Opinión Migración 090225

Frentes Políticos

Migración en llamas. Francisco Garduño sigue frente del INM pese al escándalo del incendio en Ciudad Juárez, mientras los gobernadores de la frontera norte enfrentan el caos migratorio con soluciones a medias. Marina del Pilar Ávila, Alfonso Durazo, Maru Campos, Manolo Jiménez, Samuel García y Américo Villarreal lidian con campamentos improvisados, crisis humanitaria y la presión de EU. Todo mientras Garduño espera su relevo y el gobierno federal busca apagar el fuego sin asumir culpas. ¿La política migratoria seguirá siendo sólo control de daños o finalmente habrá una estrategia real? ¿Y el humanismo, apá? (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional. p. 9)

Trascendió

Que en medios de Estados Unidos empiezan a correr las versiones sobre la supuesta molestia del presidente Donald Trump porque a 20 días de su mandato no han llegado las tan anunciadas deportaciones masivas de migrantes, los números en poder del gobierno de México demuestran que incluso Joe Biden expulsó a más mexicanos desde Estados Unidos y los albergues instalados en las principales ciudades fronterizas lucen prácticamente vacíos…

Por lo pronto, el Operativo Frontera implementado por el compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum con Donald Trump ha mostrado varias perlas pues además de que de este lado de la frontera se ha reforzado la seguridad para evitar cruce de personas y drogas, tan solo el primer evento relevante en Nuevo León fue un verdadero surtido de pertrechos para el crimen organizado con armas de origen estadunidense, equipos de comunicación y hasta un tubo de PVC con mecha para utilizarse como explosivo, lo que evidencia la importancia de frenar el cruce de armas hacia México… (Trascendió, Milenio, Opinión, Online)

La Esquina

El compromiso de la Federación con los migrantes, tanto nacionales como extranjeros, se replica en todo el territorio nacional, como ocurre en Tapachula, donde se ha dado trabajo a indocumentados en faenas de limpieza de la ciudad. Acciones de este tipo hablan bien del apoyo de las autoridades y de la hermandad nacional. Habrá que ver cuándo terminará la pesadilla antiinmigrante en EE. UU. (La Esquina, La Crónica de Hoy, P.p.)

Reforma migratoria a la inversa

En 2006 se aprobó en la Cámara de Representantes la ley HR 4437 propuesta por James Sensenbrenner, que penalizaba a los migrantes y a aquellos que les bridaban cobijo y apoyo. La reacción de la sociedad fue tan fuerte y decidida que salieron a las calles millones de personas a protestar en decenas de ciudades de Estados Unidos. La ley fue derrotada en las calles con el apoyo de la población, las iglesias, las organizaciones de la sociedad civil, los escolares, las universidades y los empleadores.

En esos tiempos todavía se guardaban las formas, ahora Mr. Trump, mejor conocido como el “trompas” por la comunidad latina, se salta al Congreso y a punta de decretos reforma totalmente el sistema migratorio, con el argumento de la seguridad nacional, aspecto que le da amplios poderes y presupuesto ilimitado.

Se trata de una reforma integral, pero a la inversa, de lo que por años se demandó y se luchó: por una verdadera reforma migratoria que hiciera justicia y regularizara a millones de migrantes.

Las medidas de Trump están enfocadas en tres escenarios distintos, pero relacionados: el acceso al refugio, la frontera norte y los migrantes irregulares.

Estados Unidos tiene una larga tradición de refugio selectiva y al mismo tiempo impone medidas muy duras para determinados tipos de poblaciones. Pero sus leyes son claras, si alguien solicita refugio al interior de su territorio, deben aceptarlo y proceder a analizar su caso, además, las familias y menores de edad tienen ciertas preferencias.

Fue así como México, hace ya 15 años, se convirtió en lugar de tránsito para acceder al refugio, simplemente cruzando la frontera y entregándose a la patrulla fronteriza. Para Trump esta práctica representa un abuso y ha cancelado cualquier posibilidad de acceso al refugio a aquellos que crucen la frontera de manera subrepticia. También ha cancelado el acceso legal por la plataforma CBP One que promovió el gobierno de Joe Biden. Por otra parte, se han cancelado todas las medidas conocidas como “parole humanitario”.

Como quiera, aproximadamente 2 millones de solicitantes de asilo esperan su cita con el juez designado para analizar su caso. Esta población queda protegida hasta que se analice su situación. Pero Trump ya legisló que los jueces tienen 180 días para concluir un caso, ya no se pueden alargar años.

Por otra parte, hay 863 mil migrantes que cuentan con status temporal protegido (TPS) y que, en su mayoría, pasaron por México. De ellos, 334 mil son venezolanos, 200 mil haitianos, 180 mil salvadoreños, 54 mil hondureños y 50 mil ucranios, entre otros. Su protección requiere de renovación y depende de la situación en el país de origen. Ya se dio permiso para renovar a los salvadoreños y venezolanos, pero la puerta para acceder al refugio está cerrada, aunque sea una medida ilegal y contravenga las leyes de Estados Unidos.

En segundo lugar, Trump amenazó con “cerrar la frontera”, es decir, impedir el cruce clandestino de migrantes, sea para solicitar asilo o introducirse de manera irregular en el territorio. La amenaza a los que cruzan para solicitar refugio es la deportación inmediata, para los migrantes irregulares también. Además, se van a reforzar las barreras, dificultar el ingreso e incrementar la militarización de la frontera. A estas medidas disuasorias se añade el castigo de dos años de confinamiento a los reincidentes. Tendrán que pensarlo dos veces o tres, pero para muchos deportados que dejaron a su familia en el otro lado, es un dilema muy difícil asumir la deportación definitiva.

