Opinión Migración 141124

Tres en Raya / Lamento interrumpirlo en sus múltiples actividades

Perdón, secretario Harfuch, siento distraerlo de sus responsabilidades; lo hago de buena fe. ¿Ya vio lo que será una INMENSA nueva fuente de inseguridad? ¿Ya tiene en el radar el hecho de que Trump quiere romper y dejar muy atrás el récord de deportaciones alcanzado en 2013 por Obama cuando 432 mil personas fueron expulsadas de Estados Unidos en un muy corto lapso de tiempo?

Trump y su zar fronterizo, Tom Homan, en coordinación con nuevo el vicecoordinador de asesores de la Presidencia norteamericana, Stephen Miller, y Kristi Noem, la próxima secretaria de Seguridad Interior, planean deportar al menos a ¡un millón de migrantes!, lo que significa que mínimo 500 mil connacionales regresarán a casa… Bueno, en realidad a buscar casa, trabajo, comida; a formar parte de una sociedad que ciertamente no podrá reabsorberlos. Ahí está el detalle. (Y esto sin contar con que Donald Trump también contempla un proyecto de “desnaturalización” que consistiría en despojar de los derechos de ciudadanía a los inmigrantes naturalizados que hayan cometido algún delito en Estados Unidos o que hubiesen obtenido ilegalmente el estatus de ciudadano).

Subrayo lo siguiente: el próximo presidente estadounidense y los mencionados funcionarios consideran que la migración ilegal y el combate al crimen organizado van de la mano; de hecho han creado el concepto de “frontera segura” para atacar ambos de manera integral. Por ello es altamente probable que se concreten deportaciones masivas; hablo de la expulsión de cientos de miles de migrantes en cuestión de unos cuantos días. Dicho de otra manera, impacto económico (y social) o no para Estados Unidos, el carro completo que ha conseguido el anaranjado personaje en el Congreso estadounidense solo asegura que él llevará a cabo su plan.

Sabemos que los anuncios de Trump dejan de ser fanfarronadas cuando ya está en el gobierno; por lo que llevará las deportaciones a su máxima expresión. Sabemos también que Trump utilizó a México como su patio trasero y tuvo cuidando la frontera a más de 18 mil efectivos de la Guardia Nacional para que los migrantes no pudieran ingresar a Estados Unidos. Que su “muro” humano existió y lo pagamos con nuestros impuestos… Aún no sabemos si le pedirá a Claudia Sheinbaum eso mismo, pero ahora para RECIBIR a los deportados y evitar que intenten reingresar a nuestro vecino país del norte.

Lo que sí podemos decir -y aquí es donde me quiero detener- es que seguramente será enorme el peso económico y social que significará tener que recibirlos. Y esto incrementará exponencialmente los índices delictivos, primero en las entidades del norte del país, luego en el resto del territorio nacional. En otras palabras, aunque se conocen las implicaciones (económicas, sociales, de política pública y de seguridad) del éxodo hacia Estados Unidos, se desconocen las consecuencias de RETORNOS masivos a México. ¿Alguien ha hecho cuentas?

Tenemos en puerta una fuente de inseguridad en un México de por sí convulsionado por la situación de seguridad precaria. ¿Cómo encima dar de comer de un día para otro a 500,000 migrantes? (o más, si también nos mandan aquí a los de otros países). ¿Cómo contener la inseguridad que esto generaría?

Ya se va entendiendo. Éste no será un problema de políticas públicas de corte económico y social exclusivamente. Será mayoritariamente una crisis de inseguridad como no se ha visto antes. A la criminalidad que traerán estas olas de repatriados, se le sumará que no pocos se convertirán en mano de obra para el narcotráfico y diversas bandas varias del crimen organizado. ¿Se quería atender las causas del crimen? De la noche a la mañana eso será imposible.

¿El gobierno de Claudia Sheinbaum estará pensando en una nueva estrategia de Seguridad para México que no tenga nada que ver con la estrategia que ya se diseña ahora para épocas de “normalidad” con las ya conocidas tasas de crimen que no contempla el retorno migratorio?

Porque más allá de la labor que bajo ese escenario tendrían que hacer Juan Ramón de la Fuente y Marcelo Ebrard, a quien le tocaría lidiar con los efectos de las deportaciones en la inseguridad es a Omar García Harfuch y al próximo director del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón.

¿Es ese el verdadero objetivo detrás de la reciente reforma a la SSPyC? Espero que sí; que la ‘inteligencia de seguridad’ sea solo la excusa. Espero que las deportaciones masivas estén contempladas. Ojalá los “puros” de Morena entiendan que se requiere esta estrategia por el bien de México; que ni la Marina ni la Sedena busquen rivalizar al secretario de Seguridad en esta delicada materia.

¿Harfuch ya entabló diálogo con los funcionarios republicanos?; ¿la presidenta Claudia Sheinbaum lo llevará cuando se reúna con ellos o únicamente se hará acompañar de los secretarios de Relaciones Exteriores, de Gobernación, de Defensa? La alerta roja de las deportaciones ya sonó y me temo aún no dimensionamos el tumulto de personas que regresarán en condiciones muy precarias a nuestro país. (Verónica Malo, El Heraldo de México, Online)

Signos Vitales / Identificación digital

La transformación digital avanza, inexorable. Para combatir el lavado de dinero, en primera instancia, pero también para cortar el financiamiento a grupos delincuenciales y terroristas, el sistema financiero ha recurrido a las herramientas tecnológicas en los últimos 25 años.

El 11/S marcó una primera etapa. A partir de la pandemia, la identificación de los clientes de manera remota se ha vuelto una práctica constante. Los fundamentos para las transacciones seguras basadas en un uso extendido de la tecnología financiera fueron dictados en marzo del 2020 por el Grupo de Acción Financiera y justo dos años después, México implementó una primera modificación al artículo 115 de la Ley de Instituciones de Crédito, que permitió la identificación de las personas extranjeras refugiadas y los nacionales mexicanos del documento oficial expedido por el Instituto Nacional de Migración y de la Clave Única de Registro de Población Temporal.

