ESISTENCIA ORGANIZADA, ESA es la estrategia que se está formando desde California, Estados Unidos, y algunos estados en México, y hay quien asegura que podría extenderse hasta Centroamérica, cuando menos.
NO HAY, POR lo pronto, más que amenazas que producen, eso sí, miedo entre la gente que quiere o pretende convertirse en migrante. Miedo a que Donald Trump se lance en contra de ellos, que cierre la frontera y cercene lo que ellos pretenden como única posibilidad de hacer más vivible su vida.
QUIENES ESTÁN CONVENCIDOS de que lo dicho por Trump no es amenaza, sino un plan bien definido, quieren adelantarse al hecho y formar una especie de barricada frente a los horrores que esboza el presidente electo de Estados Unidos.
NO SABEMOS SI aquí, en México, las autoridades encargadas del asunto migrante estén elaborando un plan que pudiera aminorar el efecto de las medidas de Trump, pero dejar en manos de las organizaciones no gubernamentales la tarea sería un verdadero desatino.
SI ESTOS GRUPOS crecieron y se multiplicaron fue a merced de la desatención del gobierno y hasta de su torpeza para tratar el problema. Funcionarios como el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, y sus malos manejos, permitieron que ONG, por ejemplo las ligadas a la Iglesia católica, se convirtieran en grupos de presión hacia el gobierno.
AHORA, LA COMISIÓN de Migración deberá ser una entidad fuerte dispuesta a solucionar no sólo la ola de deportaciones que prometió Trump, sino la situación de los nuevos grupos que buscarán llegar a Estados Unidos desde nuestro país.
ALGO QUE DEBE tenerse muy en cuenta es que el hoy triunfador en las elecciones pasadas no tienen ninguna reserva cuando habla de violencia, y si a eso le agregamos la ración de odio que contiene la sociedad de aquel país, podríamos empezar a entender qué sucedió hace ocho días.
Y ESTO PORQUE si Trump es preocupante por peligroso, la sociedad gringa debe inquietarnos mucho más porque ha demostrado que el país del norte es un mundo enfermo que puede elegir como su representante a un delincuente. No hay otra explicación.
A ESA SOCIEDAD, como a muchas de las llamadas democracias, no les interesa ni por asomo saber el rumbo que marcan los principios de los organismos políticos. Se vota por los personajes, no por las ideas.
PERO A LOS partidos políticos tampoco les interesa poner a consideración de la gente su proyecto de gobierno, su atención se centra en conseguir un candidato popular y no importa si es afín o no a las ideas del partido, siempre que les haga ganar la elección.
QUE QUEDE CLARO: para los partidos políticos ganar una contienda electoral no es marcar un rumbo a la sociedad que los vota; ganar es conseguir recursos económicos suficientes para vivir bien. Lo demás carece de importancia.
EL MÉTODO HA logrado que, por ejemplo, en el caso de la elección reciente no encuentra razón en la explicación superficial, somera, del hartazgo por el gobierno de Biden, pero parece que se vuelve razonable cuando el factor odio interviene.
SERÁ MUY INTERESANTE para los estudiosos de la materia descifrar lo que parece la muy incongruente elección en EU, pero por el momento habrá quien diga: que nadie se sorprenda, así son los gringos. De pasadita
PERO DE QUÉ criticamos a la sociedad gringa si aquí, en nuestra política, las cosas van por el mismo camino, o cuando menos se parecen.
AHORA RESULTA QUE el Partido Acción Nacional decidió –apenas 35 por ciento de su padrón– poner al frente a Jorge Romero, uno de los tres cerditos (marranos) que nada hicieron por la reconstrucción de la ciudad después del sismo de 2017, pero según los datos públicos, desviaron –¿a sus bolsillos?– algo así como 80 por ciento de 7 mil millones de pesos que se asignaron para la reconstrucción.
SE HICIERON LAS denuncias, se les quitó lo que faltaba por ejercer, pero la justicia –que afortunadamente ahora ya cambió– nada hizo de verdad para castigar la corrupción de Jorge Romero, hoy presidente del PAN.
SI ALLÁ ELIGIERON a un delincuente convicto, aquí el partido de los azules de derecha ya tiene a un presidente acusado de robar el dinero que requerían muchos, que aún viven en la calle, porque sus casas no fueron reconstruidas.
Y NO SÓLO eso, también se ha dicho, en casi todos los ámbitos, que el ahora presidente del PAN es un miembro activo del cártel inmobiliario. Lo que sí nos queda claro es que Romero, a eso de sacarle jugo a las casas sí sabe, y sabe mucho. En esas andamos. (Miguel Ángel Velázquez, La Jornada, Capital, p. 28)
El temible zar de migración de Trump
EL ZAR DE la frontera que designó el presidente electo Donald Trump es un convencido de que deben ser deportados millones de indocumentados. Tom Homan no va a llegar a aprender, él sabe cómo hacerlo. En su primera presidencia le asignó el cargo de jefe del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, el pavoroso ICE, por sus siglas en inglés. Sus agentes hacían visitas sorpresa a los centros de trabajo para llevarse a todos los que no tenían papeles. No le importaba separar a padres y madres de sus hijos. En su segundo debut en el equipo trumpiano tendrá mayores facultades. Será el encargado de deportar a las personas que detenga.
HORAS DESPUÉS DE su designación, Homan estuvo en Fox News y encaró las críticas a su política de separar familias: “No me importa lo que la gente piense de mí, especialmente en la izquierda”. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)
Habrá tormenta con la dupla que Donald Trump ha elegido para afrontar el tema migratorio. Mal augurio que haya un “teórico e ideólogo” antiinmigrante en el staff del próximo mandatario; peor aún que, a la par, elija a un hombre que ha destacado por su voluntad de romper el récord en deportaciones anuales. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)
La importancia de México para el presidente Donald Trump se ha reflejado en el comienzo del armado de su equipo para cuando llegue a la Casa Blanca. Pero no hay nada que celebrar. De los cuatro primeros nombramientos, dos están directamente relacionados con el tema de la migración y ambos son Halcones, con mayúscula, los más duros y radicales en la materia dentro del círculo interno de Trump, y autores de las políticas migratorias más crueles durante su primer cuatrienio de gobierno: Stephen Miller y Tom Homan.
Hay un dato adicional que subraya la alta prioridad que tendrá México en el arranque de la nueva administración. De acuerdo con una fuente diplomática estadounidense, el embajador Ken Salazar fue llamado por el Departamento de Estado a Washington para que hable directamente con Trump o con su equipo de asesores, para que aporte información de primera mano sobre las posiciones y las ideas del gobierno mexicano sobre el acuerdo comercial, la migración y el crimen organizado. Una reunión de esta naturaleza no tiene precedente durante una transición de poder en ese país.
