4 Espejismo migratorio. Francisco Garduño, al frente del INM desde 2019, presume con bombo y platillos las operaciones espejo en la frontera norte, como si los drones pudieran maquillar la realidad, una crisis migratoria que sigue desbordando al estado. Hablan de rescates humanitarios, pero el historial del INM dice otra cosa, con tragedias en estaciones migratorias y políticas de contención disfrazadas de auxilio. Mientras Garduño navega el río Bravo para la foto, miles de migrantes siguen enfrentando extorsión, violencia, muerte y a Donald Trump. El discurso es de orden y seguridad; la realidad, de abandono y simulación.
5 Verdadero apoyo. Ante el complejo panorama político y social, donde las tensiones sobre la migración siguen en aumento, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, y el canciller Juan Ramón de la Fuente darán a conocer hoy la plataforma UNAM, Acción Migrante. Una iniciativa que consolida los esfuerzos de ambas instituciones para dar respuesta a las necesidades urgentes de protección y bienestar de los migrantes, con un enfoque accesible y humano. Con Acción Migrante, la universidad reafirma su misión de servicio a México y al mundo, demostrando que la educación superior no sólo es un espacio de conocimiento, sino también de acción y solidaridad en los momentos más difíciles. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)
Que el titular de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, lanzarán hoy junto con el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, una plataforma de apoyo a la comunidad de migrantes mexicanos y de otras nacionalidades que se encuentren aquí o en territorio estadunidense para acercarles servicios en línea relacionados con orientación jurídica, atención psicológica y capacitación para la reinserción laboral. Se trata de una suma de esfuerzos y trabajo coordinado entre ambas instituciones en tiempos muy complejos para los indocumentados. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Las promesas de Trump
Y nos piden no perder de vista los señalamientos que hizo el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el viernes pasado, cuando dejó abierta la puerta a que México y la administración Trump aborden juntos el tema del trasiego de armas a los grupos del crimen organizado que operan en nuestro país. “Ellos nos están pidiendo que los ayudemos a mantener las armas fuera de las manos de estos cárteles. Muchos de estos cárteles están encontrando formas de comprar armas o lo que sea en los Estados Unidos y regresan por el otro lado… Así que estamos trabajando en un plan con ellos, colectivamente, ¿no? Vamos a trabajar junto con ellos en su lado de la frontera, nosotros en nuestro lado de la frontera, para que podamos ocuparnos de su problema de tráfico de armas, ocuparnos del problema del fentanilo y el problema de la migración masiva y el problema de los cárteles”, señaló en una entrevista. Un dato de relevancia. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
“Están envenenando la sangre de nuestro país… Están inundando nuestro país”.
Donald Trump
SAN DIEGO.- Este 14 de febrero la Casa Blanca emitió un inusitado mensaje en X que empezaba con las dos primeras frases de una rima tradicional del día del amor para terminar con una advertencia: “Las rosas son rojas, las violetas son azules, ven acá ilegal y te deportaremos”.
El mensaje se presentaba en un recuadro rosa pastel, como las más cursis tarjetas de San Valentín, con dos retratos malencarados del presidente Trump y el “zar de la frontera” Tom Homan. Parecía un meme de parodia, pero provenía de la cuenta oficial de la Casa Blanca. Era una forma de ratificar la principal promesa política de Trump: Voy a detener “la mayor invasión en la historia de nuestro país”.
Hay buenas razones para pensar que lo está logrando. La información disponible desde su toma de poder, el pasado 20 de enero, es que ha habido un descenso importante en el número de ingresos ilegales a Estados Unidos. Esta tendencia, sin embargo, empezó antes de que asumiera la Presidencia.
El número de “encuentros” (capturas o expulsiones) con migrantes indocumentados en la frontera con México reportado por la oficina de Customs and Border Protection (CBP) alcanzó un nivel histórico de 301,981 en diciembre de 2023 para registrar después un desplome. En diciembre de 2024, último dato oficial, el número quedó en 96,048, pero Joe Biden era todavía Presidente.
Hay indicios de que los primeros días de Trump hubo una caída todavía más pronunciada. El nuevo jefe de la Patrulla Fronteriza, Michael W. Banks, declaró en X el pasado 7 de febrero: “¡Qué diferencia hay en un año! Las aprehensiones de la USBP se redujeron en 91 por ciento frente al mismo período de siete días del año pasado. Esta pronunciada baja refleja el avance real de asegurar nuestra frontera y aplicar la ley”.
