Con el arranque nacional del Operativo Especial de Invierno 2024”, del programa Héroes Paisanos, en el estado de Puebla, se presentó el cambio de estafeta en el Instituto Nacional de Migración (INM), uno de los organismos más criticados y señalados por las violaciones a los derechos humanos de las personas que pasan por territorio mexicano hacia Estados Unidos.
Francisco Garduño Yáñez, comisionado del INM, deseó éxito a su sucesor, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, gobernador de Puebla, quien ocupará el cargo una vez que concluya su administración.
“Quiero yo primero, al gobernador Céspedes Peregrina, al compañero y amigo Salomón salud y vida, que te repongas porque necesitas estar al cien, necesitas estar en el gobierno federal, te requiere y te necesita y estoy cierto que todo el mundo ya conoce que será el nuevo titular de Migración”, fueron las palabras de Garduño Yáñez.
Sin duda, la próxima responsabilidad de Céspedes Peregrina no será sencilla. Por el contrario, el actual gobernador de Puebla encabezará el INM en uno de los momentos más complicados ante las amenazas y los requerimientos que ya comenzó a hacer Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos y quien comenzará su gestión el 20 de enero de 2025.
De acuerdo con organizaciones no gubernamentales, Céspedes Peregrina recibirá el INM en medio de un aumento de detenciones en comparación con años pasados y de denuncias por abusos del personal mexicano.
Por ahora, las dos rutas terrestres principales son la del Golfo y la del Pacífico. De alguna forma, las dos rutas pasan por Puebla, estado clave para decidir el rumbo hacia el norte del país. Por ahora, la llamada ruta del Golfo es la más corta y tiene mayor tránsito; sin embargo, al mismo tiempo, en la que enfrenta mayores riesgos y problemas para los que desean cumplir el “sueño americano”.
Un punto que no puede perder de vista el próximo titular del organismo encargado de las políticas migratorios son los secuestros, un fenómeno que está creciendo. Tanto los migrantes que viajan en autobús como los que son llevados por polleros, así como los que ocupan “La Bestia” son vulnerables a las redes de grupos criminales en el sur de México. (Jaime Zambrano, Milenio Puebla, Online)
Que la presencia del aún comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño en Puebla, tuvo un simbolismo ya que representó el pase de estafeta del cargo que Sergio Céspedes asumirá en las próximas semanas, en medio de un panorama complejo por la relación bilateral con Estados Unidos. Aunque la misión es difícil, podría recibir un premio en seis años por su buen desempeño y eficacia en las políticas públicas que implemente en materia migratoria. (Trascendió, Milenio Puebla, Online)
¿Atendidas o detenidas en México?
Posiblemente Francisco Garduño, procesado al frente del Instituto Nacional de Migración, cuya eficacia en la atención migratoria se probó en Ciudad Juárez con la hornaza criminal, nos podría ofrecer una explicación suficiente y conveniente sobre el verbo atender.
Mientras tanto las réplicas del sismo, siguen y siguen. Trump ni siquiera ha tomado posesión de su segunda presidencia y ya ha sacudido todas las vértebras de América.
Ni se despeinó. Y aquí, nos tiramos de los pelos. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)
Las tasas de migración son expresión de un éxodo, de la partida de quienes tienen que abandonar su vivienda para dirigirse a otras tierras. Las regiones con alto nivel de desarrollo económico reciben principalmente los éxodos de inmigrantes, países de los continentes de Europa Occidental, de Oceanía y, en América, Estados Unidos y Canadá, todas estas regiones registran tasas positivas de migración neta (entran más personas de las que salen). La mayoría de quienes emigran están en edades laborales, pero dentro de la Unión Europea es mayor el porcentaje de inmigrantes de 65 años y más (ONU, 2022). Los países, con migración neta negativa son los que pierden población (salen más personas que las que entran), en nuestra región latinoamericana se destaca por su alto valor negativo el caso de Venezuela, le siguen El Salvador y Haití.
De continuar las tendencias, se estima que en México la pérdida neta de población para 2025 será de 87 personas por cada 100 mil, para 2030 será de 126 por cada 100 mil, se presentará en casi todas las entidades, excepto en Chihuahua y Tamaulipas; la mayor pérdida poblacional será en Guanajuato, Jalisco y estado de México (Conapo, con base en Proyecciones de población de México y entidades federativas, 2020-2070). La Poblacion de origen mexicano que vive en Estados Unidos alcanza ya 39.9 millones, la segunda y tercera generación aumentan su volumen desde 1994 a la fecha. La estructura demográfica de esta población muestra diferencias: mientras en la primera generación aumenta la edad mediana y tiende a envejecer, casi la mitad de la segunda generación es menor de 20 años (niñas, niños y adolescentes), en tanto que la tercera muestra una forma piramidal, una cuarta parte son menores de 10 años. Independientemente de su generación, la mayoría de la población femenina de origen mexicano se ocupa en servicios y comercio, en gerencia, negocios, ocupaciones financieras y servicios profesionales. En tanto que la ocupación más importante de la población masculina de primera generación se concentra en la construcción, minería, instalación y mantenimiento; los hombres que conforman la segunda y tercera generación se ocupan más en servicios y comercio.