El primer nombramiento lo hizo Trump el viernes al designar a Susie Wiles como jefa de Gabinete de la Casa Blanca, entregándole la responsabilidad de llevar política interior del gobierno y la relación con el Congreso. Wiles fue la jefa de campaña de Trump, donde el endurecimiento de la política de migración fue uno de los ejes de la contienda. El domingo por la noche anunció el nombramiento de la diputada republicana de Nueva York, Elise Stefanik, como embajadora en las Naciones Unidas, y el de Homan como “zar de las frontera”.
Homan fue director interino de Migración y Aduanas en su primer periodo, y saltará a un cargo creado para ajustar los intereses estratégicos del presidente electo, que combina la migración y el combate al crimen organizado dentro del concepto de “frontera segura”, donde los dos fenómenos son atacados de manera integral. El nombramiento tiene un gran significado, al no necesitar Trump revisar perfiles para ese cargo –como lo está haciendo para los departamentos de Justicia y de Seguridad Territorial, que también tienen mucho que ver con su propuesta fronteriza–, sino que escogió a una persona que conoce, que vio responder a sus expectativas y con quien comparte totalmente los objetivos que busca.
El próximo “zar de la frontera” trabajó como policía durante 34 años y después en investigaciones criminales a lo largo de la frontera con México. Durante la primera administración trumpista trabajó estrechamente con Miller, que fue consejero y redactor en jefe de discursos del presidente, y con quien diseñó la controvertida política de separación de menores inmigrantes de sus padres, que fue cancelada cuando llegó el presidente Joe Biden por violar los derechos humanos.
Miller fue nombrado –aunque aún no se oficializa– como jefe de Gabinete adjunto, responsable de la elaboración de políticas públicas como, precisamente, la política migratoria. Homan ya perfiló las primeras durante una entrevista este lunes con la cadena de televisión Fox News, donde adelantó que se priorizarían las deportaciones de migrantes indocumentados que representen riesgos y amenazas para la seguridad pública y la nacional.
Los nombramientos tienen que ser vistos dentro del inusual llamado del embajador Salazar, representante de un gobierno democrático, a platicar con el presidente electo o el equipo que estará involucrado o cerca de los asuntos mexicanos, y la expectativa que ha comenzado a flotar en Washington de que antes de que asuma la Presidencia, en casi dos meses, podría hacer anuncios contundentes sobre lo que espera hacer con México.
Trump está abriendo rápidamente sus cartas con el énfasis en migración, pero en el gobierno mexicano no están reaccionado con la celeridad y puntería necesarias. Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió al nombramiento de Homan con una respuesta inocua y limitada. “Siempre vamos a defender a las y los mexicanos que estén del otro lado de la frontera”, dijo. El lugar común que utilizó Sheinbaum no dice absolutamente nada. Más preocupante fue el anuncio de que su gobierno se pondría en contacto con el equipo de Trump antes de que asuma la jefatura de la Casa Blanca.
Los contactos ya deberían de estar buscando un encuentro con Homan y Miller para tener claridad sobre los detalles de cómo, cuándo y en qué escala serán las primeras deportaciones, y saber de esa forma el impacto que tendrán en México, para anticiparse y cabildear aquellos puntos donde podría haber afectaciones. Ese trabajo les permitiría hablar con empresarios estadounidenses que también van a resultar afectados por las deportaciones masivas, y unir esfuerzos en el trabajo de contención a Miller y Homan.
El gobierno mexicano se ve pasmado. No hay ninguna señal de que la Secretaría de Relaciones Exteriores esté realizando controles de daños, y tampoco hay algún indicio que el canciller Juan Ramón de la Fuente esté presentando el atlas de riesgos y los escenarios a la Presidenta. Tampoco se ve actividad práctica en el otro polo de la ecuación estadounidense, la Secretaría de Economía, donde Marcelo Ebrard sólo hizo una declaración voluntarista pero hueca, cuando dijo que las amenazas de Trump se enfrentan con “sangre fría e inteligencia”.
Con frases y buenos propósitos no va a llegar el gobierno mexicano a ningún lado. Con una actitud pazguata, menos. Tampoco basta que estén atentos a lo que está sucediendo en el equipo de Trump, sino que tiene que pasar de una actitud pasiva a una activa, con menos declaraciones y más acciones. Todos conocemos a Trump y sabemos que hay que creer lo que dice, por lo que el tono de complacencia que han expresado Sheinbaum y Ebrard están fuera de lugar.
Hay que volver a preguntar si Sheinbaum tiene un interlocutor que respeten Trump y su equipo, porque nadie en su gabinete parece tener el acceso o la capacidad para ello. Si no lo tiene, debe buscarlo de inmediato porque está perdiendo tiempo para poder incidir en lo que están planeando sus halcones, porque de otra manera empezará la relación con Trump con una derrota y sólo reaccionando a lo que haga. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)
La posibilidad de que Marco Rubio sea nombrado secretario de Estado en una nueva administración Trump representa un potencial punto de inflexión en las relaciones hemisféricas, especialmente considerando su historial y posiciones ideológicas claramente definidas hacia la región. Rubio, conocido por su línea dura contra los regímenes de izquierda en América Latina y su enemistad declarada con líderes como Andrés Manuel López Obrador, parece traer consigo un enfoque de confrontación y presión que promete reconfigurar las relaciones bilaterales. Este nombramiento pondría en marcha una serie de medidas que podrían tener efectos de largo alcance en temas como las sanciones, la soberanía de los países latinoamericanos y el equilibrio de poder en la región.
Para la isla de Cuba, la designación de Rubio significaría el regreso a una política de línea dura. Como hijo de inmigrantes cubanos y férreo crítico del régimen castrista, Rubio ha sido uno de los principales opositores a cualquier forma de acercamiento con La Habana. Su nombramiento probablemente implicará el fin definitivo de los últimos vestigios de la política de deshielo iniciada por Obama, un endurecimiento de las sanciones económicas y un mayor apoyo a los grupos disidentes.