Trump ha sostenido que los inmigrantes indocumentados son “criminales”. La línea de mensajes en X del jefe de la Patrulla Fronteriza, @USBPChief, está llena de tweets que anuncian la captura de “criminales”. Las emisiones de Fox News, el canal informativo cercano a Trump, destacan constantemente los crímenes cometidos por extranjeros. Los estudios sobre el tema, sin embargo, señalan que los inmigrantes, legales o ilegales, cometen menos crímenes que los nacidos en Estados Unidos (Ariel G. Ruiz Soto, “Immigrants and Crime in the United States”, Migration Policy Institute, octubre 2024).
Tanto Trump como su asesor Elon Musk, un inmigrante nacido en Sudáfrica, han dicho que buscan reducir la migración ilegal, pero ampliar y mejorar la legal. Musk ha señalado lo difícil que es para las empresas de alta tecnología contratar a ingenieros especializados extranjeros ya que no hay suficientes en Estados Unidos. Hasta la fecha, sin embargo, Trump ha tomado medidas para perseguir a inmigrantes indocumentados, y algunos documentados también, sin preocuparse por promover legislación que haga más fácil y racional la inmigración legal.
Por lo pronto, la economía de Estados Unidos sigue funcionando como desde hace décadas. Los trabajadores mexicanos, legales o no, siguen haciendo muchos trabajos indispensables. Los servicios de hospitalidad (hoteles y restaurantes), la construcción y la agricultura dependen en buena medida de los trabajadores mexicanos. Las medidas de Trump no han afectado todavía el mercado.
Simón, un mexicano con residencia legal, me dice que va y viene todos los días de Tijuana en el tranvía que une el centro de San Diego con San Ysidro. Antes trabajaba en Miami, pero trabajar en Estados Unidos y dormir en Tijuana es el mejor de los mundos posibles. Lo entiendo. No hay nada mejor que vivir en México con un sueldo en dólares.
SIN LEYES
Afirmó Donald Trump en un mensaje en X el 15 de febrero: “Aquel que salva a su país no viola ninguna ley”. ¿Qué significa esto? Algo así como: “Y que no me salgan con el cuento de que la ley es la ley”. Es claro que Trump ha tenido un gran maestro mexicano. Solo falta que lance la filosofía del “humanismo americano”. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)
Las probabilidades de que las cosas se pongan peor por la presión necia del gobierno de los Estados Unidos son muy altas. Obviamente, la amenaza de los aranceles tiene a la economía mexicana en vilo: ya suenan los caballos que podrían pasar por encima de la industria automotriz (que representa un tercio de nuestro comercio internacional); y ya salta a la vista que la nueva política petrolera impulsada por el presidente Trump pondrá en jaque los precios y la estabilidad de nuestra propia producción. Bastarían esos dos golpes para frenar el crecimiento, pegarle al valor del peso, subir la inflación y aumentar el desempleo.
¿Qué podría ofrecer México para detener esas decisiones? Las declaraciones de los cancilleres Marco Rubio y Juan Ramón de la Fuente no se refieren a la economía sino a la tríada formada por migrantes, drogas y armas. La ya muy conocida estrategia del “leverage” usada mil veces por Donald Trump en sus negocios privados y en sus asuntos públicos, podría hacer suponer que no habría aranceles mientras México atienda las preocupaciones de los Estados Unidos en materia migratoria y de producción y distribución de fentanilo. Para nuestro canciller, el éxito de esa negociación estaría en la promesa estadounidense de controlar la venta y el flujo de armas hacia México y algún compromiso de estrechar la vigilancia del mercado de drogas dentro de los Estados Unidos. ¿Pero qué se estaría pidiendo del gobierno mexicano?
De entrada, nuestro país asumió ya una política de control migratorio mucho más agresiva que en el pasado reciente y, a la vez, ha aceptado sin chistar que el gobierno de los Estados Unidos deporte hacia nuestro territorio una cantidad cada día más alta de migrantes de cualquier nacionalidad. Los costos de la movilización de las fuerzas armadas en la frontera norte, de la preparación de albergues para recibir deportados y del refuerzo de la vigilancia y de los controles de personas migrantes a lo largo de su trayecto por territorio mexicano, corren por cuenta de nuestro erario. El gobierno de Estados Unidos, que yo sepa, no solo no ha ofrecido ni un centavo, sino que decidió retirar toda la ayuda que estaba llegando a México a través de los programas gestionados por la agencia USAID. Dicho de otro modo: México está pagando y Estados Unidos solo está exigiendo.