En cuanto a la población mexicana que emigra a Canadá, desde 1996 creció más de cuatro veces, hasta llegar a 132 mil 220 personas, quienes viven principalmente en Onatario, Quebec, Alberta y Columbia Británica. Sesenta y cinco por ciento está en edades productivas (25-54 años) y más de tres cuartas partes ya tienen la ciudadanía o residencia permanente.
La figura del refugio viene cobrando gran importancia. Desde 2012 crece continuamente el número de personas que requieren protección, suman más de 137 millones las personas del mundo bajo protección de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En muchas ocasiones las poblaciones migrantes en tránsito proceden de contextos de alta vulnerabilidad económica y política, espacios en que la violencia social y la inseguridad son parte de la vida cotidiana. Un trabajo que ha resultado fundamental para aproximarse a la desaparición y fallecimiento de personas migrantes en tránsito, a escala mundial y regional, es el realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Entre 2014 y 2023 estiman que han muerto o desaparecido durante su trayecto al menos 61 mil 620 personas. En América ocho de cada 10 acontecimientos ocurrieron en el cruce fronterizo entre México y Estados Unidos (OIM).
En el campo del tránsito dentro de nuestro país, en 2023 se reportaron 782 mil 176 eventos de personas presentadas o canalizadas, 53 mil 346 personas fueron devueltas por las autoridades migratorias a su país de origen, principalmente a Venezuela, Honduras y Guatemala. Además, se recibieron 141 mil solicitudes de refugio en México, la mayoría de Haití, Honduras y Cuba.
Los trabajos aquí resumidos se presentarán el próximo 3 de diciembre y se pueden consultar en el Anuario de migración y remesas México 2024, la publicación anual del Conapo, en colaboración con la Fundación BBVA Bancomer y BBVA Research.
El tema es de alta prioridad. La presidenta Claudia Sheinbaum expresó recientemente que México ha desarrollado una política integral de atención a las personas migrantes de diferentes lugares del mundo y a las caravanas que cruzan territorio mexicano, quienes tienen como destino la frontera sur de Estados Unidos de América. La postura de México no es cerrar fronteras sino tender puentes entre gobiernos y entre pueblos. Como resultado de esta política y, de acuerdo con las cifras de la Patrulla Fronteriza y de Aduanas de ese país, de diciembre de 2023 a noviembre de 2024 los encuentros en la frontera entre México y Estados Unidos se han reducido en 75 por ciento.
Nota: en el marco de los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres, ya suman 19 las entidades que han descriminalizado la interrupción del embarazo en México, no hay duda de que se están dando pasos firmes para garantizar que las mujeres puedan decidir sobre su cuerpo. (Gabriela Rodríguez, La Jornada, Opinión, p. 14)
Con lupa el nuevo gobierno deberá seleccionar a los negociadores que intentarán domar a Donald Trump. Afortunadamente, dentro de la Cuarta Transformación sobran hombres y mujeres que pueden hacer frente a los halcones trumpistas, sin embargo, también es necesario hacer una lista de quiénes, por ningún motivo, deben integrar la delegación negociadora.
En temas comerciales, el primer excluido debe ser el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Y no es que el buen Marcelo no sea una lumbrera, además de muy simpático. El problema, es que él ya está doblado, y que el propio Trump ha presumido que muy fácilmente lo arqueó.
“Vino (a verme) el máximo representante de México justo debajo del (puesto) más alto, justo debajo del jefe que resulta ser el Presidente”, dijo Trump sobre la visita del entonces canciller Ebrard a Washington entre el 2 y el 7 de junio de 2019, viaje que tenía el objetivo de desactivar la amenaza de aranceles a las importaciones mexicanas.
“Nunca he visto a nadie doblarse así. Entró (a mi oficina) y se ríe de mí cuando le digo: ‘Necesitamos 28 mil soldados en la frontera, gratis’. Él me miró y me dijo algo como ‘¿(Desplegar soldados) gratis?’ ‘¿Por qué haríamos eso en México?’ Le dije: ‘necesitamos algo llamado ‘Quédate en México’”, recordó Trump.
“Después de eso (él) me miró y me dijo: ‘¡Señor: sería un honor tener 28 mil soldados en la frontera! ¡Sería un honor tener ‘Quédate en México’!”, relató Trump.
Cierto o no lo dicho por Trump, doblado o no, Marcelo ya no es funcional como negociador.
Y otra persona que, ni por equivocación, debe ser integrado a las negociaciones, es el senador expanista y hoy filomorenista, Miguel Ángel Yunes Márquez. Aunque don Miguel Ángel ya abandonó el mal camino de la oposición, y ahora le reza todos los días san Adán Augusto, santo patrono de los arrepentidos, no es muy confiable que digamos.
