Opinión Migración 131224

Cumple Sergio Salomón Céspedes; se prepara para el INM/

Este viernes por la tarde, Sergio Salomón Céspedes bajará la cortina del Gobierno del estado y emprenderá el regreso a Tepeaca para descansar un poco.

Después de dos años fugaces, intensos como un tsunami, el gobernador se irá con su familia a su terruño.

Allá se alejará acaso unas horas, pocos días quizá, del ajetreo de la ciudad, del Poder.

Después de unos días, se incorporará al gabinete federal de Claudia Sheinbaum.

La tarea en Puebla estos dos años no fue sencilla. Fue adversa por momentos, pero la suma fue exitosa.

El legado de Sergio Salomón Céspedes se valora y reconoce.

Escuelas, CU2, el IPN, distribuidores viales, CAPU Sur, el nuevo edificio del Congreso, techados escolares, RUTA 4, el Parque Sendela, la estabilidad política, la reconciliación.

Se hizo presente en una Puebla cuyo pasado reciente duele, lástima, conmueve, sorprende.

El futuro de Puebla ya comenzó. Y el de México se está comenzando a construir. (Reto Diario)

Qué hacer con los migrantes

Siete refugios frágiles construidos con madera, cartón y plástico ardieron el jueves en el campamento que algunos centenares de migrantes –venezolanos, en su mayoría– han ido habitando junto a las vías del tren, en la colonia Vallejo de la Ciudad de México. Quienes viven en el campamento dicen que fue un incendio intencional, algo que las autoridades deberán esclarecer.

Bueno, no se necesita de intención alguna para que chozas como esas se vean envueltas en llamas; basta con una instalación eléctrica precaria, con un anafre mal apagado o hasta con una colilla de cigarro para que ardan. Pero también es cierto que ha ido creciendo entre los vecinos la animadversión contra los migrantes de ese y otros asentamientos temporales en la capital del país y que ese sentimiento bien podría llevar a un idiota a incendiar los refugios de los extranjeros.

Ya desde julio pasado (https://shorturl.at/xyTCi), este diario daba cuenta de la tensión creciente entre los residentes y las personas en tránsito que se han asentado en la zona comprendida entre la Calzada de los Misterios y la calle Florencio Constantino, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Un fenómeno similar ocurrió entre la población sedentaria (es un decir) de la colonia Juárez, alcaldía Cuauhtémoc, y las familias de migrantes (en su mayoría, haitianas) que construyeron tiendas de campaña en la Plaza Giordano Bruno.

Nadie se hace ilusiones respecto de lo que vendrá una vez que Donald Trump asuma la presidencia en el país vecino y decenas de miles de personas –procedentes en su gran mayoría del Caribe y de Centro y Sudamérica– están en nuestro país tratando desesperadamente de aprovechar los últimos días de la administración de Joe Biden para obtener, por medio de la aplicación Custom and Border Protection, CBP One, citas para pedir asilo en Estados Unidos.

Aquí, los vecinos se quejan de la insalubridad que conllevan estos pequeños hacinamientos, del humo que sale de las estufas improvisadas, del ruido de las fiestas que de cuando en cuando arman los viajeros, y tienen razón. Los migrantes señalan la discriminación de que son víctimas, de los lineamientos confusos de las autoridades, de las agudas carencias que padecen, y tienen razón. Los gobiernos capitalino y federal señalan las enormes dificultades organizativas, administrativas y legales que entraña el hacer frente a un fenómeno migratorio siempre cambiante, y también tienen razón.

La gran solución a la tragedia de la emigración masiva está a la vista; la planteó hace más de seis años Andrés Manuel López Obrador y la ha reiterado la presidenta Claudia Sheinbaum: es necesario erradicar las causas que provocan la expulsión de miles de sus lugares de origen o residencia en América Latina, es decir, combatir allí la pobreza, la no observancia de derechos (al trabajo, a la vivienda, a la educación, a la salud) y contrarrestar de esa manera los fenómenos delictivos que se derivan de esas condiciones y que refuerzan la salida forzosa de millones de personas. Y para eso se requiere de un esfuerzo de coordinación internacional y de una inversión importante –aunque mínima, si se le compara con lo que Washington gasta en impedir el acceso de las migraciones a su territorio– en bienestar y desarrollo, en reactivación del campo y en atención a las juventudes.