La inclusión financiera de los migrantes y de pymes, a través de mecanismos de identificación simplificados, es posible por la tecnología. Las entidades del sector fueron pioneras en el uso de mecanismos como la prueba de vida, el uso de elementos biométricos y factores de autenticación. La irrupción de la inteligencia artificial obliga a una adaptación, tanto a las instituciones como a los ciudadanos.

El pasado 28 de agosto, en el Diario Oficial de la Federación apareció el decreto de reforma al artículo 115 de la Ley de Instituciones de Crédito. Las nuevas disposiciones implican cambios en diversos procesos del programa de cumplimiento de las instituciones financieras.

El enfoque basado en riesgos y la identificación no presencial son las nuevas premisas. La geolocalización y las validaciones biométricas están literalmente al alcance de la mano, con los smartphones y las tablets.

 

Juan Uribe, de LexisNexis® Risk Solutions, advirtió sobre los impactos de este cambio normativo para los sujetos obligados, que deberán implementar nuevas metodologías (biometría del comportamiento, sistemas de alerta de ruptura de perfil transaccional) para garantizar el acceso al sistema financiero.

A los costos de la gestión de riesgo —define— se suman retos cada vez mayores: el crecimiento explosivo del uso de identidades sintéticas, una derivación del auge de la banca digital, las Fintech y el e-commerce; la utilización malintencionada de inteligencia artificial…

“El verdadero costo del fraude en América Latina”, es un estudio de LexisNexis Risk Solutions en el que México se ubica en el Top de ese oprobioso rating en Latinoamérica, con un costo de 3.24 veces por cada transacción fraudulenta en el comercio minorista, y 5.27 veces en servicios financieros. En el hemisferio, los canales digitales están representando más pérdidas por fraude que los canales físicos y cuatro de cada cinco empresas en México dicen que el fraude está afectando su capacidad de conseguir nuevos clientes.

 

Efectos secundarios

CONTRACORRIENTE. Con un financiamiento otorgado por Banobras, los actuales administradores de Aeropuertos y Servicios Auxiliares generaron un mecanismo financiero que les permitirá monetizar ingresos futuros generados por las actividades de administración y conservación de terminales aéreas en todo el país, además de suministrar combustibles a las aerolíneas. Los fondos se originaron de un financiamiento por 5,000 millones, a través de un fideicomiso que tendrá como objetivo fortalecer al sector aeroportuario en el país en cuya colocación intervino el despacho Greenberg Traurig, quien también gestionó las autorizaciones ante la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y otras dependencias del Gobierno Federal de México.

 

ASCENSO. Exlegislador y exdirigente partidista, Alejandro Chanona Burguete inicia su primer cuatrienio como director de la facultad de ciencias políticas y sociales de la UNAM, tras de ser electo por la Junta de Gobierno de la máxima casa de estudios. El rector Leonardo Lomelí Vanegas propuso una terna, en la que figuraban Karla Valverde Viesca y Moisés Garduño García. (Alberto Aguirre, El Economista, Política y Sociedad, p. 50)

Trump, primero farsa y después tragedia

Carlos Marx escribió que la historia ocurre primero como tragedia la segunda vez como farsa. Con su victoria en las elecciones presidenciales de 2024, Donald Trump ha invertido esta propuesta otra vez.

La victoria de Trump fue contundente.

No hay otra forma de describirla. No sólo ganó la presidencia: su partido tendrá el control del Senado, probablemente la Cámara de Representantes y cuenta con el apoyo de la mayoría en la Corte Suprema.

Su énfasis en la economía- aumento dramático en los precios-y uso de un discurso racista, xenóbofo y antmigrante-prometiendo deportar a 12 millones de personas- aseguraron su victoria. No ocultó su mensaje, y aun así su victoria fue abrumadora, ganando adeptos entre todos los sectores: clase media, obreros, grupos religiosos y gente de color, incluyendo los latinos, cuyas familias podrían ahora ser deportadas.

La derrota de Kamala Harris resalta el fracaso del neoliberalismo centrista impulsado por el Partido Demócrata, el cual no motivó a un número importante de votantes. Este neoliberalismo centrista tiene expresión tanto en lo económico, la falta de un mensaje concreto dirigido a la clase trabajadora, como en su política exterior con su apoyo incondicional a Israel. La estrategia de Harris de rodearse de famosas personalidades y republicanos de la vieja guardia, notablemente la ex congresista Liz Cheney, hija del vicepresidente Dick Cheney, arquitecto de la desastrosa guerra en Irak, fracasó rotundamente. Ejemplo de este fracaso es que Harris obtuvo 9 millones de votos menos de los que Joe Biden recibió en su campaña de 2020, una caída de 11 por ciento. Grupos importantes de demócratas simplemente no participaron, factor notable entre los jóvenes y los árabes y musulmanes estadunidenses.

Trump no recibió muchos más votos que en 2020. El ex presidente no experimentó un derrumbe en su nivel de apoyo, más bien hubo una deserción del apoyo hacia la demócrata por su política, su género y hasta su raza.

Trump ya ha comenzado a designar su gabinete que implementará sus propuestas de campaña y ha comenzado a planear dónde ubicar centros de deportación.

Entre los primeros nombrados está Tom Homan, arquitecto de la política de separación familiar realizada en la primera presidencia de Trump, que ahora estará a cargo del aparato fronterizo que Trump propone crear para las masivas deportaciones que propuso. Cuando a Homan se le preguntó cómo evitaría separar a niños de sus familiares, indicó que propone deportar a todos los miembros de una familia, sean ciudadanos o indocumentados.

Homan también plantea designar cárteles como grupos terroristas permitiendo acción militar contra ellos por parte de EU, aunque sea en México u otro país en AL.

