Opinión Migración 131124

Trascendió Puebla

Que el aún gobernador de Puebla y próximo titular del Instituto Nacional de Migración, Sergio Céspedes, ya tiene en la mira y en su agenda a Tom Homan, quien será nada menos que el nuevo “zar de la frontera” del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. La relevancia del caso radica en que ambos deberán mantener una relación cercana, dado que se esperan medidas más restrictivas contra los migrantes que intenten cruzar a territorio estadunidense desde la frontera norte de México. (Milenio Puebla, Milenio, Online)

Entre Colegas / CNDH y juicio político

Dedico la colaboración de esta semana a abordar dos temas importantes dentro de la coyuntura política del país.

Me refiero al proceso de selección para un nuevo periodo en la presidencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el anuncio sobre la reactivación de absurdos juicios políticos, específicamente contra dos ejemplares exintegrantes del Consejo General del INE, Lorenzo Córdova (consejero presidente) y Ciro Murayama (consejero electoral).

Empecemos por la CNDH. El antecedente de hace 5 años fue demoledor y de alguna manera un indicio de lo que habría por venir en este lustro. En uno de los episodios más aberrantes de la pasada legislatura en el Senado de la República, la entonces mayoría de Morena y sus aliados legislativos aprobaron el ilegal cumplimiento de los requisitos para aprobar la postulación de Rosario Piedra Ibarra, por el tema de la militancia partidista.

Con independencia de la valía de muchos servidores públicos con valiosas trayectorias y compromiso con la defensa de los derechos humanos en el país, la gestión de la titular deja un saldo inequívocamente negativo. En ese periodo absolutamente crítico y creciente de violaciones a derechos humanos, expresadas de diversas formas, como las cifras exponenciales de homicidios, de personas desaparecidas, de maltratos a madres buscadoras y migrantes —con casos icónicos como las muertes de las personas calcinadas en la estación migratoria de Ciudad Juárez, en marzo de 2023, o las ejecuciones extrajudiciales en Chiapas apenas hace unas semanas— la actuación de la presidenta deja mucho que desear. Por si eso no fuera suficientemente lamentable, olvidó por completo su carácter de órgano constitucional autónomo para convertirse en un apéndice partidista del régimen. No sólo no actuó para detonar cuando fue necesario controversias constitucionales, sino que además tomó con entusiasmo las matracas en la confrontación que el régimen sostuvo con la pasada integración del régimen.

Como se sabe, su actual incorporación en la terna en la búsqueda de su reelección como presidenta de la CNDH está plagada de irregularidades y polémicas, desde no haber obtenido las más altas calificaciones para entrar en la terna, conseguir apoyos falsos o sencillamente una comparecencia con afirmaciones que muestran una absoluta desconexión con la realidad de las víctimas de derechos humanos y/o una autoestima fuera de serie.

Y ya que se mencionaron los embates a la integración anterior del Consejo General del INE, algún iluminado decidió desempolvar los expedientes contra Lorenzo Córdova y Ciro Murayama. La maniobra para seguir amedrentando a esos dos referentes —aquí sí de la autonomía y la independencia de un organismo constitucional, la autoridad electoral—, no puede ser más burda.

Como los aludidos —y cualquiera que tenga mínimas habilidades de lectura de comprensión— han señalado, el artículo 114 de la todavía hoy vigente Constitución, establece con inequívoca interpretación que el juicio político sólo puede detonarse dentro del periodo de encargo y hasta dentro de un año de concluido. Dado que terminaron su encargo el 3 de abril de 2023, a los inquisidores ya se les pasó siete meses el plazo.

Así que ante la revanchista pulsión autoritaria, no queda más que la defensa con la Constitución en mano —mientras algo siga representando tras la aprobación de la lamentable mal llamada reforma judicial— y toda la solidaridad y respaldo para Ciro y Lorenzo, dos ejemplares servidores públicos e incansables defensores de la democracia constitucional y pluralista. (Horacio Vives Segl, La Razón, México, p. 10)

El vecino incómodo

Bienvenidos a la segunda vuelta de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. Promete ser una administración muy parecida a la última versión, pero mucho más auténticamente Trump.

La vez pasada había asesores que venían de la vieja guardia del Partido Republicano, quienes creían en las relaciones diplomáticas, el libre comercio y la migración como elementos claves del futuro del país, y se reflejó en los desenlaces en los temas espinosos, como la negociación del T-MEC y de las políticas migratorias. En esta segunda vuelta vienen asesores mucho más a la medida del presidente entrante, fieles a su estilo y su visión.

Cuando he preguntado a personas que han trabajado con Trump qué hay que esperar, todos me dicen que hay que creer lo que él dice. Esto es positivo y negativo. Por un lado, es un político altamente transparente (una de las claves de su éxito). Por otro lado, mucho de lo que dice debería preocuparse a los vecinos que viven más cerca y comparten una frontera común con su país.

Pero si bien es transparente, y sus intenciones son exactamente lo que él proyecto, también todo lo que él dice es negociable. Como en su libro The Art of the Deal (El arte de la negociación), pone una meta extremadamente alta para presionar, y luego negocia un punto medio. Pero también está dispuesto a subir las apuestas si no logra lo que quiere.

Hay tres temas en que se va a enfocar con respecto a México. El primero y más complejo es de la migración. Por un lado, va a iniciar una campaña de deportar a migrantes indocumentados, empezando con los que ya tienen orden de deportación vigente, pero luego expandiendo el universo de los que son sujetos a retorno forzado. Ya que casi la mitad de la población indocumentada en Estados Unidos son mexicanos, esto va a tener un efecto directo para México. También va a quitar las diferentes protecciones legales que existen para ciertos grupos, aunque eso afecta más a centroamericanos, venezolanos, haitianos y otras nacionalidades, a menos que llegue a derogar al DACA, lo cual si afectaría mayormente a mexicanos.

Al mismo tiempo, va a exigir colaboración en controlar la frontera, quizás con la restitución del programa Quédate en México, o con un acuerdo de tercer país seguro, que permite que el gobierno de Estados Unidos regresa a ciudadanos de otros países a buscar asilo en México, en vez de solicitarlo en Estados Unidos. O puede ser que intenten aprobar enmiendas a la ley de migración en el Congreso que elimina al asilo y permite que el gobierno estadounidense regrese a todos los migrantes que llegan a la frontera sin documentos, directamente a México.

Pondrá al gobierno mexicano en aprietos decidir hasta dónde negociar estos puntos, y seguramente habrá que aceptar algunos y quizás habrá margen para evitar otros. Será el arte de negociar en pleno apogeo. Y con las amenazas de aranceles de por medio.

Los aranceles, por cierto, serían un arma de dos filos para Trump, una especie de asesinato-suicidio, en que se impacta a la economía mexicana pero también a la estadounidense, disparando la inflación y bajando la productividad en ambos. Me da la impresión que habrá voces en la administración de Trump que aconsejan en contra de los aranceles por ese motivo, pero puede ser que él es capaz de imponerlas contra los consejos de sus asesores. O puede ser que sea pura estrategia de negociación. No hay forma de saberlo a ciencia cierta.