Pero los demócratas estadunidenses no entienden o no quieren entender la lógica de la propuesta y los republicanos, menos. A fin de cuentas, la mano de obra indocumentada es uno de los factores que permiten a la economía de la superpotencia mantener lo que le queda de competitividad frente a Asia y Europa, y darle documentos a los trabajadores extranjeros llevaría a disipar las condiciones de sobrexplotación en que viven.

Esto plantea para México, nación puente entre los lugares de origen y el destino anhelado por los viajeros, el peligro concreto y constante de que se generen conflictos cada vez más agudos entre éstos y sectores de la población nacional, y algo peor: que se fortalezcan los sentimientos xenofóbicos y racistas o, por así decirlo, que se active el pequeño Trump que muchos llevan dentro.

Paradójicamente, la adición poblacional –así sea flotante– ha sido desde siempre uno de los elementos fundamentales de la riqueza de las naciones y el gran ejemplo de ello es, precisamente, Estados Unidos. Con esa consideración en mente, una vía de acción posible es la formulación de una política pública de integración dirigida tanto a los recién llegados como a la población establecida. Sería una inversión para el enriquecimiento material y cultural del país. Vaya, ¿cuánto tiempo hace que no se funda una nueva ciudad en el territorio mexicano? (Pedro Miguel, La Jornada, Opinión, p. 15)

Astillero// ¿No será México tercer país seguro?

Y, MIENTRAS LA secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, ha asegurado que “de ninguna manera” México aceptará ser el “tercer país seguro” al que Donald Trump envíe a migrantes deportados que sean nativos de otros países, ¡hasta el próximo lunes! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.8)

Bajo Reserva

Reunión de cónsules para la defensa ante Trump

Desde Palacio Nacional, nos cuentan, están convocando ya a la Reunión de Embajadores y Cónsules (REC), la cual prevén que sea la primera semana de enero en la Ciudad de México. Ahí, la presidenta Claudia Sheinbaum pedirá a los representantes diplomáticos que se preparen y se coordinen ante las deportaciones masivas que promete Donald Trump, quien asumirá el poder en Estados Unidos el 20 de enero. Nos comentan que Juan Ramón de la Fuente, secretario de Relaciones Exteriores, así como el embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma, han tenido diversas reuniones virtuales para trazar la ruta diplomática frente al nuevo periodo presidencial de Trump. ¿No será un poco tarde para prepararse? Ya se verá.

Frente a Trump… Rutilio

A propósito de cónsules, llamó la atención el nombramiento desde la Presidencia para que Rutilio Escandón, recién salido del gobierno de Chiapas, sea el titular del consulado general de México en Miami. Don Rutilio, nos recuerdan, dejó en llamas su estado, con una crisis de violencia criminal sin precedente y una crisis humanitaria por el fenómeno migratorio desde la frontera sur del país. Lo que distinguió al exgobernador fue la inacción, al grado de que allá era conocido como “Inutilio”. Nos hacen ver que no parecería el suyo un perfil ideal para llegar nada menos que a Miami, que está convertido en un centro de interés mundial por las ligas de Donald Trump y la cercanía de Mar-a-Lago, en la vecina Palm Beach. ¿Tendrá la habilidad, los contactos y la cancha para moverse en Miami y tener al tanto al gobierno mexicano de todo lo que se cocine política y diplomáticamente ahí? (Redacción, El Universal, p. A2)

Trascendió

Que en un hecho insólito después de la tirantez reinante desde las campañas electorales de este año, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, salió más que airosa de la reunión con senadores aliados y opositores, a quienes agradeció “apertura, participación y disposición al diálogo” y les sacó a todos un “cierre de filas” con la autoridad federal. El punto clave para semejante suceso tiene nombre y apellido, Donald Trump, cuya hiperactividad previa a su toma de posesión ha motivado subir la guardia en temas como migración, acuerdos comerciales y combate al crimen. (Redacción, Milenio, Al Frente, p. 2)

Rozones/Ante Trump, “la patria es primero”