Suponga que a media negociación salga desde Washington algún expediente incómodo de don Miguel, o de alguno de sus familiares, y que le tuerzan la mano. En un minuto, Yunes estará a favor de que se le apliquen aranceles desde 25% o hasta de 100% a los productos mexicanos que entren a Estados Unidos, o de que fuerzas armadas estadounidenses entren a territorio mexicano a exterminar a los cárteles de la droga y a sus capos. Bien dicen que el que traiciona una vez, traiciona siempre, y que no hay alguien más confiable que un traidor, pues se puede confiar en que siempre traicionará. Así que mejor no permitirle a Yunes acercarse a las negociaciones, no sea que, en un parpadeo, aparezca en el equipo de Trump.
Y cuando se aborde el tema migratorio, de ninguna manera se debe permitir que intervenga el excomisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño. Aunque don Paco sabe algo del tema migratorio, pero no va a tener tiempo para las negociaciones pues tiene que ir periódicamente a firmar al Reclusorio Sur, ya que está bajo proceso como imputado en el caso del incendio de la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde murieron 40 personas, encerradas bajo llave.
Al hablar del tema energético, un gran experto es el exdirector de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, el problema, es que don Manuel solo podría participar en las negociaciones por Zoom, de manera virtual, pues quizá no se quiera arriesgar a pisar suelo estadounidense para comprobar si es cierto, o no, que en aquella nación podría ser detenido debido a que es mencionado en una investigación de la DEA por el caso del secuestro, tortura y asesinato del agente de la agencia antidrogas Enrique Camarena Salazar, a manos del Cártel de Guadalajara en febrero de 1985. Así que es mejor perder un experto en la negociación, que exponerse a un escándalo diplomático si es detenido. Por lo tanto, olvidémonos de Bartlett. De pasada, también hay que dejar fuera como posible negociador en los temas energéticos al exdirector de Pemex, actual director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, pues, aunque él no tiene líos con la ley, tampoco tiene experiencia en el tema petrolero, pues él es ingeniero agrónomo. Quizá se pueda pensar en don Octavio cuando se llegue al tema agrícola en las negociaciones.
En temas de seguridad, no se le vaya a ocurrir a alguien mandar a Alfonso Durazo, gobernador de Sonora y exsecretario de Seguridad del gobierno federal. Don Poncho no puede llegar a la mesa con el diploma de haber puesto su grano de arena para convertir al sexenio pasado en el más violento de la historia moderna, al menos desde que hay registros de homicidios dolosos, rubro en el que superó con creces a los sexenios del panista Felipe Calderón y del priista Enrique Peña Nieto, y fue incapaz de frenar el tráfico de fentanilo. Con esas credenciales Durazo no solo sería el peor negociador, sino que los vecinos del norte podrían pedir que se le investigara para saber si solo fue ineficaz o cómplice.
Y en los temas agrícolas, quien definitivamente debe ser excluido, es Ignacio Valle, extitular de Segalmex, la institución creada el sexenio pasado para garantizar la seguridad alimentaria del país. El problema, es que durante su gestión lo único que garantizó don Ignacio es su impunidad, ya que la dependencia se registró el fraude, conocido como “La estafa maestra de la 4T”, un desfalco de 15 mil millones de pesos. Una cosa es que luego de que la estafa fuera descubierta, don Nacho esté libre y sin cargos, y otra que le vayan a permitir que participe en las negociaciones que requieren de personajes muy vivos, no de vivales.
Quién tampoco seria un buen negociador es el embajador de México en Washington, Esteban Moctezuma, pues para negociar se requiere ser visto, y en los últimos años poco se sabe del embajador Moctezuma, hasta antes de que entrara en su etapa bipolar, se pensaba que el embajador encargado de velar por los intereses de México ante el gobierno de Estados Unidos, era Ken Salazar.
Como verá, es importante armar un equipo fuerte de negociadores que domen a Trump, pero también es vital saber quienes son los que deben de quedar fuera del equipo, algo así como un antidream team.
ME CANSO GANSO. – El que sí debe ir a Washington
Y quién sí, o sí, debe estar en la lista de los negociadores es el doctor Hugo López-Gatell. Si Hugo domó la pandemia que le dura Trump. Y si por alguna razón no logra domar a Donald, puede culpar del fracaso a los niños con cáncer, decir que, movidos por los opositores a la 4T, sabotearon la negociación. (Arlequín, El Universal, Online)
BUSCAPIÉS
*La exigencia del presidente electo Donald Trump de reducir los flujos migratorios hacia su país se da en un momento en que el número de personas aprehendidas en la frontera sur de Estados Unidos va a la baja. En octubre pasado fueron 106 mil personas, de acuerdo con datos de la Patrulla Fronteriza, contra 240 mil en el mismo mes de 2024.