Y ahí está otro tema clave: la revisión del Tratado de Libre Comercio México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) en 2026. En realidad, no es un tema de si se acaba en ese año. Aún si Trump decide salirse del tratado, está contemplado un periodo de varios años para que acabe el acuerdo, y un futuro gobierno puede revertir la decisión. Pero sin duda generaría incertidumbre económica.

Finalmente, está la amenaza de tomar mayor intervención en el tema del narcotráfico. Hay personas en el entorno de Trump que han sugerido ataques directos a los grupos de crimen organizado por parte del gobierno estadounidense en territorio mexicano. Eso quizás sea una posición demasiado atrevida aún para Trump, pero habrá que tenerlo en cuenta.

El gobierno mexicano no tendrá que acceder a todo lo que pide Trump y tiene sus propias cartas a jugar en estas negociaciones. Pero habrá que entrar en esta nueva fase con los ojos abiertos y atentos a las señales que se están mandando desde Washington en esta nueva etapa, y decidir en cada negociación hasta dónde el gobierno mexicano está dispuesto a llegar y dónde hay líneas rojas que no se pueden cruzar. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p. A25)

Desde el biopoder / Crece sueño americano en Navidad

El número de migrantes que ingresan de forma irregular a México con el objetivo de cumplir el llamado “sueño americano” crece cada fin de año, es decir, ante la cercanía de las épocas de Navidad y Año Nuevo.

El crecimiento de los llamados “sin papeles” que salen de sus comunidades de origen, la mayoría originarios de países centroamericanos, de Sudamérica y hasta de Asia, hacia Estados Unidos se presenta por una combinación de factores. El cambio de año, los deseos de mejorar la situación actual, la violencia y la necesidad de reencontrarse con sus seres queridos se combinan para que se registre un aumento de flujos migratorios.

Migrantes, desde infantes hasta adultos mayores, pasando por mujeres, jóvenes y adultos, conforman diferentes flujos de personas que arriesgan su vida y hasta pagan altas cantidades de dinero para llegar a alguna ciudad norteamericana.

Muestra del amento de los flujos migratorios se presenta en las rutas que pasan por Puebla. Con la llegada del mes de noviembre, en diversas carreteras, se aprecian a migrantes que viajan solos o en vehículos con la meta de alcanzar la frontera norte de México.

Como muestra, un tractocamión que circulaba por la autopista Puebla-Orizaba, a la altura de Tepeaca, se detuvo. En el interior de la unidad viajaban 89 personas, de ellas, 27 eran menores de edad. El pasado 9 de noviembre, se descubrió que en el interior de la unidad se encontraban migrantes. Cuando llegaron los paramédicos, descubrieron que las personas viajaban en condiciones de hacinamiento.

El personal de primeros auxilios estimó que los migrantes llevaban más de un día, es decir, si hubiera pasado más tiempo, de manera lamentable, otra sería la información. Los llamados “polleros” dejaron abandonados a los migrantes.

De forma previa, la noche del domingo 4 de noviembre de 2024, en el municipio de Palmar de Bravo, se realizó un operativo en el que fueron encontrados migrantes en una casa de seguridad.

Las historias se repetirán y aumentarán en los próximos días ante el aumento de los flujos migratorios de quienes aspiran a mejores condiciones de vida. Toca a las autoridades verificar que sus derechos sean respetados. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)

Razones / Chiapas como seguridad nacional

Los últimos días del gobierno de Rutilio Escandón en Chiapas están marcados por el caos y por la exhibición de las complicidades de la administración estatal con el crimen organizado. La detención de Jesús Esteban Machado Meza, apodado El Güero Pulseras, y jefe de los grupos de El Mayo Zambada en la entidad es, probablemente, el capítulo que termine desbordando al casi extinto gobierno chiapaneco.

El 11 de noviembre se desmanteló en Tuxtla un taller para la fabricación de vehículos blindados de los apopados “monstruos”, que usan los grupos criminales. Según el informe oficial, se encontraron 935 kilos de mariguana, 54 armas largas, 545 cargadores, 65 cajas de cartuchos de distintos calibres, un vehículo “monstruo”, otro vehículo con blindaje artesanal, dos con blindaje de fábrica, nueve automóviles que iban a ser blindados y tres motocicletas. En ese operativo se detuvo a El Güero Pulseras.

Pero para los investigadores lo más importante es que también encontraron chalecos tácticos, dispositivos electrónicos y cajas con papeles holográficos y placas de vehículos, que confirmarían la estructura de protección que funcionarios de seguridad como Gabriela Zepeda Soto, Humberto Zerón Martínez El General, Francisco Orantes Abadía, Roberto Yahir Hernández Terán Hércules, el aspirante a fiscal Jorge Luis Llaven Abarca, y otros, brindaban a El Güero Pulseras, una denuncia que se ha presentado una y otra vez en Chiapas y de la que hemos informado en éste y otros espacios desde hace meses.

La confrontación entre los grupos criminales en Chiapas tiene zonas claves en el estado: los muncipios fronterizos de Frontera Comalapa, Benemérito de las Américas, Tapachula, toda la zona conurbada de Tuxtla y San Cristóbal, Palenque. Ha generado enfrentamientos muy violentos en todo el estado, incluso con fuertes desplazamientos de población y secuestros de jóvenes, hombres y mujeres, por los grupos criminales.

El crimen organizado en el estado no se trata sólo de narcotráfico, tráfico de armas y otros productos, un punto central que manejan estos grupos criminales es el tráfico de personas. Están nucleados básicamente en torno a las organizaciones de Sinaloa, divididos, como en el resto del país, entre los partidarios de El Mayo (que tuvo el control histórico de la plaza hasta su ruptura con Los Chapitos a principios del sexenio de Rutilio), los propios Chapitos y los grupos que se han congregado en torno al Cártel Jalisco Nueva Generación y que se hacen llamar Cártel Chiapas-Guatemala, quedan restos también de grupos relacionados con el Cártel del Golfo y los exZetas.

Dicen las fuentes de seguridad federal que uno de los gravísimos pecados en los que incurrió la administración del estado fue haber negociado y aceptado apoyos de todos esos grupos, lo que ayudó aún más a detonar la situación de violencia, inseguridad e impunidad.

El peso que tiene el crimen organizado en la frontera sur en el tema de tráfico de personas es clave para México en su relación con Estados Unidos. El triunfo de Trump, las designaciones de Tom Homan como zar de la frontera, de Stephen Miller como subdirector de políticas públicas de la Casa Blanca, de Marco Rubio como probable secretario de Estado, ponen el tema migratorio más allá de cualquier declaración en el punto más alto de la agenda bilateral. Y el ingreso de los flujos migratorios se da desde esa frontera.

 

No se trata sólo de las presiones: ningún país puede presumir de su soberanía si no tiene pleno control de sus fronteras, y en Chiapas, en buena medida, eso se ha perdido. Recuperar el control es una exigencia interna. Pero más allá de eso, un gobierno local prescindente, ausente, como el de Rutilio Escandón, con fuertes complicidades de muchos de sus mandos de seguridad con los grupos criminales y ya de salida, es el peor de los mundos posibles para atacar el tráfico de personas y establecer unas bases serias de trabajo sobre el tema con una próxima administración estadunidense, que explotará de todas las formas posibles el tema migratorio.

