Opinión Migración 211124

La Aldea / La terca retórica

No hay cambios, ni modificaciones sustantivas. El mismo discurso, la repetida diatriba contra los críticos o los que cuestionan, la cantaleta del neoliberalismo.

La nueva presidenta de México reproduce la tónica discursiva de su antecesor. Golpear a los incómodos, desacreditar a los críticos, regresar al pasado como la explicación primaria de todos los males.

En días recientes, con la presentación del plan de rescate a Pemex —el enésimo, todos fallidos— se cometió incluso el exceso de mencionar que ahora sí, “le devolvían Pemex al pueblo de México”. ¿Alguna vez dejó de serlo? En toda su historia, la petrolera del Estado ¿ha dejado de pertenecer, operar o estar controlada por el Estado mexicano y su gobierno en turno? ¿De dónde sale eso de “devolverle al pueblo”?

La retórica es circular y tristemente inútil.

Porque si bien es cierto que la presidenta le habla a su base electoral, son mensajes repetidos para el graderío del estadio; al mismo tiempo pretende —lo ha dicho— conquistar y atraer inversiones y capital mexicano y extranjero. La retórica absurda no ayuda a enviar un mensaje de certidumbre, confianza y credibilidad institucional.

Y la clave no es el discurso. El neoliberalismo destructor del discurso de ayer en el aniversario de la Revolución Mexicana, o el exceso patriotero de “los mexicanos no se doblegan ante nadie” y otras frases de campaña.

La clave son los hechos que acompañan al discurso. Y ahí sí hay problemas.

El anuncio confirmado de que la desaparición de organismos autónomos avanza, aunque por momentos de lentitud legislativa se abrigó la esperanza de un matiz de un cambio en la celeridad en la destrucción institucional.

Esta señal fortalece el discurso y la retórica destructiva del Estado, la desaparición de instituciones auténticamente democráticas y contrapesos al poder omnímodo del Ejecutivo.

Pero Claudia Sheinbaum cree convencida por su antecesor y las nefastas lecciones heredadas en la retórica diaria y martilleante, de que con eso se resuelven los problemas.

Y con mucha pena, presidenta, pero no es así. Por muy terca que sea la reiterada retórica, la realidad lo es más.

Pemex es un hoyo negro en las finanzas públicas. Lo dice todo experto financiero en México, pero también en el mundo. Mientras el gobierno de nuestro país siga tirando 1.6 billones de pesos —cifra total del último sexenio— más los 130 mil millones anunciados para el siguiente 2025, la petrolera seguirá siendo un desastre operativo, administrativo y de producción. La presidenta se niega a entender que el modelo de “la soberanía energética” ha generado perdidas billonarias.

Ella puede decir y repetir que ya es del pueblo, pero de nada le sirve al pueblo, ni mucho menos al país, dilapidar esa enorme cantidad de dinero en una entelequia energética mal operada y que apuesta a la refinación con plantas caras, vetustas y contaminantes.

Lo mismo sucede, señora presidenta, con Estados Unidos.

De nada sirve inflamarse el pecho para decir que “México no se doblega ante nadie” mientras el nuevo equipo de Donald Trump prepara una batería devastadora de medidas en nuestra contra. En materia migratoria, comercial-arancelaria y de combate real a narcotraficantes mexicanos en nuestro territorio.

Bastante más eficiente e inteligente sería preparar equipos especializados por áreas para entablar diálogos auténticos y buscar las mejores condiciones de negociación.

Desperdiciar 15 minutos con Biden para hablar de ‘El Mayo’, es un desatino gigantesco.

¿De qué nos sirve? ¿Qué protegemos o a quién? ¿El territorio? ¿La soberanía? Las formas, dijo la presidenta. Absolutamente inútil, errático, sin propósito ni beneficio.

Regresar a México del G20 para presumir… “Tocamos el tema más sensible”.

No señora. El más sensible son los miles de inmigrantes centroamericanos que en dos caravanas cruzaron ya Chiapas y se enfilan a la frontera norte. Si la Guardia Nacional o el Instituto de Migración no los detienen y llegan a la frontera con EU, nuestro diálogo en la mesa con la nueva administración será en condiciones mucho más desfavorables.

¿Qué va a hacer el gobierno de México cuando el 20 de enero el ya jurado presidente Trump declare terroristas a los narcotraficantes mexicanos?

¿Los va a defender como ha hecho insistentemente su antecesor y usted en el caso de ‘El Mayo’?

