Opinión Migración 261124

Astillero

Trump “truena el látigo” // Especialista en amagar // México endurece la mano // Rocha Moya, flotando

ACOSTUMBRADO A LA amenaza como método para doblegar negociaciones, Donald Trump le ha dado una forma más preocupante a sus previos amagos reiterados, al expresar ya no en sentido condicionado, sino ejecutivo, con apariencia de definitivo, que en su primer día de vuelta a la Casa Blanca impondrá a los productos de México y Canadá aranceles de 25 por ciento.

TRUMP ES ESPECIALISTA en fanfarronear lo que luego no habrá de cumplir (recuérdese la verborrea constante sobre la construcción física del muro fronterizo entre México y Estados Unidos), acogiéndose luego a “soluciones” alternas que habrá de proclamar como ingeniosas sustituciones (la Guardia Nacional mexicana como “migra 4T” en nuestra frontera sur). Así que nada será verdad en la retórica trumpista hasta que se convierta en realidad (y, aún así, siempre se reservará este personaje el recurso del saleroso recular).

PERO, AUN CUANDO se tomen con las reservas debidas sus anuncios flamígeros, Trump entraña para México (el caso de Canadá tiene otro contexto) una oportunidad política dorada para mantener la exacerbación de sus seguidores, una base social ávida de acciones contra dos males que atribuyen al exterior, sin aceptar que hay específicas contrapartes de responsabilidad en la propia nación aún imperial, pero en clara decadencia.

TRUMP PRETENDE CASTIGAR a México por dos flujos: el migratorio y el de estupefacientes (en especial, el fentanilo), como si fueran hechos aislados, sin correlación con el aprovechamiento hipócrita de la mano de obra sin regularización documental y del consumo vicioso que sin el abasto extranjero podría llegar a vías de mayor erupción social.

EN LO INMEDIATO, el tronante anuncio impacta a México en los dos ámbitos que se le exige controle y repare con rapidez, pues dice el próximo presidente que no retirará los aranceles hasta que sus demandas sean satisfechas. Obliga a México a lo que con toda prontitud se está haciendo con Omar García Harfuch a la cabeza: tratar de entregar cuentas aunque sean efectistas (la operación Enjambre, que usó mil 500 elementos para detener a un puñado de jefes policiacos de municipios menores y a una alcaldesa), mostrar más disposición a la confrontación letal con grupos del crimen organizado y detener a capos de mediano nivel.

EN EL ÁMBITO migratorio, el gobierno federal parece muy dispuesto a apretar más la de por sí endurecida mano que el sexenio anterior mantuvo con Francisco Garduño (protegido hasta ahora, a pesar de tantos actos reprobables y criminales, como lo sucedido en Ciudad Juárez, con saldo de decenas de migrantes muertos en una virtual celda incendiada). En cuanto deje el gobierno de Puebla, Sergio Salomón Céspedes pasará a dirigir el Instituto Nacional de Migración (INM), con el apoyo, formal o informal, del represivo ex director del propio INM Ardelio Vargas, uno de los jefes policiacos que actuaron contra la APPO en Oaxaca y campesinos en San Salvador Atenco.

EN CUANTO A la economía, anoche mismo hubo un movimiento cambiario del dólar a la alza respecto al peso. Y otra calificadora de deuda, HR Ratings, bajó la perspectiva de México de estable a negativa, entre otras causas porque el arribo de Trump “podría llevar a un deterioro en la relación comercial con el principal socio de México”.

POR CIERTO, EN Sinaloa, particularmente en Culiacán y sus alrededores, continúa y se agrava la violencia. El gobernador Rubén Rocha Moya, a pesar de todos los pesares, sigue flotando, totalmente rebasado por las fuerzas en pugna, abandonada la población a su suerte a pesar de los miles de elementos federales enviados allá.

MUCHO SE HABLA de que Rocha Moya es insostenible en las circunstancias del trumpismo desbocado y que podría ser “invitado” a declinar (las perspectivas de relevo son igualmente perniciosas: se ha llegado a hablar de Gerardo Vargas Landeros, actual presidente de Ahome, por su “capacidad” de mediar entre los dos bandos bélicos en pugna). ¡Hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

Gobernador de la paz, la unidad y la reconciliación

Pocos gobernadores de Puebla han logrado en tan corto tiempo, dos años, lo que hizo Sergio Salomón Céspedes. Nada menos, ni nada más, logró la paz, la unidad, la reconciliación, gobernabilidad, el Estado de derecho y realizó con honestidad obras monumentales.

Se asemeja en cuanto a cancelar odios y rencores, al Gobernador Sustituto –también— el radiodifusor Guillermo Morales Blumenkron, quien gobernó de mayo de 1973 a enero de enero de 1975 y pavimentó el camino al doctor Alfredo Toxqui Fernández de Lara, quien continuó su política y pacificó a Puebla a lo largo de seis años.

Se parece a Melquiades Morales Flores, quien por su carisma, conocimiento de los poblanos –el hombre de los miles de compadres— es el único exmandatario que camina por Puebla capital y municipios de la entidad, a quien la gente saluda con agrado y afecto. Así lo hará Sergio Salomón, podrá caminar con toda tranquilidad por las calles de Puebla.

En su segundo y último informe el pasado 22 de noviembre en la Plaza de la Victoria, el gobernador expresó lo siguiente:

– En Puebla existe gobernabilidad y Estado de derecho, sin represión, con respeto a los derechos humanos y privilegiando el diálogo por encima de cualquier interés, sostuvo

– Con el respaldo y apoyo de todos los sectores de la sociedad, el Gobierno Estatal logró en los últimos dos años la reconciliación y la unidad de Puebla, mediante puentes de diálogo y entendimiento, dejando atrás los agravios del pasado.

