Pide estar pendiente de las razias contra connacionales en EU
A pocos días de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos, los mexicanos debemos estar muy pendientes por si concreta la amenaza de expulsión de millones de connacionales indocumentados que se encuentran en distintos estados del vecino país.
La historia parece repetirse, pues en nuestro texto “Éxodo laboral de mexicanos en el entorno del Programa Bracero (1942-1954)”, así como en Signos Históricos número 48 (2022), advertimos no sólo el maltrato y discriminación que vivieron en Estados Unidos los mexicanos, sino además, en el balance realizado mencionamos que la cifra de braceros que entraron con documentos a ese país durante 12 años llegó a 967 mil 25 personas.
Sin embargo, los mexicanos deportados entre 1950 y 1954 sumaron 2 millones 350 mil 793. Esto último las autoridades estadunidenses la concretizaron a partir de las llamadas razias, que podrían repetirse en el transcurso de 2025.
Ante tal contingencia es necesario que, ahora sí, el Instituto Nacional de Migración a partir de su nuevo titular asuma un papel beligerante para resistir el embate que se avecina para darle cobijo a familias deportadas que podrán concentrarse en albergues establecidos en las ciudades fronterizas de Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez y Reynosa.
Se espera que algo parecido haga la Secretaría de Relaciones Exteriores a partir de una mayor eficiencia de la red consular para proteger y asistir en materia migratoria a los connacionales sujetos a ser deportados precisamente por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
También es posible que los mexicanos en esa nación realicen resistencia a la política antimigrante en las ciudades santuarios de Atlanta, Boston, Chicago, Los Ángeles y Nueva York, donde la migra no puede implementar directamente las razias. (Mario Trujillo Bolio, La Jornada, Editorial, p.2)
EL TABASQUEÑO CEDIÓ a exigencias de Donald Trump en materia de contención de flujos migrantes y concilió intereses de empresas con sede en el vecino país, sin que hubiera puntos de ruptura, a pesar de la retórica provocadora de Trump. En el tramo Biden, el ahora habitante de Palenque supo sobrellevar las relaciones en paz hasta que llegó el punto de quiebre en Culiacán, con un hijo de El Chapo e Ismael Zambada, El Mayo, extrañamente llegados a un aeropuerto gringo, para pasar a manos de autoridades.
DESDE ENTONCES Y hasta la fecha persisten los indicios de que en realidad fue víctima de una agresión, tal vez de policías norteños (en el último mensaje que envió a su esposa, señaló: “Mi amor. Ya voy para allá, gracias a Dios ya me soltaron. Me tenían los GATES”). Este acrónimo correspondía al Grupo de Armas y Tácticas Especiales, una temible formación de élite de la policía de Coahuila. Carrizales visitaba las peligrosas tierras norteñas en busca de precisar vías más seguras para el tránsito de migrantes hacia Estados Unidos. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
De acuerdo con los deseos del próximo inquilino de la Casa Blanca, a partir del 20 de enero se iniciarán deportaciones masivas de migrantes que espera alcancen el millón por año.
¿Puede hacerlo? Todo depende del dinero que invierta, de cuántas instituciones se incorporen para tal acontecimiento, de cuánta resistencia interna enfrente –por ejemplo, por parte de empresarios, granjeros, etcétera, así como de organizaciones de migrantes, abogados defensores, consulados que apoyan migrantes, grupos religiosos que podrían extender protección a migrantes, resistencia de algunos gobiernos estatales, del número de policías dedicados a la búsqueda de migrantes, desatendiendo la seguridad interna, etcétera–.
Sin embargo, lo que sí es muy posible es que los deseos del futuro presidente de Estados Unidos convertirán al país en un marasmo, lo que recuerda las condiciones vividas en Alemania en momentos en que los nazis se hicieron con el poder e iniciaron las terribles detenciones de, por cierto, no sólo judíos y lanzaron al mundo a la Segunda Guerra Mundial.
Por supuesto que esta “cacería” es inaceptable, pero responde al ADN de Estados Unidos, país que necesita tener siempre un “enemigo” enfrente y así justificar su poder y desplegar su prepotencia de imperio mundial. La historia y, destacadamente en estos últimos años, es la muestra más evidente de hasta dónde puede llegar ese país manejado por el complejo industrial militar. Ha convertido en un polvorín a Medio Oriente, arma a Ucrania pretendiendo derrotar a su enemigo secular, Rusia, y aunque todo lo que va a lograr es que Ucrania se convierta en cementerio, lastimosamente sigue el apoyo de los serviles europeos. Lo que está sucediendo con Siria es digno de diagnóstico en la medida en que, con tal de atacar a Rusia, acepta que, a los terroristas por los cuáles han ofrecido millones de dólares de recompensa, sean ahora los próximos gobernantes de ese país. Lo increíble es que, sin el más mínimo rubor, Estados Unidos se pronuncia contra Irán porque lo consideran país terrorista, igual que a Cuba. De risa loca, si no fuera tan dramático para los cubanos. Y ahora lanzan todas las baterías contra China, porque, como les está ganando la carrera tecnológica y de la información, pretenden detenerlo a fuerza de aranceles. Un completo desvarío.