La relación con México podría tornarse tensa nuevamente. Rubio criticó abiertamente al entonces presidente López Obrador, acusándolo de ser demasiado indulgente con los cárteles del narcotráfico y de no hacer lo suficiente para contener la migración irregular. La enemistad personal entre ambos políticos, sumada a las posturas de Trump sobre el muro fronterizo y el comercio, hace temer un periodo de fricción diplomática, aunque podría esperarse que la presidenta Sheinbaum no replicará los modos de AMLO para verbalizar sus desacuerdos, tendrá ella que encontrar el tono para contestar sin afectar la cooperación en temas cruciales como seguridad, migración y comercio. Además, Rubio probablemente presione a México para que se alinee con la política estadunidense hacia regímenes de izquierda en América Latina, como los de Venezuela y Nicaragua. La Presidenta y el canciller Juan Ramón de la Fuente, así como el embajador Esteban Moctezuma deberán hacer un gran trabajo diplomático previo a la toma de protesta de Trump para, en la medida de lo posible, resolver las diferencias antes de que éstas se presenten.
Para América Latina en su conjunto, un Departamento de Estado liderado por Rubio significará una política más agresiva hacia Venezuela, con un posible incremento de sanciones y mayor apoyo a la oposición. También implicaría un mayor escrutinio sobre las relaciones de los países de la región con China, un tema en el que Rubio ha sido particularmente vocal. Se anticiparía un enfoque más ideológico en las relaciones diplomáticas, privilegiando a gobiernos conservadores y presionando a administraciones de izquierda, así como un énfasis renovado en temas como el narcotráfico y la migración irregular, posiblemente condicionando la ayuda económica a la cooperación en estas áreas.
El nombramiento de Rubio podría llevar a una mayor polarización hemisférica, con el riesgo de crear bloques antagónicos y dificultar la cooperación regional en momentos críticos. Su experiencia en asuntos latinoamericanos podría traducirse en una política más informada, pero también más confrontacional. El desafío para los países de la región será navegar esta nueva realidad manteniendo sus intereses nacionales mientras evitan una ruptura total con Washington. La diplomacia multilateral y los foros regionales podrían ganar importancia como contrapeso a una política estadunidense más unilateral y asertiva.
La designación de Rubio, si se materializa, marcaría el inicio de una era de relaciones más tensas, pero también más claras en su dirección y objetivos. Los países de la región deberán prepararse para un periodo de mayor activismo y presión estadunidenses en el hemisferio, con todas las oportunidades y riesgos que ello implica. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)
Antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la Unidad de Inteligencia Económica (EIU, por sus siglas en inglés) calculó un índice al que llamó “Riesgo-Trump”, con el cual clasificó a los 70 países principales socios de Estados Unidos, según su grado de posible afectación en materia de comercio, inmigración y seguridad, ante el triunfo de Trump. La conclusión a la que llegó es que ningún otro país es más vulnerable que México.
El puntaje va desde 0 (poco expuesto), hasta 100 (totalmente expuesto). La mayor brecha se observa entre nuestro puntaje (71.4) y el del segundo lugar, que es Costa Rica (59.1), siendo el tercero Alemania (52.9). Además de delatar nuestro enorme grado de sensibilidad, también aclara cuál de los tres segmentos al interior de nuestro indicador es el más amenazado. Contrario a lo que se pudiera pensar, no es la emigración (44.4) ni la seguridad (56.3), sino el comercio (100). En cuanto al tema migratorio, durante su reciente campaña prometió reanudar la ampliación del muro fronterizo y deportar masivamente a migrantes, pero parece poco probable que cumpla a cabalidad estas promesas, sobre todo, considerando que para su primer mandato había prometido un muro de 800 km de extensión y deportar a 3 millones de ilegales, pero quedó lejos de cumplir ambos compromisos. En cambio, el endurecimiento de las fronteras para personas y mercancías parece inminente.
En el tema de seguridad ha trascendido que Trump ha considerado desde atacar con drones y misiles los laboratorios de drogas en territorio mexicano, hasta enviar fuerzas especiales encubiertas, o no, “para causar el máximo daño al liderazgo, infraestructura y operaciones de los carteles”. Esto también parece ser improbable, por el desgaste que le acarrearía; pero designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras (OTE), es más factible. Antes de abordar el último segmento, el del comercio, conviene subrayar que Trump es primordialmente un negociante y eso implica al menos dos cosas: primero, que lo que más conoce e interesa es el beneficio económico y, segundo, que sabe blufear. Mi sospecha es que su verdadero interés es propiciar el auge comercial de su país y que para ello utilizará los otros dos temas como caballos de Troya. Lo que desea es imponer tarifas arancelarias a México y a China.
Es ingenuo creer, como le pasó a Marko Cortés, que “de pasada”, Trump nos solucionaría los problemas de seguridad, asumiendo los costos humanos, económicos y políticos. Al contrario, declarar a los cárteles como OTE le da otro pretexto para incrementar las revisiones fronterizas, entorpecer los accesos comerciales y aplicar sus anheladas políticas arancelarias, obligándonos a nosotros a hacer el trabajo peligroso. No me sorprendería que incluso llegara a amenazar con incluirnos en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo (ya ha dicho que “los cárteles gobiernan México”) como presión adicional, de cara a la revisión del T-MEC, acuerdo en el que, por cierto, acabamos de perder el panel de maíz transgénico contra Estados Unidos, por los decretos que AMLO publicó, prohibiendo su uso. De no acatar la sentencia, impondrán aranceles a nuestras exportaciones y eso es justo lo que quiere Trump. En resumen, el mayor riesgo para nosotros es la renegociación o cancelación definitiva del T-MEC; nuestra mejor estrategia, posicionarnos como aliado en su guerra comercial contra China.
ECONORRINCO
Las consecuencias de una repatriación masiva serían la caída en las remesas, el incremento en el gasto público para apoyarlos con programas sociales y el probable incremento en la inseguridad. La aplicación de aranceles de 25% al sector automotriz, que representa 8% de nuestro PIB manufacturero, nos podría llevar directamente a una recesión. (Silvano Espíndola, Excélsior, Nacional, p. 14)
El 5 de noviembre (2024) Donald Trump ganó las elecciones y el próximo 20 de enero, tomará posesión como Presidente de Estados Unidos.
La noche de las votaciones el peso mexicano se depreció hasta alcanzar un nivel de 20.80 unidades por dólar.
Casi todos los analistas adjudicaron la depreciación, al avance de Trump.
Pero ese mismo día, en México, la Corte desestimó las acciones en contra de la Reforma Judicial y no la pudo invalidar.
El cambio de régimen que está ocurriendo en México, también está contribuyendo en el nerviosismo cambiario.
Para los mercados no han pasado inadvertidos eventos como la mayoría calificada del partido en el gobierno: Morena; Reforma al Poder Judicial y la supremacía, la inminente reforma que extinguirá los órganos reguladores, y la incertidumbre sobre la viabilidad de las finanzas públicas.