– No podíamos seguir ignorando la desigualdad y división lacerante en nuestro estado. Puebla estaba rota y así, era imposible avanzar.

– Aprendí del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el luchador social más importante de México en casi un siglo, que el poder debe servir para cambiar vidas.

– En materia de gobernabilidad, en Puebla existe Estado de derecho, sin represión, con respeto a los derechos humanos y privilegiando el diálogo por encima de cualquier interés, lo que ha permitido que la paz social sea una constante en los últimos dos años.

– No fui legitimado en las urnas, pero lo hice mediante los hechos y con un gobierno presente en materia de infraestructura, al duplicar la inversión estatal que suma a lo ejecutado en los últimos 12 años.

– Se invirtieron 10 mil 671 millones de pesos en programas enfocados a la seguridad como nuevas patrullas, cámaras, armamento y equipamiento, capacitaciones y evaluaciones. El Plan Centinela interconecta más de 8 mil cámaras en todo el estado.

– Los pilares de mi gobierno fueron las acciones en favor del futuro de las siguientes generaciones. Junto con la BUAP, construimos Ciudad Universitaria 2 (CU 2). De igual forma, se respaldó al Instituto Politécnico Nacional (IPN) para su instalación en la entidad, con una inversión de 3 mil 540 millones de pesos.

– En estos dos años el Gobierno Estatal construyó una central de abasto, 23 unidades deportivas, 748 kilómetros de carreteras, 8 puentes, 7 hospitales, 2 centros de salud, 6 distribuidores, mil 025 aulas, 10 mercados, 292 techados, una central camionera y la nueva sede del Congreso del Estado.

– El Gobierno recuperó 4 mil 980 millones de pesos invertidos en instituciones de riesgo para el estado y no se pidió ni un peso de deuda adicional a la heredada, ni recurrió a más PPS. Se logró reducir la deuda en 2 mil 041 millones de pesos.

– De la mano de empresarias, empresarios y la base trabajadora, se atrajeron 2 mil 800 millones de dólares de inversión extranjera directa. El crecimiento económico de Puebla en dos trimestres consecutivos fue de tres a uno en comparación con el nacional, además de ser uno de los estados con mayor crecimiento dentro de las 10 economías más importantes del país.

– En el renglón de Bienestar, la inversión de la Federación en el rubro social fue de 40 mil millones de pesos para Puebla. El estado se sumó al IMSS Bienestar, se basificaron 3 mil 920 plazas para trabajadores de la salud y se construyeron obras federales por 410 millones de pesos, destacando las unidades de Oftalmología en el Hospital General de San Andrés Cholula y de Hemodinamia.

– En el campo fueron destinados 3 mil 052 millones de pesos, siendo el proyecto más significativo el agave mezcalero, donde se invirtieron 900 millones de pesos, consolidándolo como la política pública con mayor rostro social, que está cambiando la vida de las presentes y futuras generaciones.

Al final de su informe expresó:

– La unidad y la reconciliación no es obra de una sola persona ni de un gobierno, sino de toda la sociedad, agradezco a los poblanos por sumarse a esta tarea.

– Somos una gran familia, que no se nos olvide. La época de esperanza y parabienes se extenderá muchos años más con la llegada de la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Realizó una gran labor, será recordado junto con la frase que se grabó en el nuevo edificio del Congreso del Estado en la zona de Los Fuertes: Antes Patria que Partido, pronunciada por el General conservador Miguel Negrete ante la intervención francesa.

Pero le espera un gran reto a partir del 14 de diciembre: será el Comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), dependiente de la Secretaría de Gobernación, situado en Avenida Homero 1832, Los Morales, Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México.

Incluso, se anuncia ya que el 28 de noviembre, el actual Comisionado del INM, Francisco Garduño Yáñez y el gobernador Sergio Salomón, pondrán en marcha el Operativo Especial de Invierno 2024 del Programa Héroes Paisanos, con el que se brinda atención, orientación e información a los mexicanos que viven en otros países y visitan el país en esta temporada navideña. El evento será en el Zócalo de Puebla. (e-Consulta / Raúl Torres Salmerón)

Templo Mayor

POR SI ALGUIEN tenía dudas de lo que representa el regreso de Donald Trump para México, el propio magnate ya dio algunas pistas de lo que viene. Y como ya se vio hace ocho años: perro que ladra, sí muerde.

 

ANUNCIÓ que desde el primer día de su mandato, el 20 de enero, firmará una orden ejecutiva para imponer un arancel de 25 por ciento a todas las mercancías procedentes de Canadá y México. Para evitar que el gravamen se active, estos dos países tendrán que detener los flujos de drogas y migrantes hacia Estados Unidos.

ADEMÁS, dentro del primer círculo trumpista se habla de que el mandatario reelecto también quiere imponer un impuesto especial… ¡a las remesas! Y por si lo anterior no fuera suficiente, se dice que Trump ya tiene candidata para suceder a Ken Salazar en la embajada. Se trata de Kari Lake, una uuultra conservadora que es totalmente anti inmigrantes. Welcome to Mexico! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Rozones

Segob en San Lázaro

Y fue la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la que ayer se reunió con los integrantes de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, de conformación plural. El propósito del encuentro ha sido, de parte de la funcionaria, establecer, por parte del Poder Ejecutivo, disposición al diálogo. Y es que abrir la posibilidad del acuerdo, nos hacen ver, representa ya una diferencia respecto a lo que ocurría en la administración pasada. El sello de Rosa Icela poco a poco se vislumbra como dialogante y de puertas abiertas a empresarios, iglesias, organizaciones, magisterio, universidades, trabajadores, comunidades indígenas y afrodescendientes, migrantes y refugiados, defensores de derechos, periodistas… Por cierto que en la reunión, nos comentan, se tocaron múltiples temas: migración, Trump, resguardo de datos personales, elección judicial… Y al final todo mundo quedó contento. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Bitácora del director / Trump y los aranceles. Va de nuevo

Minutos antes de las seis de la tarde, apareció un mensaje en la cuenta de Donald Trump en la red Truth Social.