Como jefe de su Estado Mayor ha nombrado al ultraderechista y ultranacionalista Stephen Miller, que en la primera administración de Trump impulsó la prohibición de musulmanes que viajaban a EU la limitación a personas que solicitaban asilo en la frontera. En un discurso al cierre de la campaña, Miller proclamó que EU “será solo para estadunidenses”. Ely Homan implementarán las deportaciones de millones de migrantes.

Michael Waltz ha sido designado asesor de Seguridad Nacional. El antes Green Beret y actual miembro del Congreso de Florida, sin importar la soberanía de México, ha propuesto el uso de tropas de élite para invadir México y enfrentar directamente a los cárteles de la droga. Siendo presidente, Trump propuso lanzar misiles a México para “eliminar los cárteles”.

Para secretario de Estado, Trump, por ahora, ha propuesto al senador por Florida, el cubanoestadunidense Marco Rubio.

Como uno de los principales portavoces de la vieja guardia anticomunista radicada en Miami, Rubio ha sido exponente de la política de “presión máxima” contra gobiernos progresistas en AL, en particular Cuba, Nicaragua y Venezuela, países calificados de “eje del mal”. Estos no son los únicos países en la mira de Rubio y sus aliados que proponen un mundo unipolar donde EU es la superpotencia dominante y China es excluida. Bajo ese criterio, Rubio calificó al gobierno de López Obrador, y por extensión el actual gobierno de Claudia Sheinbaum, de aliado no confiable y a Lula da Silva, un líder ultraizquierdista que encubre las acciones de Maduro en Venezuela. Como secretario Estado, Rubio hará lo posible por generar un “cambio de régimen” en los países que no estén alineados con EU.

América Latina confronta importantes retos, algunos conocidos y otros aún desconocidos. Tras el golpe de Estado contra Evo Morales, en 2020, Elon Musk -aliado de Trump-, el hombre más rico del mundo, expresó: “Haremos un golpe contra quien queramos. Acéptenlo”.

Con Trump no sólo se trata de golpes de Estado, también se tiene que bregar con las consecuencias de la política nacional e internacional de EU. Sin duda, la deportación de migrantes será cruel e inhumana, causando sufrimiento para millones de personas. Pero para la economía de EU, una deportación masiva producirá una crisis inflacionaria, la cual repercutirá en toda América Latina. México será el país más afectado por la política de Trump, quien ya amenazó con imponer aranceles de entre 25 y 100 por ciento sobre productos mexicanos si el gobierno no “detiene el tráfico de fentanilo y la migración”.

Trump también se ha pronunciado contra China, amenazando con imponer aranceles contra sus exportaciones, medida que también aumentaría la inflación. Es imposible pronosticar todas las acciones de Trump, lo que sí es cierto es que estamos entrando a un periodo de incertidumbre donde la farsa política protagonizada por un payaso corrupto se ha convertido en una tragedia.

Ante un segundo gobierno de Trump, el imperio estadunidense enfrenta importantes retos. Trump y sus socios no tienen la capacidad ni la intención de continuar las alianzas ni la política que han sostenido el dominio global de EU. Sin embargo, la crisis no resultará en un proceso de liberación, sino en más conflictos sobre el control mundial, la aceleración de cambio climático y condiciones insoportables para los sectores olvidados. (Miguel Tinker Salas y Victor Silverman, La Jornada, Opinión, p. 14)

Puente Político / El ABC del Cuarto de Junto, Videgaray no va

El Cuarto de Junto exige que el gobierno mexicano envíe a sus mejores integrantes ante un Donald Trump más agresivo, más radical y con mayor poder.

La próxima llegada del republicano a la Casa Blanca provocó una reacción inmediata de la presidenta Claudia Sheinbaum. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, fresco tras un viaje familiar por su cumpleaños número 65, acudió de inmediato a Palacio Nacional para abordar la nueva estrategia con el virtual presidente.

Durante la campaña, Trump se mostró más feroz hacia México. Sus políticas migratorias, la intención de imponer aranceles y sus ataques a las autoridades mexicanas por el fallido combate al crimen organizado están a punto de dejar de ser simples discursos de campaña para convertirse en realidad.

 

Marcelo, confiado, sabe que domina un tema clave: el T-MEC. Desde la Secretaría de Economía, encabezará la próxima revisión de este tratado en 2026, en coordinación con el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, quien se encargará de los temas migratorios, fentanilo y crimen organizado.

Ante las amenazas de Trump de imponer un 25% de aranceles a México, Ebrard ha dejado claro que el país respondería con represalias y destacó que esta medida tendría un impacto negativo inmediato en la economía estadounidense.

México representó el 15.9% del total del comercio internacional de productos de Estados Unidos entre enero y septiembre de 2024, lo que equivale a 632 mil 290 millones de dólares. Actualmente, México es su principal socio comercial por encima de China y Canadá, y ocupa el segundo lugar como comprador.

Datos como estos contradicen las declaraciones de algunas autoridades canadienses, quienes han expresado su preferencia por negociar únicamente un tratado de libre comercio binacional con Estados Unidos. Tales declaraciones evidencian un desconocimiento de la relevancia del bloque de Norteamérica, donde México destaca por su mano de obra calificada y costos laborales competitivos.

El próximo Cuarto de Junto estará conformado por Marcelo Ebrard y Juan Ramón de la Fuente, así como por Luz Elena González, secretaria de Energía; Marath Baruch, titular de la Secretaría de Trabajo; y Julio Berdegué, de Agricultura. También se espera la participación de los principales empresarios del país, con la esperanza de que Altagracia Gómez asuma un papel más relevante y decisivo.

Algunos personajes, que aunque quisieran participar, están excluidos por el gobierno de Claudia Sheinbaum son Ildefonso Guajardo, Jesús Seade y Moisés Kalach. Y abajo de ellos Francisco Cervantes, ya que todo indica que será sustituido en abril del siguiente año por un nuevo dirigente del CCE.

