Opinión Migración 271224

La gran carpa / El Domador

Sergio Salomón Céspedes, quien fuera gobernador de Puebla después de la muerte de Miguel Barbosa, será el encargado del Instituto Nacional de Migración y ya tuvo sus primeras reuniones públicas con funcionarios. Se encontró con Rosa Icela Rodríguez, titular de la Segob, quien aseguró que tuvo una conversación con su compañero de movimiento político para arrancar el 2025 con mucho trabajo y entrega en beneficio de los mexicanos. (Hugo Valenzuela, El Economista, El Foro, p. 39)

Sacapuntas

Apoyo a paisanos

Importante diálogo tuvieron las secretarías de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y de Bienestar, Ariadna Montiel. La responsable de la política interna informó sobre las tareas que buscan beneficiar a los connacionales. Destacaron la importancia en la economía de las dos naciones, como lo demuestran las remesas que llegan a nuestro país.

Abren diálogo

Por cierto, será el canciller Juan Ramón de la Fuente quien encabece el diálogo con sus homólogos de Centroamérica para definir las estrategias de atención a migrantes en caso de deportaciones masivas desde EU. Fue la presidenta Sheinbaum quien le encargó la tarea de seguir protegiendo a los paisanos que viven en la Unión Americana. (El Heraldo de México, La 2, p. 2)

Año nuevo con el Presidente Trump

Faltan 25 días para que el Presidente Donald Trump tome posesión como el nuevo Presidente de los Estados Unidos, pero con el triunfo en la bolsa él sigue haciendo campaña. Sus declaraciones generan nuevos debates, obligan a definir una estrategia en el gobierno de Claudia Sheinbaum y complica su discurso político.

El debate tiene que ver con hasta dónde es posible creer las amenazas del futuro Presidente, dado que sus dichos, de cumplirse al pie de la letra, generarían problemas en Estados Unidos. Subir los aranceles es una de las políticas proteccionistas más comunes para estimular el mercado nacional, pero después de 30 años del tratado de libre comercio, la economía norteamericana se ha adaptado a una relación comercial con México de la que sin duda obtiene importantes beneficios. Tampoco es la primera ocasión en la que el mismo Trump anuncia que subiría los aranceles, pero para evitarlo fue necesario que el presidente López Obrador dictara políticas para limitar la llegada de migrantes a los Estados Unidos.

El hecho es que Trump regresa con una agenda que ya conocemos (migración, comercio con México y la entrada ilegal de drogas a través de nuestra frontera). Pero llega con experiencia, control político y la mayoría de su partido en el Congreso. Subestimar sus intenciones sería un error importante, pero reaccionar equivocadamente y caer en provocaciones también es un error de estrategia.

Por lo pronto, las declaraciones del próximo presidente ya incidieron en México con prácticas que no se habían visto en el periodo de López Obrador, como el avance en la persecución de los capos del crimen organizado y la desaparición del “abrazos, no balazos” en las mañaneras. Con todo, la estrategia discursiva de la Presidenta Claudia Sheinbaum la presenta como una gobernante que responde al discurso de campaña de Trump, que aún no es presidente.

Sheinbaum argumenta que a Estados Unidos no le convienen las políticas que anuncia Trump en materia de aranceles, que la deportación masiva generaría problemas de oferta de empleo y que calificar de terroristas a los cárteles mexicanos no quiere decir que habría una intervención directa de Estados Unidos en México. Es posible que tenga razón, pero la agenda nacionalista de Trump es mucho más compleja y no tiene que ver solo con México. Para el estadounidense se trata del segundo piso de su propio intento de transformación, en la defensa de los intereses de su país, para reposicionarlo como eje de la política internacional, y con una economía vigorosa en clave nacionalista. Por eso sus ataques a China y a quienes comercian con el país asiático; por eso se lanza contra Canadá y Panamá y busca recuperar el Canal. La agenda de México debe tomar en serio cualquier amenaza de Trump, pues él no considerará ni las reglas de la diplomacia, ni los efectos internos de su estrategia, ni el himno nacional mexicano. (Arturo Sánchez, El Heraldo de México, p. 15)

Un año de catástrofes que van a más

Este 2024 estuvo caracterizado por la llegada de la tormenta sistémica a las grandes ciudades, algo que no suele suceder, ya que los desastres suelen afincarse en áreas rurales. La cara más visible de la tormenta, sin considerar guerras ni represiones, fueron incendios e inundaciones.