Relevante, nos comentan, la comparecencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en el Senado de la República. Y es que las posturas críticas y de confrontación de los senadores, que suelen ser el pan de cada día, tanto en el pleno como en medios de comunicación, ayer fueron radicalmente distintas en la reunión que tuvieron con la funcionaria los integrantes de la Comisión de Gobernación. El panista Ricardo Anaya, por ejemplo, pidió a la secretaria mandarle un mensaje a la Presidenta Claudia Sheinbaum: … “Ante las amenazas de Trump: La Patria es primero”. En sus intervenciones, Clemente Castañeda Alejandra Barrales, de MC; Manuel Añorve y Alejandro Moreno, del PRI, así como Marko Cortés y el propio Ricardo Anaya, del PAN mostraron respeto a la trayectoria de Rodríguez y, sobre todo, su disposición al diálogo. A diferencia de lo que se suele ver en el Senado ayer se dio una oportuna expresión de unidad. (Redacción, La Razón, LADOS, p. 2)

Un rambo para México

Protagonizado por Sylvester Stallone, Rambo es un boina verde veterano de la guerra de Vietnam, experto en combate y técnicas de supervivencia. Sin afán de simplificar la complejidad del personaje, en el más puro estilo de cine norteamericano situado en la ideología de la Guerra Fría, Rambo es un ícono estadounidense que reivindica el heroísmo del Ejército de Estados Unidos. Que, a pesar de los traumas de la guerra, vuelve a luchar en contra de un villano genérico, que algunas veces está personificado en Afganistán, otras en Irak, Birmania, o incluso en los cárteles mexicanos. Se trata del héroe que combate la corrupción y la injusticia provocada por ese enemigo externo que reúne las características más viles y es el causante de los males de la sociedad.

Con un perfil menos televisivo y más adaptado a la realidad, pero en un contexto que vuelve a acercarnos a las posturas ideológicas que dividieron al mundo durante la Guerra Fría, el gobierno electo de Donald Trump viene a posicionarse en el ideario colectivo de los norteamericanos como el héroe encargado de salvaguardar la integridad de la sociedad estadounidense, en contra de un enemigo externo, esta vez encarnado en los cárteles mexicanos de la droga. Qué mejor señal, que nombrar a Ronald Johnson, un veterano del Ejército y de la CIA como el nuevo embajador de Estados Unidos en México.

En un momento en el que la relación entre Ken Salazar y el gobierno de México había llegado a su peor momento, con críticas abiertas de este último a la política de “abrazos no balazos” del gobierno mexicano y una “negación de la realidad” de la ola de violencia que se vive en el país, Trump dio un giro de timón al nominar a este exmilitar estadounidense que, de ser ratificado por el Senado de ese país, ocupará la Embajada de Estados Unidos en México desde enero de 2025.

La designación de un personaje como Johnson manda un mensaje claro: es graduado de la Universidad Nacional de Inteligencia, fue un Boina Verde que sirvió en el Ejército de Estados Unidos, y trabajó por más de veinte años en la Agencia Central de Inteligencia (CIA), dirigiendo misiones en distintos países, como Afganistán e Irak. De 2019 a 2021 como embajador en El Salvador, colaboró de manera cercana con el gobierno de Bukele en su controvertida estrategia de seguridad de mano dura contra las pandillas, logrando resultados efectivos a costa de violaciones graves a los derechos humanos.

En concordancia con la ideología de America First y Make America Great Again, Trump anunció en la red social X la nominación de Johnson como una pieza clave para “promover la seguridad y la prosperidad de [Estados Unidos] a través de sólidas políticas exteriores”. En el mismo mensaje, aseguró que con esta nominación pondrá fin al “crimen migrante” al “flujo ilegal de fentanilo y otras drogas peligrosas” hacia Estados Unidos, y que “hará América segura otra vez”.

A partir de la elección de Donald Trump para un nuevo periodo al frente de la presidencia de Estados Unidos, la seguridad se ha convertido en el tema central de la relación bilateral con México, priorizando la lucha contra el fentanilo, volviendo a la migración un tema de seguridad y calificando en más de una ocasión a los grupos del crimen organizado como terroristas. A la par, eludiendo el tema del tráfico de armas hacia México y el hecho de que, con más de 110 mil adictos a opioides, Estados Unidos forma parte fundamental del problema del fentanilo desde la demanda y la falta de políticas de atención al problema.