*De acuerdo con Tonatiuh Guillén, excomisionado del Instituto Nacional de Migración, el descenso se debe a tres factores: un deterioro natural del número de personas que intenta cruzar hacia Estados Unidos; las medidas de contención implementadas por el gobierno de Joe Biden, y las acciones que han realizado las autoridades mexicanas.
*Una de estas últimas es la aplicación de un “carrusel” de migrantes. México casi no realiza deportaciones, me explicó Guillén en entrevista para Imagen Radio, sino que regresa a Chiapas y Tabasco a las personas que detiene en su tránsito hacia el norte. Es decir, deja avanzar las caravanas, pero luego, cuando cesan de ser noticia, sus integrantes van para atrás. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)
Cuestión de honor es avisarles a las mexicanas que viven en Estados Unidos, que, por esas cosas raras, no del destino, sino de la democracia iliberal, pueden ser deportadas, que aquí ya no hay una Comisión Nacional de los Derechos Humanos que pueda defenderlas de las muchísimas violaciones a sus derechos, que, desafortunadamente, vivirán. La señora Piedra lo ha proclamado a los cuatro vientos: defiende al pueblo, que, en lenguaje del segundo piso, significa Andrés Manuel López Obrador.
Las autoridades de Estados Unidos llevan a la frontera a las personas para deportarlas. Ahí, hay un módulo de repatriación. Como al Instituto Nacional de Migración le han reducido su presupuesto y el exdirector era en realidad un carcelero, el maltrato es la única forma que el personal tiene para resolver las dificultades. El nuevo director es un neófito en la materia, y capacitar al personal no estará en sus prioridades. La recomendación es que procuren pasar desapercibidas, pues las consecuencias de no hacerlo serán graves.
No se ha anunciado ningún plan, salvo que ya tienen uno. Seguro para no perder su costumbre, serán pensiones del bienestar. Algo así como tres mil pesos al mes. Desde ahora, hay que ir pensando cómo racionalizar ese monto. Si las han deportado solas, serán cien pesos diarios. Si vienen con hijas e hijos, quizá les toquen 700 pesos más. Y háganle como puedan, porque salud, educación y trabajo, por acá ya no hay.
Sí, muchas veces en estos siete años, les dijeron heroínas, pero era mientras mandaban reservas. Las heroínas no duran mucho. Ya saben, las Josefas, las Leonas, las Cármenes, en un sexenio medio las sacan a relucir para presumir de “modernos”, y al siguiente las olvidan. A ustedes las desecharán después del 20 de enero. Lo dijo clarísimo, la Presidenta: “Los migrantes son esenciales para nuestra economía”. Por eso, tratarán de impedir que los deporten. Muchos de los buenos números del sexenio anterior fueron gracias a sus remesas.
¿Y los cónsules? Si pueden, desde hoy pónganse en contacto con el que les quede más cerca y ojalá les proporcione un contacto para una emergencia. Si el presidente Trump hace efectivas sus amenazas, cada cónsul tendrá que asistir a miles de personas, y la verdad, los consulados están desmantelados. Pero, quizá corran con suerte y les ayuden, si son de las primeras en pedir auxilio.
Hay que considerar que, por la política de austeridad y, ahora además, por la reducción presupuestal, los consulados no tienen a las o los más capaces, cuentan con poco personal y muchos asuntos que atender. Así que no esperen milagros. Harán lo que buenamente puedan.
Los albergues ya están saturados y no sabemos si se dispondrá la apertura de más. Si es así, nuevamente, la novatez causará conflictos, pero hay que armarse de paciencia. Ojalá, puedan irse a vivir con familiares, en cualquier zona del país. Permanecer en albergues es una experiencia muy deprimente. Cuidado con el crimen organizado.
También sería una lucecita de esperanza, el que se haya oficializado un Protocolo de Atención a las Mujeres Migrantes y Repatriadas. No es lo mismo vivir en cuerpo de hombre que en cuerpo de mujer. Si existe el Protocolo, les ayudaría a exigir buen trato.
Ser deportada es muy doloroso, genera mucho miedo, desestabiliza y la desesperanza cae sobre una sin la menor piedad. Pero, hay que ser resiliente y saber que la vida ofrece oportunidades. Hay que buscarlas, tomarlas y seguir con la esperanza de lograr una vida mejor. Ésa fue una de las razones para irse a Estados Unidos, una vida mejor y, si por la sinrazón que sea, son deportadas, hay que recuperar conocimientos y ponerlos a trabajar.