Las inundaciones en Río Grande del Sur colapsaron la ciudad de Porto Alegre, causando centenares de muertos y desaparecidos, afectando a 2.4 millones de personas y a 478 de los 495 municipios del estado. Es poco frecuente que grandes ciudades sean completamente inundadas: la región metropolitana de Porto Alegre cuenta con más de 4 millones de habitantes.

El aeropuerto internacional estuvo cerrado durante ocho meses, mientras cientos de miles de personas fueron evacuadas, quedaron sin agua ni electricidad. La tremenda riada en Valencia, España, provocó más de 200 muertos y enormes destrucciones, a la que deben sumarse inundaciones en varias regiones de Asia. Si nos focalizamos en los incendios en América Latina, los datos son espeluznantes.

Sólo en Brasil hubo más de 50 mil incendios que afectaron 37.5 millones de hectáreas, pero el humo tóxico cubrió 60 por ciento de la superficie del país, unas 500 millones de hectáreas (más del doble de la superficie de México). El Pantanal, mayor humedal del mundo, fue duramente afectado. La megalópolis de Sao Paulo, con 24 millones, fue seriamente dañada por la contaminación pro-vocada por los incendios. En Bolivia fue peor aun, si se comparan superficie y población.

A mediados de año había 36 mil 800 focos que arrasaron más de 10 millones de hectáreas. En ambos casos se registró una progresión de incendios en relación con años anteriores. La quema está directamente relacionada con la expansión de la frontera agrícola, por el deseo de acumular más y a mayor velocidad. “Hay una dinámica de fieras sueltas, de fieras humanas”, sentencia Silvia Rivera Cusicanqui.

La socióloga boliviana alude al bosque chiquitano, que sufrió cuatro incendios consecutivos, al punto que “ya no sabemos si es posible que ese bosque se regenere algún día”. El aumento de las personas que migran es otra de las caras de la tormenta. Pese al increíble aumento de las detenciones de migrantes en México (en los cinco primeros meses de 2024 se multiplicaron por tres), las caravanas siguen creciendo en cantidad y masividad.

Es evidente que la mano dura de los gobiernos de Morena no puede doblegar la desesperación de millones, potenciada por la miseria y el clima. Estos pincelazos no alcanzan a dar una imagen real de la tragedia, de la sumatoria de catástrofes que ya se instalaron entre nosotros. La cuestión más importante, desde las resistencias de abajo, es cómo los pueblos vienen enfrentando esta situación.

Todas las situaciones descritas se relacionan directamente con la guerra de despojo del capital contra los pueblos y poblaciones. Todos sabemos las causas de los desastres climáticos, pero una vez pasado el peor momento, las personas siguen con su vida normal de consumo y más consumo. No hay la menor tensión para un cambio en la forma de vivir, salvo para pequeños colectivos y un puñado de personas.

La inercia es más fuerte que las reacciones ante la percepción del desastre. La segunda cuestión es que la mayoría sigue confiando en los estados. En Porto Alegre las fuerzas armadas se movilizaron para “salvar” algunas personas pero, sobre todo, para impedir que la desesperación provocara desórdenes. Cuidaron más la propiedad que la vida. Así sucede cuando no estamos organizados, lo que lleva a depender de los poderosos.

Las poblaciones siguen confiando, activa o pasivamente, en el mismo sistema que está destruyendo sus vidas. Ante esta realidad, no hay propaganda ni argumentos que puedan modificar conductas. Sólo nos resta predicar con el ejemplo, convertirnos en referencia para esos millones que no tienen salida, que son las y los de abajo, quienes viven en las periferias de las ciudades entrampadas por la especulación inmobiliaria, una de las peores caras del despojo.

El mejor ejemplo que conozco es de la Teia dos Povos en las inundaciones de Porto Alegre. Organizaron caravanas que recorrieron 14 comunidades de pueblos negros, indígenas y de periferias urbanas. Abrieron tiempos de encuentro y de reflexión, además de acoger familias desplazadas y apoyarlas con alimentos y agua, y en la reconstrucción de sus viviendas. “La inundación es utilizada por los de arriba para desterritorializar, matar, lucrar. Racismo ambiental.