La terca retórica insiste en el tono ideológico y nacionalista del discurso, cuando la historia demuestra que no aporta nada, beneficia en absolutamente ningún avance en la relación y, por el contrario, obstaculiza rutas de entendimiento. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Opinión, p. 33)

Bitácora del director / No está blofeando… sí los va a deportar

En las películas hollywoodenses sobre desastres naturales o invasiones extraterrestres, siempre ocurre un final feliz: los volcanes se apagan repentinamente, los humanos descubren cómo derrotar a los alienígenas, el meteorito se parte en dos y no acaba con el mundo, el diluvio cesa y sale el sol, etcétera.

Quizá eso es lo que algunos están esperando que ocurra con las amenazas de Donald Trump de llevar a cabo “la deportación más grande de la historia”. Que a la hora de la hora, él recapacitará y se dará cuenta de que su promesa de campaña de sacar de Estados Unidos a cientos de miles de personas que viven y trabajan allí sin permiso no es sólo inhumana, sino impráctica, costosa e inconveniente.

Comparto el deseo de que no tengamos que vivir un regreso masivo de compatriotas, depositados a la fuerza del otro lado de la frontera. Pero si uno mira las señales, tiene que concluir que Trump no está jugando. Está decidido a cumplir su amenaza.

Esta semana se dio a conocer que el estado de Texas, gobernado por el republicano Greg Abbott, compró un terreno de mil 402 acres (567 hectáreas) en el condado de Starr –frente a Camargo, Tamaulipas– para que sirva como centro de detención para personas sujetas a deportación.

La comisionada de Tierras, Dawn Buckingham, escribió al presidente electo para ofrecerle el lote. Aunque el equipo de Trump no dijo si lo aceptaría, envió una respuesta, a través de la futura vocera de la Casa Blanca, que no deja lugar a dudas sobre las intenciones del gobierno que iniciará funciones el próximo 20 de enero: “Desde el primer día, el presidente Trump usará todos los recursos disponibles para resguardar la frontera, proteger a las comunidades y lanzar la más grande operación masiva de deportación de inmigrantes ilegales criminales de la historia”.

Por si alguien pensara que esa declaración no es suficientemente clara, basta ver el equipo que ha ido conformando el presidente electo y que tendrá que ver con los asuntos internacionales y fronterizos. Para comenzar, ahí estará Marco Rubio, el senador de origen cubano, quien se desempeñará como secretario de Estado y tuvo varias confrontaciones verbales con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, acusándolo de entregar partes de México al crimen organizado y de defender a las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

También estará Stephen Miller, quien fue asesor de Trump durante su primer periodo en la Presidencia y se encargaba del área de discursos de la Casa Blanca. Se le considera autor de la idea del muro fronterizo y de la política de separar a los niños migrantes de sus padres. Ahora será jefe de gabinete adjunto.

 

Tom Homan, quien fungió director interno del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) fue designado “zar de la frontera”, una posición inexistente dentro del gobierno estadunidense, pero que, por lo mismo, permite que quien se desempeñe en ella evite la supervisión del Congreso. Exmiembro de la Patrulla Fronteriza, Homan ha dicho en entrevistas recientes que quien se encuentra ilegalmente en el país “está en problemas”.

Además de estos nombramientos, Trump ha dejado muy claro que invocará poderes especiales, como una declaración de emergencia, a fin de usar a las fuerzas armadas, si es necesario, en las operaciones para deportar a miles de migrantes.

Mientras todo eso ocurre en Estados Unidos, el gobierno de México parece no haber tomado nota de la situación. En el proyecto de Presupuesto de Egresos no existe un rubro destinado a aliviar un eventual influjo masivo de migrantes deportados, que podría causar un caos en la frontera.

¿Dónde serían ubicados dichos migrantes? ¿Acaso se les dejaría a su suerte en las calles de Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, Nogales, Mexicali y Tijuana?

Otro posible escenario negativo es la afectación de las remesas, gracias a las cuales subsisten muchísimas familias mexicanas.

Se vale esperar lo mejor. Lo que es un error es no prepararse para lo peor y creer que con declaraciones floridas sobre lo mucho que aportan los migrantes a la economía de Estados Unidos se van a detener las intenciones de botar a miles y miles de ellos. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)

Serpientes y Escaleras / Cruje el TMEC: Canadá quiere fuera a México

Mientras la presidenta Sheinbaum le pedía a Joe Biden que le diera más información a su gobierno sobre cómo fue que lograron llevarse al Mayo Zambada, desde Estados Unidos y Canadá avanzan imparables dos tsunamis políticos y comerciales que golpearán muy fuerte a México.