El desafío para México es enorme. La presidenta ha reafirmado la independencia y soberanía nacional, rechazando cualquier subordinación, lo que exige coordinación institucional y diálogo de alto nivel. Harfuch ha empezado a enviar señales con el reciente decomiso de fentanilo en Sinaloa. Además, el Sistema Nacional de Inteligencia que propone requerirá una estrecha colaboración con Estados Unidos, lo que demandará habilidad para fortalecer la relación con el embajador y sus agencias de seguridad para establecer metas comunes y asegurar una comunicación efectiva entre ambos países en materia de seguridad. (Eunice Rendón, El Universal, Nación, p. A5)

Trump quiere limpiar su casa, ¿Quién limpiará la nuestra?

El año está por concluir, pero en México persiste la amenaza lanzada por Donald Trump de realizar deportaciones masivas cuando asuma, por segunda vez, la presidencia. Una advertencia que, de materializarse, generaría un alud de importantes afectaciones económicas, políticas y sociales para ambas naciones.

Existen alrededor de cinco millones de mexicanos indocumentados que cumplen con el perfil para ser expulsados a partir del 20 de enero, fecha en que el nuevo mandatario estadounidense tomará posesión.

Este dato puede no decir mucho, pero cuando surge la pregunta: ¿Cómo afectará esto a México? es cuando realmente se dimensiona el tamaño del problema.

¿Habrá espacios para recibirlos? ¿Se crearán refugios temporales? ¿Quién les proporcionará los medios para sobrevivir: salud, vivienda y empleo? ¿Serán enviados a sus lugares de origen? ¿Y qué impacto tendrá todo esto en la economía mexicana, cuando dejen de enviar, vía remesas, miles de millones de dólares?

Son preguntas cuyas respuestas ya tiene la presidenta Claudia Sheinbaum, razón por la cual, envió al canciller Juan Ramón de la Fuente a reunirse con representantes de migrantes y cónsules en el sur de EU.

Le pidió brindar todo el apoyo y asesoría para que los mexicanos legalicen su situación migratoria antes de la llegada del próximo mandatario estadounidense. Sin embargo, parece que el tiempo no será suficiente, por lo que siguen buscando alternativas para mitigar los daños que provocan las deportaciones masivas.

En el ámbito económico, los efectos podrían ser catastróficos. Hasta octubre pasado, según BBVA, las remesas a México reportaron una caída anual del 1.6%, con 5 mil 723 millones de dólares ingresados en comparación con los 5 mil 818 millones de dólares de octubre de 2023.

Lo peor no es esto, ya que durante 2024 las remesas acumularon cinco meses consecutivos de caídas: en marzo (-3.4%), mayo (-1.0%), julio (-1.3%), septiembre (-4.6%) y octubre (-1.6%).

Recordemos que AMLO siempre presumió las remesas como un triunfo de su gobierno, pero nunca logró impulsar ni negociar una política migratoria que mitigara los daños que hoy reclama Trump.

De hecho, la gestión del embajador saliente de EU en México, Ken Salazar, ha sido una de las más cuestionadas y desastrosas.

Su mala gestión y la “buena” relación con AMLO no rindieron frutos para ninguna de las dos naciones. La alianza entre Salazar y Roberto Velasco, encargado de atender la relación con EU, resultó prácticamente inútil. Los resultados son evidentes en áreas como migración y tráfico de drogas, entre otros.

Si a esto se suman las malas condiciones en las que se encuentran algunos estados de la República, especialmente en materia de seguridad, el futuro de los deportados no parece prometedor.

Recordemos que Michoacán, Guanajuato y Zacatecas son las entidades que más mexicanos expulsan hacia el norte del continente y, además, son los estados más violentos, con altos índices de inseguridad y presencia del crimen organizado, algo que sus gobernadores no han logrado solucionar.

Ese es el panorama que enfrentan los millones de mexicanos que están en riesgo de ser deportados a territorio mexicano por el pendenciero Trump.

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SI BIEN NO DESANGELADA, la recepción organizada por el embajador Ken Salazar fue notablemente menos concurrida que en ocasiones anteriores. La velada del miércoles, celebrada en la residencia de la embajada en la CDMX, contó con la presencia de empresarios, periodistas y figuras de distintos sectores. Sin embargo, si este evento fue su despedida oficial, dejó la impresión de que el gobierno federal no mostró interés alguno en rendirle honores.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “La migración es como el tequila: cuando se maneja mal, todo termina en desastre.” (Alfredo González Castro, El Heraldo de México, País, p. 5)

MAGA envía un embajador militar

La noticia de que el presidente electo Donald Trump nominó próximo embajador en México al coronel retirado Ronald D. Johnson, puso los cabellos en punta a los actores involucrados en la gestión de las relaciones entre México y Estados Unidos.