Es importante destacar un punto preocupante: un perfil clave en la relación de México con Donald Trump fue el excanciller de Peña Nieto, Luis Videgaray. El nuevo Dream Team mexicano no contará con Videgaray, ni siquiera como consejero, a pesar de que se convertirá en uno de los principales asesores de su amigo Jared Kushner, yerno de Donald Trump. El exsecretario regresará a la escena, pero del lado opuesto y con un profundo conocimiento de los puntos débiles de México en las negociaciones del T-MEC.

Para Marcelo la próxima negociación no será un día de campo, pero sin duda, no hay quien lo pueda llevar mejor que él. Aún con sus herramientas y confianza, el secretario tendrá la responsabilidad más que desafiante.  (Laura Puente, El Heraldo de México, País, p. 12)

Antes del Fin / El regreso de Trump y la frontera silenciosa: un reto estratégico para México

México, no me abandones, reza un mural en la frontera norte.

La elección de Donald Trump, de regreso a la presidencia de Estados Unidos, despierta en México una mezcla de preocupación y resignación. No se trata únicamente del cambio de administración, sino de un movimiento profundo, de un resurgimiento de políticas y discursos que impactan directamente en la relación bilateral. Trump no llega solo; lo acompaña un retorno de visiones radicales, un endurecimiento en la retórica antimigrante y, con él, una carga invisible, pero tangible: la xenofobia y la desconfianza, que calan en la atmósfera social y que, como ya hemos visto, pueden traducirse en un aumento de los crímenes de odio y una mayor hostilidad hacia las comunidades latinas.

Desde México, observamos cómo se despliegan las piezas de esta nueva administración y las figuras que asumirán los cargos de mayor peso en temas económicos, de seguridad y migración. Sin embargo, lo que podría pasar desapercibido es el impacto subyacente de esta administración en nuestros connacionales que viven del otro lado de la frontera, muchos de ellos en situación de vulnerabilidad. Con una diáspora de casi 12 millones de indocumentados en Estados Unidos, México enfrenta el reto de brindar apoyo en un contexto de alta presión, y esto se evidencia en la capacidad, o falta de ella, de los consulados mexicanos, los cuales constituyen el único recurso directo de protección para quienes se enfrentan a la incertidumbre en un entorno cada vez más hostil.

Contamos con 49 consulados en Estados Unidos y una representación en Washington, pero la red es insuficiente para atender las demandas de una población que vive en constante riesgo de ser separada de sus familias, deportada o sujeta a violencia y discriminación. La realidad es clara: los consulados están sobrecargados y no cuentan con los recursos ni la estructura necesaria para enfrentar un posible aumento en las deportaciones y las políticas migratorias de corte radical que podría implementar la nueva administración. México tuvo la oportunidad de fortalecer su presencia consular y desarrollar un programa robusto de asistencia durante el periodo de Biden, cuando la atmósfera era menos densa y la colaboración era viable. Pero la previsión y la preparación parecen haber quedado relegadas ante la comodidad de un respiro temporal.

La falta de anticipación tiene consecuencias concretas. Una administración hostil a los migrantes mexicanos impactará no solo en las remesas, vitales para la economía de muchas familias en México, sino también en las dinámicas sociales y laborales de Estados Unidos, afectando, por extensión, los intereses de México en el ámbito económico y diplomático. La pérdida de estabilidad y seguridad de nuestros connacionales se traduce en una pérdida para México, tanto en lo financiero como en lo social. Y no es un tema menor, porque detrás de cada migrante hay una historia de superación que fortalece, de forma directa o indirecta, la economía y la cultura de ambos países.

Ante este panorama, México necesita replantearse su estrategia de apoyo en el exterior. No es solo cuestión de infraestructura, sino de tener una visión estratégica que entienda el fenómeno migratorio desde su origen y su impacto transnacional. Es necesario revaluar el papel de los consulados y aumentar los recursos destinados a estos, desarrollar programas específicos de asesoría legal y protección, y garantizar que nuestros compatriotas no se sientan abandonados. En lugar de reaccionar una vez más a las circunstancias, México debe posicionarse de forma proactiva, mostrando que tiene la capacidad de proteger y respaldar a sus ciudadanos donde quiera que se encuentren.

 

Antes del fin

Trump y su equipo nos recuerdan que el mundo no se detiene, que los ciclos de inestabilidad pueden regresar, y que dependerá de nuestra preparación enfrentar estos cambios sin dejar atrás a millones de mexicanos que han construido una vida en Estados Unidos. La pregunta que México debe hacerse ahora es clara: ¿cómo podemos responder de manera efectiva a las necesidades de nuestros connacionales en el contexto de una relación bilateral incierta? La respuesta requiere más que diplomacia; exige inversión, previsión y un compromiso genuino de proteger a aquellos que han dado tanto por el país. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 30)

Punto de encuentro / Razones del voto pro-Trump y su impacto en México

A algunos sorprendió la victoria de Donald Trump. Este regreso histórico, con una derecha fortalecida en el Congreso y con una Corte que ha demostrado cercanía republicana, ordena la reconfiguración del escenario político de Estados Unidos y conlleva retos importantes para México.

Con una estrategia meticulosa, Trump usó una retórica que capitalizó las inquietudes de su base electoral: valores de control, seguridad y una economía poderosa. Su narrativa resonó con quienes ven en estos principios la única vía para un futuro estable, minimizando la relevancia de derechos civiles progresistas o políticas de inclusión.

El éxito de Trump es un reflejo de la tensión ideológica y económica de una sociedad dividida. Con un discurso que exaltó el sentido de identidad nacional y condenó el abandono percibido por parte de los demócratas, Trump ofreció a los votantes una promesa de seguridad económica y un enfoque directo sobre temas como la inflación y el temor a la desindustrialización. Puso al centro de su discurso el anhelado sueño americano.