Lo que resulta simplemente deplorable es que Estados Unidos apoya el genocidio que está llevando a cabo Benjamin Netanyahu, personaje nefasto que lleva asesinados más de 45 mil palestinos, la mayoría mujeres y niños, y, como los considera menos que humanos, destruye Gaza, bombardea el Golán y a Líbano a pesar de que se pactó un alto el fuego.
Pero Estados Unidos se siente con la “calidad moral” de pronunciarse contra la demanda interpuesta por la Corte Penal Internacional contra Netanyahu por el genocidio del que es culpable.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha presentado propuestas para enfrentar la deportación de migrantes mexicanos. Ha enfatizado sobre el papel que consulados y abogados deben llevar a cabo para apoyar a los migrantes. Sin embargo, el momento requiere ir más allá de la coyuntura y de la reunión urgente con los cancilleres de los países que van a enfrentar las deportaciones. Se requiere poner en marcha una reunión con la Celac y poner a discusión una cuestión que, desde mi punto de vista, debería ser central. ¿Es aceptable que miles de personas se vean obligadas a dejar sus países porque esas naciones no otorgan condiciones que les permita alcanzar una vida digna?
Este es un momento histórico decisivo para discutir, no en la unicidad que es aprovechada por el poder imperial de Estados Unidos para pasar por encima de los organismos, acuerdos internacionales y hacer lo que le dé la gana, sino, como región, se deben definir estrategias que permitan construir un proyecto de desarrollo, independiente, transformador y emancipador que cambie el destino de todos los seres humanos de la zona y de esta forma puedan realizar su potencial, satisfacer sus necesidades, ejercer sus derechos humanos y realizar sus aspiraciones, de forma que la migración se convierta en una opción y no una necesidad. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 12)
Esta es mi primera columna de 2025. La escribo el Día de Reyes. Reviso los temas de actualidad y me doy cuenta de que los Reyes Magos no trajeron oro, incienso y mirra. Lo que se perfila es un año difícil y peligroso. El 20 de enero regresa Donald Trump a la Casa Blanca. Ya avisó que desde el primer día va a declarar como “organizaciones terroristas” a los cárteles de la droga. En otras palabras, se dará permiso de intervenir militarmente en países que han sido matriz de organizaciones criminales, sin importar la soberanía. Eso pone a México en la mira de una invasión gringa, blanda o dura, según el caso.
Otra amenaza son las deportaciones masivas de migrantes sin papeles. El magnate republicano se comprometió a deportar, por lo menos, a un millón de ilegales anualmente.
El gobierno de Sheinbaum ya adelantó que sólo va a admitir a migrantes de nacionalidad mexicana. Pide a las autoridades estadunidenses que a los ilegales de otros países los devuelva directamente a sus lugares de origen.
¿Qué hará con los migrantes no mexicanos que nos pongan en la frontera norte? Es la gran pregunta. La tercera gran amenaza que nos viene de mister Trump es la imposición de aranceles de 25% a las exportaciones de México y de Canadá.
No es necesario hacer un sesudo análisis para adelantar el desastre que eso implicaría, si tomamos en cuenta que México le vende a EU ocho de cada diez productos de exportación.
* Los delirios de Trump llegaron a extremos inimaginables. Luego de la renuncia de Justin Trudeau como primer ministro de Canadá, el presidente electo de EU dio rienda suelta a su imaginación. Insistió en que Canadá debe convertirse en el “estado 51” para no imponerle aranceles. “A muchos canadienses les encantaría ser el estado número 51. Estados Unidos ya no puede sufrir los enormes déficits comerciales y subsidios que Canadá necesita para mantenerse a flote. Justin Trudeau lo sabía y por eso renunció”, aseguró.