Ignoro si el gobierno de la República fue sorprendido por la publicación del nombramiento o si se siguió la práctica establecida en la Convención de Viena.

En tiempos en los que se respetaban las normas de la buena diplomacia, antes de hacer el anuncio se le comunicaba discretamente al gobierno del Estado receptor la propuesta del designado para obtener el plácet: el asentimiento para que dicha persona pueda ser acreditada en su territorio como embajador. Cumplido este cuidadoso trámite, se hacía público y tutti contenti.

Si así fue, se entendería que el Gobierno 4T estudió y valoró con cuidado la hoja de vida y perfil profesional del embajador Johnson —escribo embajador porque ya lo fue en El Salvador de 2019 a 2021— y expresó su beneplácito para que sea la voz, canal de comunicación y rostro de la administración Trump 2.0 en nuestro país.

Si no ocurrió de esta forma y el supremo gobierno nacional se enteró de la designación por las noticias, podría convertirse en una complicación adicional a las muchas que ya contiene el desafío que significa el rediseño de la relación bilateral, bajo las concepciones geopolíticas de la revolución Make America Great Again MAGA.

Tiene dos opciones: aceptar incómodamente un hecho consumado y llevar la fiesta en paz o negar el beneplácito y ponerse a cantar el himno nacional.

Escribo estas líneas antes de conocer el posicionamiento público de la Presidencia de la República o de la Cancillería sobre este asunto. Más importante que procedimiento, lo significativo del nombramiento es la señal que contiene sobre las prioridades que la empoderada nueva corriente republicana tiene en la relación con México.

Trump fue explícito, dijo: “Trabajará de cerca con nuestro gran secretario de Estado, Marco Rubio, para promover la seguridad y prosperidad de nuestra nación a través de firmes políticas de América Primero… Juntos pondremos fin al crimen inmigrante, frenaremos el flujo ilegal de fentanilo y otras drogas peligrosas a nuestro país, para hacer América segura otra vez…”.

¡Es la seguridad, estúpido!, se diría en otros tiempos. Y en efecto, el embajador nominado es un especialista de alto nivel, todo terreno, en la materia. Ronald D. Johnson es coronel retirado, exoficial de la CIA, exmiembro de fuerzas especiales del ejército, con experiencia de combate en El Salvador en los 80 durante los años de la guerra civil y en el conflicto de los Balcanes. Habla español, su esposa es cubanoestadounidense y reside en Miami, Florida.

¿Qué están viendo en nuestro país los nuevos estrategas de la política exterior norteamericana, que han decidido articular la relación bilateral sobre el objetivo superior de su seguridad? En estos tiempos de graves fracturas en el orden internacional sustentado en reglas, del resurgimiento de bloques y disputa tecnológica global; las grandes potencias no sólo buscan tener socios comerciales, necesitan, antes que cualquier otra cosa, asegurarse aliados políticos firmes. Parece que el movimiento bno considera que estas condiciones se estén dando en su frontera sur. (Luis Felipe Bravo Mena, El Universal, Opinión, p. A14)

De la diplomacia de sombrero texano a la de boina verde

Ken Salazar dejará el próximo 7 de enero la embajada de Estados Unidos en México.

El peculiar político del sombrero texano y el corbatín vaquero concluirá dentro de veinticinco días una gestión diplomática de tres años y tres meses de la que habrán de recordarse tres momentos estelares:

  1. El de asiduo visitante de AMLO en Palacio Nacional, prácticamente con derecho de picaporte.
  1. El que dio lugar a que el expresidente mexicano pusiera en pausa la relación bilateral tras la intromisión opinativa del estadounidense en temas como la reforma judicial y el de su silencio sobre el secuestro en México y posterior traslado a Estados Unidos del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada.

Y 3. El del estate quieto que le puso el nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum al indicarle que la vía de comunicación, al igual que con toda legación extranjera, es la secretaría de Relaciones Exteriores, no directamente el Palacio Nacional.

La relación bilateral no está en su mejor momento y lo que vendrá es de pronóstico reservado si nos atenemos a las amenazas de Trump de imponer aranceles, deportar migrantes masivamente y proceder, incluso militarmente y en nuestro territorio, contra los cárteles de la droga.