Trump encarna una visión económica donde Estados Unidos debe ser autosuficiente y dominador en el comercio global, minimizando el papel de los derechos individuales en favor de una estabilidad nacional. Su enfoque de “América primero” no es solo un lema de campaña, sino una plataforma que busca redimir los principios de cooperación y globalización en términos más unilaterales.

Para su electorado, Trump es el garante de un Estados Unidos que no cede su estatus de líder global. Esta narrativa de poder mundial y liderazgo se convierte en una promesa de estabilidad, en un mensaje claro de que la única vía hacia el éxito social es a través de una economía fuerte y una presencia dominante en el escenario global.

La política migratoria fue una de las piedras angulares de su triunfo. Trump capitalizó el miedo y la frustración de muchos ciudadanos, incluyendo a los votantes latinos y sectorizados que en su pasado pudieron haberse visto mermados con esta visión de antimigración.

Así, pudieron más las promesas de endurecimiento en la frontera, deportaciones masivas y un control minucioso de las personas migrantes. Estas promesas de campaña hoy se ven confirmadas a través de los últimos nombramientos de su gabinete.

De esta manera, los temas centrales de la entonces campaña y ahora presidencia trumpista son seguridad y migración; y, ambas, tendrán un impacto directo en nuestro país. México y Estados Unidos, al compartir más de 3 mil km de frontera, tienen una natural y compleja relación bilateral. Naturalmente que lo que pasa en uno trasciende –para bien y para mal– al otro.

El T-MEC se vuelve fundamental en este contexto. La renegociación de 2026 ofrece una oportunidad estratégica para que México no solo busque mantener sus derechos comerciales, sino también avance hacia acuerdos que garanticen un beneficio mutuo y, al mismo tiempo, robustecen la estabilidad regional. Esa es precisamente la apuesta de nuestro secretario de Economía, quien ha asegurado que tiene confianza en esas renegociaciones.

Si bien la administración de Trump intentará hacer negociaciones extremas y no va a titubear en hacer ofertas agresivas, veo poco probable que exista un rompimiento entre dos naciones que se han visto beneficiadas por décadas de este tratado comercial. Por supuesto que el aumento arancelario cobrará relevancia, pero hay indicios que señalan que estas cuotas sufrirán ajustes hacia arriba a nivel mundial. Esto es, no es una agenda individual con nuestro país.

Así las cosas, México enfrenta tremendo reto. Este escenario podrá ser sorteado con éxito si mantenemos una buena estrategia de negociación cuya base deberán ser las reglas de la astucia y la diplomacia. La operación quirúrgica que tenemos enfrente será una cirugía entre la firmeza y la flexibilidad entre ambas naciones.

El punto de encuentro es claro: el éxito de ambos países depende del beneficio mutuo. (Alejandra Spitalier, El Financiero, Opinión, p. 30)

La Feria / Presidenta Sheinbaum, ¿y la protección a los migrantes?

El martes, una semana después de ganar las elecciones, Donald Trump anunció a su zar para la frontera: Tom Homan, acusado de la infamia ilegal e inhumana de separar, durante la primera presidencia trumpista, a niños de sus padres migrantes.

La promesa de Trump, de emprender la deportación más grande de la historia de Estados Unidos, para expulsar un millón de personas al año, tiene retos logísticos, pero quién duda de que lo intentarán.

El de Homan es sólo uno de los muchos nombramientos que confirman que Trump 2 hará un gobierno mucho más agresivo, sea en migración, en medidas proteccionistas en lo económico o injerencistas en seguridad.

¿Qué hace el gobierno mexicano para prepararse frente al desafío de la nueva presidencia de Donald Trump? Con respecto a la protección de connacionales en Estados Unidos parece que no mucho. O que no le corre la prisa.

A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum ha repetido que el encargo prioritario del secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, es el de la atención de las y los mexicanos en el exterior, las y los migrantes no tienen hoy un zar, o una zarina.

Seis semanas después de iniciado el gobierno permanece acéfala la Coordinación General de Consulados, donde originalmente iba a despachar Jorge Islas, excónsul de México en Nueva York. Este abogado tuvo que renunciar por denuncias de supuesto acoso laboral.

La presidenta Sheinbaum dijo la semana pasada que buscan al perfil adecuado para sustituir a Islas. Pues ya se tardó más que Trump, y los migrantes lo saben.

Y aunque no es lo mismo, algo parecido cabe preguntarse con respecto a uno de los no-nombramientos más singulares de Claudia Sheinbaum: el de Tatiana Clouthier, a quien en agosto se anunció como la encargada del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.

El IME tuvo mala fama en el gobierno de Peña Nieto, cuando lo usaron para desviar más de mil millones de pesos a una organización “filantrópica” que en realidad era una fachada que sirvió para pagar giras y viajes a Josefina Vázquez Mota. Pero esa es otra historia.

Sin embargo, el IME es uno de los brazos del gobierno para atender a migrantes. Y se supone que iba a ser el destino de la exvocera de campaña, exsecretaria de Economía y exlegisladora Clouthier.

En días pasados la sinaloense avecindada en Nuevo León estuvo en Washington. Pero quienes la oyeron en el evento denominado El poder de la democracia: elecciones de EEUU 2024 cuentan que habló de sus andanzas en las campañas de Morena, que los migrantes no fueron el tema de su participación.

De hecho, la biografía de Clouthier expuesta en el sitio de ese foro no da cuenta de nada relativo al IME, ese nombramiento anunciado por la entonces presidenta electa el 20 de agosto. ¿Qué pasó, va o no va al IME? Y si sí, por qué no ha llegado, y si no, ¿quién entonces?

La amenaza Trump está a la vuelta de la esquina, y hasta Ken Salazar lo sabe: hipócritamente el embajador de EEUU dice que los abrazos no funcionaron y que la inversión fue ahuyentada. ¿Pues dónde habrá estado estos años? ¡Ah!, en Palacio claro, donde ya no lo reciben.