* Me queda claro que la política de “abrazos, no balazos”, que caracterizó el sexenio de AMLO, ya es historia. Ayer se suscitaron dos hechos que lo confirman. En Yuridia, Guanajuato, fueron abatidos ocho sicarios por militares y policías estatales. En el municipio de Costa Rica, Sinaloa, las Fuerzas Armadas enfrentaron a criminales armados con un saldo de tres civiles muertos —hay fuentes que hablan de cinco— y un herido, según la Fiscalía del estado. Sobre esto último recibimos el mensaje de una fuente confiable, que es originaria de Costa Rica. Habla sobre los sucesos que han tensado ese municipio sinaloense.
Dice que los tres muertos son de la banda de Los Chapitos. Añade, textual: “Los Chapitos quieren entrar a Costa Rica, plaza de Los Mayos, porque está pegado a El Salado y de allí es El Mayo. Todos los días hay toque de queda y la guerra sigue.
“Recién tiraron dos cuerpos en ‘La Tambora’, que es la plazuela principal del pueblo. Hay varios cuerpos tirados en la salida de Costa Rica a Culiacán. El camino está cerrado. No se puede salir del lugar. ¡Jamás había visto esto, jamás!”.
* Melchor, Gaspar y Baltazar nos trajeron también el cierre de ocho de las 17 rutas de Mexicana de Aviación, empresa estatal que opera con el respaldo de militares. Las rutas canceladas, casi la mitad de las que tiene, son: Acapulco, Campeche, Guadalajara, Nuevo Laredo, Puerto Vallarta, Uruapan y Villahermosa. ¿Mala planeación? ¿Falta de estudio de mercado? ¿No se trazaron metas alcanzables? ¿Improvisación en la “aerolínea del pueblo”? Son preguntas. “Es nada más que una revisión de su plan estratégico para el 2025… Mexicana seguirá volando”, responde la presidenta Sheinbaum.
* La propuesta de declarar personas non gratas a los expresidentes mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox es reflejo de la debilidad del régimen dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela. Ambos exmandatarios, junto con otros de Latinoamérica, han anunciado sus intenciones de viajar a ese país para mostrar su apoyo al opositor Edmundo González.
Eso bastó para que el presidente del Congreso de Venezuela, Jorge Rodríguez, los comparara con “invasores” y amenazara: “Atrévanse a entrar para que vean de qué estamos hablando cuando hablamos de defensa de la patria”.
González sostiene que ganó las elecciones presidenciales el año pasado. La dictadura de Maduro niega que haya habido fraude, pero esconde las actas electorales por razones obvias.
La amenaza del régimen de Maduro contrasta con la decisión de Sheinbaum de enviar un representante del gobierno mexicano a la investidura del dictador venezolano el próximo 10 de enero. “No vemos por qué no deba ser así, le corresponde a las y los venezolanos, no a México, definir…”, dijo la mandataria. Justamente porque les corresponde a los venezolanos “definir” quién será su presidente, Sheinbaum no debería dar su aval.
El régimen de Maduro (una década en el poder) se ha negado a publicar las actas electorales que demostrarían su triunfo. A esa demanda se sumó hasta AMLO. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 6)
El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) afirmó que es falso el señalamiento de que el instituto emitió de manera inusual una convocatoria a licitación la madrugada de este sábado 4 de enero. “No se ha publicado convocatoria alguna y, por lo tanto, no se ha iniciado el procedimiento; únicamente se solicitaron cotizaciones para la investigación de mercado, con el objetivo de diseñar el procedimiento a llevar a cabo y si las características solicitadas se encuentran técnicamente viables”, dijo con relación a lo publicado. Aseguró que el instituto llevará a cabo el procedimiento de licitación de acuerdo con las normativas vigentes, una vez que concluya con el proceso de planeación, derivado de la investigación de mercado y conforme a las solicitudes de cotización enviadas.
En el Congreso de la Ciudad de México se dice que hay algo en lo que coinciden diputados de todas las fracciones con la administración de Clara Brugada, y es el rechazo a los proyectos inmobiliarios, sobre todo los que van en contra de la comunidad. Para este año, nos comentan que tanto en el Ejecutivo local como en el Legislativo existen proyectos comunes para lograr el reordenamiento territorial. Entre las curules de los diputados, lo mismo de Morena y sus aliados que en las bancadas de PAN, PRI y PRD se oyen expresiones en el sentido de que es urgente analizar las anomalías existentes en las autorizaciones de uso de suelo de gestiones gubernamentales anteriores, principalmente en colonias de alta plusvalía, como Lomas de Chapultepec, Polanco y Lomas Virreyes, entre otras.