En él, el presidente electo de Estados Unidos amenazó con hacer pagar a México y a Canadá “un precio muy alto” por permitir que, a través de sus fronteras, pasen “drogas, en particular fentanilo, y migrantes ilegales” hacia territorio estadunidense.

El 20 de enero, escribió, “firmaré documentos para cobrar a México y Canadá un arancel de 25% sobre todos los productos que entren en Estados Unidos”. Y agregó: “Dicho arancel mantendrá su efecto (…) hasta que pare la invasión a nuestro país”.

Durante la pasada campaña electoral, Trump se refirió muchas veces a aplicar aranceles, para revertir los déficits comerciales que Estados Unidos tiene con otros países, y para obligar a las empresas manufactureras que venden bienes a los estadunidenses a que vuelvan a producirlos localmente. “Arancel es la palabra más bella del diccionario”, repetía en muchos mítines.

En mayo de 2019, durante su primer cuatrienio en la Casa Blanca, anunció que impondría aranceles a las exportaciones mexicanas hasta que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador pusiera un alto a la oleada de migrantes que buscaban cruzar la frontera. Dijo que comenzarían en 5% y aumentarían mensualmente. Sólo cuando México aceptó poner a miles de guardias nacionales a cargo del control migratorio, Trump retiró la amenaza.

En abril de 2022, más de dos años después de haber perdido la reelección ante Joe Biden, Trump relató lo que, en su versión, había sucedido en aquel momento. Durante un mitin en Ohio, para apoyar la candidatura al Senado de J.D. Vance, el hoy vicepresidente electo, Trump afirmó que el acuerdo para que México pusiera a militares a contener a los migrantes se dio en una visita del entonces canciller Marcelo Ebrard a la Casa Blanca.

 “Entró (en la Oficina Oval) y se rio de mí cuando le dije que necesitábamos 28 mil soldados en la frontera, gratis. Él me miró y me dijo: ‘¿Por qué haríamos eso?’”. Y ahí fue cuando, según Trump, vino la amenaza de los aranceles. “Nunca he visto a alguien doblarse tan rápido”, alardeó.

 

En julio pasado, volvió sobre el tema. En un mitin en Michigan, recordó la misma anécdota, pero agregó que Ebrard le pidió tiempo para consultarlo con López Obrador, cosa que el canciller hizo por teléfono, pues Trump lo estaba apurando, porque tenía “cosas más importantes que hacer”. Según comentó en esa ocasión, Ebrard “volvió y dijo: ‘Señor presidente, nos encantará poner soldados a cuidar la frontera; de forma gratuita, por supuesto’”.

En uno de sus actos de cierre de la pasada campaña, en el que mencionó por primera vez a la presidenta Claudia Sheinbaum, Trump exigió a México que cesara “el embate de drogas y criminales” o impondría un arancel de 25% a todas sus exportaciones, sanción que sería progresiva, igual que aquella con la que amenazó en 2019, sólo que cinco veces más alta. “Funcionará, porque si no, lo elevaré a 50% y luego a 75%, hasta llegar a 100 por ciento”.

Durante una entrevista reciente con la cadena CNBC, el multimillonario Howard Lutnick, a quien Trump anunció la semana pasada como próximo secretario de Comercio, explicó que hablar de aranceles sería una ficha de negociación en una segunda presidencia de Trump. Por lo visto, ya la está usando. La primera vez que lo hizo, le funcionó. ¿Volverá a ceder México ante la advertencia? No tardaremos en saberlo.

Hay quien dice que Trump no se atrevería a poner aranceles tan altos, porque eso incrementaría los precios que pagan los estadunidenses, quienes rechazaron la continuidad del Partido Demócrata en la Casa Blanca a causa de la inflación.

¿Afectaría a Estados Unidos entrar en una guerra de aranceles con México? Sin duda, nada más recordemos que nuestras exportaciones son la tercera parte del PIB del país, y que 80% de ellas va hacia Estados Unidos, mientras que allá representan menos de 7% de su economía.

Aunque aún faltan dos meses para que Trump tome posesión, su mensaje de ayer hizo que, de golpe, el dólar se encareciera casi medio peso. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)

Empedrado / T-MEC bajo asedio

La llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos, pero no sólo eso, ha puesto en la mira el tratado trilateral de libre comercio entre México, EU y Canadá. Otra parte de la pinza son los acomodos que busca hacer el gobierno canadiense para tratar de entenderse con el nuevo gobierno en Washington. La tercera, la contradicción entre las necesidades reales del gobierno mexicano y las necedades del presidente saliente, a las que el Ejecutivo y el Legislativo han consecuentado de buen grado.

El hecho evidente es que las propuestas de Trump en comercio, migración y seguridad tienen la capacidad de desestabilizar tanto el T-MEC como al futuro económico de México y, con él, el del gobierno de Claudia Sheinbaum. Una economía sin crecimiento, con escasez de remesas y dificultades crecientes para atraer inversión productiva es un coctel muy nocivo en materia política. De ahí la importancia de que México vuelva a enfocarse en las relaciones con sus principales socios comerciales del mundo.

La gran pregunta es si la política arancelaria con la que amenaza Trump se concentrará en los productos chinos o si castigará directamente a las exportaciones mexicanas. La retórica trumpista dice que lo segundo, pero un gramo de pragmatismo del otro lado de la frontera nos haría esperar lo primero. El problema es que el nuevo gobierno de Estados Unidos tiene una fuerte carga ideológica. Y ya sabemos que la ideología no es amiga de la racionalidad.