El peso se ha depreciado casi 20 por ciento desde el cierre de los mercados previos a las elecciones en México. En su mayoría se explica por los cambios que se registran en el ámbito de justicia, reformas y la debilidad en las finanzas que heredó el nuevo gobierno mexicano, de acuerdo con un análisis de Banco Base. El comportamiento de la moneda nacional ha variado al ritmo de la apreciación o debilitamiento del dólar y ésta divisa ha registrado fluctuaciones influidas por las elecciones presidenciales y las medidas de política monetaria de la Reserva Federal.
Está claro que el peso mexicano ha venido mostrando volatilidad e incertidumbre por las declaraciones, el triunfo y las potenciales acciones que podría tomar el próximo presidente de EU y que, se anticipa, podrían afectar directamente a México. La editora de The Economist, Zanny Minton Beddoes, advirtió, en una entrevista con CNN, que México está en problemas porque recibirá un golpe por proteccionismo, con Donald Trump, en la presidencia de EU.
La agencia calificadora Moody’s Ratings por su parte, en un nuevo informe, advierte que con el triunfo de Trump, los aranceles generales reducirían la demanda de exportaciones de América Latina, siendo México y Centroamérica los países más expuestos. Es probable –señala la calificadora– que la próxima administración trate la creciente influencia de China en la región y que México sea el centro de atención a medida que se revise el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Ayer (11 de noviembre) el peso cerró la sesión con una depreciación de 0.95% ó 19.1 centavos y cotizó en 20.37 pesos por dólar. En la jornada registró un mínimo de 20.1282 y un máximo de 20.5778 pesos por dólar. En paralelo se observó el fortalecimiento del dólar estadounidense de 0.53% de acuerdo con el índice ponderado, que alcanzó su mayor nivel desde el 1 de noviembre del 2023.
El dólar se fortaleció frente a la expectativa de que Trump aplicará políticas comerciales proteccionistas y una política migratoria estricta. En días previos se difundió que Trump designó a Tom Homan como encargado de la seguridad fronteriza, considerado un “duro” en el tema migratorio.
Una política migratoria dura de EU podría tener efectos negativos para México por una eventual deportación masiva, la caída de remesas y las medidas adicionales que tendría que aplicar para contener el flujo migratorio.
El tema China, es otro de gran complicación para México. Trump quiere abatir su déficit con China y con México. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha mantenido una actitud y discurso de tranquilidad. Ha buscado mantener la seguridad y confianza de que podrán conciliarse los intereses entre ambos países.
Ayer adelantó que su gobierno buscará al equipo de transición de Trump para identificar los principales problemas que les preocupan.
Ojalá que sea como dice la Jefa del Ejecutivo. Ojalá que México pueda convencer a su contraparte de que somos aliados y socios comerciales y no enemigos. Ojalá que la advertencia de ¡Ahí viene Trump!, como la de ¡Ahí viene el Lobo!, sea solo una falsa alarma. Veremos.
Atisbos
En julio de 2025 el mexicano Agustín Carstens Carstens, cumplirá 8 años al frente del banco de bancos como se le conoce popularmente al Banco de Pagos Internacionales (BIS).
Quien fuera gobernador del Banco de México y Secretario de Hacienda, será relevado por el ex gobernador del Banco de España, Pablo Hernández.
Carstens desde el BIS enfrentó la pandemia del Covid 19 y las presiones inflacionarias derivadas de la disrupción de las cadenas productivas en el mundo, además de que encabezó un ambicioso proyecto de modernización de la institución, al mismo tiempo que enfrentó y advirtió sobre el riesgo financiero de las criptomonedas.
De igual forma, avanzó en el proyecto hacia la transición a la moneda digital en el mundo. (Marco A. Mares, El Economista, Empresas y Negocios, p. 24)
Valencia, España., En la manifestación del pasado 9 de noviembre para exigir la dimisión del presidente de la generalitat, Carlos Mazón, una manta escrita advertía: La tempestad puede ocasionar daños. El capitalismo es mortal. La afirmación es contundente. Independientemente de los desastres naturales, el modo de producción dominante nos conduce a la barbarie.
Pero, más allá de la denuncia a la matriz que explica la letalidad y capacidad destructiva que puede adquirir una catástrofe climatológica cuando topa con un sistema inhumano, hay otras piezas del rompecabezas que dan cuenta de cómo la DANA fue gestionada torpe y criminalmente, y sus efectos han sido usados para objetivos que nada tienen que ver con la atención a las víctimas.
Entre esas otras piezas se encuentran la politiquería rapaz que busca sacar raja de la desgracia de miles de personas, el nuevo fundamentalismo de la derecha más rancia y el papel que influencers reaccionarios (y sus patrocinadores) han jugado en la difusión de bulos para exacerbar la legítima crispación social y rescatar a los responsables de la debacle. En ellas, ideas fuerza nacidas de la izquierda como que se vayan todos y sólo el pueblo salva al pueblo, han sido desnaturalizadas por la extrema derecha y puestas a su servicio para capitalizar políticamente el dolor, la rabia y impotencia de los afectados.
En el centro del nuevo imaginario social que la derecha radical quiere construir están, como explicó Martín Caparrós en El País, los migrantes. “Y sin embargo –escribe el autor de La Historia–, ahora el ‘problema’ de los in-migrantes se ha transformado en uno de los grandes temas europeos: uno de los argumentos más incisivos, más decisivos que aplican las distintas derechas para hacerse votar; el que más usa la prensa que se les vende para venderlos.” Añade: Lo que se presenta hoy en Europa como derecha es el oportunismo de los políticos que intentan aprovechar ese miedito, los intentos desesperados de resistirse a la inevitable renovación de nuestras sociedades. Para lo cual inventan todo tipo de infamias sobre esos inmigrantes, que es lo primero que hacen los conservadores para defenderse antes de recurrir a métodos más contundentes.
Hagamos un recorrido a vuelo de pájaro por la política valenciana (y española), para entender claves de la coyuntura y cómo la migración juega en ella. El 28 de mayo de 2023 se realizaron elecciones en la comunitat Valenciana. La coalición de izquierdas que gobernaba perdió el poder. El Partido Popular (PP) fue la fuerza más votada (35.37 por ciento y 40 diputados). El ultraderechista Vox, obtuvo 12.41 por ciento de los sufragios y 13 legisladores. Juntos, sumaron más de los 50 diputados necesarios para la investir como presidente de la generalitat a Carlos Mazón.