El lugar de Salazar, el hombre de la texana, lo ocupará el coronel retirado Ronald Johnson, un hombre de boina verde, prenda distintiva de las Fuerzas Especiales estadounidenses, uno de los grupos militares de élite experto en guerra no convencional.

Johnson, de 74 años, trabajó en la CIA por más de dos décadas y es avezado en inteligencia, seguridad y cuestiones militares.

Se puede decir, sin caer en exageración, que la embajada estadounidense en México estará con Johnson en manos de la CIA.

El prestigiado columnista Manuel Buendía, obsesionado con la presencia en México de esa central de inteligencia, decía de ella que su actividad en cualquier país incluye tareas de espionaje-información y lo que llamaba “trucos sucios” para referirse al amplio abanico de operaciones especiales que abarca desde atizar la subversión y/o desestabilización de gobiernos hasta “acciones violentas” específicas contra grupos o personas.

La experiencia que muestra la hoja de servicios del próximo embajador estadounidense, coincide a la perfección con el escenario de “invasión suave” a México que han planteado Trump y el grupo de halcones que ha nombrado en posiciones claves como la de secretario de Estado, fiscal general, consejero de seguridad nacional y zar de la frontera, entre otros.

Ronald Johnson ha tenido, por cierto, un vínculo especial con El Salvador. Fue, en la década de los ochenta, uno de los 55 militares consejeros militares que diseñaron las estrategias contrainsurgentes durante la guerra civil del país centroamericano y ya décadas después, embajador en San Salvador. En ese período prácticamente sometió al presidente Nayib Bukele al imponerle una política anti migrante que incluyó la exigencia al salvadoreño de mano dura contra pandilleros y criminales.

Ronald Johnson será el primer militar en años que se ocupe de las relaciones diplomáticas con México y por su perfil y las ideas de Trump, acaso se convertirá en uno de los embajadores estadounidenses más injerencista que hayamos tenido, más allá de quienes fueron calificados como verdaderos procónsules como el actor John Gavin en la presidencia de Ronald Reagan o John Dimitri Negroponte en la de George Bush padres.

Sobre el tema ya hubo una respuesta contundente de la presidenta Sheinbaum: “sea quien sea el embajador estadounidense, defenderemos la soberanía del país”.

Instantáneas:

  1. DESAFÍO. Que un día después de que el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) se reuniera en Acapulco con los 31 gobernadores y la presidenta Claudia Sheinbaum para enfatizar en la coordinación para enfrentar a la delincuencia, fuera asesinado en el puerto el magistrado Edmundo Román Pinzón, expresidente del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero suena estridentemente a desafío de la delincuencia organizada al Estado mexicano. En la quincuagésima reunión del CNSP, su presidenta Marcela Figueroa Franco informó que entre 2019 y 2024, el promedio diario de homicidios dolosos se redujo 17.4% al pasar de 100.4 a 83 casos diarios. Este descenso también se reflejó en el promedio mensual de noviembre de este año, que fue de dos mil 461 homicidios, con una disminución del 6.1% en comparación con 2023. Frente a resultados insuficientes, sí, pero que marcan claramente una tendencia a la baja de la incidencia delictiva, además del reconocimiento público hecho por Sheinbaum a la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, la respuesta fue el homicidio del togado al salir de los tribunales de Caleta, precisamente en Acapulco, sede del encuentro y territorio guerrerense. Es un abierto desafío de la delincuencia.
  1. GOLPE AL CRIMEN EN LA CDMX. La reciente captura de dos líderes criminales que operaban en la colonia Guerrero es un golpe importante en la lucha contra la delincuencia en la Ciudad de México, encabezada por el secretario de Seguridad Pública, Pablo Vázquez. Con dichas detenciones se desarticuló parte de una estructura delictiva muy violenta dedicada a la extorsión en zonas emblemáticas como Bellas Artes y la Alameda Central.
  1. DEL DESASTRE A MIAMI. No es razonable, ni mucho menos justificable que después de su mala gestión frente al gobierno de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas haya sido propuesto al Senado por la Secretaría de Relaciones Exteriores como cónsul de México en Miami. Para nadie es un secreto la desastrosa situación de violencia en que ha quedado Chiapas luego de su (des)gobierno. ¿Se deberá el premio a que Rutilio es viudo de Rosalinda López Hernández, senadora electa fallecida en julio pasado y hermana del exsecretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández, todos ellos entrañables amigos de AMLO?
  1. MENOS MAL QUE otras propuestas para ocupar posiciones en una embajada y dos consulados corresponden a personal diplomático de carrera. Es el caso de Jacob Prado González, embajador del Servicio Exterior Mexicano, para la Embajada de México en Jordania; María Noemí Hernández Téllez, ministra del Servicio Exterior Mexicano, para el Consulado de Nuevo Orleans, Luisiana; y María del Rocío Vázquez Álvarez, consejera del Servicio Exterior Mexicano, al Consulado de Calexico, California. (Raúl Rodríguez Cortés, El Universal, Opinión, p. A14)