Seguir dando golpes como el de El Güero Pulseras, poner orden en un estado con una gobernabilidad perdida, controlar los flujos migratorios ilegales, es no sólo una exigencia política, es un tema, hoy, de seguridad nacional.

 

LA LUCHA POR ROSARIO

No es verdad, como dice Gerardo Fernández Noroña, que se tiene un acuerdo en el grupo parlamentario de Morena y sus aliados del Verde y el PT, para reelegir hoy en la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a Rosario Piedra Ibarra. No existe tal acuerdo. Lo que hay es una profunda división entre quienes quieren imponer a Piedra Ibarra como una “razón de Estado”, a pesar de su desempeño en los pasados cuatro años al frente de la CNDH, y quienes no la consideran capacitada para esa labor, tanto que resultó la aspirante peor calificada de todas las inscriptas para contender por ese cargo, prácticamente sin ningún apoyo. Aun así, como dijo uno de los que la respaldan, Javier Corral, terminó en la terna, desplazando a personas mucho más calificadas, por “razones políticas”.

Como decíamos la semana pasada, Rosario Piedra es una militante de las alas políticas más duras de Morena. En las Fuerzas Armadas y áreas de seguridad, a las que agravió en muchas ocasiones, su designación es rechazada. Como también entre los principales empresarios, particularmente regiomontanos, con los que siempre ha estado enfrentada, sobre todo por su relación familiar con el asesinato de don Eugenio Garza Sada. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Desde Afuera / Trump, México y la Espada de Damocles

El triunfo electoral de Donald Trump y sus primeros nombramientos apuntan a que los próximos dos años van a ser harto complicados para la relación entre Estados Unidos y México.

Ciertamente, sería erróneo tratar de predecir el futuro, pero lo cierto es que Trump puede alegar un mandato para presionar económicamente a que México “colabore” a asegurar sus fronteras frente a la llegada de inmigrantes, limite su comercio con China, endurezca su lucha interna con los cárteles del narcotráfico y los traficantes de personas.

El problema va más allá: el gobierno Trump es el de una derecha empoderada, con pocos contrapesos, si acaso, y en la que al menos en apariencia México tiene pocos aliados.

Trump tiene una ventana de dos años para desarrollar sus planes, sean legislativos o de medidas prácticas, a través de “órdenes ejecutivas” (equivalente a decreto presidencial) y alinear a la burocracia federal. Por lo que se sabe, Trump tiene y busca colaboradores “de línea dura” en departamentos clave, como los de Estado, de Justicia, de Defensa, de Seguridad Nacional, de Comercio, y probablemente otros niveles. De los nombres conocidos, ninguno puede ser considerado ya no amigo, sino neutral hacia México.

Los dos primeros designados fueron Stephen Miller y Thomas Homan, elementos de línea dura en temas migratorios, a puestos donde tendrán una influencia considerable. La gobernadora de Dakota del Sur, la mataperros Kristi Noem, se hará cargo del Departamento de Seguridad Nacional y con él, de inmigración y seguridad fronteriza. En el Departamento de Estado se espera la nominación del senador Marco Rubio, cubano-estadounidense de Florida, anticomunista y adversario a ultranza de los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Crítico del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

 

Mike Waltz es el favorito para Consejero de Seguridad Nacional. Un exmiembro de las fuerzas especiales que propuso ya en su momento el uso de fuerzas militares para atacar a los carteles de la droga, incluso en México.

Trump es conocido por su tendencia a negociar desde posiciones de fuerza, y sus designaciones apuntan a que espera hacerlo así no solo con México, sino con muchos otros gobiernos. Pero México, para bien o para mal, es el “chivo expiatorio” histórico de la derecha estadounidense, que le considera como “el bajo vientre blando” de su país y responsable ahora de temas como el paso de migrantes indocumentados, narcotráfico y recientemente, ruta para que China de la vuelta a prohibiciones comerciales.

Los efectos que las interacciones pudieran tener en los contactos bilaterales, serán vistos a partir de las tesis antiinmigrantes y proteccionistas del próximo gobierno de EU. La expectativa es que serán dos años accidentados, en los cuales el gobierno mexicano negociará con el equivalente económico de la “espada de Damocles” sobre su cabeza y será objeto de presiones a todo lo largo y ancho de la relación.  (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 31)

¿Qué retos se esperan para México ahora que Trump asuma la Presidencia?

El martes de la semana pasada salieron de Tapachula y Tuxtla Gutiérrez dos caravanas de migrantes rumbo a Estado Unidos. Era un contingente de al menos 3,000 personas –conformado por familias, hombres, mujeres y niños provenientes de El Salvador, Guatemala, Venezuela, Haití, Honduras, El Salvador, Cuba, Afganistán y Jordania, entre otras nacionalidades– con el objetivo de llegar a la frontera norte de México y cruzar de forma legal o ilegal a Estados Unidos (EU).

Ese mismo martes, en EU se declaraba ganador virtual a la Presidencia de EU a Donald Trump, quien desde su campaña había asegurado tres objetivos en caso de ganar la elección: deportaciones masivas de migrantes, garantizar una renegociación de cooperación en materia de seguridad que, de no cumplirse, implicaría consecuencias graves para el gobierno de México, entre las cuales destacan cargas arancelarias desmedidas si no se garantiza una respuesta clara y eficaz en materia migratoria y de seguridad y finalmente la renegociación del T-MEC. Además de analizar el retorno del presidente Trump, sus amenazas no deberían ser tomadas a la ligera.

El retorno del trumpismo a Estados Unidos es la consecuencia de múltiples causas, entre las cuales podemos destacar el conservadurismo, una preocupación por la situación económica, el crecimiento del sentimiento antiinmigrante y una preocupación por parte del gobierno estadounidense sobre el tema de seguridad, auspiciado por la falta de controles eficaces para contener la criminalidad y el trasiego de sustancias ilegales a través de la frontera, haciendo énfasis en el fentanilo. Sí, la situación para México no se vaticina sencilla, empezando por considerar que la radicalidad del posicionamiento de Trump en su segunda campaña no se sustentaba ahora en discursos retóricos para ganar seguidores, sino para implementar acciones inmediatas y que surtan efecto a corto plazo del otro lado de la frontera.

La pregunta está en el aire: ¿qué hará el gobierno mexicano frente al problema migratorio? ¿Qué estrategias de cooperación e intervención anticriminal se operará en el caso mexicano? ¿Realmente se llevará a cabo una coordinación conjunta con el gobierno de EU en temas de seguridad? ¿Qué costos implican para el gobierno mexicano no concretar acuerdos en materias migratoria, comercial y de seguridad?