En un hecho hasta ese momento inusitado en España, ambas fuerzas acordaron confeccionar un gobierno conjunto, integrado por tres consellers de Vox y siete del PP, incluido el presidente.
Así, se abrió la ruta para pactar coaliciones de gobierno PP-Vox en Extremadura, Aragón, Castilla y León, Murcia y Baleares. Seis, incluyendo Valencia. En ellas, la ultraderecha se concentró en protagonizar guerras culturales. En Castilla y León y Aragón intentaron borrar la memoria democrática, que permite el acceso a la adquisición de la nacionalidad española por opción, y para los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, originariamente españoles.
Sin embargo, poco menos de un año después de la travesía valenciana (360 días), las alianzas gobernantes conservadoras se rompieron, con el pretexto de la acogida de menores inmigrantes en las comunidades autónomas. Santiago Abascal, presidente de Vox, anunció que cancelaba los acuerdos regionales con el PP y pasaba a la oposición. Se convirtió así en lo que algunos analistas califican de fuerza antisistema-dentro del sistema.
Vox tomó entonces una ruta similar a la seguida por otras formaciones de la derecha radical en el viejo continente: Rassemblement National en Francia, la Liga en Italia, el Fidesz en Hungría, y el Partido por la Libertad en Países Bajos. En el Parlamento Europeo se sumó al grupo político encabezado por el húngaro Viktor Orbán (Patriotas de Europa) y asumió posiciones más beligerantes en cuestiones migratorias, de integración regional, soberanía nacional y protección de las identidades nacionales. Apuesta así a hacer de la migración (en realidad, racismo y discriminación), una herramienta para capitalizar el descontento popular en torno a otros asuntos (como el de la tragedia valenciana) presentándolos como resultado de la emigración.
En La extrema derecha inunda las redes de bulos (https://shorturl.at/TA1ww) Miguel Urbán sistematiza cómo la ultraderecha ha usado la DANA para inundar las redes sociales de fakenews y conspiraciones con los que reafirmar su negacionismo climático, esparcir sus odios, atacar al gobierno y de paso salvar al soldado Mazón de su responsabilidad en la tragedia.
Como explicó magistralmente Ignacio Ramonet en La era del conspiracionismo: Trump, el culto a la mentira y el asalto al Capitolio, la derecha radical ha elaborado desde las redes sociales una política de la posverdad que ha cambiado radicalmente las claves de la acción en la vida pública. Lo que hoy sucede con la catástrofe valenciana es inimaginable sin ello.
Raimon, el emblemático cantautor valenciano, autor de Al meu país la pluja, escrita en 1984, dice en su canción: En mi país la lluvia no sabe llover. O llueve poco o llueve demasiado. Si llueve poco es la sequía. Si llueve demasiado es la catástrofe. Al igual que sucede con la lluvia, puede acusarse a la ultraderecha de no saber hacer política: en momentos de tragedia como la vivida en Valencia, en lugar de poner en el centro la solidaridad y la lucha por la vida, lo único que hace es avivar las peores pasiones humanas, asociadas al odio, la xenofobia, el racismo, el supremacismo y el clasismo. (Luis Hernández Navarro, La Jornada, Opinión, p. 15)
El domingo en la noche Donald Trump anunció su zar fronterizo.
Thomas D. Homan, quien ya trabajó para él un año durante su primera estancia en la Casa Blanca y en ese tiempo dijo que los inmigrantes ilegales deberían tener miedo. Dijo Trump ahora: “Estará a cargo de todas las deportaciones de inmigrantes ilegales a su país de origen”. Y agregó que “no tiene dudas” de que Homan “hará un trabajo fantástico y muy esperado”.
Homan ha sido un entusiasta de la idea de Trump para hacer deportaciones masivas en estos tiempos que ha sido comentarista de Fox News sobre el tema. Este verano en la Convención Nacional Republicana dijo: “Tengo un mensaje para los millones de inmigrantes ilegales que Joe Biden liberó en nuestro país en violación de la ley federal: es mejor que comiencen a empacar ahora”.
Ayer, después del anuncio de Trump, Homan enfatizó en entrevista con Fox News: “He sido claro, y el presidente Trump ha sido claro: las amenazas a la seguridad pública y a la seguridad nacional serán la prioridad porque tienen que serlo. Representan el mayor peligro para este país”.
Homan dijo también que “las operaciones en los lugares de trabajo también tienen que realizarse”. Según la narrativa del próximo gobierno, la administración de Biden puso fin a los arrestos de inmigrantes a gran escala en los lugares de trabajo, lo que, según Homan, facilitó a los empleadores contratar a trabajadores no autorizados, incluidos niños.
Homan dijo también que no se utilizarían tropas militares para detener a inmigrantes indocumentados. ICE, dijo, trabajaría para llevar a cabo los planes de Trump de una “manera humana”, en lo que será una operación “necesaria” y “bien dirigida y planificada”.
El primer nombramiento no es una sorpresa. Estaba anunciado. Eso permite al gobierno mexicano por lo menos saber con quién tiene que sentarse en las próximas semanas, antes de que tome posesión en enero Trump, y comenzar a negociar el tamaño de las “deportaciones” y cuál es el papel que, de México, espera Homan. Porque más allá de que muchas de las nuevas migraciones son de otros países, la mayoría es mexicana y muchos de los que han llegado podrían ser deportados a México como “país seguro”.
El nombramiento de Homan debe ser también una señal clara para aquellos que llevan semanas diciendo que no, que era puro asunto de campaña. No, va en serio, hay que actuar y planear frente a Trump versión 2.0. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
El partido Republicano recuperó el Senado y probablemente la Cámara de Representantes. Trump tendrá margen de maniobra para implementar sus promesas de campaña. Varias de ellas tendrían un fuerte impacto en México, aun cuando su aplicación práctica sea complicada y contraproducente:
– Cierre de la frontera el primer día de su gobierno. Ha dicho que actuará como dictador el primer día. En la frontera hay 57 puertos de entrada, a través de los cuales se comercian 3 millones de dólares por minuto, poco más de 2 mil millones de dólares por día. Se registran cerca de 350 millones de cruces de personas cada año. Los efectos económicos, sociales y familiares serían inmensos, pero aún más, el psicológico. Seguramente el gobierno de México le hará saber su rechazo al cierre, el daño que puede hacer.