¿Qué pasaría si, en ese intercambio desigual, el gobierno de los Estados Unidos decide actuar por su cuenta en contra de los cárteles (que considera organizaciones terroristas) e inicia una especie de cacería de capos y sicarios, aun quirúrgica, en territorio mexicano? Que se hayan puesto en evidencia los vuelos de reconocimiento estratégico que ya está haciendo el Pentágono sobre nuestra geografía y que se haya estacionado un portaviones de guerra en aguas cercanas a la península de Baja California, constituyen muy malos augurios. Tampoco parece una causalidad que la Armada mexicana y la de Estados Unidos hayan iniciado operaciones de capacitación e intercambio en estos mismos días. Por lo demás, ¿hasta dónde se propondrían llegar los estadunidenses en ese caso? ¿Estarían dispuestos a atacar selectivamente nuestro territorio y, a la vez, a denunciar a personas concretas de nuestra clase política o de nuestra élite militar por estar coludidos con criminales?
De ser así, el avispero que soltó el presidente Calderón en 2007 con su estrategia militar parecería un juego de niños, comparado con lo que podría desatarse tras una ofensiva directa de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en territorio mexicano. Comprendo que es ingenuo esperar sensatez y cordura del presidente Trump. Pero, aun así, espero que alguien en la Casa Blanca tenga en cuenta ese riesgo, porque las cosas se pueden poner muy mal. (Mauricio Merino, El Universal, Opinión, p. 22)
Las migraciones forman parte de la historia universal de la población. Nunca se trata de un acto voluntario, está determinada por la emergencia de guerras, el hambre, la persecución política o el cambio climático. No hay un prototipo de emigrante. Pero comparten un rasgo común, romper un círculo vicioso de miseria, persecución o discriminación. Su esperanza: vivir con dignidad.
En el siglo XXI, el norte desarrollado se ha convertido en el objetivo de millones de inmigrantes. Sociedades de la opulencia, asimiladas al consumo, los coches de alta gama, viviendas con jardín, centros de ocio y derechos ciudadanos. Harán lo que sea por alcanzar el sueño. Los más, no tendrán suerte. Habrán muerto en el intento. Ahogados en el Mediterráneo, el Atlántico, asesinados en sus largas peregrinaciones por desiertos y ciudades hostiles. Roban sus pertenencias, mutilan los cuerpos y los abandonan en estercoleros. Es una señal para sobrevivientes. Ellos, pueden contar su historia. Han escalado muros. Le han ganado a la muerte. Escapan a las policías de frontera, los agentes federales de inmigración a la tortura y las violaciones.
Viven con miedo, pero han llegado. Se consideran afortunados por acceder a trabajos mal pagados. Sufren vejaciones de una sociedad que los rechaza, pero los usa. Son temporeros, albañiles, carpinteros, taxistas, camareros, repartidores de mensajería. Recorren el campo en época de vendimia o la recolección de frutas y verduras. En esta odisea, la división sexual del trabajo también discrimina. Sociedad patriarcal y machista. Para las mujeres, peores sueldos y empleos. Una doble explotación, como inmigrante y mujer. Trabajan en limpieza, cuidado de niños y ancianos. Son objetivo de proxenetas. Les quitan su pasaporte, les niegan su identidad. La esclavitud sexual se consuma en prostíbulos, hoteles y bares de copas.
Quienes emigran no son asesinos, drogadictos ni pertenecen al crimen organizado. Son víctimas de las leyes de extranjería draconianas, de sociedades racistas. Así nacen los sin papeles e ilegales. Adjetivo que los estigmatiza. Sea en EU, la Europa ilustrada e incluso en países del sur como Chile o Argentina. Condenados a vivir en un limbo jurídico, los empresarios, las clases medias adineradas y las mafias se lucran de su existencia. Así, son ninguneados, delatados, detenidos y deportados, sin más delito, que defender su derecho a una vida digna.
En EU la expulsión de inmigrantes es de larga data. Y la culta Europa sigue sus pasos. Demócratas o republicanos en EU, socialdemócratas, conservadores o liberales en la Unión Europea, tienen leyes homologables. Todas criminalizan al inmigrante sin papeles. Donald Trump no ha hecho más que profundizar las políticas de Joe Biden y Barack Obama. Hoy Guantánamo y El Salvador son una alternativa para ser deportados. En Italia, Giorgia Meloni los expulsa a campos de concentración construidos en Albania. En España, se les confina en centros de internamiento. Mientras, en la frontera con Marruecos, gracias a los acuerdos con el rey Mohamed VI, se les expulsa en caliente, sin respetar el habeas corpus. Un buen negocio. La persecución religiosa también gana terreno. Además de ilegales, musulmanes. Francia, Grecia, Alemania, Suecia, Bélgica o Dinamarca, los convierten en terroristas.