A pesar de todo, es importante que conozcan sus derechos, tanto en Estados Unidos como acá, y que busquen si hay cerca un espacio de la UNAM. Esa institución puede orientarlas. (Clara Scherer, Excélsior, Nacional, p. 13)
1 Diplomacia estratégica. La presidenta Claudia Sheinbaum practicó el equilibrio fino en su diálogo con Donald Trump, priorizando la colaboración sobre la confrontación. Al descartar el cierre de fronteras, reforzó su narrativa de humanidad en la política migratoria, destacando los esfuerzos mexicanos en programas sociales como Sembrando Vida. Además, su apuesta por enfrentar el trasiego de fentanilo desde la prevención cultural, muestra una visión que busca soluciones desde las raíces, no sólo desde la represión. Sheinbaum logra proyectar liderazgo firme sin renunciar al diálogo. Aquí no hay improvisación, sólo pasos firmes. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)
Blanche Petrich escribió en los inicios de nuestro periódico sobre Fernando Solana, secretario en ese entonces de Relaciones Exteriores, un artículo denominado México se desangra en la emigración. La historia se repite. En términos freudianos, recuerdo, repetición y elaboración.
En la década de los años 80 se produjo la emigración más numerosa de mexicanos hacia Estados Unidos en este siglo, una enorme sangría de gente de gran vitalidad y valor para nuestro país, en opinión de Fernando Solana. Resultado: la comunidad de mexicanos residentes en ese país, 20 millones, aproximadamente, se ha consolidado como la minoría más grande de esa nación, con una creciente coincidencia de sí misma y una incipiente participación económica, pero con un peso político y social menor, desproporcionado a su dimensión.
Otra consecuencia de esta emigración masiva, reconocía el secretario Solana en ese entonces, era que había proliferado en algunas zonas fronterizas un clima antimexicano, con la consecuente violación a derechos humanos de compatriotas por autoridades estadunidenses menores.
¿Perspectiva de solución?: La migración podría reducirse radicalmente, incluso detenerse, en un plazo de 10 a 20 años, una vez que logremos entrar francamente en una sólida, estable y muy vigorosa recuperación que nos permita crecimientos anuales de 5 por ciento o más, lo cual es muy posible.
Para los estadunidenses, el objetivo frente a las migraciones ha sido frenar el flujo de mexicanos y latinoamericanos que llegan sin documentos desde la frontera sur. Bajo esta premisa se estableció en 1986 la primera ley de inmigración, conocida como Simpson-Rodino. Para el gobierno mexicano, el propósito básico ante esta situación era, en la definición de Solana, la defensa de la libertad de viajar: nosotros no vamos a estimular o apoyar ninguna política que restrinja la libertad de los mexicanos de viajar y trasladarse como quieran dentro del territorio mexicano o fuera de él.
–¿Se prevé que las corrientes de migración a Estados Unidos continúen al ritmo actual?
–Hay que recordar que las migraciones son un fenómeno natural de la humanidad. La gente va adonde siente que puede resolver mejor sus problemas de subsistencia y bienestar. Actualmente hay una fuerte corriente migratoria del Sur al Norte, en general. De África a Europa, de América Latina hacia países anglosajones del continente americano, y ya empieza a haber corrientes del Este hacia el Occidente en Eurasia. La gran corriente migratoria de México a Estados Unidos se debe principalmente a problemas económicos en México; de alguna manera, desafortunadamente, no hemos sido capaces de dar una oportunidad estimulante a todos los que aquí viven o nacen. Y en Estados Unidos y Canadá hay una necesidad de ocupación de cierto tipo de mano de obra que ha remunerado bien a cierto tipo de población. Hay también una gran corriente migratoria de Centroamérica hacia el Norte; parte va hacia México, parte hacia Estados Unidos, por los problemas que hubo de la guerra, de la crisis en esa región. (José Cueli, La Jornada, Cultura, p. 4a)
Las personas nacidas en México durante la década de 1990 les parece “natural” la relación comercial, turística, política e incluso bicultural con Estados Unidos, así como que las temáticas y problemáticas entre las dos naciones se colocaran en la mesa de manera particular, es decir, cuestiones de seguridad, por un lado, migración por otro, relaciones comerciales y económicas por otro y, claro, la política mediando e interviniendo de manera transversal. Hasta que apareció el outsider de la política estadounidense y decidió mezclarlo todo, comercio con seguridad, migración con economía, trabajo con separación de familias y los intentos permanentes de separar la cultura “americana” de la mexicana.
Sin embargo, esta relación no está dada por sí misma, sino que se debe construir mediante la política. Cuando James Carville, asesor de Bill Clinton, dijo “es la economía, estúpido” en la campaña de 1992, refería a que se debía priorizar la vida cotidiana de las y los estadounidenses, seguir siendo el hegemón mundial en lo económico. Hoy, en toda esta mezcolanza que hace Trump, cuando dice que hará deportaciones masivas y que hará que las empresas norteamericanas “vuelvan a ser grandes otra vez” mediante el cierre de importaciones o que realizará el muro fronterizo más grande del mundo, también refiere a los intereses de las y los ciudadanos.