Paz, migrante y Nobel

En los inicios de nuestro periódico, Octavio Paz escribió un editorial sobre la migración y sus vivencias personales.

Lo que considero principal: “Como muchísima gente en el siglo XX, yo he sufrido y gozado la suerte de los inmigrantes. Cuando yo era niño, mi padre tuvo que dejar México. Era la época de la Revolución Mexicana, y mi padre, que había participado en política y colaborado con el grupo de la Convención y con Emiliano Zapata, tuvo que salir huyendo después de las grandes derrotas del Ejército del Sur. Salió huyendo y tuvo que irse a Estados Unidos de representante personal del general Zapata.

“Nosotros, migrantes, tuvimos que unirnos a él un año después. Era entonces muy niño, me acuerdo muy vagamente. Atravesamos todo el país en tren. Todavía los trenes iban muy escoltados por soldados porque había frecuentemente tiroteos con las guerrillas. A veces, en alguna de las estaciones desoladas del norte, se veía en un poste a un colgado con la lengua fuera. Para mí éste fue un recuerdo inolvidable, un viaje terrible de más de una semana desde la Ciudad de México hasta la frontera, donde nos esperaba mi padre.

“De ahí fuimos a dar a Los Ángeles, donde vivimos dos años. De modo que desde niño tuve que vivir la suerte del refugiado, tuve que aprender a hablar otro idioma y a saber enfrentarme a niños distintos a mí.

“Todavía recuerdo mi primer día en una escuela estadunidense. Como es costumbre allí, al mediodía había un lunch. Yo pedí una cuchara, y la pedí en español, porque era el único idioma que sabía hablar. No se puede imaginar cuáles fueron las risotadas de los demás niños. A la salida, en aquellos patios desolados de las escuelas primarias estadunidenses, me retaron y tuve que librar mi primera pelea. A los gritos de “ spoon, spoon!” me dieron unas bofetadas terribles. Tres años después volví a México, al colegio, y a ser maltratado, porque, otra vez, era yo un maldito extranjero. De modo que sufrí por partida doble como todos los inmigrantes, que son extranjeros en el país al que van y lo siguen siendo en su propio país.

“El hombre, antes que nada, fue nómada. Sólo muy tardíamente, hace apenas 4 o 5 mil años, cuando se desarrolló la agricultura, se hizo sedentario. Esta nomadización ha actuado como los grandes vientos, que cambian la superficie del paisaje, pero también como las corrientes submarinas, que trastornan la composición del mar.

A mi juicio, los grandes cambios de la historia no sólo son económicos, científicos, ideológicos o religiosos; lo más importante es y sigue siendo la demografía, los grandes cambios de población de un lugar a otro. Hay que recordar las grandes migraciones del fin del imperio romano.

“–¿No cree que la palabra América nos trae inmediatamente a la memoria la palabra migrante?

“–En América tenemos gran conciencia de eso, porque todos los americanos somos emigrantes; nadie es de aquí. Los primeros que llegaron aquí fueron los indios, de Asia, probablemente, y bajaron, sin caballos, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, durante miles de años, en emigraciones extraordinarias. En México, los monumentos de los primeros mexicanos muestran las huellas de los pies, que indican migraciones.”

(Yo también fui un emigrante: Octavio Paz, de La Jornada, 1984.)

(José Cueli, La Jornada, Cultura, p. 4ª)

 

CARTONES

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(El Fisgón, La Jornada, P.p.)

 

Rambo-halcón

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(Waldo, El Universal, Opinión, A15)

 

reforma

 

(Calderón, Reforma, Opinión, p. 9)

 

Nueva amenaza

excelsior

 

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 12)