La historia de los inmigrantes, habla de una voluntad ajena al desaliento. El fracaso no entra en sus planes. Vuelven sobre sus pasos. Lo intentarán mil veces. Largas marchas, días infernales, durmiendo a ratos. Calor, lluvia, frío, nada detendrá su marcha. Dejan familia, hijos, esposas, maridos, madres y una vida de carencias. Venden sus pertenencias. Piden préstamos, se endeudan. Buscarán un hueco en algún transporte que los acerque a la frontera con EU. Y si proceden del Sahel, plaza en alguna patera. Pero sea el desierto de Sonora, el río Bravo o el Mediterráneo, la decisión está cruzada por la vida y la muerte. La nueva secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, los tacha de escoria y basura. Pero no seamos ingenuos. Los nuevos dictadores cuentan con aliados, en ocasiones son los hijos de inmigrantes, nacionalizados, mutados en inquisidores.
Atizando el miedo y homologando inmigrantes, con o sin papeles, a violencia callejera, crimen organizado, consumo de drogas, robos, inseguridad ciudadana, ganan en popularidad, se convierten en salvadores de la patria. En Chile, la encuesta Cadem (noviembre de 2024) arrojó un sorprendente dato: el líder mundial mejor valorado con 81 por ciento de aceptación fue el salvadoreño Nayib Bukele. Así, Trump, Santiago Abascal, José Antonio Kast, Javier Milei, Viktor Orban, Marine Le Pen o Jair Bolsonaro son considerados adalides de la libertad. En ciernes, un holocausto, sin hornos crematorios. Pero con deportaciones a campos de concentración distribuidos por todo occidente. Un proyecto del cual participan todas las derechas. El mensaje es claro: inmigrantes, salvo para ser explotados, no gracias. (Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada, Opinión, p. 14)
Carlos Arango encabeza el frente en defensa de los migrantes en Chicago. Ha vivido casi toda su vida en EU y ha luchado cotidianamente enfavordelosmigrantes. Escrítico yescépticode los gobiernos mexicanos con relación a la defensa de migrantes.
Nos dice que por primera vez participaron de manera di- recta en la política mexicana apoyando a López Obrador: “Confiamos en él pero no hizo absolutamente nada por nosotros, fue frustrante… creímos que iba a tener una participación más activa y que al menos vendría alguna vez a convivir con las comunidades migrantes… no hizo nada por nosotros”.
Considera que ante la emergencia que ha establecido la “terrible” estrategia de Donald Trump contra los migrantes “pareciera que por primera vez van cambiando las cosas”. Asegura que el Gobierno de México se está metiendo en serio en el asunto y en muchos casos nos está defendiendo. Lo que considera una estrategia “sin sentido y sin razón” es la del botón de seguridad para que los migrantes informen cuando vean algo que pueda ser en su contra, como es el caso de las detenciones.
Carlos Arango tiene toda la razón para ser escéptico. Nos dice lo que bien se sabe por acá, lo único que les importa de nosotros son las remesas, “nunca han salido en defensa de nosotros y todos los gobiernos hasta a los de Morena, les hemos importado poco o nada, cuando les llegue el dinero, todo se les olvida”.
No es el único que piensa así. Hace algunos años el Dr. Jorge Bustamante, fundador del Colegio de la Frontera Norte, nos decía que nunca había visto una manifestación en México en defensa y a favor de los migrantes.
Resulta paradójico que, a lo largo de tanto tiempo no hayamos salido a la calle a solidarizarnos con quienes mes con mes le dan a nuestra economía una auténtica bocanada de vida, lealtad y generosidad. El asunto alcanza a todos los gobiernos, sobre todo, aquellos que expulsan la mayor cantidad de migrantes, “nos vienen a buscar sólo en tiempos de campaña”.
Lo que está pasando estos días en EU además de inédito es de un enorme racismo. A muchos migrantes los van deteniendo sólo por su apariencia, no les preguntan absolutamente nada, los suben a las camionetas y se los llevan a los centros migratorios. Se dio el caso que algunos de ellos fueron esposa- dos y llevados como rehenes a sus lugares de origen, como lo denunció la gobernadora de Morelos.