En este sentido, el mensaje —con estridencia y falta de tacto— que publicó en su plataforma Truth Social, e inmediatamente amplificó Musk en X, acerca de que desde el primer día en la Casa Blanca, el 20 de enero, impondrá aranceles de 25 por ciento a productos mexicanos —y canadienses— y 10 por ciento más a los provenientes de China, es una muestra de que a través de la “guerra comercial” y el bullying, Trump está haciendo política… a su manera, pero política. Su mensaje concluye con una amenaza abierta: “tanto México como Canadá tienen el derecho absoluto y el poder para resolver fácilmente este problema que ha estado latente durante mucho tiempo. Por este medio exigimos que usen este poder (…) y hasta que lo hagan, es hora de que paguen un precio muy alto”.
Este mensaje retumbó en Ciudad de México, donde la presidenta Sheinbaum convocó a Ebrard y a De la Fuente para realizar una respuesta integral. Y así fue, Sheinbaum respondió de manera firme, y a su vez conciliadora, defendiendo la imagen de los connacionales, pero también aludiendo al consumo de drogas y tráfico de armas de EUA hacia nuestro país y dejando en claro que a un arancel corresponde otro arancel. También la presidenta de México sabe hacer política, separar los temas y plantar cara a su homólogo estadounidense. Un par de días después tuvieron una llamada para abordar migración y seguridad.
Así, el entuerto de T-MEC seguirá dando de qué hablar tanto por Trump, como por Trudeau, quien también arremete en contra de nuestro país por su campaña para Primer Ministro. Es de reconocer que los perfiles para afrontar esta ardua tarea son mejores que en la administración anterior y que, por ahora, Claudia Sheinbaum no se dejará amedrentar por las amenazas del millonario. Veremos más adelante si tiene que dar su brazo a torcer con políticas de migración y seguridad para contener los embates comerciales, es decir, mezclar las problemáticas y “jugar” al juego que dicte Trump, pero en este momento, todo vuelve a resolverse a través de la política. (Adriana Sarur, El Heraldo de México, Editorial, p. 16)
Desde Aristóteles sabemos que la importancia del mensaje radica en cómo lo expresas y en esa trama convergen la retórica, la política y la comunicación. Mucho de eso ocurre con el periodismo, en el que puedes decir casi todo, sabiendo cómo hacerlo y eligiendo el lugar ideal para plasmarlo. Ni se diga en geopolítica. Así, perfilando cada quien sus intereses y sus fines, privilegiando sus tribunas, Claudia Sheinbaum y Donald Trump han develado al mundo el contenido de su conversación telefónica.
La noche inmediata a su primer triunfo electoral, Trump bajó el tono pendenciero y se oyó hasta conciliador. Después exhibió al mundo ya como jefe de la Casa Blanca que lo suyo no es la diplomacia, con desplantes discursivos y conductuales ajenos a los protocolos naturales en citas de corte global, sin importar si el de enfrente era un hombre o una mujer. Su gestión acabó con el escándalo del asalto al Capitolio.
A México le dedicó sobre todo el tema de que pagaría el muro que él ordenó levantar, cuando es sabido que a lo largo de diferentes tramos de esa gran frontera se construyen bardas de todo tipo desde muchos años atrás, sin importar el color del partido de cada gobernador. De hecho, en un debate de hace cuatro años, Joe Biden reclamó al magnate haber metido a los migrantes en jaulas y éste le respondió que esos enrejados fueron instalados por los demócratas.
Ahora, ensoberbecido con su triunfo aplastante, se ha cuidado de referirse en los mejores términos a Sheinbaum y se ha congratulado del resultado de su conversación más reciente, pero estirando cada frase de lo que platicaron para hacer creer que la presidenta acordó cerrar la frontera para impedir la invasión de migrantes ilegales a Estados Unidos, cuando lo que ella concede es que se comprometió a atender las caravanas en tránsito para que no lleguen al cruce y a tender puentes antes que poner obstáculos entre países.
Retórica pura de ambas partes, el aparente diferendo no escalará más a menos que en las mañaneras sigan provocando a la mandataria para enredarse en el tema, sobre todo los seudoperiodistas sembrados para destacar asuntos de importancia para el antecesor, o que Trump vea la necesidad de hacer un desplante para su tribuna. Bardas y migra siempre ha habido. (Alfredo Campos Villeda, Milenio, Al Frente, p. 2)
Aun antes de llegar a La Casa Blanca, Donald Trump ya nos mostró lo que podemos esperar en México y en el mundo durante los próximos cuatro años.
La amenaza de aplicar aranceles a las exportaciones mexicanas si no se detiene el tráfico de fentanilo y el flujo de migrantes ilegales dejó ver en un solo episodio tres de los asuntos que dominarán la agenda bilateral.
Evidentemente que la amenaza del republicano llegó por la parte comercial, la más sensible en la relación bilateral, por la dependencia que México ha desarrollado, tanto por la venta de mercancías como por la masiva importación de productos de origen estadounidense.
Aplicar aranceles a México, y responder en los mismos términos como reviró el gobierno de nuestro país, implicaría caer en una recesión, en una debacle cambiaria y en una crisis financiera de dimensiones incalculables.