Volvamos al tema. Sheinbaum tiene mañana la verdadera oportunidad de enviar un mensaje de que los migrantes cuentan. El presupuesto que llegará a San Lázaro debe contemplar un monto sustantivo para la protección de quienes a partir de enero serán acosados como nunca.

Eso y nombramientos al tamaño del reto. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)

Al Margen / No, México no está preparado para Trump

Lejos, muy lejos se encuentra el gobierno de México para enfrentar los desafíos que se asoman ante la inminencia de la próxima presidencia de Estados Unidos.

Empecemos por un supuesto. Que a diario deporten cinco mil mexicanos ¿Qué se hará para ocuparlos, para atender las necesidades de sus familias que hoy reciben remesas? ¿Cuántos de ellos se fueron por amenazas?.

Pero el problema migratorio no se limita al norte, hay que considerar que en el sur seguirán cruzando miles, muchos de ellos se quedarán temporal o permanentemente. Aunque ha servido de freno, el control militar es insuficiente porque la frontera es sumamente porosa y tampoco se cuenta con personal ni instalaciones para procesar los ingresos.

En el tema del trasiego de drogas hay nuevos problemas, porque el del fentanilo ya está muy focalizado y el próximo gobierno estadounidense ya ha lanzado advertencias que no basta con parar a los migrantes, también quieren que se acabe el tráfico de fentanilo, hay que agregar que en la reciente elección en varios estados se dio marcha atrás en el permiso para el uso de sustancias recreativas y medicinales, lo que, seguramente, aprovecharán los cárteles para diversificarse.

¿Cómo con qué se pondrá un alto a las organizaciones criminales que se han apoderado de gran parte del territorio nacional? En unas cuantas semanas de la administración Sheinbaum se han disparado las cifras de la inseguridad. Y de información como se vio con la cancelación de la expo ganadera de Culiacán.

Tampoco hay que descartar acciones para frenar el lavado de dinero por la vía de las remesas, hay indicios de que se trata de varios miles de millones de dólares.

En el ámbito comercial las cosas no son diferentes. Ya sabemos que para mediados de 2026 está programada la revisión del tratado, pero no sería remoto que Trump y su equipo busquen abrirlo en temas que les interesa como las reglas de origen de la industria del automóvil o los productos provenientes de China.

Canadá desde hace meses hace cabildeo al respecto en Washington, México ni siquiera ha integrado un equipo negociador, se conoce al canciller y al secretario de economía, la experiencia dice que a ellos los debe acompañar un grupo de especialistas, cosa que no les gusta de eso que le llaman 4T.

Son muchos los temas en la relación binacional que deberán atenderse más allá de posiciones ideológicas que está siendo la receta de los gobiernos morenistas, la destrucción del Poder Judicial y la desaparición de los órganos constitucionales autónomos no ayudarán, por el contrario, abren la puerta a las controversias de diversa índole.

Tampoco son buenas noticias las primeras designaciones para el equipo de Donald Trump, solo por mencionar algunos de ellos: Marco Rubio, el mencionado para la Secretaría de Estado es un político que conoce perfectamente México, habla español, es hijo de inmigrantes cubanos y se la tiene jurada a las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela, muy amigos de AMLO y Sheinbaum.

La gobernadora de Dakota del Sur Kristi Noem será la Secretaria del Interior, es famosa por sus posiciones radicales contra la migración y su intolerancia en diversas expresiones sociales.

Aguas con Tom Homan y Stephen Miller, dos durísimos contra la migración, de ambos hay noticias suficientes para adelantar que estarán presionando con la meta de sacar del país a miles o millones de inmigrantes.

Se pensará que esa es responsabilidad y privilegio de Estados Unidos y su próximo gobierno, y es verdad. Solo que en el vecino país hay unos 30 millones de mexicanos por ascendencia y descendencia, con vínculos de todo tipo en México, pero también con riesgos que por ahora parecen inimaginables.

El gobierno de López Obrador demostró que no entendió el fenómeno y menos la problemática, baste decir que en seis años jamás se reunió con las comunidades mexicanas, sí los que llaman héroes y que este año mandarán más de 67 mil millones de dólares en remesas; el de Sheinbaum, además de lo anterior, sigue dando evidencias de que casi todo ¿O todo? Lo decide Andrés Manuel López Obrador. (Juan María Naveja, El Economista, El Foro, p. 55)

Suma de Negocios / Error, pensar que Trump 2.0 será Trump 1.0

Estados Unidos necesita a México

El subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, Luis Rosendo Gutiérrez, dijo en un foro del Colmex hace unos días que, para Estados Unidos, cerrar el comercio con China y México al mismo tiempo sería una especie de suicidio. El subsecretario tiene razón: sería muy complejo para Trump hacer ambas cosas simultáneamente, sobre todo porque los efectos irían en contra de otro de los pilares que lo regresó a la Casa Blanca. No obstante, antes que la inflación están la seguridad y la migración y, como me dijo Duncan Wood, presidente del Pacific Council de Los Ángeles, en entrevista: Trump está enojado y sabe que México tiene más que perder. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 4)

Razones / EU y seguridad: confirmación del fracaso

La relación de colaboración en términos de seguridad no se puso “en pausa” después de la caída de El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López el 25 de julio pasado. Se detuvo desde principios del 2024, probablemente antes, y se debió a que el presidente López Obrador acabó con la misma. Es lo que afirmó ayer el embajador Ken Salazar aceptando, públicamente, lo que ya todos sabemos: que la estrategia de abrazos, no balazos fue un fracaso rotundo, en el que mucho tuvo que ver el rechazo del expresidente a colaborar con nuestros vecinos y principales socios comerciales.

Se comprende, con las declaraciones de Salazar, que en absoluto fueron espontáneas, por qué Estados Unidos no ha informado a México qué sucedió con la caída de El Mayo y El Chapito o cómo están evolucionando los procesos contra ellos, contra Ovidio Guzmán, El Nini y otros narcotraficantes en la Unión Americana. Se puede entrever también el largo resentimiento de la administración Biden con López Obrador, al que consintió durante los cuatro años en la Casa Blanca, a pesar de que Biden nunca recibió el apoyo que esperaba de Palacio Nacional, ni siquiera para reconocer a tiempo su triunfo.