En Palacio Nacional, los ecos del puente vacacional decembrino han traído cierto alivio entre los asesores liderados por Jesús Ramírez, quienes celebran que no se hayan registrado incidentes graves en el país durante estas fechas. Sin embargo, ahora su atención se centra en la próxima toma de posesión de Donald Trump en Estados Unidos, un evento que despierta inquietud respecto a las primeras acciones en la relación bilateral. Nos comentan que, aunque en la cancillería casi descartan la posibilidad de deportaciones masivas, no hay certeza absoluta de que no se presenten redadas migratorias en algunos estados norteamericanos. Este es un tema que se está revisando cuidadosamente junto con el Instituto Nacional de Migración para estar preparados en caso de que se materialicen.
Con el fin del puente vacacional, las autoridades en todo el país han comenzado a retirar los puestos ambulantes autorizados para las festividades de Reyes Magos, dando paso a la limpieza de calles y la reactivación de la vida cotidiana. Dicen que aunque la derrama económica de estas fechas fue importante, los recursos que llegaron no alcanzaron las expectativas. Donde sí hubo una sorpresa fue en Acapulco, zona que reportó una ocupación hotelera del 96%. Sin embargo, es importante considerar que muchos hoteles aún permanecen fuera de operación o han salido del mercado tras los huracanes que golpearon al puerto, afectando gravemente su capacidad para recuperarse; mientras tanto, la Secretaría de Economía no ha emitido declaraciones al respecto, lo que ha dejado a varios sectores preguntándose cuál será el plan para enfrentar esta situación.
Con un “machucón” al gobierno mexicano se despidió Ken Salazar en su última conferencia como embajador de Estados Unidos en México. Afirman que en su despedida el diplomático que interactuó con el régimen lopezobradorista y con los tres meses que lleva Claudia Sheinbaum en el poder, dejó una frase que sí dolió en el gobierno federal, cuando mencionó que “en México se produce fentanilo”, señalamiento que en los últimos días la administración de Sheinbaum ha tratado de desvanecer, tras la información en la que se evidencia una supuesta fabricación de la droga en el estado de Sinaloa.
Ahora el estado de Chihuahua parece competir por el primer lugar de la lista negra. La entidad que encabeza la panista María Eugenia Campos Galván, mejor conocida como Maru Campos, está recibiendo tremenda sacudida por parte del crimen organizado. Nos cuentan que la población está más temerosa que de costumbre porque apenas en el fin de semana pasado se registraron 27 homicidios. La ola de violencia golpea a Ciudad Juárez y a las zonas rurales, donde la inseguridad ha invadido todos los rincones de las comunidades, situación que requiere urgente atención y real coordinación entre los tres niveles de gobierno. Lo malo para los habitantes es que en el fondo dominan y predominan los colores y los intereses políticos, dejando a conveniencia que los malandros se muevan a su antojo por cualquier zona. (La Prensa, Análisis, p.2)
La reunión del secretario de Relaciones Exteriores con el cuerpo diplomático mexicano es una tradición de inicio de año.
Es la primera vez que Juan Ramón de la Fuente preside el encuentro y el tema, como es natural, fue la protección de los mexicanos en el exterior, con independencia de su condición migratoria.
El canciller De la Fuente dijo que defenderán a los mexicanos con las herramientas del Derecho. Será entonces una defensa legal ante el anuncio de deportaciones masivas de la administración Trump.
México tiene en territorio de EU más de 50 consulados que ya están trabajando a paso veloz para tener todo listo antes del 20 de enero. Tiene preparada una fuerza jurídica de 2,610 abogados y asistentes legales.
El regreso de Trump a la Casa Blanca pondrá a prueba a la cancillería mexicana. (Pepe Grillo, La Crónica, La 2)
Se pensaba que no sucedería hasta el año próximo, pero en 2024 la tasa de fertilidad a nivel global cayó por debajo del nivel de reemplazo. En otras palabras, el promedio de alumbramientos por mujer es, por primera vez en la historia, inferior a 2.1. Esto significa que, en los próximos años veremos una declinación en el número de humanos que habitamos el planeta. Esta declinación no es inmediata debido a que, al haber aumentado el tiempo de vida promedio de la población, todavía son más las personas que nacen que las que mueren. Pero la tendencia está ahí.
Es indudable que esa tendencia es desigual en diferentes regiones del mundo. Mientras que la caída es muy significativa en Europa, Japón y Corea, y es evidente en casi todas las Américas y buena parte de Asia, hay otras zonas del planeta en las que sigue existiendo un boom poblacional. El caso más notorio es el África subsahariana, aunque también aplica para partes importantes del Medio Oriente y de Asia central. En términos generales, hay una correlación directa entre altos niveles de bienestar socioeconómico y bajas tasas de fertilidad. En otras palabras, las zonas en donde la población se sigue multiplicando con velocidad se caracterizan por baja escolaridad, menor acceso a los métodos de control natal, normas culturales tradicionales y utilización de menores de edad como fuerza de trabajo en apoyo a la familia.