– Redadas y deportaciones masivas. Trump ha dicho que deportará hasta 20 millones de indocumentados. Los expertos afirman que en realidad hay alrededor de 11 o 12 millones, de los cuales alrededor de 5 serían mexicanos. La mayoría han vivido, trabajado y contribuido a la economía estadounidense muchos años. Las redadas atemorizarían a esa comunidad, serían violatorias de derechos humanos. Implicarían separar familias. Los consulados mexicanos estarían rebasados en sus labores de protección. El gobierno de México NO puede aceptarlas y debe hacer ver las consecuencias humanas y económicas negativas para ambos países.
– Combate a organizaciones criminales mexicanas. Durante la campaña Trump planteó dos opciones, no excluyentes. Una, clasificar a las organizaciones del crimen transnacional organizado como terroristas, con implicaciones legales para México y EU. Otra, lograr que el Congreso autorice el uso de la fuerza en contra de ellas, aún sin el consentimiento del gobierno mexicano. Es imperativo negarse a ambas opciones y presentar al gobierno de Trump un nuevo marco de combate al crimen organizado que lo reconozca como una amenaza a la seguridad nacional de ambos países.
– Imposición de aranceles. Trump prometió imponer un arancel de 10% a todas las importaciones a EU y de 60% a los productos chinos. Sería violatorio de las normas de la OMC y del TMEC, pero sabemos que no le importa. Advirtió a México que impondrá aranceles comenzando con un 25% y hasta un 75% si el gobierno no combate el tráfico de fentanilo y la migración, aunque ambos hayan disminuido en los últimos meses.
Debemos estar conscientes de que Trump está dispuesto a cumplir sus promesas. Nuestro gobierno debe prepararse a enfrentarlas con diplomacia y firmeza.
Debe dejar a un lado la retórica divisoria, convocar a la unidad, recurrir a los grandes negociadores comerciales de México, fortalecer sus consulados, replantear el llamado Plan C e instrumentar una verdadera política migratoria no sólo reactiva a las presiones de EU que ha derivado en una crisis humanitaria. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 5)
El cambio en el Gobierno de Estados Unidos y el regreso de Donald Trump a la presidencia es un reto que no sorprende al Gobierno de México. Por el contrario, ofrece la oportunidad de demostrar la madurez del equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum en la gestión de las relaciones entre ambos países, desafiando así las versiones alarmistas que buscan infundir temor en la opinión pública.
Desde el primer día de la actual administración, y anticipando las elecciones presidenciales en el vecino país, las Secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores, Economía y Seguridad Pública han trabajado en estrecha coordinación.
El objetivo ha sido, y sigue siendo, atender la agenda bilateral en temas prioritarios como la migración, el combate a la delincuencia organizada, en los ámbitos de trata de personas, tráfico de drogas y armas, así como el fortalecimiento de las relaciones comerciales.
De manera oportuna, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha recordado a los medios la experiencia de las relaciones entre México y EU durante el primer mandato de Trump, cuando coincidió con los primeros dos años de gobierno del presidente López Obrador.
El canciller mexicano de aquel entonces nos recuerda que fue en ese período, y bajo la iniciativa del mandatario estadounidense, cuando se concretó la transición del Tratado de Libre Comercio al Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo cual impulsó las exportaciones de ambos países y convirtió a México en el principal socio comercial de Estados Unidos en pocos años.
La postura de Trump frente a esta realidad ya como virtual Presidente no se ha hecho esperar. El pasado jueves, emitió una declaración en la que, aunque reafirma la prioridad de la seguridad fronteriza, desvanece el temor irracional de un cierre total de la frontera en su segundo mandato.
En su discurso, Trump deja atrás la retórica confrontativa propia del periodo de campaña y se limita a expresar su propósito de regular el flujo migratorio, expresando: “No soy alguien que dice: ‘No, no puedes entrar’. Queremos que la gente entre…”.
Este enfoque es coherente con la realidad de que Estados Unidos es una nación construida sobre el flujo migratorio, el cual ha marcado el rumbo ascendente de su progreso y esto no puede ser ignorado.
El discurso de Trump, en el contexto de una mayoría republicana en el Congreso, abre la puerta a una posible reforma migratoria integral, similar a la Ley Simpson Rodino de 1987, que legalizó la estancia de millones de mexicanos.
Dicha regulación no ha sido renovada en respuesta a las circunstancias actuales, ya que los partidos Demócrata y Republicano han usado el tema migratorio como un arma electoral, en una lucha que hoy está definida tanto en la Presidencia como en el Congreso. (Luis Fernando Salazar, El Heraldo de México, País, p. 12)
La designación de Tom Homan como responsable de todas las deportaciones de extranjeros ilegales en Estados Unidos, anunciada por el próximo presidente de ese país, Donald Trump y su insistencia de que impondrá aranceles al comercio exteriror son creíbles, según reconoció el Grupo Financiero Mifel, y la confirmación de las acciones que emprenderá tras tomar posesión
Homan, quien fuera Director del Servicio de Inmigración y Aduanas durante el primer gobierno del republicano, es el que llevó a cabo la deportación masiva que separó a unos cuatro mil niños migrantes de sus padres y el que advirtió que si Trump regresaba a la Casa Blanca va a declarar “organizaciones terroristas” a los cárteles mexicanos de la droga para “borrarlos de la faz de la tierra” y tampoco hay duda de que aplicará aranceles a lo que llegue de México. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)
Sólo faltan 26 días para que Óscar Eduardo Ramírez Aguilar se convierta en el próximo gobernador de Chiapas y, a juzgar por la situación actual que está atravesando está entidad que históricamente ha padecido diversos flagelos sociales, todo indica que el comiteco tendrá seis años de muchísimo trabajo a partir del próximo 8 de diciembre. El contexto es apremiante y Eduardo no se puede dar el lujo de recargarse en eso que la mayoría llama la curva de aprendizaje.
Lo primero que se espera del próximo mandatario estatal chiapaneco es que marque distancia del gobernador saliente, Rutilio Cruz Escandón Cadenas, quien por sus omisiones, negligencias y corruptelas ya tiene asegurado un lugar en el basurero de la historia de Chiapas. Pero más allá de marcar distancia, Eduardo tiene la obligación y el compromiso con todos los chiapanecos de mandar a investigar y a auditar absolutamente todo lo que hizo (o, mejor dicho, no hizo) Rutilio, quien sale de la gubernatura convertido en todo un jeque, con cuentas bancarias millonarias y ranchos e inmuebles en Campeche, la Ciudad de México, Chiapas y Tabasco, una verdadera mentada de madre si tomamos en cuenta que le tocó gobernar una entidad que de manera permanente presenta los índices de pobreza y marginación más bajos de todo el país.