Un gobierno que no colaboró en términos de seguridad ni tampoco plenamente de migración (2023 fue un año que le costó muchísimo a Biden en términos migratorios), que no asumió corresponsabilidad con sus principales socios, a los que agravió de muchas formas, desde boicotear la cumbre de Los Ángeles (el principal esfuerzo que hizo Biden con América Latina) hasta apoyar abiertamente a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Si las palabras de Salazar les han parecido duras en el oficialismo, que esperen la llegada de Marco Rubio al Departamento de Estado, de Tom Homan como zar de la frontera o de Stephen Miller como responsable político de la Casa Blanca de Trump.

La seguridad y la migración, que manejan los grupos del crimen organizado, lo mismo que el tráfico de fentanilo, serán temas prioritarios para la administración Trump: todo su equipo de seguridad, desde el primero hasta el último, adelantado apenas una semana después de las elecciones, está formado por mujeres y hombres de las alas más duras de su movimiento y todos se han declarado partidarios de posiciones muy rígidas con México.

Decíamos el lunes que México no puede, como algunos piensan en la 4T, envolverse en la bandera de una falsa soberanía y pensar que tener distancia con Estados Unidos nos puede beneficiar, argumentando, incluso, que las medidas que pueda tomar uno u otro país son equivalentes, por ejemplo, en el tema de los potenciales aranceles. México coloca en la Unión Americana más del 80% de sus exportaciones, recibe más de 60 mil millones de dólares anuales de remesas que envían unos 13 millones de paisanos que viven, con o sin papeles, en la Unión Americana. Somos el principal socio comercial de Estados Unidos, pero nuestras exportaciones son poco más del 17% de todo lo que importa ese país del resto del mundo. Es muchísimo, pero para ellos, nosotros como país, aunque tenga un costo económico, podemos ser reemplazables; para nosotros, perder el mercado estadunidense sería una catástrofe económica, política y social.

Los que se llenan la boca con la soberanía para distanciarse de Estados Unidos no comprenden que la soberanía es otra cosa: perder soberanía es no tener control sobre nuestras fronteras, perder soberanía es tener zonas del territorio nacional controladas por el crimen organizado, perder soberanía es tener 200 mil muertos y 50 mil desaparecidos en un sexenio y pensar que fue un éxito. Nada debilita más a un Estado nacional y debilita más su soberanía que declinar el compromiso de combatir el crimen organizado, que, por definición, es transnacional.

No tenemos, como país, por qué estar de acuerdo con Biden o con Trump, pero tenemos que asumir que en la tercera década del siglo XXI las soberanías tienen límites marcados, tanto por la realidad y por los mercados como por los compromisos internacionales asumidos, que tienen un nivel constitucional. Y no tenemos ningún compromiso internacional más importante que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, que no es un simple acuerdo comercial: es un convenio que lleva un tercio de siglo, enormemente provechoso para el país y la sociedad, que establece normas y compromisos recíprocos que se deben cumplir.

La seguridad, la migración, el tráfico de fentanilo son capítulos ineludibles en esa relación. México es parte de América del Norte. Podemos hacer como país muchas cosas, pero la seguridad regional es prioritaria. Los hombres y mujeres que están a cargo de la seguridad en la administración Sheinbaum lo saben y por eso la propia Presidenta ha dado un giro de casi 180 grados en la estrategia de seguridad.

Pero, en ello, la colaboración con Estados Unidos es clave para el futuro. Porque ayer habló Ken Salazar, pero ya hablará la gente de Trump y en enero comenzarán a hablar El Mayo y Los Chapitos en sus juicios en Nueva York y en Chicago. El desafío será, es, enorme. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)

A la Sombra

Por cierto, el presidente electo Donald Trump ha reiterado su intención de imponer aranceles de entre el 10 y el 20 por ciento a todas las importaciones. Además, ha señalado que planea utilizar los aranceles como herramienta para alcanzar objetivos de política exterior, como presionar a México para que colabore con Estados Unidos en la reducción de la inmigración en la frontera sur, una estrategia que ya había implementado en 2019.

Aunque Trump aún no ha especificado los detalles de cómo impondrá estos aranceles, durante su mandato anterior consideró utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), que permite al presidente regular las importaciones en situaciones de emergencia nacional. Aunque hasta ahora ningún presidente ha utilizado esta ley para establecer aranceles, el antecedente más cercano es el de Richard Nixon, quien en 1971 impuso un arancel temporal del 10 por ciento utilizando un estatuto precursor de la IEEPA, en respuesta a una crisis monetaria. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)

Proponer, para no imponer

Los arrasadores resultados en las elecciones en México y Estados Unidos tienen en común un abrumador rechazo a las élites. En ambos casos, se percibe -en forma muy equivocada- que el libre comercio, la globalización y las políticas “neoliberales” sólo favorecieron a éstas y no a la mayoría de la población. Hay nula comprensión del impacto positivo en el precio de manufacturas gracias a la eficiencia en cadenas globales de suministro y a cómo se incorporaron a éstas fuerzas laborales de países como China, México o Vietnam. En EU tampoco se entiende el surgimiento de demanda por sus servicios o por manufacturas avanzadas que ellos producen y que proviene de una nueva clase media en países integrados a estas cadenas.

En 2024 se han celebrado comicios en 64 países, representando 49% de la población mundial. El denominador común ha sido el rechazo a partidos en el poder y la baja confiabilidad de encuestas. Según el internacionalista Ian Bremmer, esto se explica por la presencia sin precedente de redes sociales influidas por algoritmos que promueven desinformación, que alimentan la desconfianza en élites e instituciones políticas, y que motivan a no responderles a encuestadores. Según él, las tasas de respuesta hoy son una cuarta parte de lo que eran hace 10 años.