Muchas preguntas sobre la mesa, y más allá de los buenos deseos y las felicitaciones, habría que tomar en serio los avisos de Trump, ya que sus amenazas por más inverosímiles que parezcan están respaldadas por la opinión popular, y pueden causar serios problemas en nuestro terreno, económicos, humanitarios, comerciales, sumados a los que cotidianamente vivimos. Una deportación masiva de migrantes es una locura, lo mismo que implica cerrar la frontera por un día o el incremento arancelario, de la mano de la incursión de fuerzas federales en suelo mexicano si no se comienzan a ver resultados en temas de seguridad.

El gobierno mexicano deberá tomar seriamente estos avisos, y prestar atención a lo que se tiene que priorizar. Se ven venir retos importantes para el gobierno… Por ahora, entre las muertes que no cesan, los flujos migratorios y los eventos violentos imparables en algunos territorios del país, se espera que la reforma al artículo 21 constitucional pueda darle más facultades jurídicas, de investigación de delitos, coordinación e inteligencia a la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, pero el tiempo corre y en algunos municipios la criminalidad no cede terreno y el problema de rearticular instituciones o volverlas a construir desde lo local hace todavía el reto más complejo. (Marisol Ochoa, El Economista, El Foro, p. 55)

Pragmatismo (I)

A Donald Trump lo apoyaron las minorías de jóvenes, latinos y afroamericanos en los estados péndulo.

Fallaron las encuestas y ahora es presidente. Al muro azul demócrata, que supuestamente lo iba a contener, lo aplastó la ola roja de conservadores de su país

La economía la convirtieron en un referéndum electoral; economía o democracia fue la dicotomía y la mayoría de las encuestas sugirieron que la dirección económica de su país era lo más importante, y su regreso político será una presidencia robusta, como la de Claudia Sheinbaum, pues tiene el Senado, la Cámara de Diputados y a los suyos en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, todas las ramas del gobierno, será una de las presidencias más poderosas en el globo terráqueo.

Con frases como “los inmigrantes genéticamente son asesinos” y “si no gano yo, Estados Unidos dejará de existir”, retórica que se conoce bien en Europa, donde se vivió el fascismo directamente en Italia y en Alemania, que propiciaron la Primera Guerra Mundial. Pareciera que fue lo que los votantes querían escuchar: “Que arregle la economía” y “que baje el precio de las compras”, ésa fue la prioridad en estas elecciones, la economía, la inflación y los precios, pese a que los datos económicos han mejorado, la realidad dañó a muchas familias con precios que siguen al alza en el alquiler de la vivienda y los seguros médicos, y se impuso con frases como “los inmigrantes ensucian la sangre de los norteamericanos” o que “los inmigrantes de Haití comen perros o gatos”, expresadas en el debate electoral con Kamala Harris.

Trump no es un político, es un hombre pragmático de negocios, bienes raíces y construcción de hoteles, él visita esos lugares, habla con sus trabajadores y conversa con un albañil, con un plomero, con un carpintero y supo de las necesidades que tenía el electorado, por eso, no obstante, los nombres que le pusieron: “Nazi, fascista, amenaza para la democracia, va a quemar la Constitución”, etcétera.

A muchos millones de electores los convenció al hablar de la economía, de la canasta básica, del precio del petróleo, del crimen en los vecindarios, de una frontera descontrolada, ése es el mensaje que los votantes querían escuchar y eso les dijo, Kamala simplemente no tuvo esa habilidad de conectar con las personas que a diario sufren económicamente, como lo pudo hacer Trump. Durante meses sostuvo que él sí solucionaría las dos principales guerras, Rusia-Ucrania y Palestina-Israel, incluso antes de la guerra. Y, sinceramente, dudo que estos conflictos armados los detenga hablando con los presidentes Putin y Zelenski, pues su tiempo lo ocupará con la guerra comercial que propiciará con China, que, como toda guerra, sabemos cuándo inicia, pero nunca cuándo y cómo termina.

Otro tema que él se propuso resolver fue el de los valores bursátiles, a los que calificó como volátiles; sólo en 2022 llegó hasta 9.1%, la cantidad más alta de las últimas cuatro décadas en Estados Unidos. Por ello la gente votó por Trump, al considerarlo un candidato diferente y de esto se beneficiará Rusia, al dejar de autorizar más dinero y armas a Ucrania, así, Zelenski va a tener que rendirse o sentarse a la mesa para negociar su derrota, por otro lado, en el caso Israel-Palestina, al proponer los Acuerdos de Abraham, promueve un diálogo bilateral, particularmente entre los países árabes e Israel, independientemente del conflicto.

A él lo que le importa es el pragmatismo y los negocios, entonces, si decide seguir apoyando a Israel en su discurso político, reanudará el gran error de los demócratas al apoyar con más armas a Netanyahu y perderá imagen y popularidad. En síntesis, generar una propaganda proisraelita no le va a convenir y, además, el presupuesto y todos los impuestos se van a dirigir hacia esta guerra injustificable, violando más derechos humanos y las resoluciones de la ONU. ¿O no?, estimado lector. (Juan Carlos Sánchez Magallán, Excélsior, Nacional, p. 10)

Elección de Trump y las posibles repercusiones económicas en México

A lo largo de su campaña política, el presidente Donald Trump señaló su intención de aplicar una política proteccionista a la economía estadounidense, la cual puede estar basada en una guerra comercial mediante la aplicación de barreras y aranceles al comercio, en particular con México, pero también con otros países. Está por demás mencionar que una disminución en el flujo comercial en el entorno del T-MEC ocasionaría estragos en la actividad económica de México.

Asimismo, la política fiscal en el marco de este proteccionismo estaría encaminada a generar estímulos en materia de impuestos al sector privado, lo que provocaría la permanencia de grandes inversiones en territorio estadounidense. Por lo tanto, el arribo de grandes inversiones estadounidenses a la economía mexicana sería poco probable. El caso de Tesla es un buen ejemplo. Esta inversión había estado programada para el 2025 en el Estado de Nuevo León, pero ahora difícilmente ocurrirá. Los estímulos fiscales también incrementarían el déficit fiscal y, en aras de poder solventar los gastos gubernamentales, se tendría que ofertar deuda pública atractiva mediante tasas de interés elevadas.

De aplicarse aranceles al flujo de comercio, las exportaciones mexicanas se encarecerían, en particular insumos y bienes intermedios, incrementando los precios inevitablemente y, por ende, inflación al interior de la economía estadounidense. De manera conjunta, la inflación y el déficit fiscal podrían conducir a un ciclo de incrementos en las tasas de interés, pudiendo provocar salida de capitales de la economía mexicana para aterrizar en la economía estadounidense. Lo anterior pudiera ocasionar volatilidad cambiaria.

Bajo ese escenario, es altamente probable que la inflación en México repunte, lo que haría retroceder el poder adquisitivo de las familias mexicanas.

En materia migratoria, si se implementara la estrategia de deportaciones masivas, la medida podría afectar el flujo de remesas y así retroalimentar la caída del poder adquisitivo en México. Al mismo tiempo, el incremento de migrantes en nuestra economía puede ocasionar serios problemas sociales si no son integrados de manera adecuada a la economía mexicana.

