanto Peña Nieto como López Obrador, después de darle muchas vueltas, supieron cómo llevar la relación con Trump 1.0. Trump 2.0 llega con más experiencia, más poder e incentivos para un actuar más ideológico que pragmático. El reto es enorme para Claudia Sheinbaum, sobre todo tomando en cuenta que el republicano es un misógino que no respeta a las mujeres. Espero que el nuevo gobierno ya cuente con una estrategia bien pensada de qué hacer con el próximo presidente de Estados Unidos que viene en una versión recargada. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 9)

Yo lector

INMINENTE PELIGRO POR LA CRISIS MIGRANTE QUE SE VIENE

Lo vi en diversos noticiarios y lo confirmé en Excélsior, la doble caravana migrante que partió de Chiapas augura muchos problemas. El primero de todos es para los migrantes que van en esa caravana, quienes han sufrido de todo, calores, fríos, hambre, maltratos y vejaciones por donde pasan. Me preocupa en demasía que llevan muchos niños, los cuales se vuelven víctimas inocentes de esta tragedia humanitaria.

“Salen dos caravanas de migrantes simultáneas desde Chiapas hacia la frontera norte. De forma simultánea, la mañana de este martes partieron dos caravanas de migrantes, una desde Tapachula y la otra de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, ante la desesperación de que el gobierno de Estados Unidos cambie su política migratoria y no logren ingresar a la Unión Americana. De Tuxtla Gutiérrez partieron unos 800 extranjeros de diversas nacionalidades; pretenden descansar en el municipio de Ocozocoautla, a unos 30 kilómetros de distancia de Tuxtla Gutiérrez, y continuar su camino hacia Cintalapa; posteriormente al municipio de Arriaga y cruzaran la sierra o el cerro de la sepultura. En Tapachula caminan alrededor de 2 mil 500 personas y alcanzaron a llegar a Huehuetán, son de diversas nacionalidades. La mayoría son venezolanos, hondureños, algunos haitianos, nicaragüenses, ecuatorianos, guatemaltecos y cubanos. En la caravana de Tuxtla Gutiérrez, una mujer de aproximadamente 24 años se desmayó, por lo que fue trasladada al Hospital del IMSS de Ocozocuautla (Excélsior on line, 5/XI/24)”.

Otro de los problemas también muy preocupante es la relación, de por sí endeble, entre los gobiernos de México y Estados Unidos. En plenos comicios estadunidenses, sin importar a quién declaren ganador, Kamala Harris o Donald Trump, la realidad es que ambos han presionado, desde sus campañas políticas, con el tema migrante. No deben olvidarse las presiones que tuvo que aguantar México por parte del Donald Trump cuando fungió como presidente de la Unión Americana. Hoy parece radicalizarse y amenaza con medidas proteccionistas que implican aranceles estratosféricos si México no detiene los flujos migratorios.

Por el lado de Kamala, aunque más moderada, no nos hubiese ido muy bien tampoco, hay mucha presión de los congresistas de su país para que apretara a nuestro país en el tema migratorio. En resumen, estas caravanas serán la prueba del endurecimiento de Estados Unidos con México y, lo peor, ellos, los maltrechos migrantes, son quienes más lo van a sufrir. (Giovana Martínez J. /Estado de México, Excélsior, Nacional, p. 8)

Lo Que No Hacemos / Trump 2.0

La reciente victoria electoral de Donald Trump, acompañada por una mayoría significativa en ambas cámaras del Congreso, abre un escenario sin precedentes para la relación bilateral con México y plantea desafíos complejos para nuestra agenda conjunta. Por lo que más allá de ser un evento meramente político, esta victoria presenta un marco de políticas económicas, migratorias y de seguridad que México no puede ignorar.

En el pasado, la administración de Trump se caracterizó por un enfoque transaccional en su trato con México, algo que probablemente vuelva a intensificarse en su segundo mandato. Por ello, en cuanto al T-MEC, es posible que veamos una renegociación forzada, donde México podría verse presionado para ceder en temas como reglas de origen, derechos laborales y disputas comerciales.

