Cambio de gobierno en Chiapas
Hoy rinde protesta Eduardo Ramírez como gobernador de Chiapas. Recibe un estado en ruinas, por parte de Rutilio Escandón, pero el nuevo mandatario llega con plena disposición de trabajar de la mano con el gobierno federal, para devolver la paz y el crecimiento a la entidad; además, dicen, será pieza clave en la política migratoria. (Sacapuntas, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
La urgencia por sofocar la guerra en el feudo del Cártel de Sinaloa es necesidad imperiosa para relajar críticas internas a la seguridad y disipar el temor de intervención estadunidense contra ellos en México. Ya no sólo es cuestión de la intensidad de la coacción bajo la presidencia de Trump, sino de una idea que podría tomar forma sobre el alcance y forma de acciones injerencistas que fracturaría la relación bilateral.
La situación es preocupante a la luz del debate al interior del “trumpismo” sobre cuanto debe intervenir en su cruzada contra los cárteles. La versión de la revista Rolling Stone sobre un supuesto plan para una “invasión suave” fue desestimada por Sheinbaum como “historia de película”, aunque no fue desmentida. No es la primera vez que en los corredores políticos de Washington se plantean dilemas tan delicados como oponer su política de seguridad a la soberanía de México con ideas como designar a los cárteles como terroristas.
Sheinbaum no ve fundamento ni hechos reales en ello, algo difícil de rebatir sin una declaración oficial. Pero la preocupación existe, como indica el mensaje sobre la prioridad de la lucha anticrimen para su gobierno que ha querido dar con el traslado inmediato de su supersecretario de Seguridad al teatro de operación en Sinaloa y el decomiso de fentanilo más grande de la historia, luego que corriera esa versión. La urgencia por ofrecer resultados derivó en operativos suigéneris de intervención directa de la fuerza federal en coordinación con el Ejército, sin la participación de seguridad pública estatal, que se quiso presentar como mero ajuste a la estrategia.
Los escenarios de una “invasión suave” pueden dudarse como parte de la política de acoso de Trump o de la imaginación cinematográfica periodística, pero la situación también podría ser distinta cuando se enfrenta una política económica intervencionista que llega a la presidencia con mayor poder que nunca. Si bien otras iniciativas antes no han avanzado, la diferencia es que la mayoría republicana en el Congreso ahora puede permitirle a Trump sustentar sus medidas proteccionistas con el marco jurídico de EU sin necesidad de la cooperación y el acuerdo diplomático; que, en cambio, reclama Sheinbaum para negociar. El proteccionismo, por definición, es intervencionista; y nadie duda de que México gira en la órbita de la seguridad nacional estadunidense. La diferencia con su primer mandato es que hoy puede hacer realidad su política a través de leyes que articulen el combate a la delincuencia trasnacional, la migración y el comercio bajo el paraguas de la defensa de la integridad y prosperidad de su país. Por eso, la pregunta sobre expectativas injerencistas es más bien ¿Cuánto y cómo?
Pero tampoco la historia de injerencias en temas de seguridad interna ha correspondido sólo a una saga de thrillers policiacos. La última evidencia, sin ir más lejos, fue el desconocimiento de México de la operación que llevó a la detención de El Mayo Zambada en EU y que originó la guerra fratricida en el Cártel de Sinaloa. México ha podido resistir a la pretensión estadunidense de colocar el tema en agenda. Evidentemente, comprometería su capacidad para tomar libremente decisiones políticas con independencia del exterior. Aunque Trump ya ha metido todos los asuntos en la negociación. “Pongo tarifas porque entran criminales. No podemos permitirlo”, le habría dicho a Sheinbaum en su última conversación telefónica.
Por esta razón, el gobierno está urgido de dar resultados para acallar no sólo las críticas internas, sino apaciguar las presiones y, sobre todo, rebajar los riesgos de acciones invasivas a su soberanía. El problema, sin embargo, es que la reducción de la violencia y el crimen está en un horizonte lejano, a pesar del compromiso de avanzar en la pacificación en los primeros 100 días del gobierno con su nueva estrategia de seguridad, Pero, como reconoció Harfuch desde Sinaloa, los resultados no pueden darse de un día para otro, aunque el próximo inquilino de la Casa Blanca exija rapidez con el mazo en la mano para negociar.
Los tiempos corren a favor de Trump en lo que parece una nueva era de proteccionismo en el mundo. Como muchos le reconocen, sus amenazas no son simples bravatas, sino la forma de obtener resultados. La pregunta entonces es qué compromiso en migración, comercio y drogas pondrá México sobre la mesa de negociación para resistir a sus designios. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 10)
Las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles a México para que actúe en el tema migratorio y en contra del narcotráfico, no son una varita mágica, pero pusieron a trabajar a la Cuatroté. Más de una tonelada de fentanilo con un valor de 400 millones de dólares, fueron asegurados en Sinaloa por el nuevo superpolicía del sexenio, Omar García Harfuch después de las amenazas de Trump: Miles de personas están atravesando México y Canadá, trayendo crimen y drogas a niveles nunca antes vistos. (…) Firmaré una orden ejecutiva el 20 de enero para imponer un arancel del 25% hasta que las drogas, especialmente el fentanilo, y los extranjeros ilegales detengan esta invasión a nuestro país.