El ánimo que se ha creado entre los migrantes es de temor, porque bajo cualquier pretexto los pueden detener, lo que ha llevado a que materialmente estén escondidos, como pueden y en donde puedan.
Poco está importando el estratégico papel que juegan en la economía de EU. Uno de los grandes ejemplos de ello es precisamente en Chicago, donde a lo largo de una avenida conocida como “La Villita” se encuentra todo tipo de establecimientos de la comunidad migrante mexicana. Ahí se pueden encontrar tiendas, restaurantes, venta de vestidos para bodas o 15 años y todo lo que usted se puede imaginar.
“La Villita” mantiene a Chicago con el pago de sus impuestos. A partir de la pandemia esta avenida se convirtió en el centro de ingresos para la alcaldía de la ciudad. Estos días, nos dice Carlos Arango, la zona parece un poco una calle fantasma. Muchos migrantes cuando llegan a Chicago lo primero que hacen es ir a “La Villita”, porque es un refugio donde tienen cobijo y hasta la posibilidad de empleo.
Los migrantes no sólo están padeciendo las redadas. Están en vilo porque bajo cualquier pretexto pueden ser detenidos. No falta mucho para conocer las repercusiones de todo esto en nuestra economía, lo más grave es que no se aprecia que las redadas sea un asunto coyuntural, estamos empezando a vivir un mes de cuatro años.
NO FALTA mucho para conocer las repercusiones de todo esto en nuestra economía, lo más grave es que no se aprecia que las redadas sea un asunto coyuntural, estamos empezando a vivir un mes de cuatro años.
RESQUICIOS
El titular de Gobernación de Tabasco asegura que lo que está pasando en el estado se está exagerando y que es en buena medida un tema mediático, el funcionario es hermano del expresidente. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La Dos, p. 2)
La administración del presidente Donald Trump dio marcha atrás en su decisión de suspender a cientos de trabajadores federales de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSSA, por sus siglas en inglés) asignados a los programas de armamento nuclear de su país y que operaban en las plantas de Amarillo, Texas, el Laboratorio Nacional de Jackson, Carolina del Sur, la instalación nuclear de Hanford, en Washington, y la Reserva de Oak Ridge, en Tennessee, algunos de ellos a cargo de tareas tan críticas como el ensamblaje de ojivas atómicas o el manejo de desechos de la producción de plutonio. Legisladores, funcionarios y expertos en seguridad y en energía habían calificado los despidos de imprudentes, insensibles y peligrosos y capaces de crear una sensación de inestabilidad en el programa nuclear, tanto en el país como en el extranjero.
Por otra parte, 20 jueces de inmigración fueron separados de sus cargos sin explicación alguna, como parte de la aplicación del programa de eficiencia gubernamental (DOGE) que encabeza el multimillonario Elon Musk el cual, en un encuentro ante la prensa celebrado el 11 de febrero en la Oficina Oval, no tuvo empacho en afirmar: nos movemos rápido, así que vamos a cometer errores.
Resulta asombroso que ni el magnate ni su superior, el propio Donald Trump, sean capaces de ver hasta qué punto la descocada política de reducción de la burocracia que se empeñan en llevar a la práctica es, en sí misma, un error monumental que podría desencadenar consecuencias desastrosas no sólo para ellos, el actual equipo de gobierno y sus planes, sino para todas las instituciones estadunidenses, incluido su aparato militar. El despido de jueces migratorios, por ejemplo, hará más lentos los procesos de deportación que el jefe de la Casa Blanca desea elevar de manera exponencial, en tanto que Washington difícilmente podrá proyectar en el escenario internacional una imagen de fuerza cuando se empeña en debilitar segmentos críticos del mantenimiento de su arsenal nuclear.
En una reacción visceral a la lentitud y poca dimensión de las expulsiones de extranjeros indocumentados, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) despidió el sábado a dos directivos por la supuesta falta de resultados porque las detenciones han ido a la baja, pese a las redadas ordenadas por Trump. Así, mientras a fines de enero se registraban en promedio 800 capturas diarias, en lo que va de febrero ese indicador bajó a menos de 600. A lo que puede verse, el gobernante no se ha dado cuenta de que los desajustes en la estructura del ICE causados por los despidos difícilmente permitirán cambiar esa tendencia. Ello, a pesar de que desde antes de que tomara posesión múltiples voces le advirtieron que los recursos humanos del gobierno no bastarían para cumplir sus amenazas de deportaciones masivas, y que si pretendía llevarlas a cabo tendría que invertir cientos de miles de millones de dólares en infraestructura y contratación de personal administrativo y operativo para detener a indocumentados y gestionar y operar las expulsiones. Pero a juzgar por antecedentes, el actual presidente estadunidense tiene el hábito de desahogar sus frustraciones mediante despidos y purgas en su propio equipo, como ocurrió en su primer mandato, sin que ello se tradujera en una mayor eficacia gubernamental ni en el cumplimiento de las metas que se había fijado.