Rutilio, para quienes no lo conozcan, acabó siendo la versión real del “Varguitas” de “La Ley de Herodes” de Luis Estrada: Hizo de todo para enriquecerse groseramente a expensas de un pueblo que en su momento confió en él como la alternativa a un verdadero cambio. Y lo peor de todo fue que, tras su llegada al poder, le puso la alfombra roja a un jinete del Apocalipsis que jamás se había postrado en Chiapas: El narcotráfico. Ahora el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa se regodean en una entidad en la que jamás habían tenido presencia. Este par ahora controlan y dominan temas como el tráfico de migrantes; la logística de los estupefacientes provenientes de Sudamérica y que entran a México por la frontera sur; los desplazados por “motivos religiosos” e incluso las ejecuciones de activistas como la del padre Marcelo Pérez en San Cristóbal de las Casas. Esto explica porque desde la Secretaría de la Función Pública (SFP) ya lo están investigando con lupa.
Por su parte, Eduardo sabe que el inicio de su gestión, dadas las circunstancias, difícilmente podrá arrancar de cero. Hay déficits por todos lados y él seguramente ya tiene un diagnóstico asertivo y acertado del escenario que enfrentará apenas asuma como gobernador. La deuda histórica con Chiapas es inmensa, inconmensurable y todo esfuerzo en positivo que realice el próximo gobierno estatal impactará y sumará.
De entrada, hay que pacificar a la entidad. Urge inhibir y desarticular a la delincuencia porque Chiapas es una bomba de tiempo en el ámbito social. Pero también hay que resolver el conflicto de los desplazados, pues durante décadas este problema ha afectado a las diversas etnias chiapanecas. Del mismo modo urge detonar la economía y el turismo, hay que generar confianza tanto en los inversionistas como con los visitantes (nacionales y extranjeros). Las actividades productivas también están pausadas (la ganadería, la agricultura, la generación de fuentes de empleo, etcétera) y el progreso y el desarrollo sólo serán posibles si se les da un impulso verdadero. Y los grandes pilares sociales como lo son la educación, la salud y la seguridad igualmente requerirán de un envión desde los tres niveles de gobierno.
Definitivamente en Chiapas hay muchísimo por hacer. Pero lo primero es que se le llame a cuentas a Rutilio y, a partir de ahí, seguramente todo lo demás se le dará a Eduardo. (Yazmín Alessandrini, 24 Horas, CDMX, p. 7)
En la contienda presidencial en Estados Unidos, la vicepresidenta Kamala Harris y el expresidente Donald Trump representaron polos opuestos en el ámbito ideológico y político. Harris reflejó los valores: justicia social, equidad y derechos, mientras que Trump populista y nacionalista atrajo a un electorado conservador con una agenda económica, la inmigración y la inseguridad y basada en make America great again (MAGA). Trump triunfó en la elección presidencial con 277 votos electorales respecto a 224 votos electorales de Harris. Además, Trump ganó por primera ocasión tanto el voto popular (71, 268, 043) (51%) como el electoral, dado que perdió el voto popular en las elecciones de 2016 y 2020. También el partido republicano triunfó en las Cámaras de Representantes y del Senado –con mayoría-.
Trump es el segundo presidente que logra dos mandatos no consecutivos después del presidente Grover Cleveland en el siglo XIX. Trump ha estado en campaña cerca de 8 años, mientras que Harris apenas tres meses.
Trump triunfó en la mayor parte de los estados considerados bisagras: Georgia y Carolina del Norte (16 votos electorales cada uno), Pensilvania (19 votos), y Wisconsin (10) y por confirmarse Míchigan (15), Arizona (11), y Nevada (6). En estos estados el voto anglo, latino, rural e incluso femenino se inclinaron por una opción conservadora y crítica contra la actual situación económica.
La encuesta de salida de CNN reflejó una marcada división entre los votantes que apoyaron a la vicepresidenta Kamala Harris y aquellos que respaldaron al expresidente Donald Trump. Una amplia mayoría de los votantes de Harris, un poco menos de 6 de cada 10, consideran la democracia como su principal tema y cerca del 20% consideraron el aborto como su prioridad. Aproximadamente la mitad de los votantes de Trump consideran la economía como su principal tema, seguido por alrededor del 20% que consideran la inmigración como su mayor preocupación.
Aproximadamente tres cuartas partes del electorado tienen una visión negativa de cómo van las cosas en Estados Unidos actualmente, de acuerdo con las primeras encuestas de salida de CNN. Esta percepción y el discurso nacionalista –American First– de Trump lo favoreció en la mayor parte de los estados. Solo una cuarta parte se describe a sí misma como entusiasta o satisfecha con el estado de la nación, con más de 4 de cada 10 insatisfechos y aproximadamente 3 de cada 10 dicen que están enojados.
Otro factor determinante fue la baja aprobación del presidente Biden que está por debajo a nivel nacional, con alrededor de 4 de cada 10 votantes que dicen que aprueban su desempeño laboral y una mayoría que desaprueba. En este marco, las mujeres no votaron por una agenda de género, sino económica. Y las acusaciones legales contra Trump, en lugar de sancionarlo socialmente lo fortalecieron y lo victimizaron en términos políticos.
Para analizar los factores que determinaron el triunfo de Donald Trump frente a Kamala Harris, es esencial considerar tanto el contexto político como las estrategias de campaña. Este análisis examina aspectos clave que pueden influir en la inclinación del voto, destacando elementos económicos, sociales y de comunicación que benefician a Trump, así como posibles limitaciones de la campaña de Harris.
Trump ha mantenido, desde su primer mandato, una postura contundente sobre la seguridad en la frontera y la inmigración. La seguridad ha sido un tema recurrente que resuena con los votantes que temen la desestabilización debido a la migración, especialmente en zonas fronterizas y rurales. Trump continuó impulsando un discurso de “ley y orden” y reiteró que su liderazgo es clave para evitar problemas migratorios y de seguridad. Esta diferencia en enfoques refleja una marcada línea divisoria que movilizó a votantes a favor de Trump, especialmente en los estados bisagra.
La popularidad de Trump en áreas rurales y entre la clase trabajadora es uno de sus mayores activos. Su retórica populista y su promesa de priorizar a los “olvidados” de Estados Unidos ha creado una base leal, especialmente en estados industrializados y en áreas menos urbanizadas. Esta conexión con sectores que sienten que la economía globalizada ha sido desfavorable para ellos le otorga a Trump una base que percibe sus propuestas como beneficiosas para sus condiciones de vida. En contraste, Harris tuvo dificultades para atraer a estos votantes debido a su alineación con políticas progresistas que pueden percibirse como desfavorables para la industria o demasiado urbanas.