Está previsto que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte sea revisado en 2026. No será un paseo en las nubes, porque Estados Unidos intentará introducir elementos no económicos, como la migración y la seguridad, pero es posible llegar a acuerdos. Esto sucederá si hay vocación de complementariedad, que debe haberla porque la situación geopolítica así lo demanda. Es probable que Trump intente vender cualquier concesión de parte de México (digamos, un compromiso no vinculante para no incrementar su superávit comercial) como un gran triunfo del Made in USA, pero no sería algo realmente determinante.

El problema severo, que han planteado tanto Estados Unidos como Canadá (este último directamente, en comentario de Justin Trudeau a Claudia Sheinbaum), es su intención de hacer que México restrinja las inversiones chinas en el país. Piden que México le haga el feo a propuestas creadoras de empleo. Ahí más vale ser cautelosos, y definir con claridad en qué áreas México se abre a la inversión china y en cuáles prefiere no hacerlo, para cuidar los intereses de sus socios en América del Norte. En un mundo ideal, sin los conflictos geopolíticos, podríamos ser más abiertos; no así en el mundo real.

De hecho, la presidenta Sheinbaum ya declaró que desarrolla un plan con los secretarios de Hacienda y de Economía, para limitar las importaciones chinas y sustituirlas, “ya sea con empresas mexicanas o de Norteamérica, y si no con otros países que tenemos relación como Europa, por ejemplo”. Eso significa que está escuchando las advertencias de los socios, que no son un blof, pero que tampoco significan que la intención de fondo sea pulverizar el tratado trilateral.

Y, de paso, eso serviría para equilibrar un poco la balanza comercial entre México y el gigante asiático, que actualmente favorece a China por más de 80 mil millones de dólares.

Todo esto tiene también un significado en la definición de lealtades y prioridades dentro de la coalición gobernante. Es posible que una parte del morenismo quiera apostar a una nueva fuga hacia adelante, y se regocije de un enfrentamiento con los yanquis imperialistas, al cabo que el TLC fue obra de Salinas de Gortari. Olvidan estos gesticuladores dos cosas: una, que el propio López Obrador fue quien empezó a poner límites a los chinos, en atención a las necesidades de los socios norteamericanos; dos, que una crisis en el TLC impactará durísimamente a la economía, y toda crisis económica suele tener costos electorales grandes; el triunfo de 2024 está ligado a que esta vez no la hubo.

Otra piedra en el zapato de las negociaciones del T-MEC es la relativa a la desaparición de entidades autónomas ligadas a sectores estratégicos de la economía, que ha sucedido tal y como quería AMLO. En particular, a los socios les interesa qué sucederá con lo que todavía son la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Federal de Telecomunicaciones y la Comisión Federal de Competencia Económica, en ese orden. Ahí, tendrá que ser el Ejecutivo quien dé las certidumbres necesarias, porque está visto que, en el Legislativo, que aprueba con prisas y sin leer, hay una gran confusión respecto a qué es un organismo descentralizado o un órgano constitucional autónomo. Como bien escribió en estas páginas Carlos Matute, “los responsables del gobierno actual se deberán sentar a pensar con calma el modelo que garantice mejor cierta autonomía en el ejercicio de las funciones involucradas en la poda de órganos”.

Lo cierto es que el T-MEC estará bajo asedio los próximos meses. Su preservación es fundamental para el futuro económico del país. Lo reconoce la presidenta Sheinbaum. La cuestión será cuidarlo con diplomacia, firmeza y habilidad. (Francisco Báez Rodríguez, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 4)

Elon Musk, Asimov y la ficción que nos alcanza

Dicen que Isaac Asimov fue un viajero en el tiempo y, francamente, comienzo a creerlo. Tomando en cuenta las circunstancias en las que vive el sistema mundo, la idea no suena tan descabellada.

El autor, uno de los máximos exponentes de la ciencia ficción en el siglo XX, planteó en su literatura escenarios que, hoy en día, se están convirtiendo en realidad, más aún cuando Elon Musk, empresario y próximo funcionario del gobierno de EU, es admirador declarado de las letras de Asimov y está llevando a la realidad los universos de esas fantasías que tanto le gustan.

La saga más grande de Asimov comienza con un conflicto puntual: el hecho de que los robots están ocupando el lugar que era de los humanos. En nuestra realidad, desde hace años ya vivimos este fenómeno en la cotidianidad, aunque no nos demos cuenta: el estacionamiento nos lo cobra un robot, el cajero del banco ahora es un robot, el internet de las cosas transformó hasta al refrigerador en un robot.

Esto no era tan evidente porque esos objetos mecánicos aún tenían apariencia de máquinas; sin embargo, como en la primera novela de la saga de los robots de Asimov, Bóvedas de acero, Tesla, empresa de Musk, está apostando a construir robots antropomorfos que, de un momento a otro, sustituirán a muchos seres humanos en trabajos que no requerían mayor especialización: ahora que ya te puedes cobrar tú mismo tus compras en el súper, no sería una sorpresa que, pronto, un robot empaque tus productos en lugar del viejo bonachón al que le regalas una moneda.

En la literatura del escritor estadunidense muchas personas se oponían al papel de los robots humaniformes en la vida productiva por la misma razón que los conservadores en EU o España desdeñan hoy, por ejemplo, a los migrantes: según ellos, ocupan un lugar que no les corresponde en su sociedad.

Sin embargo, el paralelismo entre nuestra realidad y la literatura de Asimov va más allá. Además de su obsesión por la mecanización del trabajo, Elon Musk busca llevar al ser humano a la Luna, luego a Marte y de ahí a la conquista de la galaxia, tal como lo plantea el autor en su célebre saga de La fundación, en la cual explica que los seres humanos emigraron de la Tierra por razones que ni siquiera conocen en ese futuro que plantea, por lo que viven en decenas de planetas, pero no tienen claridad de su origen… aquí el asunto se pone aún más perturbador.