Del lado estadounidense la llegada de Donald Trump al poder con sus amenazas de aranceles, deportaciones masivas de migrantes y cierre de la frontera, además de la revisión a fondo del TMEC; mientras que del lado canadiense una enorme ola antimexicana recorre al país de la hoja de maple, con el clamor de todos los gobiernos provinciales y territoriales, pidiéndole a Justin Trudeau renegociar un pacto comercial con los Estados Unidos y dejar fuera a México, por su acercamiento con los chinos y sus inversiones millonarias en nuestro país.

Pareciera como si de pronto las estrellas hayan conjurado en contra de México, porque de repente los dos socios comerciales y vecinos, con los que comenzamos a intercambiar mercancías en 1994 y juntos construimos uno de los mayores y más exitosos mercados comerciales del mundo, se volvieran hostiles hacia México.

Por parte de Donald Trump las presiones provendrán de varios temas: la migración indocumentada, la inseguridad en la frontera, el combate al fentanilo y a los cárteles del narco mexicano, así como las amenazas de aranceles y de cancelación del TMEC.

En tanto que de Canadá, la “preocupación” que le expresó Justin Trudeau a la presidenta Sheinbaum en su reciente reunión en el marco del G20 por la aceptación de inversiones chinas en México, ya se transformó en un “clamor nacional”, pues a los ministros de las provincias de Ontario, Doug Ford, y de Alberta, Danielle Smith, ya se sumaron los gobernantes y ministros de todas las regiones provinciales y territoriales de Canadá, solicitando la exclusión de México y la firma de un tratado comercial sólo con los Estados Unidos, por lo que es muy probable que pronto el gobierno canadiense, en voz de Trudeau, tenga que tomar una posición al respecto.

Y es que al final no son pocos los señalamientos y las evidencias de la llegada masiva de autos chinos al mercado mexicano, junto con inversiones físicas en ciudades de la República y lo permisivas que han sido las autoridades mexicanas para la entrada de mercancías y productos textiles, de calzado y de tecnología, todo procedente de China, a través de las plataformas comerciales que ya operan en todo México y están arrasando incluso a los productores nacionales de la industria textil y del vestido.

Ante tal nivel de rechazo y hostilidad a México desde Estados Unidos y Canadá, ¿cómo se prepara el gobierno de Claudia Sheinbaum para enfrentar, negociar y tratar de evitar que se rompa el TMEC, que Trump no cierre las fronteras ni deporte a millones de mexicanos o que intente mandar operativos militares desde su país al territorio mexicano contra los cárteles de la droga a los que amenaza con declarar como terroristas?

Hasta ahora no lo sabemos. Sólo se sabe que la presidenta Sheinbaum dice que no pasará nada, que podemos estar tranquilos los mexicanos; que Marcelo Ebrard dice que con “sangre fría e inteligencia” va a convencer a Trump y a sus halcones, o que el canciller Juan Ramón de la Fuente ya prepara las embajadas y consulados para enfrentar las acciones contra migrantes y evitar que se violen derechos humanos de los mexicanos.

Pero que exista una estrategia clara y puntual desde el gobierno federal para enfrentar las acciones y exclusiones que intenten realizar los gobiernos de Trump y de Trudeau en contra de México y del tratado trilateral de comercio, ni se ha informado ni se ve que la estén preparando con toda una red de políticos, cabilderos, diplomáticos y empresarios para tratar de contrarrestar de manera unificada las decisiones que afectarán a México, a sus migrantes y a su estabilidad y economía.

¿Estará lista y consciente la presidenta Sheinbaum y su equipo de colaboradores de lo que se viene en el arranque del 2025 para México apenas se siente en la Oficina Oval el recargado, vengativo y todo poderoso Donald Trump?

 

NOTAS INDISCRETAS…

La tensión entre el gobierno federal y el de Jalisco subió ayer de nivel con los comentarios que hizo en su mañanera la doctora Sheinbaum, al descalificar las iniciativas del gobernador Enrique Alfaro para abandonar el pacto fiscal federal, y señalar que en todo caso “eso es algo que ya le correspondería al gobernador Lemus”. Y es que la doctora parece ignorar que entre Alfaro y Lemus sí hubo comunicación al momento de decidir presentar las iniciativas al Congreso, al menos que su declaración sea más bien un mensaje cifrado para decirle al gobernador entrante de Jalisco que no puede llegar al poder con esa “papa caliente” que tanto incomoda a la Federación.

En todo caso en Jalisco está creciendo un sentimiento muy localista sobre el maltrato del gobierno federal en el presupuesto del 2025 y ya comienzan a leerse en la prensa, los análisis y columnas, palabras como ”escisión” y “riesgo de ruptura en la República”. Sería bueno que de uno y otro lado se serenaran y se sentaran a dialogar y a negociar. Lo que menos necesitamos en este momento los mexicanos, con todo lo que se nos viene desde el norte, es dividirnos y fracturarnos como país. La historia es más que clara: siempre que nos hemos dividido, los mexicanos hemos perdido honor, estabilidad, desarrollo y hasta territorio…Poco a poco el recién llegado como líder nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, ha empezado a hacer ruido y a incomodar y molestar al gobierno federal y a la mayoría de Morena en el Congreso.