Negacionismo. Sin embargo, nos miramos con la conciencia de que los negros, los indígenas, los pobres y los trabajadores viven esta desesperación desde hace siglos” (teiadospovos.org, 17/6/24). Se trata de fortalecer los corazones colectivos. Como dijo Mãe Preta, mujer, mayor, quilombola: “Incluso cuando suceden cosas malas, a nosotros no nos sucede lo peor”. Sencillamente, porque están organizados. (Raúl Zibechi, La Jornada, Opinión, p.11)

Deportaciones, responsabilidad compartida

El 20 de enero, día del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, es fecha cabalística para la migración latinoamericana en Estados Unidos. Ese día se dará el banderazo de salida para lo que será, según Donald, la deportación masiva más grande en la historia de la Unión Americana.

Todavía no se conoce el número de personas, pero se adelantó que se usará al Ejército norteamericano para sacar adelante el operativo.

México se prepara para recibir a los paisanos, pero no puede, ni debe, hacerse cargo de migrantes deportados de otras nacionalidades. Cada nación tiene que asumir su responsabilidad.

Por eso la cancillería ya inició pláticas con diversos gobiernos de la región, centroamericanos la mayoría, pero también Colombia y Venezuela, para que se sumen a la tarea de recibir, cada uno, a sus respectivos migrantes.

El diálogo tiene que ser permanente, sin pausas, para que el 20 de enero ningún presidente del área se diga sorprendido y nos eche la bolita. (Pepe Grillo, La Dos, La Crónica, p. 2)

Rozones

El miedo a las deportaciones

Paisanos que viven en Estados Unidos nos aseguran que es el temor lo que se acrecienta entre connacionales, a poco menos de cuatro semanas de que llegue al gobierno Donald Trump e inicie su política de deportaciones. Y es que el propio presidente electo y quienes conformarán su equipo de gobierno se están encargando de que el miedo cunda. No pasa semana, nos dicen, en la que no planteen amenazas que no pueden tomarse a la ligera. Fue ahora Tom Homan, futuro zar de la frontera, el que advirtió que el gobierno de EU “no dudará en deportar a los padres que se encuentran en el país ilegalmente, incluso si tienen hijos pequeños nacidos en Estados Unidos”. Lo anterior, dijo, para dejar a esas familias la decisión de salir juntas o separadas. Detrás de esa política hay también un componente psicológico que, nos comentan, las naciones a los que los migrantes sean retornados no podrán desdeñar. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

10 Eventos políticos y económicos en México en 2024

El 2024 marcó un punto de inflexión para México, con cambios políticos significativos y desafíos económicos persistentes. Analicemos los eventos más relevantes:

  1. Relaciones con Estados Unidos: La llegada de Donald Trump complicará temas bilaterales clave como comercio y migración. La gestión de esta relación será crucial para la estabilidad económica y social de México. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 33)

Templo Mayor

BUENO, Y A TODO ESTO, ¿quién será el encargado de hacer frente a Donald Trump 2.0? La pregunta viene al caso porque el próximo presidente norteamericano está designando encargados específicos para temas como la migración, las deportaciones, el combate al narcotráfico, las cuestiones comerciales del T-MEC…(F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Bajo Reserva

Senado tirado en la hamaca ante posible crisis de deportaciones masivas

Nos cuentan que más allá de los buenos deseos y llamados a misa del presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, la Cámara Alta sigue tirada en la hamaca y de vacaciones frente a la crisis migratoria en puerta por la posible deportación masiva de migrantes prometida por el próximo presidente de Estados Unidos, Donad Trump, en 2025, de al menos medio millón de mexicanos, según diversas estimaciones. Las comisiones legislativas, que aumentaron a 66, no tienen ni un dictamen, exhorto, plan emergente o pronunciamiento respecto a los llamados “héroes vivientes” que aportan cerca de 60 mil millones de dólares al año. ¿Y dónde quedó la diplomacia parlamentaria? (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Cartones

Ya viene el Zar de la Frontera

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(Llera, Excélsior, Nacional, p. 10)

El Zar de la Frontera

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(El Fisgón, La Jornada, Política, p. 4)

Regalo indeseado

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(Waldo, El Universal, Opinión, p.15)