Si este escenario se llegara a cumplir, lo mejor que puede hacer nuestro país es consolidar nuevos acuerdos comerciales en otras regiones del planeta, Europa, por ejemplo. En particular el comercio con el sudeste asiático, en especial con China, puede ser una gran opción. Con la elección de Trump se pondrá a prueba, una vez más, la capacidad de negociación y la resiliencia del gobierno morenista.

Esperemos que este escenario jamás ocurra, y si lo hace, que el gobierno mexicano esté a la altura para encontrar la mejor respuesta. (Salvador Rivas, el Economista, El Foro, p. 54)

Nuevo orden, periferia

Los estadounidenses decidieron que Donald J. Trump debería ser su presidente, a pesar de su ataque directo a las instituciones el 6 de enero de 2021 y a las decenas de delitos por los que estaba siendo procesado. No es una situación extraordinaria, en muchos países la población ha decidido votar por candidatos probadamente autoritarios o incompetentes. Y es su decisión.

Sin embargo, puesto que Estados Unidos sigue siendo, por mucho, el país más importante del mundo, esa decisión afecta a todos. Las primeras reacciones al triunfo las hemos visto en Europa. Ante la amenaza, varias veces repetida, de que Trump abandonaría a Ucrania, el continente tuvo que hacerse cargo de la amenaza que significa Rusia. En Alemania, la discrepancia frente a esa amenaza, además de que se enfrenta el peor desempeño económico en décadas, forzó el rompimiento de la coalición gobernante. Con Alemania sin liderazgo fuerte, y con Francia en peor situación, hubo una rápida respuesta de países que sienten más cerca la bota rusa, destacadamente Polonia. Además, la Unión Europea ha decidido incrementar significativamente su gasto en defensa.

Curiosamente, los nombramientos que ha hecho Trump hasta el momento van en sentido opuesto a lo que se esperaba. Marco Rubio como posible secretario de Estado, y Mike Waltz como consejero de Seguridad Nacional, son dos personas que han insistido en la importancia de defender Ucrania y de fortalecer la OTAN. Un ejemplo más de lo impredecible que es Trump.

Para México, el nuevo presidente de Estados Unidos ha lanzado tres amenazas durante su campaña: aranceles, migración y seguridad. En el caso de los aranceles, nunca fue claro a quiénes se los piensa aplicar, ni de qué monto serían. Ya ha nombrado a Robert Lighthizer como encargado de Comercio, y eso puede significar una preocupación menor para nosotros. Él fue el responsable de negociar el T-MEC, y aunque no tendrá enfrente a los mexicanos con los que habló en la ocasión anterior, al menos conoce muy bien el tema, y claramente podrá identificar el costo potencial de los aranceles. No quiero decir que esto no sea un tema, pero no es el más importante de los tres.

En migración, los nombramientos relevantes, me parece, son Stephen Miller a cargo de políticas públicas de la Casa Blanca, y Tom Homan como encargado de la frontera. Son supremacistas, duros, y este último ya ha dicho con claridad que deportarán como nunca lo han hecho. Aunque es muy probable que los migrantes expulsados no sean mayoritariamente mexicanos, creo que no los van a mandar a sus países de origen, sino simplemente los mandarán aquí. Argumentando que, en los hechos, somos un “tercer país seguro”, creo que podríamos ver una avalancha de migrantes en las ciudades fronterizas. Además de intentar que esto no se cumpla, hay que prepararse para lo que sí pueda ocurrir.

Finalmente está el tema de seguridad, y aquí nuevamente es relevante el nombramiento de Rubio, que ha sido uno de los críticos más fuertes de la política del sexenio pasado en materia de seguridad, al grado de acusar de complicidad con los criminales. Muchos en México celebran la posibilidad de que Estados Unidos declare a los cárteles como organizaciones terroristas (que promueve Waltz), pensando que eso implicará una intervención directa de militares de ese país. No estoy seguro de ello, pero sí traería consigo sanciones económicas y financieras de gran calado. Es decir, sin necesariamente reducir la violencia, empeoraría las condiciones de México.

Mientras Europa reaccionó muy rápido, y tal vez de forma equivocada, aquí en México no se percibe mayor movimiento. Parecen pensar que la amenaza de los aranceles no se cumpliría, porque tendría un costo para Estados Unidos, y no se ve que dimensionen las otras dos. Están más preocupados en grillas internas. A ver para cuándo. (Macario Schettino, El financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 35)

Viñetas Latinoamericanas / La máquina deportadora

Hace pocos años, Adam Goodman, profesor de la Universidad de Chicago, publicó en la editorial de Princeton su importante libro The Deportation Machine. America’s Long History of Expelling Inmigrants (2020). El estudio reconstruía el saldo de políticas de expulsión de migrantes asentados en Estados Unidos, sobre todo, durante el largo siglo XX.

Goodman se detenía en las medidas de exclusión en el proceso de internamiento o de repatriaciones forzosas que se aplicaron contra los chinos y los judíos, los japoneses o los mexicanos, del Magreb o el Medio Oriente hasta fines del siglo pasado. Pero al académico le interesaba, también, discutir la intensificación de esos mecanismos durante los gobiernos de Barack Obama y Donald Trump, cuando las cifras llegaron a su tope histórico.

La palabra “máquina”, que también ha sido utilizada por el escritor cubano Antonio Benítez Rojo y por historiadores como Trevor Burnard y John Garrigus para hablar de la plantación azucarera esclavista en el Caribe, aludía a una sistematicidad en la expulsión de extranjeros calificados de “indeseables”, que no necesariamente está en contradicción con la definición de Estados Unidos como un país de inmigrantes.

Recordaba Goodman que el presidente Barack Obama, en sus dos administraciones, había deportado cerca de tres millones de migrantes. Es un dato innegable, pero tal vez habría que matizarlo con la evidencia de que la cifra máxima de aquellas deportaciones se alcanzó durante el primer término de Obama. Al final de su segundo mandato, las expulsiones bajaron a menos de 240,000 al año.

Durante el gobierno de Trump, entre 2016 y 2020, las deportaciones llegaron al récord de más de 500,000 por año. De haber logrado un segundo término, muy probablemente Trump habría rebasado a Obama en el total de repatriaciones forzosas en dos gestiones. Como advertía el propio Goodman, bajo Trump, la máquina deportadora, frontalmente dirigida contra caribeños, centroamericanos y mexicanos, trabajó a todo vapor y recurrió a diversas modalidades de violaciones a derechos humanos y el debido proceso.

Joe Biden llegó a la presidencia en 2020 con un discurso de cambio radical en las políticas fronterizas y migratorias. Ese cambio se reflejó en la drástica disminución de las deportaciones a menos de 100,000 al año, aunque con un repunte al final de su mandato, que tal vez haya incidido en la contracción de votos entre la comunidad hispana o latina a favor de Kamala Harris.