Trump ha construido una reputación en torno a su capacidad de manejar la economía, enfatizando su enfoque en reducir impuestos, desregular industrias y fomentar la creación de empleos. Durante su primer mandato, el índice de empleo aumentó y se mantuvo estable hasta la crisis del COVID-19, y la administración de Trump promovió la idea de un crecimiento económico sostenido. Los votantes que priorizan la economía perciben a Trump como una figura experimentada que garantiza estabilidad financiera, en contraste con Harris, cuya carrera se ha centrado más en temas de justicia social y derechos civiles, y no en temas económicos.
Harris, como representante del ala progresista del Partido Demócrata, tuvo dificultades en ciertos sectores conservadores y moderados que desconfían de cambios rápidos en temas sociales o culturales. Trump, en su retórica, se ha opuesto consistentemente a ideas de justicia social que, desde su perspectiva y la de sus seguidores, podrían “erosionar los valores tradicionales”. Al presentar a Harris como la cara de una agenda “radical”, Trump persuadió a votantes conservadores y moderados de que su propio enfoque es el que preserva la “identidad nacional”. La crítica a temas progresistas, como la justicia climática o el cambio en la estructura de las fuerzas de seguridad, atrajó a votantes que ven en Trump una defensa de lo que consideran el “estilo de vida americano”.
Trump ha demostrado ser un comunicador excepcional en redes sociales y medios alternativos, lo cual le ha permitido establecer una conexión directa con sus seguidores y moldear la narrativa pública. A través de estos medios, transmitió su mensaje sin las intermediaciones de los medios de comunicación tradicionales, que en ocasiones percibe como adversos a sus posiciones. Esto le permitió responder rápidamente a los ataques de sus oponentes y desviar la atención hacia temas que lo benefician. Harris, aunque también tiene presencia en redes, se vio limitada en comparación con la habilidad de Trump para generar “momentos virales” y activar la participación de sus seguidores de una manera casi inmediata. El apoyo de Elon Musk, dueño de X quien lo financió, también fue determinante.
La polarización política en Estados Unidos se ha intensificado, y Trump ha aprovechado esta división para movilizar a su base. Esta movilización se convierte en un activo crucial, pues la fidelidad y la lealtad de sus seguidores se traduce en altas tasas de participación. La intensidad del apoyo hacia Trump y su retórica divisiva han demostrado ser efectivas en elecciones anteriores, donde logró que sectores que tradicionalmente no participaban se volcaran a las urnas. Harris, aunque pudo movilizar a sectores progresistas, tuvo dificultades para lograr el mismo nivel de entusiasmo entre los votantes moderados o indecisos.
Trump suele capitalizar temas culturales y sociales, como el control de armas, la libertad de expresión y la educación, que dividen opiniones en el país. Igualmente, su rechazo relativo al aborto, atrajo a las mujeres conservadoras. En elecciones recientes, estos temas han generado un impacto considerable, y Trump utilizó estos temas como parte de su narrativa para señalar a Harris como una candidata alejada de “los valores tradicionales americanos”. Su habilidad para simplificar los temas en mensajes directos y contundentes permitió a sus seguidores identificar con claridad la postura de su líder en estos asuntos.
La experiencia de Trump como ex presidente le permite proyectarse como una figura de competencia probada en asuntos de seguridad nacional y relaciones exteriores. Para muchos votantes, esta experiencia es crucial, especialmente en momentos de incertidumbre global y tensiones internacionales. La percepción de que Trump es una figura fuerte en el escenario internacional podría darle una ventaja sobre Harris, cuya experiencia es principalmente legislativa y judicial. Este factor de experiencia es determinante, ya que muchos votantes ven en Trump una figura que puede representar a Estados Unidos de manera firme y decidida frente al mundo.
A pesar de las controversias, Trump ha mantenido una base electoral sólida, que no ha disminuido significativamente ante las críticas y desafíos legales. Ha hecho campaña por ocho años. Esta lealtad se convierte en una ventaja considerable, pues le asegura un núcleo duro de apoyo, lo cual puede marcar una diferencia en estados clave que requieren una alta movilización. En comparación, Harris no tuvo una base tan estable y leal, ya que los votantes demócratas suelen estar más distribuidos entre diversas corrientes y grupos, lo cual podría resultar en una menor cohesión. Y el hecho de ser mujer, inmigrante y afro también influyeron en un electorado conservador y de clase baja y media.
La agenda de Trump hacia México y la frontera ha destacado tradicionalmente por centrarse en temas de seguridad y control migratorio, comercio y cooperación bilateral en seguridad. Algunas de las políticas principales pueden ser las siguientes:
Seguridad Fronteriza y Migración: Trump ha impulsado políticas para endurecer la seguridad en la frontera, incluyendo la construcción de muros y reforzamiento de las leyes migratorias.
Políticas Comerciales y el T-MEC: Aunque el T-MEC fue una renegociación del TLCAN que se implementó, Trump promovió la idea de proteger empleos estadounidenses y buscar un comercio “justo” con México.
Colaboración en Seguridad y Narcotráfico: Promovió una mayor colaboración para enfrentar el narcotráfico, aunque su enfoque ha sido de responsabilidad compartida, con énfasis en que México gestione el problema internamente. Ha planteado declarar a los grupos delictivos como terroristas.
Control de Flujo Migratorio en la Región: A través de políticas como “Remain in Mexico” y otras, Trump buscó que México gestionara el flujo de migrantes hacia EE. UU., exigiendo cooperación en la contención de migrantes centroamericanos.
Conclusión
El triunfo de Donald Trump y del partido republicano en las Cámaras de Representantes y del Senado –con mayoría- y en la contienda presidencial sobre Kamala Harris implica una concentración del poder republicano, lo cual fortalecería una agenda conservadora.
El triunfo de Trump se basó en una combinación de factores relacionados con su experiencia, conexión emocional con su base, y habilidad para explotar temas sensibles. La experiencia económica, el control del mensaje en redes sociales, y la percepción de liderazgo fuerte en temas económicos y seguridad lo colocan en una posición sólida frente a una candidata que, aunque representa renovación, enfrenta desafíos en cuanto a la movilización y cohesión de su electorado. (José María Ramos /CASEDE, El Sol de México, Análisis, p. 20)
Promete deportar a toda la familia

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)
Gobernación

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 30)
Obstáculo inesperado

(Chelo, El Universal, Opinión, p. A15)