Hay dos maneras de entender los problemas que genera este asunto, dependiendo de los plazos en que nos fijemos. Las dos se traducen en retos, cambios obligados y complicaciones para las distintas sociedades y para el mundo. Más ahora, con una economía globalizada y barruntos para poner coto a esa globalización.
En el corto y mediano plazos, está muy claro que las naciones con altas tasas de fertilidad seguirán expulsando población. En todas ellas, pobres de por sí, habrá crecientes presiones para hacer frente a las necesidades, también crecientes, de educación, servicios básicos y empleos, sin que existan, por lo general, las condiciones económicas para hacerles frente. Por el contrario, las áreas con bajas tasas de fertilidad se enfrentarán -o ya lo hacen- al problema de que su fuerza de trabajo disminuye, mientras que la demanda de servicios sociales de parte de la población envejecida crece rápidamente.
La respuesta simple y aparente es la migración de población de las regiones con altas tasas de crecimiento poblacional hacia las que requerirán, en principio, más fuerza de trabajo. Pero esa respuesta no toma en cuenta otros factores, como el bajo nivel de escolaridad de las zonas que expulsan migrantes respecto a las necesidades de las que los podrían acoger, las diferencias culturales -que pueden ser notables- y las implicaciones políticas de tener sociedades con ciudadanos con plenos derechos conviviendo con grandes grupos de trabajadores que no gozan de todos ellos, en particular de los derechos políticos. Si a esto agregamos los cambios en los mercados ocupacionales derivados del avance tecnológico, entenderemos que estamos ante un acertijo bastante rebuscado.
En casi todos los países ricos cuyas economías requerirían teóricamente más fuerza laboral hay fuertes presiones políticas en contra de la migración. Entre las razones que lo explican están: 1. La existencia de un sector de la población que se ha visto desplazado de antiguas seguridades: la del trabajo seguro y de por vida (ahora inexistente porque esa industria tradicional está a la baja, o precarizado por las nuevas condiciones laborales). 2. El miedo, ocasionalmente justificado, pero a menudo teñido de racismo, a que las diferencias culturales acaben con un modo de vida al que estaban acostumbrados. 3. El pulsante nacionalista, apretado por los políticos populistas de todos los colores, que tiene también un toque de nostalgia por un pasado que de todos modos no volverá. Las oleadas de migrantes chocarán contra diversos rompeolas… pero seguirán. El caso es que, en el camino, se crearán diversos choques políticos y culturales.
En el largo plazo, los cambios tecnológicos apuntan a que las necesidades de fuerza de trabajo de parte de las empresas no crecerán tan rápidamente como la producción y la productividad. Es parte de una tendencia centenaria a depender menos del trabajo presente y más del capital. Al mismo tiempo, la desconexión física entre los espacios de trabajo tiende a seguir creciendo, con el trabajo a distancia cada vez más común.
Esta dinámica puede terminar llevándonos a un mundo todavía más dividido: por un lado, menos personas empleadas, pero mejor pagadas, que pueden incluso vivir fuera de sus países por comodidad propia; por otro, una cantidad siempre elevada de personas con empleos precarios, parciales o inexistentes, que dependen de ayudas sociales de distinto tipo para arreglárselas; por un tercero, un ejército de gente que busca desesperadamente huir de la miseria o de la guerra a través de la migración, y que suele encontrar puertas cerradas. La nueva sociedad mundial de los tres tercios.
A todo esto, México es una suerte de microcosmos y un lugar clave en esta dinámica. Acaba de cruzar el umbral de la tasa de fertilidad por debajo del reemplazo, pero su población -todavía joven- seguirá creciendo por varios lustros. Tiene los tres tipos de población reseñados en el párrafo anterior, con el agregado de que por su territorio pasan, en busca del sueño americano, contingentes de migrantes de naciones cuya población sigue creciendo y que no tienen oportunidades en sus países. Y se enfrenta, desde ya, al torbellino xenófobo y antiinmigrante del próximo presidente Trump. Serán, desgraciadamente, tiempos interesantes.