Los recientes nombramientos de Tom Homan y Stephen Miller, dos partidarios de las deportaciones ilegales y de la aplicación del Título 42, como miembros del equipo de seguridad fronteriza de Trump, empiezan a dotar de realidad la promesa de expulsiones masivas. Para países de grandes éxodos, como Haití, Venezuela o Cuba, pero sobre todo para México, si se le exige ser lugar de tránsito, esas deportaciones, además de una ofensa o un abuso, representarán problemas de todo tipo. (Rafael rojas, La Razón, México, p. 4)

Día con día / Esperando a Trump: Rubio ‘et al’

Conforme toman cuerpo las prioridades de Trump en los políticos que formarán su gobierno, la cosa pinta menos bien para México. Es un hecho ya que será el zar de sus fronteras Tom Homan, quien resume su proyecto en una recomendación para migrantes ilegales: hagan sus maletas.

A la hora de escribir este artículo parecían descontados los nombramientos de Marco Rubio, el senador cubano americano de Florida, como secretario de Estado, y Mike Waltz, quien propone dar a los cárteles mexicanos trato de terroristas, como consejero nacional de seguridad.

Se hablaba también con certeza de que un viejo colaborador antiinmigrante de Trump, Stephen Miller, quien le escribe los discursos, sería llevado a la Casa Blanca en calidad de sub chief of staff, para cerrar la pinza con Homan, entre otras cosas.

Marco Rubio tiene posiciones de política exterior que van en sentido inverso a las del gobierno mexicano. Para empezar, Rubio está en contra de las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y, absolutamente, Cuba.

Rubio tuvo un intercambio de rompe y rasga con López Obrador, a quien acusó de tener vínculos con el narcotráfico y de haber entregado México al crimen organizado.

López Obrador no es ya el presidente de México, hasta donde sabemos, pero la continuidad de su política exterior hacia Rusia, hacia Cuba y las dictaduras “de izquierda” del continente no se ha movido con la llegada del nuevo gobierno.

De hecho, en el caso de Venezuela y Cuba, ha subido un peldaño. Con Venezuela validando el escandaloso fraude de Maduro y con Cuba regalándole miles de barriles de petróleo, que México no regala a ningún otro país.

Mal pintan las cosas también para México con el inminente nombramiento del consejero nacional de seguridad, Mike Waltz, antiguo green beret.

Este caballero no se ha reservado su opinión de que los cárteles mexicanos son como los terroristas de ISIS, con el agravante de que están en su frontera sur.

Yo supongo que nada de esto afectará nuestras relaciones con Estados Unidos porque, como se dice en México, ellos también tienen mucho que perder y van a pensarlo dos veces antes de irrespetar nuestra soberanía. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)

Itinerarios / Haga a América grande de nuevo presidente Trump

Obtuvo usted una aplastante victoria; las y los estadounidenses decidieron encomendarle de nuevo la presidencia de ese gran país, al que nos unen la geografía y la historia.

Decía Carlos Fuentes que más que frontera compartimos una herida qué, a pesar de los años, aún no cicatriza del todo.

Prometió usted y por eso resultó triunfador “hacer grande a América de nuevo” y a mi juicio eso implica, necesariamente, un esfuerzo histórico tanto de ustedes como de nosotros, para sanar esa llaga abierta.

No son muros los que necesitamos sino puentes.

No será con fuego y fuerza que lograremos cauterizar la herida que nos separa.

Ustedes tienen otro México en su territorio y nosotros otro Estados Unidos en el nuestro.

Nuestros compatriotas migrantes -usted lo reconoció en su discurso frente a Andrés Manuel López Obrador en la Casa Blanca- han contribuido decididamente al progreso y bienestar de su patria; son gente valiente, honesta y trabajadora y muchas de ellas y ellos votaron por usted.

Entiendo la virulencia retórica en una campaña electoral y sé qué, como decía Francisco Goya a propósito de la razón, la democracia también engendra monstruos.

No se convierta en uno de ellos Sr. Trump; no se vuelva rehén de los halcones de su gabinete.

Como usted, Claudia Sheinbaum Pardo venció por un amplísimo margen y cuenta con el respaldo, eso dicen los estudios demoscópicos serios, de 7 de cada 10 ciudadanas y ciudadanos en nuestro país.

Supo y pudo usted entenderse con Andrés Manuel; lo mismo sucederá con Claudia.

Si se ocupa de sus cárteles de la droga y encarcela a los Johnson, Smith, Mackenzie o Wilson que son los dueños de la última milla.

Si frena el envió de más armas y más dólares a nuestro país nosotros nos encargaremos, sin guerra, de combatir a los cárteles mexicanos.

Reduzca el consumo y la demanda mientras nosotros atacamos las causas, presidente.

No es a balazos que acabaremos con el narco sino atendiendo a las y los jóvenes de ambos lados de la frontera.

Enfrente con decisión, allá en su territorio, a los capos estadounidenses que derraman tanta sangre en México y se enriquecen matando, con el fentanilo, a sus jóvenes.

Haga a América grande de nuevo presidente Trump; nuestros compatriotas migrantes, nuestras heroínas y héroes vivientes de aquel lado de la frontera y nosotras y nosotros -como socios- de este lado de la misma, le ayudaremos en la tarea. (Epigmanio Ibarra, Milenio, Al Frente, p. 3)

Códice / Gota a gota. Extranjeros perniciosos

Acaso se piense que el torvo espíritu de Donald Trump recorre este texto, pero lo cierto es que cada vez se publican en los diarios más notas que reportan la participación de extranjeros en actividades ilícitas en México. Es un incremento notable. No son faltas administrabas, sino delitos graves. La verdad es que con la cosecha nacional de delincuentes basta y sobra como para que ahora también tengamos que lidiar con infractores extranjeros.

No queda claro si ya eran delincuentes en su país o si México les gustó para comenzar su carrera. ¿Si tienen antecedentes penales o una ficha de búsqueda pueden ingresar al país como si nada? Demandar que haya más control migratorio no supone soñar con la supremacía de la raza de bronce, claro que no, pero México no tiene que ser un paraíso de gánsteres.

Hace un par de días la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, anunció la puesta en marcha de una estrategia para combatir el Gota a Gota, que es un sistema de préstamos ilegales dominado por bandas colombianas. La idea es detectar personas, principalmente comerciantes en apuros, para ofrecerles préstamos inmediatos, sin garantías ni avales, para cobrarles después intereses impagables, claro que a quienes no pagan se les intimida, se les golpea o de plano se les elimina.

Entre comerciantes del Centro Histórico de la CDMX circulan muchas historias de terror de personas que han pasado por la pesadilla del Gota a Gota. Son casos reales. Los colombianos también son expertos en robo a casa habitación en colonias pudientes. Son especialistas en vaciar casas. Circulan versiones de que los carteles mexicanos, comenzando por el CJNG, reclutan exmilitares e incluso exguerrilleros colombianos para engrosar su base de sicarios.

Para que no haya equivocaciones procede aclarar algo: La mayoría de los colombianos que están en México son gente de bien cuya presencia enriquece a la sociedad, eso no está a discusión, pero el entorno de impunidad y corrupción de policías y agentes judiciales, incentiva a delincuentes colombianos a operar en México. No se trata de estigmatizar, sino de protegernos de delincuentes internacionales. No es lo mismo.