La cerrazón y falta de diálogo por parte de la doctora Sheinbaum y de su gobierno impiden que haya un debate político abierto sobre los temas urgentes y prioritarios para los mexicanos. Y al negarse el diálogo, la estrategia de Romero y el CEN que encabeza es salir a las calles y retomar las acciones de resistencia civil que aplicaran los líderes de Acción Nacional desde la oposición, convocando a la militancia panista a sumarse a estas acciones de resistencia.

Ayer, justo cuando empezaba a discutirse en la Cámara de Diputados la desaparición de los órganos autónomos constitucionales, Romero y sus huestes panistas hicieron un mitin frente a las oficinas del INAI, en defensa de este instituto, que representa el derecho de los ciudadanos a la transparencia y el acceso a la información, luego de que ayer por la mañana la Presidenta reiterara su decisión de que desaparezca el organismo de transparencia. Y parece que con sus acciones de protesta, Romero ya logró incomodar en Palacio Nacional, porque justo ayer en la conferencia mañanera la doctora Sheinbaum volvió a mencionar al líder panista atacándolo de nuevo con los señalamientos del cártel inmobiliario, aunque hasta ahora no los han acusado formalmente de nada. Así que parece que Romero ya encontró el camino para intentar volverse la piedra en el zapato de la 4T, ahora sólo habrá que ver si hay otros liderazgos panistas o sociales que se le sumen en su cruzada de protesta y resistencia.

A ver si con eso el panismo resiste los seis años del “segundo piso de la transformación”. Giran los dados. Escalera Doble. Bueno el tiro. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. A7)

Sube y Baja

Nancy Núñez, alcaldesa de Azcapotzalco

La morenista, antes que nada es la gobernante local de una importante demarcación, así que si hace falta presupuesto para la alcaldía lo dice a sus correligionarios del congreso local y del gobierno central.

Dawn Buckinggham, Comisionada de Tierras de Texas

La funcionaria texana se ha excedido en su entusiasmo xenófobo para quedar bien con Trump. Ha ofrecido a los antiinmigrantes un terreno nada menos que para confinar a los que sean atrapados. Un campo de concentración es lo que está en su cabeza. (Sube y Baja, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 2)

La Esquina

Los mexicanos en Estados Unidos serán foco de atención constante durante los próximos cuatro años, de allí que sea muy oportuno establecer con claridad lo que representan para México. Colocarlos como baluartes de sus familias y sus comunidades es un irreductible, lo mismo que el hecho de que la economía de la potencia norteamericana sin ellos no caminará. Ese es el mensaje en el que se deberá insistir. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)

Inmunopolítica

Existe en la retórica política estadunidense un ingrediente de orden cuasi inmunológico. Si se recuerda, se trata de la ciencia que se dedica, desde el siglo XIX, a estudiar cómo agentes externos (bacterias, virus, sustancias contaminantes) pueden afectar el metabolismo humano hasta causar enfermedades o, incluso, la muerte. Ya en esa temprana época, la ciencia alemana los definió como biofeinde (bioenemigos).

El término no es aleatorio. Un enemigo es el que pone en peligro la existencia propia. En tan sólo unas décadas, el concepto se trasladó a los lenguajes de la política. En los años 20, se volvió común escuchar, tanto en la prensa como en los tratados de “genética humana”, que la sangre de los matrimonios con un extranjero (no ario) podía afectar “la calidad de la sangre aria”.

Apareció así la fantasmagoría de un nuevo tipo de “bionemigo”: el otro/un ser humano distinto. A principios de los 30, la metáfora alcanzó niveles de delirio social: los judíos “menguaban” la integridad alemana; los gays “afeminaban” la virilidad de sus tropas; los gitanos ponían en circulación “virus epidémicos”. Un sistema de bioparanoia se instalaba así en el imaginario de la nación.

Hay una anécdota que ilustra la penetración que tuvo este inconcebible sentimiento. Cuando Heinrich Himmler, el encargado de los campos de concentración alemanes, fue capturado por los aliados después de 1945, éste “con toda la paciencia del mundo” empezó a explicar (para evitar ser fusilado) cómo es que los campos en realidad no hacían más que concentrar a gente contagiada de tifo y otros males similares. Es decir, su función era proteger a la “población normal”. El capitán Thomas Salvester, que lo interrogó por primera vez, escribió en sus diarios: “Lo último que le dije fue que lo paradójico era que él nunca se contagió. ¿Realmente creía que todos son idiotas?” El idiota moderno es, en efecto, el que está convencido que el saber es un asunto privado.