México y Canadá tienen el poder absoluto para resolver este problema, pero hasta que lo hagan, pagarán un precio muy alto”, escribió en su cuenta de Truth Social. Lo que sigue se conoce. Entrevistas telefónicas con Claudia Sheimbaum y el primer ministro canadiense Justin Trudeau y versiones diferenciadas de cada uno de los actores sobre lo que abordaron. Claudia aceptó frenar la migración y el narcotráfico, luego, la negativa de Sheimbaum afirmando que México es un país de libre tránsito, un puente entre naciones.
Pero en la práctica la Guardia Nacional disolvió las caravanas de migrantes y asestó el golpe más grande de su sexenio al narco. La incautación récord de fentanilo se produce días después de que el presidente electo Donald Trump, amenazó con imponer aranceles si México no lograba frenar el flujo de esa droga. El golpe fue anunciado la noche del martes por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien se encontraba ese día en Sinaloa, donde las facciones de los capos Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, ambos encarcelados en Estados Unidos, libran desde hace dos meses una disputa en medio que ha dejado cientos de muertos.
El funcionario confirmó en la red social X que en la operación “dos hombres fueron detenidos y se aseguraron armas de fuego”, y su oficina estimó que la incautación tuvo “un impacto económico de aproximadamente 400 millones de dólares”. También Claudia cacaraqueó el supuesto golpe al narco.
“Es la incautación más grande que se haya hecho de pastillas de fentanilo, estamos hablando de más de 20 millones de dosis”, dijo en su habitual conferencia de prensa. Se trata de “una investigación que venía desde hace tiempo”, agregó olvidando que García Harfuch y ella, tienen apenas dos meses en funciones. Es sin duda un buen decomiso, pero no suficiente para desarticular al narco.
Tampoco la continuidad va a desaparecer el narco. Quizás deban mirar al pasado reciente y analizar los resultados de la guerra al narco. Por lo menos una leída al libro del periodista francés Frédéric Saliba llamado ‘Cárteles, un viaje al país de los narcos’.
Se trata de una obra imprescindible para entender quién es quién y qué consecuencias tuvo la militarización de la lucha contra el crimen organizado lanzada en 2006 por el entonces presidente mexicano, Felipe Calderón. Pero va más allá al analizar los resultados. Dieciocho años después de que Felipe Calderón, envió en un primer operativo a 6.500 militares a Michoacán a combatir los cárteles de la droga, se registran, “tres veces más homicidios que cuando Felipe Calderón llegó al poder en 2006”, afirma el periodista.
El padrino de Genaro García Luna registró en su sexenio 102.859 homicidios mientras que Lopitosh cerró su sexenio con 188,987 homicidios, 30 mil en promedio por año. Es una cifra brutal que da cuenta del fracaso de las políticas mexicanas para luchar contra la violencia durante los sexenios de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y también bajo Andrés Manuel López Obrador, quien además de apostar por la militarización aplicó, sin mucho éxito, la estrategia “Abrazos no balazos”, dice el periodista.
Recuerda que cuándo llega al poder en 2018, López Obrador quiere atacar las causas del narcotráfico, como la pobreza. “El problema es que llega un poco tarde”, considera el autor de ‘Cárteles, un viaje al país de los narcos’. Y Claudia seguirá usando el Ejército al estilo Calderón. La Guardia Nacional de hecho forma parte ya de la Sedena y justifica usar el Ejército por qué la Policía es muy corrupta y no tiene las herramientas para defenderse de las armas de fuego poderosas de los cárteles de la droga.
El aspecto social que agrega no es lo suficientemente fuerte para contrarrestar esta espiral de violencia tan tremenda”, asegura. El resultado es lo que el autor de ‘Cartels’ llama el “efecto cucaracha”. Como cuando una casa está infestada de cucarachas, que no vale con matarlas, sino que hay que tratar toda la casa y la de los vecinos.
“No vale con tratar una causa del narcotráfico, hay que tratar todas las causas”, dice. Por eso el resultado de esta falta de tratamiento integral ha sido una multiplicación en los últimos años de grupos criminales y también su diversificación en los negocios ilegales. Ya no solo controlan la droga que transportan de Suramérica a Estados Unidos o Europa, sino que también producen drogas sintéticas como el fentanilo, trafican con seres humanos, órganos, petróleo o medicamentos, e incluso financian laboratorios de droga en ciudades europeas.
Cómo dijo Trump, se tiene que atender la migración y combatir el narcotráfico. También la corrupción que en época de Calderón infiltró el gobierno con Genaro García Luna. Sin embargo, Frédéric Saliba señala que la principal infiltración del narco en la vida pública se hace más bien a nivel local.
“Los cárteles necesitan apoyo político local para proteger la ruta de la droga o para obtener favores de la policía municipal”, destaca. Sin embargo, las acciones principales de Trump serán contra los migrantes. “Va a bloquear mucho más a los migrantes que antes por lo que podemos imaginar un negocio mucho mejor para los cárteles de la droga que se han diversificado en el tráfico de personas”, concluye el autor de ‘Cartels’. Se meterá sin duda en México si Claudia no actúa con mayor mano dura. No es suficiente una tonelada de fentanilo. No es una varita mágica. (La Fuente Móvil, La Opción de Chihuahua, Online)
(Fernando Llera, Excélsior, Nacional, p. 8)