También crece el número de venezolanos vinculados a actividades ilegales, como la trata de personas. Bandas organizadas, incluso carteles internacionales de ese país se han expandido en América Latina, notablemente en México, como ocurre con el llamado Tren de Aragua, una banda por demás peligrosa que ya cometió un México el doble crimen atroz de dos chicas venezolanas a las que explotaban como trabajadoras sexuales. Sus cuerpos, a medio calcinar, aparecieron en Topilejo. Colombianos y venezolanos también incurren con destreza en la clonación de tarjetas. En la actualidad hay casi 300 extranjeros detenidos en prisiones de la CDMX, la mitad de ellos son colombianos y venezolanos. También hay hondureños, peruanos, haitianos.

La actividad delincuencial de extranjeros en todo el país, en particular en la CDMX, es un fenómeno en expansión, que agrava las condiciones de seguridad de por sí muy difíciles entre nosotros. ¿Cómo reducirlo? Lo ideal sería que los países expulsores, los gobiernos de Petro y Maduro, por ejemplo, colaboraron con el mexicano, pero es difícil porque ellos están complacidos de que sus delincuentes se vayan con sus mañas a otra parte, a México, por ejemplo.

Migración irregular y delincuencia van de la mano. Muchos migrantes sufren aquí abusos indecibles por parte de delincuentes mexicanos, o incluso de uniformados. Eso no se puede minimizar. ¿Si se demanda más seguridad y control en las fronteras es un gesto trumpista? No lo es, es un acto de legítima defensa. Por dejar las fronteras al garete pagamos una factura muy cara. (Juan Manuel Asai, La Crónica de Hoy, Nacional, p. 10)

Jaque Mate / Los duros de Trump

“No hay motivo alguno de preocupación. México siempre sale adelante. Somos un país libre, independiente, soberano y va a haber una buena relación con los Estados Unidos”.

Claudia Sheinbaum

Poner buena cara ante la adversidad puede ser saludable: no tiene sentido preocuparse por situaciones que uno no puede cambiar, más vale ocuparse que preocuparse. Todos los lugares comunes del optimismo se aplican en este momento.

La presidenta Sheinbaum declaró el 7 de noviembre, “Tuvimos una llamada muy cordial con el presidente electo Donald Trump en la que hablamos de la buena relación que habrá entre México y Estados Unidos”. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dijo que hay que enfrentar “con cabeza fría” los retos del gobierno de Trump. “Si tú me aplicas a mí el 25 por ciento de aranceles, yo tengo que reaccionar con aranceles. Soy tu principal importador, junto con Canadá… Y eso ¿a qué te lleva? Pues a un costo gigante para la economía norteamericana”.

Hay todavía quienes piensan que Trump se moderará al llegar a la Casa Blanca por segunda ocasión, que la retórica de campaña era para conseguir el triunfo electoral, que no querrá incurrir en los costos de las medidas que prometió en migración y prácticas comerciales. La Unión Americana sufre una fuerte escasez de mano de obra que se agravaría si se detiene la llegada de migrantes o si se producen deportaciones masivas. La aplicación de aranceles repercutiría en costos importantes a los consumidores estadounidenses. A Trump no le conviene, dicen, tomar medidas que dañen a los ciudadanos que lo eligieron.

Para los gobernantes populistas, sin embargo, la ideología pesa más que la racionalidad. Ya lo demostró López Obrador, tan cercano y parecido a Trump, al tomar una serie de medidas extremistas que han tenido y tendrán pésimas consecuencias para los mexicanos. La peor de todas es la eliminación de la independencia del Poder Judicial.

Estoy convencido de que Trump también tomará medidas radicales. Ya lo sugieren sus primeras designaciones a cargos de responsabilidad. Robert Lighthizer, quien se espera quede a cargo de la política comercial, tiene la idea de que “Ningún comercio es libre”; este es precisamente el título de un libro suyo publicado en 2023. Tom Homan, el futuro zar de la frontera, implantó la política de separación de niños de sus familias migrantes cuando fue director de inmigración y aduanas. Michael Waltz, quien será asesor de seguridad nacional, propuso como legislador mandar tropas estadounidenses a México para combatir el narcotráfico. Stephen Miller, próximo subjefe de la Oficina de la Presidencia, fue el arquitecto de las políticas migratorias más restrictivas del primer gobierno de Trump, entre ellas, el muro. Marco Rubio, quien va para secretario de Estado, criticó a López Obrador por apoyar las dictaduras de Cuba y Venezuela. Kristi Noem, la futura secretaria de Seguridad Interior, mandó efectivos de la Guardia Nacional de Dakota del Sur, un estado más cercano a Canadá que a México, a cuidar la frontera de Estados Unidos con nuestro país. Sí, mandó tropas a Texas.

La presidenta Sheinbaum ha declarado: “Vamos a ponernos en contacto con el equipo de transición del presidente Trump previo a que entre al gobierno. Nosotros siempre vamos a defender a las y los mexicanos que están del otro lado de la frontera, que además son necesarios para la economía de Estados Unidos”. Es positivo que se busque este contacto. Nuestros funcionarios podrán explicar que las deportaciones, el cierre de la frontera o los aranceles causarían daños a la Unión Americana. El problema es que los políticos populistas toman decisiones ideológicas sin importar los perjuicios. No hay que ir más lejos que ver lo que hizo López Obrador.

PANDEMIA

Luisa María Alcalde, presidenta de Morena, acusó al Poder Judicial de haber concedido amparos para impedir la vacunación en la pandemia. Falso. Los amparos obligaron a la Secretaría de Salud a vacunar a menores. No debe estar tan orgullosa Alcalde del desempeño del gobierno en la pandemia que ha mentido de forma tan descarada. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)

Marco Rubio, personaje complicado

Los nombramientos de Donald Trump que más afectan a México ya han sido anunciados, con la excepción del representante de comercio internacional y el secretario de Comercio. Ambos serán ubicados probablemente bajo la égida de Robert Lighthizer, el negociador del T-MEC, un creyente devoto en la debilidad que entrañan los déficits comerciales para cualquier economía, y en aranceles para remediar dicha debilidad. Ya se han comentado las implicaciones de la selección de personajes como Tom Homan y Stephen Miller en materia migratoria, subrayando la insistencia de ambos en “deportaciones masivas” de indocumentados, y en el cierre de la frontera. Como apenas sucedieron el lunes, las designaciones de Marco Rubio como Secretario de Estado y de Michael Waltz como Consejero de Seguridad Nacional han sido menos discutidas en México. Quisiera concentrarme en el primero y en las consecuencias de su probable aunque todavía pendiente nominación -tiene que ser ratificado por el Senado- para México.