La rápida diseminación del fentanilo en EU propició, en los últimos años, una biofantasmagoría semejante. En el discurso del movimiento MAGA y de un número considerable de medios de comunicación, los responsables de la “epidemia del fentanilo” son el cártel de Sinaloa y Los Chapitos. Sus imágenes se transmiten sin reposo en las televisoras y las redes sociales. El término “epidemia” no es gratuito: en él se finca la premisa de un “bioenemigo” que atenta contra la salud nacional. Y se tra ta de algo más que de un chivo expiatorio, sobre todo si se piensa en la catástrofe humanitaria que se cierne sobre el mundo de los inmigrantes. La retórica de Trump contra la inmigración anidó en él toda su subjetivación racial. Pero en su subsuelo se encuentra una infrahistoria asombrosa.

La historia secreta del fentanilo se remonta a los años 90. Según Anna Lembke, autora de Drug Dealer, su verdadera causa se encuentra en un peculiar medicamento que ingresó en el mercado general de los antídotos contra el dolor en 1993: el OxyContin. Un opiáceo elaborado por la farmacéutica Pneuma Pharma para contrarrestar dolores extremos en pacientes de cáncer y estado terminal. El problema médico es que se trata de un fármaco altamente adictivo. Inicialmente, la Federal Drug Administration (FDA), encargada de supervisar las normas y límites de uso de los medicamentos, lo aprobó para uso exclusivo de pacientes con cáncer y recién operados.

Penuma Pharma presionó hasta conseguir que se liberara para uso en pacientes en general con cualquier tipo de dolor. En juego estaban, millones de posibles usuarios y billones de dólares en utilidades. El compromiso con la FDA residió en que en el rótulo de instrucciones aparecía una leyenda que aseguraba que OxyContin contenía “comprimidos” que inhibían su posible abuso. Para Patrick Radden, autor del Imperio del dolor, esta directriz inaugura la “epidemia del fentanilo”.

Hoy se calcula que más de 3 millones han consumido OxiContin. Cientos de miles de sus usuarios devinieron adictos; muchos nunca lograron desprenderse de la dependencia. Así se creó un extenso mercado que demandaba un producto que escapaba a su alcance. El fenatnilo se abrió paso a un gigantesco mercado. El esquema de dosificación del OxyContin es relativamente complejo. Por más que los médicos duden de su aplicación, los pacientes lo exigen. Si el doctor no lo medica, entonces puede ser demandado ante el seguro. Entre Pneuma Pharma y el mercado de las asegurador as, emergió la “epidemia”.

Hoy, en el imaginario estadunidense, el “inmigrante” aparece como un chivo expiatorio de la lógica de un mercado que devino una auténtica fábrica del desahucio humano. Un arquetipo del “modelo neoliberal”. Si el neoliberalismo, como dice Franco Berardi (Bifo), nació al calor del hiperactivismo que produce la cocaína, está feneciendo en la nebulosa de la inmunopolítica de los opiáceos.

En los 70, Michel Foucault advirtió que la estructura del poder actual se decidía en su capacidad para dividir a la sociedad entre los “normales” y quienes representaban una “bioadversidad”. Los segundos se distinguirían por las políticas de medicalización. Otra sospecha que resultó cierta. (Ilán Semo, La Jornada, Opinión, p. 15)

Pulso Político / Pide INE aplazar elección judicial

DE ESTO Y DE AQUELLO…

 

Ante las reiteradas amenazas de Donald Trump contra nuestro país, sobre todo la de que en cuanto asuma la presidencia de Estados Unidos deportará a millones de migrantes mexicanas y mexicanos, la Presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa de nuestros paisanos, a los que calificó de “heroínas y héroes”, que no sólo trabajan y apoyan a sus familias y a la economía de México sino también a la de aquel país.

 

Ken Salazar, el aún embajador de Estados Unidos, “pausado” desde el anterior y actual Gobierno de México, se ufana de que el Gobierno del presidente Joe Biden logró impactar la estructura del Cártel de Sinaloa —incluído el secuestro de El Mayo Zambada, hoy preso en Nueva York— y avanzó en el combate al tráfico de fentanilo. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)

Frente al Vértigo / Trump no sustituye a la oposición

La llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos representa un reto importante. La segunda administración de Trump parece que será mucho más radical que la primera, particularmente en la relación bilateral con México en temas como migración y seguridad transfronteriza que terminará teniendo efectos en el comercio entre ambos países por las amenazas de imposición de aranceles. La llegada de Trump se dará en el contexto de una escalada en la tensión entre la OTAN y Rusia por el conflicto contra Ucrania, mientras que continúa el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en China.