Esto genera un escenario en el que las concesiones a México y Canadá podrían convertirse en moneda de cambio para satisfacer la demanda de los sectores industriales estadounidenses. De modo que las amenazas de aranceles en áreas como la industria automotriz y el acero no serán descartables y, de materializarse, podrían impactar significativamente la economía mexicana.

Por otro lado, la política migratoria de Trump ha sido siempre un pilar central de su agenda y se espera que retome políticas duras, una situación que, sin duda, deberá abordarse de manera conjunta, pero es difícil esperar que Trump acepte una colaboración multilateral en esta materia. Por lo que la pregunta ahora es cómo México debe responder. ¿Buscará opciones para mitigar el impacto en su economía o adoptará una postura más confrontativa en la diplomacia migratoria?

Asimismo, la cuestión de la seguridad será otro tema de tensión. Trump ha sido explícito en su deseo de aumentar las medidas de control en la frontera. Por lo que es previsible que, con mayorías en el Congreso, impulse un enfoque que vea la inseguridad en México como una amenaza directa a la seguridad estadounidense, exigiendo respuestas contundentes por parte del gobierno mexicano.

Sin embargo, a pesar de los retos, es fundamental recordar que la relación entre México y Estados Unidos es compleja y va más allá de la economía y la seguridad. En términos de comercio, ambos países son los principales socios comerciales del otro, con millones de empleos y flujos económicos en juego.

México no sólo es el mayor destino de exportación para varios estados de EE.UU., sino que, a través de las cadenas de suministro regionales, ambos países han desarrollado una interdependencia difícil de romper. En este contexto, es necesario que nuestro país adopte una postura estratégica y coordinada, entendiendo que una relación tan dinámica y multitemática demanda una diplomacia ágil y, sobre todo, pragmática.

No cabe duda que la victoria de Trump representa un reto significativo para México y el resto del mundo. En estos próximos cuatro años, México deberá adoptar una estrategia sólida y flexible, no puede permitirse una diplomacia reactiva; es hora de ser proactivos y estratégicos en la defensa de una relación que, aunque a menudo difícil, sigue siendo crucial para ambos países. (Francisco X. Diez Marina, 24 Horas, Negocios, p. 15)

Fuera de agenda / La conexión Zhi Dong Zhang

Visto desde el comunicado donde las autoridades de seguridad federales anunciaron el jueves 31 de octubre la captura de un ciudadano chino que se encontraba escondido en un departamento de lujo Santa Fe, en la Ciudad de México, acusado del lavado de dinero por 150 millones de dólares producto del tráfico de precursores químicos para elaborar fentanilo entre otras drogas sintéticas, pasaría como una detención más de la lista de traficantes sobre los que los Estados Unidos tienen orden de captura con fines de extradición.

Pero lo que hay detrás de Zhi Dong Zhang no solo son los ocho alias que utilizaba para intentar pasar desapercibido, sino la red de laboratorios en Shanghái y otras ciudades chinas con las que trabajaba desde hace varios años y que lo tenían como uno de los principales proveedores de precursores químicos para fabricar fentanilo y metanfetaminas de las facciones que integran el llamado Cártel de Sinaloa y el autodenominado Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), las dos principales organizaciones criminales del país.

Zhi Dong Zhang tiene orden de captura de una Corte de Distrito en Atlanta, Georgia, por su probable responsabilidad en los delitos de asociación delictuosa para importar y distribuir una tonelada de cocaína, mil 800 kilos de fentanilo y más de 600 kilos de metanfetaminas. Además del lavado de dinero de 150 millones de dólares anuales a través de Estados Unidos, China, Japón, Europa, Sudamérica, Centroamérica y México. El mecanismo para las transacciones financieras, según fuentes de seguridad federal, es el mismo que se ha detectado con otros ciudadanos asiáticos miembros de la mafia china en el país y que se conoce como “Hawala”, que consiste en una red de conocidos y familiares con empresas de importación en distintos países para hacer entregas de dinero en físico en una región y recibirla de manos de un integrante de esa red también de forma física en otro país.