Cerrar la frontera para los mexicanos es imposible, para los extranjeros se dispone de 10 mil guardias nacionales que evitarán el tránsito y el tráfico de personas. Esperemos que la medida se extienda para desmantelar a las mafias que trafican y extorsionan a migrantes, pero la medida crea un problema adicional, el incremento de la población flotante de origen extranjero en México, que pretende quedarse o llegar a la frontera, a pesar de que han empeorado las condiciones.

En tercer lugar, se ha dispuesto de la deportación masiva de migrantes irregulares, cerca de la mitad, unos 5 millones, son mexicanos con familias y plenamente establecidos. No hay consideraciones especiales para determinados trabajadores considerados “esenciales”. Veremos qué pasa, sobre todo en la agricultura.

Al respecto, un alto funcionario respondió, que sí se deportará a los braceros y que luego se verá cómo solucionarlo con visas H2A, lo que implica a México, y hay un protocolo de entendimiento firmado que no se cumple por parte de los tramitadores y empleadores.

Negociar con la mano de obra es un arma de doble o triple filo. Históricamente no ha dado resultado. Exportamos a medio millón de trabajadores al año y, si recibimos a medio millón deportados, hipotéticamente tendríamos que enviar a un millón con visas H2A. ¿Es posible? ¿Nos conviene? (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p. 12)

Número Cero/ Migración, “cabeza de turco” de México y EU

La migración es la “cabeza de turco” de las disfunciones de la relación México y EU, a la cual culpabilizar de los fracasos en seguridad y para exculpar de las nuevas “guerras” contra el crimen. Un imaginario enemigo colectivo al que se achacan casi todas desgracias y males que ninguno puede resolver en su territorio de la inseguridad, narco, desempleo o pobreza.

En los nuevos tiempos de miedo y xenofobia son el perfecto “chivo expiatorio” para viejos mitos y prejuicios, que resurgen con las políticas antiinmigrantes de Trump. La posición que ocupan recuerda las cabezas de madera del sultán de Constantinopla a las que los europeos daban lanzadas para exorcizar el temor al imperio otomano; ahora la vieja costumbre resurge contra los migrantes, como sucedáneos de criminales a los que impulsos imperiales y racistas en EU quieren cortar la cabeza.

Pero como con aquellos mitos y leyendas, la estigmatización no soporta la prueba de la realidad y los hechos, aunque la poderosa narrativa “trumpista” siga creyéndose. Ahí está la gran mentira de una inexistente invasión migrante, pero que justifica militarizar la frontera con 10 mil efectivos mexicanos y 3 mil 600 estadunidenses; no obstante que desde 2024 hay un descenso significativo de cruces ilegales, incluida una baja de más de 55% de los encuentros entre puertos de entrada, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU. Así y todo, sus soldados van con la orden de limpiar la frontera de migración ilegal y organizaciones criminales, ¿esos números serían suficientes para “cazar” lo mismo a migrantes que a narcos? No son ni la mitad de los 28 mil que López Obrador destacó por exigencia de Trump para contener la migración en su gobierno.

Tampoco las deportaciones masivas el primer día de Trump en la Casa Blanca se han dado más que en la contabilidad electoral de su campaña. En sus primeras semanas en la presidencia suman alrededor de 6 mil los repatriados a México, una cifra que se ha alcanzado en otros momentos. Pero agudiza el asedio contra más de 4 millones de mexicanos sin documentos en EU, con retóricas antimexicanas y campañas para alertar del peligro de ataques en la frontera de criminales enojados por perder el negocio de la droga. ¿De narcos o migrantes? Trump dice que la guardia está ahí para detener droga y migrantes ilegales, pero Sheinbaum omite a los segundos.

En cambio, las protestas como la de “un día sin migrantes” contra las políticas “trumpistas” en California y Texas encienden el yerro de la vergüenza y la deshonra de viejos impulsos racistas y xenófobos. En las redes sociales allá prenden debates sobre la conveniencia de ondear la bandera mexicana en las manifestaciones por la imagen negativa de un país que su presidente señala como “narcogobierno” y de matar a sus ciudadanos con las drogas. El discurso de Trump es carta blanca para añejas ideas segregacionistas que respaldan confinarlos en guetos o llevarlos como criminales a la prisión de Guantánamo o de Bukele en El Salvador.

La relación en la frontera está rota entre socios que no pueden separarse, el sistema legal de migración estadunidense está destrozado y México acepta de facto convertirse en tercer país seguro con el regreso del programa Permanecer en México, que inauguró la primera presidencia de Trump, cuando obligó a López Obrador a aceptarlo con la misma extorsión que a Sheinbaum del severo golpe de aplicar aranceles.

El acuerdo para aplazar las tarifas un mes es un triunfo político de Sheinbaum, pero también al costo de ceder a las exigencias de Trump en migración. México se prepara para recibirlos con el programa México te Abraza en las principales ciudades fronterizas, donde los aguardan cuatro años crueles de incertidumbre y terror. El plan tiene el objetivo ambicioso de reintegrar a los repatriados con apoyos de empleo, acceso a seguridad y programas sociales, pero se diseñó sin conocer la dimensión de la crisis de migración que puede acompañar todo el gobierno de Trump.

¿Cómo planear sin saber el tamaño de la población? ¿A qué costo? ¿Sólo mexicanos u otras nacionalidades? Trump ha hablado de la mítica cifra de un millón de deportados, pero la amenaza es difícil de cumplir por el costo legal y práctico, y Clinton devolvió más de siete millones de migrantes. Se necesitaría bola de cristal, pero la experiencia en emergencias humanitarias recomienda trabajar con los peores escenarios. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional. p. 11)

Cartones

Expansionista

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(Jerge, La Jornada, Política, p.6)