Como se sabe, Rubio es cubano-americano, nacido en Miami (no en Cuba), de padres cubanos que salieron de la isla antes de la Revolución, en 1956. No eran refugiados huyendo del castrismo, aunque Rubio con frecuencia da a entender que sí lo fueron, y él mismo ha sido un furioso adversario de la dictadura castrista. Hasta hace poco, era uno de los tres senadores cubano-americanos (los otros dos siendo Ted Cruz y Bob Menéndez), y a lo largo de su carrera en el Senado -que arrancó en 2010- se ha dedicado a temas de política exterior en general, y de América Latina en particular. Es, obviamente, partidario de mayores sanciones estadounidenses contra Cuba y Venezuela, en menor medida contra Nicaragua, y se opuso a la normalización que llevó a cabo Obama en 2015-2016. Se mostró ultra crítico del gobierno de López Obrador, acusándolo de entregar la mitad del país a los cárteles, y de ser cómplice de los dictadores Díaz-Canel, Ortega y Maduro, además de caer en tentaciones autoritarias en México mismo.

Su nombramiento fue bien recibido en Estados Unidos, en primer lugar porque Trump hubiera podido escoger a alguien más extremista, y en segundo término porque Rubio es visto como un profesional con experiencia de política exterior. No es del todo cierto, pero en Estados Unidos, al igual que en nuestro país, la comentocracia se agarra de lo que pueda para ser optimista. Sobre todo, se han subrayado las posturas virulentas de Rubio contra China, a favor de Israel y de Netanyahu. En tiempos recientes, ha moderado su denuncia de la invasión rusa de Ucrania, insinuando que Zelensky deberá pronto resignarse a perder una parte del territorio ucraniano, a no ingresar a la OTAN, y a pactar con Putin.

Para la 4T, el personaje es complicado. Lo sería para cualquier gobierno, pero van a coincidir, por primera vez en la historia, el gobierno más anticastrista de Estados Unidos desde Kennedy (presidente y secretario de Estado) y el más pro cubano de México (presidente y secretario de Relaciones) desde López Mateos. Si Cuba y Venezuela fueron los únicos dos temas conflictivos en la agenda bilateral, los regalos de petróleo a La Habana y el alquiler de hasta seis mil médicos cubanos en México no resultarían inmanejables. No es el caso.  Rubio es adepto de la línea dura en materia migratoria -aunque apoyó un acuerdo migratorio bipartidista en tiempos de Obama- y sobre todo en lo tocante al fentanilo y la guerra contra el crimen organizado en México. Lo que no sabemos es si se ha vuelto crítico de todo lo mexicano por estos temas en si mismos, además de ser anticastrista, o si su hostilidad frente a la 4T proviene en realidad del castrismo de la misma.

A cualquier gobierno de México le costaría un enorme esfuerzo lidiar con un segundo período de alguien como Trump. Sus actitudes en materia migratoria, comercial, sobre China, crimen organizado, Venezuela y Cuba resultarían difíciles de enfrentar al equipo más experimentado, inteligente y honesto. No existen soluciones idóneas para ninguno de los retos que se nos presentan; todas las opciones son malas. Escasean las buenas respuestas a dos preguntas, una de forma, otra de fondo. La de forma: ¿conviene seguir afirmando que no pasa nada, o es preferible reconocer que el panorama es, por lo menos, nublado? La de fondo: habiendo tantas otras cosas importantes de por medio ¿queremos morir en la raya por la dictadura cubana? ¿Vale la pena subsidiar a lo que queda del castrismo, aunque ahora sí envenenemos con eso la relación con Estados Unidos? (Jorge Castañeda, El Universal, Opinión, p. a24)

México bajo dos despotismos: de la Casa Blanca y de Palacio

Línea dura de Casa Blanca contra Palacio y de Palacio contra la democracia. Línea dura, externa e interna. México, bajo dos despotismos, uno de la Casa Blanca, otro de Palacio Nacional. Las nominaciones del equipo de Trump apuntan contra nuestros migrantes y a zonas oscuras del régimen mexicano. En paralelo, en México marcha el nuevo ataque de la fusión anticonstitucional, en una sola persona, de los poderes Ejecutivo y Legislativo para proceder contra más libertades y derechos, con la eliminación de siete órganos constitucionales autónomos, reguladores y garantes de esos derechos.

Declaración de guerra contra migrantes y tropas contra cárteles mexicanos. El mensaje de los nominados por Trump para su primera línea de ataque constituye una declaración de guerra contra nuestros migrantes. Y una exhumación de la propuesta de enviar tropas para combatir aquí a los cárteles, considerados impunes por sus supuestas alianzas con el régimen mexicano, particularmente con López Obrador. Para Seguridad Nacional, Michael Waltz, para quien hay 1.5 millones de indocumentados ya con órdenes de deportación, y tenaz promotor de la idea de denominar organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos para considerar las acciones militares unilaterales de su país en nuestro territorio, recuerda Leon Krauze desde Los Ángeles. Como “zar de la frontera” aparece Thomas Homan, el arquitecto de la política de separación de las familias, de deportación de niños -hijos de indocumentados- pero ya nacidos en Estados Unidos, hoy anunciando “redadas de inmigrantes en los lugares de trabajo”. Stephen Miller, jefe de gabinete adjunto, pergeña otra monstruosidad, equiparable a alguna del dictador nicaragüense Daniel Ortega: la ‘desnaturalización’, el despojo de la ciudadanía de los migrantes que la han alcanzado, incluso los que contribuyeron con sus votos a la nueva presidencia de Trump.

No más complacencia a cambio del control migratorio. Mención aparte merece Marco Rubio, como secretario de Estado: un halcón en política exterior anotó el NY Times ayer, y en pie de guerra contra López Obrador, a quien ya acusó de entregar el territorio mexicano a los narcos. En ese contexto Rubio se unió al grupo de congresistas estadounidenses partidarios de enviar tropas para combatir a los narcos en nuestro territorio. Y ha expresado su rechazo frontal a las posturas del régimen mexicano favorables a Cuba, Nicaragua y Venezuela. De allí el otro atributo asignado a su nombramiento: el fin de la indulgencia a los extravíos en materia de seguridad y a la deriva autoritaria de López Obrador, a cambio del control -con frecuencia inhumano e incluso criminal- de los flujos migratorios. Y es que a Rubio sí le preocupan la democracia y el estado de derecho en Latinoamérica, asegura Ariel Moutsatsos, corresponsal para varios medios mexicanos.

En el hoyo, sigue cavando. En paralelo, ayer se siguió cerrando el cerco contra el régimen mexicano con el inicio del proceso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para dar curso a las impugnaciones a la llamada ‘reforma judicial’ de AMLO: su captura del Poder Judicial y la fusión de los tres poderes en uno, contra la Constitución y las convenciones internacionales suscritas por nuestro país. Pero, contra el sabio proverbio que dicta que si eres tú quien está en el hoyo, dejes de cavar; esta semana, el Poder Legislativo, fusionado al Ejecutivo, se dispone a aprobar la eliminación de órganos autónomos, incluido el INAI: un nuevo atentado contra los derechos humanos. Con este nuevo golpe, el régimen parecería proponerse ampliar la lista de violaciones al TMEC y respaldar las tendencias en el nuevo gobierno de Washington dirigidas a arrinconar a nuestro país en la lista de las dictaduras latinoamericanas. (José Carreño Carlón, el Universal, Opinión, p. A24)

CARTONES

Los halcones de Trump

Los halcones de Trump

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 4)