Por su parte, como es de conocimiento público, México está avanzando en una transformación institucional gracias a la dominancia que tiene Morena en el Congreso y, por supuesto, en el Poder Ejecutivo. Aunque cuando se trata de asuntos con Estados Unidos, el país y los legisladores tienden a estar normalmente alineados, sin duda le ayudará a Sheinbaum contar con el respaldo de sus mayorías calificadas en el Congreso para tomar decisiones ágiles ante un panorama de presión y tensión con Estados Unidos.

Estas decisiones tienen que ver con las acciones que realizará México para controlar la migración de mexicanos, centro y sudamericanos a Estados Unidos, las respuestas económicas ante a presiones arancelarias por parte de nuestro vecino y también las facilidades o complicaciones que pondrá el Gobierno mexicano ante una mayor presencia de China en el sector manufacturero y una mayor preocupación por parte de Estados Unidos y Canadá por lo mismo.

Muchos han celebrado la llegada de Trump como una forma de limitar el poder de Sheinbaum y Morena. No obstante, haciendo una revisión de las prioridades de la agenda de Trump me cuesta trabajo pensar en un límite que pueda poner la nueva administración que vea por el bienestar de los mexicanos. Esa es una diferencia fundamental con los contrapesos institucionales que han ido erosionando con alarmante velocidad. En el caso de las instituciones hay principios de actuación y una finalidad que permite controlar, moderar y matizar el poder y las decisiones que se toman para salvaguardar los derechos humanos, por ejemplo.

En el caso de la agenda trumpista, se percibe una auténtica, clara y genuina falta de interés sobre la reforma al Poder Judicial, la reforma electoral o cualquier otro tipo de reforma en México, siempre y cuando se respeten sus intereses sobre migración, proteger los mercados de la llegada de industria china y el tema de seguridad y fentanilo. La llegada de Trump no sustituye de alguna forma los contrapesos formales de una democracia constitucional, por el contrario, impone intereses ajenos a los mexicanos con presiones y amenazas. Trump no sustituirá el trabajo que debería de estar haciendo la oposición por recuperar la credibilidad y legitimidad frente a los mexicanos. (Pedro Sánchez Rodríguez, La Razón, México, p. 9)

¡¡¡Espectacular!!!

Para Guillermo Wiechers.

En 1971 escuché por primera vez la música de “Jesucristo Súper Estrella”, álbum que daría pie al musical del mismo nombre de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. Entonces yo era la típica veinteañera sumamente “fresa”. Confieso que la letra de algunas de las canciones de la ópera rock me confundieron un poco, me negaba a imaginar a María Magdalena atraída por Jesucristo: “No sé cómo amarlo / cómo debo tratarlo, ya cambié, sé que cambié… Hombre es, solo hombre es/ Tuve a muchos hombres, antes que él / A tantos, tiempo atrás / Es uno más / Debo desistir/ Debo hablar de amor, mi pasión mostrar…”. Me cuentan que Ernesto de la Peña aseguraba que en los evangelios apócrifos Jesús y María Magdalena “traían onda”, es decir, tenían una relación romántica.

Así aparece en la maravillosa puesta en escena del musical dirigido en México por Nick Evans, con Armando Reyes como director artístico y Julissa como responsable de la traducción. La coreografía de María Meneses es grandiosa por original y por deslumbrante. Jorge Ferrari es el diseñador de la escenografía; con Sol Kellan y Bernardo Vázquez, quienes se ocuparon del vestuario, me pongo de pie y les aplaudo con todo mi entusiasmo. Me encantó la chamarra roja de Judas, me fascinaron los atuendos y las pelucas rubias llenas de ondas de las bailarinas, como se vestían las coristas en los cuarenta, y la música y los bailables resultan apantallantes. La calidad del sonido es espléndida. Y el hecho de que todo suceda en la época actual es un acierto logradísimo. Los seguidores de Jesucristo le quieren tomar una “selfie”; todas las primeras planas de los diarios del mundo reflejados en una enorme pantalla se preguntan quién es ese individuo que se hace pasar por el hijo de Dios; cuando lo crucifican en una cruz luminosa y gigantesca, toda la prensa quiere fotografiarlo porque, claro, es el “Superstar”, ¡¡¡el Jesucristo Superstar!!! Que hace milagros y soporta todos los azotes que le propinan los soldados romanos. Judas cuenta a gritos más de 50 azotes.