Pensemos en que, en efecto, Asimov es un viajero en el tiempo. La novela que comienza con toda su saga de al menos 18 volúmenes es la citada Bóvedas de acero, cuyo título atiende a que la humanidad vive debajo de cúpulas para refugiarse de la contaminación radioactiva del ambiente, tema que es recurrente en sus subsecuentes novelas.

Incluso, en Fundación y Tierra, un grupo de exploradores, que ya vive en otra parte del universo, busca el origen de la humanidad y, al llegar al planeta primigenio, se da cuenta de que no puede ser explorado por la radiactividad que lo aqueja. ¿Qué generó un ambiente tan hostil?

Pues bien, si queremos darle a la literatura de Asimov el sitio que le corresponde en la historia, este 2024 estaríamos viviendo la novela que el autor jamás escribió, el previo a las Bóvedas de acero, la razón por la cual comenzó la destrucción.

Luego de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le permitió a Ucrania el uso de su arsenal para enfrentar a Rusia en la guerra, el presidente ruso, Vladimir Putin, planteó el defender a su país con armamento nuclear. Asimismo, esta semana, Irán tendrá diálogos con Francia, Alemania y Reino Unido debido a que estos países mostraron su preocupación por el aumento de la actividad nuclear del país medioriental.

Quien leyó a Asimov antes de que Elon Musk fuera protagonista en la escena mundial, seguro entendió que ya estamos dentro del universo de sus novelas: robots humaniformes, un potencial invierno nuclear que nos llevará a vivir debajo de domos, la necesidad de migrar a otros planetas porque habremos acabado con la Tierra…

Aunque Asimov no habla de guerras nucleares explícitamente, es un tema velado en su literatura: por supuesto que lo que causó el éxodo de la humanidad al espacio en sus ficciones fue un conflicto que devastó nuestro planeta y del cual, ojalá me equivoque, estamos en la antesala. Por eso, el hecho de que el propio Elon Musk haya dicho que La fundación lo inspiró para crear la empresa SpaceX no es una casualidad y, a partir de ello, siempre existirá una especie de dilema como el del huevo y la gallina: ¿qué fue primero, la ficción o la realidad? (Miguel Alejandro Rivera, Excélsior, Nacional, p. 13)

Dinero

¡Uy, qué mello! Trump amenaza a México y Canadá // Crimen, drogas y migrantes // Acapulco, empresas evasoras

QUE LEVANTEN LA mano los mexicanos que estemos “hasta la madre” de vivir bajo las amenazas del señor Trump! Creo que nos contamos por millones. Con la última no se midió: dice que impondrá un arancel de 25 por ciento a los productos de exportación de México y Canadá, sus socios del T-MEC, si no se ajustan a las condiciones que quiere imponer unilateralmente. Va a sacrificar en primer lugar a los consumidores de su país, tanto a las empresas como a las familias. Empecemos por lo básico: ¿comenzará su gobierno subiendo las tarifas del gas doméstico, la gasolina y la electricidad? ¿Y los automóviles y sus refacciones? Porque son de origen canadiense y mexicano en buena parte. ¿Y va a expulsar a un millón de migrantes? A ver dónde los encuentran, porque ya aprendieron a ocultarse. Pero supongamos que a lo largo de un año sí lo hace: se va a ir para arriba el costo de la mano de obra. La economía de Estados Unidos está superando lentamente un doloroso proceso inflacionario, la Reserva federal sigue los pasos del nuevo presidente para ponerle un freno subiendo nuevamente las tasas de interés. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 6)

Consulados, básicos en la política exterior mexicana

En el verano de 1998 experimenté el apoyo de un consulado en Estados Unidos en una situación de acoso. Dirigía una encuesta en Douglas, Arizona, colindante con la fronteriza Agua Prieta, cuando algunos malintencionados intentaron bloquearme. Había pasado niñez y adolescencia en Agua Prieta, visitando continuamente la ciudad de Douglas, por lo que no me sentía extraño en esa frontera arizonense. Sólo hasta que me abordaron algunos tipos indicándome que debía pasar a la cámara de comercio a pedir permiso para continuar mis trabajos, y que un patrullero me pidió que le explicara qué hacía, fue cuando me di cuenta de que el equipo de encuestadores había logrado llamar la atención.

Sentí que la encuesta podía fracasar, por lo que me puse en contacto con el consulado mexicano dirigido por Ecce Iei Mendoza. Escuchó atentamente mis preocupaciones y en un momento de la entrevista dijo: Vamos a buscar a esos que te están molestando. Ahí tuve que calmarlo, prometiéndole que si volvían a importunarme, lo buscaría nuevamente. Le dejé una copia del cuestionario, pero desde ese momento tuve la certeza de que terminaría mi trabajo exitosamente. Recurro a esta anécdota para ilustrar la importancia de contar con apoyo consular ante situaciones de amago en el extranjero.

Por eso me parece un acierto la instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum de revisar el funcionamiento de los consulados de México en Estados Unidos con el objetivo de coordinar de mejor manera el servicio y protección de los mexicanos residentes en ese país. Esta fue materia de poca atención en el sexenio de López Obrador, pues lidió con la pandemia que casi inmovilizó al mundo, alterando el funcionamiento no sólo de las representaciones mexicanas en Estados Unidos, sino en el planeta entero. Ahora, las amenazas de Donald Trump ponen en tensión al cuerpo diplomático en EU para enfrentar este nuevo desafío. Lo cierto es que la atención a los mexicanos que laboran en el extranjero estuvo en la preocupación de los primeros gobiernos de la Revolución Mexicana.

