Pese a todo el tema migratorio, parece que algunos cambios no han llegado, pues entre los primeros anuncios que hizo la presidenta Claudia Sheinbaum en octubre pasado, fue la designación del todavía gobernador de Puebla, Sergio Salomón Céspedes como futuro comisionado del Instituto Nacional de Migración(INM), previsto para después de que entregara la gubernatura a Alejandro Armenta, lo cual sucedió el 14 de diciembre.
Pero desde esa fecha, no sólo no se ve para cuándo le cumplan al exgobernador sustituto del difunto Miguel Barbosa, sino que ya está en duda que se mueva a Francisco Garduño, con todo y lo impresentable que se volvió luego del incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez donde murieron 40 personas y que el próximo 27 de marzo cumple dos años de ocurrido y en donde sus declaraciones sobre su participación dejaron mucho que desear.
Por el proceso penal que se inició por dicha tragedia, Garduño obtuvo en enero pasado una suspensión condicional por 18 meses, que en los hechos fue una absolución, evitando reparar el daño a víctimas, a cambio de algunas medidas cautelares, entre ellas ofrecer una disculpa pública que sigue pendiente, y para la cual incluso acaba de obtener una ampliación del plazo para darla de 30 días, a cualquier fecha dentro del año y medio de vigencia de su suspensión provisional. O sea, no tiene prisa para disculparse.
Se dice que la cercanía de Garduño con Andrés Manuel López Obrador lo protege y mantiene en el cargo, pues es obvio que no tendrá más cabida en la administración pública, aunque el que quedó en el limbo fue Salomón Céspedes. (Jeanette Leyva Reus, El Financiero, Economía, p. 6)
Las remesas en dólares que envían los trabajadores mexicanos que laboran en Estados Unidos a sus familiares en México, son tan importantes que constituyen un factor de estabilidad social. En Chiapas esas remesas representaron el año pasado 53% de los ingresos de los hogares. Después están Guerrero con 51% y Zacatecas con 48 por ciento.
Estas entidades son las más rezagadas del país económica y socialmente con un alto grado de informalidad laboral, de 75% en Chiapas, 78% en Guerrero y 60% en Zacatecas.
Chiapas, que tiene los peores indicadores de pobreza, con el programa “Quédate en México” que se estableció en el primer gobierno de Trump, consistente en retener en México, en su frontera sur, a los migrantes, principalmente de Centroamérica, ha convertido ese espacio en un foco de violencia en donde operan los cárteles de la droga y del crimen organizado.
También las remesas llegan a todos los estados del país. Sobresalen los montos de remesas recibidos por los hogares en los estados de Michoacán, Guanajuato y Jalisco que representan 25% del total de los envíos recibidos.
El monto total que recibió el país de remesas represento 3.6% del PIB en el 2024, similar al gasto en salud, de 3.2% del PIB. Según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, sacaron de la pobreza a 2.2 millones de personas y fue un factor de la estabilidad del peso.
El fenómeno migratorio asociado a las remesas se explica por la vecindad geográfica y a la diferencia notable de los salarios. A pesar de los problemas, hay el deseo de más de 2 millones de personas en México que quisieran irse a Estados Unidos.
Al ser inminente la contracción de los flujos migratorios al igual que las deportaciones es previsible que se reduzcan los montos de las remesas, con el efecto de afectar a los hogares que las reciben.
La contracción de la migración va a afectar el precio de los bienes que se producen y los servicios que se prestan, al tener que pagar salarios más altos a la población que realice esas actividades.
En Estados Unidos los migrantes realizan actividades que los estadounidenses, incluyendo a la población de color, desprecian. Una parte de la sociedad los demanda, mientras que otra, racista y xenofóbica los detesta, los humilla y siempre que puede los agrede.
En el contexto global, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dice: “Los países que afrontan migración en primera línea merecen solidaridad”. Tiene razón. Es un problema global. Hace tiempo que se necesita un planteamiento con soluciones. Se requieren inversiones en los países que expulsan a su población que busca espacios para trabajar y seguridad personal. (Sergio Mota, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 11)
Mientras el tema de los aranceles está más vivo que nunca, la exención arancelaria de un mes para los vehículos importados de México y Canadá se da, sobre todo, por la protesta de los propios productores estadunidenses, pero la administración Trump ha anunciado otra medida que generará turbulencia.
Anunció el secretario de Estado, Marco Rubio, que el gobierno de Estados Unidos establecerá una política de restricción de visas contra funcionarios extranjeros y otras personas que faciliten la migración ilegal a su país. Las medidas incluyen a funcionarios de migración, aduanas, aeropuertos y autoridades portuarias, así como a empresarios y otras personas que faciliten la migración ilegal, ya que se considera que podrían estar involucrados en la facilitación de tráfico ilegal de personas. Y el objetivo, dice el Departamento de Estado, es presionar a los países a que tomen medidas más efectivas y cooperen con Estados Unidos en este tema.