Seguro vendrán más amenazas al comercio exterior cuando Donald Trump realmente se quiera meter en esos terrenos, por ahora, sólo usó el arma comercial para presionar en otros dos temas cruciales de la relación bilateral.
El narcotráfico, que deriva del poder impune que tienen los grupos del crimen organizado en todo el territorio mexicano, pero también del consumo descontrolado que existe en buena parte de aquel país.
Antes que combatir el consumo, Donald Trump podría asumir, de forma autoritaria y unilateral, el combate de los grupos delincuenciales en México desde un mando militar estadounidense.
La inmigración ilegal a Estados Unidos es un tema que Trump ha hecho crecer con fines políticos, ciertamente ese cruce ilegal pesa en la economía, pero el verdadero problema radica en que los seguidores de Trump esperan una reacción radical que va a generar problemas serios del lado mexicano.
Pero hay un cuarto jinete del Apocalipsis que augura esta nueva era Trump, uno que merece un seguimiento puntual y un anticipo a sus consecuencias financieras.
Donald Trump va a meter a Estados Unidos en una crisis fiscal.
El déficit presupuestal de Estados Unidos se duplicó hasta los dos billones de dólares, esto ya representa 7.5% del Producto Interno Bruto (PIB) y la deuda pública se elevó hasta 121% de PIB.
La propuesta electoral de Donald Trump no es iniciar una corrección fiscal, como sí fue la propuesta de la hoy presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, al contrario, el republicano prometió endeudar más a su país y de forma descomunal.
Entre los recortes de impuestos empresariales y lo inflacionario de sus eventuales tarifas comerciales, habrá una presión monstruosa, que no tendrá ningún filtro en el Congreso que Trump controla.
El gobierno estadounidense empezará a emitir Bonos del Tesoro que, por supuesto que tienen gran aceptación, pero que también habrán de presionar las tasas de interés.
Con un peligro real, adicional, las firmas calificadoras tienen en la mira la calificación crediticia de la deuda soberana estadounidense.
Standard and Poor’s se atrevió desde la crisis subprime a bajar la nota perfecta de esa deuda, así le fue, pero lo hizo.
Fitch Ratings la ve perfecta en “AAA”, pero Moody’s puso su nota “Aaa” con perspectiva Negativa desde Estable desde hace un año.
Las implicaciones globales de una degradación crediticia allá podrían ser graves acá. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 8)
La comunicación entre líderes nacionales siempre es complicada, pero pocas veces se observa con tanta claridad como en los mensajes difundidos ayer por la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump tras su primera conversación oficial. Ambos relatan un diálogo que, según sus propias palabras, parece haber ocurrido en universos paralelos.
A las 3:36 PM, Sheinbaum compartió en X: “Tuve una excelente conversación con el presidente Donald Trump. Abordamos la estrategia mexicana sobre el fenómeno de la migración y compartí que no están llegando caravanas a la frontera norte porque son atendidas en México. También hablamos de reforzar la colaboración en temas de seguridad en el marco de nuestra soberanía y de la campaña que estamos realizando en el país para prevenir el consumo de fentanilo”.
Poco después, a las 5:13 PM, Trump respondió en TruthSocial: “Acabo de tener una maravillosa conversación con la nueva Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Ella ha acordado detener la migración a través de México y hacia los Estados Unidos, cerrando efectivamente nuestra frontera sur. También hablamos de lo que se puede hacer para detener la entrada masiva de drogas a Estados Unidos, y también el consumo de estas drogas por parte de Estados Unidos. ¡Fue una conversación muy productiva!”
A las 5:23 PM, Trump añadió: “México impedirá que las personas ingresen a nuestra frontera sur, con efecto inmediato. ESTO CONTRIBUIRÁ EN GRAN MEDIDA A DETENER LA INVASIÓN ILEGAL DE LOS ESTADOS UNIDOS. ¡¡¡Gracias!!!”
Casi dos horas después, a las 7:34 PM, Sheinbaum aclaró en X: “En nuestra conversación con el presidente Trump, le expuse la estrategia integral que ha seguido México para atender el fenómeno migratorio, respetando los derechos humanos. Gracias a ello se atiende a las personas migrantes y a las caravanas previo a que lleguen a la frontera. Reiteramos que la postura de México no es cerrar fronteras sino tender puentes entre gobiernos y entre pueblos”.
Es evidente que ambos presentaron relatos opuestos, revelando diferencias de interpretación e intereses políticos divergentes.
La mexicana, en un tono diplomático, destacó su estrategia para atender la migración desde una perspectiva humanitaria, rechazando la idea de “cerrar fronteras” y reforzando la imagen de un México autónomo y respetuoso de los derechos humanos.
Trump, fiel a su estilo, presentó la conversación como un triunfo para su agenda migratoria, afirmando que México cerrará su frontera sur y detendrá la “invasión ilegal” de EU. Desde 2015 ha utilizado esta narrativa para apelar a sus seguidores, distorsionando los hechos a su favor.