En el artículo 123 de la Constitución de 1917, aún bajo condiciones de división faccionaria, los legisladores incluyeron las condiciones bajo las cuales los mexicanos debían firmar contrato con empresario extranjero, bajo la supervisión de la autoridad municipal y el visado del cónsul mexicano del lugar donde iría el trabajador. Se especificaba que los gastos de retorno correrían a cargo del patrón contratante. Pero pasó buen tiempo para que la protección de ciudadanos mexicanos se profesionalizara con programas específicos de servicio por la Secretaría de Relaciones Exteriores. A la par también creció la población migrante en Estados Unidos, hasta alcanzar 12 millones de mexicanos, de los cuales hay poco más de 4 millones indocumentados. En un magnífico ensayo de Karla Angélica Valenzuela, publicado por Interdisciplina (UNAM, 2019), consigna la progresión de los programas de protección de connacionales en el extranjero hasta concebirlos como instrumentos de protección social que tienen el propósito de empoderar a las comunidades, pues, si bien antes se trataba meramente de servicios legales, ahora los consulados despliegan programas de alfabetización, de salud e integración de las comunidades en el entorno de anglos y otros grupos étnicos.

En otra parte de su trabajo, de pasada Karla Angélica entró a un tema que hoy es necesario revisar, respecto a los temores en los años 80 de que la ley Simpson Rodino de 1989, que legalizó a millones de mexicanos, pudiera llevar a la pérdida de identidad de la segunda generación de esos regularizados, asimilándose a la cultura anglosajona, lo cual los alienaría de las costumbres y tradiciones mexicanas.

La reciente experiencia de los votantes latinos que incrementaron su voto a favor de los republicanos, entre los cuales hubo buen porcentaje de mexicanos, habla de que en ese conjunto de migrantes no pesaron las amenazas ni las ofensas de Trump, pero sobre todo denota la ausencia de organizaciones y cuadros políticos con claridad suficiente para defender los intereses del conjunto latino. Con esa realidad tendrá que lidiar la defensa de migrantes. En contra, la rigidez de la escuela de la diplomacia mexicana en los últimos 40 años, despojó a sus cuadros de cualquier voluntad proactiva, necesaria para entrar en la dinámica de los retos que anuncia el sistema estadunidense.

Pero la realidad es más caraja de lo que aparenta: si Estados Unidos y Europa intensifican los ataques contra Rusia y probablemente China, el poderío estadunidense estará muy ocupado para emprender una deportación como la que imagina Trump, y aparecerá otra vez el complejo fenómeno migratorio de 1951 escenificado durante la guerra contra Corea; mientras había deportación, al mismo tiempo se activaron contrataciones de la fuerza de trabajo mexicana para suplir los puestos necesarios para su economía. Paradójico, pero parecería que ese es nuestro chance. (Leopoldo Santos Ramírez, La Jornada, Opinión, p. 13)

Política Irremediable / China… ¿En vez de nuestros actuales socios?

El espantajo de los aranceles ya se lo había sacado Trump de la chistera para acojonar al supremo Gobierno de Estados Unidos Mexicanos. Iba a ser, lo de imponer tarifas a todos los productos y manufacturas que exporta este país, un duro castigo por no controlar como Dios manda las fronteras y dejar entonces que miles y miles de indeseables –gente que se come las mascotas de los vecinos, rateros, traficantes de poca monta, violadores y sujetos inclusive de mucho peor ralea— se adentraran a la torera en las apacibles comarcas de la nación vecina.

El presidento Obrador, sorprendido por la súbita belicosidad de alguien con quien había tenido una relación amistosa hasta ese momento y, sobre todo, genuinamente preocupado de que las amenazas se trasmutaran en una catastrófica realidad, respondió prontamente a la perentoria exigencia de cerrar la puerta de entrada a los emigrantes que se agolpaban en el sur de nuestro muy soberano territorio y envío de inmediato a las fuerzas de doña Guardia Nacional (o a las huestes de don Ejército, uno ya no sabe quién es quién) para poner en su lugar a los invasores.

Este escribidor recuerda haber publicado, en estas páginas, un artículo que planteaba un muy diferente desenlace, a saber: no ceder en lo absoluto a las presiones del majadero inquilino de la Casa Blanca, plantarle cara, dejar que aplicara sus malditas cuotas –con el devastador efecto inflacionario para los consumidores estadounidenses y el muy negativo impacto en la competitividad de las empresas— y, a manera de contundente respuesta, echarse en los brazos de China.

Sí, señoras y señores, cambiar, de plano, de bando. Un auténtico terremoto geopolítico, una revolución, algo de tan colosales consecuencias que nuestro país se hubiera catapultado instantáneamente a los primeros lugares de la agenda mundial.

Imaginen ustedes, simplemente, que China asentara sus reales en el mismísimo patio trasero de Estados Unidos. Naturalmente, nuestros emisarios gubernamentales hubieran debido preguntarle primeramente al señor Xi Jinping si estaba interesado en la empresa. Pero, qué caray, vaya portazo en las narices de Trump.

Viene a cuento esta fantasía porque nuestros socios comerciales, en estos momentos, nos amenazan de nuevo. ¿Por qué? Por coquetear meramente con la admirable y portentosa nación china. Pues… (Román Revueltas Retes, Milenio, Al Cierre, p. 39)

Trump recargado

Donald Trump es como un agujero negro espacial. Ya absorbió todo el interés político y mediático en EU. Joe Biden no es más que un pato cojo a la espera de dejar el cargo. Kamala Harris ya es cosa del pasado y solo busca cómo pagar la deuda que le quedó por la contienda. Trump ha acelerado la transición. Todos los días nomina funcionarios, hace anuncios, celebra el cierre de algún juicio en su contra, despotrica contra los demócratas, se toma selfies con Elon Musk, juega golf.