Las repercusiones que ello puede tener en México son amplísimas y se cruzan con otra decisión anunciada por Rubio días atrás: las restricciones de visas para quienes contraten médicos con el gobierno cubano. La contratación por ese sistema de médicos cubanos es considerada por el gobierno estadunidense “trabajo forzoso” y afecta a los funcionarios cubanos y extranjeros involucrados en estos programas.
El objetivo principal, dice el Departamento de Estado, es frenar la explotación laboral de médicos y profesionales de la salud cubanos enviados al extranjero porque estos programas “enriquecen al régimen” y privan a los propios cubanos de atención médica en su país. Las restricciones de visas se aplicarán a funcionarios actuales o anteriores del gobierno cubano, así como a funcionarios de gobiernos extranjeros que participen en estos programas.
También afectarán a los familiares directos de las personas sancionadas. Los programas de misiones médicas cubanas operan en varios países, sobre todo en Venezuela, Brasil, Angola, Bolivia, Ecuador, México y Nicaragua. México ha recibido tres mil 650 médicos cubanos desde 2022 por acuerdos establecidos con el expresidente López Obrador. El grupo más recientes fue de 199 médicos cubanos que llegó el 25 de noviembre de 2024 para trabajar en comunidades rurales de 24 estados, y se anunció que llegarán otros dos mil 700, sumándose a los 950 que ya están trabajando en México.
El gobierno mexicano no se ha pronunciado sobre el anuncio de Rubio, pero el cubano lo ha calificado como una “agresión injustificada”, aunque muchos especialistas consideran que son abusos cometidos por el gobierno cubano con esos trabajadores de la salud que son “alquilados” porque el pago es recibido por el gobierno, no por los trabajadores, y por ello el Departamento de Estado lo considera trabajo esclavo.
Las misiones médicas son una fuente importante de ingresos para Cuba y están basadas más en acuerdos políticos y de apoyo al régimen que en necesidades reales de los países contratantes, además de que no se sabe, como ocurre en México, si realmente estamos en presencia de médicos o de otro tipo de profesionales, incluso de personajes.
Más allá de eso, el tema de las visas, con funcionarios objetivo tan amplio, puede usarse con toda discrecionalidad. En el caso de México, tanto en el ámbito de la migración como en el de los médicos, puede llegar a cualquier funcionario, sobre todo de la administración pasada, y en los dos temas pueden establecerse sanciones altamente sensibles.
Como hemos dicho, tanto en el capítulo migratorio como en el del tráfico de fentanilo, México ha hecho grandes avances en los últimos meses y semanas, pero Estados Unidos va por funcionarios y redes políticas relacionadas con el crimen organizado, temas que ya han estado sobre la mesa en las reuniones que se han mantenido en Washington y, con mayor discreción, también en México. Es clave que en los acuerdos que, tarde o temprano, se tendrán que establecer, se definan personajes y objetivos claros para evitar el uso indiscriminado de ese instrumento político.
Lo de los médicos cubanos fue denunciado desde un primer momento, pero el entonces presidente López Obrador lo tomó como una bandera personal que lastimó muchísimo las relaciones con Estados Unidos y que llegó a su máximo nivel cuando el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel (cuyo hijastro, por cierto, vive como un rico empresario en Madrid y está de novio con la actriz Ana de Armas), fue el orador invitado en el Zócalo, nada menos que el 16 de septiembre de 2021, en la celebración del 211 aniversario de la Independencia de México.
Esa contratación de médicos al gobierno cubano ha ido de la mano con otro apoyo que generará consecuencias en la relación con Estados Unidos: el envío de petróleo prácticamente gratis (porque las deudas no se pagan y son canceladas por Pemex). En el primer semestre de 2023, Pemex exportó a Cuba un promedio de 17 mil 400 barriles diarios de crudo y mil 800 barriles diarios de derivados. En el segundo semestre de ese año, el promedio fue de 16 mil 800 barriles diarios de crudo y tres mil 300 barriles diarios de petrolíferos.
El año pasado, hasta el cambio de administración, México suministró a Cuba 20 mil barriles diarios de crudo Olmeca. Además, se enviaron 400 mil barriles de petróleo y 65 mil barriles de diésel hasta octubre de 2024.
En total, entre 2023 y parte de 2024, el valor total de los envíos a Cuba fue superior a los mil millones de dólares, que nunca han sido pagados a Pemex, una empresa con pérdidas por 620 mil millones de dólares en 2024. Ese tema lo tiene Trump (y sobre todo Rubio) guardado en lo más alto de su agenda. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
Hay discursos que no necesitan gritar para ser amenazas. Hay palabras que se deslizan como augurios envueltos en aplausos y silencios tensos. Lo que Donald Trump pronunció ante el Congreso de los Estados Unidos no fue solo un mensaje para su país, fue un eco que cruzó fronteras, una advertencia envuelta en la piel de promesa.