Finalmente, por grotescos que resulten los tropezones de Trump con su propio programa, no puede soslayarse que el resultado puede llevar a una crisis económica mundial –de la que Estados Unidos no se salvaría– y a una dislocación mayor de la institucionalidad estadunidense. (Editorial, La Jornada, Editorial, p. 4)
“Todos los migrantes tienen derecho a igual protección de todos sus derechos humanos”
Antonio Guterres
En el mundo, 123 millones de personas han sido desplazadas por la fuerza. En 2024, la mayoría de ellas huyeron de sus hogares debido a la violencia, las persecuciones, las guerras o emergencias climáticas, siendo acogidas por países de ingresos bajos y medios. Según datos de la ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, el número de personas que han buscado refugio se ha triplicado en la última década; al unir sus rutas y recorridos con las personas migrantes, ambos grupos enfrentan riesgos y vulnerabilidades similares como secuestros, detenciones arbitrarías, robos y trata de personas.
En el caso de nuestro país, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) informó, en diciembre de 2024, que existen 78 mil 975 personas solicitantes del reconocimiento de la condición de refugiado. La mayoría proveniente de países como Honduras, Cuba, Haití, El Salvador y Venezuela. Asimismo, durante el periodo de diciembre de 2018 a septiembre de 2024, 562 mil 261 personas de más de 162 nacionalidades solicitaron la condición de refugiado en México, de las cuales el 77% procesaron su solicitud en las oficinas del sur, específicamente en Tapachula, Tenosique, Oluta y Palenque.
En cuanto a las personas en situación migratoria irregular, de acuerdo con datos publicados por la Secretaría de Gobernación en su reporte Estadísticas Migratorias Síntesis 2024, de enero de 2023 a agosto de 2024, existen más de 925 mil casos de personas con una situación migratoria irregular en el territorio nacional.
México-Estados Unidos se erige como el principal corredor migratorio del mundo, posicionando a nuestra nación como un importante país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes. Por ello, es un tema de interés público, más si consideramos que, en territorio mexicano, las personas migrantes y refugiadas están sujetas a situaciones que las hacen más vulnerables: su fragilidad a partir de su situación jurídica, económica y social, origen étnico, religión y hasta el lenguaje, acentúa su vulnerabilidad a ser sujetos de abusos, violencias, pobreza y exclusión social. Estas situaciones los colocan en riesgo de ser sujetos de discriminación estructural, a graves violaciones de sus derechos humanos, así como en al riesgo de ser víctimas por parte de grupos criminales.
Las personas migrantes y las que buscan refugio en nuestro país gozan de todos los derechos que reconoce nuestra Constitución y los instrumentos internacionales que ha suscrito el Estado mexicano, ello sin importar ni su nacionalidad, ni su situación migratoria, y con especial cuidado a los grupos vulnerables como son las niñas, niños y adolescentes. De tal forma, sus derechos humanos y sus libertades desde la seguridad, la dignidad y la no discriminación, deben ser garantizados.
Tenemos un enorme reto por delante: el cambio de presidencia en los Estados Unidos de América entraña nuevos desafíos para la migración, que requieren acciones y políticas concretas para apoyar a las personas migrantes y refugiadas cuyos derechos humanos estén en riesgo de ser vulnerados. La solidaridad y el apoyo a este grupo debe ser una obligación ineludible.
Estamos, quizás, ante el contexto más complejo en la historia, pero también ante la oportunidad de estrechar los lazos que unen a nuestras naciones para fortalecer la cooperación y el respeto mutuo que se han consolidado como un motor de desarrollo y crecimiento económico para nuestra región. (Blanca Lilia Ibarra, El Heraldo de México, Editorial, p. 15)

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 20)

(Patricio, El Sol de México, Análisis, p. 22 y La Prensa, Editorial, p. 14)

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 11)

(Fer, El Universal, Opinión, p. 23)