La presidenta reiteró que México no actúa bajo presiones extranjeras, pero la necesidad de desmentirlo evidencia el desafío diplomático con un socio como Trump, quien prioriza su narrativa sobre la verdad.
El reto será mayor considerando que éste es condescendiente hacia las mujeres y tiene dificultades para relacionarse constructivamente con ellas. Esto podría complicar las relaciones bilaterales. Sin embargo, el enfoque pragmático de Sheinbaum y su énfasis en la continuidad de las políticas con EU podrían reducir tensiones. Sigue siendo incierto si Trump podrá respetar a una líder femenina en una alianza tan crucial. (Eduardo J Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 40)
Muchos creen que el dictador venezolano Nicolás Maduro se aferrará al poder indefinidamente tras haberse robado las elecciones del 28 de julio, y planear juramentarse para un nuevo mandato el 10 de enero.
Sin embargo, después de una larga entrevista con la líder opositora Maria Corina Machado, me pregunto si Maduro está tan fuerte como muchos piensan.
Hablé con Machado pocos días atrás por Zoom, y empecé preguntándole dónde se encuentra, porque Maduro ha dicho varias veces que ella había huido del país.
Pero ella me dijo que está “físicamente” en el corazón de Venezuela, organizando protestas dentro y fuera del país para lograr que el candidato opositor Edmundo González Urrutia -quien según las actas de la votación publicadas por la Oposición ganó los comicios- pueda asumir la Presidencia el 10 de enero.
Cuando le pregunté a Machado cómo espera impedir que Maduro se juramente ese día, citó varias razones por las que ella cree que el dictador venezolano “está en una posición absolutamente débil, frágil, comprometida, y cada día que pasa lo estará más”.
En primer lugar, me recordó que antes de las elecciones del 28 de julio, el consenso entre los analistas políticos era, al igual que hoy, que el dictador ganaría fácilmente porque había diseñado las reglas electorales a su medida.
Maduro había proscrito a Machado y a los otros líderes opositores más conocidos, usó enormes recursos estatales para su campaña electoral y controló los medios para silenciar a la Oposición. Y, a pesar de todo eso, González Urrutia arrasó en las urnas con 67 por ciento de los votos.
En segundo lugar, Caracas está cada vez más aislado internacionalmente.
Hace pocas semanas, Brasil vetó el ingreso de Venezuela al bloque de los BRICS, el grupo de países emergentes encabezado por China, Rusia, India y Brasil. Maduro deseaba ansiosamente ser admitido, pero el Gobierno izquierdista brasileño objetó la entrada de su aliado, y lo expresó de ese modo públicamente.
Mientras tanto, Estados Unidos, Argentina, Italia y varios otros países han reconocido a González Urrutia en días recientes como “Presidente electo” de Venezuela. En otras palabras, lejos de hacerse los distraídos, cada vez más naciones están aumentando la presión para lograr una negociación que conduzca a la salida del chavismo.
Y esa tendencia solo va a aumentar a medida que nos acerquemos al 10 de enero.
En tercer lugar, y quizás lo más importante, hay una razón poderosa por la que ni Estados Unidos ni América Latina podrán desentenderse de los abusos del régimen venezolano: la amenaza de un nuevo éxodo masivo de refugiados si todo sigue igual.
Ya se han ido de Venezuela más de 8 millones de personas, o alrededor del 25 por ciento de la población, desde que Maduro subió al poder en 2013. Y, según me dijo Machado, “tres, cuatro, cinco, seis millones más” se irán si no acepta la victoria de González Urrutia.
El peligro de una nueva ola migratoria de Venezuela es una amenaza económica y humanitaria para muchos países de la región.
En Estados Unidos, el Mandatario electo, Donald Trump, ha hecho su máxima prioridad detener lo que él llama una “invasión” de migrantes indocumentados (a pesar del hecho de que los cruces fronterizos ilegales han caído 75 por ciento este año).
La obsesión de Trump con los indocumentados, muchos de ellos venezolanos, hará difícil que el próximo Presidente estadounidense ignore la situación en Venezuela.
En resumen, no estoy convencido de que la Oposición venezolana pueda evitar que Maduro jure ilegalmente para un nuevo período presidencial el 10 de enero.
Y tampoco estoy muy seguro de si González Urrutia y Machado están haciendo lo correcto al alimentar las esperanzas de que el ex candidato opositor asumirá la Presidencia en territorio venezolano ese día, arriesgándose a una decepción generalizada en sus filas si eso no sucede.
Sin embargo, una cosa que deberíamos haber aprendido a lo largo de estos años es a nunca dar por vencido al movimiento por la democracia en Venezuela.
Una y otra vez, cuando parecían derrotados, los opositores venezolanos probaron ser más, y más valientes, de lo que muchos creían. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 12)

(Jabaz, El País de Nunca Jabaz, Milenio, Al Frente, p. 3)