Y bueno, parece que el tema migratorio debería de estar entre las prioridades, no sólo retóricas, del gobierno de Sheinbaum. ¿Lo está? (Francisco Báez Rodríguez, La Crónica de Hoy, Columnistas, p.4)
Está todo listo para que el 15 y 16 de enero se lleve a cabo una reunión de cancilleres de países que forman parte de la ruta migrante hacia el norte de América, aseguró el titular de la SRE, Juan Ramón de la Fuente. “Va a ser una reunión con un componente muy técnico para analizar con cuidado la información, los datos, las cifras que realmente nos ayuden a comprender mejor la dimensión del fenómeno, y también un componente político”, explicó el secretario mexicano. La defensa de migrantes cobra tintes internacionales. (El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 27)
La presidenta Claudia Sheinbaum demostró hace unos días que la adaptación política no tiene por qué significar la renuncia a los principios. Su estilo de gobernar, más pragmático y basado en evidencias que el de su antecesor, quedó en evidencia con su postura frente a las deportaciones masivas anunciadas por Donald Trump. Inicialmente, su postura fue clara y contundente: el 27 de diciembre, declaró que “Estados Unidos debería repatriar a los migrantes a sus países de origen”.
Esta afirmación, aunque bien intencionada, parecía ignorar las complejidades logísticas y políticas que implicará la medida que Trump prometió llevar a cabo desde el primer día de su gobierno.
Sin embargo, apenas una semana después, el 3 de enero, Sheinbaum ajustó su mensaje. Reconociendo que “no todo depende de lo que nosotros decidamos”, planteó un enfoque más flexible: solicitará a EU que, en la medida de lo posible, deporte a los migrantes no mexicanos a sus países de origen. Y si esto no es viable, “nosotros podemos colaborar a través de distintos mecanismos”, afirmó.
Este cambio no sólo suaviza su postura inicial, sino que también deja entrever una capacidad para aceptar las limitaciones de la influencia mexicana en las decisiones del gobierno estadounidense.
El cambio más notable en su discurso, sin embargo, fue su disposición a recibir a migrantes no mexicanos. En un país donde el debate migratorio está plagado de prejuicios y tensiones, esta declaración muestra una visión menos restrictiva y más acorde con los principios humanitarios que han caracterizado, al menos en el discurso, la política migratoria mexicana. El realismo de su frase “no todo depende de lo que nosotros decidamos” contrasta con el estilo de otros líderes que prefieren discursos absolutos y promesas imposibles. Ella acepta públicamente que la influencia de México frente a EU tiene límites, algo que no suele ser popular en la retórica política.
Esta admisión, lejos de debilitar su posición, refuerza su imagen como una gobernante pragmática que entiende cómo funcionan las relaciones internacionales. Más allá de las palabras, la presidenta también destacó la existencia de un plan concreto para recibir a los deportados: “Aquí los vamos a recibir y los vamos a recibir bien, y tenemos un plan”, afirmó el viernes, sin explicar en qué consiste dicho plan.
Esta declaración cambia la narrativa de una postura reactiva a una estrategia anticipativa. A diferencia de sus antecesores, ella parece dispuesta a tomar medidas preventivas en lugar de simplemente enfrentar las crisis cuando ya son inevitables. La transición de su postura inicial del 27 de diciembre a la actual, sin abandonar sus principios humanitarios, refleja un liderazgo adaptativo que pocas veces se ve en la política. Ella no parece estar interesada en prometer lo imposible; más bien, está enfocada en encontrar soluciones realistas dentro de un contexto complejo.
En conclusión, Claudia Sheinbaum demuestra que el realismo y el pragmatismo son esenciales para enfrentar desafíos tan monumentales como la crisis migratoria. Su capacidad para ajustar sus decisiones en un contexto internacional cambiante es un recordatorio de que la política efectiva es necesaria para enfrentar los desafíos actuales. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y sociedad, p. 31)
El 20 de enero del año que está corriendo —tal vez para entrar en calor, tal vez colmado de miedo— tomará posesión el presidente número 47 de Estados Unidos de Norteamérica y el primero en ejercer el poder a pesar de haber sido condenado en un juicio penal como culpable de 34 cargos. El delincuente, que debería de ser huésped de una prisión y no inquilino de la Casa Blanca, se ha cansado de advertir que en cuanto terminé de jurar ‘solemnemente’ sobre la Biblia que desempeñará fielmente el cargo de Presidente de Estados Unidos, así como que preservará, protegerá y defenderá la Constitución de su país, empleando en ello el máximo de sus facultades; arremeterá contra los inmigrantes para llevar a cabo la mayor expulsión de extranjeros en la historia de ese país.