¿Y qué decir de los actores? Benny Ibarra (hijo de Julissa) como Jesucristo es guapísimo; así me imaginaba a Jesús cuando hice mi primera comunión, así de frágil y de fuerte a la vez; así de alto y de distinguido. Durante la función volví a creer en él y hasta mentalmente le recé para que Trump, que bien podría fungir como Judas Iscariote (Erik Rubín), no atacara a los migrantes. Qué voz, qué personalidad y qué fuerza tiene el Judas de la obra. Lo odié, como debe de ser. María León, como María Magdalena, tiene un timbre de voz muy bonito. Jesucristo sí se hubiera enamorado de ella. Pero el mejor, a mi manera de ver, es el cabrón de Poncio Pilatos, interpretado por Leonardo de Lozanne: alto, rubio y con una personalidad imponente. No hay duda de que ese papel es el más difícil de interpretar. Viéndolo actuar, yo pensé en Adán Augusto López, así de traidor lo imagino. No obstante, el que se lleva las palmas y la admiración de todo el público es Alex Lora como Herodes. Fue el más aplaudido, el más divertido, como acostumbra ser en la vida real. ¡¡Es buenísimo!!, audaz, vital, cínico, malo, corrupto, inmoral, ladrón, mal hablado y perverso, como JD Vance, quien responsabiliza a todos los migrantes de los males de Estados Unidos. El famoso Kalimba, quien actúa como Simón, es un actor que prende a las multitudes. Cada vez que salía, todas sus admiradoras gritaban de emoción. El apóstol Pedro lo interpreta el cantante Yahir, y sí tiene cara de haber entregado, antes de que cantara el gallo, a Jesús.

¿Qué pasaría si de verdad resucitara Jesucristo y viera en qué estado se encuentra el mundo?, ¿qué diría de la guerra en Medio Oriente, de los líderes actuales, de los misiles que autorizó Biden para atacar Rusia?, ¿qué diría de las divisiones que provoca Putin, atacando a Ucrania?, ¿qué diría de los cárteles mexicanos y de los casi 200 mil muertos y miles de desaparecidos durante el gobierno de López Obrador?, ¿qué pensaría de un líder como Donald Trump, violador de mujeres y convicto por la ley?, ¿qué diría de la apabullante riqueza de Elon Musk?, ¿qué diría de los 11 millones de migrantes mexicanos que están a punto de ser devueltos por Estados Unidos a su país? y, por último, ¿qué diría Jesucristo en 2024 de la destrucción del medio ambiente? Creo que volvería a decir, elevando los ojos al cielo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Guadalupe Loaeza, Reforma, Opinión, p. 9)

El presupuesto es un laberinto

Llegó a la Cámara de Diputados el paquete económico: propuesta de ingresos y egresos para 2025 que presenta el Ejecutivo Federal. Estos instrumentos son la base para las políticas públicas del gobierno. En ellos podemos distinguir si el discurso oficial corresponde con la realidad.

Explico lo último: si un partido en el poder dice que le interesa algún tema, por ejemplo, educación o seguridad, y dedica pocos recursos al mismo, una de dos, o era falso el interés o hay otras circunstancias que le impiden cumplir con su palabra.

Del paquete económico 2025 podemos decir en lo general: 1.- Refleja la crisis financiera heredada de la pasada administración y la desesperación por disminuir el déficit, 2.- Parte de un optimismo con poco fundamento. Hay números alegres en inflación, tasas de interés y precio del dólar, todo a la baja; mientras que se asegura, contra todos los pronósticos, que el PIB va a crecer entre 2 y 3 por ciento, 3.- No hay concordancia entre la narrativa social que presume Morena y la disminución de presupuestos que deberían formar parte de una estrategia para terminar con la desigualdad y 4.- El presupuesto es una caja china en donde se esconden recursos.

En lo particular, hay mucho que decir. El proyecto de egresos disminuye recursos en temas como cultura, medio ambiente, educación superior, seguridad y migración. Algunas entidades, como Yucatán, Campeche, Tabasco y Sinaloa, verán, de no modificarse el presupuesto, grandes mermas en la inversión federal que se destina a ellas. La primera tendrá 42 por ciento menos de recursos federales.

Hay casos paradigmáticos que demuestran el desorden. Apenas se hizo público el proyecto del PEF 2025, dos casas de estudio de gran prestigio, UNAM e IPN, levantaron la voz ante el anuncio de recortes a su presupuesto; para la primera de 10.6 por ciento y para la segunda de 10.3. La respuesta de Hacienda fue inmediata: señaló que se trataba de un error y que lo correcto era un aumento de 3.5 por ciento. De ser así, también se pasa por alto que en términos reales no se resarce el efecto inflacionario para estas instituciones.