El 20 de enero regresa Trump y lo hace bajo un contexto completamente distinto al de hace 8 años. Trump regresa con mucho más poder. Con la legitimidad de haber ganado el voto popular. Con el control republicano del Congreso. Regresa acompañado por Elon Musk, el hombre más rico del mundo que ha puesto una plataforma digital a su servicio. Regresa después de haber empeñado la palabra con propuestas mucho más descabelladas que en 2016, pero con toda la capacidad para hacerlas realidad ahora. En este sentido, porque está alimentando las expectativas de sus seguidores, Trump regresa mucho más peligroso que antes.

Por eso su mensaje de ayer sobre tarifas de 25% a México y a Canadá y de 10% a China por más descabelladas que suenen son creíbles. Trump quiere imponerle ese impuesto a sus dos socios comerciales más importantes, violando el T-MEC, en sus propias palabras “el mejor acuerdo comercial de la historia”, castigando el dinamismo de América del Norte, mientras que solo un impuesto del 10% a China, el que es realmente el mayor rival comercial de EU. Suena descabellado, pero hay que tomar esa amenaza como algo muy factible. Trump está criticando lo que llama las “ridículas fronteras abiertas” en Norteamérica. Es un mensaje directo de que la revisión del T-MEC será todo menos sencilla y un garrote en mano para exigir más control fronterizo a los gobiernos canadiense y mexicano.

Por eso los anuncios de deportaciones masivas desde el día 1 deben ser tomados como una amenaza creíble. Porque Trump está obsesionado con la frontera. Porque intentó hacer esas deportaciones en su primera Presidencia, pero se encontró con el litigio estratégico de organizaciones y con la negativa de los demócratas para hacerlo. Sin embargo, 2024 no es 2016. Hoy todo se ha movido, las condiciones son completamente distintas. La narrativa de Trump ha permeado y seguramente hará de las deportaciones una producción televisiva, un reality ideal para los vientos xenofóbicos y proteccionistas que hoy soplan fuerte en EU. Hay que tomarlo muy en serio.

El mundo está en la antesala de una nueva Presidencia de Trump con todos los riesgos que eso involucra. Como ningún otro país en el mundo, México enfrentará los efectos más inmediatos de esa Presidencia. En lo comercial la amenaza tarifaria o incluso el fin del tratado de libre comercio, en lo migratorio la de deportaciones de hasta 4-5 millones de mexicanos, en la seguridad la insolente amenaza de violación de la soberanía con ataques con drones contra los cárteles. Debemos estar preparados para cualquier escenario y responder con firmeza e inteligencia. El canciller ya ha dispuesto que los consulados mexicanos refuercen las medidas de apoyo a nuestros connacionales, mientras que el secretario de Economía ya trabaja en el T-MEC y el de Seguridad en la detención de cabecillas del narco. México ya está actuando, pero esto es solo el inicio. Se requerirá mucho más frente a Trump.

Todas las regiones del mundo se verán impactadas por el regreso de Trump. Ucrania podría desaparecer como Estado. Israel podría endurecer aún más la destrucción de Palestina, mientras la ONU, la OTAN y otras instancias multilaterales, creadas irónicamente por el empuje de EU, podrían volverse irrelevantes. Trump viene con la mancuerna aislacionista y unilateral que en momentos ha sido parte del actuar internacional de EU, como con Bush jr. Estamos ante un cambio de época. En la destrucción de un viejo sistema internacional, pero sin forma y sin el liderazgo global que se ocupa para la construcción de uno nuevo. (Genaro Lozano, Reforma, Opinión, p. 9)

Despegues y Aterrizajes / AICM, T-MEC y futbol

Uno de los cócteles más interesantes que tenemos enfrente es lo que sucederá con el Mundial de Futbol 2026. Concebido en la idea de una integración trilateral de libre comercio, imbuidos en el espíritu de la Monarca que recorre de Canadá hacia México pasando por Estados Unidos, uniendo a los tres países y sus estadios, en una justa deportiva con horizontes de una vecindad amistosa que busca el crecimiento conjunto, el Mundial del 2026 será, quizás, como los juegos Olímpicos de 1936: una prueba de resistencia frente a la intolerancia y la soberbia… de todos lados.

Mientras eso sucede, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) también tiene que prepararse para estar a la altura de lo que le espera. No olvidemos que el AICM es, literalmente, la puerta de entrada a México y que sí o sí, debe estar a la altura de la imagen de que queremos mostrar al mundo: una terminal aérea moderna, funcional, bella (¿por qué no?) y sobre todo, un escaparate de lo que es México frente al mundo.

Por ahora, el AICM debe vivir una renovación histórica si lo que quiere es que el mundo conozca una cara presentable de lo que México quiere decir con su transformación histórica. Para ello, la Secretaría de Marina (Semar), en colaboración con la Facultad de Arquitectura de la UNAM, lanzó un concurso de conceptualización arquitectónica para mostrara una visión más allá de una simple remodelación. Más bien, es como una apuesta por colocar a México en el mapa de la infraestructura aeroportuaria mundial.

El concurso, estructurado en categorías específicas para las terminales 1 y 2, buscó mejorar espacios clave como las salas de última espera, las áreas de migración y las zonas de reclamo de equipaje. La idea, dicen, es que no sólo sea “bonito” sino funcional, innovador, sustentable… por eso se incluyen espacios veres, materiales reclables y le idea de “experiencia del usuario” (esa entelequia que hoy en día es sexy y vendible, pero que poco saben describir).

Entre los ganadores destacaron equipos como el de Jesús Alexandro Rosas Candelario, Bernardo Briseño Martínez y sus colaboradores, quienes dominaron varias categorías con propuestas que -dicen- “fusionaron modernidad y elementos representativos de la cultura mexicana”. Por otro lado, proyectos como el de Isabel Arechederra Tovar, centrados en áreas específicas como las salas de migración, brillaron por su atención al detalle y su perspectiva de sustentabilidad.