Que jure sobre la Biblia un delincuente ya es de por sí una paradoja más grande que el Capitolio, que su juramento incluya preservar, proteger y defender la Constitución la cual ha violado, según consta, lo menos en 34 ocasiones, es un disparate a la altura de un país bananero. Y que lo primero que se proponga hacer como presidente sea la expulsión de inmigrantes en un país formado por inmigrantes —como su abuelo alemán— raya en la iniquidad y la xenofobia.
Oficialmente existen en EU 11 millones de indocumentados, aunque según el Demonio Anaranjado, alias Donald Trump, son 25 millones, pero ya sabemos que la exageración y la mentira son dos características de este hijo de Satanás que en lugar de cuernos en la testa luce un rubio peinado estilo quesillo de Oaxaca.
Según las cifras del Departamento de Seguridad Nacional, hoy viven en Estados Unidos 11 millones de migrantes indocumentados, de los cuales 56% es de origen mexicano. Los inmigrantes asiáticos, principalmente de origen chino, surcoreanos e hindúes, son el segundo grupo de indocumentados. Seguidos de guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y en menor medida de nacidos de varios países sudamericanos. Además hay migrantes africanos de Etiopía y Ghana.
La incertidumbre causada por las promesas, o más bien las amenazas, de campaña del Demonio Anaranjado de arrojar a los indocumentados de su país, es motivo de preocupación en el nuestro ya que si nos atenemos a las cifras oficiales serían seis millones 160,000 los connacionales devueltos al territorio nacional. Cantidad a la que el gobierno tendría que considerar física y laboralmente, además de privarnos de sus remesas, cantidad que para nuestra vergüenza es la mayor entrada de divisas que la economía mexicana registra.
La apuración se atenúa cuando la razón y el sentido común se imponen al odio y al racismo; y lo económico a la locura. Los defensores de los migrantes han esgrimido argumentos de peso contra el lema “Deportaciones masivas, ahora” de la autoría del Demonio Anaranjado. Expulsar de EU a tantas personas implicaría una serie de retos de sentido práctico, monetario y legal. Además de las obvias razones humanas, los verdugos tendrán que tomar en cuenta que los inmigrantes ilegales tienen derecho al debido proceso y a una audiencia judicial antes de ser expulsados. Es decir, tendrán que ampliar los tribunales de inmigración, de por sí atiborrados de casos retrasados.
Los expertos dudan que 20,000 agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por su sigla en inglés) y el personal de apoyo puedan buscar, encontrar y detener tan sólo a 10% de la cantidad apuntada por el Demonio Anaranjado.
Así que por ese lado no debemos estar tan preocupados. Más alarma nos debe causar el hecho de que el Demonio Anaranjado califique a los narcotraficantes mexicanos como terroristas y que con ese pretexto, para contento de ultraconservadores, ignorantes de la historia, como Lilly Téllez y Marko Cortés, nos invada. (Manuel Ajenjo, El Economista, Política y Sociedad, p. 32)
Para los mexicanos, iniciar este 2025 representa más que un acostumbrado corte de caja y cambio de ciclo. En muchos aspectos, los retos por afrontar no son menores.
Además de las condiciones sociales, políticas y económicas heredadas por el gobierno anterior, la encomienda a la actual gestión de concretar cambios pendientes, contribuye a vislumbrar un año complicado.
Meses atrás ya se anticipaba un año complejo: una elección extraordinaria para elegir a quienes impartirán justicia, o bien, los ajustes fiscales que anticiparon impuestos y aranceles a productos y servicios proporcionados por plataformas digitales.
Si faltaba algo que cambiara las ya complicadas condiciones de incertidumbre política y económica no solo en México, sino en el ámbito internacional, llegaría este año: la sucesión presidencial de Estados Unidos.
Como regalo para los primeros 3 meses de gobierno de Claudia Sheinbaum, llegó la depreciación acumulada de casi el 23% del llamado “super peso” frente al dólar, siendo el peor desempeño anual desde la crisis financiera de 2008.
El regreso del presidente electo Donald Trump al gobierno del país vecino, acompañado de su promesa: realizar la más grande política de deportaciones en la historia de Estados Unidos, ha generado incertidumbre e inestabilidad económica.
De acuerdo con datos oficiales, actualmente hay cuatro millones de familias con un padre o madre sin documentos, que tienen niños nacidos en Estados Unidos -así es, ciudadanos estadounidenses-
De concretarse esa política, lo grave sería la afectación a sus derechos, pues, las deportaciones serían sin separar a ninguna familia, es decir, deportarían a toda la familia.