En cuatro años de ausencia, Trump no cambió. Cambió el mundo, pero él sigue aferrado al guion que lo llevó al poder la primera vez: miedo, culpa y redención. En su discurso, México volvió a ser el chivo expiatorio perfecto. No importa cuántos tratados se hayan firmado, cuántas mesas de diálogo se hayan montado o cuántas visitas diplomáticas hayan intentado suavizar las tensiones. Para Trump, México es la herida abierta que explica todos los males de su país. Es el vecino incómodo que se volvió enemigo funcional.
Con un tono calculado, Trump anunció aranceles que golpean directamente a México y Canadá. Lo hace no porque crea en el proteccionismo como doctrina económica, sino porque entiende que en un Estados Unidos fragmentado, se necesita un enemigo externo al cual culpar. Si el precio de la gasolina sube, es culpa de México. Si las fábricas cierran, es culpa de México. Si la frontera es porosa, es culpa de México. Y si el miedo crece, es porque hay un México en cada esquina.
Pero el mensaje detrás de las cifras y las promesas es mucho más peligroso. Trump no solo dibuja un muro físico o comercial; construye una narrativa donde Estados Unidos es una fortaleza sitiada y el resto del mundo, especialmente el sur, es una horda dispuesta a tomar lo que no le pertenece. México no es un socio, es un símbolo. Un comodín retórico al que puede culpar de todo y contra el que puede prometerlo todo.
La historia nos ha enseñado que los discursos no son inocentes. Cada vez que un líder poderoso ha convertido a un vecino o a una minoría en la raíz de sus problemas, las palabras han terminado por convertirse en políticas, y las políticas, en tragedias. Trump lo sabe. Y lo sabe porque ya lo hizo. Porque ya convirtió a los migrantes en invasores, a los acuerdos en traiciones y a la diplomacia en un regateo vulgar donde solo importa quién se arrodilla primero.
Para México, este discurso es una llamada de alerta. No solo por los aranceles o las amenazas directas, sino porque el relato que Trump está tejiendo de nuevo pone a nuestro país en el centro de su teatro político. Y cuando un líder populista necesita un enemigo para sostener su poder, ese enemigo termina pagando un precio mucho más alto que los aranceles.
Trump no regresó para negociar. Regresó para imponer. Y lo que se escuchó en el Congreso es el primer acto de una obra donde México, nos guste o no, ya tiene asignado el papel de villano.
Lo que hagamos frente a esa narrativa definirá no solo nuestra relación con Estados Unidos, sino el lugar que ocupamos en el tablero global. Porque si algo nos ha enseñado la historia es que cuando te dejan solo dos opciones: ser el enemigo o ser el vasallo, la dignidad está en construir una tercera. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 27)
El 30 de mayo de 2019, el presidente Donald Trump anunció aranceles progresivos a México a partir del 10 de junio, de 5 a 25 por ciento en octubre si Andrés Manuel López Obrador no frenaba la migración cuando el tema no era el narcotráfico, como ahora es el fentanilo.
Ese mismo día le respondió con una carta y envió a Washington a su canciller, Marcelo Ebrard, para negociar directamente y se reunió en la Casa Blanca con el vicepresidente Mike Pence porque Trump estaba de visita en Reino Unido.
Pero el mensaje que recibió fue el mismo y tajante: controlan el flujo migratorio o van los aranceles.
Cuando Ebrard reportó a López Obrador, éste se dobló de inmediato, aceptó la imposición, desplegó 28 mil efectivos militares en la frontera norte y Trump canceló los aranceles.
Pero nunca habló con él. No le dio a Ebrard el espacio para negociar, solo para aceptar, lo que le dio a Trump el discurso de la victoria que utilizó como uno de sus ejes centrales en su fallida campaña de reelección en 2020, en la que utilizó al presidente de México, que el 8 de julio de aquel año lo visitó en la Casa Blanca acompañado de los mismos empresarios que hoy se retratan con Claudia Sheinbaum y hace unos años con Enrique Peña Nieto, siempre los mismos, en apoyo de su campaña.
López Obrador le cedió el programa Quédate en México y los niveles de migrantes centroamericanos y de todo el mundo se dispararon aquí, convirtiendo a nuestro territorio de un país de tránsito a un país de contención migratoria militarizada hacia Estados Unidos.
Eso fue entonces y lo recupero hoy para quienes desde el simplismo afirman que Claudia Sheinbaum está siguiendo la misma política de AMLO cuando ha sido contrastantemente diferente, lo que los duros de Morena y operadores de Palenque no quieren aceptar, al contrario, difunden que sigue su misma línea, lo que es evidentemente falso.
RETALES

(Chavo del Toro, El Economista, El Foro, p. 46)
Caballo a reina

(Galindo, El Universal, Opinión, p. 15)