Ojalá que eso se traduzca en una experiencia real de agilidad y buen trato que tanto le urge a este entorno. Basta ver lo que ocurre con una familia china que lleva dos semanas pidiendo asilo y viviendo en el AICM un remake de “la terminal” de Tom Hanks, mientras activistas de derechos humanos luchan porque se les permita permanecer en el país.

La categoría para la fachada de la Terminal 2 fue declarada desierta, algo que nos lleva a preguntarnos el nivel de claridad de los términos del concurso.

Pese a todo, el jurado, compuesto por representantes de la Semar, el GACM, el Colegio de Arquitectos de la CDMX y expertos, tuvo la difícil tarea de elegir entre propuestas diversas que hoy dejan un legado: la posibilidad de transformar el AICM en un referente internacional. Ojalá lo logremos. (Rosario Avilés, El Economista, Empresas y Negocios, p. 24)

Ricos y Poderosos / Cobro de derechos, la otra fuente de ingresos

No habrá Reforma Fiscal, ha dicho y reiterado la presidenta de México Claudia Sheinbaum.

Lo que no ha dicho la Jefa del Ejecutivo, es el tiempo de vigencia que tiene su expresión.

Se entiende que en este (2025), formalmente, su primer año de gobierno, no habrá Reforma Fiscal.

Pero la pregunta consecuente es, ¿habrá reforma fiscal en algún momento de su sexenio?

No lo sabemos. Muy probablemente, la pregunta tendrá que ser respondida en algún momento.

Por lo pronto, todo parece indicar, que no habrá Reforma Fiscal en el año inaugural del nuevo ciclo sexenal.

A pesar de que “hay una total conciencia en el gobierno, en el más alto nivel, de cuál es la realidad de los recursos”, como dijo el pasado 12 de noviembre el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, durante una comparecencia con diputados.

No se aplicará una Reforma Fiscal, aún y cuando, podría aumentar la recaudación en 3% del Producto Interno Bruto, de acuerdo con los cálculos del subsecretario de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador.

No habrá Reforma Fiscal aún y cuando el coordinador del grupo parlamentario de Morena, Ricardo Monreal, declaró en días pasados que México requiere de una reforma fiscal.

No habrá Reforma Fiscal, a pesar de que el actual gobierno heredó de su antecesor, el mayor déficit fiscal de casi 6%.

No se aplicará, a pesar de que el gobierno de Sheinbaum está comprometida a reducirlo a 3.9%.

La Presidenta de México se ha pronunciado en contra de lo dicho por el titular de las finanzas públicas y el líder de los diputados de Morena en la Cámara de Diputados.

En el contexto de la presentación del primer Paquete Económico, la decisión está tomada, por la vía de los hechos.

Para el 2025 no se presentó una Reforma Fiscal. Aunque sí se presenta una miscelánea fiscal que concentrará sus esfuerzos en aumentar los ingresos del gobierno mexicano.

Una de las vías –se lo he contado en este espacio–, será la de una intensa campaña de fiscalización, para que todos paguen sus impuestos correctamente.

Otra de las vías, serán los ingresos no tributarios.

De hecho, ésta vía será, en 2025, por tercer año consecutivo una fuente importante de ingresos públicos.

Viene un fuerte apretón por ésta vía a distintos sectores de la economía.

Fundamentalmente, la minería, la migración y el medio ambiente.

Para el próximo año, el gobierno estima ingresos por derechos, aprovechamientos y productos de 374.4 mil millones de pesos, con un aumento de poco más del 10% en términos reales respecto del 2024.

Será parte de la solución que escogió el equipo hacendario para cumplir con sus metas de gasto, sin aumentar los impuestos.

Y por supuesto, sin aplicar una Reforma fiscal.

Ayer (25 de noviembre) con 22 votos a favor y 190 en contra, se aprobó en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, el dictamen de Ley de Ingresos (LIF), sin cambios.

La LIF prevé ingresos presupuestarios totales para 2025 por 8.055 billones de pesos, cantidad que representa un aumento de 5.4% en términos reales respecto al 2024.

La principal fuente de ingresos presupuestarios será la recaudación de impuestos, la cual ascendería a 5.296 billones de pesos de impuestos durante 2025, un incremento de 2.8% en términos reales respecto a lo aprobado en 2024, de acuerdo con la LIF.

Los dictámenes avalados fueron enviados a la Mesa Directiva para su discusión en el pleno este martes (25 de noviembre) en San Lázaro.

En cuanto a la Ley Federal de Derechos, destaca el aumento de las tarifas aplicadas al sector minero, con un incremento del derecho especial de 7.5% a 8.5%, y del derecho extraordinario de 0.5% a 1% sobre los ingresos por la venta de oro, plata y platino.

También se eleva el cobro por servicios migratorios, como el derecho por salida de visitantes internacionales, que sube a 860.56 pesos, y las cuotas por servicios aeroportuarios, que se fijan en 223.09 pesos por pasajero.

Veremos la reacción del sector minero nacional e internacional. En particular, las empresas canadienses dedicadas a la minería en México. Al tiempo. (Marco A. Mares, El Economista, Empresas y Negocios, p. 24)

CARTONES

Harakiri de los aranceles

Harakiri de los aranceles

(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 4)

Balazo en el pie

Balazo en el pie

(Rocha, La Jornada, Política, p. 5)

Aranceles Man

Aranceles Man

(Hernández, La Jornada, Política, p. 12)

Vestido para matar

Vestido para matar

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)

Regalo de Bienvenida

Regalo de Bienvenida

(Xolo, 24 Horas, Pág. 2)

Aranceles y asteroides

Aranceles y asteroides

(Obi, Reforma, Opinión, p. 8)