Hay más, en el documento se incluyen recortes a la Universidad Antonio Narro, CINVESTAV, Tecnológico Nacional de México, UPN, UAM, CETIS y CONALEP. Por lo que respecta a la UAM, sus funcionarios anunciaron que recibieron el mensaje de que tendrían la misma suerte que la UNAM e IPN.

Sin embargo, no hay aviso oficial y tampoco se ha dicho nada del resto de las instituciones. Algunas de ellas, como el Tecnológico, tienen recortes que llegan a cifras superiores a los mil 500 millones de pesos. Veamos en qué termina la historia, por lo pronto, Morena asoma su verdadera cara: neoliberal e insensible. (Rubén Moreira Valdez, El Heraldo de México, Editorial, p. 18)

Sembrando vida

Hoy el mundo se encuentra en una crisis de muerte y destrucción que, para muchos, parece algo muy difícil de aceptar y comprender: la guerra en Ucrania promovida por Estados Unidos y la OTAN para mantener a Rusia amenazada y muy ocupada; el genocidio en Palestina que hace a Netanyahu aparecer como el nuevo Hitler vengador contemporáneo, sin que nadie en el mundo parezca poder pararlo; y el arribo del trumpismo y su gabinete lleno de fascistas que amenazan la tranquilidad y la paz de más de 10 millones de migrantes para quienes no es claro el destino que tendrán.

En este contexto global de alta complejidad y muerte al acecho, aparece nuestra presidenta en la reunión del G20 en Brasil con un conmovedor discurso que nos recuerda la importancia de abrirle paso a la vida y a la esperanza.

Claudia Sheimbaum señaló que la economía de la guerra y de la muerte, alcanzó un gasto de más de 2.4 billones de dólares. Frente a esto preguntó a los presentes ¿qué está pasando en nuestro mundo que en tan sólo dos años el gasto en armas creció casi el triple de la economía mundial? Así es el diagnóstico claro y preciso de una mujer que habla poco pero directo, lo necesario para describir la realidad que narra. Queremos pensar que con esta contundencia —al mismo tiempo explícita, pero de compasiva postura—, pudo haber cimbrado los corazones y conciencias de los hombres más poderosos del mundo frente a los cuales habló. Ojalá así haya sido. La propuesta de nuestro país, inspirada en el expresidente López Obrador y expresada en la voz de nuestra Presidenta es tan sencilla como profunda y necesaria: sembremos vida en todo el planeta. Una metáfora concreta y sencilla pero de gran fuerza en estos momentos de la historia.

Ahora lo que falta es que esa importante reunión de los líderes más poderosos del mundo, realmente permee el compromiso de realizar acciones que sí se apliquen en todo el planeta y que ayuden a reconfigurar un mundo que en muchos sentidos parece acercarse cada vez más a una monumental decadencia. Necesitamos no perder las esperanzas. Comprender que una gran parte de la responsabilidad corresponde a una ciudadanía bien organizada, bien informada y consciente. En este sentido, los gobiernos, y particularmente el nuestro, siguen teniendo la enorme tarea de informar adecuada y pluralmente a toda la sociedad para mantener la alerta y la movilización en favor de quienes más lo siguen necesitando.

En México se ha logrado reducir la pobreza en el sexenio obradorista: más de diez millones de personas salieron de la extrema pobreza. Y en parte, ello fue también gracias al programa “sembrando vida”, que ahora Claudia propone continuar en México y seguir impulsando en Latinoamérica. El proyecto de reforestar en este nivel, incluye a su vez la posibilidad de capacitar técnicamente a millones de jóvenes para a sembrar árboles maderables y frutales. Economías como las de Guatemala, Honduras y el Salvador —quienes además son unos muy fuerte expulsores de migrantes—pueden ir encontrando una relevante mejoría y así, además de reforestar más de un millón de hectáreas en la región, ayudar en mucho a fortalecer el desarrollo económico de esos países.

La propuesta mexicana establece un fondo mundial que destinaría el uno por ciento de lo que ahora se dedica al gasto militar. La idea es constituir el programa de reforestación “más grande de la historia” y que para concretarlo cada país aporte a este proyecto según sus posibilidades. El objetivo final sería darle un giro de 180 grados a la visión de invertir en guerra y muerte, para ahora hacerlo en paz y mejoramiento de la vida de los más necesitados. En hora buena, justo ahora en qué la paz del mundo está en uno de sus mayores peligros ante el riesgo de que se detone una última tercera guerra mundial. Éxito a los pacifistas.  (María de los Ángeles Huerta, El Sol de México, Análisis, p. 21)

CARTONES

No empecemos con problemas

No empecemos con problemas

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 22)