Existe consenso de que México en particular y Europa como región seremos los más afectados por el cambio que vendrá en la política internacional de una segunda administración Trump. Es importante que en México entendamos la esencia transaccional de su visión del mundo. Él no cree en organismos multilaterales, pues estos diluyen su capacidad para ejercer presión directa en relaciones bilaterales que siempre favorecen al poderío económico, militar, energético o tecnológico de EU.

A diferencia de Biden, quien distinguía entre autócratas y demócratas, y les daba importancia a alianzas históricas, Trump ve un mundo de suma cero, una especie de juego de pirinola en el que unos países le dan algo a EU y otros toman. México, con un elevado superávit comercial (que proviene de motivos estructurales que él no entiende), que se beneficia de recibir fábricas que salieron de EU, y que exporta drogas y migrantes de tez oscura, es el epítome del país que abusa y al que hay que meter en cintura.

Me sorprende cuántos en México creen que Trump nos beneficia. No lo hará. Vienen deportaciones masivas, regresará la práctica inhumana de separar familias y, por ello, urge que nos preparemos para lo que puede ser la peor crisis humanitaria en nuestra historia. A Trump le tiene sin cuidado nuestra democracia, y probablemente crea que el debilitamiento de nuestro Estado de derecho le ofrece un argumento poderoso para evitar la salida de industria estadounidense hacia nuestro país.

El gobierno de Sheinbaum debe prepararse. Urge desarrollar una estructura amplia y ordenada para recibir migrantes. Vendrán jóvenes que nunca han vivido en México y que carecen de estructura familiar para recibirlos. Si los dejamos a la deriva, serán carne de cañón para narcos. Debemos proponer un plan serio para desmantelar organizaciones criminales a partir de inteligencia compartida y combate transnacional al lavado de dinero. Podríamos abrir nuestra industria de gas y petroquímica a la participación de empresas energéticas de EU, ofreciéndoles un trato preferencial bajo el amparo del T-MEC, dando incentivos para mantenerlo. Debemos ofrecer transparencia en el origen de inversión proveniente de China, para evitar cualquier sospecha de que nos utilizan para triangular sus exportaciones hacia EU. Podemos también intermediar en su relación con Cuba y Venezuela, pero evitando complicidades suicidas con esos países. Por último, hay que evitar a toda costa envolvernos en la bandera. Los nacionalismos rancios pueden reventarnos en las manos.

Nuestra economía se está desacelerando a un ritmo preocupante. La economía mundial también resentirá el resurgimiento del proteccionismo. Tenemos que plantear la relación transaccional en nuestros términos. Es indispensable que nos adelantemos a proponer, para adelantarnos a lo que nos pueden imponer. (Jorge Suárez-Vélez, Reforma, Opinión, p. 9)

Diálogo entre populista

El poder es un centauro: mitad coerción, mitad legitimidad.

Antonio Gramsci

De nueva cuenta, el triunfo de Trump pone de frente a dos populistas. Antes fue López Obrador, ahora su alumna, Claudia Sheinbaum. En efecto, dos personajes de orientación similar se encontrarán en los próximos meses.

El lenguaje de los dos gobiernos es distinto, pero en el fondo mantienen la misma idealización del “pueblo” y lo usan como escudo para justificar sus prácticas autoritarias.

Donald Trump se mueve en las praderas delirantes del fascismo y el racismo; por su parte, Sheinbaum habita en los territorios del populismo nacionalista y neopriista. Ambas visiones pueden adaptarse, tal como lo hizo AMLO, quien se entregó a las exigencias de Trump.

Ambos personajes tienen otro punto en común, poseen un poder hegemónico en la esfera legislativa, Sheinbaum ya lo presume con soberbia. También tendrán una fuerza indiscutida en el poder judicial. Ambos hechos son relevantes, puesto que les permitirá tener margen de maniobra para posibles acuerdos.

Un punto para el análisis, es la relación comercial entre México y Estados Unidos que presenta un saldo significativo: las exportaciones hacia el vecino del norte, entre enero y agosto de 2024, fueron de 338 mil millones de dólares. Además, el año pasado México se convirtió en el principal proveedor de mercancías a Estados Unidos, dejando en segundo lugar a China y en tercero a Canadá.

De cumplirse los nuevos chantajes de Trump de carácter proteccionista tendrían un efecto recesivo en la economía mexicana, que tiene un crecimiento más que mediocre y urgencia de reducir el déficit que dejó López Obrador. Los ejes de presión que usará el nuevo habitante de la Casa Blanca serán la migración y el tráfico de fentanilo, los cuales no podrá resolver Sheinbaum, dada la debilidad de su gobierno para enfrentar a la delincuencia organizada.

Con el nombramiento de Tom Homan, Zar fronterizo, y Stephen Miller, subdirector de Política de la Casa Blanca, la amenaza es evidente, ambos ya han declarado el inicio de la separación de familias y una deportación masiva sin importar los costos económicos.

Sheinbaum tiene pocas opciones, por ello cumplirá los caprichos de Trump: aceptará ser el tercer país seguro, mandará más militares a arrestar migrantes, aceptará nuevas condiciones en el T-MEC y entregará algunos pequeños líderes del narco. Con ello, se demostrará que su discurso nacionalista es simple oropel.

En efecto, veremos como se desmoronan las poses de la presidenta y los gestos ridículos de Ebrard y De la Fuente. El diálogo entre estos populistas será marcado por las reglas que impone el imperialismo voraz. (Pedro Peñaloza, El Sol de México, Análisis, p. 22)

CARTONES

Prueba Irrefutable

Prueba Irrefutable

(Hernández, La Jornada, Política, p. 7)

New Deal

New Deal

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)

Embajador

Embajador

(Obi, Reforma, Opinión, p. 8)

Cambio de mando

Cambio de mando

(Xolo, 24 Horas, Pág. 2)