El caso de Zhi Don Zhang tiene relación con lo publicado en este espacio en febrero del año pasado cuando se registró cómo operaban las principales organizaciones de tráfico de drogas mexicanas en sociedad con organizaciones chinas con sede en la Ciudad de México utilizando una red empresarial para el lavado de ganancias. Citamos un documento de la Guardia Nacional sobre la participación de las mafias chinas en el lavado de dinero en México, elaborado por la Unidad de Órganos Especializados por Competencia (UOEC), que decía cómo desde el 2018 la secretaría de Hacienda detectó y acreditó la existencia de siete empresas “fachada” que operaban en la zona del Pacífico entre los años 2013 y 2019. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) alertó al inicio del sexenio que las organizaciones delictivas chinas encubrían movimientos de sus recursos financieros con la operación de comercializadoras de prendas de vestir, inmobiliarias, restaurantes, industria farmacéutica, automotriz, servicios veterinarios para mascotas, laboratorios clínicos, comercializadora de productos diversos, entre otros.

El documento señalaba como vulnerabilidad la utilización de sistemas de pagos alternativos como la “hawala”, al margen de la detección por el sistema financiero que complicaba identificar operaciones realizadas por la delincuencia organizada. Algo así como la red que está detrás de Zhi Don Zhang. (Juan Veledíaz, El Sol de México, República, p. 5, La Prensa, Editorial, p. 14 y Ovaciones, Nacional, p. 20)

Vivir como reina y gastar como plebeya / Trump, los criminales y el bolsillo

Nosotras andábamos huyendo, pero ahora mandan a los más malos”, comentaban dos mujeres en español detrás de las cajas registradoras en una tienda del aeropuerto Nacional Ronald Reagan en Washington DC.

Escuché esta conversación ajena mientras me acercaba a pagar un agua previo a abordar un vuelo de regreso a Ciudad de México. Pregunté si habían votado por Donald Trump y asintieron, no sin mirarme con desconfianza por inmiscuirme. 

Ellas son parte del 37 por ciento de las latinas que votaron por Donald Trump este martes.

En total, 45 por ciento de los latinos y latinas, según las encuestas de salida de la elección presidencial en Estados Unidos, votaron por el republicano. Esto fue 13 puntos porcentuales más que en 2020.

“Es inaudito”, nos comentó César Martínez, experto en campañas electorales y profesor en George Washington University en MILENIO Televisión.

En el 2000, cuando ganó la campaña presidencial George W. Bush, quien tenía cercanía con los hispanos, obtuvo 35 por ciento de sus votos, recordó César.

“Trump le apostó al hombre latino joven de segunda generación”, añadió. La apuesta fue correcta, pues 54 por ciento de los hombres hispanos votó por él, incluso muchos de los puertorriqueños en Pensilvania, un grupo que se pensó se sentiría ofendido tras la referencia a la isla como un basurero. Ni Marc Anthony o Jennifer López los convencieron de votar por Kamala Harris. 

La vicepresidenta logró menos votos latinos que Joe Biden hace cuatro años.

La inflación y el bolsillo, la compra semanal, es lo que les preocupa y ocupa, y lo han dicho desde el inicio. Los datos del Pew Research Center muestran que la principal preocupación de los hispanos es la economía, luego la salud y después el crimen y la violencia.

La noche electoral empezó con la expectativa de que sería larga. Pero cerraron las casillas de la costa este y un par de horas después se veía la tendencia: el mapa se pintaba de rojo.

Cuando Trump habló de los migrantes malos, criminales y responsables de las olas de violencia, cuando dijo que quiere una deportación masiva en su primer día como presidente (de nueva cuenta) no resonó en los latinos. Los que votaron por él son migrantes buenos que trabajan día a día para enfrentar los altos costos de los alimentos y al votar optaron por el candidato que consideraron les ayudará a resolver ese dolor. Los criminales son otros y quién sabe quiénes sean. (Regina Reyes-Heroles C., Milenio, Negocios, p. 17)

CARTONES

Moderación

Moderación

(Magú, La Jornada, Política, p. 9)

¡Agárrense!

¡Agárrense!

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 10)

Tal Cual

Tal Cual

(Alarcón, El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Reloaded

Reloaded

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)

Sobre advertencia…

Sobre advertencia…

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 47)

El segundo piso del muro

El segundo piso del muro

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)