Se estiman cerca de 13 millones de indocumentados en Estados Unidos, lo que sería muy complicado a nivel internacional el desplazamiento forzado de las personas, que inminentemente comenzarán a trasladarse a países vecinos.
Es por ello que se ha pronunciado el gobierno mexicano para señalar el rechazo a dicha política migratoria, pues no existen condiciones para recibir a repatriados y a personas de otra nacionalidad.
A pesar de esto, se han dispuesto diversos protocolos en la frontera norte del país, ante la eventual ola de inmigrantes que salgan de Estados Unidos, lo que contrasta con la primera caravana de migrantes que ha salido de la frontera sur, en su mayoría con destino a dicho país.
Parece mentira, sin embargo, una cosa está ligada a la otra… la política fiscal responde a una muestra diplomática de buena voluntad; así, el gobierno mexicano ha realizado algunos ajustes en su política interior, a fin de no confrontar al país vecino.
Sin embargo, todo parece indicar que este año, además de la ola de contagios por Covid, en México recibiremos en próximas semanas, connacionales de regreso a nuestro territorio. (Gabriela Salido, El Sol de México, Análisis, p.16)
El siguiente domingo, la Dra. Claudia Sheinbaum presentará el informe de los primeros 100 días de su gobierno desde la plancha del Zócalo de nuestra ciudad. Un acto muy importante porque congregará a miles de ciudadanos para rendir cuenta de lo cumplido en este corto, pero intenso periodo de gobierno.
Al cumplirse estos cien días, podemos reflexionar sobre el rumbo que se está construyendo para el futuro de nuestro país. Hay logros como la aprobación del Congresos de diversas reformas, entre ellas la de los pueblos originarios y la del Poder Judicial, pero también retos importantes como la consolidación de las reformas ya aprobadas, al mismo tiempo que dar respuesta a los embates de quienes buscan perpetuar los privilegios que tuvieron por décadas; y al mismo tiempo mantener la confianza ciudadana mediante una ejecución eficaz de las políticas públicas aprobadas, así como la construcción de un diálogo constante y transparente con todos los sectores de la sociedad.
La reforma en favor de los pueblos originarios constituye un reconocimiento histórico a comunidades que durante décadas han sido relegadas, pues garantiza el respeto a su autonomía, cultura y territorio. Este logro, alcanzado en un periodo tan corto, envía un mensaje inequívoco de que la administración actual trabaja por saldar deudas históricas. Por otro lado, la reforma del Poder Judicial es un paso crucial hacia un sistema de justicia más eficiente, transparente y accesible para todos. Este cambio estructural busca combatir la corrupción, fortalecer la independencia judicial y garantizar que la justicia deje de ser privilegio de unos cuantos para convertirse en un derecho tangible para todos los ciudadanos.
No obstante, estos avances también traen consigo enormes retos. De manera particular, la seguridad pública sigue siendo un tema prioritario que demanda acciones inmediatas y eficaces. A pesar de los esfuerzos iniciales, reducir los índices delictivos, profesionalizar las fuerzas policiales y fortalecer la colaboración entre niveles de gobierno serán pasos clave para responder a las demandas ciudadanas. También es crucial abordar los retos económicos. La promoción de inversiones responsables, la generación de empleos dignos y la lucha contra la pobreza extrema son tareas que requieren estrategias innovadoras y coordinadas, especialmente en un contexto global de incertidumbre económica. Finalmente el tema migratorio se perfila como uno de los retos inmediatos más complejos, especialmente en el contexto de las políticas restrictivas y excluyentes promovidas durante la administración de Donald Trump. Entonces, garantizar la protección de los derechos humanos de los migrantes, tanto en tránsito como aquellos en situación de retorno, y al mismo tiempo establecer estrategias que promuevan el desarrollo regional en las zonas expulsores de migrantes son aspectos clave para construir una política migratoria solidaria y efectiva.
Estos primeros 100 días de gobierno también son un recordatorio de que, si bien el camino es complejo, la voluntad política y el respaldo ciudadano son fuerzas capaces de superar cualquier obstáculo. En el Zócalo, el mensaje será contundente: la transformación está en marcha, y este gobierno está decidido a cumplir su promesa de trabajar por un México más justo, igualitario y digno para todas y todos. Continuar con la transformación es un proyecto de largo aliento que demanda esfuerzo constante y coherencia con los principios que nos guían. Personalmente, he asumido este compromiso como parte de mi trayectoria, y con la Presidenta Sheinbaum, estoy seguro de que seguiremos avanzando hacia un México más justo, soberano y democrático. (Ulises Lara López, El Universal, Opinión, A 15)